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La CIA ubicó a los líderes de Irán. Israel les disparó. Y ahora viene… el desastre

La CIA planeó la operación. Israel la ejecutó. Ese era el plan. Lo que no se sabe ahora es cuál es el plan que tiene el Presidente Donald Trump para Irán.
  • La ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán ha provocado una fuerte preocupación en Medio Oriente y el mundo; ahora la gran pregunta es qué viene para las y los iraníes ahora que su líder supremo ha caído.

La CIA, la fábrica de golpes de Estado de los estadounidenses, planeó la operación. Israel la ejecutó. Ese era el plan. Lo que no se sabe ahora es cuál es el plan que tiene el Presidente Donald Trump para Irán. La mayoría de los analistas responden: ninguno.

Poco antes de que Estados Unidos (EU) e Israel estuvieran a punto de lanzar un ataque contra Irán, la CIA se centró en la ubicación de quizás el objetivo más importante: el Ayatolá Alí Jamenei, el líder supremo del país. “La CIA llevaba meses rastreando al Ayatolá, adquiriendo mayor certeza sobre su ubicación y sus patrones, según personas familiarizadas con la operación. Entonces, la agencia se enteró de que una reunión de altos funcionarios iraníes se celebraría el sábado por la mañana en un complejo de líderes en el corazón de Teherán. Y lo más importante, la CIA se enteró de que el líder supremo estaría en el lugar”, dice hoy The New York Times.

“Estados Unidos e Israel decidieron ajustar el momento de su ataque, en parte para aprovechar la nueva información de inteligencia, según funcionarios con conocimiento de las decisiones. La información brindó una ventana de oportunidad para que ambos países lograran una victoria crítica y temprana: la eliminación de altos funcionarios iraníes y el asesinato del Ayatolá Jamenei”, afirman los autores del texto.

El ejército de Irán anunció una nueva operación de bombardeos contra bases militares de Estados Unidos en la región del Golfo Pérsico y en el Kurdistán iraquí, así como contra varios objetivos en territorio israelí.

Julián E. Barnes, Ronen Bergman, Eric Schmitt y Tyler Pager, reporteros del Times, consideran que la notable rapidez de la destitución del líder supremo de Irán reflejó la estrecha coordinación e intercambio de inteligencia entre Estados Unidos e Israel en el periodo previo al ataque, así como la profunda información que ambos países habían recopilado sobre el liderazgo iraní, especialmente tras la guerra de 12 días del año pasado. “La operación también demostró que los líderes iraníes no tomaron las precauciones adecuadas para evitar exponerse en un momento en que tanto Israel como Estados Unidos enviaban señales claras de que se preparaban para la guerra”.

“La CIA pasó su información, que ofrecía ‘alta fidelidad’ sobre la posición del Ayatolá Jamenei, a Israel, según personas informadas sobre la información. Ellos y otros que compartieron detalles sobre la operación hablaron bajo condición de anonimato para discutir información sensible y planificación militar. Israel, utilizando la inteligencia estadounidense y la suya propia, ejecutaría una operación que había estado planeando durante meses: el asesinato selectivo de los principales líderes de Irán”.

El bombardeo estadounidense de Irán se ha lanzado sin explicación alguna, sin el Congreso, sin siquiera intentar conseguir apoyo público, escribe Anne Applebaum en The Atlantic. “Sobre todo, se ha lanzado sin una estrategia coherente para el pueblo iraní y sin un plan que le permita decidir cómo construir un Estado iraní legítimo”.

La CIA planeó la operación. Israel la ejecutó. Ese era el plan. Lo que no se sabe ahora es cuál es el plan que tiene el Presidente Donald Trump para Irán.

El desastre en puerta

Israel y Estados Unidos habrán decapitado a Irán con un plan de la CIA. La represalia de un pueblo milenario es de esperarse. Pero el desastre no sólo ha sido causado en Oriente Medio: también en Estados Unidos. Dentro de MAGA (Make America Great Again), el apoyo incondicional a Donald Trump ya no es unánime.

“Lo que Trump no dijo es que tuviera un plan”, escribió David Corn, jefe de la oficina de Mother Jones en Washington y analista MSNBC. “Es fácil para un Presidente estadounidense bombardear un país. Es mucho más difícil decidir qué hacer después. Trump, quien inició este ataque con Israel sin solicitar la autorización del Congreso (como exige la Constitución), claramente tuvo poca o ninguna preparación para lo que viene después de esta operación ‘masiva’, como él la describió. Durante años, Trump ha demostrado que a menudo no ve la necesidad de hacer planes”.

Iker Seisdedos, corresponsal de El País en Washington, dice que algunas de las cuentas de redes sociales más destacadas del movimiento MAGA, desde la de la podcaster Candace Owens, campeona de las conspiranoias, hasta la de la columnista Cassandra MacDonald, “republicaron este sábado un post del activista trumpista Charlie Kirk, asesinado el pasado mes de septiembre. Se trata de un mensaje del 17 de junio, es decir, de 10 días antes del ataque ordenado por Trump contra tres instalaciones de almacenamiento y enriquecimiento del programa nuclear de Teherán”. Kirk definió entonces la idea de “un cambio de régimen” como “una locura”.

“Desembocará en una guerra civil, matará a cientos de miles de personas, y creará una nueva y gigantesca crisis de refugiados musulmanes. Derrocar a un líder NUNCA es tan fácil como parece. Casi siempre conlleva una mayor implicación militar [de Estados Unidos], una guerra civil y el caos”, dijo.

El ataque del Presidente estadounidense a Irán con el objetivo explícito de un cambio de régimen marca otro paso lejos de su anterior “no intervencionismo” y hacia una política exterior cada vez más agresiva. “También apuesta a que los estadounidenses, a pesar de una historia reciente de empantanamiento en atolladeros extranjeros, respaldarán una medida belicosa con consecuencias impredecibles”, escribe Adrián Morrow en The Globe and Mail.

La CIA planeó la operación. Israel la ejecutó. Ese era el plan. Lo que no se sabe ahora es cuál es el plan que tiene el Presidente Donald Trump para Irán.

Pero no está claro que Trump tiene el apoyo de la gente. Uno de sus grandes sostenes en la prensa, Tucker Carlson, describió el ataque estadounidense como “absolutamente repugnante y malvado” en una entrevista con ABC. Nick Fuentes, otro influencer de extrema derecha, tuiteó a Trump: «NO A LA GUERRA CON IRÁN. ISRAEL NOS ESTÁ ARRASTRANDO A LA GUERRA».

Marjorie Taylor Greene, la excongresista de Georgia que pasó de ser una fiel aliada de Trump a crítica por la negativa de este último a publicar los archivos de Epstein, acusó al Presidente de abandonar su base. “No hice campaña para esto. No doné dinero para esto. No voté por esto, ni en las elecciones ni en el Congreso. Esto es desgarrador y trágico. ¿Y cuántos inocentes más morirán? ¿Y qué hay de nuestras propias fuerzas armadas? Esto no es lo que pensábamos que MAGA debía ser. ¡Qué vergüenza!, escribió”.

En el mensaje donde anuncia el inicio de la guerra, Trump hizo un llamado a los noventa y dos millones de iraníes a alzarse en resistencia popular y formar un nuevo gobierno. “Durante muchos años, han pedido la ayuda de Estados Unidos, pero nunca la han recibido. Ahora tienen un Presidente que les da lo que quieren, así que veamos cómo responden. Estados Unidos los respalda con una fuerza abrumadora y devastadora”, aseguró.

Una de las plumas más poderosas de The New Yorker, Robin Wright, escribe: “Es una táctica audaz, emprendida en coordinación con el Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que no tiene un resultado claro. Para un hombre que anhela el Premio Nobel de la Paz, esta guerra de elección raya en la desilusión”.

Ali Vaez, quien dirige el proyecto sobre Irán en el International Crisis Group, dice: “La idea en Washington y Tel Aviv de que bombardear Irán desencadenará de alguna manera un levantamiento popular no es una estrategia, sino una ilusión. Las bombas pueden degradar la infraestructura. Pueden debilitar las capacidades. Pero no generan alternativas políticas organizadas”.

Futuro incierto

El buró editorial de The New York Times dijo en un texto crítico a Trump exactamente eso, con otras palabras: “No existe ningún grupo de oposición iraní de envergadura, lo que genera una profunda incertidumbre sobre el futuro. El Ayatolá Jamenei tenía un plan de sucesión que favorecía a los clérigos, pero los servicios de inteligencia estadounidenses han evaluado que el vacío de poder podría provocar que facciones de línea dura de la Guardia Revolucionaria tomen el control. Los riesgos de guerra civil, masacres internas e inestabilidad regional son profundos”.

En medio del caos que este ataque causará en Irán, agrega el diario, “los estadounidenses deberían prepararse para la posibilidad de represalias. Es cierto que Irán no ha causado prácticamente ningún daño significativo a Estados Unidos en los últimos años, y su ejército se ha visto degradado. Pero mantiene un arsenal de misiles capaz de desbordar los sistemas de defensa, y este fin de semana alcanzó una base de la Armada estadounidense en Baréin, entre otros objetivos en la región. Irán también podría ser capaz de lanzar ciberataques, y ataques indirectos contra las fuerzas estadounidenses y sus aliados”.

Los mayores riesgos podrían estar en el futuro, dice: el Presidente de Estados Unidos acaba de ayudar a asesinar a un líder extranjero sin la aprobación del Congreso, el apoyo de la mayoría de sus aliados ni un plan de futuro. “La historia sugiere que la intervención unilateral estadounidense en este sentido suele tener consecuencias que no son inmediatamente evidentes. Cuando los funcionarios estadounidenses ayudaron a orquestar el golpe de Estado de 1953, seguramente no imaginaron que estaban sembrando las semillas del gobierno antiestadounidense más radical de Oriente Medio”.

SinEmbargo
Ciudad de México
Washington, DC, EU
Lunes 2 de marzo de 2026.

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