Del 2013 al último año de su gestión (2018) las tomas clandestinas pasaron de 211 a 2 mil 72


El robo de combustible creció 981 por ciento en el estado de Puebla durante el tiempo en el que el general Salvador Cienfuegos, arrestado en Estados de Unidos por narcotráfico, estuvo al frente de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ya que de 2013 al último año de su gestión (2018) las tomas clandestinas pasaron de 211 a 2 mil 72, en toda la entidad el cual llegó a posicionarse en el primer y segundo lugar en todo el país entre 2016 y 2017.

La intervención del Ejército Mexicano en territorio poblano con el plan de combatir el robo de combustible llegó a finales de 2016, entre otros motivos, a petición del ahora fallecido Rafael Moreno Valle, quien gobernó la entidad de 2011 a 2017.

A pesar de las facilidades que hubo para la Sedena en el estado para el combate al “huachicol”, tras el enfrentamiento que el 3 de mayo de 2017 militares sostuvieron con un grupo de civiles, derivando en la ejecución de un presunto delincuente, el 27 de mayo de ese mismo año, Salvador Cienfuegos, aseguró que el florecimiento del robo de combustible se debía a omisiones de algunas autoridades y dijo que no era un problema del Ejército ni de las Fuerzas Armadas.

Rechazan omisiones

El 7 de junio de 2017, Diódoro Carrasco Altamirano, quien para entonces fungía como secretario de gobernación durante el mandato del también panista Antonio Gali Fayad, en rueda de prensa destacó que el hoy fallecido Moreno Valle, realizó las gestiones para que 500 elementos de la Sedena llegaran desde finales de 2016 a territorio poblano

Aquella ocasión el funcionario rechazó que existieran actos de omisión o falta de acciones para detener a bandas delictivas, incluso, resaltó que desde la administración de Rafael Moreno Valle se plantearon las acciones para recabar información sobre el delito, mantener vigilancia en la zona de conflicto, combatir la apertura de ductos, generar operativos y solicitar auditorías en las gasolineras.

El delito en la entidad durante todo el sexenio morenovallista no presentó descenso alguno, al contrario, creció, ya que de 2012 a 2016 la cifra de tomas clandestinas pasó de 120 a mil 533 perforaciones a los ductos de Petróleos Mexicanos.

La llegada del Ejército encabezado por Salvador Cienfuegos, acusado de narcotráfico y presuntamente "apadrinar" al cartel de Los Beltrán Leyva, tampoco representó algo positivo para el combate al "huachicol" en Puebla, que incluso a nacional se ubicó en el nivel primer y segundo lugar en entre 2016 y 2017.

Tan solo el 21 de enero de 2019, durante la conferencia matutina de Andrés Manuel López Obrador, el director de Petróleos Mexicanos, Octavio Romero Oropeza, informó que Puebla y los estados de Hidalgo, Guanajuato, Jalisco, Veracruz, Estado de México y Tamaulipas, concentraron el 80 por ciento de las tomas clandestinas registradas desde 2016 hasta enero de 2019.

En el desglose de datos enviado por Romero Oropeza se ejecutar que en 2016 en territorio poblano hubo mil 533 tomas clandestinas, por encima de Guanajuato y Tamaulipas que registraron mil 309 y 942 perforaciones a los ductos de la paraestatal, respectivamente.

Para 2017 el estado de Puebla figuró con mil 433 tomas clandestinas, es decir que tuvo una disminución de solo 5.8 por ciento, lo cual representa 90 tomas menos que el año pasado. Este año, Guanajuato pasó a ocupar el primer lugar con mil 852 perforaciones.

Robo de combustible migra a Texmelucan

Aunque el robo de combustible se concentraba en los municipios de Tepeaca, Palmar de Bravo, Quecholac, Acatzingo, Acajete y Tecamachalco, que juntos integran el denominado “Triángulo Rojo”, con el cierre de las válvulas a los ductos de Pemex y la presencia de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), en junio de 2017 el robo de combustible migró a la región de San Martín Texmelucan, donde comenzó a sonar nombres de quienes encabezaban dicha actividad ilícita.

Fue así como los nombres de Ángel N, alias "El Pelón Villegas" y Óscar N, mejor conocido como "El Loco Téllez", figuraron entre los principales enemigos y objetivos de las autoridades locales y federales.

El primero, Ángel, fue ejecutado y su cuerpo posteriormente abandonado a principios de marzo de 2019 en la colonia Francisco Javier Clavijero en la ciudad de Puebla, mientras que el segundo, Óscar, fue ubicado y detenido el 28 de junio de 2020 en el municipio de Apizaco, Tlaxcala, donde autoridades de aquella entidad y poblanas montaron un operativo que causó expectación entre los pobladores.

La persecución del presunto líder de una peligrosa banda dedicada al robo de combustible, asalto en carreteras, secuestros y homicidios en la región de Puebla, Tlaxcala, Veracruz e Hidalgo, incluso llegó a las azoteas de diferentes domicilios. Hoy “El Loco Téllez” se mantiene preso en el penal de Tepexi de Rodríguez, ya que es investigado por varios homicidios.

Días después, se revelan que elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y de Petróleos Mexicanos (Pemex) descubrieron en San Martín Texmelucan, Puebla, un “huachitúnel” de 180 metros de longitud, consideradas como el primero en todo el con la infraestructura para la sustracción ilegal de Gas LP, y el cual era operado por Óscar N.

El Sol de Puebla
Paulina Gómez
Ciudad de Puebla, México
Lunes 19 de octubre 2020.


Miles de mensajes telefónicos interceptados por la DEA sitúan entre diciembre de 2015 y febrero de 2017 el periodo de colaboración entre el exjefe del Ejército mexicano y el narco

El primer día de los 14 meses entre diciembre de 2015 y febrero de 2017 en los que, según la DEA, trabajó para el Cartel de los Beltrán Leyva, no pudo comenzar mejor para Salvador Cienfuegos. En la encuesta publicada en portada esa mañana en un periódico nacional era, junto al secretario de Marina, el mejor valorado del Gobierno. Por aquel entonces, Cienfuegos tenía 68 años y el hombre que lo había convertido en secretario de la Defensa, Enrique Peña Nieto, llegaba a la mitad de su mandato. En la calle, había más 90.000 soldados desplegados y el número de homicidios se estabilizaba. El presidente había logrado también elevar ligeramente su popularidad al pasar del 34% al 39% y, aunque era uno de los mandatarios peor valorados en su tercer año de gobierno, comenzaba a repuntar tras dos años desoladores, marcados por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

El 8 de enero de 2016, los Reyes Magos le hicieron otro regalo tardío a un Gobierno necesitado de éxitos: la cabeza de Joaquín El Chapo Guzmán. Salvador Cienfuegos apareció en los noticieros de todo el país junto a Peña Nieto en el patio de Palacio Nacional para anunciar la recaptura del capo más buscado del mundo. La imponente planta del general, enfundado en el traje verde olivo con cuatro estrellas, destacaba sobre la del mandatario priista y su secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, o el jefe de la Marina, Francisco Soberón, cuyo equipo de élite había sido responsable de la captura.

Cienfuegos había pronunciado la frase que más le gusta a un militar: “Misión cumplida”. Los meses posteriores, esos en los que la DEA dice que el general no era el general sino El Padrino, transcurrieron entre tediosos actos protocolarios y las habituales denuncias sobre abusos a los derechos humanos de sus hombres además de viajes al extranjero, como el que realizó entre el 29 de febrero y el 5 de marzo a Toulouse y Roma para “estrechar vínculos de amistad” con sus homólogos europeos.

Mientras esto sucedía, en un pequeño Estado del este del país, Nayarit, un orondo fiscal, Edgar Veytia, hacía dos años que había llegado al cargo. Según se supo después, ajeno a las miradas de todo el mundo, desde ahí estaba organizando sus primeros trasiegos de droga en los que envió a Estados Unidos heroína, cocaína, metanfetamina y al menos una tonelada de marihuana, como confesó en una corte de Nueva York. Paradójicamente durante la semana que Cienfuegos pasó en Francia e Italia, en México se contabilizaban 68 muertos diarios- ahora ronda los 100- pero dos ciudades de Nayarit aparecían entre las cinco más pacíficas de México, según el Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Tras el regreso de Cienfuegos al país, el 16 de abril de 2016, sucedió algo inédito. Según la DEA estos meses son el punto álgido de sus maniobras delictivas, pero el militar de cuatro estrellas reunió a todos los soldados de su ejército para exigirles “que no se convirtieran en delincuentes”. El motivo era responder a un video viralizado en redes sociales sobre los hechos ocurridos en Ajuchitlán (Guerrero) cuando militares y policías torturaron a una detenida, dejándola al borde de la asfixia. El general reunió frente a una pantalla a 25.000 soldados para expresar sus disculpas. Al acto incorporó a 130.000 uniformados reunidos en todos los cuarteles y a 1.500 militares en retiro, quienes escucharon el mensaje. El Ejército llevaba un mes en la diana por sus reiteradas violaciones a los derechos humanos. “En nombre de todos los que integran esta gran institución ofrezco una sentida disculpa a toda la sociedad agraviada por este inadmisible evento”, dijo Cienfuegos aquel sábado de abril.

La realidad era que a los abusos se sumaba el hecho de que el Ejército estaba matando más que nunca. En mayo de 2016 diversas ONG habían denunciado el sangriento índice de letalidad de la gente de Cienfuegos. Si bien a nivel mundial el promedio era de cuatro heridos por cada muerte, según la Cruz Roja, los militares mexicanos mataban a ocho enemigos por cada herido. El caso de la Marina era aún peor: 30 muertes por cada herido. “Se trata de ejecuciones sumarias”, dijo Paul Chevigny, profesor retirado de la Universidad de Nueva York, a The New York Times.

La tercera caída de El Chapo cambió la dinámica dentro del Cartel de Sinaloa. Comenzaron las disputas internas entre Aureliano, el hermano del capo y conocido como El Guano, y sus hijos, quienes intentaban quedarse con las riendas de la organización. Esto desató un aumento de la violencia en todo el país y, sobre todo en Sinaloa, que en enero de 2016 contabilizó 86 homicidios y en septiembre rebasó los 160. Para el verano, México superó los 2.000 asesinatos mensuales, una marca que hasta el día de hoy no se ha logrado disminuir.

La inteligencia militar de aquellos años, hoy está en entredicho, justificó el baño de sangre en Sinaloa como una batalla entre capos. Los miembros de Sinaloa no solo luchaban entre sí, también lo hacían para borrar la influencia de células del cártel de los hermanos Beltrán Leyva en Badiraguato, tierra natal de el Chapo Guzmán. Finalmente, los sinaloenses triunfaron dejando en la zona una profunda huella de violencia que obligó a cientos de familias a migrar a otras regiones.

El viernes 30 de septiembre, un grupo de sicarios emboscó a un convoy del ejército en Culiacán que escoltaba una ambulancia que transportaba a un pistolero de El Guano. En el ataque murieron cinco soldados y otros diez fueron heridos. El general Cienfuegos viajó a Sinaloa horas después y anunció que “vamos con todo y la fuerza necesaria”, dijo para inyectar ánimo a la tropa de la novena Zona Militar, la base de operaciones desde donde se coordinaba la destrucción de laboratorios y plantíos de marihuana y amapola. “Esta dolorosa pérdida no nos hará bajar la guardia, no nos amedrentan”, dijo a la tropa.

El Gobierno de Peña Nieto atribuyó el ataque a Juan Francisco Patrón Sánchez, el H-2, un violento criminal que había roto con el cartel de Sinaloa tras secuestrar a un empresario de Mazatlán (Sinaloa). Tras su marcha, se había unido a los rivales, los Beltrán Leyva y la guerra en la sierra de Sinaloa se extendió más allá de las fronteras del Estado. La vecina Nayarit, donde el gordo Veyta hacía de las suyas facilitando el trasiego de droga, fue uno de los que más afectados. El H-2 y sus hombres lo habían convertido en su bastión.

Estados Unidos cree que el H-2 logró formar su propia estructura y que “traficó con cientos de armas de fuego y cometió horribles actos de violencia, entre ellos la tortura y el asesinato”, se lee en la acusación. Según la Fiscalía es en estos meses de 2016 cuando se fragua la relación entre el capo y el general mexicano. Miles de mensajes interceptados de teléfonos BlackBerry indicaron a la DEA que Cienfuegos evitó, a cambio de sobornos, hacer operativos que afectaran al H-2. También auxilió a estos narcotraficantes a “expandir el territorio controlado” a Mazatlán, un importante puerto del Pacífico, “y al resto de Sinaloa”.

El H-2 había encontrado en Nayarit, gracias al fiscal Veyta, hoy encarcelado en Estados Unidos, la protección que necesitaba. Juan Francisco Patrón solía enviar mensajes donde exigía al funcionario “procesar” a rivales. El eufemismo era otra forma de decir borrar del mapa a los adversarios. En pocos años, el reino del terror impuesto por el fiscal hizo que las desapariciones pasaran de 48 personas a 339.

La Fiscalía de Nueva York sostiene que el triángulo formado por Cienfuegos, Veytia y el H-2 organizó desde el Pacífico trasiegos de droga que introdujeron a Estados Unidos al menos un kilo de heroína, cinco kilos de cocaína, 500 gramos de metanfetaminas y una tonelada de mariguana.

Mientras la violencia aumentaba, Cienfuegos jugaba a la política y al doble discurso. En diciembre, el general sorprendió al endulzar los oídos de todos aquellos que se habían quejado de los excesos de las fuerzas armadas. “¿Quieren que estemos en los cuarteles? Adelante. Yo sería el primero en levantar no una, las dos manos para que nos vayamos a hacer nuestras tareas constitucionales”, dijo ante periodistas. La inusual afirmación era un anzuelo que pretendía agitar al Congreso, quien debía discutir una polémica Ley de Seguridad que diera a los soldados un marco jurídico para ocuparse de las tareas de seguridad.

Para ese entonces, Patrón Sánchez, el capo violento y discreto, se había convertido en uno de los 122 objetivos principales de la Administración de Peña Nieto. Las autoridades le atribuían al menos 150 homicidios haber convertido a Mazatlán en una de las ciudades más violentas del país.

A finales de 2016 el triángulo delictivo saltó por los aires cuando la Marina, y no el Ejército, dio con el H-2. El grupo de élite de la Armada siguió durante semanas los pasos del capo y finalmente, el 8 de febrero de 2017, un reguero de cinco homicidios cometidos en un barrio popular de Tepic, la capital de Nayarit, permitió a los marinos acorralar al narcotraficante. Un día después, el 9 de febrero, se puso en marcha la Operación Barcina, un espectacular despliegue de fuerza. El país entero se llevó las manos a la cabeza al ver las imágenes de un helicóptero MI-17 sobrevolando un domicilio sobre el que dejó caer chorros de plomo al ritmo de 500 balas por minuto. 13 sicarios murieron esa noche. Entre ellos Patrón Sánchez, de 40 años, según confirmó entonces el fiscal Veytia, quien aún era autoridad y cuando nadie sospechaba que la trama llegaba hasta el general que salía con Peña Nieto en las fotos. El 28 de marzo de 2017, 41 días después de haber anunciado la muerte de su socio, Veytia fue detenido en California y posteriormente se declaró culpable. Su casa, en un lujoso fraccionamiento de Tepic, fue quemada y vandalizada con frases como: “Perros traidores, puro H2″.

Unos meses después de su detención, a finales de mayo de 2017, Jim Mattis, secretario de Defensa de Donald Trump recibió a Salvador Cienfuegos en el Pentágono. La cumbre de jefes del ejército para América del Norte fue una palmada en el hombro para un general que, según la DEA, había estado colaborando con los cárteles de la droga. Fue el sarcástico epílogo a los 14 meses que terminaron con el triángulo delictivo que desangró el país y con el secretario más valorado del gobierno.

El País
Jacobo García
Luis Pablo Beauregard
Ciudad de México / Madrid
Domingo 18 de octubre de 2020.


Ciudad de México.- Estados Unidos acusó a Salvador Cienfuegos, secretario de la Defensa Nacional en el sexenio pasado, de haber trabajado para el Cártel H-2, un grupo criminal violento con base en Nayarit, a cambio de sobornos.

La Fiscalía Federal para el Este de Brooklyn pidió ayer a la jueza Carol Bagley Ammon que, una vez que sea enviado de Los Ángeles a Nueva York, el General Cienfuegos quede bajo arresto permanente, en una carta donde detalló sus presuntas actividades criminales y el riesgo de fuga si se le deja libre bajo fianza.

“Evidencia que incluye miles de mensajes interceptados de Blackberry, revela que, cuando era Secretario de la Defensa, el acusado, a cambio de sobornos, asistió al Cartel H-2 de numerosas maneras, entre ellas, asegurarse que no hubiera operaciones militares en su contra; iniciando operaciones militares contra sus rivales; consiguiendo transporte marítimo para cargamentos de drogas; actuando para expandir el territorio controlado por H-2 a Mazatlán y el resto de Sinaloa”, afirmó ayer la Fiscalía para el Distrito Este de Nueva York.

Cienfuegos también presentó a líderes del cártel con otros funcionarios mexicanos corruptos, y alertó sobre la investigación de la DEA, lo que llevó al asesinato de un integrante del cártel que, en realidad, no estaba colaborando con la agencia estadounidense.

“Entre las muchas comunicaciones capturadas durante la investigación, hay numerosos mensajes entre el acusado y un líder principal del Cartel H-2, en los que el acusado discutió la asistencia que históricamente había provisto a otra organización de narcotráfico, así como comunicaciones en las que el acusado es identificado por nombre, título y fotografía, como el funcionario mexicano que apoya al Cartel H-2”, dice la carta.

Agrega que esta colaboración permitió al cártel, encabezado por Juan Francisco Patrón Sánchez el “H-2”, exportar miles de kilos de cocaína, heroína, metanfetamina y mariguana a Estados Unidos, sin interferencia del Ejército mexicano.

Patrón Sánchez murió en febrero de 2017 en un enfrentamiento con elementos de la Marina en Tepic.

En la época de los hechos, de 2015 a 2017, Nayarit era gobernado por el priista Roberto Sandoval, que ha sido señalado por Estados Unidos de colaborar con el narcotráfico, pero no ha sido acusado penalmente, en contraste con Édgar Veytia, quien era el Fiscal General del Estado.

Veytia fue condenado por la Corte de Brooklyn a 20 años de cárcel en 2019, luego de declararse culpable de cargos de narcotráfico, idénticos a los presentados contra Cienfuegos.

Riesgo de fuga

La Fiscalía pidió detener a Cienfuegos sin derecho a fianza, ya que enfrentaría cadena perpetua si es declarado culpable de los cargos en su contra, y de regresar a México, tendría colaboración de narcotraficantes o funcionarios corruptos para no ser arrestado.

Se trata del mismo argumento con el que, en la misma Corte, se negó la fianza al exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, preso en Estados Unidos desde diciembre de 2019.

“Como la conducta criminal del acusado evidencia, no tiene respeto por la autoridad o la ley, y previamente ha puesto en peligro la seguridad de agentes estadounidenses y sus testigos, al revelar el estatus de investigaciones contra el Cartel H-2 a sus dirigentes, por lo que no hay razón para creer que respetará las condiciones de libertad que le imponga la Corte”, afirmó el Fiscal Seth DuCharme.

Reforma
Víctor Fuentes
Ciudad de México
Sábado 17 octubre 2020.


Ciudad de México.— La mano del general Salvador Cienfuegos, secretario de Defensa en el Gobierno de Enrique Peña y detenido en Los Ángeles bajo cargos criminales de narcotráfico, sigue presente en la actual Administración federal.

Ex cuadros operativos (generales de Brigada y Brigadieres) que operaron de manera cercana a Cienfuegos están en cargos claves de la seguridad nacional.

El actual titular de la Sedena, general Luis Cresencio Sandoval, fue primero subjefe operativo en la Secretaría, después fue transferido a la Cuarta Región militar en Nuevo León, en la gestión de Cienfuegos; Sandoval no era de su equipo cercano.

De los considerados como cercanos a Cienfuegos estarían el general André Foullon, actual subsecretario de la Defensa Nacional, quien comandó la Tercera Región militar, con sede en Sinaloa, estratégica en las operaciones castrenses y sede del cártel más importante y que, según las indagaciones estadounidenses, era protegido por Cienfuegos.

Homero Mendoza, jefe del Estado Mayor de la Sedena, general ascendido a Divisionario, fue con Cienfuegos comandante de la Décima Zona Militar en Durango.

Gabriel García Rincón fue en el sexenio pasado comandante de la Segunda Región Militar en Baja California. Ahora es el Inspector y Contralor de la Sedena.

El oficial Mayor de la Sedena -por quien pasan los gastos y decisiones administrativas centrales- es Agustín Radilla. Con Cienfuegos fue comandante de la Séptima Zona Militar en Nuevo León.

El general Alejandro Saavedra, que dirigía la 35 Zona Militar en Chilpancingo cuando desaparecieron los normalistas de Ayotzinapa, ahora es el encargado de los beneficios sociales de la tropa desde el ISSFAM.

El excomandante de la 22 Zona Militar en el Edomex, José Luis Sánchez León, hoy es Director de la Industria Militar. Cuando las ejecuciones de civiles en Tlatlaya, uno de los casos más graves de violación a derechos humanos en la gestión de Cienfuegos, Sánchez León era el responsable en la zona.

Otros Generales de Brigada y de Brigadieres que estuvieron a las órdenes de Cienfuegos fueron ascendidos y actualmente fungen como mandos en Regiones y Zonas Militares como el General Pedro Felipe Gurrola Ramírez, quien pasó de ser Inspector y Contralor con Cienfuegos, a comandante de la Quinta Región Militar en Jalisco, en el actual Gobierno.

Las conexiones de Cienfuegos parecieran vigentes; al menos así lo consideró la misma Fiscalía Federal para el Este de Brooklyn, donde radica su caso, al considerar que tiene cómplices para huir.

Al pedir su detención sin derecho a fianza, la Fiscalía indica que, de regresar a México, tendría colaboración de narcos o funcionarios corruptos para no ser arrestado.

"Como la conducta criminal del acusado evidencia, no tiene respeto por la autoridad o la ley, y previamente ha puesto en peligro la seguridad de agentes estadounidenses y sus testigos, al revelar el estatus de investigaciones contra el Cártel H-2 a sus dirigentes, por lo que no hay razón para creer que respetará las condiciones de libertad que le imponga la Corte", afirmó el fiscal Seth DuCharme.

Ayer, el presidente López Obrador advirtió que quienes resulten involucrados en el caso Cienfuegos, que estén en el actual Gobierno o en la Sedena, "van a ser suspendidos, retirados y, si es el caso, puestos a disposición de las autoridades competentes".

'El Padrino' mexicano

Para el Departamento de Justicia de EU, el ex Secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, era "El Padrino".

Según la acusación estadounidense, entre 2015 y 2017, a cambio de sobornos, protegió a cárteles y ayudó al tráfico marítimo y terrestre de cocaína, heroína, metanfetaminas y mariguana.

La prueba más sólida es la tutela del Cártel H-2, grupo criminal de Nayarit.

La acusación contra Cienfuegos data de agosto de 2019 y sólo esperaban el momento que pisara Estados Unidos para capturarlo.

Los cargos imputados son conspiración internacional para manufacturar, importar y distribuir narcóticos, así como por un cargo de lavado de dinero.

La acusación contra Cienfuegos, a quien se identifica como "El Padrino" o "Zepeda", fue presentada desde el 14 de agosto de 2019 ante la Corte para el Distrito Este de Nueva York, en Brooklyn, que ayer autorizó su publicación La acusación señala que las actividades criminales de Cienfuegos ocurrieron entre diciembre de 2015 y febrero de 2017.

En carta paralela a la Corte, la Fiscalía Federal para el Este de Brooklyn lo acusó de proteger al cártel.

"A cambio de sobornos, asistió al Cártel H-2 de numerosas maneras, entre ellas, asegurarse que no hubiera operaciones militares en su contra; iniciando operaciones militares contra sus rivales; consiguiendo transporte marítimo para cargamentos de drogas; actuando para expandir el territorio controlado por H-2 a Mazatlán y el resto de Sinaloa", afirmó la Fiscalía.

Ayer, Cienfuegos escuchó los cargos en el centro de detención de Los Ángeles. El juez Alexander MacKinnon ordenó que permanezca detenido sin derecho a fianza hasta otra audiencia el martes próximo.

Reforma
Benito Jiménez
Víctor Fuentes
Ciudad de México
Sábado 17 octubre 2020.


•    Cienfuegos Zepeda está formalmente acusado por el gobierno de EU de 4 cargos: 3 por conspiración de manufactura, distribución e importación a EU de drogas ilícitas, y un cargo por lavado de dinero.

•    Fiscales federales detallan que Cienfuegos Zepeda abusó su puesto para ayudar al cártel H-2 a traficar miles de kilos de cocaína, heroína, metanfetaminas y mariguana a Estados Unidos

Nueva York. - El ex secretario de Defensa, general Salvador Cienfuegos Zepeda, compareció ante un tribunal federal en Los Ángeles menos de 24 horas después de ser arrestado y acusado por el gobierno de Estados Unidos de cargos relacionados con el narcotráfico y lavado de dinero.

En la brevísima audiencia inicial por videoconferencia, el juez federal Alexander McKinnon preguntó a Cienfuegos si entendía la acusación en su contra y si cuando fue arrestado entendió sus derechos legales, a lo cual respondió de manera afirmativa a través de un traductor.

El asunto de una solicitud de libertad bajo fianza como el proceso de traslado del ahora reo a la ciudad de Nueva York se abordará el próximo martes ante el mismo juez. El acusado mientras tanto quedará encarcelado en Los Ángeles.

Los fiscales federales esperan que sea trasladado a Nueva York en las próximas semanas ya que en esta ciudad se formularon los cargos y donde se realizará su proceso judicial que culminaría eventualmente en un juicio.

El general Cienfuegos Zepeda está formalmente acusado por el gobierno de Estados Unidos de cuatro cargos: tres por conspiración de manufactura, distribución e importación a Estados Unidos de drogas ilícitas, y un cargo por lavado de dinero.

Fiscales federales detallan que Cienfuegos Zepeda abusó su puesto para ayudar al cártel H-2 a traficar miles de kilos de cocaína, heroína, metanfetaminas y mariguana a Estados Unidos y a cambio de sobornos permitió que ese cártel actuara con impunidad en México.

Cienfuegos fue detenido el jueves por autoridades estadunidenses en el aeropuerto de Los Ángeles, pero las órdenes para su arresto fueron giradas desde el 14 de agosto de 2019.

Según revela la acusación oficial hecha pública hoy por el Tribunal Federal del Distrito del Este de Nueva York, sede de este proceso judicial, los primeros tres cargos aprobados por un gran jurado a partir de evidencia presentada por fiscales federales afirman que entre diciembre de 2015 y febrero de 2017 el general Cienfuegos, también conocido como “El Padrino”, conspiró junto con otros a manufacturar y distribuir drogas ilícitas incluyendo heroína, cocaína, metanfetaminas y mariguana con el conocimiento de que serían exportadas a Estados Unidos.

El cuarto cargo es por conspiración para blanquear fondos procedentes del narcotráfico donde se acusa que entre las mismas fechas de diciembre de 2015 a febrero de 2017, Cienfuegos realizó “transacciones financieras” transfiriendo y entregando fondos en moneda estadunidense y mexicana que procedían de narcotráfico.

Los fiscales estadunidenses calculan que la pena por estos delitos es cadena perpetua.

En una carta enviada al tribunal en Nueva York por el fiscal federal interino Seth Ducharme fechada este viernes 16 de octubre, se solicita una “orden permanente de detención” para el general -o sea, en oposición a cualquier forma de libertad condicional, bajo fianza o arresto domiciliario- ya que representa “un riesgo de fuga”.

El fiscal afirma, en la carta, que el acusado abusó de su puesto como secretario de la Defensa Nacional que ocupó entre 2012 a 2018 para ayudar al cártel H-2 a traficar miles de kilos de cocaína, heroína, metanfetaminas y mariguana a Estados Unidos. “A cambio de pagos de soborno, permitió al cártel H-2 -un cártel que rutinariamente realizó violencia al mayoreo, incluyendo tortura y asesinato- a operar con impunidad en México”, afirma.

Más aún, según la evidencia captada por fuerzas de seguridad pública, la cual incluye miles de comunicaciones por BlackBerry Messenger interceptadas por las autoridades, reveló que mientras era secretario de Defensa Nacional, a cambio de sobornos, el acusado asistió al cártel H-2 de múltiples maneras, incluyendo asegurar que no se realizaran operaciones militares contra ese cártel, lanzando operaciones contra los rivales del H-2, facilitando transporte marítimo, ampliando el territorio controlado por ese cártel a Mazatlán y el resto de Sinaloa y presentando a líderes del cártel con otros funcionarios mexicanos.

Además, según la carta del fiscal, Cienfuegos alertó al cártel de investigaciones por fuerzas de seguridad pública estadunidenses sobre sus operaciones incluyendo el uso de informantes y testigos cooperantes que resultó en el asesinato de un integrante del cártel.

En las comunicaciones interceptadas ahora en poder de las autoridades estadunidenses se encuentran varios entre el acusado y un alto líder de H-2 en las que el acusado habla de su historia asistiendo a otra organización de narcotráfico como también comunicaciones donde es plenamente identificado.

El fiscal revela también que testigos han ofrecido “una riqueza de información” al gobierno estadunidense sobre las operaciones del cártel H-2, incluyendo el uso de sobornos para obtener la protección del gobierno.

El fiscal Ducharme concluye que “como deja claro la conducta criminal del acusado, él no tiene ningún respeto por la autoridad pública y el imperio de ley” y acusa que “previamente han puesto en peligro la seguridad de oficiales de seguridad pública estadunidenses y sus testigos al divulgar su existencia y el estatus de la investigación criminal sobre el cártel H-2 a su alto liderazgo”.

La acusación formal está fechada y registrada ante el tribunal el 14 de agosto de 2019, fecha en que se emitieron las órdenes de arresto contra el general. La fiscalía federal en Nueva York espera su llegada próximamente para proceder con su enjuiciamiento.

El Tribunal Federal del Distrito del Este de Nueva York es el mismo edificio en donde se realizó el juicio de Joaquín El Chapo Guzmán y donde procede el enjuiciamiento de Genaro García Luna. Sin embargo, no hay información ni evidencia por ahora de que el caso de Cienfuegos esté relacionado con los otros dos.

La Jornada
David Brooks, corresponsal
Washington DC, Estados Unidos
Viernes 16 de octubre de 2020.


El exsecretario de la Defensa Nacional fue arrestado por cargos de narcotráfico y lavado de dinero en Estados Unidos.

El arresto anoche del General Salvador Cienfuegos Zepeda fue por narcotráfico y lavado de dinero, dice esta mañana el diario The New York Times y también la agencia Associated Press. Sorprendió incluso a exfuncionarios de alto rango en Estados Unidos, afirma The Wall Street Journal.

    “He sido informado por el Embajador Christopher Landau de los Estados Unidos que el ex Secretario de la Defensa Nacional, Gral. Salvador Cienfuegos Zepeda, ha sido detenido en el Aeropuerto de Los Angeles, California”, dijo Marcelo Luis Ebrard Casaubón, Secretario de Relaciones Exteriores, por la noche. “La Cónsul en Los Ángeles me estará informando próximas horas de los cargos. Ofreceremos la asistencia consular a la que tiene derecho. Les mantengo al tanto”, agregó Ebrard Casaubón.

El General no es investigado en México ni aparece en ninguna causa penal, hasta donde se sabe. Es Estados Unidos el que lo requiere. Anoche, el diario español El País adelantaba que fue detenido por petición de la agencia antidrogas de Estados Unidos, por la DEA. Decenas de generales mexicanos han sido señalados por años de tomar dinero e incluso ser parte de grupos criminales. Pero nunca un General Secretario, en este caso en retiro, había sido detenido.

De confirmarse oficialmente que Cienfuegos fue detenido por un asunto relacionado con blanqueo de capitales y conspiración para traficar drogas sería muy sorprendente, pero también histórico dado el cargo que detentó en México. “Nunca se ha arrestado a un exsecretario de la Defensa Nacional de México”, dijo Jorge Castañeda, exsecretario de Relaciones Exteriores, a The New York Times. “El Secretario de la Defensa de México es un tipo que no solo dirige el Ejército y es militar, sino que reporta directamente al Presidente [en este caso Enrique Peña Nieto]. No hay nadie por encima de él excepto el Presidente “.

 “El exfuncionario fue arrestado por funcionarios estadounidenses a solicitud de la DEA y enfrentará cargos de drogas y lavado de dinero en Estados Unidos, según un oficial de la ley federal en Nueva York”, agregó el diario basado en Nueva York.

El arresto impulsará al Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien ha hecho una carrera con sus denuncias de corrupción, dice Wall Street Journal.

Cienfuegos encabezó a las Fuerzas Armadas durante seis años en el gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto, “fue arrestado por cargos de narcotráfico y lavado de dinero en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles a petición de la agencia antidroga estadounidense, informaron el jueves fuentes de ambos países. Dos personas con conocimiento de la detención dijeron que Cienfuegos quedó bajo custodia de las autoridades estadounidenses por una orden de arresto de la DEA. Una de las fuentes señaló que la orden era por cargos de narcotráfico y lavado de dinero. Ambas hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizadas a discutir el caso públicamente”, dijo esta mañana Associated Press.

Un funcionario federal mexicano, que también habló bajo condición de anonimato al no estar autorizado a dar detalles sobre el caso, dijo a la agencia Associated Press que Cienfuegos fue detenido a su llegada al aeropuerto de Los Ángeles junto a familiares, que quedaron libres, y él fue enviado al Centro de Detención Metropolitano de la ciudad.

“El General se desempeñó como secretario de Defensa de 2012 a 2018 en el gobierno de Peña Nieto, y su arresto es un duro golpe a las fuerzas armadas mexicanas, que desde hace años han apoyado la lucha contra el narcotráfico y han sido elogiadas por distintos gobiernos por su entrega y disciplina”, dice la agencia.

Cienfuegos, de 72 años, es el exfuncionario de mayor rango en ser arrestado desde la captura en 2019 en Texas de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública del Presidente Felipe Calderón de 2006 a 2012, y quien se ha declarado inocente de cargos de narcotráfico.

Mike Vigil, exjefe de operaciones internacionales de la DEA, dijo a la AP que cuando estuvo en México en 2012 escuchó de algunas versiones que ligaban a Cienfuegos con corrupción, aunque nada que se pudiera probar. “Eso fue algo inaudito porque México siempre ha puesto a los militares en un pedestal”, dijo Vigil. “La corrupción está llegando a su apogeo, porque las personas que alguna vez fueron intocables ahora están siendo arrestadas”, añadió.

Bajo el mando del general Cienfuegos, el Ejército mexicano fue acusado de abusos de los derechos humanos. El peor escándalo durante su etapa al frente del departamento fue la masacre de presuntos criminales en una bodega en 2014.

En junio de ese año, soldados asesinaron a 22 supuestos criminales en la comunidad de Tlatlaya. Aunque algunos murieron en un primer tiroteo con una patrulla militar, en el cual resultó herido un soldado, una investigación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos concluyó que al menos ocho, aunque quizás fuesen hasta 12 de los sospechosos, fueron ejecutados cuando ya se habían rendido.

Aunque el actual Presidente ha prometido combatir la corrupción y cualquier irregularidad, el mandatario se ha apoyado en gran medida en las Fuerzas Armadas para distintas tareas, incluido el combate al crimen organizado. Pero a diferencia de otros gobiernos, López Obrador le ha encargado otras tareas al Ejército, desde la construcción de infraestructuras a la distribución de suministros médicos.

El exsecretario de la Defensa Nacional fue arrestado por cargos de narcotráfico y lavado de dinero en Estados Unidos.
cuartoscuro_675134_digital © SinEmbargo cuartoscuro_675134_digital
En esta fotografía de archivo del 16 de abril de 2016, el exsecretario de Defensa Nacional saluda a los soldados en el Campo Militar Número 1, en la Ciudad de México. Foto: Marco Ugarte, AP.

Ceremonia de Otorgamiento de las Condecoraciones Servicios Distinguidos y a la Distinción Naval 1/ clase al Presidente Enrique Peña Nieto, el evento se realizó en la Explanada Damián Carmona en el Campo Militar 1-A y fue encabezado por el General Salvador Cienfuegos Cepeda, en noviembre de 2018. Foto: Ilse Huesca. Cuartoscuro.

Agencia AP
The New York Times
Washington, DC. EU.
Viernes 16 de octubre de 2020.


El exsecretario Salvador Cienfuegos era conocido como "El Padrino" o "Zepeda", y también es acusado de lavado de dinero
    

Washington.- La fiscalía de Estados Unidos acusa al exsecretario de Defensa, general Salvador Cienfuegos, de cuatro delitos, tres de narcotráfico y uno de lavado de dinero, por los que deberá rendir cuentas en un juzgado de Nueva York.

Según el documento judicial revisado por EL UNIVERSAL, los delitos se cometieron entre diciembre de 2015 y febrero de 2017, e incluyen manufactura, distribución e importación de heroína, cocaína, metanfetaminas y marihuana, además de lavado de dinero de todos los beneficios conseguidos con el tráfico ilícito de esas sustancias.

La publicación de esta información se dio a conocer horas antes de la primera comparecencia de Cienfuegos ante un juez de Estados Unidos en el distrito central de California, en Los Ángeles. Ahí se le leerán los delitos que se le imputan y se iniciará el proceso para su traslado a Nueva York, donde reside la acusación.

La audiencia, según confirmaron fuentes del gobierno estadounidense a EL UNIVERSAL, se realizará a la 1 de la tarde hora local (3 de la tarde hora de Ciudad de México), en donde no se permitirá que haya público.

Cienfuegos fue detenido este jueves en el aeropuerto de Los Ángeles, al que llegó con su familia. La orden de aprehensión fue expedida por la DEA, la agencia antinarcóticos estadounidense, tal y como pudo confirmar EL UNIVERSAL a través de una portavoz de la institución.

A primera hora de la mañana, el canciller Marcelo Ebrard informaba a través de Twitter que la primera comparecencia de Cienfuegos iba a ser este viernes, pero erró en el horario (dijo a las 2:30 de la tarde hora local) y en el número de delitos que se le iban a imputar (dijo cinco en lugar de cuatro).

El Universal
Víctor Sancho / Corresponsal
Washington DC, Estados Unidos
Viernes 16 de octubre de 2020.

Detienen en Los Ángeles al exsecretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos

El general Salvador Cienfuegos, secretario de la Defensa Nacional en el sexenio de Enrique Peña Nieto, fue detenido por autoridades federales de Estados Unidos a su arribo al aeropuerto de la ciudad de Los Ángeles, California, como resultado de una investigación de corrupción por narcotráfico que desde hace unos años venía llevando a cabo el Departamento de Justicia.

Bajo el título “Operación Padrino”, la investigación del gobierno estadunidense data de por lo menos hace diez años, antes de que Cienfuegos asumiera como titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), de acuerdo con fuentes fidedignas del Departamento de Justicia que habían narrado la pesquisa a Proceso.

De acuerdo con la narración que los fiscales generales hicieron a Proceso hace meses y a un periódico de circulación nacional de Estados Unidos, la DEA investigaba al general en retiro por supuestos nexos con la agrupación delictiva de los hermanos Beltrán Leyva, que controlaban el tráfico de estupefacientes en el estado de Guerrero y Morelos.

En esa época, el general Cienfuegos era el comandante de la IX Región Militar, con sede en Acapulco.

El expediente judicial del caso del general Cienfuegos está bajo la jurisdicción de la Corte Federal del Distrito Este en Brooklyn, Nueva York, entidad en la que también se procesa por narcotráfico al que fuera secretario de Seguridad Pública del gobierno de Felipe Calderón, Genaro García Luna, acusado de tener vínculos con el Cártel de Sinaloa.

El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, dio a conocer la captura del general en Los Ángeles luego de que fuera notificado por el embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau.

El canciller Marcelo Ebrard da a conocer la noticia a través de redes sociales

Salvador Cienfuegos Zepeda, ex titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) durante el periodo de Enrique Peña Nieto (2012-2018) fue detenido en el Aeropuerto de Los Ángeles, California.

Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, fue notificado por el embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau, sobre la captura del ex mando del Ejército Mexicano; sin embargo, no confirmó las razones por las que se encuentra bajo resguardo.

El canciller mexicano detalló que “la cónsul en Los Ángeles le estará informando próximas horas de los cargos” y que la dependencia a su cargo ofrecerá “la asistencia consular a la que (Cienfuegos) tiene derecho”.

En diciembre pasado, ex titular de la Secretaría de Seguridad Pública durante el periodo de Felipe Calderón (2006-2012), Genaro García Luna, fue arrestado en Dallas, Texas, y señalado por conspiración para tráfico de drogas y por realizar declaraciones falsas.

Meses después, en septiembre, un juez federal libró una orden de captura en contra de Luis Cárdenas Palomino, ex titular de Seguridad Regional de la Policía Federal, por el señalamiento de tortura. Su caso obra en un expediente en el que hay 13 elementos y mandos más de la misma corporación, acusados de golpear y torturar a cuatro personas en abril de 2012.

El general Salvador Cienfuegos, extitular de la Sedena, es arrestado en EU

El extitular de la Secretaría de la Defensa (Sedena), Salvador Cienfuegos Zepeda, fue detenido este jueves en Los Ángeles, California, Estados Unidos. El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, confirmó la detención a través de un mensaje en Twitter.

Salvador Cienfuegos fue secretario de la Defensa durante los seis años del mandato del priista Enrique Peña Nieto. © Cuartoscuro.com Salvador Cienfuegos fue secretario de la Defensa durante los seis años del mandato del priista Enrique Peña Nieto.

“He sido informado por el Embajador Christopher Landau de los Estados Unidos que el ex Secretario de la Defensa Nacional, Gral. Salvador Cienfuegos Zepeda, ha sido detenido en el Aeropuerto de Los Angeles, California”, escribió el canciller. Ebrard agregó que el Consulado en Los Ángeles informará en próximas horas de los cargos. 'Ofreceremos la asistencia consular a la que tiene derecho', expuso el funcionario en la misma red social. La periodista del medio ProPublica, Ginger Thompson, detalló que el militar fue detenido por la tarde cuando pisaba territorio estadounidense por un viaje con su familia. El militar se une ahora a la lista de exfuncionarios detenidos en Estados Unidos en los últimos meses que incluye a César Duarte, exgobernador de Chihuahua, y a Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe Calderón.

¿Quién es Salvador Cienfuegos Zepeda?

Cienfuegos Zepeda, de 72 años, se desempeñó como titular de la Sedena a lo largo de todo el sexenio de Enrique Peña Nieto (2012 a 2018). Fue militar en activo desde 1964 hasta el año 2018; entre sus encargos destacados dentro de las Fuerzas Armadas se destaca que fue director del Heroico Colegio Militar, oficial mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional, inspector y contralor general del Ejército y Fuerza Aérea.

A lo largo de su carrera, el general de división también se desempeñó como comandante de regiones militares en Chiapas, Ciudad de México y Jalisco. En lo académico su trayectoria incluye: director del Heroico Colegio Militar, director del Centro de Estudios del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, comandante del Cuerpo de Cadetes del Heroico Colegio Militar y jefe de la Sección Pedagógica en el Heroico Colegio Militar.

Proceso
El Informador
Expansión Política
J. Jesús Esquivel
Washington / Cd. de México
Jueves 15 de octubre de 2020.


Señala Cienfuegos omisiones de autoridades en robo de combustibles

El general secretario dijo que la sustracción de gasolinas es un problema añejo que se está atendiendo; reconoce que sí hubo omisiones de algunas autoridades para que este problema creciera

En el robo de combustible “sí hubo omisiones de algunas autoridades”, por lo que hoy se tiene ese problema en el país, afirmó el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Salvador Cienfuegos Zepeda, quien aseguró que esa dependencia respetará las conclusiones de las investigaciones sobre el enfrentamiento del pasado 3 de mayo en Palmarito, Puebla.

Salvador Cienfuegos, titular de la SEDENA reconoció que hubo omisión por parte de autoridades para que el robo de combustible creciera en el país.

Hubo omisiones de autoridades en robo de combustible, dice Cienfuegos

En entrevista durante una visita que realizó a la ciudad de Tijuana, Baja California, el funcionario destacó que la sustracción de gasolina a través de tomas clandestinas, “es un problema añejo que hoy está floreciendo, que está encontrando la dimensión que tiene este problema en el país y que se está atendiendo”.

Se le preguntó si esta situación la han dejado crecer los gobiernos estatales a lo que subrayó que “yo creo que si hubo ahí omisiones de algunas autoridades y hoy estamos con este problema”.

Respecto a los hechos del 3 de mayo donde en un video se observa una ejecución de un presunto delincuente, destacó que el caso lo “están investigando autoridades que están dedicadas a esto y lo que ahí investiguen y finalmente concluyan lo respetaremos”.

Al insistirle sobre la presencia del Ejército en las calles resaltó que “esa podría ser una opción, pero depende de lo que digan los legisladores, que están estudiando una ley, un marco jurídico de las fuerzas armadas para ver cómo podemos apoyar, dentro de un marco jurídico a los gobiernos locales.

¿Qué lectura le da a que los legisladores no aprueben esa ley de seguridad interior?, se le preguntó. “Tenemos tres sexenios diciéndolo”, reiteró.

El Universal
Ciudad de México
Viernes 12 de mayo de 2017.

   
Ciudad de México— En la historia de la guerra moderna es mucho más probable que un combatiente hiera a un enemigo, en vez de matarlo.

Pero en México es al revés.

Según las cifras del Gobierno, las Fuerzas Armadas Mexicanas matan con una eficiencia abrumadora, apilan cuerpos a gran velocidad.

Las autoridades mexicanas dicen que sus soldados están mejor entrenados que los miembros de los cárteles con los que se enfrentan. Pero los expertos que estudian el tema dicen que la tasa de muertos de las Fuerzas Armadas Mexicanas no tiene comparación y que revela algo mucho más oscuro.

Paul Chevigny, profesor jubilado de la Universidad de Nueva York y pionero del estudio de la letalidad en diferentes fuerzas armadas, dijo que “hay ejecuciones sumarias”.

Un estudio sobre las guerras desde finales de los años setenta del Comité Internacional de la Cruz Roja encontró que en la mayoría de los escenarios de combate entre grupos armados por cada persona muerta hay una media de cuatro heridos. A veces, incluso más.

En México la cuenta es a la inversa: el Ejército Mexicano mata a ocho enemigos por cada uno que hiere.

Para su fuerza de élite, la Marina, la discrepancia es aún más pronunciada: según sus propios datos, mata a 30 combatientes por cada uno que hiere.

Las cifras se desprenden del documento ‘Índice de letalidad 2008-2014: Disminuyen los enfrentamientos, misma letalidad aumenta la opacidad’ publicado en junio de 2015 por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Autónoma de México (UNAM). El trabajo tiene como fundamento una serie de estadísticas oficiales obtenidas mediante solicitudes de acceso a la información pública.

Las estadísticas, que el Gobierno dejó de publicar en 2014, ofrecen una imagen única sobre el papel que han asumido las Fuerzas Armadas Mexicanas en la guerra contra el crimen organizado. Durante la última década, a medida que los marinos y soldados mexicanos han sido enviados a la línea de combate, las violaciones a los derechos humanos se han disparado.

Aun así, las fuerzas armadas continúan siendo intocables, protegidas por un Gobierno reacio a imponerse sobre la única institución a la que puede enviar al combate. Se han tomado muy pocos pasos para investigar los miles de acusaciones de tortura, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales que se han registrado desde que el entonces presidente Felipe Calderón declarara la guerra contra las drogas hace una década.

De las 4 mil denuncias por tortura revisadas por la Procuraduría General de la República (PGR) desde 2006, sólo 15 han terminado con una condena.

Juan E. Méndez, relator especial sobre la tortura de Naciones Unidas, dijo que “la tortura no sólo es generalizada, sino que está rodeada por la impunidad. Si el Gobierno sabe que es frecuente y no se presentan cargos o aquellos que llegan a juicio no van a ningún sitio, la culpa es del Estado”.

Las Fuerzas Armadas Mexicanas no respondieron a las solicitudes de entrevista. El general Salvador Cienfuegos, secretario de Defensa, ha exculpado a la institución al decir que es la única que se enfrenta al crimen organizado y que, además, está ganando la batalla.

“Estamos en las calles porque la sociedad nos los pide”, dijo Cienfuegos al diario Milenio este mes.

El Ejército ha matado a alrededor de 3 mil personas entre 2007 y 2012. En ese período han muerto 158 soldados. Hay quienes creen que esa cifra de muertos es puro pragmatismo. En México, donde menos del dos por ciento de los homicidios terminan en condena, las Fuerzas Armadas matan a sus enemigos porque no se puede confiar en el sistema judicial.

El Gobierno ha recibido oleadas de presión por este tema. En marzo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó el comportamiento de México en materia de derechos humanos, incluyendo las ejecuciones extrajudiciales; la CIDH se sumó así al informe previo de Naciones Unidas que decía que la tortura se practica de manera generalizada.

Hace varias semanas, se hizo pública una grabación, que se volvió viral, en la que un soldado golpea a una mujer mientras un agente de la policía le pone una bolsa en la cabeza para asfixiarla. Hubo una petición de disculpas públicas por parte de las Fuerzas Armadas, algo nunca antes visto.

Incluso en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos, el papel del Ejército y la protección con la que cuenta ha sido objeto de controversia y polarización. Según el informe de la comisión de expertos extranjeros que investigó el caso, la noche de la desaparición hubo soldados presentes. Sin embargo, el Ejército no aceptó entrevistarse con los expertos y el gobierno no se lo exigió.

El Gobierno dice que se toma en serio los derechos humanos y aprueba leyes para contrarrestar los abusos, proteger a las víctimas y permitir que se juzgue a los soldados en tribunales civiles. Afirma que hay una política de derechos humanos nueva en el Ejército y señala que, durante la administración del presidente actual, las quejas contra el Ejército han disminuido de manera importante.

“Cada informe sobre violaciones de los derechos humanos es inquietante”, dijo el Gobierno. “Pero esos casos aislados no reflejan el estado general de los derechos humanos en el país”.

Aunque las denuncias por tortura contra las Fuerzas Armadas han caído desde 2011, fecha en la que se redujo de manera importante el despliegue de tropas en el país, la letalidad de los encuentros no ha disminuido según los datos hechos públicos a principios de 2014.

La relación singular entre el Ejército y el Gobierno se remonta a más de 70 años, cuando el país salió de una guerra civil. Para mantener la estabilidad, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) llegó a un acuerdo con las Fuerzas Armadas: a cambio de una autonomía casi total, el Ejército no intervendría en política.

A diferencia de la mayoría de países de América Latina, en México nunca ha habido un golpe de Estado. Y aunque el Gobierno a menudo no ha sido generoso con el presupuesto dedicado a la defensa, siempre ha protegido al Ejército del escrutinio externo.

Y esa protección se ha mostrado de vital importancia desde 2006, cuando el Ejército salió a las calles para combatir a los carteles y como consecuencia aumentó la violencia. A medida que las denuncias alcanzaban cifras récord, el Gobierno optó por no hacer nada por limitar al Ejército en su competencia.

Y desde hace dos años, las Fuerzas Armadas dejaron de publicar las cifras de muertos. Sin esos datos, según los expertos, es muy difícil saber el nivel de violencia real que ha alcanzado la guerra contra el crimen organizado.

Algunos episodios llegan a los tribunales, como un enfrentamiento en Tlatlaya, cerca de Ciudad de México, donde el Ejército mató a 22 personas en junio de 2014. El Ejército hizo alarde de que durante el combate sólo resultó herido un soldado.

El caso se convirtió en un escándalo de inmediato. La Comisión Nacional de Derechos Humanos determinó que por lo menos 15 de las víctimas fueron ejecutadas y que los soldados habían alterado la escena para que pareciera que hubo un combate.

Incluso así, los tres soldados a los que se acusó por su responsabilidad en los hechos fueron absueltos por la justicia la semana pasada. El único soldado condenado, por desobediencia, ya cumplió su sentencia.

La impunidad existe pese al incremento de los vínculos con el Ejército de Estados Unidos a través de ejercicios, entrenamiento y ventas de material que tienen como objetivo incrementar la profesionalidad y, por extensión, el respeto de las Fuerzas Armadas Mexicanas a los derechos humanos.

Hace dos años, Estados Unidos aceptó vender helicópteros black hawk a México en un acuerdo que podría valorarse en más de mil millones a lo largo de 25 años, que también acercará al Ejército Mexicano a los estándares de Estados Unidos.

“No sólo les vendimos los helicópteros”, dijo Todd M. Rosenblum, quien fuera un alto funcionario en políticas sobre México para el Pentágono. “Les vendimos 15 años de colaboración estrecha que no hubiéramos podido tener de otra manera”.

La cercanía ha hecho poco para suavizar las críticas en el Congreso estadounidense.

“Ni todo el entrenamiento del mundo funcionará si no hay personas al mando que crean en la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas”, dijo el senador demócrata de Vermont, Patrick J. Leahy.

Para mayor preocupación del Gobierno de México, algunos casos de abuso han logrado llegar a las instituciones internacionales.

El 29 de diciembre de 2009, tres personas desaparecieron en el estado de Chihuahua y nunca se volvió a saber de ellas. Tras buscar un recurso legal a nivel estatal, federal y militar, los familiares llevaron el caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 2011.

Cinco años después, la comisión entregó su reporte confidencial, según dos personas que conocen el caso. Si la comisión halla responsable al Ejército de las desapariciones, como se espera, la resolución podría ser vinculante.

También existe otro caso ante la Corte Penal Internacional: un grupo sin fines de lucro en Baja California recolectó más de 90 ejemplos de lo que considera tortura realizada por el Ejército Mexicano desde 2006 a 2013. La Corte aún no ha respondido a la solicitud.

El expediente incluye el caso de Ramiro López, quien fue arrestado con otras tres personas y torturado por el Ejército en junio de 2009. Los hombres casi fueron asfixiados con bolsas de plástico y recibieron toques eléctricos en los genitales antes de ser presentados como secuestradores y de que fueran sentenciados por ello.

Pero en 2015, tras una investigación poco común de Naciones Unidas, se resolvió que los hombres no eran culpables. El Gobierno los absolvió, pero no buscó a los responsables de dicha confesión forzada.

“Ellos no deberían intentar justificar su trabajo con confesiones obtenidas bajo tortura”, dijo Mayra, hermana de Ramiro López. “Pero tampoco parece que esto vaya a cambiar pronto”.

The New York Times
Ciudad de México
Jueves 26 de mayo de 2016.

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