En la medición de las últimas 24 horas se registraron 2.448 muertes.


Estados Unidos alcanzó este jueves la cifra de 1.254.740 casos confirmados de covid-19 y la de 75.543 fallecidos, de acuerdo al recuento independiente efectuado por la Universidad John Hopkins.

Este balance con cierre a las 8 de la noche de este jueves en Washington es de 27.310 contagios más que hace 24 horas y de 2.448 nuevas muertes. En todo el país han superado la enfermedad al menos 195.036 personas, por lo cual quedan activos algo menos de un millón de casos.

El país tiene 1,25 millones de casos diagnosticados y cerca de 195.000 personas curadas, según la universidad, que precisa que se han realizado más de 8,1 millones de pruebas de detección en todo el territorio. Los balances diarios en Estados Unidos no han caído por debajo de los 1.000 fallecidos desde principios de abril. Tras haber registrado más de 3.100 muertos en 24 horas a mediados de abril, la curva de contagios está ahora en una especie de meseta de la que no consigue descender.

El estado de Nueva York se mantiene como el gran epicentro de la pandemia en Estados Unidos con 327.469 casos confirmados y 26.144 fallecidos. Solo en la ciudad de Nueva York han muerto 19.540 personas.

A Nueva York le siguen la vecina Nueva Jersey con 133.991 casos confirmados y 8.807 fallecidos, Massachusetts con 73.721 positivos por coronavirus y 4.552 muertos y el estado de Illinois, que ha reportado 70.871 contagios y 3.111 decesos. Otros estados con un gran número de fallecidos son Michigan con 4.345, Pensilvania con 3.589 y Connecticut con 2.797.

El balance provisional de fallecidos -75.543- sigue por debajo de las estimaciones iniciales de la Casa Blanca, que proyectó en el mejor de los casos entre 100.000 y 240.000 muertes; pero ha superado ya los cálculos más optimistas que hizo después el presidente Donald Trump, de entre 50.000 y 60.000 fallecidos.

El pasado domingo, sin embargo, el presidente admitió que la cifra estará entre 75.000 y 100.000, al tiempo que defendió la decisión de múltiples estados de eliminar gradualmente las medidas de confinamiento pese a reconocer que provocará algunas muertes.

El Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en cuyos modelos de predicción de la evolución de la pandemia se fija a menudo la Casa Blanca, calcula que para comienzos de agosto la crisis habrá dejado más de 134.000 muertes en EE. UU.

EFE
Washingtos, EU
Domingo 10 de mayo de 2020.


Algunos republicanos están “genuinamente preocupados” por la amenaza que parece representar el presidente Donald Trump al orden constitucional en EU, y parecen considerar al vicepresidente Mike Pence como un posible sustituto, según señaló el demócrata Richard Brodsky en una columna en The Huffington Post.

El ex asambleísta por Nueva York, durante 14 periodos, asegura que “los republicanos están lenta, pero seguramente contemplando la política y la mecánica necesarias para librarse de Trump”.

Mientras que algunos republicanos, señala Brodsky, consideran esta posibilidad debido a sus preocupaciones por la forma de actuar de Trump, otros ven el problema como algo meramente político, considerando la fuerza de los votantes republicanos de Trump. Pese a esto, señala el columnista, todos estarán buscando la solución más fácil y todos preferirían a Pence.

“El orden republicano ya está allí. Mike Pence es todo lo que podrían esperar: está a favor de recortar impuestos, es anti-gay, anti-aborto, anti-Obamacare, apoya el poderío militar, es el paquete completo. Los republicanos ya sólo están viendo cuándo y cómo” hacer el movimiento, explica Brodsky.

El reciente y sorpresivo despido de James Comey como director del FBI —quien investigaba los nexos entre el equipo de campaña de Trump y el gobierno ruso— provocó un escándalo en la política estadounidense, pues muchos han señalado la acción de Trump como un intento de encubrir o frenar la investigación, que podría llegar a afectar a figuras clave de su administración e incluso a él mismo.

Algunos señalan que este escándalo —o el posible hallazgo de pruebas sobre los nexos entre la campaña de Trump y Rusia— podría ser el detonante para que Donald Trump enfrente un juicio político que podría llevar a su destitución.

“Cuándo y cómo” sustituir a Trump con Pence, serían las grandes preguntas que, según el político demócrata, se hacen los republicanos. Las razones legales para la destitución o remoción de un presidente son algo secundarias. Las lecciones de las destituciones de Nixon y Clinton son obvias y muestran que no se llega a una acusación como esa hasta después de un tiempo en la Casa Blanca.

Primero, un presidente popular es intachable, no importa cuál sea la razón de su popularidad o de la acusación. Cuando Nixon estaba buscando su reelección la idea de un “impeachment” era absurda y siguió así hasta que desafió los tribunales; e incluso entonces su caída fue lenta. Por su parte, Clinton, atrapado entre mentiras, nunca estuvo en serios problemas, más allá de las ideologías en el Congreso. En realidad, su popularidad aumentó durante la acusación.

En segundo lugar, la lealtad partidaria es un impedimento para la destitución. Mientras los demócratas del Congreso se mantuvieron junto a Clinton, los republicanos se pusieron en contra de Nixon.

Para Trump las cosas se complican pues sólo cuenta con el apoyo genuino de un puñado de legisladores conservadores en el Congreso. La mayoría sólo lo toleran, lo que indica que su situación podría empeorar.

Pero no tan simple como parece, explica Brodsky, “en casi todos los distritos del Congreso y todos los estados los republicanos fieles a Trump controlan las nominaciones. Parece que nada de lo que Trump haga puede hacer que dejen de apoyarlo.

En la opinión el columnista del Huffington Post, los acontecimientos cotidianos de la política tienden a resolver este tipo de contradicciones. “Nadie sabe lo que va a golpear a continuación. Pero hay cosas que hay que vigilar”, como las encuestas.

Entre los miembros de la Cámara, la disciplina y pensar en grupo son armas mucho más persuasivas. Podría no parecerlo, señala Brodsky, pero incluso ahora los republicanos están buscando resolver el problema que representa Trump e instalar a Mike Pence.

Brodsky recordó que acusar a Trump no es la única vía para destituirlo. La 25ª enmienda de la Constitución estadounidense prevé la expulsión de los presidentes incapacitados. Y según el columnista, sería Mike Pence quién desencadenaría tal proceso de eliminación. Pero esta posibilidad, señala el político demócrata, no es “motivo de regocijo”, pues asegura que sea como sea, “estamos en problemas”.

El reciente despido de James Comey del FBI provocó un escándalo en la política estadounidense
Estarían buscando la solución más fácil y todos preferirían a Pence, señala el demócrata Richard Brodsky

El Universal
Ciudad de México
Jueves 11 de mayo de 2017.


Washington .- A dos días de los comicios, la candidata presidencial demócrata Hillary Clinton aventaja a su rival republicano Donald Trump por cuatro puntos porcentuales, de acuerdo con un sondeo del diario The Wall Street Journal y la cadena NBC.

La exprimera dama acumula una intención del voto del 44 por ciento, frente a 40 por ciento para el millonario, seis por ciento para el candidato del Partido Libertario Gary Johnson, y dos por ciento para la candidata del Partido Verde Jill Stein.

Aunque Clinton mantiene la delantera a nivel nacional, su ventaja respecto a Trump es menor a la mitad de los 11 puntos porcentuales con que lo superaba a mediados de octubre pasado, antes que resurgiera la controversia por sus correos electrónicos oficiales.

James Comey, director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI),anunció semana al Congreso la reapertura de la investigación sobre el envío de información confidencial a través de un servidor privado.

Sin embargo, Comey aclaró este domingo que la investigación de los nuevos correos electrónicos no cambia la conclusión de julio pasado, de no presentar cargos criminales en su contra.

Comey, quien provocó la semana antepasada una tormenta política cuando anunció la reapertura de la investigación que afectó la popularidad de la candidata presidencial demócrata, aclaró el tema dos días antes de las elecciones en una carta al Congreso.

De acuerdo con el sondeo del WSJ/NBC, los votantes estadunidenses están más preocupados por el temperamento de Donald Trump que por el escándalo de los correos de la exsecretaria de Estado.

Casi dos terceras partes de los votantes probables se declararon avergonzados por el espectáculo político del actual ciclo electoral, y dijeron sentirse menos orgullosos de Estados Unidos.

De la misma forma, casi seis de cada 10 se declararon insatisfechos con las opciones de los candidatos presidenciales, una cifra menor al 28 por ciento, que expresó un sentimiento similar en 2012, cuando compitieron el actual presidente Barack Obama y Mitt Romney.

Notimex
Washington, CD, EU
Domingo 6 de noviembre de 2016.

Thompson, conocido por ser el fiscal Branch de la famosa serie 'Ley y orden', aspiró en 2008 a la candidatura presidencial republicana. En la industria del cine se le conocía por su intervención en películas como 'No hay salida', 'Días de trueno' o 'El cabo del miedo'

Fred Thompson, un actor que se convirtió en senador y se postuló a la candidatura presidencial republicana de EEUU en 2008, murió hoy a los 73 años debido a un linfoma cancerígeno.

"Con el corazón encogido y un profundo sentimiento de dolor, compartimos el fallecimiento de nuestro hermano, esposo, padre y abuelo, que murió en paz en Nashville rodeado de su familia", informó la familia de Thompson, senador por el estado de Tennessee entre 1994 y 2002, en un comunicado.

Thompson, conocido por ser el fiscal Branch de la famosa serie 'Ley y orden', aspiró en 2008 a la candidatura presidencial republicana que finalmente obtuvo el senador por Arizona, John McCain, que se enfrentó al entonces demócrata y ahora presidente, Barack Obama.

En la industria del entretenimiento se le conocía por su intervención en películas como 'No hay salida' (1987), 'Días de trueno' (1990), 'El cabo del miedo' (1991) o su papel como el general Ulysses S. Grant, presidente de EEUU entre 1869 y 1877, en la película para televisión 'Entierra mi corazón en Wounded Knee'.

Su entrada en el mundo del cine ocurrió casi por accidente, cuando el director Roger Donaldson le pidió que se interpretara a sí mismo en la película 'Marie' (1985), que relataba el escándalo del Comité de Indultos y Libertad Condicional de Tennessee.

También obtuvo papeles en cintas populares como 'La caza del Octubre Rojo' (1990), 'Duro de matar 2' (1990) o 'En la línea de fuego' (1993).

Antes de convertirse en actor, como abogado, Thompson gozó de gran popularidad en Washington, especialmente, en la década de 1970, gracias a su participación en las investigaciones del caso Watergate, que provocaron la dimisión del presidente estadounidense Richard Nixon en 1974."Fred dijo una vez que las experiencias que tenía por crecer en un pequeño pueblo de Tennessee forman parte del prisma a través del cual vio el mundo y dio forma a la manera en que abordó su vida", declararon los familiares.

"Disfrutaba de una carcajada, de un fuerte apretón de manos, de un buen puro y de una buena dosis de humildad. Fred era el mismo hombre en el Senado, en el estudio de cine o en la plaza del pueblo de Lawrenceburg, su hogar", señalaron los familiares en su nota, en la que rindieron homenaje al político y actor.

EFE
Washington, DC. EU.
Domingo 1 de noviembre de 2015.

Los activistas han declarado la guerra al presidente por aparcar la reforma migratoria

Los hispanohablantes o, como se les conoce en EEUU, los 'latinos', que fueron una de las claves que dieron la victoria a Obama en 2008 y 2012, se van a quedar en casa hoy. La decisión del presidente de EEUU de no plantear ninguna acción en materia de reforma inmigratoria para no irritar al electorado blanco puede llevar la abstención de esa comunidad a cerca del 70%, mientras que los cambios de los republicanos en los distritos electorales va a reducir aún más su peso electoral.

Muy alto, con unas botas de 'cowboy' tapadas por unos vaqueros que le sientan francamente mal, el congresista Pete Gallego se dirige a diez de sus voluntarios en un almacén situado en la sede de su campaña electoral, en las afueras de la ciudad de San Antonio, en Texas. Gallego les da instrucciones acerca de cómo animar a la gente a que vote, de cómo explicarles cómo pueden hacerlo. Y termina con una advertencia meteorológica: va a hacer mejor tiempo antes del mediodía que por la tarde. Es mejor que no dejen el voto para última hora.

Después, Gallego, uno a uno, les estrecha la mano y les da las gracias. Aunque la mayor parte son jóvenes, hay una mujer que parece pasar de los 50. Algunos son claramente anglosajones. Otros, claramente mestizos. "Esto que hacen es muy importante. Les estoy muy agradecido", dice. El congresista pasa del inglés al español mexicano sin darse cuenta. Es una ventaja. Su rival republicano en estos comicios, el afroamericano Will Hurd, ha renunciado a participar en ningún debate televisivo porque no habla español.

El puzzle de Texas

Pete Gallego necesita el voto latino. Él es un demócrata en uno de los estados más republicanos: Texas. Ganó contra pronóstico en 2013 su escaño en el del Distrito 23 de Texas, o, como se dice en EEUU, el TX-23, un territorio que es una pesadilla electoral. Mide 124.000 kilómetros cuadrados. O sea, tanto como Andalucía y Extremadura juntas, pero solo hay en él 650.000 personas, un poco menos que el padrón de la ciudad de Zaragoza. Cruzarlo en coche sin parar lleva 7 horas, desde las afueras de San Antonio hasta las de El Paso.

Ahí hay de todo. La frontera con México, precisamente junto al área en la que se produjo este verano la crisis humanitaria de los niños que venían de Centroamérica. Los suburbios de El Paso y San Antonio, en algunos de los cuales viven latinos cuyos ancestros ya estaban allí cuando Texas era México (o España) y que siempre dicen: "nosotros no cruzamos la frontera, fue la frontera la que nos cruzó a nosotros".

También hay veteranos puramente anglosajones, porque es un área cuya economía depende en gran medida de un rosario de gigantescas bases militares, como el polígono de prueba de misiles de White Sands y la base del Ejercito de Tierra de Fort Bliss, situadas junto al TX-23. Y, por último, petroleros: aquí está la Formación Eagle Ford, una de las cuencas más ricas del mundo en petróleo y gas para ser extraído por la controvertida del 'fracking'.

En ese puzzle, los hispanoablantes son la clave para Gallego. Y no es fácil. "Estas elecciones son legislativas, de modo que espero una participación menor de lo que me gustaría", comenta el congresista a EL MUNDO.es mientras se sienta en un destartalado sofá en su cuartel general, que no es más que una sucesión de salas y habitaciones con muebles de tercera mano.

Un rediseño con truco

El distrito, además, ha sido rediseñado por los republicanos texanos, para excluir de él zonas de latinos que sí votan, a cambio de incluir a comunidades hispanohablantes que no acuden a las urnas. Gallego ha recurrido el rediseño ante los tribunales, porque "aunque la composición demográfica del distrito no haya cambiado, sí se ha modificado la participación electoral", señala. Pero el nuevo TX-23 llegará después de las elecciones. Unas elecciones en las que el congresista está como favorito, pero por la mínima.

Tradicionalmente, los latinos votan muy poco. En las elecciones presidenciales, la abstención en esa comunidad nunca cae del 60%. En las legislativas, como las que se celebran hoy, puede alcanzar el 70%.

Si Gallego necesita a los latinos, Barack Obama y el Partido Demócrata han decidido que, como no van a votar, es inútil cortejarlos. Así, en septiembre, el presidente anunció que iba a incumplir la promesa que él mismo había hecho en julio para usar sus poderes y limitar las deportaciones de inmigrantes ilegales.

La decisión provocó otra fractura dentro de los hispanohablantes en EEUU, una comunidad que siempre es el futuro del país, pero nunca es el presente. Por un lado, los activistas y las organizaciones de base declararon la guerra al presidente. Por otro, los congresistas hispanos de callaron pudorosamente. Pero, al dejar la cuestión de las deportaciones para diciembre (o, al menos, eso esperan los latinos del Congreso), Obama proclamaba que el tema que más preocupa a a esa comunidad, con una enorme diferencia, no iba a estar en las papeletas de este martes. Como consecuencia, los latinos tampoco votarán esta vez.

El Mundo
Pablo Pardo/Enviado especial
 San Antonio, Texas, Estados Unidos
Martes 4 de noviembre de 2014.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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