El suceso ocurrió pasadas las 15:00 horas GMT, cuando una furgoneta blanca arrolló a varias personas que paseaban por las Ramblas, uno de los lugares más concurridos y turísticos de esta ciudad del noreste de España.

La Policía busca a dos personas como supuestos autores del atropello y se cree que uno de ellos se ha parapetado en un bar con un arma larga y el otro ha logrado huir, según las primeras hipótesis de las fuerzas de seguridad.

Además, se busca un segundo vehículo que podría estar implicado en los hechos.

Al parecer, la furgoneta causante del atropello partió de la estación de metro de las Ramblas, circuló por el carril central de esta avenida e impactó contra varios vehículos en el recorrido, que terminó prácticamente en la entrada del Liceu (la ópera de Barcelona).

Las fuerzas de seguridad acordonaron la zona mientras que los equipos de emergencias sanitarias desplegaron un amplio dispositivo de asistencia a las víctimas.

El Gobierno regional de Cataluña recomendó evitar salir a la vía pública en la zona de la Plaza de Cataluña, donde comienzan las Ramblas, por este "incidente grave".

Las autoridades catalanas también pidieron el cierre de las estaciones del Metro y de ferrocarril en esa plaza, en pleno centro de la capital catalana, adonde se desplazaron varias ambulancias.

En los alrededores de la Rambla y la plaza de Cataluña se vivieron escenas de pánico, con gente corriendo muy asustada, refugiándose en comercios y portales tras el atropello.

La zona del suceso es uno de los puntos más concurridos de la ciudad, especialmente por los turistas, y nudo de enlace de varios medios de transporte público.

En ella se encuentran también diversos centros comerciales y locales de gran actividad.

El atropello se produjo cerca de la fuente de Canaletas, donde los seguidores del Fútbol Club Barcelona suelen reunirse para celebrar los títulos conseguidos por este equipo.

Cerca se encuentra también el histórico mercado de la Boquería, que también está cerrado.

El País
Agencias
El Universal
Barcelona, España
Jueves 17 de agosto de 2017.


•    El conductor, según el Ministerio del Interior, fue abatido por disparos de la policía

•    Atentado en Niza, mientras Francia se prepara para intensificar su participación en los combates contra los yihadistas en Siria e Irak.

El terror vuelve a golpear a Francia, objetivo prioritario del yihadismo. Decenas de personas -75, según datos provisionales de la fiscalía- han muerto atropelladas por un camión lanzado contra una multitud durante los festejos del 14 de julio, fiesta nacional francesa, en el Paseo de los Ingleses de Niza. El vehículo atropelló a gran velocidad y a lo largo de casi dos kilómetros a grupos de congregados para ver los fuegos artificiales, según la fiscalía. El conductor fue abatido por disparos de la policía, ha informado el Ministerio del Interior.

La fecha elegida para el ataque es muy significativa: la fiesta nacional es una demostración de unidad en torno a las fuerzas armadas, hoy implicadas en los frentes de Oriente Próximo y África para combatir a los yihadistas. La primera alerta de que se trataba de un atentado la ha lanzado el presidente del Consejo Regional de Provence-Alpes-Côte d'Azu, Christian Estrosi, en Twitter. Desde París, el fiscal antiterrorista, François Molins, ha asegurado que "todo parece indicar que se trata de un atentado". También la prefectura de Niza señala que se ha tratado de un atentado.

Poco ante de las 23.00 horas, un camión blanco ha arrollado indiscriminadamente en el paseo marítimo de Niza, a la altura de la plaza de Masséna, a la multitud que a esas horas se congregaba para ver los fuegos artificiales que iban a servir de cierre a las celebraciones de la fiesta nacional. Varias personas han intentado impedir que el vehículo prosiguiera su marcha, "pero iba a demasiada velocidad", según uno de los primeros testimonios recogidos por las televisiones locales. A unos 90 kilómetros por hora, cree la policía.

Agentes de la policía han disparado contra el conductor del camión, que ha muerto en el lugar. "Un individuo ha lanzado un camión contra la multitud y ha sido neutralizado por la policía; está muerto", ha dicho el portavoz de Interior, Pierre-Henry Brandet. El ministerio ha indicado que se había localizado un arma corta en la cabina del vehículo. "No hay rehenes", ha dicho Interior en un tuit.

Minutos después del ataque, el alcalde de Niza, Christian Estrosi, ha pedido a los ciudadanos que no salgan de sus casas a través de Twitter: "Queridos ciudadanos, el chófer de un camión parece haber causado decenas de muertos. Quédense en casa por el momento". Estrosi ha comentado que en Niza se ha producido esta noche "una sensación de pavor y horror".

Pasada la una de la madrugada, la prefectura de policía ha insistido en el mismo consejo ante la posibilidad de que el conductor del camión tuviera cómplices, mientras los servicios de urgencia se desplegaban por la zona para trasladar a los fallecidos y atender a las decenas de heridos, varios de ellos muy graves.

El presunto atentado de Niza se produce solo unas horas después de que el presidente Hollande anunciara que el estado de excepción vigente desde los atentados de noviembre sería levantado el próximo día 26, después del Tour. "No se puede estar de forma permanente en estado de excepción, ha declarado el jefe del Estado. Tanto él como los principales responsables de seguridad del país se habían declarado satisfechos de que la Eurocopa, que durante un mes ha atraído a Francia a cientos de miles de aficionados, se ha desarrollado sin incidentes graves ni atentados. Los 10.000 militares desplegados por el país van a ser reducidos a 7.000.

Pese a todo, el nivel de alerta no ha bajado en ningún momento, mientras Francia se prepara para intensificar su participación en los combates contra los yihadistas en Siria e Irak. "Debemos golpear y golpear más fuerte", ha dicho el presidente tras el habitual desfile militar del 14 de julio. Hollande comentó que enviará más armas y asesores militares al Ejército iraquí. En paralelo, en otoño será enviado a la zona el portaviones Charles de Gaulle, buque insignia de la flota, para reforzar los bombardeos sobre los yihadistas.

El presidente de Francia, François Hollande, ha regresado desde Avignon para asistir a la reunión de la célula de crisis que se ha convocado en el Ministerio de Interior, a la que también asiste el primer ministro, Manuel Valls. Varios altos cargos del Gobierno también han abandonado apresuradamente el recinto en el que se habían reunido junto a Trocadero, en la capital, para presenciar los fuegos artificiales de la torre Eiffel.

Uno de ellos ha sido el fiscal Molins, que se ha alejado de la zona mientras hablaba continuamente por teléfono. Molins, máximo responsable de la investigación de ataques terroristas, se ha hecho cargo del caso a primera hora de la madrugada.

La cita futbolística era el evento más sensible ante el peligro de que los yihadistas pudieran cometer un atentado. En mayo, el jefe de los servicios de espionaje interior, Patrick Calvar, alertó de la posibilidad de que los ISIS practicara en Francia "un nuevo tipo de ataque": hacer estallar bombas en lugares de gran afluencia de público "para crear un clima de pánico".

Aunque no con bomba, sino con un camión, es lo que ha ocurrido en Niza. Y con la fórmula brutal y de escasos medios habitualmente usada por suicidas en Irak o Siria. "Nunca hemos negado la amenaza. El riesgo cero no existe", repetía esta madrigada el portavoz del Ministerio del Interior. A medida que el ISIS pierde terreno en Oriente Próximo, aumenta la posibilidad de atentados en Occidente, según han coincidido en afirmar estas semanas distintos expertos.

Los fuegos artificiales en la noche de la fiesta nacional constituyen un evento típico en las principales ciudades francesas. Desde el año pasado, son sometidos a especiales medidas de seguridad. En París, el perímetro de seguridad incluye más de un kilómetro en torno a la torre Eiffell. Para acercarse a ver los fuegos, hay que pasar uno o dos controles de policía por calles cerradas al tráfico.

Según Nice Matin, un diario local, se han producido escenas de pánico entre la población, que ha comenzado a correr en todas direcciones. Las fuerzas del orden, militares incluidos, han establecido un perímetro de seguridad.

Numerosas ambulancias y fuerzas de seguridad acudieron a continuación al lugar y acordonaron la zona. Algunos testigos indicaron también haber oído un intercambio de tiros, según la prensa local.

París sufrió varios atentados la noche del pasado 13 de noviembre que causaron la muerte de 130 personas y heridas a más de 250. El mayor número de fallecidos ocurrió en la sala Bataclán de la capital francesa, donde se estaba celebrando un concierto de la banda Eagles of Death Metal. En enero de 2015, tres yihadistas también causaron una matanza en la revista satírica Charlie Hebdo y en un supermercado de comida judía.

El País
Carlos Yárnoz
Ana Teruel
París / Niza
Jueves 14 de julio de 2016.

Los ataques se han producido en una sala de fiestas, en sus proximidades y en las inmediaciones del Estado de Francia

Al menos 120 personas han muerto y decenas han resultado heridas en varios ataques terroristas coordinados en París ocurridos alrededor de las diez de la noche, según el recuento provisional de la policía. El fiscal de la República, François Molins, ha indicado que cinco terroristas han sido "neutralizados".

Varios atacantes con fusiles de asalto han protagonizado al menos tres tiroteos en los distritos 10 y 11 de la capital. El más grave se ha producido en la conocida sala de fiestas Bataclan, situada en el número 50 del Boulevard Voltaire, donde han fallecido más de 80 personas, según fuentes policiales.

A media noche, el presidente François Hollande ha decretado el estado de emergencia en toda Francia y ha anunciado el cierre de fronteras —poco después, el ministro de Exteriores informó de que los aviones y trenes seguirían operando— y la movilización de más fuerzas militares en el país, en torno a 1.500 soldados extra. Unas horas después, Hollande ha manifestado que el "combate [contra los terroristas] será sin piedad".

En las inmediaciones de la sala ha habido al menos dos tiroteos, uno de ellos en la calle Charonne. Los atacantes tomaron a decenas de rehenes del interior de Bataclan. Dos horas después del ataque a la sala de fiestas, se escuchaban disparos aislados en el interior y en el exterior. Un testigo aseguró que, mientras disparaban, los atacantes gritaron "Allahu Akbar" (Dios es el más grande). Benjamin Cazenives, que estaba en el interior dijo a una amiga, que a su vez trasladó la narración: "Estoy vivo. Solo tengo unos cortes. Una carnicería. Cadáveres por todas las partes". Es el mensaje que puso en las redes sociales.

Poco antes de la una de la madrugada (hora española), la fuerzas especiales francesas han entrado en la sala de conciertos y en pocos minutos han informado del término de la operación. Cuatro de los asaltantes del Bataclan murieron, tres de ellos tras activar sus cinturones de explosivos, según informó la policía. Tras la operación, los canales han mostrado cómo miembros del cuerpo de bomberos sacaban cadáveres del interior de Bataclan.

Las calles próximas a los lugares de los tiroteos han sido cerradas al tráfico. La plaza de la República es una de las cercadas por la policía. A la zona han llegado también equipos de bomberos movilizados. El jefe de una de las unidades antiincendios ha dicho a sus subordinados: "París está en guerra". Las zonas atacadas están cerca de la sede de la revista Charlie Hebdo, donde en enero fueron asesinadas doce personas por dos yihadistas.

"Había sangre por todos los lados. Han disparado sobre la multitud. Tenían metralletas y han disparado en todas las direcciones", han contado personas que han logrado huir de la sala en medio del tiroteo y cuyos testimonios se han difundido a través de redes sociales.

Uno de los ataques se ha producido cerca del restaurante Petit Cambodge. Uno de los clientes ha contado que, en ese caso, el tiroteo se prolongó durante más de medio minuto. Hacia las 23.30, personas que se encontraban cerca del gran centro comercial de Les Halles, en las proximidades del ayuntamiento de París, aseguraron que habían escuchado disparos en el interior del local.

También alrededor de las 22.00 horas, se han registrado tres explosiones en las proximidades del Estadio de Francia, en el que jugaban un partido amistoso las selecciones de fútbol de Francia y Alemania. Tres personas han resultado muertas. La policía especula con la hipótesis de un ataque suicida. Al menos una de las explosiones fue provocada por una bombona de gas que tenía adosadas piezas metálicas, según una persona que vio el artefacto antes de que estallara. Las explosiones se produjeron en el descanso del partido.

El presidente François Hollande, que se encontraba en el estadio, ha sido evacuado en helicóptero. Se ha dirigido de inmediato al Ministerio del Interior, donde se ha establecido una célula de crisis en el sótano del ministerio. El Ejecutivo ha puesto en marcha el plan Rojo Alfa, concebido para casos de ataques múltiples.

En una intervención televisada, Hollande ha declarado esta madrugada el “estado de emergencia” en todo el país. El presidente, que ha sido la primera autoridad en calificar los sucesos de “ataques terroristas”, ha dicho que ese estado de urgencia conllevará numerosas detenciones por todo el país y “el cierre de fronteras” para evitar que entren nuevos terroristas o que huyan los que puedan encontrarse en el interior. También supondrá restricciones en la circulación. "Es un horror. Hemos movilizado a todas las fuerzas. Sabemos de dónde vienen y quiénes son".

Hollande ha convocado un Consejo de Ministros extraordinario para esta misma noche que será el encargado de aprobar esas medidas concretas del estado de urgencia. El presidente ha anunciado también la movilización de fuerzas militares basadas en París y alrededores. Añadió que Francia se enfrenta a una gran "prueba de unidad y sangre fría".

Los ataques han coincidido con el primer día de la alerta policial especial lanzada por la Cumbre del Clima que se celebrará en París entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre. Desde este viernes, y durante un mes, Francia ha dejado en suspenso el acuerdo de Schengen y ha restablecido controles fronterizos.

El Gobierno y las fuerzas de seguridad esperaban algún ataque terrorista en Francia, el país occidental más amenazado por los yihadistas. Desde los ataques del pasado enero, cuando murieron 17 personas en la capital, la policía ha desbaratado más de media docena de atentados. El último, a finales del mes pasado. Desde comienzos de año, más de 7.000 militares patrullan por las calles o vigilan centros públicos.

Los atentados que conmocionaron Occidente

11 de septiembre de 2001. Al Qaeda organiza el secuestro de cuatro aviones para perpetrar cuatro ataques en Estados Unidos. Los dos primeros impactan en las Torres Gemelas de Nueva York, que tardaron unas dos horas en derrumbarse. El tercero, en el Pentágono. El cuarto falla su objetivo, el Capitolio de Washington, al impactar en campo abierto en Virginia. En total, fallecieron unas 3.000 personas.

11 de marzo de 2004. Madrid sufre 10 explosiones en cadena en cuatro trenes de cercanías. El atentado causa 191 muertos y más de 1.600 heridos, y es reivindicado por las Brigadas Abu Hafs al Masri, vinculadas a Al Qaeda.

7 de julio de 2005. 56 personas mueren (incluidos cuatro terroristas) en cuatro explosiones en Londres: tres en el metro, la otra en un autobús urbano. Al Qaeda reivindica el ataque.

18 de julio de 2012. Seis personas mueren en la explosión de un autobús en el aeropuerto de Burgas, en Bulgaria. El Gobierno acusa a la milicia chiíta Hezbolá de ser responsable del ataque.

7 de enero de 2015. El ataque al semanario satírico Charlie Hebdo, que deja 12 muertos, es perpetrado por los hermanos Kouachi. Al Qaeda se atribuye el ataque.

8 de enero de 2015. Amedy Coulibaly, cercano a los hermanos Kouachi, asesina a una policía municipal. Al día siguiente, Coulibaly mata a cuatro judíos en un supermercado kosher.

14 de febrero de 2015. Asesinada una persona en un centro cultural de Dinamarca, durante un coloquio sobre blasfemia e Islam a colación del atentado contra el semanario Charlie Hebdo. En la madrugada del día siguiente, un judío muere asesinado frente a la mayor sinagoga de la ciudad.

AP/ Reuters/ El País  
Carlos Yárnoz
París, Francia
Viernes 13 de noviembre de 2015.

Antonio Bello Quiroz

Los recientes atentados perpetrados en París, Francia, contra el semanario satírico Charlie Hebdo nos obligan a pensar en las claves sobre las cuales se estructura el pensamiento y accionar fanático. Hay que decir de entrada que absolutamente nada justifica los actos terroristas, ninguna ideología o religión, lo mismo de izquierda o de derecha, y mucho menos se justifica el terrorismo de Estado.

Desde luego, la singularidad de este último gran atentado pone en la mesa diversas aristas a reflexionar: la libertad de expresión o el respeto a lo sagrado de una tradición, por decir lo menos, son cuestiones que no pueden quedar de lado a la luz de los acontecimientos.

Sin embargo, me propongo aquí por el momento, dilucidar algunas claves del fanatismo como fenómeno social, político y religioso.

El fanatismo fundamentalista se presenta cuando un colectivo adhiere a sus discursos y actos ideas y creencias extremas y busca imponerlas a los demás de la manera más radical, sin posibilidad de diálogo o cuestionamiento. En esto se distingue de la pasión que se requiere para sostener y compartir una idea, un ideal o una postura. Mientras que el fanático niega toda posibilidad de disentir, apelando a una verdad incuestionable, el apasionado busca justamente disentir y ceñirse a lo colectivamente establecido, para que su idea o propuesta sea aceptada.

Para el fanático, el dogma es su motor y traición o herejía son las formas en que se califica todo cuestionamiento al dogma. El fanático espera que los otros cambien y se sumen a su causa, al mismo tiempo que se abstiene de introducir en él mismo cualquier cambio.

El fanático se mueve en el nombre del amor, el amor sin fallas, “el amor puro”, con lo que nos muestra el rostro más terrorífico de este afecto: el amor puro no admite las fallas, la risa, del otro; en nombre del amor a una causa o idea puede desplegar el odio más violento hacia el que se muestra como diferente.

Los métodos que el fanático utiliza para hacer que los demás adopten su causa sin cuestionamiento van desde la persuasión (recordemos el procedimiento utilizado por Goebbels, ministro del Füher nazi que utilizaba la fórmula de “miente, miente que algo quedará”) que tienen como finalidad eliminar al otro en el plano del discurso; lo mismo que el dolor busca mermar la capacidad de decisión del otro, hasta lo máximo, el terror de la muerte que busca inducir miedo extremo a los demás para imponer así sus ideales.

Los atentados que recién hemos visto en Francia, como los de Israel en tierras de Palestina, y muchos otros, utilizan la crueldad como expresión del fanatismo de las ideas religiosas. Las imágenes que se transmiten no pueden ser más que elocuentes. Crueldad proviene de latín “crudelis”, de crudus, “lo que sangra” (crúor es sangre), pero más aún, se refiere a lo que se hace en el nombre de la sangre, de la supuesta “pureza de la sangre” tal como ya nos los dejó saber el nazismo.

Esta crueldad la podemos ver en todas las prácticas sociales y públicas que por sostener y defender lo que hacen pasar como “natural” se autorizan a realizar las prácticas más crudas de segregación, rechazo y exterminio. Tal es el caso, por ejemplo, del rechazo a la legalización de los matrimonios igualitarios o entre personas del mismo sexo apelando a un inexistente “orden natural” en la conformación de la pareja. Estos paladines de la decencia en realidad lo que esconden en sus actos es la esencia del oscurantismo fanático. Toda postura que busque defender lo “natural” de lo humano en realidad es una incubadora de fanatismos. Como ocurre con las anacrónicas ideas de la superioridad de raza o de género etc.

Contrario a lo que se sabe en términos jurídicos, el fanático fundamentalista no comete actos fuera de la ley (por más que sepa que es un homicidio o genocidio lo que hace), por el contrario, lo hace obedeciendo a una Ley superior, una ley indudable, una ley que opera como inmortal e infinita.

La Fe es el ideal que se enarbola para sostener cualquier fanatismo religioso. El fanático se asume como abanderado de la “fe verdadera”. Por ello los fanatismos religiosos con frecuencia los sustentan las llamadas “religiones del libro”. La fe, que es una operación psíquica o psicológica, se transforma en fundamento del fanatismo cuando sostenido nuevamente en un “orden natural” de carácter comunitario (es decir, para todos), busca imponer su fe a una comunidad, y eventualmente a la comunidad mundial, desconociendo de facto las diferencias.

La inclusión de las diferencias, en todos los órdenes, es lo único que puedo sostener el lazo social y hacer que las sociedades, las familias, las parejas, se conviertan en núcleos productivos de discursos. El fanatismo anula la palabra, siembra la muerte.

Antonio Bello Quiroz. Psicoanalista.

Es fundador de la Maestría en Psicoanálisis y Cultura de la Escuela Libre de Psicología.
Director de la Revista Erinias. Es profesor invitado de la Universidad Autónoma de Zacatecas,
Universidad Autónoma de Aguascalientes y otras instituciones del país. Es autor de los libros:
Ficciones sobre la muerte y Pasionario: ensayos sobre el crimen.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Miércoles 14 de enero de 2015.

La operación de Dammartin-en-Goële fue una acción policial y militar sin connotaciones políticas, «limpia» e implacable.

Paris.- Las fuerzas de seguridad ponen fin a cincuenta y cuatro horas de tragedia tras una oleada de sangrientos ataques islamistas. Los dos autores de la matanza de «Charlie Hebdo» fueron abatidos y su rehén liberado sano y salvo. El asesino de una policía de París cayó tras el asalto a la tienda judía donde se refugió; murieron cuatro de sus rehenes

El Estado francés no quiso dar ninguna opción a los yihadistas. No quiso negociar con ellos ni darles tiempo para mantener la tensión. Y ni mucho menos darles la oportunidad de glorificar su imagen o intentar buscar la emulación de sus acciones. Dos de los terroristas que perpetraron el ataque contra la redacción de la revista «Charlie Hebdo» se habían atrincherado en una imprenta al nordeste de París con un rehén. Un tercer yihadista se había apoderado de un supermercado de comida judía (kosher) en la capital francesa con un número indeterminado de rehenes. Tras una primera toma de contacto y tras instarles a la rendición, el Gobierno dio la orden de asalto. En la acción murieron los tres terroristas y cuatro rehenes. Una operación relámpago que ayer fue aplaudida por la opinión pública.

Tras el asalto, el presidente, François Hollande, y el primer ministro, Manuel Valls, pronunciaron un mensaje de unión nacional en la defensa de la democracia y la tolerancia. Hay que remontarse a la guerra de la independencia de Argelia, durante los años 60 del siglo XX, y a la gran crisis de los suburbios del invierno de 1985, para encontrar paralelismos con las matanzas que se han sucedido en estos días.

En otros casos de secuestros terroristas, las fuerzas de seguridad francesas habían comenzado con laboriosas negociaciones prolongadas durante interminables horas. En esta ocasión, ayer, los equipos de los ministerios de Interior y Defensa habían presentado al presidente de la República varios escenarios posibles. Se puso en marcha el más expeditivo y determinante.

A las cinco de la tarde, los hombres del Groupe d’Intervention de la Gendarmerie Nationale (GIGN), en Dammartin-en-Goële (Seine-et-Marne), al norte de París, y las Brigades Rapides d’Interventions (BRI), en la Puerta de Vincennes, al este de la capital, intercambiaron sendas llamadas de OK. La ejecución de ambos asaltos podía comenzar.

En la pequeña imprenta de Dammartin-en-Goële, los hermanos Said (34 años) y Chérif Kouachi (32 años), se vieron forzados a salir de la «madriguera» donde habían intentado atrincherarse catorce horas antes. Las fuerzas de seguridad utilizaron varios recursos clásicos (gases lacrimógenos, granadas especiales). Esperando caminar hacia el «paraiso», los Kouachi salieron creyendo que podrían morir matando, esperando ser glorificados como «combatientes de Alá». Pura fantasmagoría.

Siguiendo las instrucciones precisas de la jefatura del Estado, las fuerzas de seguridad peinaron y acordonaron la pequeña empresa donde se habían refugiado los asesinos. La prensa estaba convenientemente alejada, por razones de seguridad y de «comunicación visual». Los Kouachi fueron abatidos en unos minutos, acribillados por un número considerable de tiradores de élite. El rehén quedó en libertad. Las 72 horas de frenética huida de dos asesinos terminaba sin gloria.

La policía pudo descubrir rápidamente su identidad, porque uno de los hermanos había dejado olvidada su carnet de identidad en uno de los coches que utilizaron para huir. Con una impericia propia de criminales temerarios, los Kouachi se dejaron ver en varias gasolineras, sin ocultar que viajaban con fusiles de asalto kalashnikov y lanzagranadas, dando muestras de un exhibicionismo suicida.

«Cursillos militares»
Los cursillos de formación militar adquiridos por uno de los hermanos en el Yemen, la «educación religiosa» seguida en varias prisiones, la complicidad con bandas de delincuentes comunes, en la periferia de París y en el Yemen, no les sirvieron para gran cosa. Fanatizados, errantes en el microcosmos yihadista, los Kouachi fueron capaces de planificar y ejecutar una matanza atroz. Pero fueron perseguidos y ejecutados con precisión en poco más de 72 horas.

A los pocos minutos del comienzo del asalto del refugio de los Kouachi, al norte de París, los especialistas de las BRI entraron en acción en el supermercado judío del que se había apoderado el tercer terrorista, Amedy Coulibaly, amigo y «colega» de los hermanos Kouachi. Coulibaly se había atrincherado en el interior del supermercado con varios rehenes.

Este tercer terrorista también fue abatido con gran rapidez, pero en el asalto murieron cuatro rehenes. Varios medios aseguraron que, en su trayectoria criminal de estos días, Coulibay estuvo acompañado por su novia, una joven musulmana, que pudo huir horas antes del asalto.

La operación de Dammartin-en-Goële fue una acción policial y militar sin connotaciones políticas, «limpia» e implacable. La operación de la Puerta de Vincennes fue más compleja. Desde el primer momento fue evidente que el secuestro del supermercado de comida kosher tenía una fuerte dimensión antisemita. Amedy Coulibay deseó dar a su crimen una connotación racista, antisemita, en las inmediaciones de una escuela judía. Dimensión étnica que precipitó una ola de inquietud en un barrio donde viven muchas familias judías.

En un principio, durante la trágica jornada del jueves, se puso en duda la posible relación de la matanza de los caricaturistas de «Charlie Hebdo» perpetrada por los hermanos Kouachi y el ataque lanzado en una autopista en Montrouge por Coulibay. La trágica sucesión de acontecimientos reveló que los tres terroristas actuaban conjuntamente.

Compañeros de prisión
Los hermanos Kouachi y Amedy Coulibaly se conocieron en prisión, y fraternizaron en la periferia de París. Los tres pertenecían a una suerte de banda que se «entrenaba» muy llamativamente en unos jardines públicos, las Buttes Chaumont, donde hacían «gimnasia militar» y se calentaban los cascos colectivamente con proyectos entre enloquecidos y criminales.

Los Kouachi y Coulibaly se exhibieron con chalecos anti balas, esgrimiendo fusiles de asalto y pistolas automáticas. Se trata de un armamento de tipo militar que se compra y se vende en oscuros «mercados» suburbiales.

Sin embargo, la compra-venta de ese tipo de material en Francia también pone en evidencia las fallas del estado puestas al descubierto por la tragedia de estos días. Por vez primera en la historia, una banda entre fanática, iluminada, criminal y mafiosa, ha sembrado el terror en la capital con inquietante impunidad durante tres jornadas.

El vespertino Le Monde y otros medios han hablado de un 11-S francés. Más allá de las fórmulas periodísticas o publicitarias, las matanzas de «Charlie Hebdo» y Montrouge han puesto de manifiesto que las semillas del terror están proliferando en los suburbios franceses con una rapidez letal.

Las llamaradas terroristas islámicas de los últimos años son contemporáneas de la profanación de cementerios, cristianos, judíos y musulmanes, del ataque a bombazos «artesanales» de escuelas judías y musulmanas, de las guerras religiosas entre musulmanes fanáticos y conservadores, de las tensiones étnicas que enfrentan a franceses de diversa formación cultural y religiosa en más de 700 suburbios, en toda Francia.

Una vez concluida la doble operación, Hollande hizo un primer balance de estas tres jornadas en una alocución solamente a través de todas las cadenas de radio y televisión.

El Hollande comenzó dando una noticia: «Estaré personalmente al frente de la gran manifestación de solidaridad nacional. Todos los franceses están invitados a participar en esa u otras manifestaciones, en toda Francia». Se espera que más de un millón de parisinos participen en una gran marcha de unidad, a la que están invitados todos los ciudadanos de todas las sensibilidades políticas, culturales y religiosas.

Unidad política

Antes de hacer ese anuncio, Hollande había recibido a todos los líderes políticos de la república, de Nicolas Sarkozy a Marine Le Pen, con el fin de dar una dimensión nacional a una respuesta cívica de fondo.

A continuación Hollande deseo tranquilizar y avanzar dar serenidad a una opinión pública amedrentada, víctima del angustioso seguimiento de tres pavorosos baños de sangre. «La religión musulmana no tiene nada que ver con los fanáticos criminales», continuó el presidente, instando a la unidad nacional a todas las sensibilidades culturales y religiosas. Horas antes, los representantes de los imanes de Francia habían invitado a los musulmanes a participar en la gran manifestación del domingo.

Hollande terminó su mensaje a la nación anunciando el refuerzo de unas medidas de seguridad que ya están en estado de alerta máxima, recordando otro dato capital: «Estamos en guerra. Francia cumple con su deber, luchando militarmente contra el terrorismo, en África y Oriente Medio. Esa determinación nos convierte en un blanco para los fanáticos extremistas. No debemos bajar la guardia. Hemos neutralizado a unos criminales, pero no debemos confiarnos».

A los pocos minutos de la intervención de Hollande, Manuel Valls, jefe de gobierno, se apresuró a ampliar el mensaje presidencial: «Francia debe afrontar un desafío y amenazas sin precedentes. Hemos neutralizado a unos criminales. Pero otra amenazas nos acechan». «Francia no ha sufrido jamás ataques criminales tan temibles como los que acabamos de sufrir y neutralizar», continuó Valls, insistiendo en que la lucha contra el terrorismo será larga y difícil: «Hemos conseguido neutralizar otros atentados, en el pasado reciente. Pero no podemos bajar la guardia. Seguimos estando amenazados, como nunca. Debemos reforzar nuestro arsenal policial, judicial y moral. Todos los franceses están invitados a participar en las manifestaciones de solidaridad del domingo. La unidad y determinación nacional es muy importante».

Presidente y primer ministro deseaban hacer un balance y explicar de alguna manera las dimensiones más graves de unos acontecimientos que quedarán indelebles en la memoria de los franceses. Ambos habían participado en la gestión de una crisis sin precedentes y elaboraron una doctrina de acción antiterrorista que ha sido observada por especialistas de todo el mundo.

Horas antes, Hollande había convocado una reunión de crisis, acompañado de Valls y sus ministros del Interior, Defensa, Justicia y Asuntos Exteriores. Esa reunión duró dos horas cortas. Hollande y su equipo fijaron una «doctrina de acción» expeditiva, que comenzó a aplicarse con extrema celeridad, precisión e implacable rigor militar. No hubo por su parte la menor duda en la necesidad de actuar con celeridad.

ABC.es
Juan Pedro Quiñonero
Corresponsal En París
Sábado 10 de enero de 2015.

El presidente francés califica como "ataque terrorista"; eleva alerta a máximo nivel

Paris.- Se elevan a 12 los muertos por el ataque terrorista contra la redacción del semanario satírico “Charlie Hebdo” en París y que otras cuatro personas “se debaten entre la vida y la muerte”. El presidente francés, Francois Hollande, calificó los hechos como un ataque terrorista.

Hay  varios heridas hoy en un tiroteo ocurrido en la sede del semanario satírico francés “Charlie Hebdo”, en pleno centro de París.
 
El director del periódico Charlie Hebdo dijo hace un tiempo que una caricatura nunca había matado a nadie, este medio siempre se ha destacado por su estilo irreverente de publicaciones.

Hollande ha convocado una reunión de urgencia para tratar de este atentado. La prefectura de Policía de París ha tomado medidas para reforzar la seguridad ante los locales de diversos medios de comunicación y en las estaciones de metro y ferrocarril de la capital.
 
El gobierno ha decidido además elevar el llamado “Plan Vigipirate” contra acciones terroristas a su máximo nivel, “alerta de atentados”.

Vincent Justin, un periodista que trabaja en un edificio junto a la sede del semanario satírico, que había sido objeto de amenazas en el pasado por haber publicado caricaturas de Mahoma, explicó que fueron dos personas las que entraron en la redacción y dispararon contra el personal.

De acuerdo con Justin, los autores de la masacre reivindicaron su acción con la frase “vamos a vengar al profeta”.

“France Info” señaló que dos vehículos estaban esperando para ayudar a escapar del lugar a los dos hombres, que iban armados con rifles Kalashnikov.

Doce muertos en un atentado en la revista ‘Charlie Hebdo’ en París

Al menos 12 personas han fallecido y 11 han resultado heridas, de las que cuatro se debaten entre la vida y muerte, tras el ataque con fusiles automáticos registrado esta mañana contra la sede del semanario satírico Charlie Hebdo, en París, según datos oficiales. Los autores del atentado, uno de los más graves de la historia en Francia, fueron tres hombres vestidos de negro, encapuchados y armados con fusiles Kalashnikov que entraron en la sede del semanario al grito de "Alahu al akbar" ("Dios es grande"), según ha confirmado la fiscalía. El presidente François Hollande ha afirmado que Francia vive “un momento extremadamente difícil”.

El ataque se produjo poco después de las once de la mañana. Los terroristas penetraron a tiro limpio en el hall del semanario. Durante más de diez minutos, los atacantes efectuaron al menos 30 disparos contra los periodistas y empleados de la publicación. En algún caso, según un testigo citado por varios medios, gritaban los nombres de algunos periodistas de la publicación. Decenas de empleados se refugiaron en la terraza del edificio, situado en el bulevard Richard Lenoir, en el distrito 11 de la capital francesa.

Los muertos son el director del semanario, Stéphane Charbonnier, alias Charb, los periodistas Cabu, Tignous, Wolinski, Bernard Maris y tres más de los que no se han facilitado sus nombres; dos policías (Franck D., abatido en la redacción, y Ahmed Merabet, asesinado en la calle); un invitado que se encontraba en ese momento en la redacción, Michel Renaud; y una persona que estaba en la recepción del edificio cuando los atacantes han irrumpido en él fusil en mano.

Charb, nombre con el que era conocido el responsable de la publicación, dirigía el semanario desde 2009 y habitualmente tenía protección policial. Tanto él como otros miembros de la redacción recibían constantes amenazas. La última portada está dedicada al polémico libro Sumisión, de Michel Houellebecq, que describe un futuro de Francia en el que su presidente es un musulmán. "Las predicciones del mago Houellebecq: en 2015, pierdo los dientes; y en 2022, hago el Ramadán". El último tuit publicado por la revista es una caricatura del autoproclamado jefe del Estado Islámico, Abu Bakr al Baghdadi, acompañado del comentario "meilleurs voeux" (los mejores deseos). Entre las víctimas mortales también figura el economista y periodista Bernard Maris, miembro del Consejo de Gobierno del Banco de Francia.

“Es un acto excepcional de barbarie”, declaró Hollande en el lugar de los hechos, a donde acudió acompañado por el ministro del Interior, Bernard Cazaneuve. El jefe del Estado convocó una reunión excepcional del Gobierno, que elevó al máximo nivel –“alerta de atentados”- la alerta antiterrorista. Los medios de comunicación, los grandes comercios y los transportes públicos han visto reforzada su protección.

Charlie Hebdo estaba especialmente protegido porque ya había sido objeto de amenazas y de ataques menores en los últimos años, especialmente a raíz de haber publicado en 2006 caricaturas de Mahoma. En 2011, fue atacado con cócteles molotov y tuvo que cerrar sus oficinas durante varias semanas. En el ataque de esta mañana, dos de las víctimas mortales son dos policías que vigilaban la zona. Uno de sus coches fue alcanzado por un total de 15 balazos. Un agente fue tiroteado y rematado en el suelo por uno de los terroristas antes de huir en un pequeño automóvil negro. El otro agente asesinado estaba encargado de la protección del director. Los terroristas abandonaron el coche en el que huyeron en el distrito 19, próximo al lugar del atentado, y seguidamente robaron otro a un automovilista.

Fuentes del Ministerio del Interior optan por no decantarse aun oficialmente por ninguna pista sobre los autores del atentado, pero consideran que la posibilidad de que se trate de un ataque de origen islamista “es una opción posible”. La cadena de televisión BFM asegura que existe un vídeo en el que uno de los atacantes afirma que están “vengando” a Mahoma. Nada más producirse el atentado, el Ministerio del Interior movilizó a 3.000 agentes y envió una circular a todos los prefectos de Francia para exigirles una mayor protección de todos los lugares públicos, especialmente estaciones de trenes y de metro.

Francia se encuentra en alerta especial antiterrorista desde que el pasado septiembre inició su participación en los bombardeos contra el Estado Islámico en Irak. Al menos 1.200 militares participan en el dispositivo de alerta. A su vez, portavoces del EI han pedido en diversos vídeos que se ataque a los franceses en cualquier lugar del mundo.

Escenas del ataque este día cortesía de YouTube:

http://youtu.be/dtnTmTF8YnI

EFE /El País/ Eje Central
Carlos Yárnoz París
Paris / Ciudad de México
Miércoles 7 de enero de 2015.

 

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