Mediocre como «cantante» y mediocre como «gobernante»… Fotos (Facebook)
Ana Lluvia García
Tony Gali no llegó a Movimiento Ciudadano para afiliarse a un partido. Llegó para recuperar poder. Esa es la clave para entender su regreso y también el riesgo que representa para Puebla.
Entra por la puerta grande, respaldado por la dirigencia nacional y colocado en una posición desde la que podrá influir en la construcción del partido rumbo a 2027. Su llegada puede convertirse en el punto de encuentro de una vieja clase política que quedó dispersa después de perder el gobierno y que hoy busca nuevamente un espacio desde donde reorganizarse.
Gali no regresa solo. Detrás de él existe una historia de relaciones políticas, empresariales y administrativas construidas desde el morenovallismo. Fue secretario de Infraestructura, alcalde de Puebla y gobernador; ocupó posiciones desde las cuales se administraron miles de millones de pesos en obra pública y, alrededor de sus gobiernos, aparecieron contratistas recurrentes, empresas vinculadas con personas de su entorno y, posteriormente, investigaciones y observaciones de autoridades fiscalizadoras.

Mediocre como «cantante» y mediocre como «gobernante»… Fotos (Facebook)
Hay datos que obligan a mantener viva esa memoria. Una investigación de Datamos, publicada por Animal Político, documentó que entre 2015 y 2018, periodo que comprende los gobiernos de Rafael Moreno Valle y Tony Gali, dependencias estatales realizaron 340 contrataciones por más de 328 millones de pesos con 69 empresas que posteriormente fueron determinadas por el SAT como contribuyentes con operaciones inexistentes, además de otras cinco que permanecían bajo investigación fiscal.
No fue una acusación construida desde la disputa partidista: la investigación cruzó 78 solicitudes de información, la Plataforma Nacional de Transparencia, Compranet y los propios listados del SAT. Los contratos alcanzaron áreas tan sensibles como educación, infraestructura, salud y seguridad.
Y el problema no terminó ahí. La Auditoría Superior del Estado llegó a presentar una denuncia relacionada con más de 102 millones de pesos y 98 empresas señaladas como EFOS durante la administración municipal encabezada por Gali.
Una denuncia no equivale a una sentencia y estos datos no permiten atribuir automáticamente responsabilidad penal personal al exgobernador. Pero tampoco pueden tratarse como una simple campaña de desprestigio. Son antecedentes documentados sobre la manera en que se ejercieron recursos públicos durante administraciones que él encabezó y sobre los cuales Puebla merece explicaciones.
Y ahí está el fondo del asunto: alrededor de Tony Gali se construyó mucho más que una carrera política. Se tejieron relaciones con empresarios, contratistas, funcionarios, operadores y personajes de su círculo cercano que acompañaron distintas etapas de su paso por el poder.
Esa trama sobrevivió a los cambios de gobierno, se dispersó después del derrumbe del morenovallismo y hoy puede encontrar en Movimiento Ciudadano un nuevo espacio para reagruparse.
Ahí se derrumba el cuento de la “nueva política”. MC se presenta como renovación mientras abre la puerta a uno de los principales representantes del viejo bloque de poder poblano. El naranja funciona entonces como una operación estética: cambiar el color para conservar los intereses.
Su proyecto político mantiene intacta una visión neoliberal donde los grandes intereses económicos pueden convivir cómodamente con el poder público; y ahora parece dispuesto a reciclar a las viejas élites poblanas si con ello consigue estructuras, candidaturas y votos.
Hay además algo revelador en la trayectoria reciente de la familia: mientras Gali padre aterriza en Movimiento Ciudadano, su hijo ha construido su carrera desde el Partido Verde y llegó a la Cámara de Diputados dentro de la coalición electoral encabezada por Morena. Más que identidades ideológicas firmes, lo que observamos es la capacidad de adaptación del poder familiar a distintas coyunturas partidistas.
Por eso sería ingenuo reducir todo esto a 2027 o preguntarnos únicamente qué candidatura quiere Tony Gali. La pregunta es otra:
¿Qué quiere reconstruir alrededor de esa candidatura?
Puebla ya conoció un modelo en el que grandes intereses económicos, contratistas, operadores políticos y gobierno podían convivir alrededor de un mismo proyecto de poder. Lo conocimos durante el morenovallismo.
Por eso importa mirar con atención el regreso de uno de sus principales herederos políticos bajo nuevas siglas. No porque el pasado determine automáticamente lo que ocurrirá, sino porque las redes de poder no desaparecen cuando pierden una elección: se dispersan, sobreviven y buscan las condiciones para reorganizarse.
Tony Gali no necesita volver a ser gobernador para recuperar poder. Le basta reconstruir la red. Y Movimiento Ciudadano parece dispuesto a prestarle la casa.
Liberación
Ana Lluvia García
Ciudad de Puebla
Domingo 13 de septiembre de 2026.


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