El estado de salud de Francisco Tenorio se agravó en las últimas horas debido a las severas lesiones intracraneales que le ocasionó la bala


El alcalde de Valle de Chalco, Francisco Tenorio Contreras, fue diagnosticado este viernes con muerte cerebral por parte de médicos que lo atienden en el Hospital Regional de Alta Especialidad de este municipio, luego de practicarle un electroencefalograma.

Desde el pasado martes, tras sufrir una agresión a balazos, el presidente municipal de 46 años fue ingresado a este nosocomio, en donde recibió atención por parte del mejor grupo de neurocirujanos e intensivistas del país.

Empeora salud de Francisco Tenorio, alcalde baleado: Salud Edomex

"Sin embargo, derivado del daño cerebral catastrófico que presentó, como consecuencia del impacto por proyectil de arma de fuego, su estado empeoró en días posteriores pese al esfuerzo realizado por el personal médico", señaló el gobierno del Estado de México en una tarjeta informativa.

Este mediodía, el secretario de Salud estatal, Gabriel O'Shea Cuevas, informó que el estado de salud del alcalde de Valle de Chalco, Francisco Tenorio Contreras, se había deteriorado en las últimas horas debido a las severas lesiones intracraneales que le ocasionó el impacto de una bala.

Alfredo del Mazo condena ataque al alcalde de Valle de Chalco
Agregó que se le practicaría un electroencefalograma para determinar si aún registraba actividad cerebral, lo que resultó negativo.

Notimex
Ciudad de México
Viernes 1 de noviembre de 2019.


Cifra de muertos por el ataque a bar en Coatzacoalcos, Veracruz, subió a 26, mientras que 11 personas siguen hospitalizadas por quemaduras.

La cifra de muertos por el ataque al bar "Caballo Blanco", ubicado en Coatzacoalcos, Veracruz, subió a 26, 10 de ellas mujeres, confirmaron fuentes oficiales federales.

La noche del martes 23 personas fueron encontradas muertas dentro del establecimiento, atacado a balazos y después rociado con gasolina para ser incendiado.

Durante la madrugada y la mañana de este miércoles, otras tres personas han fallecido a consecuencia de las quemaduras y heridas, al parecer de bala.

Aparte otras 11 personas se encuentran hospitalizadas.

Los hechos ocurrieron a las 22:00 horas del martes en las calles de Román Marín y Zaragoza, en pleno centro de Coatzacoalcos.

En la llamada al 911 se denunció varias personas sin vida luego que un grupo armado baleó el lugar y lo roció combustible, indicaron varias fuentes.

Un sobreviviente narró a las autoridades que varios de los fallecidos quedaron atrapados debido a que la puerta fue atorada.

En Coatzacoalcos se registra desde inicios del año una disputa entre el Cártel de Jalisco Nueva Generación y Los Zetas por el control del narcomenudeo y el cobro de piso a bares.

Reforma
Ciudad de México
Miércoles 28 de agosto de 2019.


El móvil del homicidio del funcionario estatal corresponde a un secuestro


Al menos cuatro cadáveres más han sido localizados en el pozo de la localidad de Santa María Tianguistengo, donde este domingo fue hallado el cuerpo del delegado de la Secretaría General de Gobierno (SGG) en Huejotzingo, Luis Fernando Tinoco Cervantes, sin embargo aún se desconocen las identidades de estas personas.

Fuentes policiales informaron que se trata de dos hombres, una mujer y un cuarto cadáver cuyo género no ha sido precisado, debido a que se encuentra en avanzado estado de descomposición, motivo por el cual en el lugar se mantiene la presencia policial.
Aunque hasta el momento no hay una postura oficial por parte de las autoridades, destaca que el móvil del homicidio del funcionario estatal era un secuestro, además de que la localización del pozo fue proporcionada por los captores, por lo que no se descarta que el resto de las víctimas hayan sido secuestradas.

Fue desde la madrugada de este domingo cuando en este predio se registró una intensa movilización por parte de la Fiscalía de Secuestros y Delitos de Alto Impacto (Fisdai), Guardia Nacional, Policía Federal, Policía Estatal y Municipal de Huejotzingo, así como de personal de Protección Civil que se encargó de la extracción del cuerpo.

Fue el momento en el que se hizo el primer descenso cuando los rescatistas se percataron de que posiblemente había más cuerpos al fondo de este pozo de aproximadamente 50 metros de profundidad, motivo por el cual se mantuvo el dispositivo de seguridad para seguir buscando.

Durante el transcurso de la tarde se confirmó esta versión con la extracción de tres cadáveres más, correspondientes a dos hombres y una mujer, pero posteriormente un cuarto fue rescatado, aunque este último se desconoce el género pues está en avanzado estado de putrefacción.

Debido a la lluvia se suspendieron las labores de rescate, sin embargo se está a la espera de que las condiciones climáticas permitan el reingreso de los rescatistas a fin de buscar más víctimas, que posiblemente hayan sido privados de la vida por esta misma banda.

e-consulta
Alberto Melchor
Ciudad de Puebla
Domingo 21 de julio de 2019.


El cartel les ofreció un trabajo con engaños, pero los esclavizó y los retiene a la fuerza. Hoy forman parte de los ejércitos del crimen organizado. Están vivos, pero están desaparecidos. Uno de los supervivientes relata sus días en el infierno.


"Cuando me escapé me fui muy lejos porque sabía que donde me vieran me iban a matar. Pensé que si iba directamente al Gobierno ellos me iban a entregar al cartel, y después de un tiempo salió a la luz en las noticias que alguien estuvo en la misma situación que yo y se animó a hablar y pues yo dije que mi objetivo al escapar de allá arriba era tratar de brindarle paz y tranquilidad a aquellas personas que perdieron la pista de sus seres queridos. Muchos de ellos son las personas que yo vi calcinar y que nadie de sus familiares se dio cuenta cómo murieron y cómo desaparecieron a menos que yo hable, entonces voy a arriesgarme a platicar mi historia y llevar un poco de paz a sus familias y que no sigan esperanzados a que van a encontrarlos. Fue que me comuniqué con la Fiscalía de Jalisco y les comenté que yo también fui privado de mi libertad en la sierra de Navajas por el cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y que podía identificar a 17 desaparecidos que vi con mis propios ojos morir en las manos de nuestros captores".

Luis (los nombres son falsos por cuestiones de seguridad) es superviviente de campamentos donde el cartel obligaba a jóvenes a entrenarse como sicarios. A principios de 2017 él trabajaba en un centro de rehabilitación. No le llegaba el salario y quería alejarse del ambiente de las adicciones. Buscó un nuevo trabajo utilizando las redes sociales. En abril de ese año se unió a la página de Facebook Bolsa de Trabajo GDL y Trabajos Guadalajara. Por inbox lo conectaron para una oferta laboral: 4.000 pesos a la semana como guardia de seguridad. Contactó a la mujer que le envió el mensaje y ella le pidió que se comunicara con Mario, el supervisor de la empresa. Una semana después lo agregaron a un grupo de WhatsApp junto con otras 15 personas interesadas en el trabajo. Les pidieron acudir a un entrenamiento al municipio de Tala y les darían los 4.000 pesos por adelantado.

Luis iba ilusionado. Jamás pensó que al llegar a su primer día de trabajo los meterían en casas de seguridad y luego los subirían a campamentos de la sierra de Ahuisculco, pero no para matarlos, sino para entrenarlos y obligarlos a trabajar para el cartel Jalisco Nueva Generación.

Las familias de algunos de ellos informaron de su desaparición, sin saber que estaban vivos en manos del crimen organizado. La Fiscalía de Jalisco realizó operativos en julio de 2017 y encontró campamentos de entrenamiento. En uno de ellos detuvieron a 15 hombres, de los cuales tres constaban como desaparecidos y pudieron comprobar que estaban retenidos contra su voluntad. Los tres fueron liberados y su testimonio quedó recogido en la carpeta de investigación 1611/2017, al igual que el de Luis. Gracias a su relato y a testimonios anónimos se sabe ahora que a la sierra de Ahuisculco se llevaron a decenas de hombres de los valles de la región de Tequila, del área metropolitana de Guadalajara, de otros Estados e incluso inmigrantes centroamericanos, y que la esclavitud y el trabajo forzado han sido un modus operandi del cartel Jalisco Nueva Generación para asegurar el funcionamiento de sus negocios. Entre los reclutados de los que se tiene registro había jornaleros, desempleados, lavacoches, albañiles, cargadores del mercado de abastos, deportados, ex policías, exmilitares, jóvenes recién salidos de centros de rehabilitación de adicciones. Incluso uno de los supervivientes narra en su declaración ministerial que iba caminando de noche por el centro de Guadalajara, sintió un golpe en la cabeza, perdió la conciencia y cuando despertó estaba en una casa de seguridad.

Cuando la Fiscalía realizó el operativo, Luis ya no estaba ahí. Había escapado, pero tiempo después decidió declarar a pesar del riesgo que puede suponer hacerlo.

"Al contactarme para el trabajo pregunté si todo era legal. “Mira, si fuera ilegal no te mandábamos a entrenamiento para que puedas portar un arma. No te apures, todo será legal”. Le dije: 'Oiga, pero ¿todo va a estar bien? Tengo a mi mamá enferma y necesito comunicación con ella'. Ahí fue cuando me dijo Mario que le caí a toda madre, que iba a llegar recomendado por él. Agarré un taxi al periférico. A los 10 minutos llegó un carro. Me preguntaron si me llamaba Luis. Les dije que sí. Me subí y fuimos por otro muchacho, nos metimos a un lugar muy enredoso. Salió un güero con barba, pelo poco chinito, gordito, de ojos verdes, ahora sé que se llama Ignacio. Dos mujeres salieron a despedirlo, no se quitaron de la entrada hasta que nos fuimos. Vi nervioso al chófer, fumaba un cigarro tras otro. Le hice plática y me dijo que tenía apenas una semana trabajando, pero que no le habían pagado viajes anteriores. Era el primero de mayo. Nos dejaron en la carretera y ahí llegó una pick up con otros tres muchachos que venían del Estado de México. Uno tenía ojo postizo, otro era delgado con pierna postiza y el tercero era gordito con un mechón de pelo que le salía de la frente. El chófer era un gordo sucio que nos ordenó subirnos a la caja. En el camino supimos que los cinco habíamos estado en el WhatsApp un día anterior y habíamos sido contactados por medio de bolsas de trabajo a las que nos inscribimos en Facebook para el trabajo de escolta o guardia de seguridad por 4.000 a la semana. Era muy atractivo para mis necesidades", cuenta Luis.

"Nos cambiaron a otro carro. Dimos vuelta rumbo a Tala, nos metimos en una brecha y llegamos a una finca abandonada, con alambres de púas, palos de madera, había un hombre con cuerno de chivo que nos decía que siguiéramos hacia adentro. Observé que no había muebles, solo personas en el piso, 38 amontonadas en el suelo. Fue cuando me di cuenta que me había metido en un problema porque no era normal eso. Al entrar al cuarto nos ordenaron guardar silencio y sentarnos, diciéndonos que no podíamos ni ir al baño a menos que pidiéramos permiso. Éramos puras personas humildes y pobres, había gente que tenían cara de malandrines y otros que tenían cara de que no tenían nada que perder en la vida. Me di cuenta que había cruzado la línea de no regresar y que quizá pasaría algo malo, de hecho, se percibía un olor extraño, se veía la mirada de tristeza y miseria en las personas".
Una sierra bien conectada

Tala, Ahuisculco, Las Navajas, Cuisillos son poblados que están a menos de una hora de Guadalajara, justo detrás del bosque de La Primavera. Se llega por la carretera libre a Puerto Vallarta. Pasando el bosque hay que girar a la izquierda para entrar al valle del río Ameca, donde hay tierras fértiles llenas de cañaverales y viejas haciendas. Después de Tala, la siguiente delegación es Ahuisculco, una antigua comunidad indígena que aún resguarda el bosque y protege sus ojos de agua. El pueblo está en la falda de la sierra del mismo nombre, una formación volcánica que es en realidad la continuación del bosque La Primavera. Del otro lado de los cerros está el pueblo Las Navajas, donde —dicen los de Ahuisculco— “sí penetró el crimen; la gente aceptó cosas que terminó comprometiéndolas”.

El pueblo Las Navajas se llama así por la gran cantidad de obsidiana que hay en sus suelos y que hace siglos comercializaba como navajas con las comunidades indígenas de la región. Cruzando el pueblo hay una brecha que se interna en el cerro. En este camino está una de las casas de seguridad que mencionan los supervivientes y que fue asegurada por la Fiscalía de Jalisco. Más arriba está el lugar conocido como La Reserva, el rancho que los pobladores de la sierra dicen que pertenece a un tal don Pedro, nombre con el que conocían ahí a Rafael Caro Quintero. Cuentan que don Pedro llegó a finales de los años setenta, sembró marihuana, engordó ganado, controló la región. Aún después de los operativos de la Fiscalía de Jalisco, en julio de 2017, el camino seguía custodiado por camionetonas y jovencitos en moto: halcones. Esta es la brecha que todos los supervivientes mencionan en sus testimonios como la ruta para subir al monte.

Esta sierra, sin nombre en los mapas, es estratégica por su conectividad. Por un lado, tiene caminos que llevan a la carretera a Colima y Manzanillo y por el otro a la Sierra Madre Occidental, que conduce hacia la costa del Pacífico y Puerto Vallarta. Por el puerto de Manzanillo entran precursores químicos para drogas sintéticas que se trasladan por la carretera a Colima y antes de llegar a Guadalajara toman el Circuito Sur o el Macrolibramiento, que los deja a unos metros de Las Navajas, por donde se internan en la sierra que sirve de escondite de campamentos, fosas y narcolaboratorios. Por Cuisillos pueden salir a la carretera que los lleva al norte del país o a Mascota y Puerto Vallarta.

El 29 de julio de 2017 la Fiscalía de Jalisco informó de que entre el 6 y el 13 de junio recibieron seis denuncias por desaparición de personas. Todos ellos avisaron en sus casas que se trasladaban al municipio de Tala porque habían obtenido trabajo como encuestadores, escoltas o policías municipales.

En 2014 se realizó una misa en Tala por los desaparecidos de la región. Las familias llevaron las fotos de sus seres queridos. Después, el sacerdote que la organizó recibió amenazas y tuvo que irse de Tala.

Testimonio de las madres

Laura denunció la desaparición de su hijo Ignacio el 22 de julio de 2017. Le preguntaron si notó algo extraño los últimos días que lo vio.

“Estaba desesperado porque no tenía trabajo”, declaró la mujer. Tenía 22 años, pesaba más de 100 kilos, cabello castaño claro, ojos verdes, tatuaje en antebrazo. La prepa trunca. Le platicó a su madre que había encontrado un trabajo como guardia de seguridad privada donde le pagarían 4.000 pesos semanales. Se iría a Tala por dos semanas para el entrenamiento. El 1 de mayo de 2017 pasaron por él a su casa en una colonia popular al sur de Zapopan.

Ignacio salió con una mochila de lona negra con gris y una cinta cruzada donde guardó tres cambios de ropa: bóxers, calcetines, un cepillo de madera, sandalias de plástico, tenis blancos para hacer deporte. Celular no tenía y tampoco le dejaban llevarlo. Su madre y su hermana salieron a despedirlo. Se subió a un carro café claro en el que iban otros dos hombres: el chofer y otro muchacho que acababan de recoger; era Luis. No volvieron a tener contacto con él. Dos meses después, la hermana vio en las noticias que habían encontrado a gente esclavizada en Tala. Fue entonces que reportaron la desaparición de Ignacio.

A Ernesto también lo reportaron como desaparecido. Robusto, 1,78 de altura, 96 kilos, cara redonda, ojos cafés claro, sin tatuajes, cicatrices de mordidas en el pecho y brazo izquierdo, llevaba pantalón negro de mezclilla, camisa tipo polo color azul claro. A sus 26 años le urgía encontrar trabajo. A principios de 2017 tuvo un hijo y no tenía ingreso fijo. Estaba desesperado cuando encontró una oferta en Internet. El 30 de abril lo contactaron. Al día siguiente salió temprano, poco antes de las siete de la mañana; lo iban a recoger en Periférico y Mariano Otero para irse a una capacitación a Tala. Le dijo a su mamá y a su esposa que se comunicaría en unos días. Karla, su esposa, le marcó a las diez de la mañana para saber cómo iba todo. Le dijo que aún no llegaban, pero que en cuanto pudiera le mandaría el teléfono del lugar donde sería la capacitación. No lo mandó. Le habían prometido que cada semana podría regresar a ver a la familia. Nunca volvió. Rosa, su madre, informo de su desaparición el 8 de mayo de 2017.

Templarse es hacer las cosas con inteligencia

El tiempo que Luis estuvo atrapado en la primera casa de seguridad, en mayo de 2017, comenzó a observar a quienes los vigilaban; descubrió que algunos habían sido capturados como él, pero ya habían podido salir de vacaciones.

"Lo sé porque arriba vi quién tenía mando, que ya habían salido y regresado, que había jerarquías. No importaba que te tomaran confianza, la prueba de fuego para ser de ellos era regresar a trabajar con ellos". Y continúa: "De esa casa comenzaron a sacarnos por montones para llenar trocas. De la carretera por Cuisillos nos llevaron a Navajas, a otra finca grande, con portón de fierro como de ganado, un metro de alto, no terminada. Había un señor con sombrero como de campesino que nos gritó: '¡A ver hijos de su… en línea… ámonos, en caliente! ¿Alguien sabe por qué chingados está aquí?' Yo no podía decir nada, me podían matar. Agarró el cuerno y disparó hacia arriba de todos nosotros: '¡A todos les voy a dar vacaciones a la verga, si regresan aquí va a haber chamba y si no, a chingar a su madre! ¿Quién se quiere ir ahorita?' Nadie dijo nada.

Uno me traía en jaque, me gritaba “¡ándale moreno, témplate!” Templarse significa agilizarse, actuar, hacer las cosas con inteligencia. Avanzamos hasta la cima, llegamos al campamento que me dio aspecto como de los campos forestales en Estados Unidos, siendo una propiedad privada que una señora le rentaba al del sombrero.

Destacar y sobrevivir

Los maltratos y amenazas comenzaban en las casas de seguridad. Además de Luis, hubo otros tres supervivientes rescatados por la Fiscalía. En sus declaraciones ministeriales relataron cómo fueron en busca de trabajo y los enganchadores los llevaron a casas de seguridad. En una de estas casas había como 50 hombres acostados en el suelo, golpeados, amenazados con que si escapaban los mataban.

"Todo el día hacíamos ejercicio y decían que quienes obedecían salían de vacaciones o descanso. Estábamos clasificados por nuevos, seminuevos y viejos. A los nuevos nos golpeaban todo el tiempo, siempre había hombres armados vigilando. A la semana me regresaron en camioneta a mí y a cuatro compañeros; otros armados me dejaron en una casa de seguridad donde pude bañarme, ahí ya nos habíamos dado cuenta que era otro rollo, escuché voces que decían que trabajaríamos para el cartel de ellos. Fue cuando me dio miedo. Los que cuidaban usaban drogas y yo nunca he usado: trabajo, tengo familia, hijos. El 23 me regresaron al monte, a un nuevo campamento, nos pusieron a construirlo con palos, nylon, ramas, a acarrear agua, comida, me golpearon todo el cuerpo, me decían 'vales verga, órale pendejos, perros'. No podíamos dormir hasta las 12 de la noche, quien lo hacía lo ponían para darle con gotcha o lo mataban. Los que cuidaban le tiraron balazos a dos porque se fueron al Oxxo sin permiso. A los demás les pedían que bajaran los cuerpos a una barranca donde pasa un arroyo, a mí me pusieron a cortar leña, ramas, ahí los quemaron… Ya entre pláticas supe que a todos los llevaron con engaños, éramos 20 igual que yo".

Los campamentos estaban camuflados en el bosque para que no los vieran desde el aire. La Fiscalía de Jalisco identificó puntos de calor en la sierra de Ahuisculco y fue así como logró localizarlos.

Luis continúa relatando su historia: "Nos dejaron en un campamento a una hora del poblado Cuisillos (…) donde nos hicieron dormir a la intemperie, así como nos sometieron diciéndonos que teníamos que pedir permiso hasta para ir a orinar y si no, nos golpeaban (…) por lo que recuerdo un día íbamos cargando las cosas, nos desviamos a un arroyo y El Momia le dijo al Checo, que tenía tatuajes de las fechas de nacimiento de su hija y en el cuello el nombre de sus hijos, “híncate esto es para que no desobedezcas mis órdenes”. Disparó y cayó muerto. Luego disparó a otro (…) Los bajaron al arroyo, les quitaron la ropa y siguieron instrucciones. Los pusieron en cama de leña con hojarasca y madera, prendieron fuego, nos esperamos hasta que se quemaran completamente.

Caminamos 30 minutos, llegamos a un campamento construido con palos de árbol y plástico negro, forrado con ramas de árbol y basura. Observé que afuera estaban tres con armas. Nos metimos y adentro estaban más personas acostadas siendo unos 20, por lo que nos metimos al campamento, como pudimos nos acostamos y nos dormimos, pero en cuanto amaneció nos levantaron a todos y nos formaron y nos comenzaron a decir que íbamos a entrenar para trabajar como sicarios del cartel Jalisco Nueva Generación, y que si nos resistíamos nos iban a matar. Nos pusieron a entrenar obligándonos a hacer ejercicio y tenían armas de gotcha para entrenar con nosotros; se ensañaban disparándonos ese tipo de balas.

El 24 de julio de 2017, recuerdo que era lunes, nos levantaron y nos hicieron cargar plásticos y víveres (…) El encargado recibió una llamada que se pusieran vergas porque venían camionetas blancas y negras a peinar el cerro. Tres comenzaron a disparar, yo lo único que pude hacer fue correr hacia la parte baja del cerro para cubrirme de los balazos. Policías nos rodearon, gritaron 'pecho tierra, manos arriba', y fue el momento que nos detuvieron a todos".

Los tres jóvenes que hablan incluyen en su relato el operativo de la Fiscalía de Jalisco a través del cual pudieron liberarse. Días después, el 29 de julio de 2017, el exfiscal de Jalisco, Eduardo Almaguer, informó de que habían rescatado a un joven y gracias a ello lograron localizar los campamentos. La Fiscalía calculó que entre 50 y 60 personas resguardaban a 40 reclutados. De estos últimos no se supo su destino.

No fue el único campamento de adiestramiento y exterminio encontrado en Jalisco. En 2016 fue detectada otra célula del mismo cartel que operaba en Tlaquepaque y en Puerto Vallarta, la cual distribuía volantes ofreciendo trabajo para una empresa de seguridad inexistente, Segmex. A los reclutados los obligaban a vender drogas o convertirse en sicarios.

En octubre de 2017, la Fiscalía rescató a otras cuatro personas enganchadas con engaños en el municipio de Puerto Vallarta. Los emplearon como gerentes de ventas o escoltas; el mismo cartel se los llevó para adiestrarlos en la sierra de Talpa (a 150 kilómetros de Tala, yendo hacia el Poniente) y desaparecieron. En ese momento, el entonces fiscal Almaguer dijo que era la misma célula delictiva que operaba en Tala, con integrantes de Veracruz, Michoacán, el Estado de México y Jalisco.

Se llevan a los que tienen pantalones

La desaparición de jóvenes en Tala comenzó mucho antes de que la Fiscalía descubriera estos campamentos. Hay registro de personas desaparecidas desde 2012. Uno ellos es Javier Cisneros Torres. Su familia ha tenido el valor de ser la única que hizo pública su búsqueda. Javier vivía con su madre en la cabecera municipal de Tala. Su hermana, Alma, recuerda el día de su captura:

"En ese entonces mi hermano vivía con mi mamá, mi papá ya había muerto. Mi hermano ya estaba acostado viendo la tele. Salió porque fueron a buscarlo sus vecinos. Se metió a su casa y de ahí se lo llevaron. Logramos ver su suéter, sus lentes, sus llaves, la sangre que corría desde la entrada. A mi hermano le gustaba defender a las personas, a todos los del barrio, no era persona mala, lo sabemos por el tipo de vida que llevaba, somos una familia humilde. Él trabajaba en el ingenio de Tala, duró tiempo que no tenía trabajo, porque los trabajos en Tala son temporales. Se fue a pintar árboles de blanco. Decían que se lo llevaron los Talibanes, un grupo delictivo del cártel Jalisco Nueva Generación que está en Navajas.

Nosotros sabemos de al menos 60 familias con desaparecidos en Tala. Mi hermana y yo hemos escrito nombre por nombre. Tengo un amigo de la secundaria que un día me contactó, me dijo: 'A mi hermano se lo llevaron, no sabemos qué fue lo que sucedió, mi hermano consumía mariguana'. Le dije: 'Ok, consuma o no consuma no tienen por qué hacerlo (llevárselo), él está desaparecido y lo tenemos que encontrar. Si nosotros no los buscamos nadie los va a encontrar'. Le pedí una foto de su hermano por si encuentran su cuerpo en una fosa común, porque así nunca sabrás si está vivo o muerto. Aquí hay muchos desaparecidos y nadie dice nada.

Se llevan a los jóvenes que tienen suficientes pantalones para hacer las cosas, porque no a cualquiera se llevan (…) solo a los que veo que se animarían a hacer cosas feas, que si les dicen 'te matamos o trabaja para nosotros', yo creo que responden 'trabajo'. Le voy a ser sincera, mi hermano no creo que diga 'mátenme', creo que cada quien quiere vivir, pero es lo que le digo a mi mamá, me dolería saber que él está haciendo ese tipo de cosas. Me da miedo que esté trabajando para ellos".

En la región es un secreto a voces lo que ocurre. El cartel Jalisco Nueva Generación controla Tala y los alrededores, por eso quienes hablan tienen que hacerlo bajo el anonimato. Como Eleazar, que prefiere no hablar en público y hacerlo en su casa para contar cómo se llevaron a muchos de los jóvenes de su pueblo:

"En 2013 comenzamos a saber de jóvenes desaparecidos en la región. Eran hijos de campesinos, fuertes, bragados, gente que sabe del campo y por lo tanto sabe usar armas. Eran los bravucones y presumidos, a los que les gustaba [la música de] El Komander, los peleoneros, que iban a fiestas o consumían drogas. Supimos de muchos casos que se iban a una fiesta y ya no volvíamos a saber de ellos. Al parecer algunos están vivos, llaman a sus familias, pero no pueden buscarlos ni decir nada porque están obligados a trabajar para ellos. No eran muchachos que quisieran meterse al narco, no, aunque les gustara la música esa o toda la narcocultura que ha permeado mucho, porque en Tala hay mucho trabajo por los ingenios azucareros, por eso se los tenían que llevar obligados. Creo que se los pudieron llevar a plantíos de mariguana y amapola en la misma región o a otros lugares del país, porque la célula que está aquí es fuerte, no creas que no. De aquí abastecen a muchachos para otras regiones. Yo pienso que se acabaron a todos los jóvenes con cierto perfil y por eso ahora están poniendo anuncios de trabajo para engañar a jóvenes de otros lugares".

El 31 de agosto de 2014 se realizó en Tala una misa por los desaparecidos. Las familias llevaron la foto y el nombre de su ser querido; todos fueron nombrados. Llegó mucha gente, en un solo pizarrón pegaron 35 fotos, en su mayoría hombres. A raíz de la misa, el sacerdote recibió amenazas y tuvo que irse de Tala.

Aun cuando muchas familias prefieren no denunciar, en este municipio hay 56 informes de desaparición según el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas. Entre 2006 y 2012 hubo dos denuncias. En 2013 fueron 14 y en 2014, 17. Para los pobladores, algo pasó en esos años: el cartel Jalisco Nueva Generación tomó fuerza y controló esta región. Necesitaba mano de obra.

Con la detención de los hermanos Valencia y de Ignacio Coronel, el cartel del Milenio (que traficaba drogas en alianza con el de Sinaloa) se dividió en dos células. Una de ellas se convirtió posteriormente en Jalisco Nueva Generación, que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos calificó en octubre de 2018 como la organización de tráfico de drogas más poderosa en México y una de las cinco más peligrosas del mundo. Ese grupo tiene presencia en al menos la mitad del territorio nacional y trafica cocaína y metanfetaminas en América, Asia y Europa.

En uno de los campamentos localizaron un punto donde había leña y restos óseos incinerados. Se sabe por los testimonios de los supervivientes, que el cártel Jalisco Nueva Generación se deshacía con fuego de quienes desobedecían o no servían para los trabajos del grupo criminal.

Les rompen el alma

La desaparición de jóvenes para luego forzarlos a trabajar para el narco no es improvisada. Un habitante de Tala que conoce a fondo la dinámica dice que maltratarlos, torturarlos y, posteriormente, obligarlos a matar e incinerar a sus compañeros es una estrategia para romperles el alma, su armonía interior, para que puedan convertirse en uno más del cartel. Que de víctimas pasen a victimarios. En su relato, Luis describe que para sobrevivir hay que ganarse la confianza de los captores. Al final, el cartel decide matar a los que no se pliegan o no son útiles para sus propósitos.

"Vi la oportunidad de acercarme al encargado, estaba decidido a no ser maltratado ni morirme allá arriba si es que iba a pasar algo. Estaba dispuesto a sobrevivir. Comencé a hacerles plática y a destacarme, a ganarme su confianza. Había pistoleros por todos lados. Cualquier persona tratando de sobrevivir va a destacarse para no ser agredida. Comencé a tener temor y a dudar de la forma en que empecé a tratar de sobrevivir en el infierno. Pensé que me había metido más a fondo con esas personas por no correr el riesgo de que me mataran, pero al mismo tiempo me aventé una soga al cuello porque me veían con confianza y me verían como traidor si no regresaba.

Ese tiempo me pasó lo peor en toda mi vida: como a las dos, entró la voz de El Sapo (el jefe de la plaza). “Adelante hijos de su chingada madre, ¿quién quiere irse? Les voy a dar 3.000 y a su casa, y a chingar a su madre”. En eso [unos] empiezan a levantar la mano, advirtiéndoles que si estaban seguros. Eran tres del Estado de México, el gordito que llegó conmigo y que ahora sé que su nombre es Ignacio, los dos guachos de Durango, un chavo de 17 años de Guadalajara, un ex policía de Zapopan, otros que no conozco su nombre y El Catracho, que ya había regresado de vacaciones. De hecho, El Mojo le preguntó si estaba seguro de levantar la mano y él dijo que sí, que quería ir a ver a su hijo a Honduras. El Sapo dijo: 'ya está, vas a llegar más rápido'. Yo reconozco a todos, fueron 14 en total, los sentaron en una choza frente a los dormitorios y les dijeron que no se movieran. A los demás nos sentaron en otra choza. Llegó una Cheyenne gris con placas de Estados Unidos y dos sujetos con pistolas tipo escuadra. Uno era El Greñas (muchacho de 20 o 21, cara de niño, mano derecha de El Sapo) que les gritó a los que se querían ir: 'A ver cabrones, pónganse a pelear todos contra todos', y comenzaron a hacerlo, el que cayera iba a morir. Al primero que cayó le decían La Jaina (chaparrito, 1,70, nariz grande, cara grande, güero, pelo por todos lados, indigente de Guadalajara) cayó noqueado de rodillas. Le dieron de balazos. Luego El Guachito, alto, narizón; cuando vio que le iban a tirar, gritó '¡nooo!' levantando las manos en señal de defensa. Le dieron dos balazos. Después Nopal, Toño, Chucho y El 18 abrieron fuego contra todos, entre ellos el ex policía. Al último quedó un niño de 17 años con las manos metidas entre las piernas, cabeza agachada, meciéndose. Se acercaron a verlo porque quedó vivo. Le dijo El Pitayo: 'Estos putos te dijeron que dijeras que te querías ir'. Sacado de onda, respondió 'ajá', y el muchacho pidió llorando: 'es que quiero ver a mi hermanita y mi mamá'. Le dieron un balazo. Entre los muertos estaban Ignacio, que llegó conmigo el primer día, y Ernesto. Al taquero también le dieron un balazo por la espalda, siendo entonces ya 15 muertos. A los que por miedo no manifestamos querer irnos nos hicieron llevar los cuerpos. Duramos hora y media porque había unos muy pesados, teníamos que arrastrarlos para echarlos a los elotes".

Echarlos a “los elotes” es incinerarlos: en una zona boscosa aprovechaban las zanjas que hacen en la tierra las corrientes de agua que bajan entre pinos y encinos durante el temporal de lluvia. Ahí, sobre la tierra rojiza, echaban leña, luego los cuerpos, apilados y partidos, para prenderles fuego con gasolina, hasta que solo quedaban huesos quemados y objetos de metal como hebillas y botones de pantalón. Testigos que aseguran que han visto otras fosas como estas, pero no han podido denunciar su ubicación, relatan que en estas han percibido olor a productos químicos que podrían usarse para acelerar la combustión de los cuerpos.

La huida

De acuerdo con el relato que Luis dio a la Fiscalía de Jalisco, El Sapo llamó por radio días después y dijo: "Ahora sí, hijos de su puta madre, ¿quién se va a ir de vacaciones?". Luis pensó que había llegado finalmente el momento que esperaba, se le había hecho eterno el proceso de degradación y estar con aquella gente: "Voy a ser libre”. El Cholo ordenó que hicieran dos filas y les dio 2.000 pesos a cada uno. Cayó la noche y los bajaron del cerro en grupos de 15.

"Nos iban a dejar en Tala pero estaba muy caliente la cosa, había mucho policía. Caminamos a una gasolinera donde estaba el Ejército. Por destacarme muchos no se me querían despegar. El Ejército ni nos paró ni preguntó nada. Por ahí hay un hotel. Entré y me registré. Llegué a bañarme para poder darle confianza a un taxista y escaparme. Cuando llegué al hotel todos los cuartos se llenaron, pagamos con el dinero que nos dieron, me bañé, limpié mi ropa con un trapo mojado, todos me tocaban (la puerta) aferrados a tomar una cerveza en el bar. Yo tenía planeado irme cuando se durmieran, pero empezaron a consumir cristal que les vendió la encargada (...) Mientras estaban de fiesta, agarré mi maleta, me salí, tomé un taxi, contacté a un familiar que vive en otro país y le conté todo lo que pasé, que no podía regresar, que donde me vieran me iban a matar, me tenían que ayudar para escapar.

"Después salió en las noticias que alguien que estuvo como yo se animó a hablar y [me] dije, mi objetivo al salir de allá arriba era tratar de brindar paz y tranquilidad a aquellas personas que no han encontrado a sus seres queridos, son a los que yo vi calcinar y nadie de sus familiares se dieron cuenta cómo murieron y cómo desaparecieron. Entonces voy a arriesgarme a contar mi historia".

Los que regresaron de ese infierno recibieron medidas de protección por declarar contra integrantes del cartel más poderoso de México. Aun así, tuvieron que huir; cambiaron de identidad y no se supo más de ellos. El Gobierno de Jalisco nunca informó de quiénes habían sido las personas incineradas cuyos restos fueron localizados en los campamentos. Tampoco realizó más operativos de búsqueda de más fosas clandestinas por la zona o intentó liberar a más jóvenes en estos campamentos de reclutamiento forzado.

Hoy los carteles siguen haciendo levas y controlando el territorio. Tanto en el sur de Jalisco como en los límites con Michoacán hay familias de personas desaparecidas que han relatado anónimamente que tienen indicios de que a sus parientes se los llevaron a trabajos forzados en laboratorios de droga o sembrados de amapola. Los pobladores de la zona de Tala saben que el infierno al que han sido condenados familiares y conocidos no está abajo, sino allá arriba, en la punta de los cerros; lo saben en silencio.

De 2006 a la fecha, el Gobierno mexicano ha recibido denuncias por la desaparición de más de 40.000 personas.

Este reportaje forma parte del proyecto Adóndevanlosdesaparecidos / Quintoelab. Una versión inicial se publicó en formato podcast en, Así como suena, bajo el título Los desaparecidos de Jalisco. Puede escucharlo aquí: http://asicomosuena.mx/?#/shows/1/play/361 (México 5 FEB 2019).

El País
México / Madrid
Alejandra Guillén
Diego Petersen
Domingo 9 de junio de 2019.


Los hombres buscaban llevarse a un sujeto, pero los asistentes intentaron impedirlo, por lo que fueron atacados a tiros


Trece personas -cinco mujeres, un niño y siete hombres- han muerto en un ataque que un grupo armado perpetró en una fiesta privada en el estado mexicano de Veracruz, informaron autoridades locales.

Según la Policía, los hechos ocurrieron a las 21:00 horas en el municipio de Minatitlán, una región petrolera duramente golpeada por la delincuencia organizada.

Los testigos y supervivientes de los hechos señalaron que hombres armados ingresaron a una fiesta privada que se llevaba a cabo en la palapa (restaurante) La Potra, ubicada en la colonia Obrera de la cabecera municipal.

Los hombres buscaban llevarse a un sujeto, pero los asistentes intentaron impedirlo, por lo que fueron atacados a tiros y murieron las 13 personas.

Al lugar llegaron dotaciones del Ejército mexicano, Secretaría de Marina y Policía Estatal, quienes montaron un operativo de resguardo para los testigos e iniciaron la búsqueda de los autores del ataque.

La ciudad de Minatitlán, donde se asienta una refinería, ha sido golpeada por la violencia en la última década y el principal delito que se comete es el de secuestro en contra de petroleros, doctores, maestros y ganaderos.

En Veracruz, según áreas de inteligencia de la Secretaría de Marina y del Ejército Mexicano, se disputan la plaza los carteles de la droga Los Zetas, Cartel Jalisco Nueva Generación y El Golfo.

El crimen organizado se disputa el control territorial para el tráfico de drogas y las rutas de inmigrantes, el cobro ilegal a comerciantes (derecho de piso) y el secuestro en un territorio de alta producción agropecuaria, petrolera (cuenta con cuatro Petroquimicas y una refinería) y con uno de los puertos de carga más importantes del país.

En diciembre de 2018 llegó al poder el gobernador Cuitláhuac García Jiménez, del partido Morena, que llevó al poder al presidente Andrés Manuel López Obrador, con la promesa de disminuir en un periodo de dos años los altos niveles de violencia.

Una de las primeras acciones para pacificiar al estado de Veracruz fue el reconocimiento de miles de desaparecidos, se calcula unos 5.000, y la búsqueda e identificación de desaparecidos en fosas clandestinas.

En los últimos ocho años se contabilizan de manera oficial al menos 601 fosas clandestinas en territorio veracruzano, con 518 cuerpos, 560 cráneos y 53.606 fragmentos de cuerpos de personas, tanto hombres, mujeres y niños.

Entre esas fosas se encuentra la conocida como Colinas de Santa Fe del puerto de Veracruz, donde fueron localizados 298 cuerpos de personas sepultadas de manera ilegal por delincuentes.

EFE
Veracruz, México
Sábado 20 de abril de 2019.


Al menos 13 personas, incluido un menor de edad, fueron asesinadas la noche de este viernes en el transcurso de un ataque armado registrado en una sala de fiestas en el municipio mexicano de Minatitlán, estado de Veracruz, informa Radio Fórmula. Algunas fuentes indican que los asesinos estaban persiguiendo a un sujeto que entró en la sala, donde, supuestamente, se celebraba una fiesta infantil.

Poco después de la masacre, empezaron a circular por la Red escalofriantes imágenes de la escena del crimen, repleta de cuerpos ensangrentados tendidos en el suelo de la sala.

Reuters
Carlos Jasso
Ciudad de México
Viernes 19 de abril de 2019.


     MEXICO, 5 ene (Xinhua) -- Al menos cinco muertos y un herido es el saldo que dejó la explosión dentro de un bar en el municipio de El Salto, en el estado de Jalisco, informaron hoy fuentes policiales.

     De acuerdo con los primeros reportes, los hechos ocurrieron la víspera cuando un grupo de desconocidos entraron al negocio y unos segundos después salieron corriendo casi a la par de que se observara la detonación.

     Los sujetos, que viajaban a bordo de tres vehículos, fueron captados por cámaras de videovigilancia cuando huyeron del lugar con rumbo a la carretera Guadalajara-Chapala.

     Hasta el momento, se desconoce la identidad de las víctimas, debido a que sus cuerpos se encontraron calcinados, tampoco se ha informado si eran clientes o empleados del bar.

     La persona lesionada fue trasladada a la Cruz Verde de El Salto, donde recibió atención médica y su estado de salud se reporta como de leve a grave.

     La Fiscalía del estado continúa con las investigaciones y revisa las evidencias para poder esclarecer los hechos y dar con los presuntos responsables.

 
Juárez, Coahuila.-  A cinco días del reporte de desaparición de la alcaldesa de Juárez, Coahuila, Olga Gabriela Kobel Lara, la Fiscalía General de Justicia de la entidad (GGJN) informó que ésta fue hallada muerta, informó el periódico Excélsior en su sitio de internet.

De acuerdo con diarios locales como El Sigo de Coahuila, el titular de la fiscalía, Gerardo Márquez Guevara, informó que la edil fue presuntamente asesinada por David ‘N’, quien es un contratista laboral con quien tuvo una relación sentimental.

En conferencia en Sabinas, el funcionario comentó que el mismo detenido aceptó haber asesinado a Kebel Lara con tres disparos de arma de fuego.

Detalló que las autoridades trabajan en la recuperación del cuerpo de la alcaldesa.

El pasado 11 de diciembre, la FGJE comunicó que el reporte de desaparición, luego de que el pasado lunes fue vista por última vez antes de salir a recoger a su hija a ciudad Sabinas y posteriormente iría al municipio de Muzquiz, a un evento.

En ese momento, día siguiente del secuestro. La Fiscalía descartó que en la desaparición esté involucrado el crimen organizado, el uso de la violencia o la comisión de algún acto delincuencial.

Además, descartó que en la desaparición esté involucrado el crimen organizado, el uso de la violencia o la comisión de algún acto delincuencial.

Excélsior
El Diario de Juárez
Juárez, Coahuila, Mexico
Domingo 16 diciembre 2018.


Periodistas y representantes de grupos de rastreadoras presentaron el proyecto web "A dónde van los desaparecidos", y denunciaron que autoridades de ocho entidades no quisieron proporcionarles datos


En México hay al menos mil 978 fosas clandestinas contabilizadas de 2006 a 2016, indicaron periodistas y representantes de grupos de rastreadoras, quienes denunciaron que las autoridades de ocho entidades se negaron a dar información sobre el tema.

"Fue desastroso lo que encontramos en las respuestas de las fiscalías"

En la presentación del mapa de fosas clandestinas y el proyecto web "A dónde van los desaparecidos", la periodista Marcela Turati explicó que el proyecto es realizado por un colectivo de comunicadores e investigadores, con el objetivo de "pasar de las historias a las lógicas de la desaparición, a los patrones de las personas desaparecidas".

Con base en los datos de fiscalías estatales, indicaron que de 2006 a 2016 tienen el registro de mil 978 fosas, con dos mil 884 cuerpos, mil 381 de los cuales han sido identificados. Respecto a restos, tienen el registro de 324 cráneos y 227 osamentas.

Explicaron que la información mostrada es de 24 estados del país, y de acuerdo con los datos se detectó que en uno de cada siete municipios se excavaron fosas, cifra que difiere de la que ha mostrado la Procuraduría General de la República (PGR).

Para esta investigación, ocho estados se negaron a dar la información o dijeron que no tenían datos del registro de fosas: Puebla, Chiapas, Guanajuato, Baja California, Yucatán, Querétaro, Hidalgo y la Ciudad de México.

Destacaron que Yucatán es el único estado de la República del que ni la PGR ni la Comisión Nacional de los Derechos Humanos tienen registro de fosas.

"Nosotros estamos exigiendo al nuevo gobierno que cambien las cosas, que esto se tome con más seriedad"

La periodista Alejandra Guillén indicó que el proyecto se basa únicamente en las respuestas de las fiscalías estatales y buscaban conocer cuántos cuerpos había en cada una de las fosas y si habían sido identificados.

Mencionó que tardaron entre año y medio y dos años en realizar la investigación y "fue desastroso lo que encontramos en las respuestas de las fiscalías", porque algunos incluso preguntaron a qué se referían o dijeron que desconocían si había cuerpos o restos óseos en las fosas.

Guillén criticó que las autoridades no están llevando un registro adecuado y no hay una homologación de criterios.

Mirna Medina, fundadora de Las Rastreadoras de El Fuerte, en Sinaloa, recordó que en muchos de los casos que hay en el país, grupos de familias que perdieron a un ser querido tuvieron que salir a buscarlos.

Aseguró que hay una doble desaparición de personas, por el crimen organizado y porque el gobierno los entierra de nuevo al no buscarlos o encontrarlos y no identificarlos.

En la etapa de transición, hizo un llamado al presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

"No hay nada más perverso que dejar a una persona en una fosa clandestina, porque es negar que estuvo en esta tierra"

"Nosotros estamos exigiendo al nuevo gobierno que cambien las cosas, que esto se tome con más seriedad", enfatizó.

Lucy Díaz, fundadora del Colectivo Solecito, dijo que "México en temas forenses está en un atraso muy grave", porque el número de víctimas deja ver que no hay un Estado de Derecho.

Recordó que en Veracruz la sociedad civil ha estado trabajando para localizar fosas y cuerpos, haciendo lo que les corresponde a las autoridades.

Añadió que "no hay nada más perverso que dejar a una persona en una fosa clandestina, porque es negar que estuvo en esta tierra", por lo que exhortó a que se identifique a los cuerpos y los restos que se han hallado.

Carolina Robledo, investigadora del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas), comentó que las fosas clandestinas son una afrenta contra la democracia, por lo que este proyecto es más que hacer una "contabilidad de lo macabro".

Explicó que los datos muestran que hay una sistematización de las fosas y que, si se hiciera una comparación, muchos de los cuerpos que se encuentran en las fosas son de personas que en vida tenían condiciones precarias.

El Universal
Ciudad de México
Lunes 12 de noviembre de 2018.


Esta semana el presidente electo Andrés Manuel López Obrador despejará las dudas que existen sobre su plan anticrimen cuando presente su estrategia de seguridad en la que es probable que incluya la despenalización del uso de la marihuana y la regulación de otras drogas como lo exigen organizaciones de la sociedad civil

Con la controversia por la cancelación del Nuevo Aeropuerto de México aún vigente, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador presentará esta semana las directrices de la estrategia de seguridad que seguirá durante su sexenio.

Se trata de un momento trascendental para delinear la política de la nueva administración -que aún no entra en funciones- al ser la inseguridad la problemática que más preocupa e impacta a la población en todo el país.

Una de las grandes incógnitas es si durante el anuncio, programado en principio para este jueves, López Obrador hablará explícitamente de la política de drogas que seguirá su gobierno, sobre todo después de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación integrara jurisprudencia sobre el consumo lúdico de la marihuana, lo que a juicio de muchos abre la puerta a una despenalización y regulación.

En este contexto, organizaciones de la sociedad civil y diversos actores políticos advierten que un giro radical en la política punitiva respecto a las drogas es fundamental dentro de cualquier estrategia de seguridad pública que plantee el próximo gobierno, por lo que esperan un anuncio contundente en la materia.

“La despenalización y la regulación es fundamental, para nosotros es la condición cero. Si se da eso, todo lo demás puede funcionar, si no empezamos por ahí, va a ser muy difícil que bajen los índices delictivos, sobre todo, lo que más nos preocupa que son los homicidios”

- Santiago Roel

Director de la organización Semáforo Delictivo

Si bien algunos integrantes del próximo gabinete, sobre todo la Senadora Olga Sánchez Cordero -futura titular de la Secretaría de Gobernación-, se han pronunciado abiertamente por una despenalización y regulación de algunas drogas, la postura final que tomará López Obrador al respecto continúa siendo una incógnita.

Tras la fallida estrategia de seguridad emprendida por las dos últimas administraciones federales, y con dos años consecutivos superando los récords históricos de asesinatos, el cambio de régimen es también una oportunidad de emprender nuevos enfoques, y la política de drogas está en el centro de ese debate. Por lógica, si lo que se está haciendo no genera los resultados deseados, lo más sensato sería trazar una ruta distinta para generar resultados distintos. Esa es la principal disyuntiva

López Obrador ya dio signos de que tiene la intención de romper con muchas de las inercias y las formas de hacer política de sus antecesores, como se ha podido ver en algunos cambios como la Ley de Remuneraciones, la cancelación del NAIM o la promesa de derogar la Reforma Educativa y hoy, a 3 semanas de tomar protesta tiene una oportunidad más de encabezar un cambio de paradigma, una estrategia disruptiva para enfrentar la peor crisis de seguridad en la historia contemporánea del país.

Político experimentado, López Obrador ha demostrado en esta etapa de transición su inteligencia para manejar los tiempos de la agenda política, sí se ha desgastado aún antes de tomar protesta, pero ha tomado decisiones para fortalecer su base electoral y a pesar de los vaivenes aún mantiene el bono democrático obtenido después de la elección del 1 de julio.

Sin embargo, entrar al terreno de una posible despenalización y regulación de las drogas, reviste una complejidad diferente a otras decisiones o políticas públicas que han venido anunciando el presidente electo, su equipo de transición o los legisladores de su partido.

La jurisprudencia sobre el consumo lúdico de la marihuana que integró la Suprema Corte de Justicia de la Nación la semana pasada abre la puerta a una despenalización y regularización del cannabis, a juicio de muchas personas

Una coincidencia casi generalizada en el tema a la inseguridad es que se necesita un cambio radical en las políticas para enfrentarla. Sí se necesita mejorar la capacitación y preparación de las policías; sí se necesita una mejor coordinación entre los tres niveles de gobierno; sí se requiere que el Estado mejore sus labores de inteligencia. Pero eso no será suficiente. Es necesario ir más allá. ¿Será la legalización de las drogas parte de la respuesta?

Una política que divide

La derogación de la Reforma Educativa, la reducción de sueldos en la administración pública o incluso la cancelación del NAIM, fueron promesas de campaña que se han ido materializando o en donde el presidente electo ha mantenido su postura, pero en el caso de la política de drogas fue un tópico que evadió durante el proceso electoral y cuando lo abordó siempre fue ambiguo y no ha tomado una postura clara.

Ni siquiera con la integración de jurisprudencia de la Suprema Corte respecto a la inconstitucionalidad de la prohibición del consumo recreativo de la marihuana, López Obrador ha querido fijar su posición. Cuestionado al respecto únicamente pidió respetar las decisiones de los magistrados y dejó entrever que la política de drogas estará incluida en la estrategia de seguridad que presentará.

La posible legalización de algunas drogas genera opiniones encontradas, pero con la mayoría del Congreso y a menos de un mes de asumir el poder, el presidente electo puede hacer los cambios que crea necesarios para combatir la inseguridad

Esa no es la única variable que se presenta en el debate. Como muchos otros temas en la agenda nacional, el de la posible despenalización de las drogas como la marihuana o la amapola genera opiniones encontradas, y en la coyuntura actual polariza, lleva las posturas a los extremos.

De un lado están los que defienden su despenalización y la regulación por parte del estado como punto central en el combate a la delincuencia organizada, quitándoles poder económico a los cárteles y de esta manera disminuirlos y con ello, bajar los índices de violencia. Dentro del mismo grupo que apoya la legalización hay voces que alertan de no tomar esta decisión a la ligera, sino integrarla dentro de una propuesta integral de salud pública antes que en una política de seguridad.

Precisamente uno de los impulsores más entusiastas de la regulación es el expresidente Vicente Fox Quesada, quien después de la decisión de la Suprema Corte señaló en un video que en caso de seguir adelante con la despenalización se le quitaría mucho dinero a los cárteles y esos ingresos podrían llegar a la industria legal y a las autoridades en forma de impuestos.

“Esto le trae a México, primero, una gran puerta de salida de la violencia que hemos padecido en estos últimos 10 años, brutal violencia en las calles de México, que se puede atemperar, reducir, inclusive llegar a detener.

“Se va a abrir una nueva y gigantesca industria, basta ver lo que está sucediendo en Canadá, se están generando miles de empleos, se está generando riqueza e ingresos para las empresas y personas”, apuntó el mandatario.

En el otro extremo están los grupos conservadores, quienes se oponen de manera férrea a una despenalización, advirtiendo de los supuestos riesgos de que se disparen las adicciones, sobre todo entre la población más joven. No se puede pasar por alto que una parte muy importante de la sociedad mexicana sigue siendo conservadora en este y en otros temas, incluso dentro de los votantes de AMLO, una de las razones por las que el presidente electo ha sido cauto.

Lo cierto es que aún sin la legalización, existe una gran disponibilidad de drogas ilegales en el mercado, y los consumidores en México han aumentado en los últimos años, sin que haya un control sobre la cantidad o la calidad de los narcóticos que se distribuyen, un problema que en teoría se podría resolver si el Estado regulara dicho mercado.

En la vertiente científica, también hay cierto escepticismo sobre si una regulación de los narcóticos en verdad pueda ser la panacea para mitigar la violencia que se vive en el país. El doctor Oscar Próspero, investigador de la UNAM, advierte que no se pueden pasar por alto los posibles impactos en materia de salud en caso de una legalización de las drogas, sobre todo tomando en cuenta que la investigación sobre los efectos de muchas de ellas aún está muy rezagada.

“El tema de la salud y la investigación es tan importante como el de la seguridad. El primer punto que yo reconocería es que no sé si la única manera de evitar muertes es legalizando. Se atacarían las consecuencias y se descuidarían las causas. Si invertimos en investigación todo ellos nos ayudaría a tener una mejor visión en general sobre los impactos no solo en la vida de un individuo sino en la vida pública y social”

- Oscar Próspero

Investigador de la UNAM

Precisamente el presidente Enrique Peña Nieto vivió el rechazo de una buena parte de la sociedad después de su propuesta de regulación de la marihuana en 2016. A pesar de que fue aprobada por el Congreso, a día de hoy la Cofepris no ha emitido la reglamentación de la Ley, lo que en la práctica ha impedido su implementación total y la ha dejado en la ambigüedad.

En el Congreso de la Unión ya se han presentado diversos puntos de acuerdo encaminados a una despenalización de las drogas, como el senador priista de Guerrero Manuel Añorve, quien propone legalizar los cultivos de marihuana con fines medicinales, una iniciativa que aún no ha prosperado. El legislador señala que con esta política no se resolverían los problemas de su estado en su totalidad, pero sí sumarían para la pacificación de Guerrero y de gran parte del país.

Hoy, con el control del Congreso de la Unión y a menos de un mes de asumir la Presidencia, el presidente electo y su partido tienen en sus manos hacer los cambios que crean necesarios en materia de combate a la inseguridad.

Después de que se llevaron a cabo los distintos foros de seguridad, el gobierno electo ya tiene a la mano las propuestas e inquietudes de diversos sectores de la sociedad civil. En general parece haber una coincidencia entre la clase política para avanzar en una política de regulación y despenalización de algunas drogas. Las organizaciones que estudian el tema de seguridad coinciden en que este es el primer paso de una nueva política de seguridad. La Suprema Corte ya abrió la puerta. Ahora, la decisión está en el próximo Jefe del Ejecutivo.

A favor y en contra

■ Por un lado están los que defienden su despenalización y la regulación por parte del estado como punto central en el combate a la delincuencia organizada, al quitarles poder económico a los cárteles y así disminuirlos y bajar los índices de violencia.

■ Hay quien advierte que no se pueden pasar por alto los posibles impactos en materia de salud en caso de una legalización de las drogas, sobre todo tomando en cuenta que la investigación sobre los efectos de muchas de ellas aún está muy rezagada,

■ En el otro extremo están los grupos conservadores, quienes se oponen de manera férrea a una despenalización, advirtiendo de los supuestos riesgos de que se disparen las adicciones, sobre todo entre la población más joven.

¿Cuántos muertos más?

En 2017 se rompieron todos los récords de homicidios desde que se tiene registro, según datos del Inegi. Más de 31 mil víctimas de asesinato hubo durante el año anterior y el año en curso no se perfila para mejorar, sino lo contrario.

En las proyecciones que la organización Semáforo Delictivo presentó recientemente en su informe respectivo al tercer trimestre de 2018 se observa un incremento del 18 por ciento respecto a los homicidios al mismo periodo en el año anterior. De mantenerse la tendencia, este año podría terminar con una cifra superior a las 33 mil víctimas de homicidio.

33 mil personas asesinadas podría haber este año de seguir la tendencia

Además, esta organización señala en su informe que alrededor del 80 por ciento de estos homicidios están relacionados por el control territorial del mercado de drogas. Es por ello que a juicio de Santiago Roel, Director de Semáforo Delictivo, la única manera de comenzar a resolver esta tragedia es regulando las drogas para quitarle el control de negocio a las mafias.

“No sé cuántos muertos más necesitemos. Mientras Canadá le apuesta a la vida y al negocio, parece que nosotros le estemos apostando a la pobreza y a la muerte, así de locos estamos los mexicanos”

- Santiago Roel

Director de Semáforo Delictivo

“Es fundamental, para nosotros es la condición cero. Si se da eso, todo lo demás puede funcionar, si no empezamos por ahí, va a ser muy difícil que bajen los índices delictivos, sobre todo, lo que más nos preocupa que son los homicidios”, apunta.

Santiago Roel señala que el tema esta sobrediscutido, que el siguiente paso para el gobierno electo no es volver a abrir el debate sobre la conveniencia o no de la despenalización de las drogas, sino entrar de lleno en la construcción de las políticas que permitan al Estado regular este mercado.

“Lo que sigue es regular drogas, si no regulas drogas, no le quitas el dinero a las mafias, que son las que están provocando toda esta problemática”, agrega.

El Director del Semáforo Delictivo señala que, junto a otras organizaciones como Mexicanos Unidos Contra la Delincuencia, ha estado en contacto con la futura Secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero para expresar la necesidad de regular el mercado de narcóticos, y aunque ha percibido buena disposición, la ambigüedad en la que se ha manejado el tema, le hace temer que insistan en la misma inercia de los últimos años, sin entrar de lleno en una estrategia diferente.

El 2017 fue el año más violento en la historia reciente de México con más de 30 mil personas asesinadas, la mayoría relacionadas con el control territorial del mercado de drogas, según un informe de la organización Semáforo Delictivo

“Siento muy bien intencionado a Alfonso Durazo y con ganas de hacer bien las cosas, lo típico de fortalecer las policías y mejorar la coordinación, y la inteligencia, pero eso no es lo que se requiere en este momento. Todo eso te va a funcionar una vez que le quites el dinero a las mafias, de otra forma, ni porque les pagues mejor, ni porque hagas mejores centros de control, inteligencia, no porque las mafias son poderosas, hay que quitarles el dinero”, concluye.

Reporte Índigo
Carlos Salazar
Ciudad de México
Lunes 5 de noviembre de 2018.

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El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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