• Chemours pretendía producir en esa planta 65 mil toneladas del químico –utilizado por la industria minera para la separación de metales–, durante los próximos 30 años, en un punto que tiene núcleos de población a un kilómetro de distancia.
  • La suspensión fue dictada el lunes 2, por el juez Tercero José de Jesús Rosales, en atención a un juicio de amparo promovido por abogados de la asociación civil Pro Defensa del Ciudadano.
  • Tanto el gobierno municipal de Gómez Palacio como por la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), cometieron una serie de irregularidades en los permisos otorgados.

En su afán por operar una nueva planta de cianuro de sodio en territorio mexicano, la empresa Chemours Company sufrió su tercer revés –después de dos intentos infructuosos por construirla en Salamanca y San Luis de la Paz, Guanajuato–, debido a que un juez de distrito ordenó la suspensión definitiva de su edificación en Gómez Palacio, Durango.

La suspensión fue dictada el pasado lunes 2 por el juez Tercero José de Jesús Rosales, en atención a un juicio de amparo promovido por abogados de la asociación civil Pro Defensa del Ciudadano, tras la represión que corporaciones estatales y municipales ejercieron contra pobladores y activistas en una protesta efectuada el 9 de marzo anterior, con varios heridos y detenidos.

El juez resolvió que la instalación de la planta de cianuro puede representar riesgos para la salud de los pobladores de los ejidos aledaños. Y es que cada año Chemours pretende producir en esa planta 65 mil toneladas del químico –utilizado por la industria minera para la separación de metales–, durante los próximos 30 años, en un punto que tiene núcleos de población a un kilómetro de distancia.

“En tanto se determina el riesgo para la población y la legalidad de los permisos otorgados por las distintas autoridades, con esta suspensión la construcción de la planta debe interrumpirse”, dijo a Apro vía telefónica la abogada Samantha García Villarreal, integrante del equipo legal de la asociación Pro Defensa del Ciudadano.

Informó que el juez de distrito “ha hecho un estudio exhaustivo sobre lo que está sucediendo con la planta, está invocando tratados internacionales que ha suscrito México sobre los planes de desarrollo sustentable… ha priorizado la salud pública y ha determinado que sí existe un riesgo”.

Pero, además, en este proceso legal iniciado hace casi un mes, los abogados de la asociación se han encontrado con una serie de irregularidades en los permisos otorgados, tanto por el gobierno municipal de Gómez Palacio como por la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

“Estamos revisando y continuamos con este proceso. Señalamos como autoridades responsables de varias anomalías en los permisos otorgados a la empresa Chemours, al gobierno municipal y la Semarnat, principalmente”, subrayó García Villarreal.

En un comunicado, Pro Defensa del Ciudadano precisó que en la resolución del amparo indirecto promovido en contra de la construcción de la planta de cianuro de Chemours Company Mexicana S.R.L. de C.V., se concedió la suspensión definitiva al advertirse “los riesgos ambientales y de salud que una empresa cuya actividad en el manejo de residuos peligrosos y tóxicos, como es el cianuro, tiene características corrosivas y toxicológicas para el ambiente… que afecta a las diversas poblaciones que se encuentran en un radio menor a 10 kilómetros de distancia”.

“Borrados” del mapa

También se consigna que el ayuntamiento de Gómez Palacio, encabezado por la alcaldesa Leticia Herrera Ale, autorizó un cambio de uso de suelo de una zona preponderantemente agrícola a una industrial, para favorecer la instalación de la planta, sin escuchar ni atender a los pobladores de las comunidades aledañas.

Y fue esto lo que orilló a habitantes de El Siete, La Aurora, Dinamita, Pueblo Nuevo y Las Américas, entre otras localidades, a protestar.

De acuerdo con la abogada Samantha García, entre las irregularidades que han encontrado en la revisión de permisos e informes de las autoridades y la empresa para la instalación de la planta de cianuro, “hay un detalle grande y grave: la Manifestación de Impacto Ambiental es omisa en señalar a los poblados que se encuentran cerca de la planta; se incluye una fotografía digital, pero en ella desaparecen al menos a ocho poblados”.

La falta de información de la autoridad municipal a esas comunidades sobre el cambio de uso de suelo es otro de los reclamos principales. “No se está en contra del progreso, pero sí de que se ignore a los habitantes de esos poblados, sus derechos a la salud y a la seguridad”, y a participar en las consultas que la ley prevé para emitir las manifestaciones de impacto ambiental, por ejemplo.

En cambio, “en sus informes (el gobierno municipal de Gómez Palacio) hace un manifiesto a favor de la empresa, promoviendo su instalación”.

La audiencia constitucional por este juicio de amparo se efectuará el próximo jueves 12, y dos días después el Frente Unido de Pueblos de la Laguna en Defensa de la Vida y el Territorio convocó a un encuentro de comunidades afectadas por el proyecto Chemours Laguna, con la presencia del obispo de Saltillo Raúl Vera.

Proceso
Verónica Espinosa
Ciudad de México
Viernes 6 abril 2018.


Se determinó que el proyecto inmobiliario afectaría suelo, flora y fauna de la zona protegida en la Sierra del Tentzo

La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) negó la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) al proyecto inmobiliario y club de Golf “Cola de Lagarto” que involucra una zona del área natural protegida Sierra del Tentzo, en el municipio de Atlixco.

Lo anterior fue publicado en la Gaceta Ecológica de la dependencia federal, correspondiente del 21 al 27 de abril y que se emitió el jueves pasado.

La firma Promotora Cola de Lagarto realizó el trámite el pasado 10 de diciembre, y cuatro meses después, el 22 de abril, recibe la negativa por parte de la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (Dgira).

En marzo pasado, ambientalistas y ejidatarios pertenecientes al Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua, advirtieron a El Economista que si el proyecto era aprobado, generaría un impacto ambiental mayor que el del polémico manglar de Tajamar en Cancún.

El proyecto, de 350 millones de pesos, buscaba cambiar el uso de suelo de 221 hectáreas, de las cuales 40%, es decir, 88 hectáreas, están dentro de la zona declarada protegida en 2011. Aunque la desarrolladora refirió en su solicitud que dichas hectáreas “no serán afectadas con ninguna construcción, y tendrán la debida vigilancia y manejo”.

Sin embargo, el resolutivo de la Semarnat destaca que “donde se pretende desarrollar el proyecto presentado por la promovente pone en evidencia que la superficie a ocupar por el mismo se ubica en un área ambiental reservada...”.

Además, el documento indica que con las obras se perdería vegetación del bosque de encino, habría alteración de las características físicas y químicas del suelo, así como contaminación del mismo por la incorrecta disposición final de residuos sólidos y reducción temporal de la calidad del aire por partículas suspendidas.

Incluía club de golf y lagos

Entre las obras del proyecto estaba el desarrollo de 222 casas, con superficies desde 950 hasta 3,000 metros cuadrados, un campo de golf de 18 hoyos que incluye casa club tipo campestre (áreas deportivas, spa, vestidores, taller de carritos de golf, entre otros), dos lagos y una zona de prácticas.

El desarrollo Campestre Sustentable “Cola de Lagarto” estaría a 35 kilómetros de la ciudad de Puebla, su construcción implicaría tres años y su vida útil se estima en 25 años.

La importancia de la sierra

La Sierra del Tentzo comprende 57,785 hectáreas, distribuidas en 13 municipios que buscan preservar la flora y fauna, cuenta con 53 especies de aves, 21 de reptiles, 18 de mamíferos y 91 especies de plantas medicinales.

Juan Carlos Flores, uno de los activistas contra el proyecto “Cola de Lagarto”, comentó que la empresa quería hacerlo entre los municipios de Atlixco y Huaquechula, por ser la zona más factible, pero que la Semarnat tuvo los elementos para no permitirlo.

Flores afirmó que si sólo se hubiesen encontrado irregularidades, hubiera sido aprobado; sin embargo, no ocurrió al carecer de argumentos y “lapidar una zona protegida para dar paso a un complejo de lujo resultaba ilógico cuando existen otras partes con vocación para la vivienda”.

El Economista
Miguel Hernández
Ciudad de Puebla, Mx.
Lunes 2 de mayo de 2016.

Esta Reserva se extiende en 490 mil 186 hectáreas, posee ecosistemas que no han sido alterados significativamente

Tehuacán.- México tiene la fortuna de contar en su territorio con la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán (RBTC), joya natural que posee historia geológica y cultural, gran variedad de flora y fauna, de la que cerca de 11 por ciento es endémica, única en el mundo y sólo se puede conocer visitando la zona.

Esta Reserva se extiende en 490 mil 186 hectáreas y pertenece a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, órgano desconcentrado de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) federal.

Se trata de un área protegida en buen estado de conservación, posee ecosistemas que no han sido alterados significativamente y las actividades que ahí se realizan de protección y de conservación de manejos están enmarcadas en la Ley de Equilibrio Ecológico.

Se caracteriza por poseer ecosistemas en buen estado de conservación y por contar con dueños y poseedores de estas tierras, que se distribuyen en 51 municipios, de los cuales 31 pertenecen a la zona noroeste del estado de Oaxaca, y 20 municipios a la región sureste del estado de Puebla.

Se puede recorrer a través de la súper carretera Cuacnopalan-Oaxaca, o bien por la carretera federal 150 Puebla-Tehuacán, la carretera federal 135 Tehuacán-Oaxaca, así como por la vía 125 de Tehuacán-Huajuapan de León, Oaxaca.

En entrevista con Notimex, Fernando Reyes Flores, director de la RBTC, esta zona tiene una amplia diversidad de especies, pero prácticamente tres ecosistemas muy grandes que son matorral xerófilo, la selva baja caducifolia y bosques templados de pino, encino y juníperos.

Respecto de la fauna, el biólogo indicó que los turistas, investigadores y todo aquel que visite esta zona podrán admirar peces, anfibios, reptiles, mamíferos, aves, y algunos felinos; gracias a la buena conservación en la que se encuentra la reserva, pues se pueden encontrar especies herbívoras y carnívoras.

Hay una gran variedad de fauna, tan sólo en el grupo de los mamíferos se han registrado 131 especies, 11 son endémicas y 20 se encuentran en la Norma Oficial Mexicana (NOM) 059-Semarnat-2001; de este grupo los más estudiadas son los murciélagos registrados hasta el momento más de 36 tipos.

“En el caso de los felinos, se han documentado el lince, puma, tigrillo, jaguar undi; y no se descarta que también se cuente en esta reserva con jaguares e incluso ocelote, con ello tendríamos los seis felinos de nuestro país, porque también contamos con pecarís y venado cola blanca, que son alimentos de estos felinos”, dijo.

Formalmente el decreto tiene fecha de 18 de septiembre de 1998, pero de 1995 a 1997 fueron consideradas como áreas se conservación estatal, tanto el Valle de Tehuacán-Zapotitlán (Puebla), y la Cañada Oaxcaqueña (Oaxaca) para posteriormente juntar ambas declaratorias estatales y hacer una sola área natural protegida.

Hay cerca de 35 mil personas viviendo, y ocho grupos étnicos, alrededor de la reserva, cada uno de ellos con gran conocimiento en el manejo de los recursos que brinda la reserva como el agua y sus suelos y preservación de la flora y fauna que posee la reserva.

Lo que las comunidades hacen son sus actividades normales, la gente no tiene prohibido nada distinto antes y después del nombramiento de la reserva. Lo que se regula es el aprovechamiento para comercializar.

Hay cerca de 2 mil 700 especies identificadas hasta el momento, de las cuales 11 por ciento es endémica, destacando las cactáceas (tetechos, viejitos, candelabros y pitayos) y cycadas.

En flora también se observa una gran variedad de palma, jarilla, orquídeas, encino, mezquite, maguey mezcalero, ahuehuetes, rosetas y bromelias, entre otras.

Reyes Flores comentó que de las cactáceas obtienen algunos frutos, como el caso de la tetecha que es el botón del cactus columnar (neobuxbaumia tetetzo). Incluso, en marzo de cada año se realiza la Feria de la Tetecha para mostrar la gran variedad de platillos que preparan.

El maguey mezcalero tiene usos más amplios, la gente se llega a comer el botón de la flor. En Semana Santa adornan sus casas y el templo con los magueyes, y también preparan las bebidas como pulque y mezcal.

Cerca de siete comunidades también participan en la alternativa de Turismo de Naturaleza, y son sus miembros quienes cuidan, por ejemplo el Jardín Botánico de Zapotitlán Salinas, o el Museo de San Juan Raya, o el jardín botánico de Los Reyes Metzontla, por mencionar solo algunos.

En esta zona está el Jardín Botánico de Los Reyes Metzontla. En él se pueden admirar un gran número de cactus columnares que no hay en otro lugar del mundo.

San Juan Raya se caracteriza por tener fósiles marinos y huellas presumiblemente de dinosaurio; mientras que en el Jardín Botánico de Zapotitlán Salinas prevalecen los “asientos de suegra”, un cactus redondo con muchas espinas y de gran tamaño, de más de 3 metros de alto.

Ignacio Carrillo Campos, comisionado de Bienes Comunales de Zapotitlán Salinas, relató que los visitantes gustan de acudir al Jardín Botánico y Vivero de Cactáceas “Helia Bravo Hollis”, en honor a la bióloga mexicana, quien en la década de 1920 comenzó a realizar sus primeros estudios de investigación en esta zona y publicó su obra “La florística del Valle de Tehuacán”.

En una superficie de 10 hectáreas se pueden conocer cerca de 80 especies de plantas ya identificadas y un jardín para la práctica del senderismo, donde los guías asesoran a los visitantes para conocer flora y fauna que éste conserva.

En tanto, Rosalba Reyes Cortés, miembro del comité del Museo de Paleontología de San Juan Raya, habló a Notimex sobre la riqueza histórica que ofrece esta comunidad, perteneciente al municipio de Zapotitlán Salinas, el cual es un libro abierto para los que gustan de la paleontología, abundar sobre el cretásico y el jurásico.

“Hace aproximadamente 100 millones de años, donde hoy se localiza San Juan Raya, existió un mar poco profundo cercano a la costa, por lo que hoy en esta región se localizan fósiles de moluscos y crustáceos como turritelas, caracoles, trigonias y ostiones, entre otros”, dijo al tiempo de invitar a la ciudadanía a visitar su museo.

Al ser una extensión tan grande, de los mismos pobladores, ejidos, autoridades comunales se han formado los Comités de Vigilancia Participativa que en caso de detectar alguna anomalía, robo u otro tipo de delito dan parte a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

“Desafortunadamente en la zona tenemos algunos reportes de extracción de especies de flora como el sotolín o pata de elefante (beaucarnea gracilis) o la biznaga (mammillaria pectinifera). La primera es una planta en peligro de extinción”, señaló el biólogo Fernando Reyes tras apuntar que se reportan cerca de tres decomisos en el año 2014, y en 2015 no hay reporte alguno.

Hay plantas –abundó el biólogo- en San Juan Raya que alcanza una altura de tres metros, y aunque no hay estudios específicos del crecimiento, se estima que dichas plantas, como la biznaga, crece medio centímetro por año; entonces estamos hablando que esas plantas tan grandes tienen cerca de 300 años.

El sotolín es otra de las plantas muy longevas, se habla de 500 a 800 años en promedio, y hay cierto sector de la población que quiere estas plantas para adornar jardines, o las entradas de fraccionamientos de lujo, u otras áreas ya que no hay manera de obtenerlas a través de viveros.

Para los visitantes a la zona, la recomendación es respetar todas las indicaciones con el fin de disfrutar de los paisajes que regala esta naturaleza, en sus tonalidades ocres y verdes.

En el año también se han registrado tres incendios, por lo que se recomienda a los visitantes evitar tirar basura, cigarros que puedan provocar una conflagración, así como cuidar el área, “y lo más importante es conocerla para poder valorarla”, sustentó.

Franceses, estadounidenses y algunos austriacos han visitado esta reserva para diversos estudios. Recientemente la Embajada de Japón realizó unos estudios para apoyar a un grupo de artesanos de palma.

También se tiene un proceso de colaboración con Cuerpos de Paz de Estados Unidos que envían a esta reserva a uno o dos colaboradores en el año para la edición de materiales, guías botánicas, y certificación de educación voluntaria, entre otros apoyos.

Actualmente la Reserva de la Biósfera de Tehuacán-Cuicatlán trabaja en la conformación del expediente para obtener la denominación como Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO por sus siglas en inglés).

Notimex
Ángeles González Bretón. Corresponsal
Tehuacán, Puebla
Miércoles 8 de julio de 2015.

 

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