"Los acuerdos de Oslo son un error", asegura Abed Zughayer. Como él, muchos jóvenes palestinos piensan que sus dirigentes les traicionaron al aceptar reconocer a Israel, privándoles de un Estado y de un futuro sin lograr la paz.

Abed tenía cinco años cuando, en 1993, el líder palestino Yaser Arafat y el primer ministro israelí Yitzhak Rabin sellaron con un apretón de manos en Washington el primer acuerdo de Oslo, que debía haber sentado los cimientos de la paz.

Los jóvenes palestinos siguen esperando esa paz, y su independencia, con una mezcla de rabia y resignación. Para Abed y muchos otros, el acuerdo estaba desequilibrado desde el principio, lo que propició el empeoramiento en beneficio de Israel.

Oslo "nos impide reivindicar nuestros derechos sobre esta tierra", lamenta este joven de 30 años ajustándose las gafas tras el mostrador de su tienda de ropa en una calle comercial de Jerusalén.

Israel no quiere un Estado palestino sino "toda la tierra", afirma.

Desde 1993, israelíes y palestinos vivieron la segunda Intifada en 2000. Luego el Estado hebreo y Hamas libraron tres guerras en la Franja de Gaza, asfixiada bajo un bloqueo destinado a contener al movimiento islamista.

La Autoridad Palestina, embrión de Estado instaurado por Oslo y reconocido internacionalmente, solo ejerce un control teórico sobre el 17% de Cisjordania, que sigue ocupada por el ejército israelí.

La colonización israelí continúa en ese territorio y en Jerusalén Este. Gaza permanece bajo la amenaza de otra guerra.

En Cisjordania y en Jerusalén hay ahora una violencia latente, tras la ola de ataques palestinos con arma blanca de 2015/16, la llamada "Intifada de los cuchillos".

- "Otra forma de ocupación" -

En Hebrón, donde varios centenares de judíos viven atrincherados bajo fuerte protección militar en medio de 200.000 palestinos, "los Acuerdos de Oslo legalizaron la ocupación", constata Abdalá, un hombre de 27 años que trabaja en turismo.

Y le dieron la forma de una cooperación entre las fuerzas de seguridad palestinas e israelíes.

Se dice que esta colaboración secreta instaurada por Oslo permitió desbaratar decenas de atentados antiisraelíes. A la Autoridad Palestina le convendría para mantener la estabilidad.

Muchos opinan sin embargo que al transferir, por ejemplo, presos a los israelíes, los palestinos se convierten en supletorios del ocupante.

"Los acuerdos de paz me dieron un gobierno pero este gobierno ejerce otra forma de ocupación sobre mi", considera Abdalá. "¡La única diferencia entre esta ocupación y la de Israel es que habla árabe!", añade este joven que prefiere no dar su apellido por miedo a represalias.

Como él, un 30% de los habitantes de los Territorios Palestinos tienen entre 15 y 29 años, según datos oficiales.

Nacidos antes o poco después de Oslo, consideran que son la "peor" generación: menos politizados, "cansados" de las promesas incumplidas y nostálgicos de la primera Intifada -el levantamiento que concluyó con Oslo (1987-93)-, cuando los palestinos estaban unidos en contra de un mismo enemigo: Israel.

Su rencor no es solo contra el Estado hebreo. La Autoridad Palestina y sus dirigentes están desacreditados, acusados de corrupción o de aferrarse a Oslo para mantener su posición.

- Mantener la memoria -

Algunos creen aún en los Acuerdos de Oslo, como Yihad Manasra, de 28 años, militante del Fatah, el partido del presidente que los negoció y firmó.


Si Oslo es un fracaso, es porque los acuerdos "son violados todos los días por los israelíes", afirma este estudiante de Bir Zeit, una universidad cercana a Ramala conocida por su activismo. Él mantiene la fe en la "solución de dos Estados".

Pero es una opinión minoritaria. Según una encuesta realizada en junio-julio en los Territorios por el Centro Palestino de Investigación Política y Sondeos, establecido en Ramala, solo el 43% de los respalda esta solución.

Una importante minoría (34%) cree que la resistencia armada es la mejor manera de lograr un Estado palestino.

Diplomáticos y cooperantes, pero también las fuerzas de seguridad israelíes según la prensa, están preocupados por el efecto desestabilizador para la juventud de las recientes medidas anunciadas por Estados Unidos, como el recorte de la financiación a la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA).

"Si nos callamos y negociamos, la ocupación continuará. No obtendremos nada al final, salvo si recurrimos a las armas", dice Abed Zughayer.

Otros parecen haber tirado la toalla. Majd, un joven de 28 años que prefiere no dar su apellido, no cree que un Estado Palestinos llegue a hacerse realidad e insiste en mantener la memoria.

"La única opción para mí es educar, transmitir de generación en generación, para que nadie se olvide de que existe un país que se llama Palestina y de que estas tierras son nuestras".

AFP
Gaza, Palestina
Martes 11 de septiembre de 2018.

La cementera mexicana está involucrada en el conflicto entre Israel y Palestina

Tel Aviv.- Para muchos es tierra sagrada. Israel, Cisjordania, Ramallah y Jericó. Lo cierto es que durante miles de años, Israel y Palestina han vivido en una cruenta guerra que ya se cuenta en millones de víctimas. Cientos de años han pasado y siguen las batallas, por eso en pleno siglo XXI no es una sorpresa que hasta allá, en medio del conflicto, haya algún mexicano involucrado.

El pasado 1 de junio, la aseguradora de origen noruego KLP decidió excluir de su cartera de inversiones a Cemex, la mayor empresa cementera del país azteca que decidió llegar al desierto árabe.

KLP señaló que Cemex explota recursos en territorios palestinos ocupados por Israel, produciendo cemento y hormigón que se utiliza en la construcción de asentamientos judíos, retenes militares y muros de seguridad.

Uno de los caminos principales es la carretera que une Ramallah y Jericó con el norte de Cisjordania. A lo largo de la carretera se pueden encontrar largas colinas con árboles de olivos, campamentos, aldeas árabes y asentamientos humanos.

Al llegar al retén militar de Hawara, automóviles israelíes y palestinos se separan por caminos que los llevan a sus colonias, las cuales están perfectamente definidas para no mezclarse.

El retén de Hawara fue construido con cemento de la compañía israelí ReadyMix Industries, propiedad de Cemex, prueba suficiente para KLP para determinar que el hormigón producido en las canteras palestinas de Cisjordania no se destina a la población local, sino a la industria israelí.

"Estas prácticas son éticamente criticables, se oponen a disposiciones internacionales y contribuyen a la prolongación del conflicto", afirma la aseguradora, quien incluso apunta a Cemex como "cómplice" de la ocupación israelí al pagar tasas y licencias al gobierno de Tel Aviv.

Las actividades de la cementera mexicana, a través de sus filiales, se encuentran en la llamada zona C, totalmente controlada por Israel, y aunque en esa parte de Palestina están los asentamientos israelíes, la comunidad internacional ha declarado que dicho asentamientos son ilegales.

A finales del año pasado, Cemex dio a conocer que hasta ese momento había suministrado alrededor de 100,000 metros cúbicos de concreto para la primera etapa de la construcción de la nueva infraestructura ferroviaria de Israel.

El proyecto incluye una vía desde la estación en Ashkelon a Beher-Sheba, pasando por los poblados de Sderot, Netovot y la estación de Ofakim, donde la cementera -dijo- está aportando su experiencia logística.

"El proyecto tiene muchas complejidades de ingeniería y por eso requiere el uso intensivo de concretos especiales y elementos prefabricados", aseguraron los contratistas encargados de la obra Solel-Boneh y Eliyakim Ben Ari.

Además resaltaron que los materiales suministrados por Cemex cumplen con los más altos estándares de calidad, ya que más que simplemente proveer concreto, está aportando una amplia gama de soluciones.

De acuerdo al sitio web oficial de Cemex, en Israel es productor y distribuidor líder de materiales para la industria de la construcción, genera una diversa gama de productos de infraestructura, incluyendo morteros, agregados y mezclas de agregados; ha contribuido de manera importante al desarrollo de infraestructura en Israel y ha proveído concreto para una variedad de importantes proyectos de construcción complejos, incluyendo aeropuertos, centros comerciales, puertos, estaciones de energía y estadios deportivos.

La realidad es que desde 2011, Cemex enfrenta los problemas de asentarse en un territorio en conflicto.

En agosto de ese año, elBusiness & Human Rights Resource Centre de Londres publicó un artículo donde se evidenció las malas prácticas de la cementera mexicana, misma que respondió diciendo que sus operaciones "cumplan estrictamente con todos los requisitos legales pertinentes".

Incluso, la compañía de la familia Zambrano respaldó los principios del Pacto Mundial de Naciones Unidas, una iniciativa de política estratégica para empresas que están comprometidas con la sostenibilidad y prácticas de negocio responsables.

En ese Pacto se sostiene que todas "las empresas deben apoyar y respetar la protección de los derechos humanos internacionales dentro de sus esferas de influencia, y asegurarse de que no son cómplices de abusos de derechos humanos".

Habrá que seguir el tema y conocer la respuesta de Cemex a la decisión de la aseguradora noruega KLP, sin embargo, uno de sus más recientes reportes revela que las ventas netas consolidadas aumentaron un 3% en 2014 hasta alcanzar los 15,708 millones de dólares.

Además, los volúmenes consolidados de cemento y agregados aumentaron un 4%, mientras que los volúmenes de concreto premezclado crecieron en un 3% en el año.

En su informe, Cemex informó que los volúmenes de cemento en Colombia, Filipinas y Nicaragua, así como también los de concreto premezclado en Colombia, República Dominicana, Guatemala, Israel y Croacia "aumentaron a niveles nunca antes vistos".

Si el negocio sigue bien como afirman, seguramente Cemex seguirá involucrado en un territorio de conflicto, dejando el nombre de México "muy en alto" ante la comunidad internacional.

economiahoy.mx  
David Ordaz
Tel Aviv, Israel
Ciudad de México
Sábado 11 de julio de 2015.

El encuentro se produce tres días después de que el Vaticano anunciara el reconocimiento oficial del Estado de Palestina

Tres días después de que el Vaticano anunciara el reconocimiento oficial del Estado de Palestina, el papa Francisco recibió a Mahmud Abbas y lo involucró --“eres un ángel de paz”, le dijo-- en la búsqueda de una solución pacífica para Oriente Próximo. Desde su viaje del pasado año a Tierra Santa, el Papa apuesta por los “dos Estados” como única vía posible para la resolución del conflicto con Israel.

Tal vez por casualidad o porque en el Vaticano no suelen dar puntada sin hilo, la visita del presidente palestino, Mahmud Abbas, al papa Francisco coincidió con la publicación de un mensaje en la cuenta de Twitter del pontífice que advertía: “Es mejor una Iglesia herida, pero que hace camino, que una Iglesia enferma porque se cierra en sí misma”. La amistosa visita de Abbas cierra una semana en la que Jorge Mario Bergoglio recibió también a Raúl Castro para ahondar en el acercamiento entre Cuba y EE UU y bendijo el reconocimiento oficial del Estado de Palestina por parte de la Santa Sede. Dos apuestas diplomáticas arriesgadas para las que el Papa necesita aliados, ya sean comunistas o musulmanes.

En el mensaje de Twitter y en las reuniones con Castro y Abbas se resume la esencia del pontificado de Francisco, tanto en su labor pastoral –búsqueda de las periferias, apertura a las nuevas familias, acercamiento a los heridos y a los olvidados por la Iglesia—como diplomática. Bergoglio es consciente, según relatan personas de su entorno, que algunas de sus actuaciones levantan ampollas en los sectores más retrógrados de la Iglesia, pero está convencido de que ese tiene que seguir siendo el camino. Su hoja de ruta con respecto a Palestina fue fijada en mayo de 2014 durante su visita a Tierra Santa: “Ha llegado el momento de reconocer el derecho de los dos Estados a existir”.

Consciente de las reticencias de Israel, el Papa logró el compromiso del entonces presidente israelí, Simon Peres, y de Mahmud Abbas para rezar juntos en el Vaticano por la paz en Oriente Próximo. La ceremonia se celebró en junio y, aunque la violencia volvió a golpear la zona poco después, Bergoglio insistió en que los puentes del diálogo tenían que seguir abiertos: “Para conseguir la paz se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra”. Las continuas muestras de afecto del papa Francisco hacia el pueblo judío no han sido óbice para que la Santa Sede haya seguido apostando por “el derecho de los dos Estados a existir” como única vía posible para la resolución del conflicto. Lo dijo el Papa en Jerusalén y lo ha vuelto a subrayar el Vaticano en el acuerdo bilateral anunciado el pasado miércoles y que se firmará en un futuro próximo. La recepción de ayer a Mahmud Abbas –muy cordial en los gestos y las palabras— confirma una hoja de ruta en la que el reconocimiento del Estado de Palestina es el apartado más llamativo, pero no el único.

Como se subrayó desde el Vaticano y desde la Autoridad Nacional Palestina, Bergoglio y Abbas también hablaron de la situación de los cristianos en la zona y del compromiso de los países árabes en la lucha contra el terrorismo islamista. Durante el protocolario intercambio de regalos, el Papa entregó al presidente palestino un medallón con la figura del Ángel de la Paz y le dijo: “He pensado en ti, que eres un ángel de paz”. Mahmud Abbas, que el domingo asistirá en el Vaticano a la ceremonia de canonización de dos monjas nacidas en territorio de Palestina, se reunió después en un hotel de Roma con el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, quien consideró “histórico” el acuerdo entre la Santa Sede y Palestina. “Por primera vez”, dijo el ministro, “la bandera de Palestina ha ondeado en el Vaticano. Es un hecho de una extraordinaria significación”. García-Margallo recordó que todos los grupos del Parlamento español instaron al Gobierno a que reconozca al Estado de Palestina y, según dijo, “así se hará cuando ese reconocimiento sea útil para llegar a la solución que nosotros hemos propiciado siempre, que es la solución de los dos Estados, un Israel seguro coexistiendo con una Palestina viable”.

El País
Pablo Ordaz
Roma, Italia
Domingo 16 de mayo de 2015.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

Síguenos en Twitter