Juzgado omite pruebas que frenarían siembra de maíz transgénico en México, denuncia ONG

Ciudad de México.- Por segunda ocasión, documentos que podrían ser determinantes para decidir el futuro de la medida de suspensión del maíz transgénico no llegaron al tribunal de apelación que lleva el caso.

El abogado René Sánchez Galindo de la Colectividad del Maíz, conjunto de organizaciones y expertos que interpusieron una demanda para detener la siembra del maíz transgénico hace dos años, señaló que varios documentos no llegaron al tribunal de apelación, instancia que deberá decidir si se rechaza la decisión previa de un Juez de dar luz verde al maíz transgénico en México.

Si bien ya se había mandado a pedir el expediente completo en una primera ocasión, a finales de septiembre, nuevamente el Juzgado incumplió en mandar la documentación. “Esa vez faltaron tomos [del expediente], ahora faltaron anexos”, explicó el abogado.

Galindo acusó que entre los documentos faltantes estaba el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que declaró en marzo al glifosato, el plaguicida más común en el mundo, como cancerígeno.

Asimismo, “no llegó el anexo de la empresa Monsanto, donde reconoce que todas sus solicitudes de siembra de maíz transgénico van a utilizar glifosato, y tampoco llegó el estudio del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, donde reconoce que en los últimos diez años ha habido 89 casos de presencia ilícita de maíz transgénico, en terrenos de maíz nativo”, detalló.
Para solventar esta situación, la Colectividad del Maíz hizo un escrito al Magistrado del tribunal de apelación, para que éste vuelva a solicitar la documentación restante al Juzgado, que dirige el Juez Francisco Peñaloza Heras, quien antes resolvió dar luz verde al maíz transgénico, una decisión que se hubiera cumplido de no ser por la apelación de la Colectividad en agosto, forzando a que el futuro de la suspensión se resolviera en una instancia mayor, el Segundo Tribunal Unitario, a cargo del Magistrado Benjamín Soto Sánchez.

A la hora de buscar responsables por el envío reiterado de documentación incompleta, el abogado de la Colectividad insistió que estas diligencias no recaen sólo en el Juez Peñaloza Heras, sino en los funcionarios judiciales que trabajan bajo su orden.

“Es muy curioso porque habría que preguntar quién en el Juzgado integró esas copias. Ya entrando a detalle, ningún Juez se pone a sacar copias, hacer oficios, y después a integrar los expedientes. Sacan entre 100 y 150 acuerdos diarios, si es su responsabilidad supervisar, pero sería humanamente imposible revisarlo todo”, reconoció Galindo.

¿QUÉ SIGUE?

Una vez esté completa toda documentación presentada por las partes interesadas en el juzgado, el abogado explicó que ahora será este tribunal de apelación el que decidir si concede la suspensión de entregar permisos de siembra de maíz transgénico durante todo el juicio. Lo que podría tardar en resolverse hasta cinco meses.

Dado que la demanda colectiva de las organizaciones argumenta que la siembra de esta semilla atenta contra la biodiversidad del maíz, será importante que se conceda la suspensión mientras se resuelve el juicio, de lo contrario el daño sería irreversible.

“El mejor ejemplo sería un juicio a alguien que puede ser fusilado. Se pide que se suspenda el fusilamiento mientras se lleva el juicio, de lo contrario ya qué sentido tendría que se llevara a acabo”, dijo Sánchez en declaraciones previas a este medio.

En múltiples ocasiones miembros de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad han hecho ver que la siembra de maíz transgénico contamina a las parcelas de maíz orgánico. Dado que el polen del maíz tiene la facultad de viajar varios kilómetros.

De tal suerte que las 59 especies nativas se perderían. Y las semillas campesinas pasarían a usurpar derechos de patente de grandes transnacionales.

“Esta cuestión tiene muchos niveles de impacto, uno de ellos, muy importante, es que las semillas serían controladas por un pequeño grupo de empresas como Monsanto, Syngenta y Dow Agrosciences, lo que estarían favoreciendo sus intereses económicos, más allá de buscar un interés en el bienestar de la gente”, dijo anteriormente a SinEmbargo, Sandra Laso Jácome, vocera de Greenpeace.

Asimismo, la organización ambiental Greenpeace ha advertido del daño que representa para la salud y el ambiente promover los transgénicos, ya que conllevan un uso exacerbado de plaguicidas.

En cuanto a la salud, Greenpeace advirtió: “Hemos publicado distintos documentos donde hablamos y comprobamos que el uso de estas semillas [transgénicas] no aumenta la producción de la siembra, tampoco genera una disminución en el uso de agrotóxicos. El más utilizado es el Glifosato, éste ha sido reclasificado como un probable cancerígeno, y sería el principal herbicida en este tipo de semillas”, dijo Jácome.

Sin Embargo
Ciudad de México
Juan Luis García Hernández
Viernes 30 de octubre de 2015.

Monsanto capta el 70% de sus ingresos en México por la venta de semilla de maíz mejorada tecnológicamente

Ciudad de México.- Monsanto, una de las mayores compañías de semillas y agroquímicos del mundo, espera duplicar sus ventas en México en los próximos cinco años, pero parte de esa meta dependerá de si el maíz genéticamente modificado tiene futuro en el país, dijo el martes un ejecutivo de alto nivel de la empresa.

México está en medio de un fuerte debate, que ha durado años y ahora espera por los tribunales, sobre si dar luz verde o no a la siembra comercial de maíz genéticamente modificado, de la que Monsanto tiene 19 solicitudes en espera de aprobación.

La empresa, al igual que otras grandes compañías de agrobiotecnología, quiere que se abra el uso de este tipo de tecnología en el campo mexicano, asegurando que los productores la desean para elevar el rendimiento de sus cosechas.

"Nuestra intención es poder doblar el negocio de aquí al 2020", dijo en entrevista con Reuters Eduardo Pérez, director de Asuntos Regulatorios para Latinoamérica Norte de la firma con sede en Estados Unidos.

"Lo que puede ayudar a que la agricultura en general crezca es que exista mayor tecnificación en el cultivo de maíz", añadió.

Monsanto espera mantener en el 2016 en México el nivel de inversión promedio de 20 millones de dólares que ha registrado en los últimos cinco años, que destina a investigación y plantas procesadoras de semillas.

Pérez dijo que la inversión podría crecer en los próximos años si se permite finalmente la siembra comercial de maíz transgénico.

"Lo interesante sería cuando hubiera posibilidades de accesar o de incorporar otras tecnologías, podríamos llegar a duplicar la inversión", detalló.

"En la medida en que se puedan incorporar nuevas tecnologías, en este caso estamos hablando de maíz genéticamente modificado, o agricultura de precisión o algunas otras innovaciones tecnológicas, seguramente va a requerir inversión adicional", agregó.

VENTAS SIMILARES EN EL 2016

Monsanto, cuyas ventas globales fueron de 15,000 millones de dólares en su año fiscal 2015, capta el 70 por ciento de sus ingresos en México por la venta de semilla de maíz mejorada tecnológicamente, el 10 por ciento por concepto de herbicidas y el restante 20 por ciento de semillas de hortalizas, algodón, sorgo y soja.

Los ingresos en México sumaron 400 millones de dólares en ese período. Para el año fiscal 2016, la compañía espera mantener un ritmo de ingresos semejante.

México produce en su mayoría maíz blanco, que utiliza para consumo humano, en las alrededor de ocho millones de hectáreas que destina al grano e importa al año alrededor de 10 millones de toneladas de maíz amarillo desde Estados Unidos, que emplea para alimento de animales principalmente.

Durante muchos años México, considerado por muchos como la cuna del maíz y uno de los principales productores del cereal en el mundo, ha buscado disminuir su dependencia de las importaciones del grano pero no ha tenido éxito pese a sus esfuerzos.

Reuters
Noé Torres
Adriana Barrera
Ciudad de México
Miércoles 28 de octubre de 2015.

Cuenta con 59 razas y miles de variedades distribuidas a lo largo y ancho del país

El maíz es nuestra herencia, sustento y base de la alimentación y la economía, así como pilar de la cultura indígena y campesina; preservarlo libre de transgénicos y como bien común es nuestro derecho y obligación, expuso Elena Álvarez-Buylla, del Instituto de Ecología (IE) de la UNAM.

En el ciclo de conferencias La Incidencia de la Ciencia en Conflictos Socioambientales, realizado en la Facultad de Ciencias (FC) de esta casa de estudios, la investigadora recordó que 15 por ciento de las plantas comestibles en el mundo provienen de México.

Además, nuestra gastronomía fue declarada Patrimonio Intangible de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y, en este rubro, el maíz (con sus 59 razas y miles de variedades distribuidas a lo largo y ancho del país) es esencial.

De afectarse la gramínea, habrá un impacto no sólo nacional sino internacional, pues se trata de un insumo fundamental para el futuro de la agricultura ante el cambio climático y las inestabilidades de los sistemas socioeconómicos, continuamente en crisis.

Para Álvarez-Buylla el maíz transgénico (MT) en territorio nacional es innecesario, pues por más de ocho mil años hemos tenido una producción exitosa y sustentable, tanto a nivel del mar como en zonas altas.

La ciencia corporativa afirma que el MT no hace daño, es resistente a plagas y tolerante a herbicidas como el glifosato. Sin embargo, explicó, posee sustancias químicas necesarias para su cultivo y peligrosas para la salud. Además, no tiene los aceites, proteínas, fibras y anticancerígenos del original, pero sí almidones con altos índices glicéridos y contenidos tóxicos elevados.

Para agravar el escenario, es imposible controlar y restringirlo a siembras autorizadas, pues una vez utilizado, el productor ya no puede regresar al recurso natural. Con su introducción creció el uso de fertilizantes y contaminación con sus derivados. Así se cae en un dominio corporativo y dependencia tecnológica, económica y política, dijo.

Salud en riesgo

En Estados Unidos —el mayor consumidor de transgénicos—, sus ciudadanos han experimentado afectaciones en su salud; por ejemplo, el autismo ha aumentado considerablemente: en 1975 se registraba un caso entre cada cinco mil individuos, en 2010 el índice es de uno entre cada 68 personas.

Por otro lado, los problemas para la siembra recaen en aspectos como biodiversidad, cambio climático, altitud, suelo, limitación de agua, altas temperaturas y disponibilidad de nutrientes. “La planta alterada genéticamente tiene el potencial de destruir el sostén de la agricultura mexicana y mundial, e incluso cancelar la soberanía alimentaria”.

Para corregir la situación es necesario fomentar un respeto a la agricultura campesina y garantizar el derecho a comestibles no transgénicos, además de prohibir la liberación del MT en México, concluyó.

Puebl@Media
Ciudad de México
Martes 18 de agosto de 2015.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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