Ciudad de México- Las familias de los Santos Reyes Yucuná, localidad con el mayor número de población pobre del país, comerán en la cena de Navidad tacos de frijol, sopa, café y pan.

En esta comunidad de la Mixteca oaxaqueña la festividad no se celebra con júbilo, pues la mayoría de los habitantes viaja a la Ciudad de México y a Oaxaca para vender botanas, dulces y chicles de manera ambulante.

Las fiestas navideñas y de Año Nuevo son temporada alta para el comercio de sus productos, por eso desde principios de diciembre los pobladores salen de Yucuná.

Los comerciantes ahorran su dinero y el 3 de enero regresan a este Municipio, perteneciente a Huajuapan de León, a celebrar la fiesta patronal de los Santos Reyes.

El 24 y 31 de diciembre, en el pueblo se quedan las autoridades municipales, los hombres que prestan un servicio a la comunidad, mujeres, niños, adultos mayores y personas discapacitadas, quienes celebran la Navidad en la iglesia o hacen una cena común.

En las casas se comen principalmente tortillas, frijoles, salsa y sopa, que las amas de casa cocinan con chile seco.

"No voy hacer nada ese día porque no hay dinero. Tengo niños en la escuela. Comemos así normal, así nada más", dijo Felipa Hernández madre cinco niños.

La mujer confió que antes del domingo su esposo llegue de Huajuapan con algo de dinero para entonces sí preparar un caldo de verduras y matar una de sus gallinas que tiene en su corral.

Reyna Ceferina Cruz, quien vende dulces en Oaxaca y regresó a Yucuná a ver a sus hijos, cocinará un kilo de frijol y arroz.

"No vamos hacer nada especial. En otros lugares pues compramos, pero aquí no hay nada para hacer. No hay ni trabajo ni comida", afirmó la comerciante.

La ama de casa, Rosalina Sixto Parra, comentó que esta Navidad hará salsa o sopa, lo que comúnmente come.

"La fiesta se celebra en la iglesia. Ahí sí comemos mole, pero tengo que ir ayudar a preparar la comida. Aquí en mi casa no hacemos nada. Yo hago sopa para mí y para mis hijos".

Hortensia Hernández Amado, ama de casa, planeó hacer un pozole o tamales con café para su papá enfermo y sus dos hijos.

"Aquí no hay nada para hacer. Vamos a la iglesia y nos regalan unas galletas. Mi familia está trabajando en México y no vienen en estas fechas", expuso.

El campesino Armando Hernández comentó en su comunidad la falta de comida es evidente, porque no hay carnicerías ni tiendas para comprar alimentos.

Explicó que desde Huajuapan acude cada semana un carro a vender carne de cerdo y de res, mientras que cada 15 días llega al lugar un camión que vende pescados y mariscos.

En esta localidad hay tres misceláneas que expenden productos como jabón, azúcar, café, papel del baño, refrescos, pan, mezcal y cervezas.

Fiesta en la iglesia

Los habitantes comentaron que la Navidad se festeja en la iglesia del pueblo y para este año se espera que el mayordomo mate un toro, haga mole, regale refrescos, galletas y dulces.

Para apoyar con la comida, los pobladores dieron una cooperación y las mujeres que prestan un servicio a la comunidad son las encargadas de cocinar y atender a los asistentes.

Reforma
Ciudad de México
Lunes 25 diciembre 2017.


Un mexicano que vive en una zona urbana requiere de 94.06 pesos para alimento, vivienda, transporte, vestido, salud, comunicación, artículos de esparcimiento, educación, cultura y recreación, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), organismo que depende del sector público.

Con 2 mil 822 pesos mensuales o 94 pesos diarios, se alcanzaría la línea de bienestar, si se consideran los precios de los alimentos, bebidas, bienes y servicios al mes de abril del 2017.

En los últimos días la Confederación Patronal, el gobierno capitalino y la Secretaría del Trabajo, entre otros organismos empresariales, aseguraron que se buscará incrementar el salario mínimo general de 80.04 a más de 90 pesos a fin de que los trabajadores logren alcanzar el bienestar.

Dentro de las consideraciones de la Coneval está el que solamente se debe gastar 7.7 pesos diarios de transporte, es decir 231 pesos al mes.

En educación, cultura y recreación la Coneval calculó que una persona que vive en zona urbana requerirá 278 pesos mensuales; para vivienda y servicios de conservación 205.99 pesos.

En vestido, calzado y accesorio 178 pesos al mes, 75.73 pesos en cuidados personales, 75 pesos en limpieza y cuidados de la casa, 186 pesos en cuidado de la salud.

Pero, si solamente se considera la "canasta alimentaria" o la línea de bienestar alimentaria, la cifra baja a 46 pesos, pero se incluyen al día pequeñas porciones de comida: 155 gramos de tortillas de maíz; 5.6 gramos de pasta para sopa; 26 gramos de pan blanco, 34 gramos de pan de dulce y 5.6 gramos de pan para sándwich.

Además de 9.2 gramos de arroz, 3.6 gramos de cereales, y una mezcla de 35 gramos de carnes de res y ternera, 20.3 gramos de costilla y chuleta, 36.1 gramos de pollo y 3.4 gramos de pescado.

Así como beber un vaso de leche de 200 mililitros, comer 4.8 gramos de queso fresco, 6.7 gramos de yogurt, 33.4 gramos de huevos.

Así como porciones que van de 26 a 60 gramos de cebolla, jitomate, limón, manzana, naranja y plátano, pero no incluye alimentos de gran consumo como aguacate.

De bebidas se incluyeron 411 mililitros de agua embotellada, 169 mililitros de refresco y 56 mililitros de jugos envasados, y 8.7 gramos de pollo rostizado, entre otras cosas.

En total se estima que una persona necesita mil 400.27 pesos al mes para alimentarse dignamente.

El Universal
Ciudad de México
Jueves 1 de junio de 2017.


En las últimas tres décadas las estrategias del Gobierno mexicano no han logrado romper el ciclo intergeneracional que caracteriza esta problemática social

A finales de los setenta Juana dejó el trabajo arduo en los campos de Puebla para buscar mejores oportunidades en el vecino Estado de México, la entidad más poblada del país y donde uno de cada dos habitantes es pobre. A los 11 años de edad llegó a vivir a Ecatepec, una localidad conocida por los altos índices de feminicidio y de inseguridad. En sus primeros años trabajó limpiando casas y de obrera en una maquiladora. Tras no poder pagar la renta de una vivienda en una colonia reglamentada, se mudó a La Cuesta, un asentamiento irregular con altos niveles de marginación y apostado en las faldas de un cerro, donde no hay servicios públicos básicos: agua, drenaje y electricidad.

Sus padres se dedicaban a sembrar maíz, una actividad que heredaron de sus antepasados. “Éramos muy pobres y no alcanzaba para darnos de comer a mí y a mis nueve hermanos. Nos teníamos que levantar temprano para ir por leña y trabajar en la milpa, así que mejor me fui de ahí”, cuenta la mujer de 50 años. Juana tiene cinco hijos: dos de las mujeres apenas terminaron la primaria y se casaron. Otro de sus hijos vive en la calle sumido en las adicciones y los dos más pequeños, unos gemelos de 12 años, son los únicos que viven con ella en una choza de madera y cartón de unos 16 metros cuadrados.

Juana es una madre soltera que cada dos meses recibe un apoyo de 900 pesos (unos 45 dólares) de Prospera, el principal programa que atiende la pobreza en el país. El dinero no le alcanza para adquirir una canasta básica de alimentos. Apenas le sirve para pagar por bidones de agua potable que le surte un camión cisterna una vez a la semana y para los gastos derivados de la escuela de sus hijos. “Tuve que pedirle a una señora un préstamo de 3.000 pesos (150 dólares) para comprar los uniformes de los niños”, cuenta con un gesto de decepción. El alimento para su familia lo consigue trabajando como cocinera y vendiendo productos por catálogo. Otra parte viene de donaciones que le hace la gente.

Ella es un ejemplo del fracaso de los programas contra la pobreza México, que funcionan como un paliativo sin lograr erradicar el problema. En los últimos 30 años las estrategias instrumentadas por el Gobierno mexicano no han logrado romper el ciclo intergeneracional que caracteriza esta problemática social. Actualmente hay 55,3 millones de pobres (el 46,2% de la población) y en el futuro las cifras aumentarán, aseguran especialistas e informes de la Auditoría Superior de la Federación (ASF). Los Estados tampoco han logrado poner en práctica una política de desarrollo social participativa que logre disminuir el número de personas con carencias.

La ASF, el órgano fiscalizador de los recursos públicos en el país, expone que para el Gobierno federal la pobreza no es un asunto a erradicar, sino una situación que se debe administrar y contener. Bajo esta lógica se creó en 1998 Solidaridad. El programa, con un enfoque meramente asistencialista, comenzó a contener la proporción de pobres, pero pronto se enfrentó a la debilidad económica nacional y el problema volvió a recrudecerse.

Gerardo Esquivel, académico del Colegio de México y especialista en temas de desigualdad, explica que hoy en día las cifras de pobreza son similares a las de 1992, pese a que se destinan mayores recursos para su atención. Esto se debe a dos factores: programas sociales que no resuelven los problemas de fondo de los beneficiarios y una ausencia de crecimiento económico. “El problema es que el programa presupone que una vez que la gente tenga mejores niveles educativos y de salud se va a insertar al mundo laboral y eso es lo que no está pasando”. No hay, expone, suficientes fuentes de empleo ni trabajos bien remunerados.

En 1997 surgió Progresa que buscaba terminar con la herencia de pobreza familiar. Su amplia cobertura y la consolidación de sus apoyos en alimentación, salud y educación resultaron eficientes, pero no logró proveer de herramientas para que las personas lograran romper el círculo vicioso de la pobreza, considera Ileana Yaschine, académica de la UNAM y quien escribió un libro sobre la política social de México. “A largo plazo se buscaba que estas personas que eran niños cuando inició el programa pudieron tener en el futuro mejores condiciones que las tenían sus padres y evitar la reproducción de la pobreza de una generación a otra, pero esto ha tenido limitaciones”, advierte. Para resolver de fondo el problema de la pobreza se necesita que haya una propuesta de política pública integral que incorpore acciones en el ámbito económico para generar crecimiento y mejores empleos.

Con la alternancia política en el país, Progresa se transformó en Oportunidades. La estrategia del entonces presidente Vicente Fox, del conservador Partido Acción Nacional (PAN), se extendió hacia localidades semiurbanas y urbanas. Oportunidades, que continuó en el Gobierno del también panista Felipe Calderón (2006-2012), cambió de nombre en 2014. Con la llegada de Enrique Peña Nieto (PRI) lo rebautizaron como Prospera.

La política social de Peña adhirió una nueva estrategia: en 2013 se instrumentó la Cruzada nacional contra el hambre para atender a siete millones de personas en pobreza extrema alimentaria. Es decir, individuos que no pueden adquirir una canasta básica al mes. A casi tres años de haberse puesto en marcha, la cruzada ha sido un fracaso rotundo, afirma Esquivel, debido a que no hubo un diagnóstico inicial ni contó con estrategias bien definidas.

Las fallas del programa

Los programas del Gobierno federal para abatir la pobreza han operado con diversas fallas en su instrumentación a lo largo de los años, advierte la Auditoría Superior en un amplio estudio que evalúa la política pública. No focalizan correctamente a la población objetivo, hay una incorrecta coordinación de acciones y no hay evidencias de que garanticen el acceso a la alimentación y demás derechos sociales. En las auditorías hechas al presupuesto que han ejercido se han encontrado pagos indebidos para costear diversos servicios y en algunos proyectos no definen metas y no acreditan resultados.

El monto de los apoyos otorgados no ha sido suficiente para cubrir el costo de una casta básica. En 2015, el 43,6% de las familias beneficiarias no disponía del dinero necesario para acceder a los alimentos indispensables, aun con el apoyo del programa. “Su contribución fue paliativa”, se sostiene. En el aspecto de salud tampoco ha tenido los resultados esperados, ya que no se puede asegurar que hayan sido de calidad. Además, durante el periodo 1999-2015, los servicios itinerantes que podían acercarse a las comunidades más lejanas disminuyó en 22,5%.

Las repercusiones en el ámbito educativo han sido positivas al lograr disminuir el rezago escolar, pero no ha habido información para medir su contribución en el fomento de la terminación de la primaria, secundaria y preparatoria. “Además en los centros escolares existieron privaciones de recursos y servicios”, se expone. La inclusión de las personas en las vertientes productiva, laboral y social no resultó significativa y no se dio seguimiento a las familias vinculadas.

El País
Zorayda Gallegos
Ciudad de México
Lunes 27 de febrero de 2017.

   
Ciudad de México— En el país, 16.3 millones de personas viven en municipios con alta y muy alta marginación.

Según el Índice de Marginación 2015 del Consejo Nacional de Población (Conapo), difundido a principios de este mes, el 13.7 por ciento de los mexicanos habita en mil 55 municipios donde hay dificultad para acceder a oportunidades sociales básicas.

Ahí, los mexicanos son más vulnerables a nueve formas de exclusión: analfabetismo, primaria incompleta, hacinamiento, bajos ingresos y viviendas con piso de tierra, sin drenaje, agua potable ni energía eléctrica.

En la sierra Tarahumara de Chihuahua se encuentra Batopilas, el Municipio más marginado del País.

En dicho "pueblo mágico" de 11 mil habitantes, la mitad es analfabeta, tiene la primaria incompleta, vive hacinada y no tiene acceso a servicios en la vivienda.

En el ranking le siguen otros municipios con población predominantemente indígena: Mezquital, Durango; Cochoapa el Grande, Guerrero; Del Nayar, Nayarit, y Carichí, Chihuahua.

A nivel estatal, permanece la desigualdad entre el norte y sur del País; la brecha es más amplia en las mediciones de educación.

Los estados del norte registran índices de marginación baja y muy baja, mientras que el sur predominan índices medio y alto.

La Ciudad de México es la mejor calificada en todas las categorías.

Por la cantidad de municipios marginados en su territorio, Chiapas, Oaxaca y Guerrero son las únicas tres entidades con índice de marginación muy alto.

Desde 2010, las carencias sociales en todo el País disminuyeron: el hacinamiento se redujo en 8.1 por ciento, la población mayor a 15 años con la primaria incompleta en 3.4, y las viviendas sin agua entubada en 3.2.

Sin embargo, como también lo reveló la medición de pobreza del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), fue marginal la reducción de personas ocupadas que reciben ingresos menores a los dos salarios mínimos.

En los últimos cinco años, sólo disminuyó en 1.3 por ciento, por lo que el 37.4 por ciento de los mexicanos viven con ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades básicas y mejorar su nivel de vida.

Además, se mantuvo en 28.9 por ciento la cantidad de personas que viven en localidades con menos de 5 mil habitantes, las cuales son más propensas a sufrir de aislamiento e inexistencia de servicios básicos.

El índice, calculado desde 1990 con base en las encuestas censales del Inegi, es utilizado para la asignación de recursos de programas públicos.

Reforma
Ciudad de México
Sábado 26 de marzo de 2016.

Un estudio de la Universidad de Duke concluye que las películas de Disney sobrerrepresentan la riqueza, banalizan la pobreza y hacen ver que el ascenso económico depende solo del esfuerzo personal

En 'Aladdin' se pone a la misma altura los problemas del protagonista, que roba comida para sobrevivir, con los de la princesa, aburrida por no tomar sus propias decisiones en su vida palaciega

Una de las autoras del estudio alerta sobre la perpetuación de los mitos desde la niñez gracias a estas populares películas

En las películas de Disney, de los 67 personajes considerados como principales 38 encajarían en la clase alta, 11 en la clase trabajadora y tan solo tres serían considerados 'pobres', con Aladdin como principal representante de este colectivo en el universo animado. Un estudio publicado por investigadores de la Universidad de Duke hace este análisis sobre representación de la pobreza y desigualdad en estos filmes infantiles. Si nos ciñéramos a lo que vemos en estas películas y lo trasladáramos a la realidad, entenderíamos que: ser pobre no es un gran problema, trabajar es algo que siempre te hace feliz y, si eres una buena persona (o guapa) además de ambiciosa, llegarás a ser rico, porque la clase alta siempre te hará un hueco.

Analizar cómo muestra Disney a la sociedad no es algo nuevo en el mundo académico. Ariel Dorfman, en su libro 'Para leer al Pato Donald' desgrana los argumentos con los que concluye que el universo Disney ayuda -y mucho- al sustento del sistema capitalista, transmitiendo sus mensajes y valores en todos los niveles sin plantear perspectivas alternativas. También se ha relacionado a las películas del gigante de animación con la sociedad heteropatriarcal y la perpetuación de roles de género machistas.

Pero volviendo al enfoque socioeconómico, la sobrerrepresentación de la riqueza en estos cuentos es especialmente llamativa, con personajes de dinero infinito como el Tío Gilito o princesas en castillos bañados de lujo como la Elsa de 'Frozen'. La coordinadora del proyecto de investigación, Jessi Streib, tiene claro el mensaje que lanzan, y es la idealización de estas situaciones: "la desigualdad es benigna". Streib lamenta que se perpetúen los mitos alrededor de la desigualdad social a través de los ojos de los niños. En España, un 30% de los niños (alrededor de 2,5 millones) viven en "riesgo de pobreza".

Un vistazo a algunas de las películas más emblemáticas de la factoría Disney, de las más antiguas a otras de nuestros días, muestran como en casi ochenta años de historia la percepción de estos amables dibujos prácticamente no ha variado.

Blanca Nieves y los siete enanitos

En la película de 1938, los pequeños amigos con los que convive la princesa acuden puntualmente a su cita laboral en una mina de diamantes como si fuera una de las tareas más divertidas del mundo. Ver a Gruñón, Feliz, Tímido y Mocoso cavar bajo las órdenes de Sabio mientras canturrean contrasta con la realidad traumática de lo que supone un trabajo así, especialmente en los yacimientos donde realmente hay diamantes: en África.

Por ejemplo, en este reportaje interactivo de la NBC se puede comprobar que la realidad dista mucho de lo mostrado en las historias de Disney. Ahí, los enanitos cada mañana salen cantando y silbando felices para volver de la misma forma sin un ápice de cansancio en sus cuerpos porque, según ellos mismos cantan, "es lo que nos gusta hacer".

El estudio critica esta visión idílica del trabajo, más cuando se trata de uno de los más criticados e inseguros del mundo. Además, es llamativo el contraste entre estos dos mundos, con los enanitos mineros atendiendo a la aristocrática Blancanieves que, encima, es la que tiene un problema por ser buena y bella.

Aladdin

Equiparar los problemas de las personas ricas y personas pobres es otro de los aspectos que señala el estudio como perjudiciales, un mensaje equivocado directo a las mentes de los más pequeños. En Aladdin la comparación es muy clara. El joven protagonista, pobre hasta el punto de tener que robar comida para sobrevivir, se enamora de la princesa Jasmine, aburrida de su vida palaciega.

Cuando se conocen y comparten sus historias y los sentimientos que les generan, ambos concluyen que se sienten "atrapados", uno por la pobreza y la otra por el poco espacio para tomar sus propias decisiones como "donde ir y cómo vestir". El estudio critica que se esté poniendo a la misma altura un problema de supervivencia con otro de gestión de la riqueza, minimizando así las dificultades derivadas de las cuestiones económicas.

Lo cierto es que situaciones de desigualdad social extrema como la que se representa en la película Aladdín, acarrean cualquier cosa menos felicidad. Dos investigadores de Oxford y de la London School of Economics han estudiado la relación entre desigualdad y felicidad para concluir que cuando una sociedad tiene brechas tan importantes, es en su conjunto mucho más infeliz.

Frozen

El caso del último gran boom de la factoría Disney sigue el patrón de otras películas que tienen como protagonista común a una mujer de clase alta, en este caso Elsa. Una vez más, desde el personaje principal -siempre con sus joyas- al resto de personajes de Frozen viven rodeados de riqueza, en grandes castillos y con vidas idílicas trufadas por grandes bailes, coronaciones y fastuosos paisajes.

Los problemas que les rodean tienen encaje en su clase socioeconómica, al estilo 'pobres niñas ricas'. Con un estereotipo claramente nórdico, la idealización de estas vidas en las películas suele ser criticada por la falsa imagen que transmiten en países con realidades muy distintas donde se visualizan estos filmes. Al menos, Frozen ha sido declarada como uno de los pocos personajes femeninos no estereotipados en términos de género.

Ratatouille

A todos nos divirtió y emocionó la historia contada en Ratatouille, como la rata Remy cumplía su sueño de ser chef, aunque fuera de una manera algo disparatada manejando a una persona que no se caracterizaba por su habilidad y destreza. No obstante, los orígenes de Remy muestran una familia pobre, que vive en el alcantarillado, pero cuyas referencias a la pobreza están basadas solo en la mala calidad y sabor de la comida. De nuevo, la felicidad en el mundo de la pobreza se vuelve a representar como algo habitual, alejado del sufrimiento, de una forma banal.

Sin embargo, como explicaba en este medio el sociólogo Pablo Gracia, "en las sociedades postindustriales el origen social tiene un peso determinante sobre indicadores básicos de bienestar, como son el nivel educativo, la ocupación, el salario o la salud" y es casi imposible salir del estrato social asignado por la familia en la que se nade. "La reproducción de la desigualdad social tiene costes importantes [...] Un país donde los grupos desfavorecidos no tienen las mismas oportunidades que los grupos privilegiados presenta claros déficits democráticos y de justicia social".

Así, la movilidad social se mide por el origen de "cuna" y no por la meritocracia, explican en Piedras de Papel. La exitosa historia de éxito de Ratatouille es casi imposible en la escalera social actual.

Cars

Esta película, en la que los coches toman vida, gira en torno al conocido Rayo McQueen. La desigualdad económica se muestra en el personaje Sally que [ojo spoiler] termina enamorada del protagonista. Sally abandona una próspera vida de abogada por el estrés laboral que le produce y se traslada al pequeño pueblo de clase trabajadora, donde se concluye que la vida es mucho más fácil que en la ciudad cobrando una nómina importante. Para las autoras del estudio, surge aquí la equiparación de los problemas de los ricos y los pobres, llegando incluso a insinuar que la vida de pobre es la mejor. La realidad de la mujer en medio rural es mucho menos idílica que la que representa la película.

El Tío Gilito

Un clásico del mundo Disney es el Tío Gilito, familiar del Pato Donald. Nunca ha destacado por su simpatía y, aunque en la factoría de animación nos hayan dicho que para llegar a rico hay que ser buena persona, nada en montañas de dinero que tiene almacenado. El signo del dólar se repite allá por donde va, independientemente del contexto en el que se encuentre y aunque aparezca junto a personajes como su propio sobrino, al que no se puede considerar rico precisamente.

El Tío Gilito, cuya existencia se basa en acaparar más y más riqueza, guarda paralelismos con las grandes fortunas españolas que aumentan año tras año, llegando a cifras mareantes. Aunque en cierta forma en Disney -que no se caracteriza por un humor especialmente irónico- parodian esta acumulación de riqueza, es una de las cuestiones que más problemas está causando en la sociedad actual. ONG como Intermón Oxfam llevan años advirtiendo de las graves consecuencias de la acumulación de riqueza en unos pocos, y organismos como el FMI avisan de que este desigual reparto lastra el crecimiento.

El Diario
Moha Gerehou
Madrid, España
Miércoles 23 de marzo de 2016.

Un país de iguales con más iguales que otros

Organismos internacionales y economistas coinciden en que la nación mexicana es un modelo de desigualdad. Los Slim, los mirreyes y un universo de apenas 145 mil individuos son los más favorecidos de la nueva colonia.

Dice un chiste malo -malo por cruel, real y gracioso-, que un ángel preguntó a Dios por qué depositar tantas riquezas en un mismo territorio mientras a otros les daba apenas lo necesario para subsistir. La respuesta del creador, misteriosa como sus caminos, fue que no se preocupara, a manera de compensación iba a entregar dicho territorio a los llamados mexicanos.

¿Cuánta verdad puede extraerse de un simple chascarrillo? No la suficiente, no alcanza, al igual que ni el petróleo, ni el oro, ni la plata, ni las riquezas forestal, agrícola, ganadera, turística, alcanzan para llevar a un hogar en Chiapas, Campeche, Hidalgo, Oaxaca, San Luis Potosí o Yucatán, el sustento, el vestido, la paz verdadera.

Las radiografías del México disparejo abundan, una reciente es la de Gerardo Esquivel, licenciado en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México, quien publicó en junio pasado un documento titulado Desigualdad Extrema en México. Concentración del Poder Económico y Político.

Apenas 33 páginas le bastan para mostrar una realidad que la mayoría de los mexicanos no sólo conoce, sino que experimenta cada día. La paradójica realidad de un país en el que la riqueza es abundante, pero las opciones de subir en el escalafón de la riqueza, para millones de personas, son prácticamente nulas.

Otra es la de Ricardo Raphael, académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Su libro Mirreynato, arroja luz sobre el extremo más pudiente de la nueva colonia.

Forbes, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Foro Económico Mundial (FEM), el Banco Mundial (BM), y diversos estudios, algunos de ellos muy amplios, otros muy específicos, coinciden en poner a México la etiqueta de un modelo de desigualdad.

Lo dice Esquivel

Elaborado como parte del inicio de la campaña Iguales de Oxfam México, el texto de Gerardo Esquivel es un despliegue de cifras, comparaciones.

Porque el país mexicano es la decimocuarta economía del mundo, detrás de las potencias, aunque no muy lejos de ellas, eso hasta que empezamos a hablar de sus 53.5 millones de pobres. La nación que dio al mundo el chile y la tortilla está dentro del 25 por ciento de los países con mayores niveles de desigualdad en el mundo.

En México, dice Esquivel, convive uno de los hombres más ricos del mundo con más de 23 millones de personas cuyos ingresos no son suficientes para acceder siquiera a una canasta alimentaria básica. Un mexicano que percibe un salario mínimo y mantiene a alguien, no alcanza a acercarse al umbral del bienestar mínimo, ambos son considerados habitantes de la pobreza extrema.

Y refuerza su comentario con un dato del Global Wealth Report 2014: el diez por ciento más rico de México concentra el 64.4 por ciento de toda la riqueza del país.

Las crisis tan temidas por el mexicano promedio parecen no tocar a los millonarios del país, cuyo número creció en 32 por ciento entre 2007 y 2012, mientras en el resto del mundo, en ese mismo período, disminuyó un 0.3 por ciento. El Producto Interno Bruto per cápita del país crece a menos del uno por ciento anual, pero la fortuna de los 16 mexicanos más ricos se multiplica por cinco.

En 2002 la riqueza de cuatro mexicanos representaba el dos por ciento del PIB nacional; entre 2003 y 2014 ese porcentaje subió al nueve por ciento, un tercio del ingreso acumulado por casi 20 millones de mexicanos.

Ricos de a de veras

Los cuatro ases, individuos que podrían nadar en bóvedas al estilo de Rico McPato, son Carlos Slim, Germán Larrea, Alberto Bailleres y Ricardo Salinas Pliego, cuatro magníficos entre los ricos de a de veras. Han amasado riquezas en el sector privado, sí, pero en buena medida gracias a sectores concesionados o regulados por el sector público (telefonía, minería, televisión e instituciones financieras), aprovechando la falta de regulación, los privilegios fiscales, los defectos de un sistema que es pródigo con unos pocos y un calvario para millones de personas.

En 2002 la riqueza de estos cuatro representaba alrededor del dos por ciento del Producto Interno Bruto (total de bienes y servicios producidos por un país en un año) mexicano. A partir de 2003 inició un ascenso que para el período 2011-2014 alcanzó un promedio del nueve por ciento; 4.5 veces lo que representaba en los primeros años del período.

Para 2014 los cuatro podían haber contratado hasta tres millones de trabajadores, pagándoles el salario mínimo, con el puro rendimiento real de sus negocios, es decir, sin que ellos perdieran un solo peso de su riqueza en términos reales, expone Gerardo Esquivel, suponiendo que esta creciera a una tasa de cinco por ciento al año. A finales de ese año, el número total de personas desocupadas en México era de 2.3 millones de personas.

En el otro extremo, el de los millones pero de pobres, hay más de tres millones y medio de familias que perciben diariamente 21 pesos.

Los rezagados

Ser un multimillonario al estilo Salinas Pliego o Bailleres no está al alcance de todos, pero la esfera de pudientes mexicanos, tampoco es tan corta como parece.

En 1996, según Forbes, había 15 mexicanos con fortunas superiores a los mil millones de dólares. De 1996 a 2005 el promedio de mexicanos que alcanzaron tal distinción fue de once por año. Con base en datos de 2014, hay 16 mexicanos en dicha categoría. En 1996 las fortunas de esos 15 sumaron 25 mil 600 millones de dólares; en 2014, los 16 más ricos acumularon 142 mil 900 millones de dólares.

Entre 1996 y 2014 la fortuna promedio de cada miembro del selecto grupo pasó de mil 700 a ocho mil 900 millones de dólares.

Según un dato de WealthInsight de 2012, México tiene a 145 mil individuos con una riqueza neta superior a un millón de dólares, esto sin incluir el valor de sus residencias habituales.

En conjunto las fortunas de los 145 mil ascendían a un total de 736 mil millones de dólares en el año de referencia. Son menos del uno por ciento de la población total de México, pero concentraron alrededor del 43 por ciento de la riqueza total del país en el ejercicio en cuestión. Para acentuar el problema de México hay que mencionar que el estándar internacional dicta que los millonarios concentran el 29 por ciento de los recursos de sus respectivos países.

Desigualdad a la mexicana

Un estudio de México ¿Cómo Vamos?, difundido en febrero pasado, integró su podio de los estados con mayor desigualdad en el ingreso con Chiapas, Campeche y Oaxaca; los menos desiguales son Estado de México, Querétaro y Baja California.

Para su medición, la asociación civil calculó el Coeficiente de GINI de cada entidad. El índice de Gini es una medida de concentración del ingreso que toma valores entre cero y uno; cuando el valor se acerca a uno indica que hay mayor concentración, cuanto tiende a cero significa que la concentración es menor.

Chiapas, obtuvo un Coeficiente de GINI de 0.481, es el estado con mayor desigualdad económica desde el primer trimestre de 2014, cuando superó a Campeche, entidad que no obstante su caída al segundo puesto, mostró un incremento en la desigual distribución de riqueza en los primeros tres trimestres de 2014.

Oaxaca, Yucatán, Hidalgo, San Luis Potosí, Campeche y Chiapas son los estados que han sido más desiguales a nivel nacional desde 2005.

El Standarized World Income Inequality Database, una base de datos de ingresos, muestra que en el período de 2008 y 2012 México obtuvo un coeficiente de 0.441 cuando el promedio de los países evaluados fue de 0.373. Al ubicar a las naciones de menor a mayor nivel de desigualdad, México ocupó el lugar 87 de 113 países.

Pobres indígenas, pobres mujeres

Vivir en la parte baja de la cadena distributiva significa una vida sin acceso a servicios básicos, con escasas oportunidades de desarrollo y una alta dosis de discriminación.

Los más afectados son los indígenas mexicanos. A nivel nacional, menos del diez por ciento de la población vive en pobreza extrema, pero si hablamos exclusivamente de indígenas resulta que 38 de cada 100 representantes de ese sector poblacional padecen condiciones de alta marginación.

El trato desigual se refleja con fuerza en el campo laboral, en específico en la producción agrícola, mientras la población en general obtiene un ingreso de mil 961 pesos mensuales, los indígenas perciben 886 pesos al mes.

El Global Gender Gap 2014, un estudio del FEM, ubica a México en el lugar 80 entre 142 países en materia de desigualdad de género. La nación mexicana obtuvo sus peores resultados en el tema de Participación y oportunidades económicas, ocupó el lugar 120 de 142 países.

La medición puso a México en el lugar 118 por Participación de la fuerza laboral y por Igualdad salarial para trabajo similar, y en el 114 por ingreso estimado. Las mujeres mexicanas que trabajan reciben el 46 por ciento de lo que perciben los varones.

Pobres servicios

La educación, palabra que es una prioridad en el discurso de cualquier autoridad que se respete, es otro venero de la desigualdad en México; 48 de cada centena de las escuelas públicas carecen de drenaje, 31 de cada 100 están sin agua potable, al 12.8 por ciento le faltan sanitarios y el 11.2 por ciento no tienen electricidad.

Más de 61 alumnos de cada 100 no tienen un equipo de cómputo que sirva y ocho de cada diez carecen de acceso a internet.

La infraestructura educativa, según Gerardo Esquivel, no parece contribuir a la reducción de las disparidades iniciales, por el contrario, las amplía y las perpetúa. Hablamos de niños que desde el principio enfrentan una situación de desventaja frente a los privilegiados estudiantes de las escuelas privadas. La situación no mejora conforme los niños crecen. Datos de la Universidad Tecnológica de México muestran que sólo 53 por ciento de los jóvenes entre 15 y 19 años concluye sus estudios, esto significa que sólo la mitad de la juventud nacional tendrá la oportunidad de ingresar a la educación superior, nivel en el que 93 de cada 100 estudiantes mexicanos desertan.

Una desventaja que también se sufre más en los estratos del fondo es la violencia, esa que brota en el combate a la delincuencia, en las disputas entre organizaciones criminales, en los diversos crímenes del fuero común que se disparan gracias al río revuelto.

Para muestra, el delito de alto impacto por excelencia, el homicidio. La tasa de asesinatos por cada 100 mil habitantes aumentó de 9.3 en 2007 a 19.8 en 2011, aunque después cayó a alrededor de 15 en 2014.

A nivel estatal, señala Esquivel, los niveles de actividad criminal y de homicidios se asocian de manera significativa con bajos niveles de educación entre los jóvenes y con altas tasas de desempleo juvenil.

El ingreso

Las opciones de millones de mexicanos para procurarse un sustento diario de calidad se han estrechado en los últimos años, esto de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2014 (ENIGH) del INEGI.

Según el documento, el ingreso corriente total de los hogares se ubicó en 39 mil 719 pesos trimestrales, un decremento de -3.5 por ciento a precios constantes, respecto a 2012.

El Coeficiente de Gini de la ENIGH fue similar al registrado dos años antes, los valores obtenidos fueron 0.438 y 0.440 para 2014 y 2012, respectivamente.

El rubro de alimentos, bebidas y tabaco se llevó la mayor tajada del gasto realizado en los hogares mexicanos, en ese tipo de productos se va el 34.1 por ciento del ingreso; a transporte y comunicación se dedicó el 18.8 por ciento; en educación y esparcimiento se gastaron 14 de cada 100 pesos.

No obstante, en la distribución del gasto según el nivel de ingresos se observan diferencias tremendas. El diez por ciento de los hogares con menores entradas de dinero dedica el 50.7 por ciento de su gasto a comer, beber y fumar; el diez por ciento de los hogares más pudientes dedica el 22.5 por ciento a esos productos.

Los hogares con más altos ingresos destinan 20.6 por ciento a la educación y el esparcimiento de la familia, en tanto que los menos favorecidos dedican a cultivarse y esparcirse apenas el 5.6 por ciento de la caja.

La desigualdad también es una cuestión de zona. En los hogares rurales de las localidades de menos de dos mil 500 habitantes, el promedio de ingreso decreció en -6.6 por ciento entre 2012 y 2014, mientras que en las zonas de similares dimensiones, pero de tipo urbano, el ingreso por hogar disminuyó en un -3.0 por ciento.

Con menores ingresos, el gasto de los mexicanos también decreció, la reducción fue de -5.1 por ciento de 2012 a 2014; en el primer año, las salidas trimestrales de efectivo promediaron 36 mil 438 pesos y en el segundo bajaron a 34 mil 583 pesos.

Para redondear el drama de pertenecer a la parte baja de la tabla, y resaltar la importancia de nacer en una familia acomodada, siete de cada diez mexicanos que nacen en condiciones de pobreza se quedan en ese estrato social.

Doscientos años no es nada

Diego Castañeda, economista y colaborador de Forbes, comenta que en destinos como México o Brasil, el segmento de la estructura social al que se pertenece de origen, determina en gran medida el futuro de una persona: la clase importa demasiado.

Nacer en Tamaulipas o en Tabasco, en Baja California o Zacatecas, y el tipo de familia, de bajos o amplios recursos, aumenta o disminuye las opciones de ir a la escuela, de tener acceso servicios y bienes públicos, empezando por los básicos.

Luego de un diálogo con Branko Milanovic, serbio-estadounidense experto en inequidad, sobre el disparejo México, la conclusión de Castañeda fue que La desigualdad es fundamentalmente construida en el terreno político.

Asegura que en 200 años muchas cosas no han cambiado en México, una de ellas es la desigualdad, otra, la segregación por clases o castas.

Milanovic dictó en mayo pasado una conferencia en la que, entre otras cosas, comentó que hace 200 años México sufría de niveles máximos de extracción por parte de las élites, maximizando la desigualdad que permitiera extraer tanta riqueza como fuera posible.

En los años de colonia, la clase era determinada por el ingreso, y este, a su vez, determinaba la política, la justicia y casi todos los aspectos de la vida en sociedad; "hoy en día no es muy distinto", expuso.

Castañeda afirma que si bien el país ha tenido un avance en su Coeficiente de GINI con respecto al nivel de la década pasada, otros análisis señalan que la desigualdad sigue creciendo. El fenómeno descrito por el colaborador de Forbes es como sigue: la riqueza de unos tiende a reforzar la pobreza de muchos otros, la desigualdad económica causa desigualdad política y, entre ambas, generan toda clase de desigualdades sociales, cosas como escasas opciones de recibir una educación o servicios de salud, desempleo o estar en un trabajo que no permite costearse condiciones de vida dignas; falta de representatividad política, corrupción, y trato diferenciado por parte de la justicia.

OCDE y BM

Estas dos instituciones tienen otras maneras de expresar el nivel desigualdad existente en el país. La OCDE alerta de que el diez por ciento de la población más rica en México tiene ingresos 30 veces mayores que los del sector más pobre, cuando el promedio de los países miembros de la organización es de 9.6 veces. En la OCDE no hay nación más desigual que México.

La pobreza relativa mexicana, el porcentaje de la población con un ingreso menor al 50 por ciento de la media nacional, es de 21.4 por ciento, el más alto de la zona OCDE, cuyo promedio es de 11.2 por ciento.

México, Chile, Turquía y Estados Unidos son los países con mayores desigualdades entre ricos y desposeídos, mientras que Dinamarca, Eslovenia, Finlandia y República Checa figuran en el extremo opuesto, los más equitativos.

El Banco Mundial difundió hace un par de meses el documento titulado Prosperidad compartida y fin de la pobreza extrema en América Latina y el Caribe. Un dato voluminoso: 75 millones de personas en la región, la mitad en Brasil y México, viven en la pobreza extrema.

México tiene la sexta tasa de extrema pobreza más baja en la región con un once por ciento, del total de su población. Para sus cálculos de la miseria, el BM establece un umbral de ingreso de 2.5 dólares al día (cerca de 40 pesos al tipo de cambio actual).

La discriminación de la fuerza laboral, la violencia, el crimen y el nulo aumento de ingresos son factores que, según la institución, han impedido que la pobreza extrema en México disminuya a niveles como los de Brasil (diez por ciento), Chile (tres por ciento) o Uruguay (tres por ciento).

En Argentina, Bolivia, Brasil y Panamá los ingresos del 40 por ciento más pobre estuvieron por encima del siete por ciento en el período 2003-2013. En México, los ingresos del 40 por ciento más pobre crecieron un 1.3 por ciento.

El Mirreynato

Dios creó a los hombres, Sam Colt los hizo iguales, y ahora las redes sociales son utilizadas para enseñarnos que algunos son más iguales que la mayoría. De entre todas las caras que puede adoptar la desigualdad, según la experiencia de Ricardo Raphael, ninguna es tan ostentosa como la del 'mirrey'.

Los mirreyes son, según la definición del académico del CIDE, hijos de políticos y empresarios que dan mucha tela de donde cortar a la hora de hablar de los excesos de una clase privilegiada.

El planteamiento de Raphael parte de que los ricos de un ayer no muy lejano, el siglo pasado, se conducían con cierto recato. Los de hoy, en cambio, gozan con atraer los reflectores y dar a conocer sus proezas. En su libro, Mirreynato, documentó algunas travesuras, abusos y tonterías ejemplares surgidas de un pequeño universo de tres mil familias mexicanas con ingresos promedio de 84 mil pesos al día.

Un común denominador de estos hijos de la fortuna es gastar mucho dinero como una forma de protegerse contra las consecuencias de sus actos, si no les alcanza con lo que llevan, o con el nombre, o con la fama, tienen plena confianza en que sus padres los sacarán fácilmente del problema.

El mirrey, dice Ricardo Raphael, es una evolución alterada, exacerbada, del junior y de la fresa del siglo XX, es el producto de un régimen, el beneficiario permanente de una época, a tal grado que el gobierno trabaja para los mirreyes.

Los méritos del mirrey pasan por conocer a las personas indicadas, haber heredado una fortuna o simplemente tener dinero -sin importar de dónde haya salido-, gastar como si no hubiera mañana, comprar todo, incluso la justicia y una actitud libre de vicios como la humildad, la empatía o la buena educación.

Una de cal

Los datos negativos en materia de desigualdad, sin embargo, no alcanzan a abarcar todo el panorama. Para muestra, un estudio de este año denominado Global Women Entrepreneur Leaders Scorecard, patrocinado por la compañía Dell, otorgó a la nación mexicana el distintivo de país latinoamericano que ofrece a las mujeres mayores oportunidades para emprender. México se ubicó en la posición 13 de 31 países.

Estados Unidos lidera la tabla, gracias a un entorno de negocios favorable y su apertura a la movilidad laboral de las mujeres en el sector privado, obtuvo una calificación de 71 en una escala de 0 a 100. Canadá (69), Australia (69), Suecia (68) y Reino Unido (65) completaron los cinco primeros lugares.

La calificación mexicana fue de 46, en parte porque apenas tres de cada cien empresas instaladas en suelo patrio tienen al mando a una mujer. No obstante, una de las predicciones del estudio es que en los próximos años tres de cada diez negocios en el país serán controlados por patronas.

Destinos como Perú o Brasil quedaron por debajo de México, en los lugares 14 y 18, con calificaciones de 45 y 43 respectivamente.

Ventajas y consecuencias

El país del aguacate ha cometido demasiados fallos en el camino, empero, todavía hay modo de recomponer las cosas. El problema es que implica sacrificios por parte de la clase política, un grupo escasamente proclive a todo lo que implique renunciar a sus prebendas.

Porque los especialistas y los análisis señalan que la falta de competencia económica y un débil marco regulatorio han abierto la brecha entre mexicanos y abonado el terreno para la instauración de monopolios y oligopolios. La OCDE calcula que entre 2005 y 2009 las prácticas monopólicas de las empresas de telecomunicaciones de Carlos Slim se tradujeron en una pérdida de bienestar para los mexicanos superior a los 129 mil millones de dólares. En un rubro dorado, la minería, el fallo consiste en que, hasta 2013, México era uno de los muy pocos países mineros en los que no se cobraba ningún tipo de impuesto o regalía por la producción a boca de mina. El sistema también carecía de impuestos a las ganancias de capital en el mercado accionario y cuando los implementó, los dejó sujetos a múltiples exenciones. En México no hay impuesto a las herencias. En varios estados se derogó la tenencia y el predial resulta insuficiente por cuestiones como esquemas de cobranza ineficaces, arcaicos.

La captación de recursos por parte del aparato fiscal estatal tampoco es eficiente ni tiene un fin, digamos utilitario, su diseño es tal que el efecto redistributivo o es mínimo o prácticamente nulo. Además, la política fiscal está orientada a gravar el consumo antes que el ingreso personal o empresarial.

Esto se traduce en la forma de golpes a los pobres, quienes, como ya vimos en los resultados de la ENIGH, tienden a gastar un porcentaje más alto de sus ingresos en cuestiones de consumo que los hogares relativamente ricos. Otra lectura de lo anterior es: quien más percibe es quien mayores beneficios recibe por parte del sistema tributario.

La desigualdad y la captura política que permite la riqueza, esto último es la intromisión de los ricos en la esfera del poder público para determinar cuestiones como el salario mínimo en el país, tienen consecuencias funestas en el desarrollo económico de la nación.

En México, dice Gerardo Esquivel, el aumento de la desigualdad redujo, esto en el período de 1985-2005, el crecimiento del PIB nacional en un monto acumulado de diez por ciento. Dicho de otra manera, aumentar la brecha existente entre los pudientes y los desposeídos produce bajas tasas de crecimiento económico, y el poco crecimiento que se consigue es patrimonio de unos cuantos.

La lógica de que el crecimiento beneficiará un día de estos a los pobres a través de una especie de goteo filtrada desde las capas superiores del ingreso a las inferiores no ha ocurrido en México.

La propuesta

Las propuestas de Esquivel, de Ricardo Raphael, del Banco Mundial, de la OCDE, apuntan en la misma dirección: se requiere la creación de un Estado social, uno que garantice el acceso a los servicios básicos para la mayoría de la población.

Se requiere una política fiscal progresiva y una distribución más justa, y un gasto atinado del gobierno en rubros como la educación y la salud. Se requiere ajustar la política salarial y laboral, así como fortalecer el nivel de compra del salario mínimo. La transparencia y la rendición de cuentas también hallan su lugar en el listado de necesidades.

Esa es la canasta básica de los cambios que México necesita para comenzar a darle un vuelco a la disparidad entre sus pocos privilegiados y sus millones de 'asalariados', 'indios', 'nacos', 'ignorantes' que no saben con quién se meten cuando se topan de frente con la prepotencia de un mirrey.

El 23 de julio el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social difundió los resultados de su medición de la pobreza para el período 2012-2014: 55.3 millones de mexicanos con pocos recursos, dos millones de aumento en comparación con la cifra de 2012; 46.2 por ciento de la población en pobreza, hace dos años era el 45.5 por ciento.

La alta marginación que hace dos años tenía a 11.5 millones de mexicanos en sus filas, ahora tiene a 11.4 millones.

En el informe de 2012, el Coneval observó que la población con escasos ingresos crecía a un ritmo anual de 250 mil personas al año, ahora el promedio anual es de un millón.

Quizá lo que más lastima de la situación del país, de sus pobres y sus ricos, es que todavía está cercano en el tiempo aquella promesa de bonanza extraída del subsuelo, el descubrimiento de un humilde pescador, de nombre Rudesindo Cantarell Jiménez.

Rudesindo murió en 1997, a la edad de 83 años. La leyenda dice que en agradecimiento por su gran servicio a la nación recibía una pensión de Pemex, nada ostentosa, por cierto.

El Siglo de Durango
Ciudad de Durango
Iván Hernández
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Sábado 1 de agosto de 2015.

Personas con estudios medio superior y superior no alcanzan a cubrir el ingreso mínimo para sus necesidades: Universidad Iberoamericana.

Puebla.- Actualmente en México tener mayor grado de estudios no garantiza mejores condiciones laborales o de vida, pues la mayoría de las personas con estudios medio superior y superior no alcanzan a cubrir el ingreso mínimo para sus necesidades, señala el informe de Salarios 2015, de la Universidad Iberoamericana.

A pesar de las renombradas inversiones millonarias en el país y de las reformas estructurales, en particular la educativa, la clase trabajadora en México padece salarios cada vez menos competitivos en perjuicio de su calidad de vida y estabilidad económica.

De acuerdo con el Informe de Salarios 2015, realizado por la Universidad Iberoamericana, campus Puebla, actualmente en México existen 87 millones de personas en situación de pobreza y del año 2000 al 2012 este rubro aumentó de 70 a 83%, derivado del poco crecimiento económico.

Además, señala que la preparación académica o un mayor grado de estudios ya no es garantía de obtener un empleo mejor remunerado, mejores condiciones laborales o una calidad de vida más elevada.

Según el informe presentado el pasado lunes, un 61 por ciento de las personas con estudios medio superior y superior no alcanzan a cubrir el ingreso mínimo para sus necesidades básicas.

En ese contexto, el director del Observatorio de Salarios, Miguel Reyes Hernández, destacó que aunque las personas alcancen mayores niveles educativos y mantengan una remuneración diferenciada por grado de escolaridad.

“Con la caída de los salarios en general, ser un trabajador con mayor grado de cualificación no garantiza mejores niveles de vida en términos de la obtención de un ingreso mínimo que satisfaga todas las necesidades básicas”, sentenció.

Señaló que el 47.60% de los trabajadores con seguridad social se encuentra por debajo del umbral de ingreso mínimo, además, advirtió que en el país persisten que las condiciones de vida van empeorando para la clase trabajadora que tiene que vivir con salarios mínimos que cada vez alcanzan menos.

En el informe también destaca que las condiciones laborales han empeorado con el paso de los años, pues mientras en 1984 cerca de 31.9 por ciento contaba con seguridad social, en la actualidad la cifra representa apenas 27.09 por ciento.

De acuerdo con datos del Banco Mundial, a pesar de que México tiene una macroeconomía fuerte, es un país con riqueza y grandes potencialidades, sigue siendo una nación de pobres, inseguro y con niveles de corrupción en expansión.

Advierte que la pobreza no ha disminuido en los últimos 20 años, de hecho, sigue manteniendo las mistas tasas de pobreza que en 1992. El universo de pobres en el territorio nacional supera los 61.4 millones; y en pobreza extrema hay más de 23 millones.

Sin embargo, de acuerdo con el Informe de Salarios de la Ibero esto ya empeoró, pues 8 de cada 10 mexicanos no ganan lo suficiente para cubrir sus necesidades básicas ni las de su familia. Asimismo resalta que México tiene el peor salario mínimo de América Latina, y segundo en el mundo con mayor desigualdad en salarios después de la India.

Puebl@Media / Ibero-P.
El Semanario Sin Limites
Ciudad de México / Pue.
Jueves 30 de abril de 2015.

Anahí se casa con Manuel Velasco; Una vida política de telenovela

La boda del año en México se celebrará en Chiapas y la protagoniza una pareja que podría haber salido del más emblemático culebrón mexicano. El novio es el gobernador más joven del país, Manuel Velasco, de 35 años, y heredero de una de las familias más renombradas del Estado. La novia, la popular actriz y cantante Anahí, de fama continental y con más de ocho millones de seguidores en Twitter. La dorada pareja de uno de los Estados más lejanos del milagro mexicano, donde buena parte de su población es indígena y donde siete de cada 10 habitantes son pobres.

Manuel Velasco es nieto de un exgobernador priista de Chiapas, pero milita en el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), una formación política con ideales muy distintos a lo que se entendería por un “verde” europeo. Ha promovido iniciativas como la imposición de la pena de muerte y ha abogado en el Congreso a favor del fracking, una técnica para la extracción del gas de esquisto, a la que ningún partido ecologista ha apoyado en el mundo. Salvo el PVEM.

Anahí, de 31 años, comenzó su carrera artística cuando solo era una niña. Cantaba en las pantallas mexicanas Te doy un besito. No había cumplido los 10 años. Su carrera despegó a raíz de su participación en la telenovela Rebelde, lo que la convirtió en una de las actrices y cantantes más conocidas de América Latina. El noviazgo entre los dos se conoció en 2012 y el compromiso se anunció en septiembre de 2014.

A la ceremonia se espera que asistan más de 1.000 miembros de la élite artística y política mexicana y se celebrará en la Catedral de San Cristóbal de las Casas, el mismo pueblo que se convirtió en un símbolo durante el movimiento zapatista. El vestido ha sido diseñado por el mexicano Benito Santos pero bordado por mujeres indígenas. La propia actriz subió a su cuenta de Instagram una imagen en la que luce, orgullosa, el trabajo de las artesanas. “Me llena de alegría que sea un trabajo mexicano”, escribió emocionada en su perfil. El diseñador completó en una entrevista que la actriz “siempre tuvo la idea de que fueran manos chiapanecas las que ayudaran en los detalles de los bordados”.

La desigualdad en Chiapas, donde solo un 6,7% de su población es considerada como “no vulnerable”, contrasta con su espectacular belleza natural y su inmenso acervo histórico. Anahí presume de su riqueza ante sus millones de seguidores. “Chiapas es un Estado colorido, alegre, con mucha naturaleza, con una historia y una cultura milenaria, con tradiciones y, sobre todo, es un estado con mucha vida.”, afirmó en una entrevista concedida en 2013 a la revista Caras.

Velasco, por su parte, no se ha librado de continuas polémicas desde el inicio de su mandato en diciembre de 2012 (justo unos meses después de iniciar su romance con Anahí). Como una imagen en la que era llevado a volandas por un grupo de indígenas o un vídeo en que propina una bofetada a un miembro de su equipo. Los millonarios gastos en su promoción personal, provenientes del dinero público de uno de los Estados más pobres del país, se han interpretado en México como una mal disimulada precampaña por la presidencia en 2018. La ley de transparencia de México obliga a su Gobierno a mostrar los contratos de publicidad oficial, pero Velasco y su equipo se negaron a inicios de 2014 bajo el argumento de que su difusión dañaría “el Estado de Derecho, la seguridad, el desarrollo, la cultura y en general a todo el bien común [de Chiapas]”.

Una versión anterior de este artículo indicaba que la boda entre Manuel Velasco y Anahí se celebraría este sábado 11. Manuel Velasco declaró el viernes al periódico El Universal que "aún no han definido la fecha", pese a que varios medios de comunicación mexicanos ya se habían trasladado a Chiapas para su cobertura. Afirmó también que "está invitada toda la gente que quiera asistir a la Catedral [de San Cristóbal de las Casas]", aunque no precisó ni el sitio ni el día exacto de la ceremonia.

No parece, en contraste, que la boda vaya a permanecer en el secreto. Las noticias rosas mexicanas que relatan sus detalles se acumulan por centenas. Una simple búsqueda en Google con las palabras “Boda Anahí” arroja más de 35.000 resultados. Que si la novia se ha dedicado a bajar de peso para estar lista, que si está enferma de conjuntivitis cuando faltan solo unos días... Todo listo para el enlace de un apuesto político con rostro de galán de telenovela y una popular actriz mexicana, similar al ocurrido en 2010 entre el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, y su esposa Angélica Rivera.

Verónica Calderón
Ciudad de México
Domingo 12 de abril de 2015.

México es el país americano con más mujeres desaparecidas que son convertidas en esclavas sexuales. El tráfico de mujeres es un negocio en alza

Diana Angélica era una niña alegre y optimista. De cuerpo menudo, ojos grandes almendrados, y cara angelical. El 7 de septiembre de 2013 su madre se despidió de ella como cada mañana cuando se iba al colegio… Y nunca más la volvió a ver.

Historias como esta engrosan cada día la enorme lista de niñas y mujeres desaparecidas en todo México. Un drama silenciado que desgarra a la sociedad del país. Estas desapariciones forman parte de un entramado de tráfico de personas con fines de explotación sexual. Los feminicidios de Ciudad Juárez son solamente una parte de este gravísimo problema que golpea profundamente a millares de familias.

Según el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, han desaparecido en sólo nueve estados del país 9.200 mujeres y niñas. Entre junio de 2011 y junio de 2012 sólo en el estado de México fueron 955, de las que el 60% eran menores de 17 años. María de la Luz Estrada Mendoza, presidenta de esta organización, puntualiza, sin embargo, que no existe una cifra oficial fiable de desaparecidas, porque los gobiernos, dice, maquillan los datos. El estado de Veracruz reconoció de forma extraoficial que en su territorio hay 6.000 desaparecidas. El resto de estados, sin embargo, se niegan a dar información al respecto y los pocos números que aportan a las estadísticas de las entidades son ridículos, muy inferiores a las que estas mismas manejan. Es este un problema invisibilizado social y políticamente.

En los últimos años, el tráfico de mujeres con fines de explotación sexual ha pasado a ser el segundo negocio más lucrativo en México, después de las drogas. Así lo indica un informe sobre las condiciones de vulnerabilidad que propician la trata de personas en México, elaborado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social. Pero lo que más preocupa a los autores es que algunos militares han entrado a formar parte de la red de secuestros y explotación sexual, así como los narcotraficantes, que ven en este rentable negocio una forma de diversificar sus ingresos. Al sur del país, en el estado de Oaxaca, la persona que controla el negocio de la trata y la explotación sexual es un “militar de alta graduación”, asegura Elvira Madrid, presidenta de la Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez, A.C, una ONG que trabaja en favor de los derechos de las prostitutas y en contra del tráfico de mujeres.

Levantones sexuales    

Existen diferentes formas de captar a las mujeres y niñas. Una de ellas es la conocida como levantón. El crimen organizado tiene a hombres que controlan determinadas zonas o barrios, se fijan en una posible víctima —casi siempre muy jóvenes y de complexión delgada—, la vigilan unos días para conocer su rutina y, cuando pueden, la suben de forma violenta a una camioneta. Y desaparece. A veces, no hay ni vigilancia previa. Simplemente ven una muchacha que les gusta, paran el vehículo y la suben en el acto.

Otro de los sistemas es a través de falsos anuncios de empleo. “Mi hija Fabiola vio un anuncio enganchado a una farola en el que se buscaba a una mujer para cuidar a una persona mayor. Llamó por teléfono y la citaron al día siguiente a las diez de la mañana, en el mismo lugar donde lo había encontrado. Ella me pidió que la acompañara y así lo hice, pero no se presentó nadie. Fabiola volvió a llamar y le dijeron que había surgido un problema con la persona que tenía que ir y la volvieron a citar al día siguiente. En esta ocasión, no la pude acompañar porque tenía que ir al médico…y ya nunca más volvió”, relata Rosa María, madre de una víctima. Fue el 10 de enero de 2012.

Fabiola es del municipio de Ecatepec, uno de los lugares de donde más mujeres desaparecen de todo el Estado de México, como coinciden en afirmar la Asociación Mexicana de Niños Robados y Desparecidos A.C., la Coalición Contra El Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y El Caribe, y la Brigada Callejera de Ayuda a la mujer Elisa Martínez A.C. Estas organizaciones que trabajan contra el tráfico de personas y la explotación sexual tienen claras evidencias de que algunos policías locales del municipio participan en estas redes. La familia de Fabiola sabe con certeza, por diferentes pistas y testigos, que ella está siendo explotada como esclava sexual. Sin embargo, la negligencia, desidia y en algunos casos la connivencia de la policía, hace que el caso de la joven se encuentre en una vía muerta.

“Vivos se los llevaron y vivos los queremos”, gritaba Rosa María durante la manifestación que tuvo lugar en México DF el día de la madre, organizada por las diferentes asociaciones de familiares de desaparecidos, y que convocó a personas llegadas desde todos los estados del país. A su lado estaba Tadeo, hijo de Fabiola de siete años de edad, quien, con un gran cartel de su madre colgado en el pecho, repartía incansablemente folletos en los que se ofrecía una recompensa de 300.000 pesos (unos 17.500 euros), a la persona que aportara información útil para encontrarla. Su expresión de esperanza mientras corría como un loco de un lado a otro, dando impresos a todo el mundo, no dejaba indiferente a los asistentes.

Semanas más tarde, en casa de su abuela, preguntado por qué diría a las personas que tienen retenida a su mamá, el pequeño respondió así: “Me llamo Tadeo. A las personas que se la llevaron, devuélvanmelas. Porque a mí me hace más falta que a ustedes, así que devuélvanmelas. Es lo que yo tengo dentro de mi corazón, que nada más que tengo a mi papá. Que cuando veo a todas las familias juntas, me pongo triste porque mi familia todavía no está junta. Y decirles que si me pueden dar su dirección para que vaya a por ella”.

El tercer sistema de captación de mujeres es más sofisticado y retorcido. Es el de los llamados padrotes, hombres que se dedican a enamorar a las menores de edad, hasta que consiguen alejarlas de sus familias —tienen estipulado un tiempo de tres meses de media para conseguirlo—, para posteriormente llevárselas a otro estado. Es allí cuando su novio cambia radicalmente y le muestra la cruda realidad. Inmediatamente, la pone a trabajar. Algunos incluso las dejan embarazadas y, cuando nace el niño, se lo quitan para chantajearlas con la vida de la criatura. Para los padrotes las mujeres son objetos de su propiedad que deben proporcionarles beneficios. Así lo ha corroborado Elvira Madrid, socióloga con 27 años de experiencia en el trabajo de campo con víctimas. Muchos de estos hombres no consideran que esto sea un delito, sino simplemente una forma de ganarse la vida. La cultura machista tiene aquí su máximo exponente como se desprende de los testimonios de las mujeres explotadas entrevistadas.

Víctimas de explotación sexual

Alejandra fue vendida con 10 años a la dueña de uno de los muchos tables dance (locales de baile erótico) que existen en México. Ella fue a parar a la ciudad de Toluca, Estado de México. Sus tías, que se dedicaban al tráfico de drogas y otras actividades ilegales, llegaron un buen día y le dijeron: "Tú ya estás buena para trabajar". A su madre le aseguraron que la llevaban a trabajar a una fábrica. Agobiada por las deudas, no dio crédito a las quejas de su hija pensando que eran excusas para no ir a trabajar.

“Trabajaba de lunes a domingo, de nueve de la noche a siete de la mañana, todos los días, todos los días, todos los días…”, relata, ahora ya liberada, Alejandra. Durante dos años la obligaron a bailar y prostituirse. Hasta que fue violada por un tío abuelo y se quedó embarazada. Su madre la forzó a tener a la criatura y, después de dar a luz, la niña huyó y nunca más volvería a ver al bebé. Con 12 años llegó a Michoacán, donde conoció a un padrote que la enamoró y la dejó embarazada. Tuvo un niño que el padre le arrebató para chantajearla (y al que nunca pudo criar). Tiempo después tendría una niña.

Cuando su hija tenía un año, Alejandra intentó escapar, pero su explotador la encontró y la amenazó a punta de pistola con matar a la niña. Durante 18 años trabajó para el padre de sus hijos y la familia de este como una esclava sexual. Finalmente, reunió las fuerzas necesarias para huir con su hija, aunque lamentablemente tuvo que renunciar a su otro hijo. Alejandra continua ejerciendo la prostitución, ahora de forma libre, en el barrio de la Merced de México DF, el barrio tradicional de prostitución de la ciudad. Como ella, allí trabajan unas 1.500 prostitutas en la calle, pero la cantidad podría ser mayor porque no están contabilizadas las que están en locales internos, subrayan desdela la ONG Brigada Callejera de Ayuda a la Mujer Elisa Martínez, A.C.

El caso de Rebeca no es muy distinto. Ella fue explotada con 11 años por su padre y tres socios de este que tenían una red de tráfico de mujeres en Estados Unidos (Miami y Tampa, Florida). Su abuela la envió con su progenitor para que escapara de los abusos de los que era víctima por parte de su padrastro en México. Pero no sabía que la estaba enviando al infierno. Con 17 años consiguió escapar y regresar a su país. Llegó a la capital y, desesperada por encontrar un trabajo, pensó que la fortuna por fin se había acordado de ella, al encontrar un anunció en la estación de autobuses, en el que solicitaban chicas jóvenes como asistentes domésticas.

Rebeca acudió a la cita con el empleador. Se encontró montada en una camioneta con otras 17 chicas, pero nunca sospechó que su destino final sería un edificio en el barrio de prostitución de la Merced, ni que durante tres años y medio estaría encerrada sin ver la luz del día, siendo explotada sexualmente otra vez. “Me tocó ver cómo mataban a golpes a una muchacha porque no dio todo el dinero que había ganado un día. Me tocó ver que a otra la asesinaron porque no quiso salir a trabajar a la calle, a esa sí a sangre fría. La mataron”, recuerda. “Si trabajabas más, te tocaban dos comidas; si no, no comías… Si no sacabas suficiente [dinero] a veces te dejaban con la misma vestimenta y no te bañaban hasta que volvías a trabajar bien; si estabas con la regla, te ponían un tapón y así tenías que seguir trabajando. Si un cliente se quejaba de que no te habías dejado hacer algo, entraba la mujer o el hombre encargados y te daban de golpes”, continúa ahondando en su memoria.

Rebeca fue rescatada por un policía federal que durante tres meses estuvo investigando qué pasaba en aquel hotel. Cada ocho días, la visitaba haciéndose pasar por cliente fijo. Ella le facilitó toda la información que pudo. El federal acogió a Rebeca y su compañera de cuarto en su casa los primeros días, hasta que ellas hicieran sus declaraciones y reconocimiento de los detenidos. Su esposa les facilitó comida y ropa. Pero el segundo día, a las siete de la tarde, llamaron a la casa del agente para notificarle a su mujer que él había sido asesinado. Rebeca rememora aquel trágico momento que presenció.

Rebeca sigue ejerciendo la prostitución tras ser liberada Tiene a su cargo a su madre y dos sobrinos pequeños, que abandonó uno de sus hermanos tras quedarse viudo. Rebeca es una luchadora nata: tiene muchas ganas de dejar esta vida y, gracias a Brigada Callejera de Ayuda a la Mujer Elisa Martínez, y muy especialmente a Elvira Madrid, está estudiando para enfermera. Es uno de sus sueños.

Mientras contaba su truculenta historia, su rostro redondo esbozaba en todo momento, una hermosa sonrisa de serenidad. Relataba su historia como si fuera la de otra persona. Se esforzaba por mostrar fortaleza, sus ojos negros se llenan de lágrimas y se le quiebra la voz al decir: “Es difícil cuando ves que pudiste tener otro tipo de familia y no es así. Pero aprendes que cuando estás más abajo es cuando te debes de sentir más arriba. Cuanto más te pisoteen, más debes de salir adelante. Y si sigo aquí es porque tengo algo que hacer y tengo que superarme”.

Impunidad e indefensión

Es sabido por todas las organizaciones y activistas que trabajan en contra del tráfico de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, que algunos miembros de la policía municipal de Ecatepec —donde desaparecen gran cantidad de mujeres— controlan este negocio. Son las prostitutas que ejercen de forma libre las que denuncian extorsiones de los agentes que quieren deshacerse de ellas porque son testigos incómodos de sus turbios negocios. Así lo cuenta Elvira Madrid, directora de la Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez A.C.

Según su relato, cada noche, la policía lleva en sus coches a niñas a los diferentes puntos de prostitución de este municipio. Ellas deben conducir a los clientes a un lugar acordado con los policías, para que estos puedan extorsionarles por estar con una menor de edad.
Rosa María Reyes, madre de la desaparecida Fabiola, tiene muy claro por qué no se resuelve el caso de su hija: “Es por la incompetencia de la policía que hasta ahorita no ha hecho nada. Se le han entregado infinidad de pruebas para que actúen y no han hecho nada. Incluso han llegado al sarcasmo. A veces les he dicho pues que me maten ya para que me quiten este dolor”.

Muchas de las familias de las desaparecidas argumentan las mismas carencias en las actuaciones policiales y órganos encargados de las investigaciones. Coinciden en señalar que se encuentran con unos niveles altísimos de ineptitud. Las sensaciones de impotencia y desesperación son compartidas. En la mayoría de los procesos, las familias van por delante en las investigaciones y aportan pistas que, en muchos casos, son ignoradas. En el peor de los casos, incluso reciben amenazas para que cejen en sus indagaciones, como les ha pasado a algunas madres.

María Soledad vive bajo amenaza de muerte porque salvó a su hija de 14 años de las redes de la explotación sexual. Durante seis meses trabajó como prostituta para llegar hasta ella y al hombre que la retenía, conocido como el Bombacho. Esta mujer pequeña, de expresión dura y con un valor infinito, cuenta con serenidad su historia. “Mi orgullo es que se la quité con vida, porque él nunca las deja escapar con vida. Ahora, mi cabeza tiene precio y yo sigo esperando a ver qué me va a hacer. Por lo que yo le hago penalmente responsable de lo que me pase… Ahorita él está en la cárcel por cortesía mía… pero saldrá en tres años. Le están abriendo otros procesos y espero que no salga nunca porque sus crímenes son muy grandes”, zanja.

La impunidad, sin embargo, viene cimentada por décadas de crímenes y delitos sin resolver en México. Ésta dinámica es la generadora de sociedades endémicamente enfermas, que afecta a los cimientos y pilares de la democracia, generando una sociedad incapaz de defender los derechos básicos de sus ciudadanos. La trata de seres humanos con fines de explotación sexual es una de las mayores violaciones de los Derechos Humanos, una forma de esclavitud moderna, y una de las caras más amargas de la violencia de género.

El País
Nuria López Torres
Ciudad de México, Mx
Sábado 7 de marzo de 2015.

Control inflacionario estanca la economía y mantiene salarios bajos

El estancamiento de la economía mexicana es resultado de una nueva macroeconomía que controla la inflación a la baja, al igual que la política cambiaria para mantener la estabilidad de precios a través de bajos salarios, aunque exista una mayor productividad, aseguraron especialistas en economía de la UNAM. A pesar de dichas condiciones, agregaron, es pertinente un aumento salarial sin efectos negativos para el país.

En el seminario “Política de empleo y salarios de la Ciudad de México”, Ignacio Perrotini Hernández, tutor en el Programa de Posgrado en Economía de la UNAM, explicó que se trata de la coexistencia de dos modelos contrapuestos, el primero, basado en el crecimiento económico a partir de las exportaciones, y el segundo, cuya meta es mantener la inflación a la baja y el control de precios.

En ambos la política monetaria juega un papel interesante, pues para las exportaciones se busca una moneda competitiva, es decir, barata frente a otras divisas, y para el control inflacionario y de precios, se requiere una moneda “apreciada” o con más valor, lo cual, aparentemente, ocasiona un desequilibrio, aseguró.

“Ante este conflicto, la solución echa mano de la distribución del ingreso para hacer el ajuste; la apreciación del tipo de cambio que resta competitividad a las exportaciones consigue la meta de inflación, pero debe deprimir las exportaciones. Para compensar la pérdida de competitividad que implica un tipo de cambio apreciado, se disminuyen los salarios respecto de la productividad, a fin de que haya una compensación; entonces, las percepciones intervienen como la verdadera ancla inflacionaria”, detalló Perrotini.

En su oportunidad, Santiago Capraro Rodríguez afirmó que este mecanismo, utilizado por los bancos centrales de varios países, logra mantener una inflación baja y un control de precios; además, permite una mayor productividad a costa del ingreso de la clase trabajadora.

Esta nueva macroeconomía, dijo, ha generado un avance económico magro, bajos sueldos, empleos cada vez más precarios, temporales, aumento del empleo informal, la eliminación de sindicatos, pero con mayores índices de producción para las empresas.

No obstante, mencionó el economista, ante este panorama es posible pensar en un incremento salarial como una palanca del desarrollo. “En el corto plazo, lo que tiene que hacer México es incrementar la inversión pública y los salarios medianos. Ésa es la mejor política para disminuir la pobreza y la desigualdad”, sin temor a una espiral inflacionaria.

Asimismo, en el largo plazo sería conveniente plantear un nuevo modelo económico fundamentado en el desarrollo del mercado interno a través del incremento de los salarios medios reales.

En ese sentido, Jaime Ros Bosch, catedrático de la Facultad de Economía, consideró que el incremento a los salarios en México es pertinente, porque “la intervención gubernamental en la fijación de un salario mínimo puede ayudar a un problema de coordinación entre empresas, moviendo la economía del equilibrio con salarios bajos hacia un equilibrio con salarios más altos y con mayor productividad”.

Puebl@Media
Ciudad de México
Martes 24 de febrero de 2015.

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