Jorge Zepeda Patterson

Ya tiene entrada en Wikipedia y desde hace tres días forma parte de la conversación pública gracias a los encabezados de periódicos y noticieros. El crimen organizado ha conseguido, una vez más, ampliar nuestro glosario, ahora con la palabra huachicolero. Dícese de alguien que se dedica a "la actividad ilegal de robo de combustible (gasolina o diesel) en México. La palabra deriva de huachicol una bebida alcohólica adulterada, y también se utiliza para nombrar al combustible robado el cual puede estar igualmente adulterado. Generalmente el robo de combustible es realizado directamente en los oleoductos de Petróleos Mexicanos donde se extrae el combustible a través de perforaciones, a esto se le conoce comúnmente como ordeña de ductos".

Pero me temo que lo de huachicolero es algo más que una nueva palabra. Lo que sucedió en Puebla, en donde cientos de pobladores se enfrentaron al ejército para defender una actividad claramente ilícita, representa una nueva escala en el desdibujamiento de los poderes del Estado que venimos padeciendo.

Las autoridades estiman que el monto de la ordeña solo en esta región, conocida como el Triángulo Rojo, supera los dos millones de pesos diarios. Se afirma que la venta de combustible en las gasolineras ha caído a la mitad en Puebla, lo cual nos indica al menos de bulto, el enorme impacto de este fenómeno y su repercusión económica. Al atacar al ejército y bloquear la carretera, los vecinos están defendiendo su modo de subsistencia. El único problema es que se trata de una actividad criminal. Puedo entender que tiangueros, ejidatarios o transportistas (y para el caso cualquier comunidad de interés) defienda con machetes y garrotes lo que considera un patrimonio o un derecho. Salvo que en este caso se defiende el derecho de apropiarse de lo que no es suyo y pertenece a todos.

Ups. Creo que acabo de definir a la clase política (¿o no es eso la reivindicación de Hank González, el padre del grupo Atlacomulco, cuando enunció su célebre "un político pobre es un pobre político"?). Nos hemos acostumbrado tanto a la impunidad de las casas blancas y las riquezas inexplicables, a que un gobernador sea millonario y a que un diputado porte en ropa y reloj un valor superior a su sueldo mensual que olvidamos que estamos frente a una actividad que violenta al estado de derecho; más o menos como el caso de los huachicoleros.

¿Una exageración de mi parte? Después de todo estos vecinos, seguramente instigados e infiltrados por miembros del crimen organizado, la emprendieron a balazos contra los soldados que llegaron a desmantelar sus ordeñas. Pero la comparación no es del todo desproporcionada: más de la mitad de las agresiones contra la prensa (desapariciones y asesinatos incluidos) proceden de políticos y funcionarios. Como los huachicoleros, ellos también se defienden de aquellos periodistas que al difundirlo ponen en riesgo "su derecho" a robar el patrimonio público.

El presidente Enrique Peña Nieto ha prometido que el crimen de los soldados no quedará impune (murieron cuatro en el primer enfrentamiento) La ordeña de combustibles en esta región será desmantelada, afirmó al país el mandatario mexicano. Bien. La mera existencia de este Triángulo Rojo en el corazón del país es un síntoma inadmisible de la posibilidad de derivar a un Estado fallido.

Pero no puedo dejar de preguntarme ¿no es aún más dañina la corrupción sistemática que infligen al país gobernadores, presidentes municipales, funcionarios federales, partidos y legisladores? Aquellos ordeñan con popote, estos con turbina. Los pobladores del Triángulo trastocan la región; la corrupción política está pudriendo a la nación.

@jorgezepedap

www.jorgezepeda.net

El Siglo de Torreón
Jorge Zepeda Patterson
Ciudad de México
Lunes 2 de octubre de 2017.


Jorge Zepeda Patterson

Hordas bajaron a las atractivas y bohemias colonias Condesa y Roma, a hacerse 'selfies' frente a edificios derrumbados
   
Tragedias tan brutales como la que desencadenó el sismo de la semana pasada en México suelen dejar no solo un lastimoso saldo de víctimas entre fallecidos y damnificados, también un rosario de héroes y de villanos. Los momentos extraordinarios hacen brotar lo mejor y lo peor de la condición humana y lo que hemos vivido estos días lo muestra hasta la saciedad.

Junto a los brigadistas y voluntarios que se dejaron la piel y el insomnio las primeras 72 horas (algunos continúan todavía al pie de los edificios derrumbados y los centros de acopio), se pudo observar un nuevo fenómeno que, a falta de mejor nombre, llamaré “turismo humanitario”.

La Condesa se convirtió en una especie de parque temático apocalíptico, un espacio a visitar, una experiencia para coleccionar.

Hordas bajaron a las atractivas y bohemias colonias Condesa y Roma, a hacerse selfies frente a edificios derrumbados, a tomarse la foto con tapabocas y casco, a describir a través de sus celulares el paisaje de ruinas y edificios desahuciados, de las calles convertidas en escenas de crimen por las cintas de la policía.

Lo describo como un turismo humanitario, porque en apariencia tenía el propósito de ayudar a las víctimas y mostrar solidaridad con el caído, pero en realidad cumplía el propósito que esencialmente persigue toda actividad turística: ocio y esparcimiento. Viernes, sábado y domingo la Condesa se convirtió en una especie de parque temático apocalíptico, un espacio a visitar, una experiencia para coleccionar. La última vez que fui a un museo en Nueva York me llamó la atención que la mayor parte de los visitantes pasaba de espaldas frente a la célebre La noche estrellada de Van Gogh; no iban a ver la pintura sino a tomarse una selfie con el cuadro detrás de sus sonrientes y orgullosos rostros. Literalmente pasaban frente a la obra sin verla. A cambio, salían con la imagen digitalizada que mostraba un contundente: “Yo estuve allí”.

Este fin de semana volví a pensar en esos falsos turistas culturales. Por desgracia me tocó formar parte de los que no pudieron regresar a casa debido a los daños sufridos en el edificio que habitaba. Cientos, quizá miles, merodeamos en torno a nuestros domicilios preguntándonos dónde dormiríamos esa y las siguientes noches, cuándo podríamos cambiarnos de ropa o recoger el celular o la cartera abandonada. Todos recibimos alguna ayuda de los maravillosos brigadistas convertidos en ángeles providenciales.

Pero también atestiguamos las legiones de visitantes atraídos por el morbo que supone la tragedia ajena. La misma fascinación que un accidente en carretera ejerce en el resto de los automovilistas que pasa por la escena a vuelta de rueda solazándose, sin reconocerlo, por formar parte de los supervivientes. Supongo que, en efecto, todo infortunio en cabeza ajena nos hace supervivientes.

El turismo humanitario no respetó clases sociales, edad o sexo. Igual percibí señoras elegantes de las Lomas y de Polanco enfundadas en vaqueros de 500 dólares y el pelo recogido en pañoletas Pineda Covalin que a jóvenes de barrios miseria estupefactos al atestiguar que el desastre también podía cebarse en contra de los pudientes. Unos y otros aceptaron chalecos de rescatista, tapabocas, y cuando lo había, algún casco protector, y deambularon por el tour improvisado de los edificios siniestrados. En algún momento se dijeron a sí mismos que ya había demasiados voluntarios, que “mejor ayuda el que no estorba” y regresaron por donde habían venido. Eso sí, con el corazón henchido y gratificado por haber sentido el deseo de ayudar al prójimo y por estar en posibilidades de postear la foto en Facebook o Instagram para demostrarlo.

No se me malentienda. Hace una semana, en este espacio, elogié la enorme generosidad de miles de espontáneos que minutos después del sismo y a lo largo de los siguientes días aparcaron sus vidas para salvar las de otros. Nunca podremos agradecer lo suficiente su esfuerzo y solidaridad. Y, desde luego, detrás de cada tragedia bullen enormes infamias: desde los constructores e inspectores asesinos que prohíjan edificios tumba, hasta los que asaltan en medio de la catástrofe. Comparadas con esas canalladas, parecería peccata minuta el falso turismo humanitario que aquí describo. Sin duda. Pero es una frivolidad que nunca había observado, o al menos no en esta escala, en medio de un siniestro como el que sufrimos. La posmodernidad digital, supongo.

 @jorgezepedap

El País
Jorge Zepeda Patterson
Ciudad de México
Sábado 30 de septiembre de 2017.

Cholula, Puebla. - El gobernador de Puebla, José Antonio Gali Fayad, informó que estiman que en el estado son 22 mil las viviendas afectadas por el sismo del 19 de septiembre y de ellas unas tres mil serán demolidas.

Al acompañar al titular de la Secretaría de Turismo federal, Enrique de la Madrid Cordero, quien recorrió Atlixco y Cholula, dijo que una vez concluido el censo se iniciará la etapa de reconstrucción con recursos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden).

Además, señaló, los propietarios de las casas que no sufrieron daños mayores recibirán material de construcción.

“Son varios esfuerzos, primero reorientando recursos de Escuelas al Cien, en donde 255 millones de pesos se aplicarán a instituciones educativas, bolsas alternas como el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (FAIS) por parte de los presidentes municipales”, acotó.

José Antonio Gali refirió que la víspera estuvo con el titular de la Auditoría Superior de la Federación para que se autorice a los presidentes municipales poder reorientar los recursos a la reconstrucción, lo cual ya fue autorizado y que sólo sean para reconstrucción.

Adelantó que en el caso de Hipotecaria Nacional otorgará créditos preferenciales para todos los dueños de casas y comercios afectados, de ahí que es un trabajo en conjunto.

“Empresarios y empresas apoyan en la reconstrucción como es el caso de Cemex, Femsa, en donde todo debe ser ordenado a fin de que se contabilice y se canalice”, dijo.

Gali Fayad sentenció que no va a permitir, independientemente del dictamen que tengan las escuelas como Leona Vicario y Héroes de la Reforma, entre otras, que se encuentran sentidas por sismos anteriores y reblandecidas por lluvias, que vuelvan a tener alumnos.

“Serán reubicados en otras escuelas y los inmuebles históricos serán rescatados para que tengan otro uso, y que será anunciado la semana próxima”, indicó.

Notimex
Cholula, Puebla, México
Sábado 30 de septiembre de 2017.


La Fiestas Patrias en el Municipio de Chignahuapan se llevaron a cabo este fin de semana con la celebración del ya tradicional Grito de Independencia, el desfile cívico y la realización del Festival del Chile en Nogada, Mole Poblano y Pozole.

Las actividades comenzaron la noche del viernes, cuando el Presidente Municipal de Chignahuapan, Juan Enrique Rivera Reyes, llevó a cabo el tradicional Grito de Independencia, recordando a los héroes que lucharon por la libertad del pueblo mexicano, ante cientos de ciudadanos que se dieron cita en el zócalo de la ciudad para conmemorar el 207 Aniversario de esta importante lucha. 

Durante el evento se contó con la presentación de un mariachi, la ceremonia a cargo del C.E.P.G.V., bailables tradicionales y una verbena popular, amenizada por el grupo local Impacto Norteño.

Para continuar con las actividades, el sábado 16, el alcalde Enrique Rivera presidió la ceremonia y el desfile de Independencia, realizado en las principales calles de la ciudad, contando con la participación de planteles educativos de la cabecera municipal.

Asimismo, acompañado de autoridades municipales, llevó a cabo la develación de la placa en honor a Francisco Osorno, líder independentista en la Sierra Norte del estado, fallecido en tierras chignahuapenses.

Las actividades de Fiestas Patrias cerraron hoy con broche de oro, con la celebración del Festival del Chile en Nogada, Mole Poblano y Pozole, donde se ofrecen y comercializan estos platillos típicos de la cocina mexicana.

En la muestra participan 13 productores, entre restauranteros y particulares, quienes recibieron reconocimiento por su valioso apoyo para la realización de este festival.

El evento gastronómico, realizado en el zócalo de la ciudad, contó con la participación artística de la Compañía de Danza Axolotl y la cantante solista Karina Hernández “Paloma”, quienes mostraron su talento ante pobladores y turistas que se dieron cita en este Pueblo Mágico durante estas celebraciones.

Puebl@Media
Chignahuapan, Pue.
Domingo 17 de septiembre de 2017.

Gilda Melgar    

Hace años el canal Food Network transmitía la serie “Sólo 5 ingredientes” y yo era muy feliz de verla, porque aligeraba mis tardes de mamá --siempre atareada-- con hijos pequeños.

Conducida por una guapa cocinera californiana que mostraba cómo cocinar platos salados o dulces, casi en “un dos por tres”, la serie fue muy exitosa debido --en gran parte-- al carisma de su anfitriona. Todo lo que Claire preparaba constaba de sólo 5 ingredientes. Sus explicaciones claras y la precavida elección de algunos alimentos preelaborados, hacían ver muy fáciles sus recetas, especialmente las de los postres.

Aunque fueron pocas las veces que repliqué sus platillos, gracias a Claire aprendí que un plato no es más bueno o más sabroso por el número de ingredientes o por su método de elaboración. Entendí que lo más importante es: la calidad de los ingredientes, la cocción justa y saber destacar un sabor en particular.

El “pero” de sus propuestas era que, la mayoría de las veces, incluía ingredientes costosos o comprados ex profeso para su elaboración. Por ejemplo, aunque su “Ensalada ácida y crujiente” compuesta de filete de atún fresco, uvas rojas, nueces, limón y yogurt griego bajo en grasa, parecía algo fenomenal, el solo hecho de comprar el ingrediente principal, representaba un gasto oneroso.

Y a falta de presupuesto o tiempo para emular sus creaciones, gracias a ella al menos adopté el hábito de preparar algo delicioso con sólo 5 o menos ingredientes ya existentes en mi despensa.

De manera que, si un domingo por la tarde ya no había casi nada en el refri y sí mucha flojera para ir al súper, de inmediato se activaba en mi cocina el mantra de Food Network, y la imaginación también.

Un sábado de invierno que en mi refri sólo había una lechuga y en mi canasta muchas mandarinas, naranjas y toronjas, recordé una bolsita de arándanos olvidada en la alacena y ¡voilá! Surgió mi “Ensalada de la casa”. Hoy favorita de mis hijos y los amigos de mis hijos.

También mi “Pasta Alfredo con Pollo” pero sin pasta, surgió un domingo en que, al darme cuenta de que no tenía fettuccine, se me ocurrió sustituirlo con tres enormes y frescas calabazas disponibles en el refri. Cuando la preparo (pollo, calabazas ralladas, crema, queso parmesano y ajo) desaparece en un dos por tres.

Las cenas son las comidas más susceptibles para echar mano de la alacena y el mantra de Claire. Las mamás mexicanas y latinas de mi generación no veían a Claire, pero sabían muy bien cómo estirar el gasto familiar preparando meriendas con sólo cinco ingredientes... y amor.

¿Quién no recuerda las cenas familiares a base de quesadillas, sincronizadas, molletes (bolillo, frijoles, jitomate, cebolla y chile), tacos dorados, arroz con leche (arroz, leche, azúcar, canela y pasas), pan tostado con mermelada, sopa de fideo con pollo o enchiladas con queso?

Una amiga me compartió la merienda preferida de su infancia: gordas dulces de harina con manteca (estilo Tampico) cubiertas de mantequilla y mermelada de fresa. Su mamá preparaba la masa por la tarde y, justo antes de la cena, les daba forma a las gorditas y las cocinaba al comal para que llegaran recién hechas a la mesa. Puedo imaginar cuánta dulzura.

También yo tengo recuerdos de los 5 ingredientes en mis cenas salvadoreñas: plátanos fritos con frijoles, crema y queso fresco. “Chancletas” (chayotes con queso, crema y pan molido al horno), torta de huevo con ejotes y crema. Carne molida con jitomate y col.

Imaginen por un momento que participan en un reality show gourmet en el que les dan una charola con 5 ingredientes para preparar “algo” en determinado tiempo. Quizá los que no cocinan entrarían en pánico; sin embargo, les aseguro que, por pura sobrevivencia, tal y como hacían nuestras madres con lo único que había en la alacena, de inmediato su memoria culinaria vendría a salvarlos, activando en su mente todo el bagaje gastronómico de su cultura, brindándoles varias posibilidades ante el fogón.

Mi cena más reciente con sólo 5 ingredientes y bajo costo fue inspirada por las “chancletas” de mi infancia. En mi refri había dos chayotes, media barra de mantequilla, algo de queso panela y crema. En la alacena, una chapata del día anterior.

Entonces, cocí la verdura al dente (parando la cocción con agua fría). Ralle el queso. Freí trocitos de pan en mantequilla y, cuando todo estaba listo, tomé un lindo platón blanco sobre el que dispuse el chayote, la crema, el queso rallado y por encima, el pan con mantequilla.

¡Sólo 5 ingredientes y mucho amor!

*Gilda Melgar

Diplomada en Pastelería y Panaderí­a. Gilda Melgar está siempre en busca del gozo culinario. Pone el ojo y el diente en nuevas propuestas para disfrutar y compartir su saber a través de los placeres de la mesa. A través de la literatura y del cine, evoca sensaciones y memorias gastronómicas que liga con sus recomendaciones.

Puebl@Media
Gilda Melgar
Ciudad de México
Sábado 9 de septiembre de 2017.

Gilda Melgar    

Después de leer su novela más famosa --Seda--, me hice fan de Alessandro Baricco, el escritor italiano cuyos relatos “envuelven” y transportan. Con historias, épocas y personajes diferentes en cada una de sus entregas, su narrativa me hace vibrar, sentir, soñar y hasta “revivir” algún episodio de mi vida. Pero también me ha permitido “conectar” con mi humanidad.

Hace unos días terminé la lectura de La esposa joven, publicada en español por Anagrama en 2016 y, tal como sucedió con otras de sus historias, ésta me atrapó desde el principio. Sólo que esta vez, Baricco también logró que me conectara con mi “animalidad”. Esa que los hedonistas no podemos negar, pues gran parte de nuestra felicidad proviene del placer físico, aunque para gozarlo sin culpa y darle un aire intelectual (de seres pensantes además de sintientes), tengamos que contextualizarlo histórica y socialmente.

En La esposa joven, Baricco cuenta la historia de una mujer de 18 años que viaja de Argentina a Europa a principios del siglo XX con el objeto de casarse con el hijo mayor de una familia aristócrata. Al llegar a la villa italiana donde vive su futura familia política, la joven se entera de que su prometido está de viaje de negocios, sin que se sepa con certeza la fecha de su regreso. Así, ella inicia una larga espera en compañía del padre, la madre, la hermana, el mayordomo y el tío de su prometido. Personajes excéntricos de cuya compañía aprenderá el arte de vivir, despertando a la vida adulta, absorbiendo la sabiduría de cada uno de ellos para convertirse en mujer.

Esta familia aristócrata vive instalada en il dolce far niente (lo dulce de no hacer nada) y los placeres mundanos --aunque también goza de la cultura y la vida social ilustre--, los cuales disfrutan a través de ritos y rituales. El más importante del día es el desayuno, que tiene lugar en un gran salón donde el mayordomo sirve --sin falta y en un día cualquiera-- tostadas de pan, rizos de mantequilla, mermelada de nueve frutas, miel y puré de castañas, un “croissant incomparable”, crema batida, fruta de temporada cortada en “geometría simétrica”, lonchas de jamón, quesos frescos y un Stiltton, fruta confitada en vino tinto, leche, café, helados, pralinés suizos y chocolate caliente. Odian el té, más el de manzanilla, que reservan sólo para los enfermos.

Todos bajan al salón aún en pijama e incluso sin lavarse la cara. El tío, por ejemplo, lee el periódico mientras mastica y, a ratos, duerme otra vez. Tal como la mañana avanza, la familia recibe toda clase de visitas, amistosas o de negocios, para las cuales siempre está lista una botella fría de champán. “La frescura de la mantequilla y el mítico punto de cocción de las tartas” son la amabilidad con la que --a pesar de su arrogancia de recibir en ropa inapropiada-- aquéllas se sienten bienvenidas. El ritual del desayuno se prolonga hasta las tres de la tarde, hora en que el padre atiende sus negocios. Y es que la noción del tiempo para esta familia “es sólo una sucesión de días”, porque su objetivo siempre es vivir uno solo, perfecto, hasta el infinito. Y con ese afán, lo único importante es llevar una vida relajada, rendida al cuerpo.

Aunque la época en que transcurre la historia sólo las clases privilegiadas podían tirarse a il dolce far niente o gozar de la cultura y la ilustración, también los placeres animales del sexo, el dormir y el comer (como bien lo ilustra el festín del desayuno) son ampliamente valorados en la familia política de la joven esposa. Durante la espera de su prometido, ella experimenta su despertar erótico “de la mano” de su cuñada y suegra. Los pasajes en que ambas la instruyen en el poder de la belleza y el cuerpo femenino ante los hombres --indicándole cómo usarlo a su favor-- se leen sin aliento, al filo de la silla, aunque de un modo distinto al erotismo sutil presente en la “carta”, casi al final de Seda. Aquí, si bien la descripción de las escenas eróticas es descarnada, no deja de ser bella, al igual que en su best seller.

Cien años después de la época en que se sitúa la historia, los seres comunes y mortales del siglo XXI gozamos de un derecho laboral llamado vacaciones, en el que, por fortuna y en teoría, podemos dedicarnos a la ociosidad, a la dolce far niente. Conforme avanza la socialización de los bienes y derechos, especialmente las clases medias tenemos mayor acceso a los placeres hedonistas, y por eso tengo en la mira replicar en mi mesa el festín matutino de Baricco.

Algunos críticos literarios dicen que sus novelas son simples y fáciles. Por mi parte carezco de toda autoridad para catalogar su obra en ese ámbito. Sólo sé que la principal razón por la cual disfruto a Baricco, fue dicha por él mismo en una entrevista que sostuvo con la BBC durante la presentación de La esposa joven, en Arequipa, Perú.

El entrevistador le preguntó: ¿Qué buscas cuando escribes? ¿Es la belleza lo que estás buscando como fin, como destino?

Y, Baricco, respondió: “Para mí, existe la realidad que nos rodea, que está aquí, llena de cosas palpables, como tú y yo sentados, conversando, y que intentamos comprender lo mejor posible…, porque cuando cruzas una calle, por ejemplo, es importante entender que se está acercando un auto.

“Pero también hay otra parte de la vida en la que no interesa tanto entender qué es real y que aparece cuando la realidad se gira y le ves la espalda.

“Mis libros son un poco así. Hablan de cierta realidad, después de que la he observado, la he volteado y he mirado lo que hay detrás.

Más que belleza, (lo que busco) es una fuerza, una intensidad. Yo creo que todos necesitamos intensidad. Sin ella, nos morimos”.

*Gilda Melgar

Diplomada en Pastelería y Panaderí­a. Gilda Melgar está siempre en busca del gozo culinario. Pone el ojo y el diente en nuevas propuestas para disfrutar y compartir su saber a través de los placeres de la mesa. A través de la literatura y del cine, evoca sensaciones y memorias gastronómicas que liga con sus recomendaciones.

Puebl@Media
Gilda Melgar
Ciudad de México
Martes 22 de agosto de 2017.


Académico y ex rector buscará candidatura de Morena para elecciones al gobierno de Puebla


El académico Enrique Cárdenas Sánchez, director del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) y ex rector de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), confirmó que participará en el proceso interno del partido Morena para ser candidato a gobernador.

Luego de que ayer reveló en un video que pretende contender en los comicios locales de 2018, el catedrático descartó que su designación vaya a ser por “dedazo”, sino que entrará a la competencia con el resto de los políticos poblanos que tienen interés en ser postulados.

“Hay que entrarle a la competencia dentro de Morena. No es ‘ahí está el dedo’. Eso no, voy a entrarle a la competencia y yo lo acepto porque si esa no se gana, menos la otra”, declaró al acudir a la presentación de una exposición fotográfica.

Cárdenas Sánchez aclaró que no es militante de Morena y que su interés es netamente ciudadano, pero no contenderá por la vía independiente porque sabe que el sistema político mexicano “no está hecho por los independientes, sino para los partidos políticos y es la única manera de ganar”.

El ex rector de la UDLAP indicó que hace apenas dos días conoció a Andrés Manuel López Obrador, dirigente nacional de Morena, pero su acercamiento con el partido ya tiene más tiempo porque es con la única fuerza política con la que considera tener más “afinidades” y donde es más factible el cambio.

“Es una decisión muy difícil para mí y mi familia porque es entrar en aguas que no conozco… Y a ver cómo nos va”, declaró al asegurar que se decidió por el hartazgo que le ha generado la corrupción y malos manejos que prevalecen en el país y en especial en Puebla.

Durante la presentación de la exposición, la presidenta del patronato del CEEY, Amparo Espinosa Rugarcía, dio su apoyo a Cárdenas Sánchez.

De la misma forma, el rector de la Universidad Popular Autónoma de Puebla (UPAEP), Emilio Baños, se congratuló por la determinación del académico por participar en la contienda electoral. “Es lo que Puebla necesita, enriquecerá el debate electoral”, declaró.

Además de Cárdenas Sánchez, otros políticos se han acercado a Morena para buscar la candidatura a gobernador como el senador Luis Miguel Barbosa; el alcalde de Cholula, José Juan Espinosa; el exfuncionario estatal y cuñado de Moreno Valle, Fernando Manzanilla, y el diputado federal expriista, Alejandro Armenta.

Proceso
Gabriela Hernández
Ciudad de Puebla, Mx.
Jueves 24 de agosto de 2017.


Enrique Aguirre N.     
 
Con enorme asombro me entero de la realización del Primer Festival de la Hamburguesa en Huauchinango, Puebla. Comparto, como muchos, cualquier iniciativa de los pueblos y sus habitantes para romper el tedio y la monotonía, sobre todo si tales inventivas tienen un soporte cultural y nada más ilustrativo que la gastronomía.

Sin embargo, la iniciativa para este primer despropósito no es ciudadana, procede directamente del despacho del alcalde panista Gabriel Alvarado Lorenzo, empresario local ligado a la hotelería, que, un día de iluminación tuvo una ocurrencia y pensó que la ciudad más poblada de la Huasteca Poblana se podría erguir como la Meca de la hamburguesa. Así, de la noche a la mañana, la gastronomía regional fue borrada de un plumazo y comenzó el culto al pan Bimbo, la mayonesa y la salsa cátsup.

El Festival de la Hamburguesa, promocionado por su alcalde, se realizó el domingo 16 de julio en el zócalo de la población. De acuerdo con la crónica del día, se prepararon “más de 10 mil hamburguesas que fueron vendidas a sólo 5 pesos cada una”.

Hasta ahí el chiste y la anécdota.

Esta importante porción de la Sierra de Puebla, mantiene una identidad propia, con una diversidad cultural, que comparte tradiciones comunes con las Huastecas, como la música, la gastronomía, la lingüística, los grupos étnicos, las danzas y su artesanía, entre otros.

En la región de la Huasteca Poblana, existe una gran variedad gastronómica, común con pueblos de la Huasteca tradicional, se cocina el zacahuil, los molotes, tamales de hoja de plátano, el mole, el pascal de pollo, un singular estilo de albóndigas e infinidad de bebidas refrescantes, fermentos y su inigualable café arábica o de altura.

Sólo una ocurrencia o actitud discriminatorio podría soslayar todo este cúmulo cultural de la gastronomía regional para pensar y poner en marcha un festival que derivara en una apología del más vulgar y común de los bocadillos norteamericanos.   
 
Para nadie es desconocido que la Sierra Norte concentra a varios grupos étnicos, a saber, otomíes, nahuas, totonacos, tepehuas y mestizos. Es una región empobrecida, con altos contrastes entre una minoría criolla que lo tiene todo y una mayoría indígena expoliada y despreciada. Hasta hace poco era común escuchar anatemas como “el de razón” para refiriéndose o distinguir a un criollo de un indígena. Sobra explicar que, por deducción, el “sin razón” era el indígena.

En mi afortunada vida de periodista he sido testigo y partícipe de innumerables degustaciones y muestras gastronómicas, que tienden a ensalzar o revitalizar algunas cualidades culinarias de platillos oriundos o autóctonas. He visto a las cocineras y chefs, esmerarse en las presentaciones de paellas, moles, barbacoa, pescados y mariscos, pastas y en un sinfín de artículos de repostería. Pero de verdad aun no doy crédito al desacierto de un esfuerzo institucional para ponderar la comida plástica.

Pienso en la estrechez de quien llevó a planear y desarrollar la logística de hacer un homenaje al pan Bimbo, y recuerdo flashazos de altísima gastronomía que conocí y tuve el privilegio de probar exactamente en esa región de la Sierra Norte.

Cada verano, en vacaciones, mi primer impuso era correr a Xicotepec y la Ceiba a convivir con mis tíos y primos. Parte de las delicias del viaje era montar a caballo, nadar en el río y hartarme de frutas tropicales que se cortaban vivas de los árboles.

Mis primos, para la época, eran acaudalados ganaderos y productores agrícolas (Léase Mayolo y Urbano Islas o Ernesto Nieto) y a pesar de su modesto modo de vida ligado a la tierra y al trabajo, con ellos departí sofisticados platillos de la cocina local.

Recuerdo con mucha nitidez una deliciosa y delicada sopa de Hongos de Cedro que prepararon mis primas. Me explicaron que, en el Rancho, en donde se encontraba parte del ganado, habían derribado un árbol de cedro y que lo demás lo hacía la humedad y la naturaleza. Sólo era necesario vigilar el crecimiento de ese moho magnífico para cosecharlo oportunamente. Valoré mucho el esfuerzo de mis parientes por halagarme, sin dejar de pensar en el valor comercial de aquel árbol ya procesado y puesto en una maderería de Puebla.

Otro momento deslumbrante fue en el Rancho de mi primo Ernesto. Luego de varios minutos de viaje, a pie de carreta, encontramos un solo caballo que previamente, los peones del rancho habían dejado, que sirvió para cargar un bulto de cal, un bracero y varios triques de cocina. El sitio se encuentra al fondo de una cañada que debimos caminar cuesta abajo. El lugar era una gran extensión dedicada al cultivo del café, cruzada por un caudaloso río.

Conocedor de las bondades de la naturaleza en esa porción de la Huasteca, Ernesto mandó construir un “brazo de río”. Era una especie de riachuelo de aguas calmas paralelo al rio con fuerte caudal. Su experiencia y saberes le indicaron que el canal de aguas sosegadas de inmediato se poblaría de Acamayas y así fue. Neófito y escéptico, pensé en la hambreada que pasaríamos si la comida dependía de nuestras habilidades para pescar.

Para nuestra sorpresa, Ernesto nos puso todos a intervalos de ocho o diez metros a lo largo del riachuelo, con la indicación de estar listos para lo inesperado. Él tomó el bulto de cal, caminó hasta el comienzo del canal y vertió poco a poco todo el contenido del saco. No sé exactamente cuál es la reacción de la cal en la anatomía de esos enormes camarones de agua dulce, pero lo cierto es que, violentamente, comenzaban a saltar del agua.

En pocos minutos logramos reunir varios kilos de tan extraordinarios especímenes que, gracias a la pericia de mis primas se convirtieron en Acamayas al Mojo de Ajo y así pasamos un extraordinario y suculento día de campo. Ya la caminata de regreso cuesta arriba, fue lo de menos.

Moraleja:

Como dicen por acá… Así que “Con el PAN, ni a misa… y menos a la mesa…”   
 
Puebl@Media
Enrique Aguirre N.
Puebla, México
Miércoles 26 de julio de 2017.

Enrique Aguirre N.

El matador de toros, periodista y escritor José Luís Crespo, mi jefe, en lo que alguna vez fue La Voz de Puebla (OEM), no vaciló en corregirme: “No manches, el mejor mole de Puebla se come en las casas”.

Alguien, proveniente de otra latitud, comedidamente, en la redacción del diario vespertino que sobrevivió más de medio siglo, pidió referencias para salir a degustar el emblemático platillo de la portentosa gastronomía poblana. Por aquellas fechas, yo editaba la sección “Breviario Gastronómico” que aparecía semanalmente como sección fija, en la contraportada del diario.

Presto y sin vacilar comencé a enumerar algunos sitios; tal vez “La Fonda de Santa Clara”, tal vez “La Bola Roja” o probablemente la pizzería “Vittorio’s”, que, por algo, tiene en su menú la singular pizza de mole poblano. Hubiera podido enumerar otros cuatro locales más, para no saturar de nombres al visitante, que pedía luz culinaria para satisfacer su hambre mundana y curiosidad, pero “El Matador” terció en la conversación y por un momento quedé perplejo…

De la perplejidad pasé a la congoja, con cierta pena, al vuelo, reconocí el dislate que estaba cometiendo. –“Cierto, asumí, el mejor mole poblano se hace en las casas”.

La preparación del mole poblano, no sólo consiste en la elaboración de un sofisticado platillo. Es, sin duda, una acción amorosa y afectiva con la que se reviste esa fórmula rígida y ortodoxa, si así se le quiere ver, a la meticulosa selección de siete variedades de chiles, el chocolate, las almendras, la semilla de calabaza, el anís, la canela, las uvas, el plátano y toda suerte de ingredientes que desembocan en un sabor único, exquisito e irrepetible.

No de gratis, el mole poblano está íntimamente relacionada con los festejos. Se agasaja, se festina, se departe el platillo con la familia, con la pareja, con los vástagos, en el homenaje y en los rituales. Ese nivel de compromiso con la gastronomía, difícilmente se alcanza cuando al mole poblano se le relaciona con el más descastado de sus usos, que es el de la venta.

Parafernalia y ritual para hacer un buen mole comienza con mucha anticipación, tal vez desde la madrugada, cuando se tiene que acudir al molino para hacer la pasta idónea con todos los ingredientes, esto en caso de no disponer de un molino de mano y dos brazos musculosos que no se amotinen por la repetitiva labor, hasta que la pasta alcance el punto exacto exigido por la cocinera.

Entre la oferta comercial disponible, sin duda, habrá restaurantes que suelen ser la excepción. Sin embargo, muchos establecimientos se han dejado llevar por cierta lógica de mercado que infiere que, a mayor gasto, mayor merma de ganancias. Con esa óptica de suma y resta, no es difícil que muchos restauranteros se hayan dejado seducir por las pastas comerciales compradas en el almacén, por latas de varios kilos o a granel.

En ese caso, el comensal tendrá frente a sí, una lejana referencia del auténtico mole poblano. Saboreará, sí un rico platillo, versión light, en cuyo caso, se pudo haber ahorrado el viaje a la Meca del Huachicol, comprando su propia pasta o acudiendo a la “Fonda Juquilita” que hay como ocho mil en todo el país.

Todo este rodeo viene a cuento, por la ya plena temporada de los “Chiles en Nogada”. La analogía es la misma, ahora aplicada al más sofisticado platillo de la gastronomía poblana. Como diría mi querido amigo Crespo: “Los mejores Chiles en Nogada se comen en las casas”.

Mi fino paladar serrano, corrompido ya a punta de Maruchan y McDonald´s, se permite, modestamente darles una sugerencia. Es decisión única y personal de usted tomarla a cabalidad.  Un sitio acogedor, familiar y altamente reconfortante con la gastronomía poblana es sin duda “Casa Rúa” en San Andrés Cholula. Se especializa en comida casera, los chiles y los ingredientes son de verdad. El Servicio inmejorable y los precios muy accesibles.

“Casa Rúa” es atendido por su propietaria Doña Irma Rivas Villegas, madre de mi amigo Raúl Guzmán Rivas. El sitio dispone de amplio estacionamiento y bar completo.

“Casa Rúa” se localiza en Carril de Morillotla N° 5001. Colonia Emiliano Zapata. San Andrés, Cholula.

Reservaciones: 2223593167.

Puebl@Media
Enrique Aguirre N.
Puebla, México
Miércoles 19 de julio de 2017.


Cuando vayas a Puebla, uno de los lugares imperdibles a visitar es La Pasita. Te contamos

Sin importar a dónde vayas, todas las ciudades —chicas o grandes— tienen una serie de atracciones que sí o sí tienes que visitar, de otra manera sería como si nunca hubieras ido.

"Tere dice por favor, pasita mejor"

En la ciudad de Puebla existen diversas actividades ya sean culturales o bien, foodies. Uno de los obligados en la segunda categoría es asistir a La Pasita, una licorería que desde 1916 (antes llamada: El Gallo de Oro) mantiene un lugar muy especial en los paladares de quienes la han visitado. Cuenta la leyenda que la cantina se hizo famosa por sus populares camineras, podías pedir pasitas para una cuadra, dos, tres, o hasta donde aguantaras.

Actualmente la barra es atendida por Don Pasita quien heredó la legendaria cantina, que, por cierto, es muy tradicional y pintoresca, rodeada de curiosidades, figuritas y lo mejor: frases cotorras como: "Para tus visitas Pasita necesitas", "Todo banquete elegante, Pasita tiene delante", "Lloraba Elena, pasita calmó su pena" o "Dice Chucho: Pasita me gusta mucho".
 
El nombre del lugar se debe a su bebida estrella: “La Pasita" la cual consiste en un licor de uva pasa servido en un caballito con un cuadrito de queso fresco y una pasa montados en un palillo de madera que contrarresta el dulzor del licor. Pero cuidado, que las pasitas pueden ser engañosas y te puedes perder en ellas.

Además de esta emblemática bebida, también se pueden encontrar otras combinaciones como la sangre de brujas (licor de zarzamora con jamaica); la sangre de artista (licor de membrillo con chabacano); el charro con espuelas (licor de tejocote, rompope y crema de cacao); o la China Poblana (licor de zarzamora con jamaica, rompope y licor de menta), entre muchos más.

Sobre advertencia no hay engaño, te aseguramos que tu visita a La Pasita será memorable. Por cierto, también puedes adquirir una botella de licor de uva pasa o rompope para llevar.

La Pasita
Dirección: 5 Oriente 602, col. Centro, Puebla, Puebla
Horario: lun, miér, jue, vie, sáb 13:00 a 17:00 horas.
(ojo: los horarios pueden variar en cualquier momento)
Precios: $25 por copa

El Universal
María Hernández
Puebla, México
Domingo 9 de julio de 2017.

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El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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