Washington. - La líder demócrata del Congreso estadounidense, Nancy Pelosi, consideró este miércoles "vergonzoso" que el nombre del presidente Donald Trump aparezca en los cheques de ayuda para los ciudadanos afectados por la crisis del coronavirus, pero el mandatario negó que esa decisión podría retrasar el envío de esos subsidios.

El Tesoro estadounidense confirmó a la AFP que el nombre del mandatario se imprimirá en los cheques de hasta 1.200 dólares que se enviarán a decenas de millones de ciudadanos.

El hecho de poner el nombre del presidente podría retrasar unos días el envío de cheques, indicó el diario The Washington Post citando a altos funcionarios de los servicios fiscales de Estados Unidos.

"Retrasar pagos directos a las familias vulnerables solamente para imprimir su nombre en el cheque es un nuevo ejemplo vergonzoso del fracaso catastrófico del presidente Trump a la hora de tratar esta crisis con la urgencia que necesita", reaccionó Pelosi en un comunicado.

Otros congresistas demócratas y varios internautas criticaron abiertamente al presidente en las redes sociales, acusándolo de querer sacar réditos políticos con esa ayuda antes de las elecciones de noviembre, en las que buscará ser reelegido.

"No sé mucho sobre eso, pero entiendo que mi nombre está ahí", dijo Trump en su conferencia de prensa diaria sobre la crisis del coronavirus.

"Entiendo que no está retrasando nada y eso me satisface", añadió. "No me parece que sea un gran problema. Estoy seguro que las personas estarán muy contentas de recibir un gran y lindo cheque, y mi nombre está en él".

Esos cheques son parte del histórico plan de ayuda de más de dos billones de dólares aprobado por el Congreso y promulgado por Trump a finales de marzo para sostener la economía ante la pandemia.

AFP
Washington, DC, EU.
Jueves 16 de abril de 2020.


Max Boot*


Hasta ahora, había sido reacio a etiquetar a Donald Trump como el peor presidente en la historia de Estados Unidos. Como historiador, sé cuán importante es permitir el paso del tiempo para obtener un sentido de perspectiva. Algunos presidentes que les parecieron espantosos a sus contemporáneos (Harry S. Truman) o simplemente mediocres (Dwight D. Eisenhower y George H.W. Bush), lucen mucho mejor en retrospectiva. Otros, como Thomas Jefferson y Woodrow Wilson, ya no se ven tan bien como solían hacerlo.

Ya había escrito, el 12 de marzo, que Trump es el peor presidente de los tiempos modernos, pero no de todos los tiempos. Eso dejó abierta la posibilidad de que James Buchanan, Andrew Johnson, Franklin Pierce, Warren Harding o algún otro don nadie, pudiera ser juzgado con mayor severidad. Pero en el último mes, ya hemos visto lo suficiente como para eliminar la clasificación “de los tiempos modernos”. Con su catastrófica gestión ante el coronavirus, Trump ya es el peor presidente en la historia de Estados Unidos.

Su único gran competidor por ese dudoso honor sigue siendo Buchanan, cuya indecisión contribuyó a que termináramos en la Guerra de Secesión, el conflicto más letal en la historia de Estados Unidos. Buchanan podría seguir siendo el perdedor más grande. Sin embargo, hay buenas razones para creer que la Guerra Civil se hubiera desatado de cualquier manera. En cambio, no hubo nada inevitable acerca de la magnitud del desastre que enfrentamos actualmente.

La situación es tan crítica que es difícil aceptarla. The Atlantic destaca: “Durante la Gran Recesión de 2007 a 2009, la economía sufrió una pérdida neta de aproximadamente 9 millones de empleos. La recesión de la pandemia ha visto casi 10 millones de solicitudes de prestaciones por desempleo en apenas dos semanas”. The New York Times estima que el índice de desempleo está alrededor de 13%, el más alto desde el fin de la Gran Depresión, hace 80 años.

Mucho peor que eso es la mortandad. Ya tenemos más casos confirmados de coronavirus que cualquier otro país. Trump declaró el 26 de febrero que la epidemia pronto estaría “casi en cero”. Ahora sostiene que si el número de muertos es de 100,000 a 200,000 —una cantidad mayor que todas las muertes estadounidenses en todas nuestras guerras combinadas desde 1945— será una demostración de que ha hecho “un muy buen trabajo”.

No. Será una señal de que él es un miserable fracaso, porque el coronavirus es la catástrofe más previsible en la historia de Estados Unidos. Las advertencias sobre los ataques de Pearl Harbor y el 11 de septiembre fueron evidentes solo en retrospectiva. Esta vez, no se requirió de ninguna inteligencia ultrasecreta para ver lo que se venía. La alarma fue activada en enero en los medios por expertos y por líderes demócratas como el ahora candidato presidencial, Joe Biden.

Algunos funcionarios del gobierno ofrecieron advertencias similares directamente a Trump. Un equipo de reporteros del Post escribió el 4 de abril: “El gobierno de Trump recibió su primera notificación formal sobre la epidemia del coronavirus en China el 3 de enero. En cuestión de días, las agencias de espionaje estadounidenses le confirmaron la seriedad de la amenaza a Trump, incluyendo una advertencia sobre el coronavirus —la primera de muchas— en el informe diario presidencial”. Pero Trump no estaba escuchando.

El artículo del Post es la disección más minuciosa del fracaso de Trump en prepararse para la tormenta inminente. Trump fue informado por primera vez sobre el coronavirus por el secretario de Salud y Servicios Humanos, Alex Azar, el 18 de enero. Sin embargo, de acuerdo con la nota del Post, “Azar les comentó a varios allegados que el presidente creía que estaba siendo ‘alarmista’ y Azar tuvo dificultades para captar la atención de Trump para que se concentrara en el problema”. Cuando se le preguntó públicamente por primera vez a Trump sobre el virus, el 22 de enero, afirmó: “Lo tenemos totalmente bajo control. Es una persona que viene de China”.

En los días y semanas siguientes a que Azar lo alertara sobre el virus, Trump habló en ocho mítines y se fue a jugar golf seis veces, como si no tuviera ninguna preocupación en el mundo.
AD

La incapacidad de Trump en enfocarse en el problema, señala el Post, “sembró una importante confusión en el público y contradijo los mensajes urgentes de los expertos en salud pública”. También permitió que varios errores burocráticos no fueran atendidos como fallas graves, como realizar suficientes pruebas de diagnóstico o almacenar suficientes equipos de protección y respiradores.

Países tan diversos como Taiwán, Singapur, Canadá, Corea del Sur, Georgia y Alemania lo han hecho muchísimo mejor, y sufrirán muchísimo menos. Corea del Sur y Estados Unidos descubrieron sus primeros casos el mismo día. Corea del Sur tenía el 8 de abril 200 fallecidos, cuatro muertes por cada millón de personas. La tasa de mortalidad en Estados Unidos (25 por cada millón de habitantes) es seis veces peor y está aumentando rápidamente.

Este fracaso es tan monumental que hace que nuestros recientes presidentes fallidos —George W. Bush y Jimmy Carter— luzcan dignos del Monte Rushmore en comparación. El anuncio de Trump del 3 de abril sobre el despido del inspector general de los servicios de inteligencia que reveló su intento de extorsión a Ucrania, demuestra que él combina la ineptitud de un George W. Bush o un Carter con la corrupción de Richard Nixon.

Trump, como lo hace característicamente, está trabajando más duro que nunca en culpar a otros —China, los medios, los gobernadores, el expresidente Barack Obama, los gestores del juicio político demócrata, todo el mundo menos su caddie de golf— de sus equivocaciones. Su mantra es: “No asumo ningún tipo de responsabilidad”. Queda por ver si los votantes se creerán sus excusas. Pero pase lo que pase en noviembre, Trump no podrá escapar del implacable juicio de la historia.

En algún lado, un aliviado James Buchanan debe estar sonriendo.


Max Boot*

Nueva York

 Columnista especialista en seguridad nacional. Estudió en la Universidad de Berkeley, California en BA en historia; Universidad de Yale, MA en la historia.  Max Boot es un historiador, autor de éxito de ventas y analista de política exterior.

The Washington Post
Max Boot
washingtonpost.com
Washington, Estados Unidos
Viernes 10 de abril de 2020.


De acuerdo con el diario The Washington Post, grupos criminales utilizan diferentes técnicas para pasar la cerca fronteriza


 En los últimos meses, grupos de tráfico de personas y contrabando han atravesado en repetidas ocasiones las nuevas secciones del muro que la Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está construyendo en la frontera con México.

De acuerdo con el diario The Washington Post, estos grupos criminales utilizan herramientas eléctricas disponibles comercialmente con las cuales abren brechas en el muro lo suficientemente amplias para que pasen personas y cargas de drogas, según agentes y funcionarios con conocimiento del tema.

Las brechas en el muro de Trump se han realizado con una sierra recíproca, cuyo valor en ferreterías en Estados Unidos es de unos 100 dólares.

Esta herramienta cuando se equipa con hojas especiales puede cortar los postes de metal y concreto de la cerca fronteriza en cuestión de minutos, de acuerdo con las fuentes del Post, quienes hablaron bajo condición de anonimato.

Tras realizar los cortes es posible empujar la estructura de acero y lograr que una persona adulta pase por el hueco generado. Según ingenieros consultados por el diario estadounidense, esto es posible debido a la gran altura de los postes, la cual hace más fácil moverlos cuando son cortados y quedan colgando.

Desde su campaña presidencial en 2016, Donald Trump prometió que cerraría la frontera con México y aseguró que construiría un muro impenetrable.

Hasta la fecha, el mandatario mantiene el discurso y en diversas ocasiones ha defendido la barrera como "impenetrable".

Sin embargo, según lo reportado por el Post, las pandillas de contrabando han encontrado otras técnicas además de los cortes con sierras.

Utilizan también escaleras improvisadas para escalar y superar el muro, especialmente en el área de San Diego, en California, de acuerdo con casi una docena de funcionarios y ex funcionarios del Gobierno de EU.

Las escaleras ligeras son montadas de un lado de la frontera y al llegar a la cima despliegan otra escalera de cuerda, sujeta con ganchos.

La Administración de Donald Trump no ha reportado los incidentes de los cortes al muro, ni tampoco ha revelado las brechas generadas por éstos, por lo que no está claro cuántas veces han ocurrido.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, en inglés) negó proporcionar información a The Washington Post al respecto.

Un alto funcionario habló bajo anonimato y señaló que eran "pocos casos", pero que se había reforzado la seguridad en las zonas afectadas.

A pesar de los cortes en los postes, los agentes y funcionarios reconocieron que el muro actual es muy superior que cualquier modelo anterior.

Además, indicaron que, por el diseño de la cerca, los cortes pueden ser reparados y reemplazados fácilmente.

En la zona fronteriza de San Diego, reporta el diario estadounidense, los traficantes han conseguido no sólo atravesar el muro con dichos cortes, sino también ocultarlos, con la esperanza de que pasen desapercibidos y puedan funcionar como pasajes para futuras ocasiones.

Trump quería inicialmente construir un muro de concreto, pero sus funcionarios le dijeron que sería mejor una cerca con postes para que los agentes fronterizos pudieran observar y vigilar el otro lado.

El grupo de ingenieros consultado por el Post explicó que tomaría de 15 a 20 minutos cortar uno de los postes si se trabaja en parejas, con dos sierras al mismo tiempo.
Hasta el momento, el Gobierno de Estados Unidos ha levantado 122 kilómetros de muro fronterizo, pero CBP asegura que 254 más están en construcción y otras 400 están en fase de "preconstrucción".

El presidente prometió en septiembre que llegaría a edificar 800 kilómetros de la estructura.

Reforma     
Ciudad de México
Sábado 02 noviembre 2019.


La atroz muerte del periodista Jamal Khashoggi está empañando la imagen internacional de Mohammed Bin Salman. El heredero al trono ha neutralizado a sus rivales en el camino al trono

La agonía y muerte del influyente periodista saudí Jamal Khashoggi ha puesto en jaque al príncipe heredero Mohammed Bin Salman y su costosa campaña de lavado de imagen internacional. Hasta siete de los 15 miembros del comando enviado desde Arabia Saudita para asesinarlo y descuartizarlo pertenecen a su guardia personal, según informaciones publicadas por la prensa turca.

Los sórdidos detalles del crimen amenazan con arruinar la meteórica carrera de Bin Salman, hijo del actual monarca que saltó a la primera línea sucesoria en junio del 2017 tras apartar a su primo, el hasta entonces ministro del Interior Mohamed Bin Nayef. Desde aquel movimiento, un golpe palaciego que trastocó las reglas de sucesión y suscitó malestar en algunas ramas de la vasta familia real, Bin Salman, de 33 años, ha ido acumulando poder a la espera de reemplazar a su octogenario padre.

La liquidación de Khashoggi le ha estallado en plena estrategia para presentarse ante el mundo como un reformista empeñado en modernizar un reino cuya ideología de Estado es el wahabismo, una radical interpretación del islam que ha sido caldo de cultivo de organizaciones como Al Qaeda o el autodenominado Estado Islámico.

“Es un caso que demuestra la manera con la que Bin Salman lidia con los opositores. Es un crimen propio de una mafia, la última señal de su política precipitada e impulsiva. El asesinato prueba el fiasco que representa Bin Salman. No es un príncipe soñador que haya venido a reformar el reino, tal y como se ha vendido”, señala a El Comercio Jaled Bin Farhan al Saud, un príncipe saudí rebelde que buscó hace un lustro refugio en Alemania.

Bin Salman protagonizó una fulgurante irrupción en escena a principios del 2015, cuando la subida al trono de su progenitor lo catapultó hasta el Ministerio de Defensa. Meses después, inició una campaña de bombardeos en Yemen que se ha cobrado la vida de unos 10.000 civiles. Desde aquel año, además, hasta tres miembros de la realeza, residentes en suelo europeo y célebres por sus críticas públicas al monarca, han sido engañados y forzados a regresar contra su voluntad al reino saudí, donde permanecen desaparecidos.

El pasado noviembre, Bin Salman lideró una supuesta purga anticorrupción que durante semanas mantuvo confinados en un lujoso hotel de Riad a decenas de príncipes y altos cargos. Para sus críticos, la operación tenía como objetivo noquear a sus posibles rivales y cementar un poder reunido exclusivamente en torno a su figura.

“Tiene una personalidad compulsiva. Ha logrado ostentar toda la autoridad y está rodeado de asesores que jalean su triunfo”, relata a este Diario una fuente con amplio conocimiento de los entresijos de la corte local que exige anonimato por miedo a represalias. “Lo peor es que cuenta con el apoyo personal e incondicional de Donald Trump”, subraya. Las relaciones trabadas con el presidente estadounidense y su yerno Jared Kushner –que explican el bloqueo lanzado el año pasado contra Qatar– no se han visto, de momento, afectadas por el homicidio del columnista de “The Washington Post”.

—Crimen sórdido—

La difusión de las supuestas grabaciones que registran el brutal desmembramiento de Khashoggi –audio que se hallaría en poder de las fuerzas de seguridad turca– compromete a Bin Salman, pero, por el momento, sus negocios con Washington no parecerían estar amenazados. Ayer, el propio Trump dijo que suspender las millonarias ventas de armas a los saudíes “sería mucho peor” para Estados Unidos.

“Sus columnas elevaron a Khashoggi a un nivel en el que podía interpelar directamente a Mohammed Bin Salman. Sabía que el gobierno lo seguía, pero nunca consideró que corriera peligro, especialmente estando en otro país”, apunta Maggie Mitchell, amiga personal del periodista que ocupó importantes puestos en el universo mediático saudí y emprendió el exilio en el 2017 después de que las autoridades vetaran sus publicaciones. “Fue un verdadero demócrata árabe. Creía que todos los árabes tenían derecho a opinar”, agrega.

De momento, el impacto más inmediato ha sido la cumbre de inversión “Future Investment Initiative”, cuyo inicio el próximo lunes quedará empañado por la retirada de patrocinadores occidentales y la suspensión de la asistencia de figuras como el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, o la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde.

“Esperamos que esto provoque que Estados Unidos, Reino Unido y otros socios repiensen su relación con el reino. Riad tiene un terrible y largo historial de violaciones de derechos humanos, incluidos arrestos masivos de críticos y disidentes políticos, discriminación hacia la mujer y tolerancia cero a la libertad de religión”, detalla Adam Coogle, investigador de Human Rights Watch.

Los más escépticos, sin embargo, dudan de que si la investigación en curso no arroja nuevas luces el crimen llegue a salpicar las ilimitadas ambiciones del treinteañero príncipe, cuyas decisiones y órdenes han vuelto imprevisible una corte que hasta ahora presumía de ser monótona y poco aficionada a los sobresaltos.

El Comercio
Francisco Carrión
Lima, Perú
Domingo 21 de octubre de 2018.


Nada se sabe del periodista Jamal Khashoggi después de su ingreso al consulado de Arabia Saudita en Estambul el 2 de octubre. Se presume que fue asesinado


Ankara. A continuación un repaso de los principales hechos desde la desaparición del periodista Jamal Khashoggi después de su ingreso al consulado de Arabia Saudita en Estambul el 2 de octubre.

El periodista saudita se exilió a Estados Unidos en el 2017, por temor a ser detenido después de haber criticado algunas decisiones del príncipe heredero saudita Mohamed bin Salman y la intervención militar de Riad en Yemen.


►El 2 de octubre: a las 13:14 Jamal Khashoggi entró al consulado saudita en Estambul, según una imagen de la cámara de vigilancia publicada por el diario estadounidense "The Washington Post", con el que colaboraba el periodista. Khashoggi fue al consulado para obtener "un documento que certifique que ya no estaba casado" según su prometida turca.

►El 3 de octubre: la presidencia turca afirmó que el periodista se encontraba en el consulado saudita.

►El 4 de octubre: Riad declaró que Khashoggi desapareció después de haber salido de la representación diplomática.

►El 5 de octubre: en una entrevista con la agencia Bloomberg, el príncipe heredero afirmó que Khashoggi "entró" al consulado, pero que salió poco después. E invitó a las autoridades turcas a "inspeccionar [los] locales".

- "Asesinado en el consulado" -

►El 6 de octubre: una fuente cercana al gobierno turco declaró que "la policía sopesa en sus primeras conclusiones que el periodista fue asesinado en el consulado por un equipo que vino especialmente a Estambul y se fue el mismo día". Lo que Riad desmintió.

►El 7 de octubre: el presidente turco Recep Tayyip Erdogan dijo estar a la espera de los resultados de la investigación.

El Washington Post pidió a Estados Unidos "exigir respuestas firmes y claras" a Riad. "El cuerpo de Khashoggi fue probablemente troceado y colocado en cajas antes de ser transferido en avión fuera del país", afirmó el diario.

- Presiones a Riad-

►El 8 de octubre: Ankara pidió inspeccionar el consulado. Riad debe "probar" que el periodista salió, dijo Erdogan. Washington reclama una investigación saudita "transparente".

►El 10 de octubre: las televisiones turcas difunden imágenes de cámaras de vigilancia en las que se ve llegando a Estambul a los sauditas sospechosos de haber dirigido la operación, y una furgoneta entrando en el consulado antes de dirigirse a la residencia del cónsul. El día anterior, algunos medios hablaron de la posibilidad de que el periodista hubiera sido secuestrado y llevado a Arabia Saudita.

Donald Trump afirmó que su gobierno había pedido explicaciones "al más alto nivel".

El presidente turco presionó a Riad para revelar las imágenes de las cámaras de vigilancia. Los sauditas afirmaron que sus cámaras no funcionaban aquel día.

Según The Washington Post, Ankara habría afirmado a Washington que poseía grabaciones de audio y de video que mostraban cómo Khashoggi fue "interrogado, torturado y después asesinado" en el interior del consulado, antes de que su cuerpo fuera desmembrado.

- Retirada de inversores -

►El 12 de octubre: el multimillonario británico Richard Branson anunció la suspensión de varios proyectos de negocios con Arabia Saudita.

Desde entonces, numerosas empresas retiraron su participación de un gran encuentro económico, previsto en Riad del 23 al 25 de octubre.

- Amenazas -

►El 13 de octubre: Riad desmintió las acusaciones "sobre órdenes para asesinar" al periodista, y denunció "mentiras infundadas".

Donald Trump consideró que Arabia Saudita podría estar detrás de la desaparición, y amenazó a Riad con un "castigo severo", aunque excluyó una suspensión de la venta de armas.

►El 14 de octubre: Riad rechazó cualquier amenaza de sanciones, y prometió responder en caso de medidas hostiles.

- Presunción de inocencia -

►El 15 de octubre: Donald Trump, después de una conversación telefónica con el rey Salman, sugirió que la desaparición del periodista "podría ser obra de asesinos fuera de control".

Por la noche, policías turcos inspeccionaron el consulado, y recogieron muestras, especialmente de la tierra del jardín, según un responsable.

►El 16 de octubre: el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, afirmó que Riad estaba a favor de una investigación "exhaustiva", después de sendos encuentros con el rey y el príncipe heredero. Los sauditas no excluirán a nadie de sus investigaciones, declaró.

Donald Trump reclamó la aplicación del principio de presunción de inocencia a favor de Arabia Saudita.

- Nuevas pistas -

►El 17 de octubre: un diario progubernamental turco, que afirmó basarse en grabaciones de audio realizadas en el interior del consulado, informó de que el periodista fue torturado dentro antes de ser "decapitado" por agentes sauditas.

Según el New York Times, uno de los hombres identificados por las autoridades turcas como parte del equipo sospechoso de haber perpetrado el asesinato pertenece al entorno del príncipe heredero y otros tres a los servicios de seguridad.

En Ankara, Pompeo se reunió con el presidente Erdogan y su homólogo turco, Mevlut Cavusoglu.

AFP
Ankara, Turquía
Miércoles 17 octubre 2018.


Washington, EU.- Los planes para que el presidente de México, Enrique Peña Nieto, hiciera su primera visita a la Casa Blanca para reunirse con su homólogo de EU, Donald Trump, se truncaron esta semana tras una discusión por el muro en un diálogo telefónico entre ambos, informó hoy el diario The Washington Post.

El diario, que cita funcionarios estadounidenses y mexicanos conocedores de la discusión, asegura que Peña Nieto contemplaba un viaje oficial a Washington este mes o a principios de marzo, pero ambos países acordaron suspender el plan después de que Trump no aceptara afirmar públicamente que México no financiará el muro fronterizo.

La conversación, de unos 50 minutos de duración, se celebró el pasado 20 de febrero, y en gran parte estuvo dedicada a discutir el asunto del muro, pero no llegaron a un acuerdo.

Según un funcionario mexicano, durante la conversación Trump "perdió los estribos".

El diario indica que los funcionarios estadounidenses describieron al presidente como frustrado y exasperado, al asegurar que Trump no cree razonable que Peña Nieto espere que va a abandonar su promesa de campaña de obligar a México a pagar por la construcción de la barrera fronteriza.

Peña Nieto ya canceló su visita a la Casa Blanca, prevista poco después de la toma de posesión de Trump, cuando estalló el conflicto entre los dos países sobre la construcción del muro.

Aunque los dos Gobiernos han continuado en conversaciones y han suavizado el tono, Trump sigue exigiendo que México pague por el muro, y el presidente mexicano insiste en que no lo hará.

EFE
Washington, EU
Sábado 24 febrero 2018.

Durante una reunión con el Caucus Hispano del Congreso, el jefe de Gabinete de Donald Trump, John F. Kelly, aseguró que no habrá un "muro de concreto de costa a costa" y no habrá muro alguno "que México pague"

Mientras la Cámara de Representantes trabaja para reunir votos para un proyecto de ley de gastos a corto plazo que evite el cierre del gobierno federal, el jefe de Gabinete de Donald Trump, John F. Kelly, expresó su optimismo de que el Congreso llegue a un acuerdo para proteger a los "dreamers" y aseguró que México no pagará por el muro fronterizo, según informó The Washington Post.

"Creo que el acuerdo de DACA (programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia) será resuelto por el Congreso. Ambos lados han acordado reunirse en un grupo más pequeño y proponer lo que creen que es el mejor acuerdo, y luego, por supuesto, se lo presentará al presidente", dijo Kelly durante una reunión con el Caucus Hispano del Congreso.

Durante la misma reunión, según el diario estadounidense, Kelly aseguró que no habrá un "muro de concreto de costa a costa" y no habrá muro alguno "que México pague". Sus comentarios fueron confirmados al WP por cuatro legisladores y un funcionario que estuvieron presentes.

"Se dicen ciertas cosas durante la campaña que no están completamente informadas", dijo Kelly, según los legisladores y el asistente.

"Tuve mucho que ver con eso", dijo Kelly, agregando que Trump "hizo campaña contra DACA", pero se ha "iluminado" desde entonces.

"Por ahora, lo primero es resolver el problema de DACA, asegurar la frontera y (cerrar) algunas lagunas" en la política migratoria de EU, dijo Kelly a los periodistas. "Y luego, el próximo paso, como lo hemos discutido. La Fase 2, podría ser el gran problema de los 11 millones de personas que han estado aquí por años".

El Universal
Ciudad de México
Miércoles 17 enero 2018.


El diario informó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump buscaba la construcción de "una enorme Trump Tower en Moscú" cuando era candidato a la Casa Blanca.

Según el diario The Washington Post, que cita como fuentes a personas familiarizadas con la propuesta y registros revisados por los abogados de la empresa de Trump, aseguró que dichas negociaciones se llevaron a cabo a finales de 2015 y principios de 2016, después de que Trump anunciase oficialmente su candidatura a la presidencia el 15 de junio de 2015.

Como parte de las discusiones, según el diario, el promotor inmobiliario de origen ruso Felix Sater instó a Trump a viajar a Moscú para promocionar la propuesta y sugirió que podría hacer que el presidente ruso, Vladimir Putin, dijera "grandes cosas" sobre él. Trump no llegó a viajar a Rusia.

Sater, nacido en la Unión Soviética y criado en Nueva York desde los ocho años, dijo en un correo electrónico fechado en noviembre de 2015 que pronto estarían celebrando el logro de ese negocio en Moscú y la elección de Trump como presidente.

El Post asegura que finalmente el proyecto se abandonó debido a que los inversores carecían de los terrenos y permisos para proceder, aunque llegaron a firmar una carta de intenciones con la empresa inmobiliaria de Trump.

Sater, a quien los medios estadounidenses atribuyen una vieja relación empresarial con Trump, fue condenado a prisión en 1990 por fraude y ocho años después fue acusado de conspirar con la mafia para blanquear dinero y defraudar a unos inversores.

En declaraciones al diario The New York Times, Trump se mostró sorprendido de que Sater hubiera sido condenado por fraude. Además, en julio de 2016, cuatro meses antes de las elecciones, Trump negó tener conexiones comerciales con Rusia con un tuit: "Para que conste, tengo cero inversiones en Rusia".

The Washington Post destacó que estos documentos, que muestran que Trump perseguía activamente intereses comerciales en Rusia al tiempo que hacía campaña para ser presidente de EEUU, un puesto desde el que determinaría las relaciones con esa potencia, serán entregados próximamente a los investigadores del Congreso.

El Congreso de Estados Unidos y un fiscal nombrado especialmente para esta tarea investigan las presuntas maniobras de Moscú para intentar influir en las elecciones estadounidenses de 2016 y si la campaña electoral del republicano Trump estuvo confabulada con el Kremlin para perjudicar a su rival demócrata, Hillary Clinton.

EFE
Washington, EU
Lunes 28 de agosto de 2017.


El Presidente estadounidense, Donald Trump, reveló información altamente clasificada al Ministro de Exteriores ruso y al Embajador ruso en una reunión en la Casa Blanca la semana pasada, según The Washington Post.

Según funcionarios y ex funcionarios citados por el diario, las revelaciones pusieron en peligro a una fuente crítica de inteligencia sobre el autodenominado Estado Islámico (EI).

La información que Trump reveló fue proporcionada por un socio estadounidense a través de un acuerdo de inteligencia compartido considerado tan sensible que los detalles han sido restringidos inclusive a países aliados y dentro del propio Gobierno de Estados Unidos.

Dicho socio no había dado permiso a Estados Unidos para compartir el material con Rusia, y las autoridades citadas por el diario afirmaron que la decisión de Trump de hacerlo pone en riesgo colaboraciones futuras de la fuente, que tiene acceso al funcionamiento interno del EI.

Tras la reunión de Trump con los funcionarios rusos, altos funcionarios de la Casa Blanca tomaron medidas para contener el daño, con llamadas a la CIA y a la Agencia de Seguridad Nacional.

"Era información codificada", explicó un funcionario estadounidense familiarizado con el tema, en alusión a uno de los niveles de clasificación más altos usados por las agencias de espionaje estadounidenses.

"Trump reveló más información al Embajador ruso de lo que hemos compartido con nuestros propios aliados", añadió el funcionario.

La revelación sucede en momentos en que Trump enfrenta una creciente presión legal y política en múltiples frentes relacionada con Rusia.

La semana pasada, Trump despidió al director del FBI James Comey, en momentos en que la oficina llevaba a cabo una pesquisa sobre los vínculos entre la campaña Trump con Moscú.

Un posterior reconocimiento del Presidente de que el despido fue impulsado por el esa investigación fue valorada por críticos como un intento de obstruir la justicia.

Un día después de despedir a Comey, Trump dio la bienvenida en la Oficina Oval de la Casa Blanca al Canciller ruso, Segei Lavrov, y al Embajador Sergey Kislyak, una figura clave en las controversias de sus allegados con Rusia.

Fue durante esa reunión, según funcionarios citados por The Washington Post, que Trump se salió del guión y comenzó a describir detalles sobre una amenaza terrorista del EI relacionada con el uso de computadoras portátiles en aviones.

Para la mayoría de las personas en el Gobierno, discutir estos asuntos con un adversario sería ilegal.

Como Presidente, Trump tiene amplia autoridad para desclasificar los secretos del Gobierno, lo que hace improbable que sus revelaciones violen la ley.

Pero los funcionarios expresaron su preocupación por el manejo de Trump de información delicada, así como por su comprensión de las posibles consecuencias.

La exposición de una fuente de inteligencia que ha proporcionado información crítica sobre el autodenominado Estado Islámico, dijeron, podría obstaculizar la capacidad de los Estados Unidos y sus aliados de detectar amenazas futuras.

Reforma
Washington DC, Estados Unidos
Martes 16 de mayo de 2017.


Fahri dijo que aunque ha habido otros presidentes que no han tenido buena relación con los medios, lo de Donald Trump es algo “sin precedentes”.


La imagen del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, callando a un periodista de CNN ejemplifica lo que van a ser las relaciones entre Trump y los medios durante estos cuatro años. El Espectador entrevistó al curtido periodista del Washington Post Paul Fahri, para quien esa imagen va a ser “algo común” con Trump.

¿Cómo serán las relaciones entre los medios de comunicación y el presidente Donald Trump?

Es difícil saber lo que va a pasar en el futuro. Pero lo que hemos visto es mucha hostilidad de su parte. Durante la campaña se dedicó a criticar a los medios. Así que no espero una buena relación. Pero debo decir que no todos los presidentes de Estados Unidos han tenido buenas relaciones con los medios. Obama también tuvo problemas con ellos. Aunque creo que Trump no tiene precedentes.

¿Hay algún riesgo para la libertad de expresión?

Él está autorizado para criticar a la prensa. No es ilegal ser un crítico de los medios. Hay gente que sienten que, finalmente, Trump puede convertirse en una amenaza para la primera enmienda (que avala la libertad de expresión). Hay prácticas que, aunque no son ilegales, son inconvenientes. Pero hay una gran zona gris entre lo uno y lo otro. Y él está en esa zona gris.

Estaba pensando en algo como lo que está ocurriendo en Turquía con Erdogan...

Trump ciertamente ha promovido el odio hacia nosotros. Nunca había visto tanta hostilidad hacia los periodistas como durante la campaña. Escucho todo el tiempo cuán mentirosos somos, cuán deshonestos somos, cuán malos somos. E, incluso, se ha vuelto algo personal. Hay gente diciéndome que no soy un buen periodista. Pero no quiero ir tan lejos como para decir que esto es una dictadura. Con Erdogan está ocurriendo algo muy distinto a lo que pasa en Estados Unidos.

Durante una rueda de prensa hace poco vimos un fuerte enfrentamiento entre Trump y el corresponsal de CNN. ¿Va a ser esto algo común durante su período?

Sí, sí creo, porque lo que usted vio durante esa rueda de prensa no es algo inusual para él. Durante la campaña, protagonizó ruedas de prensa bastante hostiles: Con él criticando a los periodistas y retándolos. Es algo sin precedentes. Nunca habíamos visto tanta agresividad hacia nosotros. Es algo nuevo y diferente. Distinto a cualquier otro político.

Estamos en un momento que algunos han llamado una era de la “posfactual”...

Eso he oído. Pero como periodista puedo decir que hay unos hechos y a veces es inconveniente, para algunos políticos, que éstos se sepan. Y eso no se puede negar. El problema, en tal caso, no es de los periodistas, sino de los no periodistas, gente en Facebook publicando noticias falsas, gente que no tiene ningún respeto por lo que hacemos, que no son profesionales y que no son honestos. Y luego está Trump, que creó algo así como su propia realidad, que reprodujo una cantidad de noticias que no eran verdad. Trump lo que ha hecho es generar mucho escepticismo sobre lo que es verdad y lo que no. Y la gente que lo sigue cree que nosotros no estamos diciendo la verdad.

¿Qué va a pasar con medios como “Breitbart”?

Durante mucho tiempo ha habido medios conservadores que se presentan como opuestos a los medios tradicionales. Y eso está bien. Es bueno que haya quien revise lo que hacemos y lo que escribimos. Pero existe el riesgo de que se creen realidades alternativas al difundir hechos que no son comprobables. Y eso es peligroso porque cuando la gente ya no cuente con las herramientas para diferenciar la verdad de lo que no lo es, esa es una receta para el caos. Es algo a lo que tenemos que estar atentos.

Lo que está ocurriendo, finalmente, es que la gente está leyendo aquellos medios que refuerzan sus creencias. Sea una persona liberal o una conservadora, va a leer aquellos medios que refuercen sus creencias y no van a intentar buscar medios neutrales que no tengan una agenda o una agenda menos marcada que aquellos medios con una motivación política.

Durante la campaña se dijeron dos cosas: que los medios se olvidaron de quienes votaron por Trump y que, por ello, su victoria fue una derrota para los medios tradicionales...

Nosotros cubrimos la campaña de Trump -y a sus votantes- muy bien. No sólo nosotros, sino varios medios. Uno no puede cubrir un evento sin preguntarles a sus asistentes sobre lo que piensan. Pero lo que Trump hizo fue convertir a los medios en su oponente. No estaba luchando sólo contra los demócratas, sino contra todo el establecimiento, incluyendo al Congreso, a los republicanos. Pero los medios fueron un tema recurrente en sus eventos. Se la pasaba diciéndoles a sus seguidores que nosotros mentíamos.

No significa que los medios de comunicación no tengamos errores o que seamos intocables. Pero, al final, se convirtió en una cuestión en la que si seguías a Trump, tenías que estar en contra de los medios y no creer en nada de lo que los medios dijeran. Algo ridículo.

¿Qué deben hacer los medios para sobrevivir estos cuatro años?

Esa pregunta es algo exagerada. Creo que al Washington Post o al New York Times les va a ir bien estos cuatro años. Quiero decir algo: Trump, finalmente, fue bueno para nosotros. Nos dio mayor tráfico, mayor rating. Fue bueno en el sentido en el que estimuló a muchos a leer nuestros artículos. Muchas de nuestras historias sobre él tuvieron un gran tráfico. Eso no quita la ansiedad que tengo por su llegada a la Casa Blanca. Pero hay que reconocerlo.

El Espectador
Juan Sebastián Jiménez Herrera
Washington / Bogotá
Domingo 22 de enero de 2017.

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