El presidente electo fue entrevistado por el exmandatario ecuatoriano, quien también forma parte del Grupo de Puebla. Más tarde ofreció una clase magistral para estudiantes de la UNAM titulada "Desafíos de América Latina".


La agenda de Alberto Fernández en México en el marco de su primer viaje como presidente electo continuó este martes con un encuentro con el exmandatario de Ecuador, Rafael Correa, y una conferencia ante estudiantes de la Universidad Autónoma de México (UNAM) que tuvo como título “Desafíos de América Latina”.

Un día después de visitar al presidente local en el Palacio Nacional, Andrés Manuel López Obrador, y de cenar con empresarios mexicanos, Fernández fue entrevistado por Correa en la previa de la charla que ofrecio frente a cientos de personas en el el Antiguo Colegio de San Ildefonso, en el marco de un ciclo organizado por la UNAM.

Correa, que reside junto a su familia en Bélgica, viajó especialmente a México para grabar un capítulo de su programa de entrevistas televisivas con Fernández como invitado, cuyo triunfo electoral definió como un "vendaval de esperanza" para América Latina.

Tanto el ecuatoriano como el argentino se hospedan en el mismo hotel, Camino Real, y el encuentro entre ambos fue gestado por el excandidato presidencial de Chile Marco Enríquez Ominami, uno de los fundadores del Grupo de Puebla.

Al igual que Fernández, Correa integra el Grupo de Puebla, el foro de líderes progresistas de América Latina de reciente aparición, que nació en contraposición al "Grupo de Lima", donde confluyen gobernantes de orientación más liberal.

El ecuatoriano fue invitado al encuentro del Grupo de Puebla que tendrá lugar en la Ciudad de Buenos Aires entre el 8 y el 10 de noviembre (se desconoce si será de la partida), y es uno de los dirigentes latinoamericanos que defiende al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en medio de los fuertes cuestionamientos que recibe por la crisis política y social que enfrenta ese país desde hace varios años.

El Grupo de Puebla, que también integra el ecuatoriano, reúne a los líderes regionales que buscan hacer frente al "neoliberalismo" a través del impulso al "progresismo", al tiempo que pretende que la situación venezolana sea resuelta pacíficamente, sin una intervención directa de otros Estados ni con un bloqueo económico.

El encuentro de este Grupo en Buenos Aires contará con la presencia de Fernández, de la expresidenta de Brasil Dilma Rousseff, el exmandatario colombiano Ernesto Samper, el excandidato presidencial brasileño Fernando Haddad y el el chileno exsecretario general de la OEA José Miguel Insulza.

También están invitados el expresidente uruguayo José "Pepe" Mujica, el candidato presidencial del Frente Amplio de ese país, Daniel Martínez, el expresidente paraguayo Fernando Lugo, y el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera.

En la conferencia, el presidente electo consideró que los líderes de América Latina tienen que "todo para darle al continente la igualdad que no tiene".

"La primera bocanada de aire fresco que hubo en América Latina fue el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, que volvió a mirar al sur", consideró el referente del Frente de Todos.

En el evento organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Fernández expresó: "Nosotros fuimos distintos, como México, porque les dimos derechos a los que estaban postergados".

"No miren al norte, miren a Europa, debemos estar unidos en economías regionales. Voy a trabajar incansablemente en unir a América latina en un solo continente. Se que no estoy solo", remarcó el mandatario electo.

Además, volvió a pedir por la libertad de Luiz Inácio Lula Da Silva, y señaló: "Lula quizás esté preso porque consiguió que más de la mitad de los brasileños sean parte de la clase media. Hasta entonces predominaba la pobreza y un sector muy chiquito concentraba la riqueza".

"A Cristina (Kirchner) la salvaron una serie de cosas: no pudieron avanzar porque las pruebas eran inexistentes, porque el pueblo la eligió y le dio fueros y porque detrás estaba el peronismo", subrayó Fernández sobre la vicepresidenta electa.


Alberto Fernández a Correa: "Tal vez México y Argentina puedan construir un eje que reviva de vuelta la unidad de Latinoamérica"


Este nuevo capítulo de 'Conversando con Correa' ha resultado ser la primera entrevista que ha dado el presidente electo de Argentina a un medio internacional.
En el nuevo episodio del programa 'Conversando con Correa', el exmandatario ecuatoriano ha entrevistado al presidente electo de la República de Argentina, Alberto Fernández, con quien ha discutido un amplio abanico de temas que incluyeron la situación social y económica en Argentina, la historia y actualidad del peronismo, así como varios problemas que enfrenta la región, en general, a día de hoy.

El peronismo contra el antiperonismo
Discutiendo por qué el camino del desarrollo económico de Argentina no ha resultado ser tan exitoso como el de algunos países occidentales, como Australia, cuyo ingreso per cápita a inicios del siglo XX era casi similar, Alberto Fernández ha subrayado que se debe a "un debate de muchos años donde se enfrenta una sociedad que quiere crecer y una sociedad que se conforma con el statu quo logrado: cierto patriciado, cierto sector dominante de las sociedades que lo que más necesitan es que nada cambie porque allí está su ventaja".

El presidente electo ha indicado que en Argentina hasta el día de hoy "sigue la pelea" entre el peronismo ("los que queremos una sociedad más igualitaria") y el antiperonismo ("los que quieren preservar sus privilegios" y sus "ventajas").

En este sentido Fernández se ha hecho eco del libro de Alejandro Grimson '¿Qué es el peronismo?', donde el autor plantea la idea de que el día que nació el peronismo, nació el antiperonismo. "Y mientras el peronismo viva va a ser siempre una amenaza para ciertos sectores de la sociedad que se van a abroquelar (defender) tratando de preservar sus privilegios", ha indicado, agregando que "el peronismo gana, pero siempre hay un tercio de la Argentina que reacciona contra el peronismo". "Lo acabamos de ver con Macri", ha subrayado.

"El milagro de Chile es la paciencia de los chilenos"
Dicho dilema tiene lugar no solo en Argentina, sino que "el debate sigue siendo exactamente el mismo [...] en muchos lados de América Latina", señala Fernández. "Es lo que uno ve en Chile", donde "los dirigentes más progresistas […] no podían resolver el problema de la igualdad", por lo que "en verdad el ingreso chileno quedaba concentrado en muy pocas manos", ha indicado.

Alberto Fernández, presidente electo de Argentina
El 'milagro chileno' no es la economía de Chile, el milagro de Chile es la paciencia de los chilenos
Alberto Fernández, presidente electo de Argentina
"Y solo falta que el 1% de Chile se lleve el 30% del ingreso para que Chile explote", ha aseverado, señalando que durante "todos estos años […] uno miraba la desigualdad que había en Chile, y decía: 'El 'milagro chileno' no es la economía de Chile, el milagro de Chile es la paciencia de los chilenos'".

El presidente electo ha reiterado que la razón de las protestas antigubernamentales que vive estos días la nación chilena "no fue el aumento del [pasaje del] metro, fue la enorme desigualdad que hay".

La Argentina que deja Macri
El nuevo mandatario electo ha constado que la situación económica de Argentina está bastante grave y la nación enfrenta "problemas que jamás se nos ocurrió que podríamos tener". Esto se debe a las políticas del actual jefe de Estado, Mauricio Macri, quien desde el 2015 infló la deuda externa nacional del 38% del PIB (el 13% en dólares), hasta el 95% del PIB.

"El Fondo Monetario Internacional le prestó a Macri 57.000 millones de dólares, que representa el 60% de lo que tiene prestado al mundo", ha denunciado Fernández, agregando que el FMI lo hizo "para que Macri pudiera sostenerse".

Alberto Fernández, presidente electo de Argentina
El FMI le prestó a Macri 57.000 millones de dólares, el 60% de lo que tiene prestado al mundo
Alberto Fernández, presidente electo de Argentina
"La campaña política más cara de la historia de la humanidad es la de Macri. A los argentinos nos costó 57.000 millones de dólares", ha insistido el mandatario electo y ha reiterado que "el estado en el que estamos tiene culpa Macri y tiene culpa el FMI".

Fernández ha recordado que Argentina siempre ha pagado sus deudas: entró en el FMI en 1957 y en el 2005 pagó el 100% de los 9.800 millones de dólares prestados.

"Nos sacamos de encima ese tema", pero luego solo "en un año Macri tomó [prestado del FMI] casi 60.000 millones de dólares", ha reiterado el presidente electo para que "la comunidad de naciones libres vea lo que ha pasado" en Argentina y "que no es un capricho de Alberto Fernández decir lo difícil que enfrentamos".

Alberto Fernández, presidente electo de Argentina
Nosotros no somos como Macri, nosotros no mentimos. Y nosotros no podemos pagar en las condiciones que está la economía argentina

Alberto Fernández, presidente electo de Argentina
"Porque Argentina siempre ha hecho honor a sus deudas. Inclusive cuando fuimos al 'default' nosotros dimos un plan de pagos, no dijimos: 'No pagamos más'. Y salimos pagando, y ahora debemos hacer lo mismo", ha indicado Fernández, pero sostiene que lo que "el mundo tiene que entender es que nosotros no somos como Macri, nosotros no mentimos. Y nosotros no podemos pagar en las condiciones que está la economía argentina".

"La economía argentina se tiene que recuperar, tiene que volver a producir, tiene que volver a exportar y de ese modo tendrá dólares para hacer frente a sus obligaciones", ha aseverado, lamentando que "hoy nada de eso ocurre".

"Macri va a dejar 5 millones de nuevos pobres, el 40% de la población argentina debajo de la línea de pobreza. Ese es el resultado de Macri", ha señalado Fernández, añadiendo que tiene "muchas expectativas" de que Argentina va a poder salir adelante. "Básicamente porque tenemos la verdad. Y porque todos saben que han sido cómplices, que el Fondo [Monetario internacional] ha sido cómplice de lo que ha pasado", ha declarado.

El presidente electo ha indicado que en el 2015 Macri pudo ganar las elecciones, porque el campo popular desde el año 2013 empezó a dividirse. No obstante, "después de que Cristina [Fernández de Kirchner] perdiera las elecciones [legislativas] de octubre del 2017, volví a hablar con ella", ha recordado Fernández, "y en esa primera reunión le dije: 'Nosotros no podemos seguir divididos, porque eso solo es hacerle un favor a Macri'. Y favorecer a Macri es lastimar a los argentinos. Y empezamos el trabajo de la unidad".

"Empezamos un trabajo con Cristina de convocar a todos, y todos tuvieron la buena voluntad de acercarse y de volver a sumarse. Y todos entendimos que la no unión nuestra conducía una vez más a la derrota del campo popular", ha concluido.

Hacia la integridad de Latinoamérica
En el marco de la discusión acerca de la situación en la región, el presidente electo de Argentina ha lamentado que "América Latina vive un proceso de desintegración creciente" con múltiples "acuerdos regionales que ninguno se respeta", entre ellos el Acuerdo del Pacífico, el Pacto Andino, el Mercosur y la Unasur.

"Está todo disperso, nos han dividido peligrosamente", ha aseverado. Con ello, Fernández indicó que está dispuesto a usar el tiempo que le haga falta para volver a construir la Unasur —de cuya destrucción "se hicieron cargo los poderes dominantes"— porque, dice, la unidad del continente es el modo que tiene América Latina para enfrentar la globalización. "No hay otro modo", ha asegurado.

Alberto Fernández, presidente electo de Argentina
Nosotros más que nunca tenemos que trabajar en ese proceso integrador
Alberto Fernández, presidente electo de Argentina
En este contexto, el presidente electo ha revelado que en el marco de una "muy buena y muy larga reunión de 4 horas" que recientemente mantuvo con el mandatario de México, Andrés Manuel López Obrador, la integridad de la región fue el tema central.

"Tal vez el país más norteño de la América Latina y el país más al extremo sur de América Latina puedan construir un eje que reviva de vuelta la unidad", ha compartido sus planes Fernández, ampliando que para ello hay que trabajar en ese proceso integrador y que "México vuelva a mirar al sur".

Intentos de hacer política a través de los juzgados
Durante la entrevista, Alberto Fernández, que es profesor de Derecho Penal, ha compartido su punto de vista acerca de los intentos de varias partes de influir en la política de Latinoamérica a través de la persecución judicial o la guerra jurídica.

"Mi padre era juez de la Cámara del Crimen. […] Y yo aprendí de mi padre la importancia de la justicia", ha revelado el político.

Alberto Fernández, presidente electo de Argentina
Para mí, en el Estado de derecho, el respeto a las libertades, el respeto al debido proceso y una justicia independiente son reglas absolutas
Alberto Fernández, presidente electo de Argentina
En este sentido, Fernández destacó que en Latinoamérica fracasaron tres cosas:

La justicia dejó de ser independiente y empezó a ser manipulada por el poder
Fracasó el debido proceso legal que exige que uno tenga un juicio transparente donde se pueda probar la inocencia en libertad
La prisión preventiva se convirtió en regla
"Y finalmente, la justicia, por todo esto, dejó de ser independiente y empezó a servir al poder de turno" en varios lugares de América Latina, incluido Chile, "pero hay tres focos", donde resalta este deterioro del sistema judicial: Brasil, Argentina y Ecuador, ha aseverado Fernández.

Así, el expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, "ha sido acusado de tener un departamento que supuestamente le dio una empresa constructora, subsidiaria de Odebrecht", pero no existe ni una prueba documental "que diga que efectivamente Lula compró ese inmueble", dice Fernández.

De acuerdo con el político, el uso indebido de la justicia "en Ecuador, en Brasil y en Argentina se ha visto con toda claridad", pero en Brasil se ha manifestado de una forma "escandalosa". "El juez que condena a Lula, diciendo que aunque no tiene pruebas fidedignas, tiene la íntima convicción de que Lula era el dueño, así lo condenan; ese juez hoy es ministro de Justicia de Bolsonaro", ha resaltado Fernández.

"[El presidente de Brasil, Jair] Bolsonaro yo sé que está enojado conmigo porque yo pido por la libertad de Lula, pero lo lamento mucho: yo soy un hombre de derecho, y donde veo una injusticia, la marco. Eso lo aprendí de mi padre", subraya.

Prensa en Argentina
En el contexto de la libertad de prensa y de cómo influye en la opinión pública, el presidente electo ha indicado que gracias a un debate social muy fuerte que hubo cuando se estableció la Ley de Medios en época de Cristina Fernández de Kirchner "los argentinos hoy sabemos, cuando leemos o cuando escuchamos, quién está detrás del que está hablando o escribiendo".

El político ha subrayado que a pesar de que esta ley posteriormente fue derogada virtualmente por Macri y pasaron los años, "sabemos qué interés está detrás del diario 'tal, tal' y del diario 'tal'". "Esto en Argentina está muy claro", lo que representa "un gran avance", ha aseverado.

En consecuencia, aunque en la prensa durante 4 años de mandato de Macri "dijeron de Cristina las peores cosas", Fernández y sus partidarios lograron ganar las elecciones, "porque no se puede engañar a todos todo el tiempo".

RT
Ámbito.com
Ciudad de México
Jueves 7 de noviembre 2019.


Rafael Correa, expresidente de Ecuador y quien ahora vive exiliado en Bélgica, habla en exclusiva con Proceso sobre los acontecimientos más recientes en su país, donde el actual mandatario, Lenín Moreno (a quien tacha de criminal), encabeza una “deriva autoritaria” y quien, señala, ha desatado una represión sin precedente en una democracia. Y la solución que propone el exmandatario es radical: unas “elecciones anticipadas”.


Frente a la crisis que enfrenta la nación sudamericana, Rafael Correa (presidente entre 2007 y 2017) apunta: “En Ecuador hay una salida claramente establecida por la Constitución”. Esa salida consiste en convocar a elecciones anticipadamente para hacer frente a una crisis social y política desatada por un gobierno que “traicionó” el mandato de las urnas.

Correa aclara cuál ha sido su papel y el de sus seguidores en las manifestaciones, rechaza haber promovido cualquier acto violento y hace referencia al rol de México, que ha otorgado asilo a varios militantes de la “Revolución Ciudadana”, hoy objeto de persecución política.

En entrevista exclusiva para Proceso, Correa denuncia la injerencia de Estados Unidos en la región, el uso político de la justicia en Ecuador (nación ahora gobernada por Lenín Moreno) y otros países de la zona, y contrasta la situación por la que atraviesa su país con la Venezuela de Nicolás Maduro.

Moreno, “cabeza de playa” de EU

–Ecuador está inmerso en un nuevo periodo de inestabilidad política que nos hace recordar esos años en los que caían presidentes a cada rato. ¿Estamos volviendo a esas épocas?

–Sí, aunque con una diferencia: hoy existe una gran inestabilidad social y económica que no se traduce en una inestabilidad política, porque tanto los grupos de poder que apoyan al gobierno como Estados Unidos buscan mantener a Moreno a sangre y fuego, a pesar de ser un presidente inexistente que encabeza un gobierno en estado vegetativo.

“Lenín Moreno ha sido la cabeza de playa de Estados Unidos en América del Sur en cuestiones como la destrucción de Unasur, el proceso de integración más importante de nuestra historia. También cuando se trata de atacar a Venezuela, de darles una base militar en Galápagos (contra lo establecido por la Constitución), al entregar a Julian Assange y, por sobre todas las cosas, al apresar a los correístas.”

–¿Usted ve hoy una mano de Estados Unidos en otros países de América Latina, más allá de Ecuador?

–Sí. Hoy más que nunca hay una necesidad feroz de intervención. Basta ver lo que están haciendo con Venezuela, donde existe un bloqueo criminal. El sector público venezolano no puede hacer una sola operación financiera porque le han bloqueado todas sus cuentas, bonos y activos. La injerencia de Estados Unidos ha perdido todo recato y es hoy más evidente que nunca.

–¿En qué sentido se puede afirmar que en Ecuador hay un retroceso democrático?

–La democracia no sólo se rompe con un golpe de Estado, sino también cuando un proyecto político que gana una elección se tira a la basura, como ocurrió con Moreno en 2017. En Ecuador tenemos un presidente corrompido que se ha entregado a los grupos de poder para aplicar el proyecto neoliberal exactamente contrario al que ganó en las urnas.

–¿Qué le parece la postura de la OEA? Luis Almagro ha expresado su respaldo al gobierno de Moreno y dijo que éste debe concluir su periodo…

–¿Por qué debería concluirlo si es un criminal? Es un presidente que traicionó el plan de gobierno, quebró la democracia, ha roto al menos cinco veces el estado de derecho y está reprimiendo. ¿Por qué debería seguir en su puesto si la Constitución contempla una salida?

“Para resolver ese tipo de conflictos la Constitución de 2008 estableció, en sus artículos 130 y 148, la posibilidad de anticipar elecciones. Esa es la solución para lograr la tan ansiada estabilidad social y económica.

“La OEA nunca ha hablado de la brutal represión, a pesar de que mi generación no recuerda algo así en democracia. El gobierno de Moreno declaró un estado de excepción en todo el país, lo cual elimina todas las garantías constitucionales. Pueden allanar tu casa sin orden judicial, intervenir correspondencia y prohibir reuniones; incluso declararon un toque de queda que sólo se había visto en tiempos de dictadura.

“¿Y los ocho muertos? ¿Y los mil 300 heridos? ¿Y los mil 200 detenidos? ¿Y la persecución que están emprendiendo contra los correístas? De esto no hablan la OEA ni la prensa internacional. Sólo dicen que Maduro y yo estamos financiando la protesta y que infiltramos grupos vandálicos…”

–¿Cómo ve las reacciones de los gobiernos latinoamericanos?

–No se ha evaluado la situación de Ecuador en función de principios o de valores, sino de conveniencias. El Grupo de Lima apoyó a Moreno, pese a que los excesos del gobierno son incontestables. Pese a su atentado contra el estado de derecho y al hecho de que hace rato rompió la democracia, no pasa nada. Aquí hay una solución constitucional clara, pero no la quieren utilizar porque le temen a la verdadera democracia.

–A usted le convendría que cayera este gobierno, ¿no es cierto?

–Que caiga democráticamente. Yo fui el primero en decir que en Ecuador hay una salida claramente establecida por la Constitución. Ahí se establece que frente a graves crisis políticas o conmoción social se pueden anticipar elecciones. La respuesta a este problema es democracia.

–¿Usted quisiera volver a ser presidente?

–No. Yo quisiera recuperar a mi patria. Yo no importo. Yo quería retirarme de la política, ¿por qué cree que me vine a vivir a Bélgica? Tengo 29 juicios penales. Ni Al Capone, Pinochet y El Chapo Guzmán juntos tienen tantos. Es una evidente persecución. Necesitamos recuperar la patria, ese proceso tan hermoso que asombró al mundo entre 2007 y 2017 y que fue desbaratado por la traición, la ineptitud, la corrupción y la mediocridad. Lenín Moreno es un impostor experto, el más grande farsante de nuestra era. Su cinismo no tiene límites.

–¿Cuál ha sido el papel de sus simpatizantes dentro de las protestas?

–La Revolución Ciudadana participó en las protestas, pero lo hizo siempre de forma pacífica. Ahora resulta que tenemos tal capacidad de movilización que manejamos todas las protestas, y tenemos tal poder económico que hemos financiado grupos vandálicos y una serie de tonterías más.

–Se ha dicho que las protestas han resultado especialmente violentas. La quema de la antena de un canal de televisión, el intento de incendiar un periódico… ¿Quién tendría interés en quemar la Contraloría, como ocurrió?

–Vea lo que ocurrió en Alemania en 1933, cuando comenzaba el régimen nazi. Para declararse dictador y exterminar a los comunistas y a la izquierda, Hitler mandó incendiar el Reichstag, capturó a los comunistas, los hizo confesar y acabó por fusilarlos a los seis meses. 60 años después la justicia alemana los liberó de todos los cargos, tras demostrar que había sido una farsa. Lo de la quema de la Contraloría y esos episodios que usted menciona son sólo un déjà vu.

“Lo que nos atribuyen en relación a la Contraloría es muy infantil. Dicen que somos tan corruptos que queríamos eliminar todos los vestigios de nuestra corrupción. Eso es una tontería, porque esos casos ya están en la fiscalía y porque –aunque se pudiera encontrar el cajón y quemar todos los expedientes– esas cosas están respaldadas digitalmente. Son idioteces que atentan contra la inteligencia.”

–¿Hubo exceso de violencia entre los manifestantes?

–Desde luego, pero la tónica de la mayoría de las manifestaciones de nuestros hermanos indígenas no fue, en su mayoría, violenta. Hay grupos indígenas que son muy violentos, pero nada comparable con la brutal represión que se dio. En estos casos también se generan saqueos por parte de bandas delincuenciales que operan en los cinturones de miseria alrededor de las ciudades y aprovechan los momentos en que la fuerza pública está concentrada en otras labores. Son bandas delincuenciales fruto de la exclusión y la miseria.

“En cualquier caso, gran parte de la violencia fue una respuesta a las fuerzas policiales y militares que atropellaron manifestantes, los pateaban en el piso y hasta dispararon balas de goma a la cara de un hombre atravesándole un ojo y matándolo. Llegaron incluso a perseguir a los manifestantes en los puentes, hasta hacerlos caer.

“La gente se indignó con la prensa porque mientras pasaba todo eso los medios transmitían dibujos animados y otras variedades, ocultando por completo los excesos del gobierno. Teleamazonas –propiedad de uno de los banqueros más ricos del país y descarado cómplice del gobierno– decía que eran los manifestantes quienes estaban atacando, cuando eran ellos quienes estaban siendo reprimidos.”

–¿Qué está pasando en este momento en Ecuador? El gobierno entabló negociaciones con la Conaie (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador). Retiró el decreto 883, que eliminaba el subsidio a los combustibles. Pareciera que la situación se está normalizando, ¿es así o se trata de una falsa percepción?

–Ecuador está en picada. Después de los crímenes que cometieron, decir que todo el problema se resuelve con derogar un decreto es absurdo. Esa gente debería estar siendo juzgada.

–La embajada de México fue vandalizada recientemente. Nuestro gobierno presentó una nota de protesta. Aparecieron pintas en las paredes… ¿Tendrá esto que ver con el papel que ha tomado México?

–Por supuesto. Hay una molestia de las élites que, al ver que su títere se caía, se pusieron del lado del gobierno como nunca. Como México ha tenido una posición muy clara de respeto a los derechos humanos, respetando esa tradición tan hermosa, ha acogido primero al excanciller Ricardo Patiño, un histórico de la Revolución Ciudadana. A él le sacaron una orden de aprehensión por un discurso en una reunión partidista en la que llamó a ejercer una resistencia pacífica. Lo acusaron de instigar a la violencia y le giraron orden de aprehensión.

“La embajada de México ha acogido también a otros siete compañeros nuestros a quienes han culpado de violencia provocada y vandalismo inducido. Los persiguen con el pretexto de que ha habido financiamiento del exterior y se ha intentado un golpe de Estado. Todo esto hace que México sea un blanco de grupos fascistas que quieren masacrar al correísmo y cualquier proceso de cambio en América Latina. Seguramente son ellos quienes vandalizaron la embajada.”

El “lawfare”

–Usted ha manifestado ser un perseguido político. En otros países de América Latina también se habla hoy de un uso político de la justicia. Cada vez se denuncia más la presencia de estrategias de lawfare en la región. Ahí están los casos de Brasil o Argentina. ¿También ahí ve la mano del gobierno de Estados Unidos?

–Sí. Las cosas en América Latina no ocurren por casualidad. No fue por azar que en los setenta se instauraron dictaduras militares criminales. Eso fue una política concertada a través de políticas represivas, como el Plan Cóndor. Las estrategias de lawfare que vemos hoy son como el Plan Cóndor II. Estados Unidos tiene infiltrados en nuestros sistemas de justicia. Hay cantidad de jueces y fiscales que frecuentemente se van a preparar a Estados Unidos o acuden a escuelas o seminarios organizados y financiados allá.

“Si en los setenta se mataba y se ­desaparecía a las personas, hoy se matan reputaciones y se roba la libertad. Claro, es menos duro porque no hay un daño físico, entre comillas. Sin embargo, la estrategia puede ser más eficaz. Cuando te inventan pruebas y testigos falsos, y repiten todos los días que eres un ladrón y vives rey en Bélgica, hasta los más grandes militantes empiezan a dudar de ti. La prensa cree que en la repetición está la demostración. En realidad, no pueden demostrar nada, porque todas las acusaciones contra mí son falsas.”

–¿Qué papel juega la prensa en todo ­esto?

–El lawfare tiene dos patas: una de ellas es el linchamiento mediático. Aunque no presenten una sola prueba, después de seis meses de decirte ladrón la gente termina por creer que es verdad. Aplican la técnica de Goebbels de repetir una mentira mil veces para que se convierta en verdad. La otra es la presión política, los jueces cooptados por la presión mediática y el poder de Estados Unidos.

“Como no nos pueden vencer en las urnas, tratan de derrotarnos de esta manera; destruyendo nuestra reputación y robando nuestra libertad, como le hicieron a Lula. En Brasil no sólo le robaron la libertad a Lula, le robaron la democracia al país. Pese a no tener una sentencia firme, no le permitieron participar como candidato. Si él hubiera podido competir, hoy sería el presidente de Brasil en lugar del fascista Jair Bolsonaro.

“La prensa en América Latina siempre ha estado en manos de las élites. Esa prensa es nuestra mayor opositora. La prensa está para defender el statu quo.”

–Usted acusa a Moreno de traicionar a la Revolución Ciudadana y el mandato de las urnas, pero me parece que hay más que eso, hay también una dificultad de la propia Alianza País de procesar adecuadamente la sucesión y elegir a un candidato que estuviera más de acuerdo con sus principios. ¿Falló ahí el partido?

–Creo que está usted en un error. Había muchos cuadros. Nosotros no tomamos una decisión equivocada, el tipo nos engañó. Yo soy profesor de economía para la toma de decisiones. Decidimos en función de la información que se tenía en ese momento. Hace dos años y medio yo revisé lo qué hacía Moreno. Era el más revolucionario de todos, para él yo era el mejor presidente de la historia, la Revolución Ciudadana era una leyenda. Cuando vivía Chávez le hacía reverencia. Ahora él cree que el socialismo del siglo XXI está lleno de ladrones, que la Revolución Ciudadana es un fracaso completo y que todos hemos sido corruptos.

“¿Dónde habrá estado esos 10 años de gobierno? Moreno fue seis años vicepresidente, cuatro años delegado ante la ONU para personas con discapacidad y 10, vicepresidente de Alianza País. Estamos hablando de un farsante profesional. Tal vez lo cooptaron en el camino o lo chantajearon por corrupto. Tal vez los gringos descubrieron eso antes que nosotros y lo chantajearon. Hay muchas hipótesis.”

–¿No hay una autocrítica de su parte, presidente?

–¿En qué sentido?

–Me parece que la Alianza País y el proceso de la Revolución Ciudadana se volvió muy dependiente de un liderazgo y que no supo plantearse a tiempo y adecuadamente la sucesión. Me cuesta pensar que un hombre con su inteligencia se deje engañar por un “farsante profesional”, como usted le llama.

–Bueno, lo voy a desilusionar, pero yo fui totalmente engañado, al igual que 90% de Alianza País. Yo podía imponer. Mi candidato de preferencia era Jorge Glas, el vicepresidente, pero era más difícil que ganara y me hubiera creado un gran conflicto con el partido. Sabíamos que Moreno no tenía las cualidades presidenciales de Glas, pero era mejor candidato.

“Hoy pueden hablar de liderazgo, caudillismo, pero éramos un movimiento democrático, 90% de la gente por lo menos, apoyaba la candidatura de Moreno. Incluso formamos muchos cuadros… lo que pasa es que ahora se sataniza el liderazgo. Los liderazgos son buenos, son deseables, eso no quiere decir que no formamos otros líderes, hay muchísimos, pero la mayor parte de la gente apoyaba a Moreno.”

–Yo no satanizo los liderazgos. Mencionaba esto porque en México la autoproclamada Cuarta Transformación y el partido de López Obrador, Morena, son muy dependientes de su figura, con lo que no está garantizada la continuidad del proyecto. ¿Qué lecciones podríamos aprender sobre lo que ha pasado en Ecuador?

–Nuestro proceso fue muy especial. Chávez llegó a Venezuela después de cinco o seis años; formó el Movimiento V República, tuvieron tiempo de prepararse. Evo Morales viene de una tradición centenaria de los movimientos sociales en Bolivia. Algo similar ocurre con el peronismo en Argentina, que tiene 70 años de vigencia y una fuerza enorme. Por eso es que no está presa Cristina Kirchner. De otra manera quién sabe lo que le hubiera pasado.

“En Ecuador las cosas fueron distintas: Alianza País nació y creció con el poder. En abril de 2006 creamos el partido y en enero de 2007 llegamos al poder. En ese contexto fue inevitable tener mucha gente que no era leal a una visión o a un proyecto político, sino al poder.”

–Estuve en Ecuador el año pasado. Buscaba libros sobre la Revolución Ciudadana y encontré muchos publicados recientemente, la mayor parte contrarios a su gobierno. Me llamó la atención que no hubieran salido antes. ¿No había un clima de libertades, no se atrevían a publicar o a qué atribuye esto?

–Luego los esconden en las librerías… Muchos de esos negocios están contra nosotros y por eso no sacan nuestros libros. Se han hecho cosas muy ridículas para sembrar odio.

–¿Por qué lo odian? Yo tengo la hipótesis que a usted le gusta un poco la provocación y usted mismo ha motivado algo de eso.

–Probablemente. Cada quien tiene su personalidad, pero no sé dónde esté eso tipificado como delito. Los falsos testimonios, la persecución y la violencia que ha habido contra nosotros sí son delitos. A mí me pueden criticar el ser provocador, pero ¿a Evo Morales también? ¿Y a Lula da Silva? El denominador común entre Lula, Cristina, Evo Morales y a quien le hablas no es nuestro temperamento, es que somos enemigos de clase de la oligarquía.

“Somos peligros reales para el sistema y rompimos ese pacto por medio del cual las élites dominan y los dominados aceptan esa dominación como algo normal. Ese pacto donde los pobres aceptan tener las peores escuelas públicas porque así siempre ha sido y así debe ser. Nosotros rompimos esos esquemas y por eso somos vistos como un peligro. No nos engañemos, no es que yo sea simpático o antipático, temperamental o no, es que somos el enemigo de clase de esa élite.”

Contrastes con Venezuela

–¿Usted ve una deriva autoritaria en Ecuador similar a la que se ha vivido en Venezuela durante los últimos años?

–No estoy de acuerdo con que en Venezuela exista una deriva autoritaria. Venezuela está bajo ataque y tiene una economía de guerra. ¿Qué mayor agresión que las sanciones económicas que constituyen una verdadera agresión? La derecha venezolana es muy violenta. En Ecuador la situación es distinta. Allí hay un recurrente atentado contra los derechos humanos y la Constitución. Por lo menos hubo cuatro rupturas constitucionales en Ecuador, empezando por la inconstitucional destitución del vicepresidente electo.

–Veo claramente la deriva autoritaria en Ecuador, pero me llama la atención que usted no la vea en Venezuela. ¿Diría usted que en ese país no se ha debilitado la institucionalidad democrática?

–No sé si usted esté enterado, pero en los últimos meses ha habido tres elecciones en Venezuela para elegir autoridades municipales, gobernadores y asambleas constituyentes en las que ha ganado Nicolás Maduro con gran participación.

“Es difícil evaluar la democracia en Venezuela con los parámetros de un país desarrollado, porque existen otras formas de presión y condicionamiento. Venezuela es un país bajo asedio, donde trataron de matar al presidente de la república con drones, donde ha habido graves actos de violencia y un boicot económico tremendo.

“En Ecuador no ha habido nada de eso. Si lo que acaba de pasar en Ecuador hubiera pasado en Venezuela, ya estaría en todos los titulares de los medios del mundo entero. Sin embargo, como se trata de Ecuador y contra la izquierda, entonces no pasa casi nada. Así funciona la doble moral internacional.

–¿Usted no ve un cuadro grave de violaciones a los derechos humanos en ­Venezuela?

–No. Leopoldo López, por ejemplo, indujo la violencia y por eso murieron decenas de personas. Alguien tiene que ser responsable por esas muertes. Como en este caso se trata de un opositor se dice que es un preso político, cuando en realidad es un político preso, hay que precisar las cosas.

–Lo veo cansado, tenso y preocupado. ¿De qué se ocupa en estos días? ¿Cómo sigue y participa desde Bruselas de lo que sucede en Ecuador?

–Cómo no estaría cansado, tenso y preocupado cuando veo que están metiendo presos a mis compañeros y están destrozando a la patria, cuando veo esa represión brutal. Han sido unas últimas semanas muy intensas desde que empezó la crisis. Yo hubiera querido que mi actividad central fuera escribir. El problema es que cada día me despierto para ver qué nuevo juicio me habrán puesto. Gasto mucho tiempo en contestar las infamias, traducir documentos, atender los juicios o hablar con abogados. En las últimas dos semanas no he escrito ni una letra porque he estado dedicado a tratar de apoyar a mis compañeros en esta grave crisis o, como dice Moreno, he estado “ocupado dirigiendo las protestas y el vandalismo” (ríe).

Proceso 
Hernán Gómez Bruera
Ciudad de México
Domingo 19 octubre 2019.


Para ganar en primera vuelta, Moreno requiere un 40% de los votos válidos y una diferencia de diez puntos sobre el segundo.

El candidato oficialista de izquierda Lenín Moreno encabeza, según varios sondeos a boca de urna, la elección presidencial celebrada este domingo en Ecuador, crucial para la golpeada izquierda latinoamericana.

El exvicepresidente Moreno, que aspira a suceder al mandatario saliente Rafael Correa, tendría entre 36% y 43% de la votación, mientras que el exbanquero de derecha y opositor Guillermo Lasso habría conseguido entre el 26% y 31%.

Para ganar en primera vuelta, Moreno requiere un 40% de los votos válidos y una diferencia de diez puntos sobre el segundo.

Tras conocer los sondeos, Lenín Moreno festejó ante los simpatizantes del movimiento Alianza País (AP) en un conocido hotel del norte de Quito.

"Hemos ganado las elecciones en justa ley (...). Más tarde estaré pendiente de los resultados definitivos que dé el Consejo Nacional Electoral", exclamó entre aplausos Moreno.

Simultáneamente, en el Centro de Convenciones de Guayaquil (suroeste), capital económica del país, el conservador Lasso gritó eufórico: "Hay segunda vuelta".

Según informó el CNE, los resultados oficiales de estas elecciones generales, en los que también se escogen un vicepresidente, 137 diputados y cinco representantes al Parlamento andino, se esperan a partir de las 20H00 (01H00 GMT del lunes).

Marcadas por la delicada situación económica y una campaña electoral inusualmente insípida, ensombrecida con acusaciones de corrupción, estas elecciones son las más reñidas de los últimos años en el país andino. En las elecciones generales de 2009 y 2013, Correa ganó con holgura en primera vuelta.

- "Una elección diferente" -

Pero la ausencia de Correa, un carismático y polémico economista que desde 2007 ha liderado el período más estable de la historia reciente ecuatoriana, y una golpeada economía tras el fin de la bonanza petrolera, que le sirvió para modernizar el país y elevar sus índices de desarrollo, dejaron al correísmo desgastado.

El politólogo Simón Pachano, profesor de Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), advierte que los resultados de una segunda vuelta en las elecciones ecuatorianas han sido sorprendentes.

"Ecuador es el país donde más veces se ha producido reversión del resultado de primera vuelta", explica a la AFP.

Los ecuatorianos votaron muy condicionados por el deterioro económico, producto según el gobierno de factores externos como la debacle petrolera, la devaluación de monedas vecinas, el fortalecimiento del dólar o los costos del terremoto del pasado abril.

La oposición, en cambio, vio una posibilidad de atizar el descontento de las clases medias y bajas, que hablan de derroche y mala gestión.

Moreno, cuyo estilo conciliador contrasta con el temperamental Correa, representa el continuismo de un sistema que combina un disparado gasto social con altos impuestos y elevado endeudamiento.

Lasso promete fomentar la inversión extranjera y bajar los impuestos para estimular el consumo y la producción.

"Llegue quien llegue a la presidencia, se convertirá en el sepulturero del Socialismo del siglo XXI (como suele denominarse el gobierno de Correa), porque ya no es viable con esta realidad económica. Tendrá que hacer ajustes", explica a la AFP el economista Alberto Acosta-Burneo, consultor del Grupo Spurrier.

- Assange y la izquierda -

El resultado del domingo puede ser decisivo para el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, a quien Ecuador mantiene asilado en su embajada en Londres desde 2012 para evitar su extradición a Suecia por supuestos delitos sexuales que él niega. Moreno es partidario de mantener el asilo, pero Lasso dijo a la AFP que, de llegar al poder, se lo retirará.

Esta elección también supone un nuevo test para la izquierda latinoamericana, tras el giro en Argentina, Brasil y Perú.

Los ecuatorianos podrían frenar lo que Correa define como la "restauración conservadora" en la región. Pero si no lo hacen, dejarán sola a la Venezuela de Nicolás Maduro y a la Bolivia de Evo Morales.

La corrupción, que está salpicando a políticos de la región, también se fue instalando poco a poco como tema en la campaña.

Son casos como el de la petrolera estatal Petroecuador, que implicó a un exministro de Correa, y el de los supuestos sobornos de la firma brasileña Odebrecht a funcionarios ecuatorianos, por unos 33,5 millones de dólares. Los electores dirán si son "distorsiones" de la campaña, como afirma Correa.

"Corrupción ha habido en este y en muchísimos gobiernos, quizá en anteriores mucha más corrupción que ahora, pero en este momento estamos viendo que ha habido desarrollo", comenta resignada la funcionaria Nora Molina tras ejercer el voto también en el norte de Quito.

AFP / El Mundo
Santiago Piedra Silva y Jordi Miro
Quito / Madrid
Domingo 19 de febrero de 2017.

 

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