Roberto Rock L.

Morena es ya escenario de una batalla entre facciones dominadas por la oscura obsesión del 2021 como catapulta al 2024


Los actores políticos centrales del país se han embarcado en una ruta de colisión bajo la aparente certeza de que los resultados de la gigantesca jornada electoral del próximo año (15 gubernaturas, 500 diputaciones locales y otros 20 mil cargos en disputa) determinarán la vida pública hasta el 2024, cuando acudiremos a las urnas para decidir por un nuevo presidente, o presidenta.

El acre aroma del 2021 parece desprenderse de toda pugna, dentro y fuera de los partidos políticos, entre el gobierno federal y los gobernadores, en el gabinete e incluso en los pasillos de Palacio Nacional. Ello ocurre cuando aún no se le ve fin a la emergencia sanitaria, bajo la mayor crisis financiera de la historia, y a punto de que cumplamos dos años de un profundo ciclo de polarización alentado por el gobierno de lengua dura que encabeza el presidente López Obrador.

Morena, el partido que debe darle viabilidad electoral al movimiento social que impulsó al tabasqueño a la Presidencia, es ya escenario de una batalla entre facciones dominadas por la oscura obsesión del 2021 como catapulta al 2024.

El sexenio parece acortarse para los que identifican a los dos principales candidatos a la dirigencia morenista: Mario Delgado y Porfirio Muñoz Ledo, con actores probables en la próxima sucesión presidencial, respectivamente el canciller Marcelo Ebrard y la jefa de Gobierno capitalino Claudia Sheinbaum, como si todavía no fuera a pasar mucha agua bajo ese puente, en especial en una nación dominada por los sobresaltos.

Tras dos años en el poder, Morena ha sido incapaz de construir los consensos para designar a sus dirigentes, lo que atrajo una cadena de posturas, a cuál más polémica, por parte del Tribunal Federal Electoral, que preside Felipe Fuentes Barrera.

Resultado de ello es la confusa cadena de encuestas encomendadas al INE que dirige Lorenzo Córdova, para las que se registraron Muñoz Ledo y Delgado, más una legión de personajes que confirman lo caótico del proceso y el riesgo de que acabe en un desastre absoluto.

Siendo clara opción de poder, Morena alberga también sordas pugnas entre posibles aspirantes a las gubernaturas que estarán en disputa no solo en 2021, sino dentro de casi dos años, en 2022.

Un simple ejemplo: con diferencia de horas, la senadora morenista por Quintana Roo, Marybel Villegas Canché, atrajo la atención la misma semana por dos motivos diversos: sus reiteradas acusaciones contra el gobierno de Carlos Joaquín, y por ser señalada de enriquecimiento inexplicable vía uno de los amanuenses de las “mañaneras” presidenciales (que la aludió como “diputada”).

Villegas, alentada por el líder senatorial Ricardo Monreal, va muy rezagada frente a otros aspirantes morenistas: el senador José Luis Pech, apoyado por Martí Batres, y la alcaldesa de Benito Juárez-Cancún, Maru Lezama.

El Universal
Roberto Rock L.
Ciudad de México
Domingo 20 de sept. 2020.


Roberto Rock L.


Este martes resultará confirmado, por la vía del secretario de Hacienda, Arturo Herrera, que el gobierno mexicano entrará en 2021 en un periodo de inanición financiera frente a la peor crisis económica de que se tenga memoria. El reporte será entregado al Congreso de la Unión, el cual vive una de sus horas más bajas, por lo que mal podríamos esperar de diputados y senadores que asuman un papel protagónico, con propuestas propias que compensen la inacción del Ejecutivo.

En el peor momento, la Cámara de Diputados, que tiene la mayor responsabilidad en la definición del presupuesto federal, aun no supera uno de los mayores escándalos parlamentarios, con la compra-venta de diputados, un maloliente pantano, en el que chapotearon los partidos del Trabajo, Encuentro Social y Morena. Se trata de la coalición producto de la 4T, cuyo desempeño hará dudar a muchos si en las elecciones del próximo año se les debe seguir dando la oportunidad de ser mayoría en la cámara baja.

Al final del día, fue necesario que el presidente López Obrador llamara a respetar el turno de del PRI, que se concretó en una de sus figuras más respetables, Dulce María Sauri, a quien le tocará conducir sesiones de un San Lázaro convertido en selva. Con todo, quedará el antecedente de una abierta injerencia de Palacio Nacional para sosegar el infantilismo y voracidad de los políticos mercaderes.

Fue a lo largo de agosto que se exhibió una versión putrefacta de la política en San Lázaro a fin de burlar el acuerdo establecido al inicio de la legislatura, en 2018, para que la presidencia recayera sucesivamente en Morena, Acción Nacional y el PRI.

El primer día del mes, la morenista Lorena Villavicencio denunció que el PT, vía Reginaldo Sandoval, compraba diputados a razón de cinco millones de pesos para aumentar su bancada y reclamar para sí la presidencia.

Esta rebatinga no es un fenómeno reciente. En dos años de legislatura, 45 diputados han brincado de partido, y el Senado ha aportado su propia cuota. El diputado Jesús de los Ángeles Pool estuvo en el PRI, se pasó a Morena, después al PRD y regresó al PRI. Pero la principal razón ha sido pugnas entre bloques de Morena, mientras sus líderes se embarcan en propuestas frívolas y se distancian de las prioridades de la gente.

El 28 de agosto se anunció que cuatro diputados, Mauricio Toledo, Héctor Serrano, José Ángel Pérez y Manuel López había sido reclutados por el PT, y que así pudiera presidir la cámara Gerardo Fernández Noroña. Se trata de figuras relevantes en los considerados cacicazgos del PRD en la pasada administración de Miguel Mancera. No debe sorprendernos que los ciudadanos ya no nos sintamos representados por nuestros representantes.

Apuntes:

El Instituto Nacional Electoral, que encabeza Lorenzo Córdova, descarriló la causa de tres agrupaciones que buscaban constituir nuevos partidos, ancladas a figuras de amplia notoriedad:

Felipe Calderón, desde 2006 némesis del ahora presidente Andrés Manuel López Obrador; la maestra Elba Esther Gordillo, abierta aliada del tabasqueño en la campaña de 2018, pero a la que le fueron cerrados los caminos para retomar activismo en el sindicalismo magisterial y ahora, en lo partidista. El tercer personaje es el líder sindical favorito del sexenio, Pedro Haces, al que se le atribuía estar construyendo una plataforma política para Ricardo Monreal hacia la sucesión presidencial del 2024. El mensaje presidencial del fin de semana, pleno de hiel y revanchismo, incluyendo en especial a Calderón. Pero atinó en un punto: desde la adversidad también se construye futuro.

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El Universal
Roberto Rock L.
Ciudad de Méxco
Domingo 6 de septiembre de 2020.

 

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