El Cultural Ollin Yoliztli verá renovada su fachada en 2017. Desaparecerán los colores ocre, verde y azul oscuro que cubren sus muros exteriores desde hace casi una década a raíz de la intervención del artista Raymundo Sesma (San Cristóbal de las Casas, 1954) para dar paso a una nueva paleta de colores.

Detrás del cambio de cromática hay una razón práctica: facilitar el mantenimiento del edificio. Sesma ya tiene avanzada la propuesta de la nueva imagen en un 90 por ciento. Si en la primera intervención los colores fueron dictados por el contexto: las casas y los edificios de los alrededores, ahora Sesma vira hacia los tonos azules, grises y blancos. Busca la asociación directa con el cielo. "Modifica la arquitectura volumétrica, y, espacialmente hablando, será un lugar limpio y transparente", adelanta el artista chiapaneco.

La superficie será limpiada por completo, salvo unos trazos pre-existentes en la parte trasera del estacionamiento, libres de humedad, que, precisa, es posible recuperar. Sesma hace hincapié en que se trata ahora de la oportunidad de hacer las cosas bien. En la primera intervención, la superficie no fue preparada de manera adecuada; no se impermeabilizó bien. Y los problemas de humedad han sido constantes. "Si se hubiera hecho bien, hubiera aguantado 10 años", asegura Sesma. Propone recuperar los trazos sin problemas de humedad, y, todo lo demás, limpiarlo por completo. Volver a empezar.

En la primera intervención participaron cien personas y terminaron en cuatro meses. Era un trabajo metódico, la escala de dibujo era más pequeña. Ahora los trazos o volúmenes geométricos son enormes, señala el artista. Y al ser superficies más grandes y al simplificar el dibujo, se reduciría el tiempo de ejecución, calcula, a aproximadamente unos 30 a 45 días. "Cuando lo vean, van a pensar que es otro edificio. Va a estar más cercano a una estética del siglo 21".

De acuerdo con Martín Levenson, asesor en la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, el inicio de la obra se prevé para enero. Se cuenta con una inversión general de 49 millones de pesos, presupuesto con el que también se atenderán las instalaciones eléctricas, de aire acondicionado e hidrosanitarias, así como el mantenimiento arquitectónico del conjunto y el aislamiento acústico de la Sala Silvestre Revueltas.

La duración de todos los trabajos será de seis a ocho meses. "Son 18 mil metros cuadrados de construcción. Se le dará un buen jalón como en mucho tiempo no se le ha dado", promete Levenson.

Reforma
Erika P. Bucio
Ciudad de México
Sábado 7 de enero de 2017.


El Centro Pompidou de París recupera más de 200 obras del pintor suizo en una retrospectiva única en cincuenta años


Si la ironía es un signo de inteligencia, Paul Klee (Münchenbuchsee, 1879-Muralto, 1940) hizo gala de una exquisita agudeza a lo largo de toda su carrera. Sutil, reflexivo, extremadamente culto son algunos de los adjetivos que ayudan a entender la personalidad de uno de los grandes artistas del siglo XX a quien el Centro de Arte Moderno Georges Pompidou de París dedica ahora una retrospectiva, la primera en Francia desde 1969, que repasa su obra donde la sátira fue siempre un característico hilo conductor.

Abierta al público desde el pasado 6 de abril, la exposición permanecerá en el Pompidou hasta el 1 de agosto, en una muestra de 240 obras que intenta reconstruir un relato en torno a la figura del pintor alemán, nacido en Suiza en el seno de una familia de músicos. Una ínfima parte si tenemos en cuenta que la prolifera herencia artística que dejó el alemán asciende a más de 10.000 creaciones.

La comisaria de la exposición, Angela Lampe, ha trabajado durante tres años en su preparación, viajando con asiduidad a Berna (Suiza), donde se encuentra el Centro Paul Klee. Lampe explica el magnetismo de este desconocido pintor en Francia -precisamente por los años que han pasado sin exponer su obra- que tan solo en el día inaugural atrajo a casi 4.600 visitantes.

"Es el placer que causa entrar en su universo, contemplar su obra, la inteligencia en los títulos y formas que hablan a todas las edades", cuenta Lampe. "Las marionetas, la ilustración de figuras simples y geométricas, los pequeños hombrecillos que pintó y las marionetas que creó para su hijo hablan a los niños, pero la brillantez y sutilidad habla igualmente a los adultos, a los que le conocen y a los que no están formados en el arte".

Precisamente esta ironía que ahora reivindica el centro de arte, sería el arma de Klee para combatir los dogmas establecidos por sus contemporáneos, que estarían presentes en su trabajo desde sus primeros años en Múnich hasta el final de su vida, siempre marcada por una constante negativa en cuanto a la situación del arte a principios del siglo XX. "El ideal, en las artes plásticas, es completamente inactual [...]. En cambio, he dado pasos hacia la sátira [...]. Y, en definitiva, puede que de ahí salga algo interesante", dejo escrito el suizo en uno de sus diarios.

Durante sus estudios en Berna, a principios del siglo pasado, Klee siguió clases de desnudo que adaptó a su propia visión en una serie de deformaciones grotescas de la anatomía humana como El héroe alado (1905) y otros dibujos de pequeño formato, realizados a lápiz y acuarelas, que se exponen en la primera sala de la exposición. Una respuesta, quizá, al idealismo que reinaba en las escuelas sobre la pintura clásica, siempre un punto de referencia a imitar por los alumnos que él no quiso asumir.

Klee descubriría el cubismo en Múnich en 1911 y más tarde en París, que realizaría con un estilo infantil con el que bromeaba sobre lo que en su opinión era una interpretación "desprovista de vitalidad" de los cuerpos. Fue en esta época también cuando el artista conocería a Picasso, en su taller de París, con quien descubre el surrealismo del malagueño que jugaba en sus enormes cuadros con figuras de mujeres que moldeaba a su gusto, una visión que influenciaría a Klee.

El encuentro volvía a producirse 25 años más tarde, esta vez en la casa del suizo en Berna, donde, según cuentan, la tensión entre ambos se palpaba en el aire fruto de la enorme admiración, aunque también crítica que ambos se procesaban. La belle jardinière (1939), pone en evidencia la enorme influencia que el trabajo de Picasso tuvo para Klee.

El tesoro de Walter Benjamin

La exposición alberga además dos obras muy delicadas, "un tesoro", según Lampe, reunidas por primera vez desde 1935 cuando su propietario, el filósofo alemán Walter Benjamin, las mostraba en el salón de su casa: Angelus Novus y La presentación del milagro. Esta última fue un regalo de la mujer de Benjamin, del cual se vieron obligados a desprenderse en 1935 cuando el filósofo lo vendió para poder así financiar su exilio de la Alemania nazi. Angelus Novus, "mucho menos conocido", según Lampe, pertenece al Museo de Israel, y se expone únicamente durante dos meses, hasta principios de junio, dada la delicadeza de la acuarela. "Este célebre ángel de historia, al que Benjamin consagraría un texto al final de su vida sobre el concepto de la historia [El ángel de la historia] se encuentra en Jerusalén y es raramente prestado", explica Lampe. Ambos cuadros se exponen en una sala especial con una iluminación más suave que el resto.

La curiosidad marcaría también el carácter de Klee cuyos viajes por Oriente, su pasión por civilización egipcia y las artes antiguas, impregnaron los últimos años de su vida artística en la que volvería una y otra vez a distintos tiempos del pasado. Caminos de serpientes (1934), es una clara prueba de la influencia del arte rupestre, que recuerda a los dibujos del paleolítico, grabados en grutas ancestrales. Durante estos años, los animales y la línea, que el autor define como "un punto en movimiento" se convierten en motivos recurrentes de su obra.

Los últimos años de su vida, estuvieron marcados -como el de tantos intelectuales europeos- por la crisis. La situación en el viejo continente, su exilio en Berna tras la condena de los nazis sobre su obra y la esclerodermia que le atacó parecieron ir de la mano con el aspecto dramático que adquirió su obra. El año 1933, cuando Hitler accede al poder, las creaciones de Klee parecen ser un reflejo del intenso momento histórico que vivía Alemania. Tras la Primera Guerra Mundial, Klee no esperaba que el mal pudiera volver y, cuando lo hizo, ni siquiera la enfermedad le impidió, sin embargo, librarse de esa ironía que hoy París recuerda.

"¡Tú, individuo que no sirves a nadie, tú, inútil! Aprende a crearte fines útiles: juega, ilusiónate a ti mismo y a los demás, sé artista", escribió. Una buena frase para recordar en tiempos confusos.

El Mundo
María de Valderrama
París, Francia
Miércoles 13 de abril de 2016.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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