Gerardo Tecé
Pérez-Reverte explicó que ha tenido que posponer las jornadas “1936: la guerra que todos perdimos” por el “sectarismo” de la izquierda. Todos perdieron, pero Aznar y Espinosa de los Monteros, al contrario que Uclés, no faltarán
No se hablaba tanto de un evento fallido desde las Olimpiadas de Madrid. Siguen a hostia limpia los señores que iban a debatir estos días en Sevilla bajo el título “1936: la guerra que todos perdimos”. En un primer borrador, el ciclo de conferencias organizadas por la Fundación Cajasol iba a llamarse “Golpes de Estado, fusilamientos de demócratas y otros fenómenos atmosféricos”, pero hasta a Reverte le pareció demasiado. Desde que se anunció el bolo, comenzó la vergüenza ajena del cartel, llegaron las primeras renuncias y con ellas las hostilidades, hemos vivido semanas ajetreadas en la esfera intelectual española, es decir, ese universo de señores que hablan despacio y con tono grave. Tan ajetreadas que, hasta hace cuatro días, don Arturo Pérez-Reverte, intelectual de cabecera de la España de bien junto a Felipe González, Rafael Nadal, Trancas y Barrancas, decía admirar a David Uclés, primer canario de la mina en desmayarse al recibir el pestazo a grisú. Hoy Reverte odia a Uclés cuchillo en mano: “Lastimero e infantil, Uclés se ha desacreditado a sí mismo y no queremos que en el futuro desacredite estas jornadas con su presencia”. Fuah, siempre verdades como puñetazos, don Arturo. El plató de El Hormiguero se hubiera venido abajo, pero el Capitán Alatriste no estaba junto al excitado Motos, sino en la depresiva rueda de prensa en la que se anunciaba formalmente que quedaba todo en suspenso.
Coordinador del engendro y reportero de guerra que tantas veces repitió delante de un micro que él estuvo en Bosnia y sabía bien lo que era la violencia, Reverte explicó que no quedó más remedio que suspender las charlas porque los de Podemos andaban criticando el asunto por redes sociales y, quién sabe, lo mismo se hubiera presentado uno de ellos, con la típica camiseta morada y dando gritos en plan violento. Ni el Iglesias, ni la Montero, ni la Belarra, ni nadie de la chusma podemita ha condenado aún el potencial atentado que, quién sabe, podía haber sucedido. ¿Es que esta gentuza no aprendió nada de los horrores de la guerra? Por eso eran tan necesarias estas conferencias sobre reconciliación, sobre mirar hacia adelante dejando a un lado ideologías. No ha podido ser. Lo ha impedido “la cobardía de cierta izquierda moderada y el sectarismo, mediocridad intelectual y necesidad de mantener las heridas abiertas de la izquierda radical”, explicaba un comunicado oficial de la Fundación Cajasol que, al igual que Franco en su época, no ha querido meterse demasiado en política. Si Fraga y Carrillo se pudieron entender en 1978, a vosotros qué coño os pasa, ¿rojos de mierda?, reflexionaba la organización desde la moderación, el centrismo y la intelectualidad.
Tras fusilar a Uclés contra un muro, Reverte explicó que esto no es un adiós, sino un hasta luego y que el título de las conferencias que finalmente se celebrarán en octubre será el previsto, por la gracia de dios: “1936: la guerra que todos perdimos”. De aquí a octubre irán cerrándose flecos, como confirmar si José María Aznar o Iván Espinosa de los Etcéteras repiten en el cartel y, sobre todo, si confirman que efectivamente sus abuelos perdieron también la guerra, lo cual sería sorprendente. Falta por ver quién sustituye a los dimitidos. Para tapar el hueco del escritor Uclés suenan con fuerza Soto Ivars o Juan del Val, tipos de izquierdas, pero de izquierda de verdad. Ya saben, como Alfonso Guerra, García Page o Cayetano Martínez de Irujo, que un verano se dejó un poco de melena y fumó en cachimba. Para sustituir al coordinador general de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, vale cualquiera al que le preocupe el futuro de una España sin heridas abiertas. No sé, el rapado de Desokupa, mismo. Si algo hemos aprendido estas semanas es que con los rojos de mierda no puede uno contar si lo que se quiere es hablar de reconciliación. Como decía el comunicado, estamos ante una izquierda sectaria y mediocre, pero, por suerte, no todo es izquierda en este país. Hay esperanza. En un año se cumple el 40 aniversario del atentado de Hipercor. Como adultos que son, Reverte y compañía, no tendrán problema alguno en organizar las jornadas: “Hipercor, el atentado en el que todos perdimos”. Josu Ternera hablará de la mala actuación de la policía a la hora de desalojar el hipermercado y la hija de una víctima contará cómo es eso de ser huérfana desde los 6 años. Todos perdieron pero José María Aznar y Espinosa de los Etcéteras, al contrario que el infantiloide Uclés, no se lo perderán.
CTXT
Gerardo Tecé
Madrid, España
Martes 3/02/2026.


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