Ciudad del Vaticano. - El Papa Francisco consagró hoy cardenal al arzobispo emérito de Xalapa, en el estado mexicano de Veracruz, Sergio Obeso Rivera, durante un Consistorio Ordinario Público que presidió en la Basílica de San Pedro del Vaticano.

Poco antes de las 16:00 horas locales (15:00 GMT), los 14 nuevos cardenales que este jueves recibieron el birrete colorado, hicieron su ingreso al templo encabezando una procesión de clérigos que anticipó el ingreso del Papa.

Durante la celebración, el pontífice bendijo los tradicionales capelos y los anillos cardenalicios que después impuso a cada uno de los purpurados.

Antes de esa entrega, cada “cardenal de la santa Iglesia romana” pronunció la promesa y el juramento de permanecer, desde ahora y para siempre, fiel a Cristo y a su evangelio, constantemente obediente a la Iglesia y al Papa.

Además, se comprometieron a conservar siempre la unión en la Iglesia, de no manifestar a nadie lo que le será confiado de custodiar y cuya revelación podría llevar daño y deshonor a la Iglesia, y a desarrollar “con gran diligencia y fidelidad” las propias tareas.

Luego, uno por uno, los nuevos cardenales fueron pasando hasta el altar mayor de la Basílica de San Pedro y se arrodillaron ante el Papa, quien les impuso el birrete, el anillo y les entregó al título de la parroquia de Roma que a partir de ahora estará bajo su custodia.

Así, en el quinto Consistorio cardenalicio de su pontificado, Jorge Mario Bergoglio creó 11 nuevos purpurados “electores”, que tienen menos de 80 años y por ello podrían ingresar a un futuro Cónclave y votar por un nuevo Papa.

Los tres restantes, según precisó el propio pontífice, recibirán la distinción porque “se distinguieron por su servicio a la Iglesia”.

Entre ellos se cuenta a Sergio Obeso, quien nació en Xalapa el 31 de octubre de 1931, el clérigo mexicano ingresó en el seminario el 23 de enero de 1944. Tras sus estudios de humanidades, se trasladó a Roma donde cursó filosofía y teología en la Pontificia Universidad Gregoriana.

Ordenado sacerdote en Roma el 31 de octubre de 1954, pocos meses después regresó a México donde prestó diversos servicios en el Seminario de Xalapa hasta 1971, desde prefecto de filosofía hasta director espiritual y rector.

El 30 de abril de 1971, el entonces Papa Pablo VI lo designó obispo de Papantla, en Veracruz, donde permaneció apenas dos años y ocho meses hasta que, en enero de 1974, el mismo pontífice lo nombró obispo coadjutor de la Arquidiócesis de Xalapa con derecho a sucesión.

El 12 de marzo de 1979 asumió ese cargo, en sustitución de Emilio Abascal Salmerón. Rápidamente se convirtió en un protagonista de la Iglesia mexicana, siendo elegido presidente de la Conferencia del Episcopado (CEM) para el período 1983-1985 y reelecto de 1985 a 1988.

Años más tarde, en 1995, fue reelecto en ese puesto, que mantuvo hasta 1997. Al interior de la propia CEM se desempeñó como responsable de las comisiones Episcopal del Clero y de Pastoral Social por diversos periodos.

El 10 de abril de 2007, el Papa Benedicto XVI aceptó su renuncia como obispo de Xalapa, tras haber sobrepasado el límite de edad jubilatoria obligatoria establecido en 75 años; lo sucedió en el puesto Hipólito Reyes Larios.

Entre otras cosas, Sergio Obeso Rivera fue uno de los grandes responsables de la canonización del primer santo obispo latinoamericano, san Rafael Guizar y Valencia, que fue elevado al honor de los altares por el Papa Benedicto XVI el 15 de octubre de 2006.

Con la elevación de Obeso Rivera, de 86 años, México pasa a tener siete cardenales: cuatro electores y tres mayores de 80 años. Entre ellos destacan Carlos Aguiar Retes, José Francisco Robles Ortega, Alberto Suárez Inda y Norberto Rivera Carrera, todos electores.

Los mayores de 80 años son Javier Lozano Barragán, presidente emérito del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud del Vaticano; y Juan Sandoval Iñiguez, arzobispo emérito de Guadalajara, además del emérito de Xalapa.

Notimex
Ciudad de México
Jueves 28 junio de 2018.


La mitad de los 25 países con más feminicidios en el mundo son latinoamericanos, de acuerdo con ONU Mujeres.

El papa Francisco llamó este sábado a luchar contra la "plaga" del feminicidio en los países de la región, en una ceremonia para venerar a la Virgen María en la ciudad peruana de Trujillo.

"Quiero invitarlos a luchar contra una plaga que afecta a nuestro continente americano: los numerosos casos de feminicidio", dijo el pontífice en la Plaza de Armas de Trujillo en presencia de miles de fieles, en el penúltimo día de su visita a Perú.

La mitad de los 25 países con más feminicidios en el mundo son latinoamericanos, de acuerdo con ONU Mujeres.

En Argentina, el país natal del papa, en 2016 hubo 254 feminicidios. Allí surgió el movimiento NiUnaMenos por la igualdad de género, contra el patriarcado y los feminicidios, que tuvo impacto mundial.

"Son muchas las situaciones de violencia que quedan silenciadas detrás de tantas paredes. Los invito a luchar contra esta fuente de sufrimiento pidiendo que se promueva una legislación y una cultura de repudio a toda forma de violencia", dijo el papa, en medio de los aplausos.

En México, donde en 2016 hubo 2.746 feminicidios, el 90% de los crímenes quedan impunes. Algo similar ocurre en países centroamericanos.

Para llamar la atención sobre el feminicidio, el concurso de belleza más popular de Perú sirvió el último año de tribuna de denuncia contra la violencia hacia la mujer.

Una de las candidatas del concurso dijo: "Mi nombre es Camila Canicoba, represento a Lima y mis medidas son: 2.202 casos de feminicidios reportados en los últimos nueve años en mi país".

AFP
Trujillo, Perú
Domingo 21 enero de 2018.


“No puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza ante el daño irreparable cometido a niños por parte de ministros de la Iglesia”, dijo Francisco en el palacio presidencial de La Moneda

Santiago de Chile. - El papa Francisco dijo hoy que era "justo pedir perdón" y que sentía "dolor y vergüenza" ante el "daño irreparable" causado a los niños víctimas de abusos sexuales por parte del clero chileno, en el discurso ante las autoridades en el primer acto de su visita a este país.

En la sede del Ejecutivo, la Casa de la Moneda, Francisco pidió que se escuche a los parados, a los pueblos originarios, a los inmigrantes, a los jóvenes, a los ancianos y a los niños, "que se asoman al mundo con sus ojos llenos de asombro e inocencia y esperan de nosotros respuestas reales para un futuro de dignidad".

Y entonces afirmó: "Y aquí no puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza que siento ante el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia".

Las palabras del papa Francisco fueron recibidas con un aplauso por las cerca de 700 personas reunidas en el patio de Los Naranjos.

"Me quiero unir a mis hermanos en el episcopado, ya que es justo pedir perdón y apoyar con todas las fuerzas a las víctimas, al mismo tiempo que hemos de empeñarnos para que no se vuelva a repetir", dijo Francisco, aunque no citó la palabra abusos.

La llegada de Francisco ha reavivado el escándalo de los curas pederastas y la organización Bishop Accountability publicó esta semana un listado con 80 sacerdotes, clérigos y una monja acusados de abusos sexuales a menores de edad en el país suramericano.

Además, los laicos de la diócesis de Osorno, en el sur de Chile, piden desde hace meses la destitución del obispo chileno Juan Barros, nombrado por el papa argentino, por sus vinculaciones con el encubrimiento de abusos sexuales del sacerdote Fernando Karadima.

Karadima fue considerado en febrero de 2011 por el Vaticano culpable de cometer abusos sexuales y condenado a una vida de oración y penitencia.

EFE
Santiago de Chile
Miércoles 17 enero de 2018.

 

  • Termina la hegemonía de una de las corrientes más conservadoras y retardatarias de la Iglesia Católica en México.

 

  • El cardenal Norberto Rivera fue nombrado como Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de México, hasta la toma de posesión del nuevo arzobispo

 

Roma. - El nombramiento se oficializó tras publicarse en L’Observatore Romano, diario oficial de El Vaticano, la noticia comenzó a difundirse desde la noche del miércoles, el comunicado además de anunciar la designación de Aguiar Retes también informa la aceptación de la renuncia del cardenal Norberto Rivera.

A solo seis meses de que el cardenal Norberto Rivera Carrera presentara su renuncia al papa Francisco, éste designó a Aguiar Retes, quien actualmente se desempeña como arzobispo de Tlalnepantla, para encabezar a la segunda diócesis del mundo Más poblada.

El obispo de Roma designó al cardenal Norberto Rivera como Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de México, hasta la toma de posesión del nuevo Arzobispo.

Al cumplir los 75 años de edad el pasado 6 de junio, Rivera Carrera entregó su carta de renuncia en la nunciatura de la Ciudad de México, como lo marca el Código de Derecho Canónico.

Tras presentar su renuncia, si el arzobispo se encuentra bien de Salud el Papa lo puede mantener en el cargo, como lo hizo Benedicto XVI con Juan Sandoval Iñiguez, quien tras su renuncia estuvo cuatro años más al frente de la Arquidiócesis de Guadalajara, pero en este caso no ocurrió así y seis meses después de su renuncia, Jorge Mario Bergoglio nombró al sucesor en la Arquidiócesis de México.

Aguiar Retes es considerado un hombre cercano al papa Francisco ambos se conocieron por los trabajos de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM), en 2007, cuando tuvo lugar la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Aparecida, Brasil, Carlos Aguiar era vicepresidente de ese organismo y Jorge Mario Bergoglio, entonces arzobispo de Buenos Aires, fue elegido como presidente de la Comisión de Redacción del documento final.

El 9 de octubre de 2016 el papa Francisco nombró a Carlos Aguiar Retes cardenal, con lo que se convirtió en el sexto cardenal mexicano, desde entonces comenzó a perfilarse para suceder al cardenal Norberto Rivera Carrera al frente de la Arquidiócesis de México.

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) expresó “Nos unimos con alegría y oración como Iglesia por el nuevo ministerio Episcopal que el Señor le ha confiado a Carlos Cardenal Aguiar Retes”.

El Universal
Astrid Rivera
Ciudad de México
Jueves 7 de diciembre de 2017.


El papa afirmó que el abuso sexual es un pecado que los avergüenza.


El papa Francisco dijo a los obispos de todo el mundo que deben adherir una política de tolerancia cero hacia los clérigos que abusan sexualmente de niños y pidió perdón por un pecado que "nos avergüenza".

En una carta enviada el 28 de diciembre, pero difundida este lunes por el Vaticano, Francisco dijo: "Quiero que renovemos todo nuestro empeño para que estas atrocidades no vuelvan a suceder entre nosotros".

Desde su elección en el 2013, Francisco ha tomado algunas medidas para desarraigar el abuso sexual de la Iglesia católica y poner en marcha prácticas que protejan a los niños.

Pero grupos de víctimas señalan que no ha hecho suficiente, sobre todo con los obispos que toleran el abuso sexual o lo encubren. La Iglesia "conoce el pecado de algunos de sus miembros: el sufrimiento, la historia y el dolor de los menores que fueron abusados sexualmente por sacerdotes. Pecado que nos avergüenza", escribió Francisco en la carta.

"Lo lamentamos profundamente y pedimos perdón (...). Tomemos el coraje necesario para implementar todas las medidas necesarias y proteger en todo la vida de nuestros niños, para que tales crímenes no se repitan más. Asumamos clara y lealmente la consigna 'tolerancia cero' en este asunto", agregó.

Los comentarios, incluidos en una carta sobre los problemas de los niños vulnerables en general, son de los más exhaustivos del Papa sobre el abuso. "Nos unimos al dolor de las víctimas y a su vez lloramos el pecado. El pecado por lo sucedido, el pecado de omisión de asistencia, el pecado de ocultar y negar, el pecado del abuso de poder", dijo Francisco, quien se reunió varias veces con víctimas de abuso sexual.

En el 2015, Francisco ordenó el juicio y expulsión del sacerdocio de un arzobispo polaco acusado de pagar para tener sexo con menores de edad en República Dominicana. Un año antes, envió a una comisión del Vaticano que incluye a víctimas para que asesore a iglesias locales sobre cómo prevenir el abuso.

Reuters
Roma, Italia
Lunes 2 de enero de 2017.


La figura sombría del cardenal Rivera esta mañana en el asiento trasero del papamóvil retrata la incómoda relación entre Francisco y la inmovilista jerarquía católica mexicana

Esta mañana, la figura sombría del Arzobispo Primado de México Norberto Rivera en el asiento de atrás del papamóvil era el retrato en movimiento de la incómoda relación entre Francisco y la conservadora jerarquía mexicana; y muy especialmente con el ala de Rivera, que en tiempos de Juan Pablo II fue poderosísimo pero en los últimos diez años ha ido menguando, sobre todo por una razón ominosa: la manera en que defendió, a capa y espada, al mexicano y fundador de la multimillonaria congregación de los Legionarios de Cristo Marcial Maciel Degollado, icono de la pederastia eclesial.

 “Norberto fue un cachorro de Maciel. Cuando fue ungido cardenal hizo su fiesta en la casa de la Legión de Cristo en Roma. Y aunque sigue manejando la arquidiócesis más grande del mundo, ahora todos saben que es un mariscal de la derrota”, afirma el antropólogo experto en religión Elio Masferrer.

Sobre el cardenal Rivera pende la sospecha de haber encubierto a lóbregos curas como Carlos López Valdés y Nicolás Aguilar, acusado de actos como convencer a un niño de que si no le hacía sexo oral su madre podría morirse o violar a otro en la rectoría mientras se escuchaba oficiar misa en el templo. Otros casos –estos ajenos a la incumbencia de Rivera– son los del sacerdote Eduardo Córdova, que se calcula que abusó al menos de 20 menores y está prófugo, y el de Gerardo Silvestre, supuesto violador de niños indígenas. “México tiene a los pederastas más crueles de la Iglesia”, ha dicho Alberto Athié, un exsacerdote de la propia Arquidiócesis de México convertido en valeroso catalizador de denuncias de víctimas, y que exige que el Vaticano entregue a los violadores a la justicia civil.

El encubrimiento de abusos a menores es el punto más negro en él debe de la jerarquía mexicana, pero su crédito también se ha minado por su falta de compromiso ante la violencia y la corrupción. Se espera que los discursos de Francisco a lo largo de sus seis jornadas en México sean un martilleo constante contra la corrupción como sistema de poder, lo que toca tanto a la Iglesia como al Gobierno. Pero las admoniciones directas a la curia se habrán ventilado esta mañana en la reunión a puerta cerrada que ha mantenido con los obispos en la Catedral Metropolitana.

México tiene a los pederastas más crueles de la Iglesia

El catolicismo en México ha bajado del 95% de la población hace tres décadas al actual 83%, cifra que un estudio de la Universidad de Georgetown baja hasta un 69% en medio del auge del evangelismo, que en un Estado como Chiapas ya aglutina casi tantos fieles como el catolicismo. México sigue siendo un bastión para el Vaticano, pero le urge cambiar de política "si no quiere irse a pique", dice Masferrer. Francisco les pedirá a sus obispos que dejen atrás su mohosa actitud institucionalista y cerrada y busquen a la gente corriente. "Si es consecuente con su discurso les pedirá que ya no huelan tanto a gobernadores y a empresarios y que sean pastores", opina el periodista Emiliano Ruiz Parra, autor de Ovejas negras (Océano, 2012), un libro sobre los rebeldes de la iglesia mexicana del siglo XXI.

La Iglesia mexicana y el poder

El crédito de la curia mexicana también se ha minado por su falta de compromiso ante la violencia y la corrupción

México es un país laico en el que Dios no es el poder pero el poder es un Dios. Por eso la jerarquía católica mexicana, aun habiéndole sido negada por el Estado su personalidad jurídica hasta 1992, siempre se ha sabido acomodar a las cúpulas de la política y el dinero. Y la mayoría del episcopado sigue encajada en ese cómodo esquema, lo que saca chispas al rozar con la idea del papado actual de acercar la Iglesia a la calle y a los debates de su tiempo. Así, la corte que hace años abrazó el modelo regresivo del polaco Karol Wojtyla recibe con inquietud al jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio.

“Lo que está sobre la mesa es el proyecto pastoral de Bergoglio, que es totalmente distinto del de una Iglesia mexicana que vive aún en el Concilio de Trento y no deja crecer a los curas sensatos”, dice Masferrer. “No ha habido ningún signo de apoyo público de la jerarquía mexicana a Francisco. Pareciera que es el líder de otra Iglesia y no su superior”, señala Ruiz Parra, que subraya el significado simbólico-político de la visita que hará el lunes el Papa en San Cristóbal de las Casas (Chiapas) a la tumba de Samuel Ruiz, el obispo indigenista al que la jerarquía consideró un demonio guerrillero. Bien aconsejado por los jesuitas mexicanos, y con el excelente conocimiento de México de su mano derecha y secretario de Estado vaticano Pietro Parolin, que trabajó en la nunciatura en este país, Francisco ha diseñado con precisión un viaje de hitos que toca las heridas sangrantes de México: Ecatepec (o la marginación de los suburbios de aluvión), Chiapas (el olvido indígena), Michoacán (la ley de la selva del narco) y Ciudad Juárez (símbolo feminicida de una nación que ama a una Virgen). A lo largo de la visita lo acompañará Raúl Vera, el austero y alegre obispo que enarbola la bandera de los excluidos.

La jerarquía católica mexicana siempre se ha sabido acomodar a las cúpulas de la política y el dinero

Muy explícitamente, el Papa ha marcado cuál es su Iglesia. Qué Iglesia quiere en México y cuáles deben ser sus prioridades. Pero como buen jesuita, “hombre de gobierno y equilibrios”, define Ruiz Parra, no ha descuidado hacer guiños también a la parte más conservadora. Desde la canonización de un niño católico asesinado por los revolucionarios en la Guerra Cristera (1926-1929) hasta el hecho de que la coordinación de la visita esté a cargo del vocero del Episcopado, Eugenio Lira. Y tal vez la figura que sintetiza su mesurado equilibrio sea el arzobispo de Morelia (Michoacán) Alberto Suárez Inda, al que el propio Francisco nombró cardenal hace un año y que es de credenciales más bien conservadoras.

"Yo creo que no se debe plantear esto como una lucha entre progresista y conservadores, sino entre sectores honestos y sectores encubridores de pederastas", juzga Masferrer. Ruiz Parra añade otro matiz: "No pienso que Francisco sea tanto un progresista como un hombre que restituye equilibrios. No viene a golpear a los conservadores. Más bien, su mensaje sería el de "aquí cabemos todos". Una muestra de que Francisco no quiere cismas sino cierta confluencia es que en 2015 les otorgó la indulgencia plenaria a los Legionarios de Cristo por su 75 aniversario. "Es un borrón y cuenta nueva por los pecados que se confesaron", dijo un portavoz de la congregación edificada por Maciel. También se podría interpretar como un detalle pacificador el hecho de que el Vaticano haya eludido incluir en su agenda encuentros particulares con grupos de víctimas de curas violadores. "El Papa es muy hábil con las palabras y los gestos, pero los cambios de fondo no llegan", ha dicho Athié al diario Reporte Índigo.

El Papa tendrá que hacer esgrima fina para poner en su sitio a la jerarquía católica mexicana sin soliviantarla y encauzarla hacia una conducción de la Iglesia menos opulenta y más efectiva y funcional. Por lo de pronto, se sabe que se volverá a Roma con un valioso regalo del cardenal Norberto Rivera, pues este lo ha avanzado en público con satisfacción: Francisco, el Pontífice que clama por los desposeídos, el que se contenta en la mesa con un trozo de pollo con arroz, recibirá por parte del Arzobispo Primado una medalla conmemorativa de plata.

El País
Pablo de Llano
Ciudad de México
Sábado 13 de febrero de 2016.

Francisco pide a La Habana "libertad y medios" para que la Iglesia siga acompañando el proceso de normalización de relaciones con Estados Unidos

En su primer discurso, aunque breve, el Papa hiló muy fino para, sin propiciar títulos estridentes, situar ya en el tablero los conceptos de libertad, dignidad, exilio, justicia, paz, reconciliación… Después de pedir a Raúl Castro que trasladase a su hermano Fidel su “consideración y respeto”, Bergoglio se apoyó en textos de José Martí —no hay mejor cuña que la de la misma madera— para advertir de que la cultura del “diálogo y el encuentro” debe imponerse “sobre el sistema, muerto para siempre, de dinastía y de grupos”.

Si a estas palabras se unen las pronunciadas unas horas antes, durante un encuentro con estudiantes de Nueva York y La Habana, sobre los líderes que se convierten en tiranos, no es difícil inferir que Francisco, además de reclamar el fin del bloqueo como espera y necesita el Gobierno cubano, también lanzará destellos de advertencia a un régimen que no ha cambiado de apellido desde hace más de medio siglo. “Un buen líder”, explicó el Papa a preguntas de un joven, “es aquel que es capaz de generar otros líderes. Si un líder quiere sostener el liderazgo, es un tirano. Los líderes de hoy en día no estarán mañana. Si no siembran la semilla del liderazgo en otros, no tienen valor. Son dictadores”.

“En la isla se está expandiendo la religión, pero no el catolicismo”

No es difícil prever que en un país donde no existe libertad de prensa, cada palabra que el papa Francisco pronuncie en La Habana, Holguín o Santiago será analizada bajo el microscopio de la suspicacia. El gobierno de Cuba tiene la esperanza de que Jorge Mario Bergoglio, en quien más que un líder religioso ve a un poderoso aliado diplomático, se manifieste de forma rotunda contra el bloqueo de EE UU sin inmiscuirse —o al menos no de forma explícita— en asuntos de política interna. Es casi cuestión de inercia.

No hay que olvidar que el precio que la Iglesia cubana ha tenido que pagar para mantener los puentes abiertos haya sido en muchas ocasiones el del silencio condescendiente. La de no romper bajo ningún concepto las comunicaciones con Cuba ha sido la línea invariable del Vaticano desde Juan XXIII —que montó en cólera al enterarse de que la Iglesia cubana puso pies en polvorosa por temor a las represalia de los barbudos y ordenó que los curas regresaran— hasta ahora, y Francisco no va a cambiarla. Pero también es previsible que, ahora que Cuba pide y recibe, Bergoglio incentive su disposición a hacer concesiones. El papa argentino está dispuesto a rentabilizar la baza que le otorgaron Barack Obama y Raúl Castro al reconocerle públicamente el pasado diciembre su contribución al diálogo.

Raúl Castro por su parte agradeció al Papa su apoyo en el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, un "primer paso en el proceso hacia la normalización de los vínculos entre ambos países que requerirá resolver problemas y reparar injusticias".

Francisco pide en La Habana "libertad y medios" para que la Iglesia siga acompañando el proceso de acercamiento a EE UU

"El bloqueo, que provoca daños humanos y privaciones a las familias cubanas, es cruel, inmoral e ilegal, debe cesar", afirmó Castro en su discurso de bienvenida a Francisco. Además del fin del embargo, el mandatario cubano también demandó la devolución del "territorio que usurpa la base naval de Guantánamo", "justos reclamos", que según dijo, son compartidos por los pueblos y la inmensa mayoría de los gobiernos del mundo".

En su discurso en el aeropuerto de La Habana, el Papa tuvo un recuerdo, casi subliminal, para la disidencia y el exilio: “Quisiera que mi saludo llegase especialmente a todas aquellas personas que, por diversos motivos, no podré encontrar y a todos los cubanos dispersos por el mundo”. Durante el vuelo, el Papa contó que había encontrado a la familia de refugiados sirios que han sido acogidos en el Vaticano y que su rostro, en el que estaban reunidos todos los sufrimientos de la guerra y la huida, le había impresionado. De ahí que pidiera a los periodistas que reflexionaran sobre la importancia de la paz: “Yo os agradezco todo aquello que hagáis en vuestro trabajo para hacer puentes. Pequeños puentes, pequeños, pero un pequeño puente, otro, otro, hacen un gran puente hacia la paz”.

El País
Pablo Ordaz
La Habana, Cuba
Sábado 19 de septiembre de 2015.

El encuentro se produce tres días después de que el Vaticano anunciara el reconocimiento oficial del Estado de Palestina

Tres días después de que el Vaticano anunciara el reconocimiento oficial del Estado de Palestina, el papa Francisco recibió a Mahmud Abbas y lo involucró --“eres un ángel de paz”, le dijo-- en la búsqueda de una solución pacífica para Oriente Próximo. Desde su viaje del pasado año a Tierra Santa, el Papa apuesta por los “dos Estados” como única vía posible para la resolución del conflicto con Israel.

Tal vez por casualidad o porque en el Vaticano no suelen dar puntada sin hilo, la visita del presidente palestino, Mahmud Abbas, al papa Francisco coincidió con la publicación de un mensaje en la cuenta de Twitter del pontífice que advertía: “Es mejor una Iglesia herida, pero que hace camino, que una Iglesia enferma porque se cierra en sí misma”. La amistosa visita de Abbas cierra una semana en la que Jorge Mario Bergoglio recibió también a Raúl Castro para ahondar en el acercamiento entre Cuba y EE UU y bendijo el reconocimiento oficial del Estado de Palestina por parte de la Santa Sede. Dos apuestas diplomáticas arriesgadas para las que el Papa necesita aliados, ya sean comunistas o musulmanes.

En el mensaje de Twitter y en las reuniones con Castro y Abbas se resume la esencia del pontificado de Francisco, tanto en su labor pastoral –búsqueda de las periferias, apertura a las nuevas familias, acercamiento a los heridos y a los olvidados por la Iglesia—como diplomática. Bergoglio es consciente, según relatan personas de su entorno, que algunas de sus actuaciones levantan ampollas en los sectores más retrógrados de la Iglesia, pero está convencido de que ese tiene que seguir siendo el camino. Su hoja de ruta con respecto a Palestina fue fijada en mayo de 2014 durante su visita a Tierra Santa: “Ha llegado el momento de reconocer el derecho de los dos Estados a existir”.

Consciente de las reticencias de Israel, el Papa logró el compromiso del entonces presidente israelí, Simon Peres, y de Mahmud Abbas para rezar juntos en el Vaticano por la paz en Oriente Próximo. La ceremonia se celebró en junio y, aunque la violencia volvió a golpear la zona poco después, Bergoglio insistió en que los puentes del diálogo tenían que seguir abiertos: “Para conseguir la paz se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra”. Las continuas muestras de afecto del papa Francisco hacia el pueblo judío no han sido óbice para que la Santa Sede haya seguido apostando por “el derecho de los dos Estados a existir” como única vía posible para la resolución del conflicto. Lo dijo el Papa en Jerusalén y lo ha vuelto a subrayar el Vaticano en el acuerdo bilateral anunciado el pasado miércoles y que se firmará en un futuro próximo. La recepción de ayer a Mahmud Abbas –muy cordial en los gestos y las palabras— confirma una hoja de ruta en la que el reconocimiento del Estado de Palestina es el apartado más llamativo, pero no el único.

Como se subrayó desde el Vaticano y desde la Autoridad Nacional Palestina, Bergoglio y Abbas también hablaron de la situación de los cristianos en la zona y del compromiso de los países árabes en la lucha contra el terrorismo islamista. Durante el protocolario intercambio de regalos, el Papa entregó al presidente palestino un medallón con la figura del Ángel de la Paz y le dijo: “He pensado en ti, que eres un ángel de paz”. Mahmud Abbas, que el domingo asistirá en el Vaticano a la ceremonia de canonización de dos monjas nacidas en territorio de Palestina, se reunió después en un hotel de Roma con el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, quien consideró “histórico” el acuerdo entre la Santa Sede y Palestina. “Por primera vez”, dijo el ministro, “la bandera de Palestina ha ondeado en el Vaticano. Es un hecho de una extraordinaria significación”. García-Margallo recordó que todos los grupos del Parlamento español instaron al Gobierno a que reconozca al Estado de Palestina y, según dijo, “así se hará cuando ese reconocimiento sea útil para llegar a la solución que nosotros hemos propiciado siempre, que es la solución de los dos Estados, un Israel seguro coexistiendo con una Palestina viable”.

El País
Pablo Ordaz
Roma, Italia
Domingo 16 de mayo de 2015.

Francisco identifica la violencia sufrida por el pueblo mexicano con una fuerza diabólica que le pasa factura por su raigambre católica

Vaticano.- El papa Francisco ha vuelto a mencionar los problemas de violencia de México. En este caso, en una entrevista con la cadena Televisa, ha hecho una afirmación de naturaleza religiosa sobre las causas de los conflictos mexicanos: "Yo creo que el diablo le pasó la boleta histórica a México", dijo en alusión a la fuerte raigambre católica del pueblo de este país.

Hace tres semanas, unas declaraciones de Francisco sobre México levantaron polémica. El Papa dijo que estaba preocupado por los problemas de criminalidad que atraviesa su país de origen, Argentina, y que esperaba que no evolucionase hacia un conflicto de la naturaleza del mexicano: "Ojalá estemos a tiempo de evitar la mexicanización. Estuve hablando con algunos obispos mexicanos y la cosa es de terror”.

"¿Quién tiene la culpa? ¿El Gobierno? Esa es la respuesta más superficial", dijo el papa Francisco
El Gobierno mexicano respondió a través de su canciller, José Antonio Meade, afirmando que las palabras de Francisco estigmatizaban a México.

En sus nuevas declaraciones, este viernes, el Papa considera que la violencia mexicana no se puede atribuir simplemente a errores del Estado: "¿Quién tiene la culpa? ¿El Gobierno? Esa es la solución, la respuesta, más superficial", dijo Francisco. "A México el diablo lo castiga con mucha bronca", añadió.

Jorge Mario Bergoglio llamó a los mexicanos a "poner el hombro" en la lucha contra el crimen organizado, aunque reconoció lo delicado de la tarea: "Yo sé que es difícil denunciar a un narcotraficante, porque lleva la vida, o es una especie de martirio".

El País
Pablo de Llano
Ciudad de  México
Sábado 14 de marzo de 2015.


 

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