El presidente se alía con el partido del expresidente Lugo para cambiar la Constitución

El intento del presidente de Paraguay, el conservador Horacio Cartes, de reformar la Constitución para permitir la reelección y poder continuar en el poder después de 2018 ha acabado de forma inaudita, con un asalto al Congreso de un millar de manifestantes, muchos con las caras tapadas. Algunos llegaron a prender fuego al salón principal, sacaron ordenadores a la calle y arrancaron las placas con nombres de los senadores de las puertas de sus despachos y salieron a la calle con ellas en la mano. Fruto de la represión policial y los enfrentamientos se produjeron casi 30 heridos, con diversos cortes y uno con una pelota de goma en el ojo.

Los manifestantes estaban acompañados por legisladores del Partido Colorado y del Partido Liberal. La policía les disparó con pelotas de goma y el presidente del Partido Liberal, Efraín Alegre, que se opone a la reelección, fue herido en un hombro. Entre gritos de "dictadura nunca más" y "Cartes violador" la tensión creció hasta un nivel inaudito en los últimos años en Paraguay. Enfrente del Congreso la batalla campal con la policía duró horas y cada vez que pasaba un coche de la policía era apedreado por la gente concentrada en la zona.

El presidente del Senado, Roberto Acevedo, también opuesto a la reforma, tuvo que ser atendido. Acevedo leyó un comunicado en el que pedía, en nombre de un grupo amplio de senadores, que Cartes retire el proyecto de enmienda constitucional para devolver la tranquilidad a la ciudadanía. Horas después, Cartes, que evitó comparecer en toda la noche, emitió otro comunicado en el que no decía nada de esa posible marcha atrás en el proyecto y por el contrario se lanzaba contra la oposición y la prensa por alentar la quema del Congreso. "Insto a la ciudadanía a mantener la calma y no dejarse llevar por quienes desde hace meses vienen anunciando hechos de violencia y derramamientos de sangre. El incendio del Congreso demuestra que un grupo de paraguayos empotrados en la política y en medios masivos de comunicación no escatimarán esfuerzos para lograr el objetivo de destruir la democracia", sentenció Cartes.

Gran parte del oficialista Partido Colorado quiere que el Cartes, un exempresario tabacalero que está en el poder desde 2013, repita mandato en 2018. Del otro lado, el Frente Guasú (izquierda) quiere que Fernando Lugo, el exobispo y exmandatario que fue destituido en tiempo récord por el Congreso en 2012, vuelva a ser presidente. Todo muy previsibile, excepto por un detalle: el artículo 229 de la Constitución paraguaya, aprobada en 1992 tras el regreso a la democracia, dice que los cargos de presidente y vicepresidente son “improrrogables” y que “no podrán ser reelectos en ningún caso”. Esto ha llevado a una insólita alianza entre el oficialismo y sus enemigos de izquierda para impulsar una reforma constitucional que debe dirimir el Congreso.

El martes, una acalorada discusión en el recinto terminó a gritos en los pasillos del Palacio Legislativo de Asunción. Senadores de izquierda discutían entre ellos y conservadores del mismo Partido Colorado se divivían en dos facciones: oficialistas, que apoyan la reelección de Cartes, y disidentes, que la rechazan. Todo ocurrió en un ambiente enrarecido. El Congreso había amanecido totalmente rodeado por policías: camiones lanza agua y centenares de antidisturbios impidieron el paso de la gente.

De pronto, sin previo aviso, 25 de los 45 senadores se reunieron en un despacho del Frente Guasú en el interior del Congreso con el presidente de la Cámara ausente y con su voto cambiaron el reglamento interno del Senado. De esta forma, modificaron las atribuciones del presidente de la Cámara alta para que no pueda rechazar el proyecto de enmienda, una maniobra defendida por cartistas y luguistas que ahora permite la presentación del proyecto en cualquier momento. “Puede ser inmediato. En cualquier momento podemos tener que celebrar un referendo y hay campaña con Cartes y Lugo pidiendo el sí a la reforma constitucional”, dice a EL PAÍS el escritor y analista político paraguayo Alfredo Boccia.

El Frente Guasú consideró el cambio en el reglamento del Senado “un paso decisivo” para promover el referéndum constitucional que permita la reelección de todo expresidente", según un comunicado difundido el 29 de marzo.

Los anticartistas del Partido Liberal, la segunda fuerza nacional detrás de los colorados, denunciaron “un golpe de Estado”. “Es un golpe puro y duro. No estamos de acuerdo. Vemos que han engatusado a Lugo para hacer algo que es inconstitucional. ¿Cómo van a hacer una elección democrática si violan los reglamentos de forma tan burda?”, dice el senador del Partido Liberal Luis Alberto Wagner. “Cartes dijo que no buscaría la reelección y hoy hace todo lo contrario. Así es como la inseguridad jurídica se transmite a todos los sectores, especialmente a los empresariales. Un daño terrible con 50 delegaciones del mundo en la asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Asunción”, dijo Wagner por teléfono, mientras ocupaba su banca en el Senado por temor a que se celebrara otra sesión sin su presencia.

Un proyecto de enmienda de la Constitución ya fue tratado y rechazado en agosto de 2016. Algunos paraguayos se han movilizado para recolectar firmas en contra de este nuevo intento. "Si un nuevo proyecto se aprobara en el Congreso aún tendríamos el referéndum y las encuestas muestran una gran mayoría del no”, aclaró Boccia. La reforma, con todo, avanza por los pasillo del Congreso y ha logrado lo imposible: unir a colorados y luguistas tras un objetivo común. Pero nadie esperaba que las cosas llegaran tan lejos como para acabar con un asalto al Congreso.

El País
Santi Carneri
Asunción, Paraguay
Viernes 31 de marzo de 2017.


Se cumplen siete años del balazo que recibió el exfutbolista paraguayo y ahora vive lejos de todo lo que le dio el fútbol

Salvador Cabañas (Itaguá, Paraguay, 1980) estaba en el tope de su carrera en 2010. Era el comandante y el líder de goles en el Club América. También era el capitán de la selección paraguaya, la cual ya tenía todo preparado para jugar la Copa del Mundo en Sudáfrica. En sus manos tenía un precontrato millonario para jugar en el Manchester United. La bonanza terminó de golpe con un balazo en un bar al sur de la Ciudad de México.

Era la noche del lunes 25 de enero. Cabañas quería olvidarse de la derrota de su equipo 2-0 frente a Monarcas en Michoacán. Aprovechó su día libre para ir al Bar-Bar, un establecimiento nocturno, junto con su esposa. A las seis de la mañana, según reportes oficiales, fue al baño del lugar. Se encaró con un par de hombres y, en medio de la confusión, el futbolista recibió un disparo que entró por su frente de calibre .38 y se alojó en el lóbulo izquierdo del cerebro. Jorge Balderas Garza, el JJ, fue señalado como el agresor y también era narcotraficante del cartel de los hermanos Beltrán Leyva.

Un grupo de aficionados del América aguardaron durante las primeras horas fuera del hospital donde Chava, como le decían de cariño, sobrevivía de forma milagrosa al impacto. Con 29 años, el delantero burló a la muerte. Tardó una semana en salir del coma. Fue hasta los primeros días de marzo de ese mismo año cuando se recuperó y empezó su rehabilitación. Cuatro meses después pudo regresar a casa, con una cicatriz en la sien.

Salvador Cabañas vio a sus compatriotas jugar un Mundial, su esperanza de jugar en Europa se diluyó. Sus únicos consuelos fueron los homenajes que le dedicaron, entre ellos un partido entre el América y la selección de Paraguay en el estadio Azteca en el 2011. Un año después, el guaraní regresó al fútbol para jugar en la segunda división de su país con el club Doce de Octubre, donde debutó como profesional. Jugó dos partidos, ninguno completo.

En 2014, año mundialista, se enfundó la camiseta del Club Deportivo Tanabí, de la serie B del campeonato de São Paulo. No pudo hacer mucho allí y decidió retirarse. Cabañas estaba en bancarrota y su mujer le pidió el divorcio. También se distanció de quien fuera su representante. Cabañas se quedó solo. La prensa mostró imágenes del exfutbolista en una panadería. “Perdí mucho [dinero], pero lo estoy recuperando. No trabajo en la panadería, estoy ahí con el grupo. Es de mi cuñado”, dijo a EL PAÍS hace tres años.

El padre del exdelantero, Dionisio Cabañas, dijo a ESPN Brasil que la Asociación Paraguaya de Fútbol y el América no lo apoyan. “No es que sus [ex]compañeros vengan a verlo. Eso incomoda a la familia. Antes él era amigo de todos, pero ahora que Salvador está así, nadie se aparece ni para decirle ‘hola’”. Y vaya que acumuló colegas en los seis clubes en los que militó: 12 de Octubre y Guaraní (Paraguay), Audax Italiano (Chile), Jaguares y América (México).

Su último entrenador en México, Jesús Ramírez, le recuerda como un jugador introvertido. "Era el que le daba la dosis de gol, tenía un carácter fuerte, nunca tuve un problema con él", comenta el estratega a EL PAÍS. Ramírez no mantiene contacto con quien fuera su pupilo, "no tengo idea de dónde esté, lo último que supe es que dirigía un equipo de fuerzas básicas en su país", finaliza.

La época dorada de Cabañas ha quedado relegada a las portadas que acaparó y en los vídeos recopilatorios de sus goles. Allí se ve a un delantero regordete de 1,73 metros, con un ritmo cadente cuando no tiene el balón y un tren al momento de ir por el balón. Sus letales remates no quieren quedarse en el olvido.

El País
Diego Mancera
Ciudad de México
Miércoles 25 de enero de 2017.

La tala de árboles para cultivar soja en los últimos años ha facilitado los anegamientos

El fenómeno de El Niño ha traído más lluvias que las habituales al sur de América Latina, pero por sí solo no explica las crecidas de ríos que han obligado a más de 160.000 personas a evacuarse por estos días de sus hogares en Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay. El cambio climático torna más extremo este fenómeno que ha desbordado los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay, entre otros, pero hay más razones detrás.

Diversos expertos atribuyen la gravedad de las inundaciones a la deforestación que en los últimos años ocurrió en Paraguay, el sur de Brasil y el norte de Argentina para plantar soja transgénica. El oro verde modificado genéticamente ofrecía una alta rentabilidad durante los pasados años de bonanza de las materias primas, entre 2002 y 2014, y además soportaba las elevadas temperaturas de aquellas tierras antes pobladas de bosques nativos. “El aumento de las precipitaciones y la significativa pérdida de cobertura boscosa en Argentina, Brasil y Paraguay, que se encuentran entre los 10 países con más deforestación de todo el mundo, no permitió la natural absorción del agua”, advirtió Greenpeace en un documento.

El coordinador de la campaña de bosques de esta organización ecologista en Argentina, Hernán Giardini, explica: “Los bosques y selvas, además de concentrar biodiversidad considerable, juegan un papel fundamental en la regulación climática, el mantenimiento de las fuentes y caudales de agua y la conservación de los suelos. Son nuestra esponja natural y paraguas protector. Cuando perdemos bosques nos volvemos más vulnerables ante las intensas lluvias y corremos serios riesgos de inundaciones”. Solo queda el 7% de la superficie original de bosques de la Selva Paranaense o Misionera, atravesada por los ríos Uruguay, Paraná e Iguazú, según Greenpeace. “En Paraguay y Brasil ha sido prácticamente destruida, la mayor parte remanente se encuentra en Argentina”, añade la organización ecologista.

Efectos de El Niño

“El Niño es un fenómeno cíclico, forma parte de la naturaleza, pero sus efectos pueden verse agravados por la deforestación”, opina Benjamín Grassi, profesor de meteorología de la Universidad Nacional de Asunción. “La deforestación desprotege el suelo. El tipo de precipitaciones que tenemos son torrenciales, y mucha agua en poco tiempo afecta mucho un suelo desnudo, porque ocasiona que el agua escurra fácilmente y dañe carreteras, cultivos”, añade Grassi.

En Argentina no solo se registran inundaciones en la región del litoral limítrofe con Paraguay, Brasil y Uruguay sino también en la provincia céntrica de Córdoba, donde se reiteran los reproches a la soja. “La problemática no está necesariamente atada a la precipitación pluvial, sino al ascenso de las napas freáticas”, opinó el ministro de Agua y Ambiente de Córdoba, Fabián López. “Como consecuencia de distintas políticas agropecuarias, se dejaron de desarrollar los cultivos de invierno, se sembró menos maíz, trigo y alfalfa, y más soja. Eso generó un desequilibrio hídrico, en los últimos años la napa freática ha ascendido de una manera importante y está a escasos centímetros del suelo”, describió el ministro López. En estos países que producen la mitad de la soja de todo el mundo, esta oleaginosa no solo ha traído bonanza.

El País
Alejandro Rebossio
Buenos Aires, Argentina
Martes 29 de diciembre de 2015.

 

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