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Opinión positiva sobre el uso de la IA en la UNAM

• Pablo Pruneda Gross consideró que coordinaciones, facultades, escuelas, centros e institutos deben sumar esfuerzos para construir una política institucional

• Esta herramienta debe constituirse en oportunidad para enseñar y evaluar mejor, indicó Melchor Sánchez Mendiola

En la UNAM predomina una valoración favorable de la inteligencia artificial (IA) entre el estudiantado y profesorado, con altas expectativas de uso futuro; el principal reto institucional es cerrar la brecha entre su rápida adopción y el escaso conocimiento de lineamientos, directrices y orientaciones para su empleo ético y pedagógico.

Así lo reveló una encuesta realizada entre el estudiantado y personal docente, como parte del “Estudio sobre IA en Educación Superior en América Latina”, basado en análisis previos globales realizados por el Digital Education Council (DEC). En el alumnado prevalece la utilización del ChatGPT y dispositivos móviles para buscar información, resolver dudas y apoyar tareas; en maestras y maestros la creación de materiales didácticos.

El titular del Consejo Coordinador de IA (CCOIA), Pablo Pruneda Gross; el titular de la Coordinación de Evaluación, Innovación y Desarrollo Educativos (CEIDE), Melchor Sánchez Mendiola; y el subdirector de Movilización del Conocimiento en Educación de la CEIDE, de la Universidad de la nación, Mario Alberto Benavides Lara, dieron a conocer los principales datos.

Los resultados de más de seis mil cuestionarios aplicados con rigor metodológico ofrecen evidencias de primera calidad y un diagnóstico confiable que muestra que la mayoría ve con buenos ojos a la IA, pero ese entusiasmo no se traduce en integración ni en políticas claras, señaló Pruneda Gross.

En el evento moderado por Maura Pompa Mansilla, académica de la CEIDE, afirmó que el empleo de esa tecnología en la educación no es un acto de voluntad individual: depende de condiciones -en el aula, en la entidad académica y en la Universidad- que solo se construyen de manera articulada. “Esa es la tarea del CCOIA: requerimos sumar esfuerzos de coordinaciones, facultades, escuelas, centros e institutos para construir juntos una política institucional en el tema”.

La IA se utiliza ampliamente, pero aproximadamente ocho de cada diez integrantes de la comunidad perciben que la Universidad no cuenta con directrices claras. Hay alfabetización básica, niveles intermedios de aprovechamiento de esa herramienta, pero se hace con poca sofisticación estratégica y ausencia de marcos éticos que, aunque se han propuesto, no hemos logrado hacerlos del conocimiento e integración entre el alumnado y profesorado”.

Melchor Sánchez consideró que el verdadero reto está en liderar desde la estrategia institucional una integración de la IA que fortalezca a personal docente que está sensible a su presencia y a estudiantes en sus capacidades de pensar y decidir centrados en sus criterios disciplinares, con conciencia de los riesgos y respeto enfocado en las personas.

Subrayó la importancia de reconocer que el reto además de tecnológico es pedagógico, ético, cultural, institucional, filosófico y epistemológico. “La IA puede ayudarnos a preparar materiales, a explorar ideas, personalizar apoyos, pero no sustituye el juicio docente en el proceso formativo. Puede producir respuestas, pero la Universidad tiene que seguir formando y generando preguntas, criterio y responsabilidad”.

Destacó que, para una universidad pública del tamaño de la UNAM, el desafío no es trivial porque no basta con adoptar las herramientas que tienen diferencias de precios entre versiones gratuitas y de costo, así como una brecha digital en la calidad y sofisticación de los dispositivos.

“Debemos construir una forma crítica, soberana, inclusiva y humanista de usarlas; la IA no debe empobrecer el aprendizaje ni ampliar las desigualdades existentes, sino constituirse con un acompañamiento adecuado, en una oportunidad para enseñar y evaluar mejor, así como para aprender con mayor profundidad. En la UNAM necesitamos utilizarla con mayor inteligencia humana, individual y colectiva”.

Al hacer uso de la palabra, Mario Alberto Benavides destacó que al 39.7 por ciento del estudiantado le preocupan los efectos negativos de la IA, y 37.2 no está seguro de cómo aplicarla en su aprendizaje.

En tanto, 41 por ciento del profesorado tampoco está seguro de cómo instrumentarla en la enseñanza, y a 19.2 le preocupan sus posibles repercusiones negativas. Además, 60 por ciento del estudiantado espera participar en decisiones institucionales relacionadas con la IA, mientras que 57.3 por ciento del profesorado percibe que esa herramienta tecnológica será de beneficio para el desarrollo del pensamiento creativo.

Puebl@Media
Puebla, México
Domingo 21 de junio de 2026.

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