La crisis de la ciudad demasiado grande es la otra cara de la crisis de la naturaleza.

Italo Calvino, Las ciudades invisibles

El origen de las ciudades está íntimamente ligado al desarrollo de las naciones, los Estados, la civilización y el sujeto, donde el papel de la arquitectura y el paisaje determinan el estilo y “personalidad” de estas aglomeraciones que conforman los espacios urbanos alrededor del mundo, grandes o pequeños. De esta manera, en todo lo que rodea al individuo se encuentran señales y símbolos que lo definen en un tiempo y un lugar: un espacio donde tropieza la existencia con su escenario, y que le define una sensibilidad particular.

Comprometido con la transformación de estos espacios como una estrategia para cambiar la vida a través del arte, Raymundo Sesma es uno de los más importantes exponentes de la intervención arquitectónica en un contexto social, ya que estas áreas de tránsito humano son, generalmente, “terriblemente agresivas y violentas, estéticamente hablando”. En este contexto, la arquitectura social es, para Sesma, la posibilidad de dignificar al ser humano, el paisaje y el entorno al modificar el aspecto de los elementos que conviven en una ciudad; así como otorgar una posibilidad al futuro a través de la sensibilidad, la educación y la creación. Una estrategia, en suma, contra la degradación ambiental y psicológica de la humanidad.

“Para mí la ciudad es una especie de laboratorio y de soporte, donde identifico un edificio, determinada arquitectura en determinado paisaje, y donde decido intervenir a través de la pintura, el paisaje, el escenario, la gráfica y el color. Aplicar el color en la arquitectura es como regresar la naturaleza a la ciudad”, expresa el fundador del estudio de arte y diseño Advento que, desde 1995, desarrolla una serie de acciones y objetos relacionados con la sociedad, el arte contemporáneo y el diseño, con un definido carácter interdisciplinario y con la experimentación de ideas a través de la praxis.

“Desde este punto de vista considero que el artista enfrenta el arte como un hecho político y no como un hecho puramente estético. Por hecho político quiero decir que actúo desde lo social y urbano, en las áreas o espacios que el tiempo y la misma política del Estado degradan. […] Es importante tener una conciencia social y llevar el arte al exterior, porque se trata de una relación directa con las personas, el ambiente y los contextos”, expresa el artista mexicano, y añade que “en todas las ciudades donde la lógica del consumo y el desecho regulan las interacciones y el intercambio social, frecuentemente se encuentran sitios, estructuras y barrios abandonados que en otro tiempo gozaron de cierto o mucho prestigio en la vida comunitaria. Estos caprichos urbanos forman parte de una violencia estructural a la que no debemos acostumbrarnos. Cambiar el entorno también significa cambiar la cotidianidad. Por ello, es mejor transformarlos y darles una nueva identidad. No es necesario destruir o sumar al deterioro una nueva violencia. Basta con transformar las paredes. Dignificar la vista. Correr por las vigas y los techos. Defender lo agradable a la vista.”

“La arquitectura [ya] no es totémica, puede moverse. Y el que la mueve es el espectador. Entonces la obra se hace participativa, se convierte en una experiencia no solamente sensorial, sino que se despliega a un nivel intelectual. Desde el punto de vista de la arquitectura es muy importante, porque yo selecciono distintos puntos de fuga, creando una geometría distinta de la que se hacía en el siglo XX”, expresa el artista, quien en el año 2007 fue merecedor del Honor Award por el American Institute of Architecture con su obra Campo expandido VIII, realizada en la ciudad de Albuquerque.

Ahora, con alrededor de cincuenta intervenciones, Campo expandido es su más ambicioso proyecto y en el que ha trabajado durante más de diez años: un conjunto de mediaciones en las que pone en práctica la intervención artística en diversas ciudades y sitios, como museos, grúas marítimas abandonadas, salas de conciertos, puentes peatonales, etcétera, en distintos lugares de Suiza, México, Italia y Estados Unidos, entre otros.

El color, lo menos simple de lo más sencillo, es uno de los elementos esenciales en el proceso creativo de Sesma y uno de los rasgos característicos de su obra. En efecto, después de un análisis sobre las condiciones sociales y el lugar que ocupa el transeúnte en medio del ritmo de las calles, el artista emplea una paleta tonal característica en cada intervención para recuperar no sólo la funcionalidad de los espacios, sino para proponer una poética del color.

Este proceso, sin embargo, debe ser natural; debe olvidarse que se realizó una mediación, que esos colores “no estaban allí”. En otras palabras, aceptar la desaparición del autor y asimilar este proceso como aquello que nos deja el arte, como un residuo, como una nueva costumbre que podemos habitar.

La moral, que en griego también significa el lugar que habitamos (la morada), está conformada por hábitos que podemos modificar para apropiarnos del espacio que nos rodea a través de una nueva intimidad con los objetos y las personas •

 
*México, 1983. Traductor y ensayista egresado de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la unam. Realizó un postgrado en Historia del arte en la Universidad Complutense de Madrid.

La Jornada
Germán Grisste*
Ciudad de México
Domingo 23 de abril de 2017.


El Cultural Ollin Yoliztli verá renovada su fachada en 2017. Desaparecerán los colores ocre, verde y azul oscuro que cubren sus muros exteriores desde hace casi una década a raíz de la intervención del artista Raymundo Sesma (San Cristóbal de las Casas, 1954) para dar paso a una nueva paleta de colores.

Detrás del cambio de cromática hay una razón práctica: facilitar el mantenimiento del edificio. Sesma ya tiene avanzada la propuesta de la nueva imagen en un 90 por ciento. Si en la primera intervención los colores fueron dictados por el contexto: las casas y los edificios de los alrededores, ahora Sesma vira hacia los tonos azules, grises y blancos. Busca la asociación directa con el cielo. "Modifica la arquitectura volumétrica, y, espacialmente hablando, será un lugar limpio y transparente", adelanta el artista chiapaneco.

La superficie será limpiada por completo, salvo unos trazos pre-existentes en la parte trasera del estacionamiento, libres de humedad, que, precisa, es posible recuperar. Sesma hace hincapié en que se trata ahora de la oportunidad de hacer las cosas bien. En la primera intervención, la superficie no fue preparada de manera adecuada; no se impermeabilizó bien. Y los problemas de humedad han sido constantes. "Si se hubiera hecho bien, hubiera aguantado 10 años", asegura Sesma. Propone recuperar los trazos sin problemas de humedad, y, todo lo demás, limpiarlo por completo. Volver a empezar.

En la primera intervención participaron cien personas y terminaron en cuatro meses. Era un trabajo metódico, la escala de dibujo era más pequeña. Ahora los trazos o volúmenes geométricos son enormes, señala el artista. Y al ser superficies más grandes y al simplificar el dibujo, se reduciría el tiempo de ejecución, calcula, a aproximadamente unos 30 a 45 días. "Cuando lo vean, van a pensar que es otro edificio. Va a estar más cercano a una estética del siglo 21".

De acuerdo con Martín Levenson, asesor en la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, el inicio de la obra se prevé para enero. Se cuenta con una inversión general de 49 millones de pesos, presupuesto con el que también se atenderán las instalaciones eléctricas, de aire acondicionado e hidrosanitarias, así como el mantenimiento arquitectónico del conjunto y el aislamiento acústico de la Sala Silvestre Revueltas.

La duración de todos los trabajos será de seis a ocho meses. "Son 18 mil metros cuadrados de construcción. Se le dará un buen jalón como en mucho tiempo no se le ha dado", promete Levenson.

Reforma
Erika P. Bucio
Ciudad de México
Sábado 7 de enero de 2017.


“El artista lleva en sus ojos un orden”, indicó, por lo que sus experiencias nutren su obra para generar conocimiento y reflexión, dice.

Mérida.- La alquimia ha evolucionado a lo largo de la historia; los primeros alquimistas vivieron en el medievo, intentaban convertir el plomo en oro. A lo largo de la historia, se alejó de su proceso puramente químico y se acercó al arte, al menos eso considera el chiapaneco Raymundo Sesma: “el artista es un alquimista, deconstruye para reconstruir el mundo”, expresó en entrevista con La Jornada Maya.

En las últimas dos décadas del siglo XX, esa transmutación del arte llegó a la era digital; un mouse filosofal. Desde la década de 1980, apareció la tecnología para que la creatividad fuera impresa, indicó Giovanni Troconi, director artístico de Casa Lo’ol, uno de los talleres más completos de México, por su diversidad en métodos y técnicas en el arte.

La tecnología permite que las impresiones sean finas, con una calidad excepcional. Casa Lo’ol cuenta con un equipo técnico y humano con la capacidad para manejar el arte digital, con maestros impresores, papel 100 por ciento de algodón de 10 tipos distintos, marca Hahnemuhlle, y una durabilidad de 100 años sin cambios estéticos; tintas K3 de pigmentos, con el mismo tiempo de vida. Esas características del taller ubicado en Itzimná lo hacen único en México, reiteró.

Aunque la técnica digital fue criticada al principio, y aún hay algunos detractores, cada vez son más los artistas y consumidores de arte que deciden adentrarse en ella, afirmó.

Incluso en Casa Lo’ol, fundada por Arturo Canto Rébora, se enfatiza la búsqueda de que las piezas tengan el mismo valor que un grabado o un serigrafiado. Se firman por el autor, se numera y el tiraje es reducido; además de que va acompañado de un certificado y el archivo digital original es destruido, relató.

“No hay que comparar el arte digital con el grabado o la serigrafía, son lenguajes diferentes”, instó.

Para Raymundo, artista nacido en Chiapas y con un cuarto de siglo de experiencia en Milán, Italia, más allá de la técnica, digital, grabado o serigrafía, “lo que dice el artista en su obra es fundamental”.

La técnica es importante, reconoció, pero es la propia poética del creador la que se expresa en la obra. Sobre lo digital, indicó que permite una saturación al 100 por ciento en el color, la perfección de las líneas en las obras geométricas y con los colores preferidos por el artista, porque “sin la computadora la geometría no se hubiera logrado”.

“Hay que entender y usar la poética del medio, hay que lograr la simbiosis con la idea”, expresó. Entonces, “el artista debe entender las posibilidades de un medio mecánico como la impresora”, enfatizó.

Futurismo

“David Alfaro Siqueiros decía que las pinturas estaban más en el cine que en la pintura misma”, expresó el artista chiapaneco. Los cambios son bienvenidos por el creador, porque está constantemente en busca de nuevos medios para expresarse, por eso los artistas contemporáneos futuristas consideraron a las máquinas como fundamentales para su arte.

Entonces, “el artista es un alquimista, deconstruye para reconstruir el mundo”. Esa transmutación del arte, de lo físico a lo digital y de regreso a lo físico, permite crear nuevos territorios, también en aspectos como la fotografía, afirmó.

Para Raymundo Sesma, su obra lee la arquitectura y el paisaje de la ciudad, para transformarse en un trabajo. Elige las metrópolis porque cuentan con una dinámica con una estética inadecuada, en el que cada quien hace lo que quiere y construye lo que quiere por sus propias ganas, en desorden.

“Es un caos visual y la estética está ausente. Crea una violencia intelectual y sensorial”, manifestó. Por lo que el artista debe encontrar el problema de la ciudad, mencionó.

“El artista lleva en sus ojos un orden”, indicó, por lo que sus experiencias nutren su obra para generar conocimiento y reflexión, se actúa en función del contexto y el lugar, el cual genera las condicionantes.

La Jornada Maya
Mérida, Yucatán
Paul Antoine Matos
Viernes 14 de octubre, 2016.

La universidad de Hidalgo realizará un reconocimiento a la artista mexicana, en el marco de la V edición del Festival Internacional de la Imagen

Ambra Polidori, de ascendencia italiana nacida en México, es una artista que no sólo “retrata” el sufrimiento ancestral de sus compatriotas y congéneres, sino desafía al espectador a involucrarse irremediablemente con las propuestas con que sus imágenes golpean la razón y los sentidos. Fue un hecho dramático en su vida personal lo que cambió su perspectiva sobre muchas cosas.

“Mi obra nació de la indiferencia y del olvido que existen en todas partes; está en permanente construcción y es la mirada del otro la que define sus contornos y habilita el goce, si lo hay. Mi trabajo comenzó a tomar otro rumbo, en parte por razones personales y tienen que ver con una experiencia de muerte, mi obra comenzó entonces a ocuparse del malestar en el mundo, de las guerras, de la enfermedad, de la explotación”.

Ambra Polidori se graduó en la UNAM como licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas pero fue debido a su contacto con diversos fotógrafos y a su trabajo en el diario Uno más Uno, que surgió en ella el interés por la fotografía al grado de dedicarse por completo a esta disciplina artística.
Una profesión con la que, a través de las imágenes, guarda una íntima relación con el pensamiento más literario o intelectual de los temas que aborda artísticamente.

“Mi trabajo a lo largo de los años en el campo del arte, mis experiencias, aquello que me motiva a trabajar sobre ciertos temas y no otros; los hechos que me ha tocado vivir directa o indirectamente, conforman lo que soy y hago. Luz, textura, cuerpo, mujer, etc., viven en mi obra como en la de otros artistas, sólo que cada uno de nosotros las percibimos y las trabajamos de modos diversos y con resultados diferentes. Yo busco con mis trabajos, en resumidas cuentas, una expresión no negociable, procurando mantenerme de manera crítica dentro de las fronteras del arte y de la estética”.

Sin duda, la obra de Ambra Polidori es una constante demanda contra las inquietudes de la sociedad, un trabajo que le ha permitido a la artista tener un acercamiento con sus espectadores, con lo que logra constatar el impacto de su arte en los individuos.

“He tenido la oportunidad de hablar con personas que se han acercado a mi obra y me han expresado cómo las ha tocado, cómo las ha hecho reflexionar. Y eso me satisface mucho, me convence de que vale la pena hacer lo que hago, aunque pienso que lo haría igualmente sin sus palabras. Yo estoy a favor de la visibilidad de los hechos por más trágicos que sean. Estoy a favor de la verdad, de la palabra en libertad y del derecho a manifestarnos. Soy contraria a la censura y considero que cada uno de nosotros debe analizar y sacar sus conclusiones sobre las situaciones que se presentan, sobre las personas, sobre lo que se nos dice, sobre lo que leemos. Siempre con apertura y actitud crítica”.

El trabajo de Polidori ha sido expuesto en galerías, foyeres, museos, casas de cultura y otros foros en ciudades como la Ciudad de México, París, Milán y Nueva York. La artista comparte como es que selecciona sus temas y en que se basa para simbolizar tan difíciles asuntos.

“Creo que muchos artistas y fotógrafos trabajan siguiendo su intuición. No es fácil explicar siempre por qué uno hace esto o aquello, porque ignora o no tal cosa. No todo es racional. Definitivamente el trabajo continuo permite que la selección, definición o simbolización de algo se dé. Diría que el aprendizaje primero y luego el trabajo, hacen posible la obra. Finalmente, trabajo por un arte del disenso, capaz de hacer visible lo que el consenso excluye y hacer del desacuerdo una vía para lograr que la igualdad deje de ser una excepción. Trabajo con y sobre lo que me interesa. Y ese proceso, ese hacer la obra es para mí más importante incluso que el resultado final”.

A lo largo de su trayectoria, Polidori ha enfrentado diversos conflictos sociales, mismos que la han impactado en diversas facetas de su vida.

“Ojalá el arte tuviera la magia de transformar en positivo todo lo terrible que sucede en el mundo y en nuestro país que está en una situación lamentable. Pienso en las niñas y mujeres violadas, torturadas y asesinadas en Cd. Juárez y el resto del país; pienso en los estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos y en el dolor de sus familias y compañeros, pienso en la impunidad y en todos los que día a día joden a su prójimo. Ojalá se acabaran las guerras, que son muchas, y la precariedad del mundo y las personas. Ojalá tuviéramos gobernantes cabales y honestos, capaces de tocarse realmente el corazón ante la desgracia de los demás.

“Y la Justicia, tema en esta ocasión del FINI, reinará entre nosotros. Aunque una cosa la tengo que decir, el arte influye en ciertas personas, las puede llegar a cambiar para mejor, y eso es grandioso y permite esperar que también lo haga en la colectividad, en algunos grupos que llegan a contagiarse de la alegría que significa mirar el arte, aunque no sea placentero lo que se mira; leer literatura, bailar, cantar. Quizá esto dicho así parezca superficial, pero cuando lo vemos, por ejemplo, realizado en los niños, es maravilloso y algo nos dice que es posible”.

Debido a la amplia trayectoria artística y fotográfica de Ambra Polidori, el Festival Internacional de la Imagen, a través de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y su Patronato, otorgará un reconocimiento a la artista mexicana, a lo que ella responde:

“Es a un tiempo halagador y terrible, pues me hace aún más consciente de la edad que tengo y que los años no dejan de pasar”.

Y es en este sentido, el del tiempo, que la artista asegura extrañar la analogía de la fotografía.    

Finalmente Ambra Polidori asegura que su trabajo ha sido placentero y es en la fotografía donde ha podido encontrar la plataforma perfecta para expresarse, sin dejar de lado otras opciones.

“Me gusta sobre todo la fotografía y las instalaciones, así como muchos tipos de materiales. Extraño los químicos del cuarto oscuro, amo el blanco y negro y me gusta trabajar con varias posibilidades a la vez. Me inclino por los formatos de gran tamaño, pero considero que cada obra o serie pide su formato”.

En la V edición del FINI que se realizará del 8 al 15 de mayo en las instalaciones de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), se montará una exposición retrospectiva con la que los visitantes tendrán la oportunidad de conocer su trayectoria y saber por qué el trabajo de Polidori ha sido un referente para los profesionales de la imagen y del foto periodismo.

Puebl@Media
Pachuca, Hidalgo
Viernes 10 de abril de 2015.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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