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Fernando Bonilla: “Yo no quería ser partícipe de ‘La Oficina’”

En entrevista, el actor Fernando Bonilla habla de las razones que lo llevaron a querer rechazar la versión mexicana de la original, “The office”, comedia-falso documental que aborda con “humor incómodo” temas como el nepotismo y el acoso laboral en una empresa de Aguascalientes.

Fernando Bonilla protagoniza la versión mexicana de The office (La oficina), la serie inglesa de la BBC creada por Ricky Gervais y Stephen Merchant, que desde 2001 ha tenido alrededor de 20 ramakes internacionales.

Es Amazon Prime Video el que proyecta los ocho capítulos de esta nueva versión. Bonilla, hijo del fallecido Héctor Bonilla y la actriz Sofía Álvarez, explica en entrevista que es una comedia-falso documental que aborda con “humor incómodo” el nepotismo, la lucha de egos, acoso laboral y la supervivencia cotidiana de los empleados de la compañía Jabones Olimpo, con un jefe ineficiente. Aquí, los trabajadores enfrentan horarios largos, salarios ajustados y venden otros productos entre ellos para sobrevivir. La historia se sitúa en Aguascalientes.

Bonilla (Ciudad de México, 1985) es Jerónimo Ponce III (el jefe), quien hereda el puesto, demuestra la falta de profesionalismo y sentido común. El además comediante mexicano cuenta cómo se integra al proyecto, dirigido por Gaz y Mark Alazraki, Marcos Bucay y Diego Graue:

“Cuando me llegó el casting pensé en no hacer la serie porque la original, la británica, es una influencia muy importante, un referente indiscutible en el sentido del humor. Es una idea que me marcó mucho.

“Lo primero que pensé fue lo que supongo le pasó a la mayoría de las personas cuando se enteraron que se iba a crear una interpretación de The office, imaginé que la iban a destrozar, y no quería ser partícipe de esta masacre”.

De hecho, confiesa, fue su agencia la que lo empujó a participar en el casting “porque me querían para ser el protagonista, y eso me llamó la atención; que quisieran ver a un actor de mi perfil ya era un indicador de que no estaban buscando un elenco digamos abrumadoramente mediático, que estaban buscando actores de un perfil específico para cada personaje.

A partir de ahí bajé un poquito mis defensas y conforme fui conociendo más y más el proyecto me di cuenta de que se trataba de un trabajo muy sólido con muchísimo esfuerzo y mucha meditación respecto de qué hacer y cómo realizarlo.

El actor explica que cada capa que iba descubriendo de La Oficina le iba mostrando que no estaba hecha ni al vapor, ni con el fin único de complacer, y que se estaba procurando respetar la esencia original de la serie. “Curiosamente, no calcando, no copiando, ni los mismos chistes, ni los mismos personajes ni la misma trama, pero si se trataba de ser muy fieles a la esencia del falso documental, de la incomodidad y la imprudencia del personaje central que provoca mucho sufrimiento a sus trabajadores”.

Bonilla se formó en el Instituto de Cine Madrid en España y cursó letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Es fundador de la compañía teatral Puño de Tierra. También se inició en el doblaje desde niño. Ha dirigido más de 20 puestas en escena, entre las que se encuentran obras premiadas, como Almacenados y Algo en Fuenteovejuna.

–¿Cómo recrea a Gerónimo desde su perspectiva?

–El personaje se construyó mucho a partir de mis propuestas. Desde que llegué me di cuenta de que tanto Gaz Alazraki como Marcos Bucay me estaban abriendo de par en par las puertas de la cocina. Yo tengo mucha experiencia improvisando y es algo que me gusta y domino muy bien. Quizá también por eso me invitaron a contribuir muchísimo en lo que sería la versión final del guion. Se hizo un proceso de ensayos y de investigación arduo, mucho más amplio que la mayoría de los proyectos audiovisuales que se producen en México.

Durante esos ejercicios de improvisación dejaron claro que esa era la dinámica que deseaban conservar en el set durante el rodaje. Creo que justamente la sorpresa, la incomodidad real que se puede llegar a provocar en los otros actores, en el resto del elenco, es algo muy importante. Entonces, muchas veces me alentaban a que me saliera del guion para descolocar a mis compañeros, y muchas de estas propuestas vieron la luz en la forma final en la edición. Por supuesto había un gran trabajo de guion.

–Es comedia, humor, con denuncia social, ¿verdad?

–Sí. Se cree que la comedia es sólo echar relajo o utilizar el albur, y no. Creo que la clave es trabajar con mucho rigor, con muchísima seriedad para que una vez que se tiene algo muy sólido, bien construido, se pueda echar desmadre y romper las reglas.

A Bonilla se le recuerda que el humor mexicano es muy diferente al inglés… Con eso en mente se le pregunta ¿qué puede ofrecer esta nueva versión?

“De entrada –explica–, diría que nuestro humor es mucho más barroco que el anglosajón, y no es gratuito. Particularmente en nuestra serie hay muchos elementos que nos están hablando constantemente de México. La serie se trata de un microcosmos que es una oficina del mal ejercicio del poder, es decir, el poder ejercido por un cuate inepto que no está capacitado para el puesto, pero nadie lo puede correr porque es el hijo del dueño de la empresa.

“Entonces, es una condena para sus empleados, y, bueno, México es un país con una enorme explotación laboral. Es uno de los países que menos días de vacaciones brinda, por ejemplo, curiosamente contrasta mucho con el estereotipo gringo de que el mexicano es huevón. Los trabajadores mexicanos son de los que más horas invierten laborando y poseen menos prestaciones y menos salarios reciben. No se trata de eso la serie, pero está presente en el contexto: un jefe que está ahí por su apellido, no por sus méritos y al que no pueden correr”.

–¿Qué le aporta este proyecto como actor y también como persona?

–Puedo decir que uno cuando trabaja en cine o en televisión siempre se procura tener un abanico amplio de posibilidades para que el director o la directora en cuestión utilice lo que tú puedes aportar. Para mí, dejando aparte mi carrera en el teatro, que es lo que más me apasiona, nunca había tenido la oportunidad de sumergirme a tal nivel en un proceso creativo desde la actuación; de verdad, fue un goce extraordinario, aunque muy cansado porque fueron llamados muy intensos. Llegaba a casa agotado, pero me despertaba con una ilusión tremenda de llegar a jugar al set”.

Estuvo muy divertido el proceso. Esto me permitió explotar en el tipo de comedia que a mí más me gusta. Me refiero a la comedia que descoloca, que confronta tanto a los compañeros como al espectador.

Los otros intérpretes de la serie son Fabrizio Santini, Elena del Río, Edgar Villa, Armando Espitia, Paola Flores, Areli González, Alexa Zuart, Rodrigo Suárez, Juan Carlos Medellín, Alejandra Rey, Arturo Vinales, Quetzalli Cortés, Erika de la Rosa y Guillermo Quintanilla.

Producen Maquina Vega y Amazon MGM Studios. La filmación fue de agosto a octubre de 2024. Y el estreno fue en marzo último.

Bonilla actualmente es el director de la obra teatral Piedras en sus bolsillos, escrita por Marie Jones (Reino Unido, 1951), que se presenta en el Foro Lucerna hasta el próximo 3 de mayo, viernes, sábados y domingos. Actúan Alex Gesso y Juan Carlos Medellín, quienes exploran, con humor negro e ironía feroz, el costo humano del espectáculo. Ambientada en un pequeño pueblo mexicano, la trama sigue a sus habitantes cuando la filmación de una superproducción de Netflix irrumpe en su rutina y los convierte en extras de sus propias vidas.

Proceso
Columba Vértiz de la Fuente
Ciudad de México
Sábado 4 de abril de 2026.

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