El expresidente polaco e ícono de la lucha contra el comunismo Lech Walesa, pidió el sábado a la legendaria banda británica Rolling Stones que apoyen a los polacos que "defienden la libertad" por los criticados cambios impulsados por la derecha en el poder que, según los críticos, socavan la democracia.

"Mucha gente en Polonia está defendiendo la libertad, pero necesitan apoyo. Si pueden hacer o decir algo mientras estén en Polonia, realmente tendría significado para ellos", dijo Walesa en Facebook en un mensaje dirigido "Mick Jagger y los Rolling Stones", antes de su recital del domingo en Varsovia.

Esta semana el gobierno conservador pasó a retiro a la presidenta de la Corte Suprema, Malgorzata Gersdorf, amparándose en una ley, criticada por la Unión Europea, que rebaja la edad para jubilarse, pero ésta lo rechazó considerando que el mandato de seis años que le otorga la Constitución predomina sobre la reforma.

La jueza recibió el apoyo de sus colegas. El conflicto entre la Corte Suprema y el poder político se inscribe en un marco más amplio que enfrenta a Varsovia con la Comisión Europea, sobre las reformas judiciales realizadas en nombre de una mayor eficacia de la justicia.

Decenas de miles de polacos manifestaron en las calles desde que llegaron al poder en 2015 los conservadores de Ley y Justicia (PiS), en protesta por la reforma judicial entre otras.

Walesa, que negoció pacíficamente el fin del comunismo en Polonia en 1989 dijo a los Stones que "están pasando cosas malas en Polonia".

Durante el comunismo, los europeos del este "sacrificaron mucho por tener libertad (...). Entendieron que para proteger esas libertades, la justicia debe ser independiente del gobierno...", escribió.

"Hoy, los frutos de su trabajo están en peligro", añadió.

Walesa, que se refirió al gobierno del PiS como "el actual régimen", subrayó que el poder "quiere destruir la independencia de las cortes en Polonia".

"El año pasado incapacitó al Tribunal Constitucional. Ahora, en clara violación de la Constitución, está cesando un tercio de la Corte Suprema para instalar marionetas", denunció.

"ESTO NO ES LIBERTAD", dijo a los Stones. La banda británica tocó su primer recital en Polonia en 1967. Fue uno de los primeros grupos de Occidente en tocar del otro lado de la Cortina de Hierro.

AFP
Varsovia, Polonia
Sábado 7 de julio de 2018.


Zbigniew Reket fue rescatado en el océano índico por guardacostas tras haber vivido una odisea.

Un marinero polaco de 54 años fue rescatado el 25 de diciembre frente a la isla francesa de La Reunión tras haber pasado siete meses a la deriva en el océano Índico, según dijo él, reportaron los servicios de salvamento marítimo.

La embarcación improvisada del marinero Zbigniew Reket fue avistada por un velero que alertó a los servicios de rescate.

La gendarmería francesa abrió una investigación para determinar las circunstancias de este incidente.

Según la Sociedad Nacional de Salvamento Marítimo, el hombre indicó que se encontraba a la deriva desde hacía siete meses, después de haber salido al mar en mayo en las Comoras, islas al sureste de África.

Su destino era Sudáfrica, donde pretendía buscar trabajo.

Su embarcación, un bote de rescate que él mismo preparó, se averió rápidamente, relató.

Sin medios para comunicarse ni instrumentos de navegación –él mismo los habría roto– y con provisiones para solo un mes, el hombre contó que estuvo a la deriva entre las Maldivas, Indonesia y la isla Mauricio antes de ser rescatado frente a La Reunión.

Con su gato como única compañía, afirma que sobrevivió comiendo medio sobre de sopa china al día, a veces aderezada con lo que pescaba.

También precisó que después de haber pasado diez años en Estados Unidos, viajó a India en 2014 para comprar su embarcación.

Su intención era navegar hasta Polonia, pero su bote perdió el mástil y quedó a la deriva hasta las islas Comoras.

El hombre, cuya embarcación se averió al llegar a la costa, permaneció varios meses en el archipiélago de las Comoras, donde reparó su barco, antes de volver a hacerse al mar en mayo.

Ni a EE. UU. ni a Polonia

Asistido por la asociación de Gentes del Mar, dice que no puede volver a Estados Unidos, ya que su permiso de residencia expiró. Tampoco pretende volver a Polonia. Ahora espera poder reparar su embarcación y quedarse algún tiempo más en la isla La Reunión.

El caso del polaco y otros más de los que se conocen suscitan dudas, como ocurrió con José Salvador Alvarenga, el salvadoreño que habría sobrevivido 14 meses a bordo de un bote navegando a la deriva en el océano Pacífico.

Su historia sorprendió a todo el mundo, en especial a los médicos que lo atendieron, quienes sospecharon de su relato, aunque luego se sometió a una prueba de detector de mentiras, la cual determinó que todo lo que vivió fue verdad.

De acuerdo con lo que narró en varias entrevistas, Alvarenga sobrevivió más de un año en la barcaza, alimentándose de peces, gaviotas y todo aquello que pudiera capturar con sus manos.

De todas maneras, la más famosa de todas estas historias es la de Luis Alejandro Velasco Sánchez, retratado en el libro de Gabriel García Márquez, 'Relato de un náufrago'. El hombre sobrevivió diez días en el mar a la deriva y fue nombrado héroe de Colombia.

AFP
Saint - Denis de la Reunión
Lunes 01 de enero de 2018.


El director, ganador del Oscar honorífico, candidato en otras cuatro ocasiones y Palma de Oro por ‘El hombre de hierro’, fue el máximo exponente de la Escuela de Cine polaca

Cuando la noche del domingo falleció en Varsovia, por una insuficiencia respiratoria, el cineasta Andrzej Wajda a los 90 años, Polonia no solo perdió a uno de sus cineastas más importantes, sino a un artista comprometido con la libertad política, que incluso llegó a ser senador al caer el régimen comunista, y que nunca dejó de señalar sus errores a sus compatriotas. Recorrer la vida de Wajda, ganador del Oscar de honor en 2000, cuatro veces candidato a la estatuilla de Hollywood -la última con Katyn (2007)-, Palma de Oro en Cannes en 1981 con El hombre de hierro y poseedor de todo tipo de reconocimientos cinematográficos, es asistir desde primera fila a la transformación de Polonia en un estado comunista, primero, y posteriormente a su conversión en una democracia parlamentaria. Wajda nunca supo de jubilaciones. Cuando se estrenó en España su penúltima película –la última que ha podido verse en salas- Walesa. La esperanza de un pueblo, aseguró a este diario entre risas: “Seguiré filmando. ¿A que me dedicaría yo jubilado? Lo único que sé hacer es cine, que en mi caso es a la vez trabajo y descanso”.

Y siempre en la pantalla Polonia. Por dos razones: “Para contar historias que la censura aprobara y no descubriera lo que realmente queríamos contar”, en los años del régimen comunista. Y porque Wajda nunca entendió el cine, su cine, fuera de su patria: “Siempre tuve claros mis límites. Nunca conté otra historia que no fuera la de Polonia. Me siento muy arraigado a mi tierra. He visitado muchas veces Estados Unidos, jamás me planteé trabajar allí”. Su misma biografía está enmarañada con la historia de Polonia. Si ilustró la brutal masacre de Katyn en su soberbio filme homónimo no fue solo por la bestialidad y la ignominia de la matanza, sino porque su padre, oficial de caballería, fue uno de los 20.000 ejecutados por los soviéticos en aquella primavera de 1940. Él mismo combatió, adolescente, contra los nazis. Acabada la guerra, estudió pintura en la Academia de Bellas Artes de Cracovia antes de entrar en la Escuela Nacional de Cine en Łódź.

En 1955, a los 29 años, ya dirigió su primer largometraje, Una generación, y durante la época comunista realizó un cine alegórico (“Intentaba imitar a Buñuel”, aseguraba), e ilustrativo de acontecimientos históricos convirtiéndose en la cabeza visible de la llamada Escuela de Cine polaca. Entre sus coetáneos, Jerzy Skolimowski y Roman Polanski, que actuó para Wajda en Niewinni czarodzieje (1960) y en Zemsta (2002).

Siempre tuvo clara su pasión por la política, y dedicó a la lucha obrera la trilogía El hombre de mármol (1976), El hombre de hierro (1981, año en que Wajda entró en el sindicato Solidaridad, que lideró casi de rebote Lech Walesa, que se interpreta a sí mismo en la película) y Walesa. La esperanza de un pueblo (2013). Wajda se convirtió en senador en 1989 al ir en las listas de Solidaridad. “Como cineasta fue muy positivo ver aquello con mis propios ojos. En aquel momento Walesa fue nuestro apoyo. Y si yo salí elegido senador posteriormente fue porque se hizo fotos conmigo [risas]”. En los últimos tiempos se había alejado del mítico político: “Populismos como Walesa tienen poca cabida hoy en día, pero más miedo me da en la actualidad la extrema derecha. Polonia forma parte de Europa. Cuando nos gobernaba Moscú, nosotros mirábamos a Europa Occidental. Y seguimos igual. Esa extrema derecha asusta en todo el continente”.

De sus más de cuarenta películas destacan, además de las mencionadas, Cenizas y diamantes (1956), La tierra de la gran promesa (1975), Las señoritas de Wilko (1979) o Danton (1983). Ha dejado acabado pero sin estrenar comercialmente el biopic Powidoki, sobre el artista de vanguardia Wladyslaw Strzeminski, y que es la película elegida por Polonia este año para la carrera de los Oscar.

El País
Gregorio Belinchón
Varsovia, Polonia
Lunes 10 de octubre de 2016.

 

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