El epicentro de sismo se localizó en el océano, a 138 kilómetros de la isla de Ternate.


Un fuerte terremoto de magnitud 7,1 se ha registrado este jueves en Indonesia, localizándose su epicentro a 138 kilómetros al noroeste de la isla de Ternate, informa el Servicio Geológico de EE.UU. (USGS, por sus siglas en inglés).

El sismo tuvo una profundidad de 45 kilómetros. Tras el movimiento telúrico, el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico emitió una alerta de tsunami para zonas costeras ubicadas en un radio de 300 kilómetros del epicentro del sismo, según la Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia (BMKG).

El sismo se sintió en la provincia de Molucas septentrionales, en la ciudad de Bitung (en la costa norte de la isla de Célebes) y en la isla de Halmahera (provincia de Molucas del Norte). Según la BMKG, después del sismo se registraron nueve réplicas con magnitud de entre 4,1 y 4,9.

Dos horas después del sismo de magnitud 7,1, la agencia informó de la suspensión de la alerta de tsunami.

Indonesia padece una frecuente actividad sísmica y volcánica debido a su posición en el llamado 'Anillo de Fuego' del Pacífico, donde se produce un choque de placas tectónicas.

En diciembre pasado, un devastador tsunami azotó zonas costeras de las islas indonesias de Java y Sumatra, causando al menos 429 muertos y 1.400 heridos. El mismo fue causado por el colapso parcial del volcán Anak Krakatoa.

RT
Yakarta, Indonesia
Jueves 14 de noviembre 2019.


El foco del sismo se localizó a una profundidad de 52,8 kilómetros.

Un terremoto de magnitud 6,9 se registró este viernes a las 12:03 (UTC) a 105 kilómetros al suroeste de la localidad indonesia de Tugu Hilir, señaló el Servicio Geológico de EE.UU. (USGS, por sus siglas en inglés). De acuerdo con la agencia estadounidense, el foco del sismo se localizó a una profundidad de 52,8 kilómetros.

Por su parte, la Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia estimó momentos después del terremoto que su magnitud es de 7,4. Según sus datos, el temblor se produjo 147 kilómetros al oeste de la localidad de Sumur, en el oeste de Java, y su foco se ubicó a una profundidad de 10 kilómetros. Tras el terremoto, la agencia local emitió una alerta de tsunami, que fue levantada poco después.

Las autoridades indonesias habían advertido previamente sobre la posibilidad de que se formaran olas de hasta tres metros de altura.


Debido a su posición en el así llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, que se encuentra situado sobre varias placas tectónicas en permanente fricción, este país asiático sufre una frecuente actividad sísmica y volcánica.

RT
Indonesia
Viernes 2 de agosto de 2019.



En un principio se indicó que el terremoto tenía una magnitud de 7.1, pero después se precisó a 6.9

Un terremoto de magnitud 6,9 sacudió el viernes el sur de California tras otro sismo ocurrido el día anterior, sin que hasta el momento haya reportes de daños o lesiones.

El movimiento telúrico se produjo a las 8:19 de la noche y su epicentro se ubicó a 17 kilómetros (11 millas) de Ridgecrest, donde un sismo de magnitud 6,4 ocurrió el jueves, señaló el Servicio Geológico de Estados Unidos. En un principio la agencia indicó que el terremoto del viernes tenía una magnitud de 7,1.

El sismo, que aparentemente duró medio minuto, se sintió en Las Vegas e incluso en México.

Autoridades en el condado de San Bernardino reportaron casas inclinadas, grietas en cimientos y muros derribados. Una persona sufrió heridas leves y fue atendida por los bomberos.

Lucy Jones, del laboratorio de sismología del Instituto de Tecnología de California, tuiteó que el terremoto fue una réplica del que se produjo la víspera.

La nueva sacudida se sintió en el centro de Los Ángeles como un movimiento oscilatorio.

Brian Humphrey, del Departamento de Bomberos de Los Ángeles, dijo a la radio KNX-AM que se movilizaron más de mil elementos, pero no hubo informes inmediatos de daños o lesiones.

Los sismólogos dijeron que el terremoto del jueves tuvo más de mil 700 réplicas y que podrían continuar durante años. El movimiento del jueves ahora se considera un premonitor, es decir un sismo previo a un gran terremoto.

Andrew Lippman, quien vive en los suburbios del sur de Pasadena, estaba sentado afuera de su casa leyendo el periódico cuando ocurrió el terremoto del viernes.

"Simplemente comenzó a volverse cada vez más fuerte, y miré hacia mi casa y la lámpara comenzó a balancearse. Pude ver cómo se mecían los cables de luz", dijo. "Todavía estoy enderezando fotos``.

Los daños causados por el terremoto del jueves se limitaron a las zonas desérticas. La principal réplica (magnitud 5,4) también se sintió en Los Ángeles antes del amanecer del viernes.

A finales del año pasado, la ciudad de Los Ángeles lanzó una aplicación móvil para emitir alertas de ShakeAlert. El umbral de activación para la aplicación requiere una magnitud de 5 o más, cuando un temblor podría ser potencialmente dañino.

California se está asociando con el gobierno federal para construir un sistema de alerta de terremotos en todo el estado, planeado para junio de 2021. El estado ya ha gastado al menos 25 millones de dólares en la construcción, incluida la instalación de cientos de estaciones sísmicas en todo el estado.

Este año, el gobernador demócrata Gavin Newsom dijo que el estado necesitaba 16,3 millones de dólares para finalizar el proyecto y casi 7 millones adicionales para "divulgación y educación". La Legislatura del estado aprobó la financiación el mes pasado y Newsom la promulgó.

Associated Press
Los Angeles, Cal. EU.
Viernes, 05 Julio 2019.


El movimiento telúrico se presentó hacia las 5:17 a.m., su epicentro fue en Palora y tuvo una profundidad de 152 kilómetros.


Servicio Geológico

@sgcol
 #Reportamos Evento Sísmico Internacional Sentido en Colombia - Boletín Actualizado 1, 2019-02-22, 05:17 hora local. Magnitud 7.7, profundidad 152 km,  Palora, Ecuador #NoticiaEnDesarrollo #Temblor #Sismo Más información: https://goo.gl/kuPqzX

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4:32 - 22 feb. 2019
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Aunque en un primer barrido de autoridades no se reportaron afectaciones, en Candelaria, municipio del Valle del Cauca, se cayó un tanque de almacenamiento de agua; lo que causó daños en algunas vividas y vehículos.

Panorama en Ecuador

"No hemos tenido desgracias personales hasta ahora reportadas más que unos vidrios rotos", declaró al canal ECTV Tarcisio Ojeda, alcalde de Macas, la capital de Morona Santiago.

El presidente del país, Lenín Moreno, señaló en su cuenta de Twitter que "los reportes preliminares de los primeros sismos cerca de Macas no indican daños mayores".

Al primer terremoto le siguieron otros dos, uno en la misma zona y otro en la costera provincia de Guayas (suroeste). El segundo temblor en Morona Santiago, de 6,06 grados de magnitud, ocurrió a las 05H20 locales.

Veinte minutos después del segundo sismo se produjo otro de magnitud 5,9 en Guayas, en la costa del país. Según Moreno, este terremoto, ocurrido a 34 km de profundidad, tampoco ha dejado víctimas ni daños de consideración.

El sismo en la costa "no es réplica del primero" ocurrido en Morona Santiago, aclaró Alexandra Ocles, secretaria de Gestión de Riesgos, en una entrevista con ECTV.

El Instituto Oceanográfico de la Armada (Inocar) informó a través de su cuenta de Twitter que ninguno de los sismos reúne las condiciones necesarias para generar un tsunami.

Los movimientos ocurridos en la amazonía se sintieron también en las provincias andinas de Tungurahua, Cotopaxi y Pichincha, según el Instituto Geofísico.

En abril de 2016 un terremoto de 7,8 grados de magnitud asoló las provincias costeras de Manabí y Esmeraldas (oeste), dejando 673 muertos. Las pérdidas por el potente sismo ascendieron a más de 3.000 millones de dólares.

EFE
Bogotá, Colombia
Viernes 22 de febrero 2019.


Yakarta.- La cifra de víctimas mortales en Indonesia por el terremoto y posterior tsunami que sacudieron la isla de Célebes el pasado viernes -con olas de hasta seis metros- subió a 832, la mayor parte de ellos en la localidad de Palu.

El portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB), Sutopo Purwo Nugroho, señaló este domingo que 821 personas murieron en Palu y las restantes 11 de la regencia de Donggala, destacó RTVE.

Palu, la principal urbe de la región y -por el momento- la más afectada cuenta con unos 350 mil habitantes, pero la regencia de Donggala, al noroeste de la primera, cuenta con unos 277 mil habitantes.

Nugroho, informó que la catástrofe ha dejado además más de mil edificios derruidos o dañados y la misión más importante ahora es restablecer la luz y las comunicaciones, en lo que ya se trabaja.

La víspera Nugroho destacó que las comunicaciones en la zona afectada todavía no funcionan y ha reclamado "personal, voluntarios y equipos especializados".

"El tsunami no vino solo, arrastró autos, troncos, casas, golpeó todo en tierra", detalló Nugroho.

Algunas personas treparon árboles de seis metros para escapar del tsunami y sobrevivieron, dijo, antes de agregar que el tsunami golpeó a una velocidad de 800 kilómetros por hora, destruyendo edificios e infraestructura.

El daño en el área fue "extenso", dijo, con miles de casas, hospitales, centros comerciales y hoteles colapsados, un puente arrastrado y la carretera principal a Palu cortada debido a un deslizamiento de tierra.

En tanto, el vicepresidente del país, Jusuf Kalla, afirmó que la cifra de víctimas podría aumentar hasta ser de miles de muertos.

Un potente terremoto de magnitud 7.5 azotó la isla indonesia de Célebes este viernes y se produjo a unos 56 kilómetros al noreste de la ciudad de Donggala, con un epicentro a unos 10 kilómetros de profundidad.

El terremoto se registró tan solo unas horas después de otro fuerte sismo, de magnitud 6.1, en la misma zona, seguido por varias réplicas.

Notimex
Yakarta, Indonesia
Domingo 30 septiembre 2018.

Recorre Osorio zona de reconstrucción tras sismo en Puebla

Tianguismanalco, Puebla.- El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, llevó a cabo un recorrido por la Junta Auxiliar de San Pedro, Tianguismanalco, en donde visitó la Iglesia, la Escuela Primaria Aquiles Serdán y la zona de aulas temporales que envió UNICEF.

Acompañado por el gobernador, José Antonio Gali Fayad, en una reunión con la población llevada a cabo en la escuela afectada, dijo que en las fechas comprometidas por las autoridades estatales estarán las aulas, y en mejores condiciones, con el fin que los menores estudien en sitios seguros.

"Les pedimos comprensión y entendimiento porque llevará tiempo, pero los niños estarán seguros. En el caso de las clínicas ya están trabajando en las reparaciones como lo expresó el gobernador", acotó.

Miguel Ángel Osorio dijo que en el caso del patrimonio han sido dañados más de mil 800 edificaciones, templos que es parte de lo que enorgullece como país.

"Esos mil 800 representan uno por ciento de lo que se tiene en el país. El cronograma establece que puede ser cerca de cinco años el tiempo en que se van a ir recuperando", acotó.

Tan sólo el templo de San Pedro, que data del siglo XVI, ubicado en esta Junta Auxiliar, se llevará entre tres y cinco años, ya que los trabajos se harán con el fin de que quede seguro y no pasen tragedias como la de Atzala, puntualizó.

José Antonio Gali Fayad dijo que lo primero es lamentar la muerte de 45 personas, además de los daños materiales.

"El trabajo conjunto con el gobierno federal y los gobiernos municipales ha sido coordinado, pero sobre todo el Ejército Mexicano ha estado al pendiente de levantar escombros y de los albergues, en donde hoy se tienen 150 personas", acotó.

Agradeció a los ciudadanos que estuvieron como voluntarios y trabajando con quienes perdieron alguna vivienda, y entregando víveres, todo ello demuestra que México se encuentra de pie, al igual que Puebla.

El mandatario estatal subrayó que de 12 mil 200 escuelas del estado, unas mil 614 sufrieron daños y unas 150 tendrán que ser demolidas, lo cual ya se inició, y se estima que entre tres y cinco meses estarán pie, tanto las de daños menores como las de mayores.

Gali Fayad dijo que en materia de salud registraron 14 hospitales dañados, 82 centros de salud, que de igual forma el compromiso es que en tres meses estén de pie, porque los nosocomios sufrieron daños menores.

En materia de viviendas, más de 28 mil están dañadas, unas cinco mil 700 serán demolidas, según el censo de la Sedatu, y en unos 10 días estarán las tarjetas para la reconstrucción; en algunas ya inició la demolición y la entrega de material de reconstrucción.

La Escuela Primaria Aquiles Serdán en San Pedro, Atlixco, Junta Auxiliar de Tianguismanalco, tuvo varios daños. Una aula colapsó el día del sismo y dos edificios sufrieron daños menores los cuales se van a rehabilitar

Posterior al sismo, uno de los edificios será demolido porque se generó un socavón que terminó por partirlo, señaló el Comité Administrativo para la Construcción de Espacios Educativos (Capcee).

La dependencia agregó que también edifican un muro de contención en el sitio, además van a construir dos naves regionales, con tres aulas cada, una para dar cabida a 174 alumnos.

Para todo lo anterior se van aplicar unos tres millones 600 pesos, y tienen como meta terminar en tres meses, con el fin de que la escuela sea puesta en pie, sentenció.

Notimex
Puebla, México
Lunes 23 de octubre de 2017.

Dos mil niños reciben atención por estrés postraumático en la fundación Juconi

 El censo de los daños que dejó el sismo del pasado 19 de septiembre concluyó y con ello salió a relucir la verdadera tragedia para miles de personas que perdieron o se encuentra fracturado su patrimonio, así como el esfuerzo que representará la reconstrucción que tendrá un costo estimado de tres mil millones de pesos.

Si bien es tiempo de reconstrucción, no sólo es material, sino la emocional que dejó miedo y desesperanza. A la par de las tareas de atender 27 mil 812 viviendas dañadas, que ubican a Puebla como una de las entidades del país más afectadas por el terremoto, se realiza una reparación emocional en miles de niños afectados por el temblor.

La fundación Juconi, dedicada a desarrollar, aplicar y compartir soluciones efectivas para niñas, niños, jóvenes y afectadas por la violencia familiar y social ha emprendido una tarea para atender a niños con estrés postraumático.

La directora ejecutiva de la fundación, Isabel Crowley, explicó que el objetivo es que no tengan secuelas en su vida adulta, por lo que llevan a cabo jornadas en zócalos de 11 comunidades, donde están atendiendo a cerca de dos mil menores.

“Están muy afectados. La vida de ellos era muy normal, se levantaban, iban a la escuela, tenían comida, ahora todo se cambió. Muchos perdieron su vivienda y están en albergues o en otros sitios. Todo lo que era normal para ellos no es normal ahora”, afirmó.

De las 27 mil 812 viviendas; 3 mil 214 (11.5%) tienen daños totales y deberán demolerse y 23 mil 680 (85%) tienen una afectación parcial en 122 municipios declarados en desastre.

A los 45 decesos, se sumaron 14 hospitales afectados, 82 centros de salud, mil 216 escuelas, 489 templos y edificios patrimonio dañados, y 104 oficinas de gobierno afectadas.

El gobernador de Puebla, Antonio Gali Fayad, reveló que reconstruir los daños en inmuebles costará más de 3 mil millones de pesos y se requerirán no sólo recursos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden), sino de otros mecanismos.

El subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) y actual coordinador del gobierno federal para atender la emergencia, Juan Carlos Lastiri, reveló que las tareas para levantar a Puebla se realizarían en noviembre, diciembre, enero y febrero.

La ciudad de Puebla fue de las golpeadas por el sismo, pero el compromiso del ayuntamiento es que antes de que termine el año, el 80% de los inmuebles estén restaurados.

El gerente de Centro Histórico de la ciudad de Puebla, Sergio Vergara Berdejo, recordó que fueron 500 inmuebles afectados y 50 ya fueron rehabilitados, por lo que van en tiempo y forma para terminar el año.

“En Puebla vamos muy adelantados, todavía hay lugares peligrosos, los tenemos que estar apuntalando, estamos haciendo algunas liberaciones, se están arreglando marquesinas y copetes de las casas, ya hay 50 terminadas”, precisó.

El gobernador, Antonio Gali dijo que se busca que en Puebla haya una recuperación muy rápida. “Aquí lo importante es que no pase más tiempo, que las familias estén unidas y que, con la fuerza de todos, Puebla se vaya levantando poco a poco”, dijo.

El Universal
Edgar Ávila/ Corresponsal
Ciudad de Puebla, México
Viernes 20 de octubre de 2017.


Contla, Pue.- Ubicada en los límites de Morelos, a 85 kilómetros de Cuernavaca, en esta comunidad poblana sólo se ven viviendas derruidas, filas de gente esperando recibir ayuda y camionetas con placas de distintos estados de la República que durante nueve días, “a Dios gracias”, no han dejado de llegar.

Así lo asegura Gabino Sánchez. Es “la autoridad”, un hombre menudo y blanco, con un sombrero, botas y vestimenta sencilla.

“Pues aquí nos fue mal, pero la gente no nos deja, nos ha acompañado de todo el país. Llegan de Reynosa (Tamaulipas), de Guanajuato, de Morelos, del Estado de México, de muchos lados”.

Gabino Sánchez, conocido con el mote de Güero, se acredita como “inspector” con un gafete que le dio el ayuntamiento de Teotlalco. Señalando las dos entradas de la comunidad, dice que ahora ya se puede circular, pero en los primeros días –después del sismo del martes 19– había camionetas “por un lado y por otro”.

Sobre los efectos del temblor, detalla que resultaron afectadas 15 viviendas, o sea prácticamente todas. En la cancha de usos múltiples se observan pilas de ropa, bolsas con distintos productos, alimentos enlatados y material de limpieza, que después de ser clasificados son entregados a las familias.

“Mire, nos ha llegado tanta ayuda que hasta hemos podido llevar a otros pueblos de por aquí alrededor que también les pegó feo el temblor”, sostiene el Güero.

Esta comunidad de 150 habitantes, según el “inspector”, fue el epicentro del sismo. Y a nueve días de ocurrido ese fenómeno, ninguna autoridad de Protección Civil de Puebla se ha parado por ahí. Sólo se ven camionetas de otros estados de la República entregando ayuda y a voluntarios de varias organizaciones sociales que, además de dar despensas, organizan algún tipo de apoyo psicosocial.

En Teotlalco las cosas no parecen ir tan mal. Aunque hay casas derribadas por el sismo, en el templo, que no sufrió daños visibles, una estudiantina canta el tradicional “Alabaré, alabaré”. La gente parece estar de fiesta. No se pierde el jolgorio, a pesar de todo.

Juan, habitante de San Miguel, otra comunidad de Teotlaco, intercambia unas palabras con el Güero Sánchez, luego se dirige a un grupo de personas, los músicos de Tlaxcala, que llegaron en dos camionetas para entregar ayuda a Contla, y suelta: “Si quieren probar el mole de Morelos, ahí los espero, aquí nomás en San Miguel, ‘ta cerca”.

En esos momentos la cancha se ha convertido en un comedor comunitario.

Y antes de despedirse, el Güero relata: “Se oyó como si estuvieran metiendo un barreno al suelo, así se sintió. Fue muy feo, muy feo”.

Proceso
Jaime Luis Brito
Puebla, México
Jueves 28 de septiembre de 2017.


Una de las comunidades más pobres del país, San Juan Pilcaya, en la Mixteca Poblana, usada sólo como reserva de votos a cambio de promesas de campaña, se vio sacudida el jueves 21 por una visita relámpago de las más altas autoridades federales y estatales. El presidente Peña Nieto, el gobernador Antonio Gali y miembros de sus gabinetes hicieron acto de presencia en medio de un despliegue de seguridad nunca antes visto por aquí. El acontecimiento provocó el enojo del grupo de estudiantes universitarios que llegaba con ayuda para las víctimas del terremoto y a quienes hicieron a un lado. “¿Por qué no traes comida?”, le espetó una muchacha al primer mandatario. “¡Suerte!”, le contestó él.

San Juan Pilcaya, Pue.- Al efecto devastador del terremoto que dejó casi sin casas ni templo a esta marginada comunidad de la Mixteca Poblana, epicentro del temblor, siguió la aparatosa y efímera presencia del poder político del país y del estado, que encabezó el presidente Enrique Peña Nieto.

El jueves 21, dos días después del sismo, el pueblo se convirtió de pronto en una zona de contrastes: las maltrechas calles, que suelen recorrer mulas, caballos y viejos vehículos, se colmaron de camionetas blindadas, automóviles de lujo, patrullas de las policías Municipal, Estatal y Federal, así como camiones militares, mientras siete helicópteros aterrizaban en campos aledaños.

Miembros del Estado Mayor Presidencial, policías federales y soldados armados tomaron el control de la población y acordonaron los espacios para trazarle a Peña la ruta del acceso, mientras decenas de funcionarios poblanos –con camisas y chalecos de sus respectivas dependencias– y coordinadores de giras de secretarías federales ocupaban el techado del lugar sin hacer gran cosa mientras llegaba el mandatario.

Bajo el sol abrasador, tres decenas de universitarios de la capital del estado bajaban de un camión pesadas cajas de víveres y ropa para la población damnificada. El Ejército le cerró el paso al vehículo y tuvieron que llevar la ayuda en una camioneta pick up, ante la mirada impávida de tropa y burocracia.

Por eso cuando el presidente de la República llegó y saludaba de mano a la población, que fue concentrada bajo un toldo de láminas, una de las estudiantes estaba molesta. Y más se enojó cuando Peña, posando para las fotografías, se dirigió a un anciano: “Nada más unas casitas que se cayeron, pero todo bien, ¿verdad?”.

–En vez de estarse tomando fotos, ¿por qué no traes comida? –le reclamó la joven.

–¡Suerte! –le contestó Peña, mirándola, y siguió saludando, mientras el fotógrafo preguntó quién le había estado silbando al presidente. “Había sido yo y por eso le dije: ‘¿Qué, mañana voy a ser Mara Dos por decir lo que pienso?”, narra Areli Arce aludiendo a Mara Castilla, la joven asesinada en Puebla.

Y es que, en efecto, la ayuda para las víctimas del terremoto del martes 19 de esta población la proveyó la sociedad civil, sobre todo jóvenes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), como Areli Arce, y de la Universidad Iberoamericana de esa entidad, que repartieron frijol, atún, arroz, pañales, papel higiénico y hasta croquetas para perros.

Ella formó parte de un grupo de estudiantes poblanos que llegó con un autobús cargado de víveres y ropa, que repartieron en el modesto kiosco de la plaza principal, bajo la mirada de los soldados que se guarecían del sol.

Sólo una parte de los militares removía escombros con palas y los demás estaban de pie, con las armas de alto calibre colgadas del hombro, inútiles en una comunidad devastada por el sismo, donde el cura del pueblo oficiaba misa mientras Peña se reunía con el gobernador, Antonio Gali, y altos funcionarios para evaluar la situación.

El presidente había dado un discurso en el que confundió los nombres de poblados y municipios de la región, y prometió ayuda para la reconstrucción de las viviendas. Recibió unos aplausos de los funcionarios poblanos. Tras una breve reunión de coordinación, él, los secretarios federales y los funcionarios poblanos abandonaron el lugar en sus respectivos helicópteros y ­camionetas.

Los reclamos al presidente se produjeron pese a que no llevó a la “fuente”, el grupo de periodistas de los medios de comunicación que suelen acompañarlo, por recomendación del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, luego de la aparatosa visita a Morelos, uno de los estados afectados por el terremoto del 19.

“¿Sabes por qué venían sólo tres cámaras con él en el recorrido? Ayer dije: en Morelos la gente estaba enojada porque van 200 cámaras encima del presidente. Me puse a cambiar y que no hubiera. Si se enojan conmigo, lo siento. La gente empieza a decir: ‘Vienes por la foto’”, afirma Osorio Chong.

Involucrado también en el sismo de una semana antes, afirma que quien trate de politizar y lucrar con la tragedia será repudiado. “Hay quienes lo hacen, pero pronto se topan con pared. En Morelos lo quisieron hacer, pero rápidamente la gente los manda a volar. A veces ni siquiera son partidos, sino personas, pero se topan con pared, como en Chiapas”.

Acusado él mismo de querer usar políticamente la ayuda, como en la Ciudad de México, el martes 19, el funcionario aclara: “No estoy buscando cámaras ni tener presencia. Es demasiada tragedia. La sociedad trae una situación de enojo por los que lo han querido hacer. Por eso la indicación es: sólo el Ejército entrega apoyos”.

Puebla, como Chiapas, Oaxaca, Morelos y la Ciudad de México, asegura, son estados politizados y aquí “pocos se van atrever” a lucrar con la tragedia. “Y sobre lo mío: la verdad me tiene sin cuidado. Yo sé que actúo con muchas ganas de ayudar”.

El abandono sigue

Idos los funcionarios, Osorio Chong incluido, Pilcaya quedó en manos sólo de su propia población, de los voluntarios y de un puñado de soldados, sin comunicación siquiera con el exterior vía telefónica. Una situación análoga viven otras poblaciones afectadas por el terremoto en municipios vecinos, como Huehuetlán el Chico.

En San Juan Platanar, a 15 minutos de Pilcaya, el terremoto arrasó con las casas cuyos habitantes son –la mayoría– personas mayores, según constató Proceso el miércoles 20.

Uno de ellos, Sabino Guzmán Espinoza, seguía aturdido y conmovido. De su casa, en la que vivía desde su nacimiento, en 1942, sólo quedó un montón de escombros y polvo de adobe. Su esposa y él salieron justo a tiempo, pero perdieron el patrimonio de toda una vida.

Ayoxuxtla de Zapata, apenas a 10 minutos de Pilcaya, también fue devastada por el terremoto: casi 90% de las viviendas se vino abajo y una delegación pidió hablar con Peña. Tres vecinos extendieron pancartas; una decía: “Ayoxuxtla sufrió los mismos daños, pero no tenemos la misma atención”.

La manifestación hizo enojar al presidente municipal, el panista Rogelio Pérez Casales. “Se molestó, pero qué quiere que hagamos. De alguna manera hay que llamar la atención”, explica Jorge Sánchez Torres, presidente del comisariado ejidal de Ayoxuxtla, quien reclama que el alcalde no haya ido a esta junta auxiliar.

Pérez Casales, por su parte, dice que no ha tenido tiempo de ir a Ayoxuxtla por tanto trabajo tras el sismo, pero a su vez también se molestó por no haber sido invitado a la reunión de evaluación con Peña Nieto.

“Debe haber atención (hacia nosotros) como autoridades. Yo represento a más de 9 mil habitantes”, razona.

En antagonismo con las autoridades de Ayoxuxtla, donde Emiliano Zapata redactó y lanzó en 1911 el Plan de Ayala, se desespera: “Están encabronados, porque la presidencia está destruida. Ya mandé gente, pero quieren que yo vaya. Pero tengo seis juntas auxiliares y aparte allá no hay señal de teléfono”.

–¿Obedece a una filiación política ­diferente?

–No, no. De hecho, es ciento por ciento priista. Yo soy panista, pero tengo muy buena relación.

El alcalde panista advierte que puede haber intencionalidad política en la ayuda que se prestará a los damnificados, sobre todo ante el proceso electoral en curso.

“Hemos sido cuidadosos, apoyando por igual a los de mi partido y a los del otro. Pero de ellos, a lo mejor sí. Por ejemplo, estoy mirando que vino mucho gobierno federal y vienen actores políticos pasados a sacar tajada de esto: varios expresidentes, delegados que fueron antes gobierno del estado.”

Se refiere, por ejemplo, al subsecretario Juan Carlos Lastiri y a Enrique Doger, exrector de la BUAP y delegado del IMSS, y ambos, aspirantes priistas al gobierno del estado. “Por la magnitud del desastre esperemos que no”.

Tráfico de la pobreza

Aquí el uso político-electoral de los apoyos del gobierno a la población más vulnerable es extendida, y se prevé que crezca con la tragedia en esta zona históricamente marginada.

San Juan Pilcaya y Ayoxuxtla de Zapata pertenecen a la Mixteca, una región que incluye también zonas de Oaxaca y Guerrero, con un atraso ancestral. La mayoría de la población vive de la siembra de temporal y de las remesas que envían quienes decidieron irse a Estados Unidos.

La presencia del mandatario y del gobernador en San Juan Pilcaya irritó a Adán Urioso Martínez, un joven abogado oriundo de una ranchería vecina. La Mixteca Poblana es una de las regiones más olvidadas y pobres del estado –“quizás del país”, precisa–, de la que uno de cada tres habitantes debió emigrar a Estados Unidos para salir adelante.

Si no fuera por el temblor, dice en entrevista, “no hubiera venido a pararse ningún político a ejecutar un programa en beneficio de la gente”. Recuerda que ni el exgobernador Rafael Moreno Valle ni Gali pisaron las comunidades de la Mixteca Poblana y deplora: “Se han olvidado que existimos los agricultores y campesinos, y que no hay otra forma de sobrevivir por aquí”.

Adelanta que los apoyos prometidos se convertirán en herramientas de compra de voto para el proceso electoral de 2018. “Lo que es aquí es teatro político para el próximo año”, asevera. E insiste: “Por el desconocimiento, la necesidad y la pobreza en la que vivimos, caemos en cada contienda electoral, nos vendemos por unos cuántos pesos”.

El joven señala que durante su campaña política, el diputado priista Jorge Estefan Chidiac, presente durante el evento presidencial, prometió al pueblo una antena para que por fin llegara la señal de telefonía celular a la región. El hombre fue electo y la antena nunca llegó.

“¿Por qué viene este personaje? Prometió y no cumplió, no debería ni tener la cara de venir a pararse. Sin embargo, mis respetos para los políticos, hasta me quito el sombrero, porque no tienen ni vergüenza.”

Según el abogado, ante la ausencia de verdaderos apoyos estatales y federales al campo, los habitantes de la Mixteca difícilmente pueden escaparse de la espiral de marginación, pues estudiar en Puebla implica gastos que prácticamente ninguna familia puede solventar.

“Conozco muchos chavos de esta junta auxiliar que tienen un potencial académico enorme, mayor que el mío. Pero por las condiciones sociales y económicas, las mujeres se dedican a ser amas de casa y los compañeros al campo”, deplora.

Marisol, de 14 años, quisiera ser doctora en Puebla. Con una risita nerviosa dice que entrar o no a la universidad dependerá del estado económico, pues ignora si los apoyos del programa Prospera alcanzarán a su familia para enviarla a la capital.

Gilberto Aguilar Medina es campesino, sobrevive de sus cosechas de maíz, sorgo y jamaica cuando el temporal lo permite.

Mientras come un pedazo de naranja todavía verde –el postre que acompañó la torta entregada por el Ejército–, el hombre dice que está dispuesto a creer que los gobiernos desbloquearán fondos para levantar las casas, pero teme que funcionarios los desvíen, como ocurre con los programas de apoyo al campo. “Hazte cuenta, es como esta naranja: ellos se la comen toda y nos dejan un cuartito”, dice.

En temporada electoral “la verdad, sí te dan apoyo a cambio del voto”, afirma Aguilar. Pero en la Mixteca Poblana el voto sale barato: “A los líderes les dan láminas y bultos de cemento”, explica.

Señala, con un movimiento de cabeza, el techado en el que se aglutinan los funcionarios poblanos. “El Chidiac, durante su campaña (para la diputación) nos prometió un auditorio, pero terminó siendo un techado. Me dijeron que costó 2.5 millones de pesos”.

El señor Sabino Aragón Barrera está sentado, junto con su familia, en las escaleras de su casa al borde del derrumbe. Como prácticamente todos los habitantes del pueblo, sacaron algunos muebles y sus escasos bienes al patio, donde pernoctan a la intemperie, en espera de que alguien acuda a demoler su vivienda.

Don Sabino insistió en enseñar a los reporteros cada detalle de su casa destrozada, para darle su justa dimensión a la tragedia humana que vive. Entre las paredes dobladas y por caerse, recoge escombros y los avienta con un gesto de impotencia.

Él y su familia escucharon las promesas de los políticos que, durante un par de horas, visitaron el poblado. Aun así, en el momento de despedirse piden que se les proporcione ayuda. Y sobre todo que con el paso de las semanas, no se les olvide…

Este reportaje se publicó el 24 de septiembre de 2017 en la edición 2134 de la revista Proceso.

Proceso
Álvaro Delgado
Mathieu Tourliere
Ciudad de México
San Juan Pilcaya, Pue
Martes 26 de septiembre de 2017.

El terremoto de magnitud 7.1 que sacudió a la Ciudad de México el pasado martes 19 de septiembre evidenció la mala construcción de edificaciones nuevas que se colapsaron y no cumplían con las disposiciones en la materia que se implementaron después de los sismos de 1985.

Durante un recorrido que se realizó por 23 edificios severamente dañados se encontró que cuatro de ellos eran de reciente construcción y cuatro más fueron remodelados.

Entre los nuevos está el complejo Residencial San José, ubicado en Zapata 57 y Tlalpan, colonia Portales, de seis torres con 24 departamentos, mismos que hace tres meses se entregaron y seis de ellos se vinieron abajo con el sismo. La constructora Canada Building reportó a los propietarios, por correo electrónico, que "se trató de eventos fortuitos de la naturaleza" y se deslindó de cualquier responsabilidad.

Otro caso es el complejo de 20 departamentos que se levantó en las calles de Irolo y Bretaña, en la colonia Zacahuitzco, sobre una base que tenía más de 60 años, el cual contaba con anuncios de venta y renta. De acuerdo con la organización Bretaña Mi Vida Por Tu Vida AC, en los sismos de Semana Santa de 2014 la entonces edificación original presentó una inclinación y con el último temblor se vino abajo, perdiendo la vida una mujer identificada como Judith, de 19 años, que se dedicaba a las labores de limpieza.

El edificio que también se vino abajo y se construyó después de 1985 es el de Petén y Yácatas, en la colonia San Cruz Atoyac, delegación Benito Juárez. Era un inmueble de siete pisos que se colapsó y dejó varias personas muertas.

En el caso del inmueble de Rébsamen 241, en Narvarte, que colapsó y en el que murieron dos personas, la delegación Benito Juárez generó una confusión en torno a las condiciones que guardaba. Por un lado mostró documentos que indicaban que no había daño estructural previo y, por otra parte, las autoridades afirmaron que sí había una afectación en la estructura.

El delegado Christian von Roehrich publicó en su cuenta de Twitter un par de mensajes en los cuales expuso que el dictamen derivado de una inspección de protección civil en 2014, tras un sismo, indicaba que "el inmueble sí tenía daños estructurales y debían corregirse".

Sin embargo, el titular en Benito Juárez anexó un par de imágenes correspondientes al ingreso de la solicitud del dictamen por parte de una ciudadana y otra que es una copia del dictamen de mayo de 2014, cuando el delegado era Jorge Romero y en la cual se concluye que "no hay afectaciones en la estructura del conjunto".

El edificio de Ámsterdam 25, colonia Condesa, se construyó hace 40 años y presentó daños en 1985, por lo que se ordenó su demolición; sin embargo, con el paso del tiempo le construyeron más niveles.

Lo mismo sucedió con el edifico de la calle de Sonora y Avenida México, que se decretó inhabitable, pero vecinos aseguran que recientemente fue remodelado. Aquí no se reportaron heridos.

Estos dos últimos inmuebles se encuentran en la delegación Cuauhtémoc, donde Cynthia Murrieta, directora general de Protección Civil, comentó que tienen contabilizados 74 edificios en alto riesgo y un total de 262 evaluaciones, mismos que son analizados mediante un escáner para saber su situación estructural.

"Se recaba información que implica analizar si de los edificios colapsados alguno fue construido después del terremoto de 1985. Habrá que revisar más allá, saber el motivo, las razones y el asunto de sismicidad para saber si esto lo provocó (...) Son muchos factores que habrán de tomarse en cuenta en una segunda etapa", precisó.

En la delegación Gustavo A. Madero se encuentra el edificio de la calle de Coquimbo 906, ahí los primeros tres niveles se colapsaron, dejando nueve personas muertas y una rescatada con vida. Según residentes, se construyó antes de 1985 y con el sismo de ese año sufrió algunos daños, entonces se realizaron las reparaciones pertinentes, pero con el temblor del pasado 9 de septiembre colapsó.

Propietarios de edificios departamentales que recientemente fueron construidos y apenas estaban siendo habitados pasaron del sueño de contar con una nueva vivienda a la pesadilla de perderla en un instante.

Mariana Jara Alvarado, de 31 años, habitó un mes en el edificio Zapata 57. Su renta era de 11 mil 500 pesos mensuales por ese lugar. Ahora, luego del sismo, se resignó a perder su vivienda.

"Estamos en completa inconformidad por la negligencia tan grande en este edificio. ¿Quién dio la autorización para que fuera habitado cuando no cumplía los estándares requeridos para eso? Eso tiene una implicación legal.

"Lo único que hizo [la empresa Canada Building] el primer día, fue mandar un correo diciendo que se trata de eventos fortuitos de la naturaleza y la constructora se deslinda de cualquier situación", acusó.

El Universal
Ciudad de México
Martes 26 de sept. 2017.

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