Enrique Aguirre

Enrique Aguirre


El escritor nicaragüense dedicó el Premio Cervantes a la memoria de los manifestantes que han sido asesinados en las protestas en contra del gobierno


Antes de iniciar el discurso, Sergio Ramírez dijo:

Permítanme dedicar este premio a la memoria de los nicaragüenses que en los últimos días han sido asesinados en las calles por reclamar justicia y democracia, y a los miles de jóvenes que siguen luchando, sin más armas que sus ideales, porque Nicaragua vuelva a ser República.

Viaje de ida y vuelta
Discurso de Sergio Ramírez al recibir el Premio Cervantes 2017
Majestades:

Vengo de un pequeño país que erige su cordillera de volcanes a mitad del ardiente paisaje centroamericano, al que Neruda llamó en una de las estancias del Canto General “la dulce cintura de América”. Una cintura explosiva. Balcanes y volcanes puse por título a un ensayo de mis años juveniles donde trataba de explicar la naturaleza cultural de esa región marcada a hierro ardiente en su historia por los cataclismos, las tiranías reiteradas, las rebeliones y las pendencias; pero, en lo que hace a Nicaragua, también por la poesía. Todos somos poetas de nacimiento, salvo prueba en contrario.

“Poeta” es una manera de saludo en las calles, de acera a acera, se trate de farmacéuticos, litigantes judiciales, médicos obstetras, oficinistas o buhoneros; y si no todos mis paisanos escriben poesía, la sienten como propia, gracias, sin duda, a la formidable sombra tutelar de Rubén Darío, quien creó nuestra identidad, no sólo en sentido literario, sino como país: “Madre, que dar pudiste de tu vientre pequeño/tantas rubias bellezas y tropical tesoro/tanto lago de azures, tanta rosa de oro/tanta paloma dulce, tanto tigre zahareño…”, escribe al evocar la tierra natal.

En mi caso, me declaro voluntariamente un poeta, en el sentido que Caballero Bonald recordó desde esta misma cátedra al recibir el premio Cervantes del año 2012: “esa emoción verbal, esas palabras que van más allá de sus propios límites expresivos y abren o entornan los pasadizos que conducen a la iluminación, a esas «profundas cavernas del sentido a que se refería San Juan de la Cruz»”.

La poesía es inevitable en la sustancia de la prosa. Lo sabía Rubén quien, además de la poesía, revolucionó la crónica periodística y fue un cuentista novedoso. Y es más. Creo que alguien que no se ha pasado la vida leyendo poesía, difícilmente puede encontrar las claves de la prosa, la cual necesita de ritmos, y de una música invisible: “la música callada/la soledad sonora”. Es lo que Pietro Citati llama “la música de las cosas perdidas” en La muerte de la mariposa, al hablar de la prosa de Francis Scott Fitzgerald: “para la mayoría de la gente, las cosas se pierden sin remedio. Pero para él, dejaban una música. Y lo esencial en un escritor es encontrar esa música de las cosas perdidas, no las cosas en sí mismas”.

No todos en Nicaragua escriben versos, pero Rubén abrió las puertas a generación tras generación de poetas siempre modernos, hasta hoy, con nombres como los de Carlos Martínez Rivas, y Ernesto Cardenal y Claribel Alegría, honrados ambos con el premio Reina Sofía de Poesía Hispanoamericana; o el de Gioconda Belli.

Curioso que una nación americana haya sido fundada por un poeta con las palabras, y no por un general a caballo con la espada al aire. La única vez que Rubén vistió uniforme militar, con casaca bordada de laureles dorados y bicornio con airón de plumas, fue al presentar credenciales en 1908 como efímero embajador de Nicaragua ante Su Majestad Alfonso XIII; un uniforme, además, que le fue prestado por su par de Colombia, pues no tenía uno propio.

Rubén trajo novedades liberadoras a la lengua que recibió en herencia de Cervantes, sacudiéndola del marasmo. “Todo lo renovó Darío: la materia, el vocabulario, la métrica, la magia peculiar de ciertas palabras, la sensibilidad del poeta y de sus lectores. Su labor no ha cesado y no cesará; quienes alguna vez lo combatimos, comprendemos hoy que lo continuamos. Lo podemos llamar el Libertador”, dice de él Borges.

La lengua que era ya la de Cervantes hizo a Centroamérica el viaje de ida cuando el 19 de agosto de 1605 llegaron a Portobelo los primeros ejemplares del Quijote; y el viaje de vuelta con los primeros ejemplares de Azul: es cuando el 22 de octubre de 1888 Don Juan Valera escribe desde Madrid en una de sus Cartas americanas: “ni es usted romántico, ni naturalista, ni neurótico, ni decadente, ni simbólico, ni parnasiano. Usted lo ha revuelto todo: lo ha puesto a cocer en el alambique de su cerebro, y ha sacado de ello una rara quintaesencia”.

Tres siglos después de Cervantes, él devolvió a la península una lengua que entonces resultó extraña porque venía nutrida de desafíos y atrevimientos, una lengua que era una mezcla de voces revueltas a la lumbre del Caribe, de donde yo también vengo, porque Centroamérica es el Caribe, ese espacio de milagros verbales donde los portentos pertenecen a la realidad encandilada y no a la imaginación, a la que sólo toca copiarlos: el propio Rubén, Alejo Carpentier, merecedor del premio Cervantes, Miguel Angel Asturias y Gabriel García Márquez, ganadores ambos del premio Nobel. En el Caribe toda invención es posible, desde luego la realidad es ya una invención en sí misma.

En ese sentido, me figuro a Cervantes como un autor caribeño, capaz de descoyuntar lo real y encontrar las claves de lo maravilloso, cuando nos habla en El coloquio de los perros de la Camacha de Montilla, que “congelaba las nubes cuando quería, cubriendo con ellas la faz del sol, y cuando se le antojaba, volvía sereno el más turbado cielo; traía los hombres en un instante de lejanas tierras; remediaba maravillosamente las doncellas que habían tenido algún descuido en guardar su entereza. Cubría a las viudas de modo que con honestidad fuesen deshonestas, descasaba las casadas y casaba las que ella quería…”

Rubén reconoció en sí mismo las señales de su mestizaje triple, “el signo de descender de beatos e hijos de encomenderos, de esclavos africanos, de soberbios indios…”, y desde allí, de esa húmeda oscuridad donde se confunden los ruidos y los murmullos de la historia, se arma en relámpagos la lengua que el nuevo mundo devuelve a la España de Cervantes.

La virtud de Rubén está en revolverlo todo, poner sátiros y bacantes al lado de santos ultrajados y vírgenes piadosas, hallar gusto en los colores contrastados, ser dueño de un oído mágico para la música y otro no menos mágico para el ritmo, sonsacar vocablos sonoros de otros idiomas, dar al oropel la apariencia del oro y a los decorados sustancia real, conceder a los aires populares majestad musical, hallar y ofrecer deleite en el acaparamiento goloso de lo exótico: “un ansia de vida, un estremecimiento sensual, un relente pagano”.

Pero esa lengua nunca dejó de ser la lengua cervantina, otra vez, como en el siglo de oro, una lengua de novedades, y es esa lengua de ida y de vuelta la que hoy se reinventa de manera constante en el siglo veintiuno mientras se multiplica y se expande. Una lengua que no conoce el sosiego. Una lengua sin quietud porque está viva y reclama cada vez más espacios y no entiende de muros ni fronteras.

Rubén cuenta en su autobiografía que en un viejo armario de la casa solariega donde pasó su infancia de huérfano en León de Nicaragua, encontró los primeros libros que habría de leer en su vida. Tenía diez años de edad. “Eran un Quijote”, dice, “las obras de Moratín, Las mil y una noches, la Biblia; los Oficios, de Cicerón; la Corina, de Madame Staël; un tomo de comedias clásicas españolas, y una novela terrorífica de ya no recuerdo qué autor, la Caverna de Strozzi”. Y termina comentando: “extraña y ardua mezcla de cosas para la cabeza de un niño”. La edición en dos pequeños tomos en letra apretada de la Vida y hechos del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, que tuvo entonces en sus manos, era del año 1841, y había salido de la Imprenta de J. Mayol y Compañía, en Barcelona.

Era aquel mismo niño a quien su tío abuelo, y padre de crianza, el coronel Félix Ramírez Madregil, igual que José Arcadio Buendía hace con su hijo Aureliano, lo llevó a conocer el hielo: “por él aprendí pocos años más tarde a andar a caballo, conocí el hielo, los cuentos pintados para niños, las manzanas de California y el champaña de Francia”, recuerda en esa misma autobiografía. Cuando ya dueño del tesoro del viejo armario escoge el Quijote, la primera de tantas lecturas que haría de él en su vida, lo que empieza es un viaje, porque toda lectura es un viaje. Pero este será un viaje en que se narra otro viaje.

Al revés de Ulises, que quiere llegar sin contratiempos a su hogar en Ítaca, don Quijote sale de su hogar en algún lugar de la Mancha en busca de contratiempos. Quiere ser interrumpido, y no se sorprende de las interrupciones; a eso ha salido, a toparse con ellas: endriagos, bribones poderosos, malvados encantadores, tentaciones de la carne que como buen caballero debe rechazar, sometido como se halla al voto de casta fidelidad a su dama.

El mundo rural que don Quijote va a recorrer tendría muy poco de atractivo para alguien que emprende un viaje con sentido común, bajo las necesidades impuestas por la vida cotidiana. Es su imaginación encandilada la que creará los obstáculos, peligros y desafíos. Claro que los obstáculos que Ulises encuentra mientras navega hacia Ítaca, también son fruto de la imaginación, la imaginación de Homero: sirenas cuyo canto causa la perdición de los navegantes, hechiceras que convierten en cerdos a los hombres, vientos encerrados en un odre que provocan naufragios al ser desatados.

Pero los gigantes, magos, damas cautivas, cuevas y castillos encantados que don Quijote va hallando en la ruta, nacen de su propia imaginación. Es un mundo creado por él mismo, como personaje, superpuesto al mundo real. Es su propio personaje, en tanto Ulises es personaje de Homero. Ulises es un mentiroso consumado, que inventa para enredar a los demás. Don Quijote inventa para sí mismo, es criatura de su propia ficción. Apenas recobra el seso, todo aquel tinglado construido en su mente se deshace, los cortinajes y decorados desaparecen, y lo que permanece a la vista es la simple realidad racional. Entonces, sólo le queda morir.

Ambos mundos, el real y el imaginado, se corresponden y se oponen en las páginas del Quijote. Los castillos de tiempos idos son las ventas del camino, y los venteros no son encantadores, sino prosaicos hospederos que si pueden esquilman a los viajeros. Pero un mundo no podría existir sin el otro, porque es su contrario y al mismo tiempo su contrapeso y complemento.

Desde aquel primer viaje Rubén ya nunca abandonaría a Cervantes, que se convierte en un modelo suyo, literario y vital, según su soneto: “Horas de pesadumbre y de tristeza/paso en mi soledad. /Pero Cervantes/es buen amigo. Endulza mis instantes/ ásperos, y reposa mi cabeza…” “Él es la vida y la naturaleza, / regala un yelmo de oros y diamantes/ a mis sueños errantes/. Es para mí: suspira, ríe y reza.”, dice en la siguiente estrofa. La vida tal como es. El tiempo ya muerto de los caballeros andantes, que tampoco es un tiempo histórico pues se trata de personajes de ficción, entra en el tiempo real contemporáneo, y entre ambos se produce un choque que, en lugar de destruirlos, los hace vivir.

Y no se destruyen porque Cervantes narra con naturaleza esas historias asombrosas y disparatadas, lejos de afectaciones e impostaciones que generalmente esconden ignorancia. Un escritor natural es aquel que sabe de qué está hablando. Habla al oído del lector, no se desgañita. Conversa con suaves ademanes; enamora con la palabra y con los gestos: “parla como un arroyo cristalino”.

Frente a la locura que pasma, Cervantes no se inquieta; se ríe de manera sosegada, sin dejarse ver por el lector, y al tomar distancia de ese mundo estrafalario con la risa, que está lejos de ser una risa malvada, o jayana, nos enseña a ser compasivos, y nos acostumbra a contemplar con naturalidad la maravilla: “es para mí: suspira, ríe y reza”.

Los mundos muertos, construidos de cartón piedra, los decorados que huelen a pintura o a vejez, tarde o temprano serán comidos por la polilla, porque lo falso no sobrevive. En cambio, el mundo insuflado de naturaleza por virtud de las palabras, se parece a la vida, o es como la vida. Naturaleza y vida se vuelven así inseparables.

Y naturaleza y vida tienen que ver, sin duda, con el humor y la melancolía, que también son almas gemelas, como lo explica Ítalo Calvino en Seis propuestas para el próximo milenio: “así como la melancolía es la tristeza que se aligera, así el humor es lo cómico que ha perdido la pesadez corpórea…”.

Estas dos cualidades de la literatura y de la vida se auxilian también en equilibrio porque tienen la sustancia de la ligereza. El humor en Cervantes pierde la pesadez corpórea de lo cómico. Vive de la ligereza, y en la ligereza, contraria a la pesadez que no deja circular el aire entre las líneas del texto.

Tal como Sergio Pitol, premio Cervantes del año 2005, muerto este mismo mes en México, y a quien rindo homenaje, cervantino hasta la médula porque nunca se atuvo a la pesadez, y supo trocarla por el humor, la ironía y la parodia; un “raro” de los de Rubén, que supo hacer de la escritura una fiesta.

En Vida de don Quijote y Sancho, Unamuno nos recuerda que don Quijote nos hace reír porque su seriedad a la vez nos divierte, y nos conmueve. No cree en el ridículo, porque para él el ridículo no existe: “caballero que hizo reír a todo el mundo, pero que nunca soltó un chiste…”.

Y Rubén, al invocarlo en Letanía de Nuestro Señor don Quijote: “Rey de los hidalgos, señor de los tristes/que de fuerza alientas y de ensueños vistes/coronado de áureo yelmo de ilusión…”, también invoca la naturaleza natural de las cosas: “escucha los versos de estas letanías/hechas con las cosas de todos los días/ y con otras que en lo misterioso vi…”.

En algún momento de la vida, uno se encuentra con Cervantes. Fue mi madre, Luisa Mercado, quien, en sus clases de literatura en el colegio de secundaria, porque tuve la infinita suerte de ser su discípulo, me enseñó a leer el Quijote, y el Libro del buen amor del Arcipreste, los versos del Marqués de Santillana, las Coplas de Jorge Manrique por la muerte de su padre, a Lope y Quevedo; y no pocos de esos poemas los aprendí de memoria para siempre.

Guardaba ella un ejemplar en cuarto mayor del Quijote que había pertenecido a mi abuelo Teófilo Mercado, converso a la austera religión bautista que llegaron a predicar en 1910 unos misioneros de Alabama, y desde antes liberal positivista, creyente con fe ciega en el progreso y en la educación, una especie de discípulo de Augusto Comte extraviado en Masatepe, el pequeño pueblo cafetalero de la meseta del Pacífico de Nicaragua donde nací.

Era agricultor, agrimensor, constructor de pozos artesianos y ebanista. La mesa donde escribo salió de sus manos. Y entre sus libros de medicina, agronomía, y geodesia, y manuales de geometría plana y álgebra elemental, estaba El Quijote. Si para él toda lectura debía ser didáctica, y despreciaba a los poetas que se dejaban largo el pelo y a los novelistas que se perdían en el relato de desgracias amorosas y aventuras inventadas, ¿qué hacía, entonces, ¿El Quijote en compañía tan extraña en su librero, sino desmentir su lejanía de la imaginación? ¿Y no lo desmiente también su nieto novelista?

Cervantino y dariano, ato mi escritura con un nudo que nadie puede cortar ni desatar. Un nudo de palabras en mi oído desde la infancia, amamantado en una lengua híbrida que traía los viejos sones del siglo de oro represados en la arcaica arcadia verbal campesina, y entreveradas a esas palabras, que brillaban como gemas antiguas entre el polvo de los siglos, las de la lejana lengua náhuatl –Masatepe, mazatl-tepetl, tierra de venados- y desde muchos antes las de la lengua mangue, que mientras el paisaje de mi niñez se despeña hacia el cráter de la laguna de Masaya, al pie del volcán Santiago, donde bulle a ojos vista la lava rojo, malva y amarillo, como en la boca del infierno, los residuos de esa lengua ya casi olvidada van marcando los territorios comarcanos, Ñamborime, cerca del agua, Jalata, agua arenosa, Nimboja, camino hacia el agua.

La lengua se hace primero en el oído. El mundo de un niño es un mundo de voces que alguna vez se vuelven escritura. Las de las consejas y las leyendas, las de los pregones de los mercados, la de los romances anónimos bordoneados en las guitarras. Las de la tertulia vespertina a la que comparecía mi abuelo paterno Lisandro Ramírez, violinista y compositor de valses, fox-trots y mazurcas, y maestro de capilla de la iglesia parroquial, junto a mis tíos músicos, pobres como él, y bohemios, quienes formaban entre todos la orquesta Ramírez. Reunidos en la tienda de abarrotes de mi padre, Pedro Ramírez, el único que se había resistido a tocar un instrumento porque lo cargaron con el pesado contrabajo, se entretenían en un solo jolgorio de conversación antes de subir las gradas de la iglesia parroquial para tocar el rosario de las seis de la tarde, una fiesta verbal cervantina aquella plática en la que nunca contaban chistes groseros, despreciaban el ridículo, convertían sus penas en alegrías, y se burlaban con gracia de sus propias desgracias, ganándose así, al reírse de ellos mismos, la soberanía de reírse de los demás.

Narrar es un don que no brota sino de la necesidad de contar, esa necesidad apremiante sin la cual, quien se entrega a este oficio incomparable, no puede vivir en paz consigo mismo. Desde el fondo de esa necesidad un novelista debe iluminar en su prosa todo aquello que yace en las profundas cavernas del sentido, acercar la antorcha a los rostros de los personajes ocultos en la oscuridad, revelar los entresijos cambiantes de la condición humana.

Es una epifanía de cada día, que no se da sin el uso de los procedimientos debidos, que empiezan por sentarse a escribir entre cuatro paredes como un prisionero que disfruta y padece de la necesidad de contar. Hay que saber atrapar la gracia. La escritura es un milagro provocado. Y no pocas veces un milagro una y otra vez corregido. “Yo persigo una forma que no encuentra mi estilo…y no hay sino la palabra que huye”, dice Rubén. La página en blanco está llena de rastros, de sombras de palabras fugitivas.

Siento que soy, así, la síntesis de mis dos abuelos, el músico y el ebanista, el que pulsa el arco y el que empuña la gubia, a medias el compositor que llenaba con sus signos melódicos la hoja de papel pautado, y a medias el artesano que nunca estuvo conforme con un mueble de gavetas desencajadas, que no asentara bien sobre el suelo, o cuyas junturas dejaran luces.

Escribo entre cuatro paredes, pero con las ventanas abiertas, porque como novelista no puedo ignorar la anormalidad constante de las ocurrencias de la realidad en que vivo, tan desconcertantes y tornadizas, y no pocas veces tan trágicas pero siempre seductoras. Mi América, nuestra América, como solía decir Martí. La Homérica Latina, como la bautizó Marta Traba.

A ese paisaje iluminado y a la vez lleno de sombras, desolado y a la vez lleno de voces recurro, dominado por la curiosidad y el asombro, en busca de sus rincones ocultos y de los humildes personajes que lo pueblan, cada uno cargando a cuestas sus pequeñas historias, y me seduce verlos caminar, sin ser advertidos, o sin advertirlo, hacia las fauces que los engullen, víctimas tantas veces del poder arbitrario que trastoca sus vidas, el poder demagógico que divide, separa, enfrenta, atropella. Ese poder que no lleva en su naturaleza ni la compasión ni la justicia y se impone por tanto con desmesura, cinismo y crueldad.

A través de los siglos la historia se ha escrito siempre en contra de alguien o a favor de alguien. La novela, en cambio, no toma partido, o si lo hace, arruina su cometido. El vasto campo de La Mancha es el reino de la libertad creadora. Un escritor fiel a un credo oficial, a un sistema, a un pensamiento único, no puede participar de esa aventura diversa, contradictoria, cambiante, que es la novela. Una novela es una conspiración permanente contra las verdades absolutas.

La realidad, que tanto nos abruma. Caudillos enlutados antes, caudillos como magos de feria hoy, disfrazados de libertadores, que ofrecen remedio para todos los males. Y los caudillos del narcotráfico vestidos como reyes de baraja. Y el exilio permanente de miles de centroamericanos hacia la frontera de Estados Unidos impuesto por la marginación y la miseria, y el tren de la muerte que atraviesa México con su eterno silbido de Bestia herida, y la violencia como la más funesta de nuestra deidad, adorada en los altares de la Santa Muerte. Las fosas clandestinas que se siguen abriendo, los basureros convertidos en cementerios.

Cerrar los ojos, apagar la luz, bajar la cortina, es traicionar el oficio. Todo irá a desembocar tarde o temprano en el relato, todo entrará sin remedio en las aguas de la novela. Y lo que calla o mal escribe la historia, lo dirá la imaginación, dueña y señora de la libertad, “por la que se puede y debe aventurar la vida”, pues no hay nada que pueda y deba ser más libre que la escritura, en mengua de sí misma cuando paga tributos al poder el que, cuando no es democrático, sólo quiere fidelidades incondicionales. Somos más bien testigos de cargo. Nuestro oficio es levantar piedras, decía Saramago; si debajo lo que hallamos son monstruos, no es nuestra culpa.

En mis años juveniles “tuve otras cosas en qué ocuparme, dejé la pluma y las comedias…”, como expresa nuestro padre Cervantes. Y si un día me aparté de la literatura para entrar en la vorágine de una revolución que derrocó a una dictadura, es porque seguía siendo el niño que se imagina de rodillas en el suelo de la venta presenciando la función de títeres del retablo de Maese Pedro, ansioso de coger un mandoble para ayudar a don Quijote a descabezar malvados.

Pero vuelvo a citar el primer párrafo de Historia de dos ciudades de Dickens, tal como lo hice en mi libro de memorias acerca de esos años, Adiós muchachos: “fue el mejor de los tiempos, fue el peor de los tiempos; fue tiempo de sabiduría, fue tiempo de locura; fue una época de fe, fue una época de incredulidad; fue una temporada de fulgor, fue una temporada de tinieblas; fue la primavera de la esperanza, fue el invierno de la desesperación”.

Vivo en mi lengua, en el ancho territorio de la Mancha, según la dichosa frase de Carlos Fuentes, un territorio verbal y a la vez una mancha indeleble. La Mancha que no se deslíe ni se borra. La escritura manchada, contaminada de belleza y de verdades, de ilusión y realidad, de iniquidades y de grandeza.

Y al recordar a Fuentes, amigo y maestro, traigo delante de mí la deuda imperecedera con los escritores del boom, tan próximos a mí y que tanto me enseñaron. García Márquez, quien volvió a inventar la lengua en sus redomas de alquimista trasmutando la realidad en prodigio; Cortázar, quien en las páginas de Rayuela dio a mi generación las claves de la rebeldía sin sosiego, él, quien me hizo cronopio para siempre; el propio Fuentes, quien subió a los andamios para pintar la historia de México y la de América como un alucinante mural en movimiento; y Mario Vargas Llosa, cuyas novelas desarmé página a página, como si se tratara de un mecano, para aprender así los rigores del oficio.

Y la otra deuda imperecedera. Tulita, mi esposa, a quien debo en muchos sentidos mi oficio, y quizás sea suficiente explicarlo repitiendo lo que puse en la dedicatoria inscrita en mi novela Castigo Divino, de cuya publicación se cumplen ahora treinta años: que ella inventó las horas para escribirla; así como, mejor novelista que yo, ha inventado mi vida. Y junto con ella, lo que debo a mis hijos y nietos, presentes todos aquí, mi prole de la primavera del patriarca, de la que me siento tanto orgulloso como dichoso.

Gracias a Juan Cruz, el Juan de Juanes, que supo armarme de nuevo con las armas de la literatura cuando regresaba de otras lides con la lanza quebrada; a Antonia Kerrigan, la mejor agente literaria del mundo, y a Pilar Reyes, la mejor editora del mundo.

Gracias al jurado del premio Cervantes, presidido por el Director de la Real Academia de la Lengua, Darío Villanueva, por apuntar de manera tan generosa su brújula hacia mi obra.

Y gracias, don Felipe, por esta honra que España, la de “los mil cachorros sueltos” de la lengua, concede a Centroamérica a través mío, y a mi país de vientre pequeño, pero tan pródigo.

EFE
Alcalá de Henares
Martes 24 abril de 2018.


"En estas horas difíciles toda España lleva a Nicaragua en su corazón", expresó por su parte el rey Felipe VI

El escritor Sergio Ramírez aseguró este lunes (23 de abril) en su discurso tras recibir el Premio Cervantes que “no hay nada que pueda y deba ser más libre que la escritura” y que cerrar los ojos ante la realidad de la violencia, el narcotráfico o el exilio es “traicionar el oficio”.

Antes de comenzar el discurso, el escritor nicaragüense, que luce un lazo negro por la violencia que se ha generado en Nicaragua en los últimos días, donde más de 30 personas han muerto en los enfrentamientos entre ciudadanos y antimotines, dedicó el Premio Cervantes que recibió de manos del rey Felipe VI a la memoria de sus compatriotas que han sido asesinados “por salir a la calle a reclamar justicia y democracia”. Los muertos, en su mayoría, han sido universitarios.

El que fuera vicepresidente de Nicaragua de 1985 a 1990, en el primer gobierno de Daniel Ortega, dedicó el premio también “a los miles de jóvenes que siguen luchando sin más armas que sus ideales por que Nicaragua vuelva a ser república”.

En su discurso, consideró que no se puede ignorar la realidad de los “caudillos del narcotráfico” ni “el exilio permanente de miles de centroamericanos hacia la frontera de Estados Unidos impuesto por la marginación y la miseria, y el tren de la muerte que atraviesa México con su eterno silbido de bestia herida, y la violencia como la más funesta de nuestra deidad (…)” o “las fosas clandestinas que se siguen abriendo, los basureros convertidos en cementerios”.

Ramírez tuvo recuerdos en su discurso para su país, sus abuelos y su madre, que fue la que le enseñó a leer el Quijote, y reiteró su admiración por Cervantes y por Rubén Darío, con quienes la lengua española hizo un viaje de “ida y vuelta”.

Precisamente ese fue el título de su discurso en el que explicó cómo la lengua de Cervantes hizo a Centroamérica el viaje de ida cuando en 1605 llegaron los primeros ejemplares del Quijote. Tres siglos después, Rubén Darío devolvió a la península “novedades liberadoras” de la lengua que recibió en herencia de Cervantes, “sacudiéndola del marasmo”.

Una lengua que nunca ha dejado de ser cervantina, reconoció Ramírez, que señaló que el castellano se reinventa de manera constante en el siglo XXI mientras se multiplica y se expande: una lengua viva que “reclama cada vez más espacios y no entiende de muros ni fronteras”.

Rubén Darío fue “quien creó nuestra identidad, no sólo en sentido literario, sino como país”, afirmó Sergio Ramírez sobre Nicaragua, y consideró curioso “que una nación americana haya sido fundada por un poeta con las palabras, y no por un general a caballo con la espada al aire”.

También hizo referencia a su paso por la política. “Si un día me aparté de la literatura para entrar en la vorágine de una revolución que derrocó a una dictadura, es porque seguía siendo el niño que se imagina de rodillas en el suelo de la venta presenciando la función de títeres del retablo de Maese Pedro, ansioso de coger un mandoble para ayudar a don Quijote a descabezar malvados”, recordó.

Y rindió homenaje al mexicano Sergio Pitol, Premio Cervantes 2005 y recientemente fallecido, un “cervantino hasta la médula, porque nunca se atuvo a la pesadez y supo trocarla por el humor, la ironía y la parodia, un raro de los de Rubén, que supo hacer de la escritura una fiesta”.

Un recuerdo a Pitol que también estuvo presente en el discurso del rey Felipe VI, que se refirió igualmente a la situación en Nicaragua.

“En estas horas difíciles toda España lleva a Nicaragua en su corazón”, dijo el monarca, que destacó además que Ramírez es el primer escritor centroamericano en recibir el Cervantes.

EFE
Madrid
Martes 24 abril de 2018.

 
    BEIJING, 24 abr (Xinhua) -- Las ventas de lotería de China aumentaron un 9,4 por ciento interanual, hasta 104.180 millones de yuanes (16.500 millones de dólares) en el primer trimestre del año, de acuerdo con los datos publicados hoy martes por el Ministerio de Hacienda.

     Solo en marzo las ventas alcanzaron los 40.000 millones de yuanes, lo que representa una subida interanual del 5,9 por ciento.

     En concreto, las ventas de lotería de bienestar ascendieron un 1,8 por ciento, hasta situarse en 52.250 millones de yuanes, mientras que las de deporte llegaron a 51.930 millones de yuanes, un 18,3 por ciento más.

     La provincia central china de Hunan registró el mayor crecimiento interanual, con un ascenso de 1.420 millones de yuanes en los primeros tres meses del año.

    De acuerdo con las leyes de gestión de la lotería, los fondos recaudados con las ventas se destinan a tasas administrativas, proyectos de bienestar público y el dinero de los premios.


     BEIJING, 24 abr (Xinhua) -- La policía de Estados Unidos abusó de su poder, según un informe sobre los derechos humanos en el país publicado hoy martes.

     El informe, titulado "Registro de los derechos humanos en Estados Unidos en 2017", publicado por la Oficina de Información del Consejo de Estado de China, señala que la violencia de la policía estadounidense suscitó protestas masivas.

     Los cuerpos de seguridad de EE. UU. arrestaron a unas 10.662.252 personas en 2016, y la tasa de detenciones del país fue de 3.298,5 por cada 100.000 habitantes, recoge el informe, que cita estadísticas del FBI.

     El informe indica que la policía mató a tiros a 987 personas el año pasado, cifra que toma de la base de datos de fuerza letal del Washington Post.

     El mismo diario informó el 26 de julio de 2017 de que dos policías del país norteamericano mataron a tiros a un hombre, cuando iban a ejecutar una orden judicial en la casa que no era. El hombre no tenía una orden de detención ni antecedentes penales.

     Casi 500 negros murieron por tiros de la polícía desde 2015, añade el informe, que cita estadísticas del Centro de Estudios Pew publicadas el 11 de enero de 2017.

     Manifestantes en San Luis bloquearon carreteras, causaron daños al patrimonio público y privado, rompieron ventanas, tiraron piedras a la casa del alcalde y ladrillos a agentes de policía durante la noche del 15 de septiembre de 2017 después de que un expolicía blanco fuese absuelto ese mismo día del tiroteo mortal de un hombre negro. Se arrestó por los incidentes a 32 manifestantes.

     "Una y otra vez, la policía mata a hombres afroamericanos y nadie es responsable", protestaba un manifestante que cita el informe.


     BEIJING, 24 abr (Xinhua) -- La política del dinero en Estados Unidos dio un paso más en 2017 porque los grupos adinerados controlaron el desarrollo político, dice un informe sobre derechos humanos estadounidenses publicado hoy.

     El informe, titulado "Registro de derechos humanos en Estados Unidos en 2017" y publicado por la Oficina de Información del Consejo de Estado, el gabinete de China, señala que la política del dinero agravó la desigualdad en Estados Unidos.

     La política del dinero ha hecho que las políticas económicas estadounidenses en los más de 40 años pasados "reflejen fuertemente las preferencias de los más acaudalados, pero no tengan prácticamente ninguna relación con las preferencias de los estadounidenses pobres o de ingresos medios", dice el informe.

     La política democrática se ha debilitado, dice el documento. Una encuesta hecha por expertos sobre democracia estadounidense mostró que 89 por ciento de los entrevistados cree que la calidad democrática en Estados Unidos ha descendido en los 10 años pasados.

     Los medios fueron reprimidos en Estados Unidos, indica el informe.

     En 2017, un número de organizaciones periodísticas fueron rechazadas por el gobierno estadounidense en conferencias de prensa y otras actividades oficiales, y a CNN y The New York Times, entre otros, se les prohibió acceder a las ruedas de prensa en la Casa Blanca, agrega.

     La libertad de prensa en Estados Unidos se encuentra en su punto más bajo en 13 años, de acuerdo con un informe de CNN en 2017.

     Otra encuesta, del Centro de Investigación Pew publicada el 4 de abril de 2017, mostró que 73 por ciento de los adultos entrevistados en el país cree que las tensiones entre el gobierno y los medios periodísticos están obstaculizando el acceso a importantes noticias políticas e información nacionales.


     BEIJING, 24 abr (Xinhua) -- Las relaciones raciales en Estados Unidos siguieron deteriorándose en 2017, de acuerdo con un informe sobre los derechos humanos en Estados Unidos publicado hoy martes.

     El informe, titulado "Registro de derechos humanos en Estados Unidos en 2017" y publicado por la Oficina de Información del Consejo de Estado de China, dice que el antagonismo social se ha intensificado y que en el país ocurrieron con frecuencia conflictos raciales.

     La discriminación racial existe en los órganos de aplicación de la ley y judiciales, señala el informe. Los delincuentes negros recibieron sentencias en promedio 19,1 por ciento más largas que las de los delincuentes blancos en "situaciones similares", menciona el informe que cita un reporte de la Comisión de Sentencias de Estados Unidos publicado en noviembre de 2017.

     De acuerdo con las estadísticas del Mapeo de Violencia Policial publicado el 1 de enero de 2018, la policía estadounidense mató a 1.129 personas en 2017, de las cuales 25 por ciento eran negras, muy por arriba de su distribución de población de 13 por ciento.

     El informe dice que los crímenes de odio racistas alcanzaron un nivel récord en años recientes en Estados Unidos. De acuerdo con las estadísticas publicadas en noviembre de 2017 por el Buró Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés), en 2016 se reportaron 6.121 crímenes de odio en todo el país, hasta un punto no visto en la historia reciente.

     Los grupos minoritarios tienen tasas de empleo menores y salarios más bajos, y la disparidad de la riqueza racial se amplió más, añade el informe.

     De acuerdo con datos publicados por la Reserva Federal en septiembre del año pasado, entre 2013 y 2016, la disparidad en la riqueza entre familias negras y blancas creció 16 por ciento durante ese tiempo, y en 14 por ciento entre hispanos y blancos.

     El informe señala que los musulmanes sufrieron de discriminación y ataques en Estados Unidos. De acuerdo con un análisis realizado por el Centro de Investigación Pew de las estadísticas de delitos de odio del FBI, el número de ataques contra musulmanes en el país aumentó considerablemente entre 2015 y 2016, superando el punto más alto moderno alcanzado en 2001, el año de los ataques terroristas del 11 de septiembre.

 
     BEIJING, 24 abr (Xinhua) -- La brecha entre ricos y pobres se amplió en Estados Unidos, con un incremento en el número de personas sin hogar, señala el "Registro de derechos humanos en Estados Unidos en 2017" publicado hoy martes por China.

     El informe fue publicado por la Oficina de Información del Consejo de Estado, el gabinete de China, en respuesta a los Informes de Países sobre Prácticas de Derechos Humanos para 2017 publicados por Estados Unidos.

     Estadísticas oficiales de la Oficina de Censos de Estados Unidos indican que más de 40 millones de estadounidenses viven en la pobreza. Cerca de la mitad de ellos, es decir, 18,5 millones, viven en pobreza extrema.

     La Base de Datos Mundial de Desigualdad de Ingresos señala que Estados Unidos tiene el más elevado índice Gini (que mide la desigualdad) de todos los países occidentales. En la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Estados Unidos ocupa el lugar 35 de 37 en términos de pobreza y desigualdad.

     El gobierno de Estados Unidos no ha logrado controlar efectivamente el uso de drogas y medicinas adictivas. Un informe de Medical Press reveló que 7,7 millones de estadounidenses abusan de drogas ilícitas.

     Además, cerca de 40 por ciento de los jóvenes de doceavo grado, 28 por ciento de décimo grado y 12,9 por ciento de octavo grado utilizaron algún tipo de drogas ilegales el año pasado, indicaron reportes de la prensa estadounidense en 2017.

     El informe publicado por China también señala que el sistema de atención médica de Estados Unidos tiene profundos defectos. Los resultados de una encuesta del Centro de Investigación Pew realizada el 14 de diciembre de 2017 muestran que los índices positivos del manejo del gobierno para garantizar el acceso a la atención médica han caído 20 puntos porcentuales desde 2015. 

   
Estado de México. - Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de la coalición Juntos Haremos Historia, resaltó que hagan lo que hagan en su contra a sus adversarios "ya se les mojó la pólvora" porque con el debate "ganó dos puntitos más" y el PRIAN se sigue disputando el segundo lugar.

En su gira por Chalco, Estado de México, López Obrador volvió a referirse al tema del debate presidencial.

"Yo diría que ahí están los dos (José Antonio Meade y Ricardo Anaya) no hay que quitarle mérito a ninguno, que se aguanten ahí, que sí van a perder, que pierdan con dignidad, que no estén de achichincles de la mafia del poder", recomendó.

El tabasqueño destacó que en toda su trayectoria de lucha política "ha sido apaleado muchas veces" y por ello le seguirá haciendo caso a sus asesores del pueblo mexicano quienes le recomiendan no pelearse y "si puede, reírse un poquito más".

"La libramos porque esto es como una carrera de obstáculos, brinca uno un obstáculo y le ponen otro, ya llevamos años enfrentando, estamos bastante apaleados, ya sabemos cómo enfrentar a la mafia del poder, ¿saben qué? Ya se les mojó la pólvora" subrayó.

López Obrador se comprometió a construir la primera línea del Metro que llegue a este municipio porque "se acabará la corrupción".

No será dijo, cómo el tren de Toluca a la Ciudad de México, el cual en su inicio costaría 21 mil millones de pesos y recientemente terminó por triplicar su cifra, misma que rebasa los 60 mil millones de pesos.

Asimismo, acusó a Ricardo Anaya, candidato del PAN y del PRD a la Presidencia de la República de contratar a una empresa para que antes del debate lo declarara ganador en redes sociales.

'No invertir en armamentismo'

No invertir en armamentismo, fue el llamado de Andrés Manuel López Obrador al presidente de la República, Enrique Peña Nieto, al revelar un pago de 25 mil millones de pesos al gobierno de Donald Trump por el pago de ocho aeronaves artilladas.

En su gira por el Estado de México, el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia criticó la adquisición de las aeronaves en lugar de combatir la pobreza en el país; sobre todo cuando en la actual administración federal se han gastado 120 mil millones de pesos en jets y helicópteros de lujo que, en ocasiones, son utilizados para ir a jugar golf con el presidente Peña Nieto como lo hizo el presidente del Senado de la República, Emilio Gamboa.

"Todavía es posible que se cancele compra de ocho helicópteros artillados que se quieren adquirir de los Estados Unidos, que van a costar cerca de 25 mil millones de pesos; le pido a Enrique Peña Nieto que, por favor, revise la compra, que se cancele la operación y que ese dinero se utilice para el bienestar del pueblo, queremos armamentismo, no queremos armas de destrucción, queremos que haya paz y tranquilidad en el país", demandó desde el centro de Chalco, Estado de México.

Excélsior
Chalco, Estado de México
Lunes 23 de abril de 2018.


     MEXICO, 23 abr (Xinhua) -- Un cártel de la droga asesinó a tres universitarios que desaparecieron en marzo pasado en el occidental estado mexicano de Jalisco y disolvió sus cuerpos en ácido, informaron este lunes autoridades locales.

     El fiscal de Jalisco, Raúl Sánchez, dijo que dos hombres ya fueron arrestados y vinculados a proceso la víspera por un juez, tras ser ubicados como parte de los responsables de la muerte de los estudiantes de cine.

     Los universitarios Javier Salomón Aceves, Marco Francisco García y Jesús Daniel Díaz estaban desaparecidos desde el 19 de marzo, luego de que hombres armados los raptaron en un camino de Tonalá, en la zona metropolitana de Guadalajara, cuando regresaban en automóvil de filmar una tarea en una casa que les prestaron.

     Conforme la pesquisa, los tres estudiantes de la Universidad de Medios Audiovisuales (CAAV) fueron raptados, asesinados y sus cuerpos disueltos en ácido por una célula del cártel Jalisco Nueva Generación que creyó que eran miembros de una organización criminal rival.

     "Las investigaciones aún no han sido concluidas, estamos trabajando con la misma intensidad para que salga a la luz toda la verdad sobre estos lamentables hechos", apuntó Sánchez en conferencia.

     La fiscalía encontró en sus diligencias que los delincuentes tomaron por rivales a los universitarios porque la casa donde hicieron su tarea era propiedad de un miembro del grupo enemigo, quien fue arrestado en 2015 en ese mismo predio que usaba para sus operaciones.

     Los universitarios y otros compañeros ignoraban tal hecho porque la tía de uno de ellos les prestó el inmueble, además de que la pesquisa descartó que alguna de las víctimas tuviera relación con el crimen organizado, detalló la fiscalía.

     Expuso que los hombres del cártel de la droga vigilaron a los jóvenes durante el fin de semana que hicieron su tarea y cuando salieron los raptaron para llevarlos a un inmueble también en Tonalá, donde los interrogaron y golpearon.

     Uno de los estudiantes murió durante las golpizas, lo que orilló a los criminales a asesinar a los otros dos, según el relato de los hechos presentado por la fiscalía con un video durante la conferencia.

     Los delincuentes llevaron los restos de las tres víctimas a otra casa para disolverlos en ácido sulfúrico con el objeto de borrar rastros.

     La fiscalía subrayó que llegó a esa conclusión tras una amplia indagatoria que abarcó 400 entrevistas y la recopilación de decenas de indicios, entre ellos una mancha de sangre de Jesús Daniel y material biológico de Marco Francisco en las casas usadas por los criminales.

     La jefa de la investigación, Ivette Torres, abundó que buscan a otras ocho personas que son sospechosas de participar en los hechos.

     Autoridades han informado de los resultados de la investigación a las familias de Aceves, quien tenía 25 años de edad, y de García y Díaz, ambos de 20 años.

     El rapto y desaparición de los tres alumnos de cine desató una serie de protestas por parte de universitarios de distintas casas de estudio de Guadalajara, capital de Jalisco, en demanda de su hallazgo y de mejores condiciones de seguridad para los jóvenes.


     NACIONES UNIDAS, 23 abr (Xinhua) -- El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas condenó el lunes "en los términos más enérgicos, el odioso y cobarde ataque terrorista" perpetrado en Kabul, Afganistán, el domingo, que acabó con la vida de más de 60 personas.

     "Los miembros del Consejo de Seguridad expresaron su más profunda simpatía y sus condolencias a las familias de las víctimas y al Gobierno de Afganistán, y les desean una rápida y completa recuperación a los heridos", dijo el Consejo de Seguridad en un comunicado.

     Reafirmaron también que el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones constituye una de las amenazas más serias a la paz y la seguridad internacional, dijo el documento.

     "Los miembros del Consejo de Seguridad reiteraron que cualquier acto de terrorismo es criminal e injustificable, sin importar su motivación, por quien quiera, donde quiera ni cuando quiera que sea cometido", afirmó la misma fuente.

     El domingo, un atacante suicida atentó contra un centro de registro de votantes, situado en un colegio en el oeste de Kabul, acabando con la vida de más de 60 personas, entre ellas 27 mujeres y ocho niños, y dejando más de 120 heridos.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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