Enrique Aguirre

El pragmatismo y los usos y costumbres de la política local pesaron fatalmente en el Congreso de Puebla para designar una tercia de personajes cuestionables de entre los que surgirá el gobernador interino para la primera mitad del año.

Guillermo Pacheco Pulido, Gerardo Islas Maldonado y Jesús Rodríguez Almeida engloban la desventura miope con que la clase política emergente pretende arrancar el ya de por sí difícil camino de la regeneración y el cambio social.

Habilitar a dos reconocidos protagonistas del morenovallismo, ligados al PAN y a un tercero del PRI, con vínculos muy cercanos con el ex gobernador Mario Marín Torres, representa una infamia y una ofensa a la inteligencia de los ciudadanos.

Todo parece indicar que los nuevos legisladores no acaban de entender ni comprender la lectura de los resultados del mandato ciudadano en las urnas, el pasado 1° de julio. Una nueva mayoría ciudadana germinó del hartazgo y la saciedad contra los partidos tradicionales y sus prácticas antidemocráticas y proclives a la corrupción.

En una hazaña histórica para el país y en un gesto de civilidad encomiable, los ciudadanos otorgaron todo el poder a la oferta de legalidad, honestidad y autenticidad que representan Morena y sus actores.

La pegatina o mosaico con el que está hecho el Congreso local peca de pragmatismo; es algo más cercano al cinismo. No tanto por los partidos de centro y derecha, sus representantes están en lo suyo, buscan más prerrogativas y dejar las cosas como están, para que nada cambie. Sin embargo, la corriente ligada a Morena aglutinada en la coalición Juntos Haremos Historia, parece estar en la misma dinámica: más privilegios y reparto del poder por cuotas.

La nueva mayoría en el Congreso, por sus viejas filiaciones priistas y perredistas, por su habitual subordinación, yerra por ingenua. Por ignorancia, por su pobreza espiritual, por su naturaleza; en el rejuego del poder, desdeñan el tablero de ajedrez para hacer jugadas calculadas, reflexivas y han optado por el conquián, el rentoy y otros juegos de pulquería. Juegan con rufianes y pretenden ganarles en su terreno.

En una burda y simplona interpretación del momento político, algunos personajes claves del poder legislativo hacen cuantas felices, pero desdeñan la capacidad operativa de sus adversarios. Desvarían si piensan que el poder se comparte. Suponen que ceder la gubernatura interina al PRI, para evitar lidiar con el PAN y los rescoldos del morenovallismo les va a traer dividendos políticos.

El PRI, en el país, tanto como en Puebla, está tocado de muerte, sus negros antecedentes de corrupción y devastación de los recursos nacionales lo han puesto en la lona y agoniza. Lo que se pretenden, desde el Congreso, es brindarle un tanque de oxígeno y ponerle a su disposición las arcas del estado para volver a operar, de nuevo en contra los ciudadanos.

Calculan mal quienes creen que la desplazada mafia del poder se va a conformar con un sorbito de poder de cinco meses y que no actuará con todo para poner la balanza a su favor, como lo ha hecho, en alianza con el PAN y fuerzas oscuras como el narco y el crimen organizado.

Si en Morena Puebla conjeturan que compartir temporalmente el poder con el PRI, calmará los ánimos de sus oponentes y les dejará el camino libre para la gubernatura en las nuevas elecciones, comenten una atrocidad con impredecibles resultados que los poblanos habremos de lamentar.

Con la vuelta del PRI a Puebla, los índices delictivos, la corrupción y toda suerte de fraudes no desaparecerán, más bien los administrarán en su beneficio, sin duda será una vuelta al pasado inmediato, nada diferente del que nos ha marcado el morenovallismo: relumbrón y atraco. Morena y la nueva ciudadanía emergente quedará con el amargo sabor de que no hay peor engaño que las mentiras que uno se inventa o peor dolor que el que uno mismo se infringe.

Puebl@Media
Enrique Aguirre Nieto
Ciudad de Puebla, México
Lunes 21 de enero de 2019.

     
Jorge Zepeda Patterson

En este momento los huachicoleros ya no soóo pinchan los ductos para ordeñar sino para sabotear la distribución. Un acto terrorista que busca ahogar a ciudades importantes de México


El problema de ir contra los poderes salvajes es que terminan siendo más poderosos y más salvajes de lo que se había previsto. Son industrias criminales que no están inscritas en la seguridad social o en el registro de contribuyentes; solo se les puede dimensionar cuando se les enfrenta. A menos, claro, que las autoridades hubieran hecho la investigación de fondo y el trabajo de inteligencia que no acostumbran.

En México se ha discutido hasta el cansancio si la cruzada que el presidente López Obrador ha lanzado en contra de las bandas organizadas para el robo de combustibles (huachicoleros) debió haber sido mejor planeada para evitar el desabasto de gasolinas que ha trastocado la vida en algunas ciudades del país. Ciertamente desencadenó una confrontación que ha resultado más feroz de lo que el Gobierno pudo anticipar. Acostumbrado a la impunidad, el crimen organizado está muy lejos de haber renunciado a su patente de corso simplemente porque el Estado haya decidido lo contrario. Una batalla que en buena parte ha tomado como rehén a la población mexicana, pero podría escalar en otros actos de terrorismo, incluso atentados en contra de su rival, el presidente.

El poder del huachicol reside en buena medida en la enorme penetración que posee en el tejido social en territorios con densidad de ductos y por la enorme vulnerabilidad de estos a lo largo de cientos de kilómetros. Pueblos completos en los que existe una división del trabajo en torno al fenómeno: desde los niños que vigilan, los hombres que se han especializado en los tecnicismos de la ordeña, los jóvenes que la trasladan a gasolineras e industrias, las mujeres que las venden a pie de carretera. Y por encima de todos ellos sicarios de los cárteles (originalmente Zetas, luego Jalisco Nueva Generación) que exigen tributo, compran o amedrentan voluntades en Pemex y en gasolineras y facilitan sicarios para la protección y la represión. A diferencia de la droga o la piratería que requiere una inversión considerable en mercancía, la ordeña de ductos o el robo de camiones cisterna ofrece una rentabilidad inmensa una vez que se tiene el control de una región.

En este momento los huachicoleros ya no sólo pinchan los ductos para ordeñar sino para sabotear la distribución. Un acto terrorista que busca ahogar a ciudades importantes (Guadalajara, Morelia, Guanajuato y, en lo posible, la capital) con la esperanza de que un desabasto de combustible prolongado se traduzca en escasez de artículos de primera necesidad. En última instancia es una batalla por la opinión pública entre el operativo del Gobierno en contra del huachicol y las acciones de este para exasperar a los ciudadanos y forzar una suspensión parcial o total de la cruzada.

Un pulso que hasta ahora López Obrador ha logrado ganar con amplia ventaja según las encuestas de opinión. Entre el 60 y el 80% de los ciudadanos, según la fuente que se consulte, acepta enfrentar desabastos a cambio de combatir el robo de combustible. Una victoria que el presidente está consiguiendo a costa de un brutal desgaste personal, consciente de que se está jugando buena parte de su activo político para lo que resta del sexenio: jornadas de 20 horas de él y su equipo, sesiones de información todas las mañanas a las 7, recuento público e imágenes de las ordeñas de las últimas horas, descripción puntual del precario avance en el suministro de combustible a las ciudades afectadas.

Es tal el éxito de la narrativa presidencial para encarar su campaña contra el huachicol como una lucha entre el bien y el mal, que incluso sus rivales políticos encuentran incómodo mantener la dura campaña en redes sociales y medios de comunicación sobre la logística improvisada o los daños del desabasto. Todo indica que la confrontación será larga, pero si el Gobierno logra convencer a la población de que el suministro mejora poco a poco, y los datos parecen confirmarlo, mantendrá el apoyo popular y muy probablemente incluso este vaya en aumento.

Los críticos podrán esgrimir cifras ingentes de lo que costó el conflicto o el gasto innecesario derivado de errores de logística y planeación, pero en la medida en que la población perciba esta como la primera batalla victoriosa en contra de la corrupción, incluso los sacrificios personales serán asumidos como una contribución cómplice a favor de una causa de todos.

Por desgracia los poderes salvajes tienen la característica de ser impredecibles. Sus reacciones escapan al cálculo político convencional. Están desesperados y lejos de haberse rendido. La próxima semana López Obrador ha prometido visitar el llamado Triángulo Rojo en Puebla, bastión del huachicol, donde los policías son recibidos a balazos y los militares son golpeados por la población. Sicarios dispuestos a matar y morir. Esperemos que el presidente, por lo general displicente sobre su seguridad personal, no asuma esta vez que va blindado por el manto protector del “cariño del pueblo”.

@jorgezepedap

El País
Jorge Zepeda Patterson
Ciudad de México
Jueves 17 de enero de 2019.


Luis Acevedo
    
Los ciudadanos, bajo situaciones de inestabilidad o presunción de escasez de cualquier tipo, derivan en pánico y eventualmente en violencia


El pánico desatado por la noble iniciativa de acabar con el huachicoleo y dar una muestra de la profundidad con la que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador pretende atacar las causas de la corrupción que agravan la desigualdad social y frenan el progreso, muestra también la falta de entendimiento de la estructura nacional.

La maniobra federal basada en el cierre de ductos para reducir el robo de combustibles y ofrecer cifras inmediatas, pero alegres e inverosímiles, de efectividad de la medida, propició una compleja percepción de escasez que se ha reflejado no solo en las largas filas de vehículos que buscan afanosos llenar sus tanques de combustibles, sino también de peatones con bidones en cada mano “por lo que pueda suceder…” o para revenderla.

Y esto ha ocurrido por no dar información.

Cualquier esquema de comunicación, especialmente de gobierno establece que lo primero que se debe hacer ante una situación de crisis es anunciar y explicar los objetivos que se pretenden y, a partir de ahí, mostrar resultados de manera inmediata y sistemática.

Eso es lo elemental. De otra manera se produce caos.

Porque los ciudadanos, bajo situaciones de inestabilidad o presunción de escasez de cualquier tipo, derivan en pánico y eventualmente en violencia, ya que racionalmente todos los individuos buscamos maximizar nuestro bienestar.  Por eso se generan condiciones de pánico que tienden a agotar o destruir los recursos públicos o los bienes compartidos, lo que termina siempre en un grave daño social.

Cualquier profesional de la administración pública o de la gestión de gobierno debe proyectar escenarios antes de tomar decisiones. Para eso ha probado su eficacia la Teoría de juegos, que es una de las formas de crear escenarios que deriven en una estrategia confiable en la cual los participantes estén en igualdad de condiciones para extender sus ganancias individuales ya que ninguno dispone de incentivos para hacer un cambio individual de estrategia: un piso parejo que, además, al igualar sienta las bases éticas del bien común.

En el siglo 19 el matemático William Foster escribió un folleto ya clásico que se conoce como la Tragedia de los Comunes que permite explicar las causas del pánico que vemos con las gasolinas, su escasez, la desconfianza y el desgaste innecesario de la lucha contra el huachicoleo.

La parábola describe a unos pastores que utilizaban una misma zona de prados. Uno de ellos consideró que podía añadir un borrego a los que ya pastaban en el terreno común, ya que el impacto de un solo animal apenas afectaría a la capacidad de recuperación del suelo. Cada uno de los demás pastores consideraron que podían ganar más si incluían una oveja más sin que los pastos se deteriorasen. Pero la suma del deterioro imperceptible causado por cada animal arruinó los pastos, y tanto los animales como los pastores murieron de hambre.

En la crisis actual, los “comunes” está representada por la gasolina, un bien público accesible para todos, inclusive para quienes carecen de un vehículo. Y esto se puede trasladar a cualquier recurso natural de propiedad común o de la nación. En su momento, recordemos, así se justificaron los huachicoleros poblanos, entre otros.

Con el desabastecimiento de combustibles es claro que el papel individual de los ciudadanos, carentes de información y sin visión de objetivos precisos, enfrentan un problema que no es en absoluto insignificante si se observan las acciones de otros que tienden a sentirse perdedores, porque como sucede en el “dilema del prisionero” de la Teoría de Juegos, en donde hay dos estrategias posibles: cuidar los bienes comunes o no cuidarlos o desde otra perspectiva actuar en común o traicionar, la tendencia es adquirir de inmediato lo que se puede agotar, incluso al precio que sea.

Cuando las crisis son notorias se puede determinar su inicio, pero no el final porque prevalecerá la desconfianza, pues se rompen las concepciones esenciales de lo que es el derecho privado y el público. Pero también. la falta de información dificulta entender que el mercado no siempre puede ser libre y que a veces se requiere la mano del Estado.

Pero para eso hace falta que todas las acciones gubernamentales estén basadas en un plan de comunicación que haga a un lado la propaganda para brindar información.

Información suficiente de las autoridades para poder desarrollar políticas públicas confiables y, antes de ponerlas en operación, esquemas de comunicación social para que los ciudadanos sepan que van a obtener, a qué costo y en qué tiempo. A eso corresponde la democracia.

Sin esos elementos, el destino es la Tragedia de los Comunes.

Como lo hemos experimentado.

SDP Noticias
Luis Acevedo
@lusacevedop
Ciudad de México
Viernes 11 de enero de 2019.


René Delgado
    
De hechos se nutre la historia... y el futuro. Sucesos que, estando en curso, frecuentemente guardan con celo el significado de su consecuencia.

En estos años, al vertiginoso acontecer internacional y nacional lo marcan episodios que no acaban de decantarse y, en esa circunstancia, ocultan aún la dimensión de su calado y efecto.

Anticipan que las cosas no serán como antes, pero no definen aún cómo serán en adelante.

***

Los partidos, partidos. El surgimiento de liderazgos y movimientos políticos hizo evidente la crisis de los partidos tradicionales que, en su debacle, cimbran a la democracia.

Varios de los mandatarios de hoy ascendieron al poder utilizando aquellas formaciones, armando movimientos en lapsos muy cortos, o bien, basando su liderazgo en uno u otro recurso o en ambos. Detectaron el malestar social y crearon un código de entendimiento. Esa semejanza, sin embargo, no los iguala o emparenta en la meta que persiguen.

Esos liderazgos proponen salidas distintas al laberinto donde rebotan las relaciones políticas y económicas. Algunos añoran regresar a un pasado de aislamiento y encierro, sin reparo en la asunción de actitudes xenófobas o racistas. Otros pretenden rescatar a la política de la economía, replantear el crecimiento económico con desarrollo y, asumiendo acciones radicales no exentas de autoritarismo, reasegurar la democracia.

En varios de ellos habita una tentación fascista, ansiosa por imponer orden en el desconcierto. En otros, la intención de reposicionar a las mayorías y, a partir de ello, recuperar tareas y facultades del Estado carcomidas por el mercado, ensayar un reequilibrio sin tener clara la ruta.

Hay más dudas que certezas. ¿Se recuperarán los partidos como pilares de la democracia? ¿Cuánto perdurará el impulso de los movimientos? ¿Cuál será el destino de esos liderazgos?

***

La ola migratoria. La fotografía de Aylan Kurdi, en septiembre de 2015, sacudió, pero no removió la conciencia.

El ahogamiento del niño kurdo-sirio de tres años, cuyo cuerpo apareció flácido y bocabajo en una playa de Turquía tras el naufragio de la embarcación en la que, con su familia, atravesaba el Mediterráneo en busca de refugio en Europa, no se tradujo en una acción concertada para determinar qué hacer con la migración en distintas latitudes del planeta.

Pese a la historia, se insiste en mirar la migración como un problema reciente a resolver y no como fenómeno ancestral a administrar. Se cierran fronteras, se construyen muros, se tienden barreras burocráticas, se separan familias, se fijan cuotas y se facilita, así, el tráfico de personas. Se resiste lo evidente: por razones económicas, políticas e, incluso, climáticas, o bien, a causa de la violencia bélica o criminal, la gente migra antes de resignarse ante la desgracia.

Hay, en estos días, tímidos acuerdos internacionales o regionales para encarar un fenómeno que data de siglos.

***

La privacidad. En la parafernalia de estar conectados con el ciberuniverso o enterados de lo último sin entender lo primero, la privacidad sucumbe y la información trastabilla.

El vertiginoso desarrollo de las tecnologías de la información y la gana de influir de lejos y sin mojarse en los problemas han vulnerado la privacidad, identidad e, incluso, los signos de vida. El reverso de la liberación supuesta en esos dispositivos inteligentes es la esclavitud voluntaria que estampa el rastro de la existencia en cada pequeña acción cotidiana.

La gente da más de lo que recibe. Hasta la huella dactilar o del iris del ojo han entregado, acompañada del ritmo cardiaco, sin saber a quién ni con qué propósito. Los secretos han sido expropiados. Despertar, comer, ejercitarse, trabajar, desplazarse, escribir, comprar, entretenerse, cuestionar, dormir y morir son actividades con registro en la nube. Vivir en libertad y pensar sin ser espiado es algo fuera del alcance.

Cuestión semejante ocurre con el entendimiento humano. A mayor posibilidad de comunicación, mayor incomunicación. A mayor posibilidad de información, mayor desinformación. Nadie conversa, sólo intercambian mensajes y emoticones. Informaciones y reflexiones se apastillan y banalizan en unos cuantos caracteres. Razonar no cabe en los dispositivos, el punto es acumular "likes" y vivir la emoción de marcar tendencia.

Los referentes se han perdido, la oportunidad pinta un problema y el punto de equilibrio no aparece en el horizonte.

***

La tercera vía. Como una fórmula feliz, pero sin aplicación cierta, se pretendió encontrar un equilibrio entre el Estado y el mercado. No pasó del ensayo académico.

Se concluyó que la derrota de la economía planificada suponía la victoria de la economía de mercado. No fue así. Hoy la ausencia de ese modelo equilibrado estalla en distintos países. Basta ver los brotes de violencia, cuando el hartazgo enciende el malestar acumulado ante el alza del precio de algún bien o mercancía fundamental.

En la visión reduccionista del problema, los amantes del mercado reclaman gobiernos pulcros y modernos, capaces de reajustar el modelo. Cambiarlo sin moverlo. Niegan la crisis de éste y cargan a la política los errores o deficiencias. Provocan ternura cuando llega al poder alguien distinto a ellos, reconocen el triunfo electoral, pero no la consecuencia política: le piden al mandatario hacer bien lo de siempre, si quiere pasar a la historia.

***

Hay en el acontecer de estos días sucesos definitorios no definidos. Incertidumbre con destellos. El mundo rota y se traslada sin reconocer su órbita.

Apuntes
Aun cuando el nuevo gobierno no configuró el consabido plan de los primeros cien días, el 10 de marzo se cumplen.

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Reforma
Sobreaviso
René Delgado
Ciudad de México
Sábado 5 de enero de 2019.


 Sanjuana Martínez

Vivimos momentos de transformación. En tan sólo unas semanas, el Presidente Andrés Manuel López Obrador le ha dado la vuelta a varias secretarías y ha tomado el toro por los cuernos para intentar resolver algunos de los grandes problemas nacionales.

Este cambio de rumbo, este cambio de régimen ha provocado auténticos movimientos telúricos que le mueven el piso a quienes han vivido del presupuesto y afecta a los llamados “becarios” que durante décadas se han servido con cuchara grande las bondades del erario, o a los que, estaban acostumbrados a recibir las prebendas y la abundancia financiera de las instituciones.

Obvio. La reacción de los saldos del régimen corrupto que terminó es virulenta, desproporcionada. Son animales políticos rabiosos. Su ira no tiene límites, ni su cólera fin. Sienten una inquina hacia el cambio, un cambio que obviamente les perjudica, les afecta su cuenta bancaria.

Los perdedores de las elecciones están furiosos, impacientes por demostrar que ellos eran la mejor opción, que los 30 millones que votaron por AMLO se equivocaron y que ahora se arrepienten. Aborrecen la democracia. Su concepto del sistema democrático son ellos, primero ellos, después ellos y siempre ellos.

El encono de los vencidos en las urnas, de los derrotados en la calle, no se detendrá. Vale más que lo tengamos claro. Esto acaba de empezar. Su misión ahora es desear que le vaya mal a México. Prefieren la debacle, la crisis, la desgracia de los mexicanos para poder decir “se los dije”.

Su odio acérrimo contra AMLO no es nuevo. Llevan décadas incubando la bestia negra del rencor. Algunos, tienen el alma podrida. Su fobia ha colmado su espíritu, ha enfermado su esencia. En esas condiciones la psique de cualquiera queda dañada.

Es tiempo de canallas, de gente sin conciencia, sin compromiso social, sin decencia. Aquí no importa la grandeza, ni la honradez; para algunos de estos canallas, lo importante es vomitar su odio, aunque tengan que mentir, simular, difamar.

Y prefiero escribir Tiempo de canallas para hacer referencia del libro con ese nombre, de la gran escritora Lillian Hellman, perseguida por el fascismo norteamericano, víctima de la cacería de brujas del Senador republicano Joseph McCarthy, acusada de comunista.

Y así, al más puro estilo del macartísmo, del fascismo puro y duro, los perdedores, los derrotados en las elecciones, ahora intentan hacer su propia cacería de brujas lanzando dardos envenenados, creando estúpidas teorías de la conspiración, sobre el accidente del helicóptero que acabó con la vida del ex Gobernador y Senador panista Rafael Moreno Valle y su señora esposa, la Gobernadora Constitucional Martha Érika Alonso.

Conspirar es parte de su veneno, pero acusar es francamente mezquino y acusar sin pruebas es inaceptable en una democracia. ¿Dónde están las evidencias que sustentan la acusación contra López Obrador? No existen. Sólo en sus mentes retorcidas puede justificarse semejante despropósito de acusación. Lo que sí demuestran con este ataque sin sentido, es que son como McCarthy, fascistas o mejor dicho neofascistas.

Las campañas de odio contra AMLO en las redes sociales, la manipulación de la información a través de los ejércitos de bots y por supuesto las absurdas conjeturas oportunistas, el uso de la tragedia, del dolor, para llevar agua a su molino, han sido realmente deleznables.

La caída del helicóptero, también ha arrastrado al Partido Acción Nacional (PAN), un partido que vive en sus estertores, que se regodea en su crisis interna e institucional, en su propio abismo de falta de credibilidad.

Y lo demuestra a encuesta telefónica que organizaron con llamadas para preguntar a la gente si consideraba que Moreno Valle y su esposa, fallecieron en un “atentado”, teoría de la conspiración chafa. La pregunta era directa: ¿Cuál considera que fue la causa de la caída del helicóptero en que falleció la Gobernadora y su esposo? Las opciones de respuesta eran: falla mecánica o atentado.

Pero lo verdaderamente desproporcionado, fue descubrir que estos canallas, neofascistas, son en realidad auténticos depredadores crear el hashtag #AMLOAsesino. ¿Neta? ¿En verdad, esto les parece a los panistas y sus aliados, hacer una política de altura? ¿Dónde quedó la responsabilidad, la seriedad de los políticos?

Algunos de estos políticos que pueden ser perfectamente identificados con nombres y apellidos, mientras otros operan en la sombra, agazapados como verdaderos carroñeros, son en realidad políticos, periodistas o “intelectuales” depredadores, sanguijuelas, acostumbrados a devastar todo lo que tocan y a consumir los despojos del sistema.

López Obrador no ha cumplido ni un mes como Presidente y los ataques que ha recibido parecen ya los de un sexenio. Vale más que asumamos con paciencia los embates, las infamias de los ardidos derrotados. Vale más que reconozcamos que no van a parar, que esto sólo acaba de empezar. Vale más que veamos en su miseria completa a estos depredadores porque van a seguir buscando carroña, su alimento predilecto.

El podrido sistema político sigue vivo, bastante activo después de 36 años y se niega a morir. Necesitamos paciencia y buenos alimentos para soportar a estos buitres.

Recordemos: es tiempo de canallas, de granujas, de bandidos que se niegan a perder sus privilegios. Recordemos e identifiquemos plenamente a estos a rastreros. Y pongámosles un espejo para que les de asco su nauseabundo proceder.
 Sólo queda, recordar las luchas del 2018 para augurarnos un mejor 2019, deseando que a todos nos valla mejor, queriendo un México con menos desigualdad y pobreza, más próspero, más sano. ¡Feliz Año Nuevo!

www.websanjuanamartinez.com.mx

Twitter: @SanjuanaMtz

Facebook: Sanjuana Martinez

SinEmbargo
Sanjuana Martínez
Ciudad de México
Lunes 31 de diciembre de 2018.


Pablo Gómez

El ruido calumnioso metido en las redes sociales, tan luego se informó del trágico fallecimiento de la gobernadora y exgobernador de Puebla, no ha sido una respuesta elemental e irreflexiva. Es parte de la situación en la que se encuentra la extrema derecha mexicana a partir de las recientes elecciones.

Vemos ahora una ira contra todo lo que siempre se había odiado. La extrema derecha mexicana ha vivido un tanto asustada del peligro de que llegara al poder lo que ella misma califica de populismo. Primero fue Cuauhtémoc Cárdenas, después, Andrés Manuel López Obrador. La diatriba, el rumor, la noticia falsa han sido armas de constante uso en contra de la fuerza política emergente en el país.

Para aproximarnos a la existencia de este fenómeno, véase la forma tan tranquila en que esa derecha observó el cambio de presidente de la República en 2012. Se iba el PAN, pero no llegaba la izquierda sino la otra derecha. Las cosas se mantuvieron bajo control, aun cuando se criticara y despreciara de vez en vez al mandatario priista, dentro y fuera del PAN, dentro y fuera del PRI.

Es verdad que esa extrema derecha no sólo está dentro de ambos partidos. Esto mismo le permite asumir diversas formas para expresarse con frecuencia sin compromiso partidista alguno, desde medios de comunicación y a través de organizaciones y empresas.

El problema de estos días es que muchos en el PAN y no pocos en el PRI están avanzando en la misma actitud iracunda contra la izquierda cuando ésta se ha convertido en fuerza gobernante del país como consecuencia de un torneo electoral, es decir, a través del voto ciudadano.

El viejo partido de la derecha, aquel que siempre fue leal oposición del viejo sistema político, el presidencialismo exacerbado y de partido del Estado, ha dejado de proponer y dedica su tiempo a tratar de bloquear mientras acusa al nuevo gobierno, así nomás, de dictatorial.

El otro viejo partido, el que siempre asumió al PAN como única oposición y le fue leal hasta entregar sin disgusto la presidencia a Vicente Fox, un panista impostor, pero al fin líder del PAN, ahora, en ocasiones, se acomoda lastimosamente como último vagón de la derecha extrema.

Es la reacción, es decir, el tratar de volver las cosas al estado en que estaban antes.

La pensión universal de adultos mayores, las becas a todos los estudiantes de bachillerato, el financiamiento público de millones de empleos de jóvenes aprendices, son vistos como un reparto de dinero para obtener el apoyo de una parte del pueblo. Son programas “populistas”, en la visión reaccionaria, aunque no sean financiados con más deuda pública, como lo fueron los programas sociales focalizados y condicionados que llevaron a cabo PRI y PAN durante muchos años.

No se trata, sin embargo, del neoliberalismo a secas, sino de aquel que es más ideológico. La extrema derecha mexicana no es vociferante y maledicente sólo para preservar sus intereses económicos individuales y la corrupción que le brinda ganancias, sino para defender su concepción de país y de mundo, ligada sin duda a sus intereses de clase, pero también a su concepción más general, aquella que expresa intereses difusos, más históricos:  los de dominancia social. Es por ello que no va a cambiar y no va a dejar de maldecir el día en que la izquierda se convirtió en fuerza gobernante en su “propio país”.

A esto debe responder, ahora y en el futuro, la nueva fuerza gobernante, tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo.

El PRI en el Senado se ha ubicado también del lado de esa actitud iracunda. Al ponerse a la cabeza del PAN, en medio de las acusaciones contra el gobierno sobre el trágico suceso en Puebla, el PRI descalifica desde ahora la investigación sobre la caída del helicóptero. Propone que el Senado investigue, pero una comisión senatorial no podría en forma alguna saber más y mejor al respecto que otra de técnicos especialistas.

Sin embargo, Osorio Chong, el exsecretario de gobernación cuando ocurrió la desgracia de Iguala, nos dice a bocajarro que no está dispuesto a tolerar que se oculte la verdad y que todo debe ser esclarecido rápidamente. Este sería un episodio de comicidad si no fuera porque el PRI se ubica, por boca de uno de sus portavoces parlamentarios, en el plano de la extrema derecha: vocifera en lugar de pensar.

Las acusaciones vertidas en redes sociales en contra de López Obrador con motivo del deceso de las dos personalidades políticas poblanas y panistas no son obra de una acción concertada, aunque, soltada la mentira, algunos bien organizados reprodujeron la especie del atentado político. Se trata de otra cosa. Es un estado de conciencia de la extrema derecha ante un mundo que se le está cayendo y que no logra volver a integrar en su escindida cognición. Entre lo real y lo que debe ser hay para esa corriente política e ideológica muchos puntos que no quieren coincidir.

Por esto, dentro de ese pensamiento reaccionario aceptado por la voluntad propia, el designio de la extrema derecha arroja que, pase lo que pase, el gobierno de López Obrador siempre ha de ser perverso, lo peor, lo irreconciliable con una moral que se niega a reconocer su hundimiento porque no contiene en sus preceptos el mínimo elemento de democracia.

La extrema derecha mexicana se está ubicando en el plano del delirio. Por ello busca solamente bloquear, vociferar, insultar, falsear, mentir.

Es preciso un nuevo sistema de comunicación social que responda bien y rápido a un fenómeno que no sólo está siendo manipulado por varios mecanismos formales, sino que es incontinente expresión de un estado de conciencia que viene de la profunda sensación de haber sido despojado de un orden establecido. Así está la extrema derecha. Pocas veces había estado así en México.

Piénsese en 1857.

Proceso
Pablo Gómez
Ciudad de México
Viernes 28 diciembre 2018.


Enrique Aguirre Nieto

Desplazado por los impresionantes hechos del pasado 24 de diciembre, por el desplome de un helicóptero en donde perdieron la vida cinco personas, incluidos la gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso y su esposo el ex gobernador Rafael Moreno Valle, otro hecho siniestro se produjo un día antes, al interior del Mercado Morelos, sin que la prensa anodina volviera a retomar la trama.

Un comando de al menos una docena de sujetos encapuchados y pertrechados con armas de alto calibre irrumpieron al interior del Mercado Morelos y asaltaron a una veintena de comercios; el sitio se localiza al noreste de la capital poblana y a sólo diez minutos de Casa Aguayo, sede del Poder Ejecutivo estatal.

Pensar que se trata de un hecho aislado, fortuito y sin otras implicaciones sería soslayar la espiral de violencia en la que está inmersa la entidad, por lo menos, desde hace diez años. La inseguridad en Puebla ha crecido de manera inquietante, en relación directa con la pasividad, por no decir complicidad, con que se han manejado tanto las autoridades estatales como municipales, ambas regenteadas desde hace ocho años por la perversa alianza PRD, MC y PAN, pero en especial por el cacicazgo encabezado por el desaparecido Rafael Moreno Valle.

Los delincuentes que asaltaron el Mercado Morelos,  entraron caminando discretamente y salieron del mismo modo. El hecho considera una logística básica, para el traslado en vehículos de por lo menos doce sujetos armados. Suponiendo que llegaron desde fuera de la ciudad para el asalto, debieron de haber cruzado retenes, los costosos arcos de seguridad y los patrullajes de las policías estatal y municipal.

En el trayecto, los delincuentes debieron de haber pasado sucursales bancarias, con abundante disposición de efectivo, dada la temporada navideña, grandes almacenes comerciales o establecimientos bien acreditados, pero de momento esos locales no estaban en la mira. Fueron directo a un mercado popular con gente inerme que se ganan la vida con el jornal del día.

El botín recabado entre los locatarios, para los mafiosos tampoco era relevante; como parte de la delincuencia organizada, el piquete de malhechores entró al mercado con la clara intención de amedrentar, sembrar el terror y mostrarles la fragilidad de la seguridad ciudadana. Ese era el objetivo. No arriesgaron tanto, por las ganancias de 20 comercios, por abundante que pareciera el botín. Los criminales, en un primer ejercicio de violencia, vinieron como los marines gringos, a instalar su bandera. Vinieron por todo. En lo sucesivo, por mensajes telefónicos o directamente, pretenderán a comenzar a cobrar derecho de piso.

El foco de alarma está encendido desde entonces. Puebla en poco tiempo podría entrar a la boca del lobo como ahora ocurre con Acapulco, en Guerrero y otros estados de la frontera norte.

El ciudadano común puede hacer poco ante hechos consumados. Sin embargo, en medio de la crisis política por la que atraviesa Puebla, y ante lo que parecía inminente, la prolongación del cacicazgo del PAN y de Moreno Valle, por fortuna ya se esfumó, y se ha abierto una nueva posibilidad al cambio.

Como parte del engranaje social debemos, por todos los medios posibles, hacerles saber a nuestros representantes en el poder legislativo que no se pueden equivocar al nombrar a la persona que asumirá la gubernatura del estado de manera interina. Que la persona que elijan deberá ser independiente, honesto y capaz para hacer volver a Puebla por el camino de la legalidad y la transparencia.

Y ya el próximo año, con autoridades electorales nuevas e intachables, encarar una nueva contienda con las fuerzas políticas existentes y que la mayoría ciudadana determine el nuevo rumbo que le quiere dar a la, sí, heroica Puebla de Zaragoza.
 
 Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Miércoles 26 de diciembre de 2018.


Leonardo Curzio


Si tuviera que elegir de entre todas las propuestas positivas que el gobierno ha formulado en sus primeros días, no tendría reparo en decir que celebro su política migratoria, que me parece un acierto su aproximación a las drogas, así como la política de inserción de los jóvenes al mercado laboral, la cual considero audaz e innovadora, lo mismo diría de que destinemos 5 mil millones de dólares al desarrollo de Centroamérica. Me parece también valioso que el presidente haga un esfuerzo cotidiano por dar a conocer su pensamiento sobre distintos temas en sus extensas conferencias de prensa, alimento fundamental, en estos días, de los espacios informativos.

La prisa por cambiar las cosas debe, sin embargo, acompasarse si no quiere que los errores opaquen a los aciertos, y no por cuestiones de fondo, sino por errores graves en la redacción de leyes y por ese ánimo innecesariamente confrontador que el jefe del Estado insiste en exhibir. Los gazapos que se colaron en la ley de topes salariales se han repetido ahora en la propuesta de reforma al tercero constitucional que, de manera equivocada, cancelaba la autonomía universitaria. Es verdad que los miembros del gobierno lo aclararon, pero que un desliz así se vaya el mismo día en que el Ejecutivo está planteando retirar del mapa al Instituto Nacional de Evaluación Educativa y —ahora vemos— una reducción de mil millones al presupuesto de la UNAM generan todo tipo de suspicacias. Por cierto, a mí me parece un gran error que se quiera sustituir al INEE por un centro controlado por el propio secretario de Educación y me parece un error colosal recortar el presupuesto de la UNAM. La UNAM recibe anualmente un monto similar a la recompra inicial de papeles del NAIM, no hay derecho a cortar a la Universidad para solventar una pésima decisión de política pública. Espero que rectifiquen en la UNAM y en el NAIM. Si algo ha caracterizado a la Cuarta Transformación es su poca receptividad a las críticas, pero (hay que reconocerlo) tiene capacidad de enmendar. Derrochan entusiasmo diciendo que todo está de maravilla y si algún problema ven, aplican la máxima de La Oreja de Van Gogh: “me callo porque es más cómodo engañarse”, pero en última instancia rectifican.

Ya como gobierno deben afinar sus reflejos ante la crítica y no sentirse injustamente tratados. Lo peor que le puede pasar a este gobierno es razonar como el anterior que consideraba que “nunca hacíamos bien las cuentas” o el “ya chole con las críticas”. La tentación es enorme y además la izquierda tiene una larga tradición crítica de quienes no piensan como ellos, pero la suspende prudentemente cuando se trata de arropar correligionarios. De otra manera no entiendo que hayan permitido que el gobernador morenista de Morelos hiciera una misa en el Palacio de Gobierno o que los legisladores de ese partido estacionaran sus autos en el mismísimo Zócalo (si vas a ver al presidente, o llegas en Jetta o en Uber, pero no en esos coches que rebasan, por mucho, la capacidad económica de quien dice ganar 74 mil pesos). Y también celebran estrambóticos rituales a la Pachamama para iniciar el Tren Maya sin consultar a los pueblos indígenas ni a los científicos, lo que, a mi juicio, un gobierno progresista debería hacer.

Me resulta claro que, en los tiempos que corren, el presidente tiene que plantearse dos temas fundamentales. El primero es exigir rigor a los despachos jurídicos y a las fracciones parlamentarias. Es contraproducente que leyes mal escritas o mal fundamentadas obliguen al gobierno a pasar más tiempo explicando sus errores que aprobando legislación eficaz. Desde la fallida reforma a las comisiones bancarias hasta el desliz de la autonomía universitaria, han pasado más tiempo enmendándose a ellos mismos que defendiendo la profundidad de las legislaciones. La segunda es que, si el presidente gobierna con amplia mayoría parlamentaria, no es tan relevante el trabajo de negociación entre los dos poderes, pues finalmente su mayoría hará lo que el Ejecutivo disponga y, por tanto, el tema de la gestión es mucho más relevante. Hoy el gobierno tiene la posibilidad de conducir una política educativa saludable e invertir, de manera sistemática, en mejorar la infraestructura escolar del país y para eso hace falta una gestión pública profesional, comprometida y eficaz. No es solo la transformación constitucional la que hace cambiar un país (como ya lo comprobó Peña Nieto), sino la realidad concreta. Ahí es donde la administración pública puede marcar la diferencia entre una buena burocracia y no una ideologizada y chambona lo que cambiará el sistema educativo.
Analista político.
@leonardocurzio

El Universal
Ciudad de México
Lunes 16 de diciembre de 2018.


Enrique Aguirre

Para quienes habían extendido prematuramente el acta de defunción del neoliberalismo en México, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) nos acaba de recordar que ese modelo, se mantiene rozagante y combativo para dar pelea y permanecer por sobre la voluntad de las mayorías.

Validar el proceso electoral del pasado 1° de julio para el caso Puebla, en el que se reconoce el premio al PAN y sus aliados para permanecer al frente del gobierno por otros seis años más, rebasa con mucho las capacidades, suerte o talento de Rafael Moreno Valle, ex gobernador de la entidad.

El caso Puebla es la expresión más clara de cómo operan los dueños de los capitales en México. Los tribunales por inaccesibles que parezcan para el común de las personas, no lo es para la aristocracia financiera del país ni para sus operadores.

Limitar el análisis a la mera confrontación de dos partidos o corrientes políticas en pugna por el poder, empobrece la visión. Los dueños del capital, en diferentes momentos de la vida democrática del país han acariciado la idea de la “alternancia” con tal de no perder privilegios y las prebendas del dinero público.

Dejar a la suerte o al libre juego democrático el destino de sus privilegios y caudales, no es el método o resorte con que operan. Negocian, presionan, corrompen, amenazan o delinquen abiertamente. Este es el caso.

No son desconocidos los nexos de Rafael Moreno Valle con la vieja clase política, con el grupo Atlacomulco, con los Salinas y sus operadores en el PRI y el PAN. Tampoco es un enigma el fin último de los fondos públicos derrochados durante la administración morenovallista. Contrataciones directas a empresas fantasma del Estado de México e Hidalgo están más que acreditadas. ¿Entonces, por qué arriesgarse, en aras de la democracia y del bien común, a perder esa enorme veta de riqueza y dinero fácil?

Para la oligarquía local, quien en vedad operó para imponer a la esposa de Moreno Valle al frente de la gubernatura, el camino fue trillado y fácil; menospreciar la voluntad política de seis millones de poblanos y esperar que el asunto llegase a los tribunales y acordar, o doblegar la voluntad de siete funcionarios del poder judicial, como en el pasado. Como ayer.

Como ocurre con las narcoeconomías, “dejar perder la plaza” de Puebla, no estaba en discusión para la camarilla del dinero. Al frente volverá el “tonto útil” revestido de arrogancia, autoritarismo y banalidad. A “la mafia del poder”, que ahí sigue, no los afecta, no lo tienen cerca, pero obedece.

Morena y la 4T

Lo que sí resulta una incógnita es saber cuál será la reacción del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador. El presidente, tiene bastante claro quién es Moreno Valle y sus aliados. Desde viejos foros había dicho, sobre Puebla: “Se fue el Góber Precioso y llegó el Góber mafioso”, en alusión al relevo del ex gobernador Mario Marín Torres por Moreno Valle, hace poco más de siete años.

Para el neopanismo y en especial para Moreno Valle era vital tener a Puebla como plataforma financiera y política para abonar sus aviesas intenciones de amasar el poder absoluto de México y sus recursos. A la mala, aunque sea así, lo ha conseguido.

Ante las dudas y cambios de opinión del ahora presidente, surge otra interrogante; saber si López Obrador dejará a Morena en Puebla entrar en una espiral de desgaste y confrontación con la ultraderecha y su gobierno, cancelando en definitiva los trabajos y esfuerzos para la Cuarta Transformación, de manera local.

Prevalece la duda sobre el manifiesto pragmatismo del presidente López Obrador, y si su amnistía a los corruptos también alcanza para el ‘Cártel Moreno Valle’.

Bajo ese panorama, para los poblanos ya todo lo demás son certidumbres; la ola de violencia, asaltos, homicidios, feminicidios, robo de combustible, proliferación de grupos criminales, dispendio de recursos públicos, corrupción, favoritismos, represión, persecución a opositores seguirá en ascenso. Está claro que no gobiernan ni lo saben hacer. Vienen a terminar con el proceso depredador que iniciaron hace ocho años.

Las expectativas del cambio democrático y transición a una sociedad con valores, por lo pronto han quedado canceladas en Puebla, porque si, con todo en contra, con abundantes evidencias del fraude electoral, el “Cártel Moreno Valle” se salió con la suya, en el futuro, fortalecido, impune, estará más que tentado a cometer de nuevo otro fraude electoral.

Ya lo refiere la experiencia y el refranero popular: “Quien roba una vez roba diez”.

Puebl@Media
Enrique Aguirre
Ciudad de Puebla
Domingo 9 diciembre 2018.


José Gil Olmos

La pareja Rafael Moreno Valle y Marta Erika Alonso daban por hecho que continuaría su proyecto transexenal en Puebla con miras al 2024 cuando haya nuevas elecciones por la presidencia. Pero una vez que Andrés Manuel López Obrador tomó posesión como presidente, las noticias para el matrimonio poblano ensombrecieron sus ambiciones.

El fraude salió a relucir y la decisión que tome el pleno del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) de que se repitan las elecciones marcaría el inicio del nuevo gobierno federal de no permitir más fraudes electorales.

El exgobernador Moreno Valle y actual coordinador del PAN en el Senado tiene ambiciones desmedidas. Con un perfil autoritario similar al del expresidente Gustavo Díaz Ordaz, según un estudio de la Universidad Iberoamericana, movió los hilos del poder y manipuló el proceso electoral del 1 de julio para hacer ganar a su esposa.

Su idea era controlar al PAN y tenerlo como plataforma política y económica desde el estado de Puebla para las elecciones presidenciales de 2024.

Pero ninguna de las dos cosas logró. A pesar de haber intervenido de manera clara y descarada en las elecciones para gobernador en Puebla y de tratar de incidir en la vida interna del PAN, el plan de Moreno Valle se ha tambaleado con el proyecto de resolución que propondrá al pleno del TEPJF el magistrado José Luis Vargas Valdés, en el sentido de que se repitan las elecciones en un par de meses.

La violación a los paquetes electorales, abiertos previamente al conteo por parte de los consejeros electorales, y la falta de seguridad en las bodegas donde se resguardó el material electoral, dio pauta a que el magistrado José Luis Vargas Valdés considerara que se vulneró el principio de certeza.

Pero antes de esto hubo varios estudios como el del doctor Miguel Santiago Reyes Hernández, académico de la Universidad Iberoamericana, quien tras analizar los resultados de una muestra de 12.1% de las actas encontró “fraude en el conteo oficial”, errores en las actas y en la suma total de votos, así como fallas en el conteo distrital del Instituto Electoral Estatal (IEE).

El investigador aseguró desde hace más de un mes que se encontraron evidencias de manipulación de resultados en la elección en Puebla y declaró que es una irresponsabilidad del IEE pasar por alto nueve errores de cada 10 casos tomados en la muestra estudiada dentro de su investigación “Inconsistencias graves en la Elección de Gobernador en Puebla”.

A pesar de todas las pruebas el órgano electoral estatal le dio el triunfo a Martha Erika Alonso, esposa del exgobernador Rafael Moreno Valle, quien festejó el triunfo sin esperar la resolución final a cargo del TEPJF.

El magistrado Vargas emitió su proyecto de sentencia con los siguientes puntos para declarar la anulación del proceso electoral poblano:

“I) no se notificó a los representantes de los partidos políticos el desarrollo de las 50 diligencias de apertura de bodega; II) personal de la autoridad local abrió paquetes electorales; III) la bodega central no atendía las disposiciones en materia de seguridad, pues ésta contaba con más de un acceso principal; IV) la bitácora y las actas circunstanciadas levantadas por la Oficialía Electoral para dar fe de las diligencias de apertura y cierre contienen inconsistencias que impiden considerar que fueron medios efectivos para el registro y documentación de los accesos al área de resguardo, y V) no existe registro de las cámaras de video de seguridad que permita corroborar el debido resguardo de los paquetes”.

La elección en Puebla fue a todas luces un fraude y ante la negligencia de las autoridades electorales estatales, el magistrado Vargas pide en su proyecto de resolución que se les destituya y se abra una investigación judicial para determinar si hubo delitos graves.

Por cierto…. En su primer discurso como presidente, Andrés Manuel sostuvo que ya no se permitirás más fraudes electorales. “Ya no más fraudes electorales, acabar con esa vergonzosa tradición del fraude en elecciones”, dijo el sábado en la Cámara de Diputados. Puebla podría ser el primer caso en la era de López Obrador de que ya no se permitirán negociaciones oscuras para avalar los fraudes electorales.

Proceso
José Gil Olmos
Ciudad de México
Miércoles 5 de diciembre de 2018.

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