Diario Ejecutivo

Roberto Fuentes Vivar

 

  • Con AMLO ¿cambiará el periodismo?
  • Hay muchas preguntas y pocas respuestas
  • CCE, licitaciones, A. Móvil, Pelos, Campo


Aún es prematuro hacer un análisis sobre las medidas anunciadas por el próximo presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, que tienen que ver con la práctica periodística. Al respecto existen más preguntas que repuestas, pero lo que sí podría considerarse una expectativa real, es que se modificará el esquema actual de relación entre el Poder Ejecutivo y los medios de comunicación.

En principio existen tres medidas anunciadas que han ocasionado preocupación en el gremio periodístico por las consecuencias que pueden representar para los trabajadores de esta industria:

1.- La concentración de la información pública en una sola oficina del Poder Ejecutivo.

2.-La eliminación de las oficinas de prensa de las secretarías y organismos paraestatales.

3.-La descentralización de secretarías y organismos paraestatales.

Antes de entrar a las preguntas sobre las especificidades de cada una de estas tres medidas, vale la pena hacer una especie de diagnóstico del sector mediático del país.

Medios ricos, trabajadores pobres

1.-En años recientes los ingresos de los medios han aumentado 640 por ciento, mientras que en el mismo lapso las remuneraciones se han reducido 75 por ciento. Es decir que si hace 10 años un periodista ganaba 100 pesos ahora percibe 24 pesos con 40 centavos.

-El informe MOM (Monitoreo de Propiedad de los Medios), indica que el salario promedio de los periodistas se ha reducido en cuatro años de siete mil pesos a cuatro mil 560 pesos mensuales, mientras que 11 familias concentran la propiedad de los principales medios.

-Un informe del INEGI, indica que la rama número 51 del sector servicios, referente a Información en Medios Masivos de Comunicación, tuvo un valor a fines del año pasado, de 379 mil 966 millones y es uno de los sectores más dinámicos de la economía nacional.

-El Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE) elaborado por el INEGI, señala que hay 20 mil 641 empresas dedicadas al servicio denominado “Información en Medios Masivos”. De ellas mil 719 son periódicos y revistas, mil 862 son de radio y televisión y cuatro mil 996 son de otros servicios de información. La mayoría se refiere a otros servicios de telecomunicaciones en las cuales puede estar internet.

-De acuerdo con el INEGI, hasta 2016 (última fecha de registro) en el sector de medios había 217 mil 438 trabajadores, de los cuales 141,013 dependían de la razón social u empresa. En periódicos había 15 mil 127 (con 10 mil 429 dependientes). En revistas dos mil 080 (475 dependientes). En producción de TV solo 498 trabajadores (113 dependientes). En radio 10 mil 158 (seis mil 288 dependientes). En transmisión de tv 15, 145 (737 dependientes). En producción de tv por cable 618 (505 dependientes). En agencias de noticias hay mil 159 (564 dependientes) y en producción de internet 694 (40 dependientes. Pongo la diferencia entre el total y los dependientes, para dejar claro que la mayoría de los periodistas son “Freelance”.

-A este número de trabajadores hay que agregar los que laboran para alrededor de 200 oficinas de prensa del sector público que tienen, en promedio, 10 trabajadores, lo que representa, por lo menos otros dos mil trabajadores relacionados con el periodismo. Hay oficinas de prensa que llegan a tener más de 200 empleados.

-La Confederación de la Industria de la Comunicación Mercadotécnica en México (que dice representa a más de mil 200 empresas con 1.6 millones de empleos generados en toda la industria de la comunicación comercial, entre ellas al todopoderoso Consejo de la Comunicación “voz de las empresas”) calcula en 200 mil millones de pesos el valor de este sector. Sus estudios indican cada vez menos publicidad para los medios tradicionales y un fuerte crecimiento del subsector de Relaciones Públicas, lo que indica una gran migración de periodistas a las agencias publirrelacionistas.

Hasta aquí el diagnóstico cualitativo del sector mediático en el país.

Con base en los lineamientos que ha dado a conocer el próximo presidente, los cuales menciono en los primeros párrafos de esta columna, hay una serie de preguntas que deberán responderse al momento en el que se tomen las decisiones correspondientes.

Por lo pronto, para responderlas, el periodista Rogelio Hernández López, en su columna de hace unos días, informó que intentó buscar a César Yáñez o a Virgilio Caballero para disipar dudas sobre los lineamientos, pero no obtuvo respuesta.

Las 10 preguntas

Por eso planteó aquí abiertamente diversas preguntas:

1.- ¿Cómo serán las relaciones entre el Poder Ejecutivo y el llamado cuarto poder en el sexenio siguiente? Al respecto ya hay lineamientos, pero todavía son insuficientes para poder adelantar un pronóstico. Pero lo que es un hecho es que la prensa oficialista siempre será oficialista y así lo hemos visto con muchos periodistas que ahora son proclives a AMLO, cuando en un pasado reciente fueron críticos acérrimos. Por el contrario, la prensa crítica seguirá siendo crítica. En este sentido Proceso ha dado una cátedra de periodismo independiente cuando en las dos ediciones más recientes ha incurrido en críticas al próximo presidente de la República.

2.- ¿Quiénes serán los beneficiarios del dinero público en comunicación? Es casi seguro que se mantendrán los mayores presupuestos de comunicación social para los grandes medios, aunque sí es probable que existan fieles de la balanza diferentes a los que se han presentado en los últimos cuatro sexenios que generaron (como se dice en los primeros párrafos) aumentos superiores a 600 por ciento en los ingresos de los corporativos gigantes.

3.- ¿Qué pasará con la cobertura mediática en el próximo sexenio si se concentra los mensajes en un solo emisor? Tradicionalmente los medios (prensa, radio televisión y ahora internet) han cubierto la información pública mediante “fuentes”. Es decir, un reportero asignado a la “fuente de salud”, otro a la “fuente educativa” y así hasta tener una cobertura total. ¿Qué va a pasar con esas “fuentes” si todo se concentrará en un solo emisor? ¿La estrategia interna de los medios tendrá que modificarse? ¿Cuál será la consecuencia de esos cambios?

4.- ¿Qué sucederá con la información sectorial al trasladarse las secretarías a otras entidades? Hay periodistas especializados en algunos sectores. Por ejemplo, en turismo ¿se tendrán que trasladar a Chetumal para vivir cerca de su fuente o hasta para hacer una entrevista?

5.- ¿Qué pasará con los corresponsales en los lugares en donde se instalen secretarías de estado? ¿Tendrán que especializarse, por ejemplo, en educación los corresponsales de Puebla o seguirán cubriendo las actividades locales, además de las actividades del secretario del ramo?

6.- ¿También desaparecerán las oficinas de prensa de organismos autónomos que son importantes productoras de información oficial? Me refiero, nada más como ejemplo del sector financiero, a organismos como el Banco de México o el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) que dan a conocer la información oficial del comportamiento de la economía. ¿También esa información se va a concentrar en un solo emisor y desaparecerán las áreas de prensa?

7.- ¿Qué va a suceder con los periodistas que trabajan actualmente (incluso muchos de ellos con base) en las oficinas de comunicación social del Gobierno Federal? ¿Serán despedidos? Lamentablemente es previsible que estos despidos aumenten al fuerte desempleo profesional en el medio periodístico, lo que podría llevar a dos consecuencias graves: a) menores salarios ante la alta oferta profesional y la escasa demanda. b) un descontento generalizado de un gremio especializado que puede convertirse en una fuente de crítica (más visceral que racional) en contra del próximo mandatario.

8.- ¿Qué va a suceder que con los diferentes segmentos que se relacionan con la comunicación social? Me refiero a las agencias de relaciones públicas, de monitoreo, de medios y muchas otras actividades ligadas a la actividad mediática. Es previsible que, por ejemplo, las agencias de relaciones públicas aumenten su poder mediático, político y económico. Incluso también puede preverse el fortalecimiento de algunas empresas hasta llegar casi a convertirse en monopólicas. También puede pronosticarse la llegada de nuevos jugadores a las diferentes ramas de la comunicación social.

9.- ¿Qué pasará con la información de la iniciativa privada? Una de las reglas básicas de las oficinas de prensa es que, si no se produce la información necesaria para cubrir las necesidades de los periodistas de manera cotidiana, los vacíos tienden a llenarse por otras fuentes. En este sentido si no hay el suficiente flujo de información pública en las diversas “fuentes” el vacío se llenará con “fuentes extraoficiales” o con información empresarial. Incluso los organismos de la iniciativa privada pueden convertirse en los principales opositores al presidente López Obrador y hasta iniciar campañas como las que han hecho en Venezuela.

10.- ¿Cómo va a ser la relación entre los funcionarios públicos y los medios? Así como en otros sectores, en el mediático también existe una “élite del poder” que en años recientes ha mantenido una comunicación permanente con secretarios de estado, directores de empresas estatales y funcionarios de todos los niveles. ¿Se van a mantener este tipo de relaciones o toda relación tendrá que pasar por un filtro único? ¿Ahora habrá otra élite del poder mediático?

En fin, éstas son sólo algunas de las muchas preguntas que surgen de los primeros lineamientos en la materia. Desde luego, reitero, aún es prematuro tener una estrategia final que pueda responder a las necesidades de cambio, pero ojalá haya más claridad antes de la toma de posesión de López Obrador. Dice el filósofo del metro: por lo pronto, la alabanza nunca será buen periodismo.

Tianguis

El Consejo Coordinador Empresarial presentó cinco propuestas para el crecimiento del país, a través de la agenda México Mejor Futuro: 1.- Mantener la estabilidad económica a través de una inflación controlada, una reducción en la deuda gubernamental y un menor y más eficiente gasto público. 2.- México necesita desarrollar una mayor infraestructura. Tenemos que invertir inteligentemente para brindar una mayor conectividad a lo largo y ancho del país, así como en nuestras fronteras y litorales para intercambiar con el resto del mundo. 3.- Hacer del desarrollo regional un nuevo motor de la economía. Si hasta ahora el sector exportador ha sido el principal impulsor del crecimiento económico, hoy es necesario encender el potencial del mercado interno como una fuerza paralela de desarrollo. 4.- México debe apostar por una regulación más simple y eficiente como una llave de generación de más y mejores empleos; facilitar la actividad económica. 5.- Fortalecer el mayor activo que tenemos para el crecimiento, nosotros mismos, los mexicanos. Como siempre son propuestas en las que piden al Gobierno y las cuales son de larga data ¿Por qué cuando a los empresarios se les han dado todas las facilidades no las han hecho realidad? ¿Por qué siguen esperando que el gobierno los lleve de la mano? ¿Cuándo se va a privatizar la iniciativa privada?... Interesante que hace unos días el Natural Resource Governance Institute (NRGI) y el Open Contracting Partnership (OCP) publicaron el reporte “Contratación abierta para derechos del petróleo, gas y minerales: una luz a las mejores prácticas”, en el cual la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) destaca en siete de las 16 mejores prácticas internacionales de transparencia en procesos licitatorios y administración de contratos, con lo que se posiciona como institución líder en esta materia… América Móvil reportó sus resultados al cierre del segundo trimestre del año. Llama la atención que aumento en 1.1 millones de clientes el número de suscriptores de pospago. Los accesos de banda ancha fija aumentaron cinco por ciento año contra año al conectar 275 mil accesos nuevos en el segundo trimestre. Sus ingresos totales ascendieron a 257 mil millones de millones de pesos y su utilidad de operación fue de 32 mil 600 millones de pesos… Otra información de pelos. Resulta que los ingresos de las barberías en México han tenido un crecimiento anual superior a nueve por ciento durante los últimos 10 años, y llegarán a 445 millones de dólares en 2020. De acuerdo con Alberto Villa Tobón, director de la empresa organizadora de la quinta edición de Expo Battle of the Barbers Latinoamerica (EBBL) 2018, el valor del mercado de las barberías en América Latina se estima en 8 mil millones de dólares… Javier Eduardo López Macías, presidente de la Unión Nacional Integradora de Organizaciones Solidarias y Economía Social, planteó al próximo presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, la conformación de Cooperativas Regionales de Carácter Social en el medio rural que garanticen fondos, recursos de fiscalización y de comercialización para pequeños y medianos productores agrícolas… Académicos del Instituto Politécnico Nacional y de las Universidades de Chapingo y de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, junto con dirigentes de organizaciones de productores como Nueva Alianza del Campo para la Esperanza, la CIOAC-JDL, MERCANTA SPR, farmers SPR y CEVACYTT, propusieron López Obrador, la creación de un Programa de Asistencia Técnica para la Seguridad Alimentaria con dos orientaciones: el que ahorra trabajo y el que ahorra capital. La propuesta obedece a que en México la pérdida de fertilidad de los suelos es alarmante, se mantiene una estrategia alimentaria con base en importaciones y el sector rural se encuentra afectado en la viabilidad productiva de 32 mil 082 núcleos agrarios que representan el 52.5% del total de tierras relacionadas directamente con la agricultura mexicana.

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Puebl@Media
Roberto Fuentes Vivar
Ciudad de México / Puebla
Viernes 20 de julio de 2018.


Pablo Gómez

Existe un debate informal y deshilachado en varios periódicos sobre quiénes ganaron las elecciones desde un punto de vista politológico o, más ampliamente, sociológico. Se insiste en eso de los populistas sobre lo cual no existe una definición, se habla de una izquierda sospechosa por indefinida y, por último, se insiste en un inusitado y asombroso movimiento popular democrático, al que se refiere el mismo candidato triunfante.

Unos días después de las elecciones del 1 de julio, me encontré a Roger Bartra en el supermercado y de inmediato me dijo que había ganado "un nuevo PRI". Rebatí de botepronto su aseveración, posible conclusión de un análisis sociológico viniendo de un reputado investigador, con el argumento de que Morena no se basa en aparatos corporativos ni es parte de la forma de gobernar asentada en la corrupción. Bartra replicó con una evidencia: "no veo en el nuevo gobierno a ningún revolucionario". Le aclaré que revolucionarios no hay porque no se están produciendo revoluciones; vivimos en un mundo diferente al del siglo XX, aquel "siglo de los extremos", según Eric Hobsbawm. Las revoluciones están en receso. Me pareció que él aceptaba estas afirmaciones mías pero volvió a la carga y dijo que López Obrador no iba a combatir la corrupción. Al final, le reiteré uno de los principales compromisos de campaña, el de acabar con el Estado corrupto mexicano. En lugar de decirme adiós, Bartra se despidió con un "veremos" de incredulidad.

Tanto en el terreno de la forma de gobernar, en el que destaca el tema de la corrupción, como en lo tocante a la política social, el ingreso y el impulso del crecimiento de la economía, existen muchas dudas. No es sólo la prensa sino también la intelectualidad e, incluso, señaladamente, mucha gente de la ciudadanía que salió a votar por el cambio y en la noche de ese día difícil se encontró con el hecho político de que era mayoría absoluta de su país.

Existe desconfianza en los programas políticos porque hasta ahora casi todo ha sido mentira. Ni la corrupción bajó, ni la economía creció, mucho menos se redujo la pobreza o mejoró la distribución del ingreso. En los últimos seis años tampoco se dio la prometida respuesta a la crisis de violencia delincuencial.

Un nuevo PRI es imposible porque sería algo del todo artificial y, por tanto, grotesco. Durante casi 40 años se ha producido un largo y desesperante proceso de cambios políticos, gracias al cual, finalmente, gozamos de aquellas libertades que el PRI le había arrebatado al país. Nuestra democracia, del todo formalista, aún no ha incluido a la escuela ni al sindicato, pero se expresa en otros ámbitos. Esa es la palanca para alcanzar un sistema político participativo y, con ello, construir una nueva ciudadanía. Tal es el nuevo propósito.

Ese movimiento popular, el que rebasó por completo al PRIAN como articulación de poder, se encuentra obligado a cambiar el estilo político. No es sólo minimizar la parafernalia oficial sino la completa cancelación del reparto de prebendas, favores, influencias, contratos, moches, en el que se sostiene actualmente la capacidad gubernativa. No habrá otra oportunidad, es ahora.

La política social debe dejar de ser un instrumento de organización territorial y sectorial de grupos a cargo de agentes del gobierno, con beneficiarios siempre amenazados y sometidos al despotismo burocrático. La forma de hacerlo es implantar derechos sociales de carácter general. Esa es la nueva pauta.

El derroche presupuestal debe dejar su lugar a una razonable austeridad de la función pública en vías de la elevación del gasto social y de inversión. Poco a poco, año tras año, esa nueva política dará sorprendentes resultados.

Por lo pronto, entre esperanzas y escepticismos, al fin la transición está dando inicio. Sí es una proeza histórica haber logrado el resultado electoral que se tiene, por más que algunos francotiradores de izquierda, es decir, personas sin compromiso político orgánico, hayan dejado de confiar en sí mismos o, dicho de otra manera, ya no crean en lo que fue su propio discurso. Todo es real aunque parezca un sueño, tenemos una nueva fuerza gobernante popular y democrática con un duro mandato popular. Nadie es perfecto o sin defecto alguno pero esta es la verdad disponible, sobre la cual es preciso trabajar sin buscar refugio en el amargo rincón donde ya no se cree ni se piensa en nada nuevo.

Puebl@Media
Pablo Gómez
Ciudad de México
Jueves 19 julio 2018.


Sergio Aguayo

Puebla ya era la capital del huachicol, ahora quiere convertirse en la catedral del fraude electoral. ¿Se saldrán con la suya?

Las dos semanas que han transcurrido desde la elección han estado llenas de anuncios que confirman, que esta vez, sí va en serio el asalto al viejo régimen. Me ha llamado la atención la mesura en las reacciones de los afectados. Protagonistas de todos los niveles, sectores y colores alzan la voz para declarar su disposición a trabajar con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. ¿Qué tan auténtica es su disposición a sumarse en serio a las transformaciones? Puebla es un barómetro.

Sugeyry Gándara elaboró un reportaje para el portal Sin Embargo. Concluyó que el proceso electoral poblano "se distinguió por su opacidad, endeudamiento, múltiples denuncias por presuntas irregularidades [...] altos índices de violencia" y por las "violaciones a derechos humanos cometidas contra manifestantes, activistas y reporteros". Es una descripción dura que se confirma cuando se revisa la abundante evidencia generada por observadores independientes. Ante el hecho se han conformado tres grandes bandos.

En el primero están los que sostenemos la hipótesis del fraude y exigimos que se investigue y, en su caso, se anule la elección para gobernador. En esta postura coincidimos ciudadanos y observadores independientes preocupados por la limpieza electoral y los perdedores de la elección para gobernador. Es el caso del candidato por MORENA, Miguel Barbosa, quien ya logró que su líder, Andrés Manuel López Obrador declarara que para ellos el "gobernador electo de Puebla es Miguel Barbosa".

En la esquina contraria están los que defienden la victoria de Martha Érika Alonso (esposa de Rafael Moreno Valle) y se amparan en el fallo de un árbitro electoral local de dudosa imparcialidad. Llama la atención la tibieza mostrada por las dirigencias nacionales del PAN y el PRD. El perredista Manuel Granados Covarrubias pintó una sutil raya cuando aclaró que en Puebla "quien propuso a la candidata fue el albiazul", que el PRD sólo acompañó la candidatura, que "quien lleva mano es el PAN". El panista Damián Zepeda se refugió en generalidades tipo "con Martha Erika, Puebla sigue por el camino del desarrollo y progreso". Es como si la elección solo importara al Morenovallismo.

La tibieza de los dirigentes me recuerda los titubeos de los adictos empedernidos. Son conscientes de que su rehabilitación como fuerza política depende de correcciones a su conducta pero les cuesta un trabajo enorme renunciar a los cargos, incluso los mal habidos. El resultado es que ellos mismos boicotean sus propósitos de enmienda cuando toleran y medran con cacicazgos como el de Mauricio Toledo en Coyoacán o el de los Moreno Valle en Puebla.

La tercera actitud es la evasión y la ejemplifica el presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova, cuyos empeños se orientan a difundir una doble tesis: el 1o. de julio fue un fiesta cívica y el "fraude está erradicado de nuestro sistema electoral". Como Puebla lo contradice reconoce que "puede manchar el proceso nacional" para luego desentenderse al decir que "no es una responsabilidad del INE".

Decidirá el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación inmerso en una situación por demás peculiar. Cuatro de los siete magistrados del Tribunal han defendido en varias ocasiones al PRI. Dada la situación que enfrenta ese partido, ¿buscará su nueva dirigencia negociar con Miguel Barbosa y Morena o iniciarán su renovación aseando los comicios poblanos? Lo mejor sería que los magistrados vivieran una metamorfosis que los convierta en cruzados de las elecciones limpias y confiables.

Puebla es importante porque nos recuerda que México sigue teniendo tres elecciones simultáneamente: la de la verbena de civilidad donde la pulcritud de la urna es la norma; la de los pobres donde se compran, venden y coaccionan los votos; y la del crimen organizado, donde los violentos determinan quién es el que compite y gobierna. Lo sucedido en Puebla es un tumor que puede extirparse. De hacerlo, se daría un paso importante en la puesta al día de unos procesos electorales percudidos y costosos, indignos de un México que busca renovarse.

Twitter: @sergioaguayo

Reforma
Sergio Aguayo
Ciudad de México
Miércoles 18 julio 2018.


René Delgado

¡Qué interesante, difícil, prometedora y compleja situación!

Los actores principales y secundarios de la contienda electoral reconocieron y aceptaron sin chistar el resultado, pero la consecuencia está costando digerirla, incluso al propio Andrés Manuel López Obrador. El cambio de reglas en el ejercicio, el reparto y el sentido del poder se están tomando con júbilo y recelo. No tanto en el campo de la economía -donde las señales son de continuidad con ajustes en el equilibrio- como sí en el campo de la seguridad, la sociedad, la política y la administración.

Una cosa es el resultado electoral, otra la consecuencia política. No es lo mismo un tiempo de cambio, que un cambio de tiempo.

***

Ante la circunstancia, marcada por el pasmo de la oposición política, la ausencia del gobierno, el entusiasmo de los simpatizantes, la suspicacia de los adversarios económicos, la aversión de algunos comentaristas y el miedo de algunos medios, el candidato triunfante no pierde un minuto.

Andrés Manuel López Obrador reconoce la coyuntura y fiel a su sentido político, actúa con velocidad y un dejo de precipitación. Gana tiempo y espacio a la resistencia que, naturalmente, encontrará el cambio radical -de raíz, dice él- que pretende realizar. Entonces, trabaja sin descanso. Atiende a sus interlocutores, al tiempo que integra equipo; gira instrucciones; fija agenda y postura ejecutiva, administrativa y legislativa; encarga planes y delega tareas relativas a la inminente actuación de su gobierno.

Quiere llegar haciendo, no viendo cómo le hace.

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En esa tesitura, el candidato triunfante anuncia medidas menores y mayores.

Desea con vehemencia asegurar resultados menores inmediatos -pensiones presidenciales, devolución del avión oficial, conversión de Los Pinos en sitio público, etcétera-, a fin de acrecentar y acreditar fuerza, respaldo y tino para generar resultados mayores posteriores -austeridad, seguridad, anticorrupción, justicia social. El título de la alianza que lo empoderó -Juntos Haremos Historia- no fue mera puntada. Quiere hacer de la alternancia, alternativa; no simple turno.

Le gusta y conoce la Historia y sólo tiene seis años para ser protagonista de ella, encabezando la cuarta transformación. Ahora no quiere escribir un libro, pretende aparecer en él.

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El resultado marca el triunfo electoral de un candidato, la consecuencia reclama cumplir el mandato recibido que, en este caso, no sólo recayó directamente sobre el abanderado principal sino también sobre su movimiento. Como hacía años no ocurría, el electorado -fuente del poder- decidió privilegiar a una fuerza tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo, así como en la mayoría de las gubernaturas estatales y las legislaturas que estuvieron en juego. Otorgó un poder enorme.

Ante al resultado no hubo resistencia, pero frente a la consecuencia hay algunas dudas y cuestionamientos. Y, ante ello, el candidato triunfante lanza un anuncio tras otro que, en su constante novedad, impide calibrar cómo cayó y se entendió el anterior. Quizá sea parte de una estrategia para conservar ventaja, pero si no es así, se están incrementando las expectativas y las dudas.

Ese vértigo está provocando mareos. Algunos actores se doblegan, otros dudan y algunos más resisten apoyarlo a secas. A la vez, el candidato triunfante está generando la impresión de cierta falta de articulación en los planes de mayor hondura: seguridad, descentralización, delegado único en los estados, etcétera.

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Es prematuro tomar posturas inamovibles, es momento de ubicarse ante la consecuencia del resultado y no perder la oportunidad.

EL SOCAVÓN GERARDO RUIZ

Justo a un año del emblemático suceso, esta es la cuarta y última parte de la carta del secretario Gerardo Ruiz:

"Señor Delgado, estoy consciente de que la función pública se encuentra permanentemente sometida al escrutinio y a la crítica de la opinión pública, que normalmente poco considera el esfuerzo y la entrega de miles de servidores públicos para cumplir con los resultados comprometidos que normalmente revisten complejidades técnicas, sociales y financieras de gran dimensión, aun así considero que son más los logros y resultados que la problemática afrontada.

"Entendiendo que estas dificultades son parte del oficio público que uno afronta en vocación de servicio, aun así considero que lo más importante y trascendente es cumplir con las principales metas comprometidas que son básicas para el desarrollo del país.

"Por último, quisiera comentar que la SCT ha realizado una política de transparencia y rendición de cuentas a través de la publicidad de los procesos de contratación, la apertura de expedientes, inclusión de testigos sociales; testimonios de Notarios Públicos, así como la publicación de informes de resultados semestrales y anuales de cada sector, la publicación en redes sociales, además de ser pionera en asumir el compromiso del estándar de contrataciones abiertas en tres proyectos emblemáticos: Nuevo Aeropuerto Internacional de México, Red Compartida y Nuevo Puerto de Veracruz. El propósito siempre ha sido que la Secretaría sea un libro abierto para la ciudadanía.

"Le agradezco se haya tomado el tiempo para leer estos comentarios y en caso de alguna duda con gusto le será aclarada, aprovecho la oportunidad para enviarle el último Informe de Acciones Relevantes de la SCT y el 5to. Libro de Infraestructura de Comunicaciones y Transportes, en donde se refleja con detalle en buena medida el trabajo que se ha realizado en esta Secretaría durante el último año, así como un USB con los libros de los años anteriores.

“Atentamente,
Gerardo Ruiz Esparza”.

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Reforma
Sobreaviso
René Delgado
Ciudad de México
Sábado 15 de julio de 2018.

   
Jesús Silva-Herzog Márquez   


Fue apenas hace unos días y parece que han pasado años. Nos sentimos de pronto en un país distinto y, en algún sentido, es cierto. Estrenamos mapa de México; hay una nueva mayoría y un nuevo ánimo. En unas horas los votantes cambiaron la política mexicana como nunca lo habían hecho. Hace una semana se votó el cambio más profundo de la historia de México. Los cambios súbitos, los cambios profundos no habían venido de esa aritmética porque aprendimos a votar con cautela. Nuestras elecciones, desde que han sido confiables, han sido instrumentos tímidos. Cambios con freno, virajes modestos. En la suma de los votos se advertía una desconfianza: que nadie tenga todo el poder. Que haya vigías interesados, que la negociación sea indispensable para gobernar. Esa precaución explica las dos décadas de gobiernos minoritarios.

La elección del 1º de julio terminó con todo eso. Los electores apostaron por una mayoría. El primer efecto del voto es la vuelta al presidencialismo. Más allá de los estilos de liderazgo, más allá de los voluntarismos, fue decisión de los electores dar al futuro presidente los respaldos necesarios para gobernar sin obstrucciones. De treinta millones de votos obtenidos en una contienda democrática fundan una presidencia distinta porque es fuerte y a la vez democrática. Su coalición tiene mayoría en ambas cámaras y está a un paso de la mayoría constitucional. No es improbable que en los reacomodos por venir consiga los votos para rehacer el texto de la Constitución. El nuevo poder presidencial no significa solamente el poder de redactar la ley sino también el tener el campo abierto para las designaciones fundamentales. Las oposiciones serán testigos mudos de la recomposición del poder nacional. La política que se asoma parece colgar del sentido de prudencia de un hombre, de su sentido contención y no de la exigencia de los antagonistas que ocupan posiciones institucionales como contrapoder.

En la formación este nuevo presidencialismo hay, por supuesto, incógnitas relevantes. ¿Qué podemos esperar de esa confusa estructura que llevó a López Obrador al triunfo? Morena sigue siendo una incógnita. El viejo presidencialismo se fundaba en la disciplina del partido hegemónico y en el liderazgo incuestionable del presidente sobre su partido. ¿Se repetirá la historia en este nuevo capítulo del presidencialismo ¿Lograrán acuerdo los extremos que se unieron para la elección? Una cosa es clara. El punto de unión de esa organización no es un programa sino una persona. Ha nacido en México un partido de caudillo y es mayoritario.

El presidencialismo captura súbitamente nuestra imaginación. La política recupera el viejo sol. Giramos alrededor de los gestos y los ademanes de un hombre que ya despacha como presidente. Examinamos minuciosamente las palabras que pronuncia y las que deja de mencionar, fotografiamos a los personajes que lo visitan, registramos las peticiones que recibe como testimonio de la esperanza nacional. Tratamos de descifrar hábitos y planes para anticipar nuestra suerte. Con un respaldo tan imponente, con instituciones tan mermadas, la voluntad presidencial parece comienzo y final de la política. Esta ilusión embona, por supuesto, con la convicción profunda del ganador: en la Presidencia reside un poder mágico que, por efecto de virtud patriótica, es capaz de transformarlo todo.

La elección del 2018 permite cambiar página. Los enconos de décadas parecen ceder con esta alternancia. Se encuentra en muchas partes una alentadora disposición de entendimiento. El peligro es confundir este afán de diálogo con la antigua obsecuencia. Si el presidencialismo ha sido restaurado con votos y habrá de imponerse en la mecánica del poder, no debemos permitir su regreso como cultura. El presidencialismo entendido como religión civil. No podemos permitir la restauración del rito y la sacralización que acompañan su épica. Muchos querrán regresar a las prudentes sumisiones o a los silencios prácticos. Pero frente a un presidente popular, habilidoso y fuerte, harán falta, como nunca, voces críticas, organizaciones autónomas, perspectivas independientes.

Reforma
Jesús Silva-Herzog
Ciudad de México
Lunes 9 de julio de 2018.


Rodolfo Ruíz

Hay cifras que no cuadran sobre la elección de gobernador comenzando por el número de personas que supuestamente acudieron a votar, de acuerdo con la información disponible en el PREP federal y el PREP estatal.

Pese a ser procesos concurrentes con el mismo listado nominal, y prácticamente con las mismas boletas, hay una diferencia de más de medio millón de votos entre la elección presidencial y la elección de gobernador.

En total se contabilizaron 3 millones 76 mil sufragios en la elección presidencial, y 2 millones 516 mil 965 en la de gobernador. ¿Dónde se perdieron los 559 mil 807 votos que faltan?

Lo más contradictorio, según la información disponible de los PREP, es que en Puebla fue mayor la participación en la elección de gobernador, de 67.64%, que en la elección presidencial que fue del 63.41.

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¿Si la participación ciudadana en los comicios para gobernador de Puebla fue superior 4.33% en comparación con la de presidente de la República, por qué en la primera elección hay medio millón de votos menos? ¿No tendría que ser al revés?

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Otras cifras que no cuadran o, para decirlo en términos amables, se apartan de la lógica, son las que se atribuyen en el PREP del Instituto Electoral del Estado (IEE) a Luis Miguel Barbosa en algunos distritos de la Sierra Norte y la región de Ciudad Serdán.

Por lo general en la mayoría de los 26 distritos locales las diferencias entre Martha Erika Alonso y Miguel Barbosa llegan a 10 mil sufragios, sin embargo en el distrito 1 de Xicotepec la ventaja a favor de la esposa del ex gobernador Rafael Moreno Valle se sale de rango. Aquí su ventaja es de 15 mil 804 votos, en el distrito 4 de Zacapoaxtla de 16 mil 467, en el distrito 6 de Teziutlán de 25 mil 555 y en el distrito 14 de Ciudad Serdán de 19 mil 670 votos.

¿A qué obedece esta atipicidad?

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En abono de lo anterior este jueves se publicó en e-consulta un muy interesante análisis del profesor e investigador del CIDE, Juan Manuel Mecinas Montiel bajo el título Puebla: claves y cuestionamientos.

El doctor en Derecho Constitucional observa que en 9 distritos locales de Puebla, Barbosa le ganó a Martha Erika por 41 mil 531 votos. Pero que en esas mismas demarcaciones, los candidatos de la coalición Juntos Haremos Historia obtuvieron una ventaja de 195 mil 953 sufragios. Aquí parte de su trabajo:

En Distritos ganados por Morena perdió Barbosa

Los resultados en la elección a gobernador en los Distritos Locales 9, 10, 11, 12, 15, 16, 20, 24 y 25 son claves si Barbosa y Morena quieren entender dónde pueden encontrar las claves de la elección.

En esos distritos, Barbosa le ganó a Martha Erika por 41,531 votos. Pero, en esos mismos distritos, los candidatos de Morena a Diputados Locales obtuvieron una ventaja de 195,923 votos respecto de los candidatos del Frente.

El voto diferenciado entre los candidatos de Juntos Haremos Historia y Barbosa en estos distritos (20%) es mayor al promedio estatal (15%), pero la clave está en los números absolutos. Barbosa perdió 154,392 votos (195,923 – 41,531) en estos distritos. Razones puede haber muchas, pero llama la atención dos cosas: son distritos ganados por Morena y son distritos donde el voto antimorenovallista es claro. O los votantes en verdad no querían a Barbosa o alguien operó en su contra.

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Para rematar esta columna no quiero dejar de mencionar otro artículo que también puede encontrar en e-consulta bajo la firma de Enrique Cárdenas y el encabezado El tsunami selectivo en Puebla.

El ex rector de la UDLAP y ex director del Centro de Estudios Espinosa Yglesias destacó algo que también levanta suspicacias.

Sostiene que mientras la participación ciudadana promedio en el estado fue de 67.7%, en algunos distritos de la Sierra Norte como Xicotepec, Huauchinango, Zacatlán, Zacapoaxtla, Tlatlauquitepec y Teziutlán la participación osciló entre 70 y 76%.

Muchas inconsistencias o, para decirle en términos técnicos suaves, atipicidades en una misma dirección.

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Hay cifras que no cuadran sobre la elección de gobernador comenzando por el número de personas que supuestamente acudieron a votar, de acuerdo con la información disponible en el PREP federal y el PREP estatal.

Pese a ser procesos concurrentes con el mismo listado nominal, y prácticamente con las mismas boletas, hay una diferencia de más de medio millón de votos entre la elección presidencial y la elección de gobernador.

En total se contabilizaron 3 millones 76 mil sufragios en la elección presidencial, y 2 millones 516 mil 965 en la de gobernador. ¿Dónde se perdieron los 559 mil 807 votos que faltan?


Lo más contradictorio, según la información disponible de los PREP, es que en Puebla fue mayor la participación en la elección de gobernador, de 67.64%, que en la elección presidencial que fue del 63.41.

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¿Si la participación ciudadana en los comicios para gobernador de Puebla fue superior 4.33% en comparación con la de presidente de la República, por qué en la primera elección hay medio millón de votos menos? ¿No tendría que ser al revés?

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Otras cifras que no cuadran o, para decirlo en términos amables, se apartan de la lógica, son las que se atribuyen en el PREP del Instituto Electoral del Estado (IEE) a Luis Miguel Barbosa en algunos distritos de la Sierra Norte y la región de Ciudad Serdán.

Por lo general en la mayoría de los 26 distritos locales las diferencias entre Martha Erika Alonso y Miguel Barbosa llegan a 10 mil sufragios, sin embargo en el distrito 1 de Xicotepec la ventaja a favor de la esposa del ex gobernador Rafael Moreno Valle se sale de rango. Aquí su ventaja es de 15 mil 804 votos, en el distrito 4 de Zacapoaxtla de 16 mil 467, en el distrito 6 de Teziutlán de 25 mil 555 y en el distrito 14 de Ciudad Serdán de 19 mil 670 votos.

¿A qué obedece esta atipicidad?


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En abono de lo anterior este jueves se publicó en e-consulta un muy interesante análisis del profesor e investigador del CIDE, Juan Manuel Mecinas Montiel bajo el título Puebla: claves y cuestionamientos.

El doctor en Derecho Constitucional observa que en 9 distritos locales de Puebla, Barbosa le ganó a Martha Erika por 41 mil 531 votos. Pero que en esas mismas demarcaciones, los candidatos de la coalición Juntos Haremos Historia obtuvieron una ventaja de 195 mil 953 sufragios. Aquí parte de su trabajo:

En Distritos ganados por Morena perdió Barbosa
Los resultados en la elección a gobernador en los Distritos Locales 9, 10, 11, 12, 15, 16, 20, 24 y 25 son claves si Barbosa y Morena quieren entender dónde pueden encontrar las claves de la elección.

En esos distritos, Barbosa le ganó a Martha Erika por 41,531 votos. Pero, en esos mismos distritos, los candidatos de Morena a Diputados Locales obtuvieron una ventaja de 195,923 votos respecto de los candidatos del Frente.

El voto diferenciado entre los candidatos de Juntos Haremos Historia y Barbosa en estos distritos (20%) es mayor al promedio estatal (15%), pero la clave está en los números absolutos. Barbosa perdió 154,392 votos (195,923 – 41,531) en estos distritos. Razones puede haber muchas, pero llama la atención dos cosas: son distritos ganados por Morena y son distritos donde el voto antimorenovallista es claro. O los votantes en verdad no querían a Barbosa o alguien operó en su contra.


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Para rematar esta columna no quiero dejar de mencionar otro artículo que también puede encontrar en e-consulta bajo la firma de Enrique Cárdenas y el encabezado El tsunami selectivo en Puebla.

El ex rector de la UDLAP y ex director del Centro de Estudios Espinosa Yglesias destacó algo que también levanta suspicacias.

Sostiene que mientras la participación ciudadana promedio en el estado fue de 67.7%, en algunos distritos de la Sierra Norte como Xicotepec, Huauchinango, Zacatlán, Zacapoaxtla, Tlatlauquitepec y Teziutlán la participación osciló entre 70 y 76%.

Muchas inconsistencias o, para decirle en términos técnicos suaves, atipicidades en una misma dirección.


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Rodolfo Ruiz
La Corte de los Milagros
Ciudad de Puebla, México
Domingo 8 de julio de 2018.


Enrique Cárdenas Sánchez  

Las maniobras del morenovallismo para inducir el voto diferenciado: incluyeron dinero y violencia.


El tsunami AMLO en el país fue asombroso. Con una votación copiosa, Andrés Manuel López Obrador ganó en todos los estados de la República, menos en Guanajuato, bastión del PAN. En estados dominados históricamente por el PRI, como el Estado de México, desplazó a Meade y, aún en municipios tan identificados con ese partido, como Atlacomulco, también triunfó.

En Puebla, AMLO ya había ganado las últimas dos elecciones en la votación presidencial, pero había tenido poco impacto en presidencias municipales; la izquierda no pintaba. Los gobernadores y alcaldes solían ser del PRI y, en la era Moreno Valle, del PAN. El control morenovallista llegaba al Congreso estatal, junto con sus partidos satélite, y a la fracción parlamentaria del estado a nivel federal. Incluso dejó como gobernador a Antonio Gali Fayad quien mantuvo prácticamente el mismo gabinete que su antecesor.

En la elección del domingo pasado, el tsunami AMLO arrasó con el congreso estatal, con las diputaciones federales y las senadurías por Puebla. Además, venció en la capital y en los municipios de la zona conurbada, así como en los más populosos del interior del estado, como Tehuacán, las dos Cholulas, Teziutlán, Huejotzingo, San Martín Texmelucan, entre otros. Ganó 16 de los 26 distritos electorales locales, y solamente perdió uno de los distritos federales. Pareciera que la maquinaria de Moreno Valle no fue capaz de detener la avalancha, a pesar de los reportes anecdóticos de compra de votos y de operación en tierra al estilo rupestre. Es imposible saber cuánto dinero circuló el domingo y en los meses previos para ello. Aún así, la voluntad de la gente se expresó y se obtuvieron los resultados mencionados.

Sólo hubo una excepción relevante: la gubernatura cuya candidata es precisamente su esposa, Martha Erika Alonso de Moreno Valle. En este caso particular, se argumenta que el voto fue diferenciado. De acuerdo con los resultados distritales dados a conocer ayer, aventaja al candidato de Morena con casi 100 mil votos, menos de 4 puntos porcentuales. ¿Qué pasó? ¿Es Martha Erika Alonso de Moreno Valle muy popular? ¿O más bien la maquinaria electoral y de presión política funcionó?

Parece que el asunto es similar a la operación del PRI en el estado de México del año pasado. Dinero, dinero y mucho dinero, especialmente en las zonas más pobres. Algunos datos: la participación promedio del estado fue del 67.7%. En los distritos de la sierra norte, algunos de los más pobres de la entidad (Xicotepec, Huauchinango, Zacatlán , Zacapoaxtla, Tlatlauquitepec y Teziutlán), la participación osciló entre 70 y casi 76%. En esos distritos la Sra. Moreno Valle tuvo una ventaja de casi 90 mil votos sobre Barbosa, más del 90% de la diferencia existente entre ambos.  Si a esa diferencia se le suman los resultados de otros dos distritos pobres en la Mixteca, Izúcar de Matamoros y Ajalpan, se completan casi otros 10 mil votos de diferencia a favor de Martha Erika sobre Miguel Barbosa. Esos 8 distritos explican la diferencia de votos entre ambos contendientes. Pero además, hay más de 100 mil votos anulados, que, curiosamente, corresponden a casi 4%. En las zonas metropolitanas más importantes, el triunfo fue para Barbosa. La maquinaria morenovallista parece haber sido muy efectiva para comprar voluntades y diferenciar el voto para la elección de gobernador.

Y para asegurar el resultado, todo parece indicar que el Morenovallismo utilizó la técnica de Maximino Ávila Camacho, o la de Mario Marín en tiempos más recientes: asustar, amedrentar, reventar la elección a punta de pistola para meter miedo y afectar los resultados. En total, delincuentes electorales armados vandalizaron o se robaron las urnas de 70 casillas, de acuerdo con la Junta Distrital del INE. Cientos de personas fueron testigos, miles perdieron su voto. Ese día, además, hubo 5 asesinatos relacionados con lo electoral. Es un retroceso de décadas en la vida democrática del Estado. Por si fuera poco, antier hubo una trifulca entre morenistas y panistas en un hotel de la ciudad de Puebla, en la que presuntamente se devela el fraude. También hubo violencia. Alrededor de la mitad de las denuncias que recibió la Fepade durante la jornada electoral fueron de Puebla.

Y en todo ello, el gobierno del estado ha estado más bien ausente. Quedan muchas cuestiones por aclarar y la autoridad no responde a satisfacción. Ante el sesgo observado de la autoridad electoral local, y ante un fuerte control de la mayoría de los medios de comunicación, parece urgente que el INE a nivel nacional atraiga el caso Puebla y concluya el resto del proceso electoral. Por su parte, la Fepade debe actuar a fondo y sin que haya impunidad.

Antier salimos a marchar a las calles unas 20 mil personas para exigir el freno a la violencia electoral y el cumplimiento de la ley. Se debe asegurar a los ciudadanos que su voluntad será respetada en el proceso y todos debemos estar indignados por la violencia electoral, y por la ausencia de autoridad legítima en estos graves momentos en la vida del estado.

e-consulta
Enrique Cárdenas
Ciudad de Puebla
Sábado 7 julio de 2018.


René Delgado  

Votar primero y mostrar madurez después será clave el día de mañana.

E esa acción y actitud dependerá el amanecer del lunes o, si se quiere, el porvenir de un país urgido por reconciliarse y resolver de común acuerdo los problemas -destacadamente, la inseguridad, la corrupción, la desigualdad, la pobreza y la vecindad con Estados Unidos- que, una y otra vez, han frustrado el anhelo de crecer con desarrollo y justicia, en paz, democracia, libertad y armonía.

La prudencia, entereza y tolerancia de candidatos, dirigentes, gobernantes, consejeros y magistrados electorales, periodistas e intelectuales, así como de la ciudadanía, estarán a prueba. Apartarse de esas conductas o, peor aún, intentar frustrar, desvirtuar o revertir la decisión tomada en las urnas, no sólo ahondaría el desencuentro nacional, facilitaría también la labor a quienes desde fuera -Donald Trump a la cabeza- y desde dentro del país -el crimen en su apogeo- se empeñan en socavarlo o herirlo.

Sería absurdo pasar, a partir del ejercicio de la democracia, del deshilvanamiento del tejido social y político al desgarre. De la confrontación al enfrentamiento.

***

El encuadre de las elecciones de mañana es en extremo difícil, complicarlo aún más sería peligroso.

Desde dentro, la delincuencia criminal y la delincuencia política han puesto al Estado contra la pared y han hecho de la violencia un recurso para intervenir en los comicios. Ante ellas, la debilidad ha quedado expuesta. Hay sangre en la arena. Crimen sin castigo. A lo largo del proceso electoral, el asesinato de 133 políticos -entre ellos, 48 candidatos- advierte de la incursión criminal en la soberanía popular. Ahora se sabe a quiénes el crimen político o delincuencial no quería ver en la boleta, pero no a quiénes colocó en ella.

En cualquier democracia, esa intervención exigiría una contundente campaña en su defensa. De parte de la autoridad gubernamental, actuar con rapidez y firmeza, no dejar impunes esos crímenes. De parte de los candidatos presidenciales, protagonistas centrales del concurso, suspender un día las campañas en favor de la paz y no sólo lamentar lo ocurrido. De parte de la autoridad electoral, demandar con vehemencia libertad y seguridad para votar y ser votados.

No hubo esa campaña ni esa defensa. En esa circunstancia, se va a las urnas.

***

Desde fuera, las agresiones y la hostilidad de Donald Trump en contra de México configuran la amenaza de un fascista, ansioso por postrar hasta la humillación a su vecino.

El amago ahí está y, tras la criticable postura de la Cancillería mexicana -cuando no dócil, tardía, siempre incapaz de formular una política integral ante el problema-, profundizar la división y animar la polarización dentro, colocaría al país en una situación de enorme debilidad ante el capricho y el prejuicio de un sátrapa, esquizofrénico y ensoberbecido.

De las agresiones externas cuando el país ha estado dividido, se han extraído las experiencias más amargas de nuestra historia.

Bajo esa amenaza foránea, se va a las urnas.

***

La elección de mañana como las anteriores es relevante, no hay duda, pero no reviste la importancia capital que se le ha querido imprimir. El país no se refunda ni se disuelve mañana, no se acaba ni inicia.

Elegir es importante, siempre y cuando haya de dónde escoger. Esta vez, sólo hubo una opción. Por la práctica prolongada de políticas cupulares, excluyentes y cerradas y por los errores cometidos ahora por los candidatos, partidos y administraciones que redujeron la alternancia a una cuestión de turno para seguir la misma rutina, estos no tuvieron qué proponer al país.

Votar primero y mostrar madurez después es clave para reponer el horizonte nacional.

CUENTA FALSA

Es falsa la cuenta en Twitter que aparece bajo el nombre del autor y el título de esta columna. Conviene advertirlo.

 EL SOCAVÓN GERARDO RUIZ

Segunda parte de la carta enviada por el secretario de Comunicaciones, Gerardo Ruiz Esparza.

"Desde el inicio de la Administración como Secretario de Comunicaciones y Transportes Federal, le presenté para su aprobación al señor Presidente de la República el Programa Nacional de Infraestructura, mismo que buscaba resolver graves problemas estructurales del país como lo eran la saturación de autopistas, ejes troncales, carreteras, puertos y aeropuertos; así como el rezago existente en materia de Telecomunicaciones y en la Industria Aeronáutica, principalmente.

"El Programa se cumplirá en buena medida como uno de los más importantes en la historia de la SCT, el cual se sintetiza en la construcción de 52 nuevas autopistas y 80 carreteras con un total de 6,400 km; 56 libramientos, 50 nuevos distribuidores; la ampliación de los 10 accesos más importantes de la Ciudad de México, más de 36 mil km de caminos alimentadores y la ejecución de 10 proyectos bajo el esquema de Asociaciones Público-Privadas para la conservación y mantenimiento de infraestructura carretera de alta afluencia vehicular; la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México; la modernización de 28 aeropuertos; duplicar la capacidad operativa de nuestros puertos de 260 a 530 toneladas por año; la construcción de los trenes México-Toluca, Ligero de Guadalajara y la Línea 3 del metro de Monterrey; la modernización de nuestro sector ferroviario de carga y el impulso al sector aeronáutico.

"Además de realizar una profunda transformación en materia de telecomunicaciones con proyectos como la Red Compartida, el programa México Conectado, Infraestructura Pasiva y la publicación de la Política Satelital Mexicana para atender la creciente demanda de conectividad del país". (Continuará).

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Reforma
Sobreaviso
René Delgado
Ciudad de México
Sábado 30 junio de 2018.

 
Porfirio Muñoz Ledo


El Instituto tiene carácter nacional con atribuciones jurídicas en los distintos órdenes de gobierno, pero no las ejerce por subordinación mental y política.

El mayor riesgo para nuestra transición democrática es el sesgo oficialista de la mayoría de los magistrados del TEPJF.

 

El pasado 22 de junio un grupo plural y especialistas electorales nos reunimos por tercera ocasión con el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova. Expusimos los grandes peligros que amenazan los comicios que definirán el rumbo y el futuro del país. Sostuvimos con toda energía que se sancionen los abusos cometidos flagrantemente por los gobiernos federal y los estatales para inducir ilegalmente el sufragio. El colmo ha sido la compra de credenciales dentro de las instalaciones del CEN priísta a un precio exorbitante y sus ramificaciones han sido la desaparición de boletas electorales en algunos estados, la intervención de los gobernadores en la compra y coerción del voto y las presiones de muchos empresarios a sus trabajadores para que voten a favor de candidatos que benefician sus intereses. Desde luego las campañas negras orquestadas desde el partido oficial y el amedrentamiento y asesinato de candidatos a diversos cargos, violencia política tolerada por el gobierno.

Según las encuestas, 53% de los ciudadanos cree “poco o nada” en las autoridades electorales. Grave señalamiento de la conciencia política nacional que ha detectado la degeneración de las instituciones en la materia construidas con enormes esfuerzos y sacrificios en las negociaciones que la oposición sostuvo con el gobierno en 1989, 1994 y 1997. Vivimos hoy un escenario paradójico, ya que el prestigio mundial que acompañó a dichas reformas se ha convertido en un boomerang en virtud de que se ignora que éstas se han corrompido. Diversas organizaciones han producido magníficos documentos que prueban tanto los delitos electorales cometidos por las autoridades, como los planes que están instrumentando para distorsionar el sentido del voto popular.

Hemos instado al INE para que prevenga, investigue y sancione todas las violaciones a la ley que son manifiestas y documentadas, pero no hemos recibido respuesta alguna. Frente a denuncias precisas han contestado con respuestas generales. El Instituto tiene carácter nacional con atribuciones jurídicas en los distintos órdenes de gobierno, pero no las ejerce por subordinación mental y política. Finge ignorar que en materia electoral tiene facultades superiores al Presidente de la República. El mayor riesgo para nuestra transición democrática es el sesgo oficialista de la mayoría de los magistrados del TEPJF. La disfuncionalidad de los órganos electorales respecto de su obligación garantista a favor de un régimen democrático puede generar un grave conflicto político y en el extremo la fabricación de un escenario jurisdiccional destinado a posponer durante semanas o meses —gracias a una avalancha de demandas— la declaratoria formal del titular del Poder Ejecutivo de la Unión.

Todos los análisis coinciden en la irreversibilidad de la victoria del candidato puntero. Sin embargo, eluden la consideración de la estrategia gubernamental, aliada a los poderes fácticos, concentrada en el propósito de evitar una mayoría clara, de las fuerzas emergentes, en el Congreso que harían viable la transformación del país. De ahí la importancia democrática de “votar parejo”; esto es hacer coincidir el sufragio, según su opción política, en todos los candidatos propuestos a la decisión de la ciudadanía. A ello debemos añadir los equilibrios del sistema federal, ya que los gobernadores de los estados tratan de evitar, mediante la transferencia y triangulación de recursos federales, la pérdida de sus bastiones políticos.

Es muy preocupante la declaración del candidato José Antonio Meade, en el sentido de que su partido mantendrá el poder: “haiga sido, como haiga sido”. Frase copiada a su antiguo jefe Felipe Calderón para avalar cínicamente el fraude electoral de 2006. La actitud de un tecnócrata moderado reivindicando el derecho de su partido a gobernar eternamente. Es una declaración de guerra. Hace suponer que el régimen está dispuesto a todo para evitar la transferencia del poder. Recuerda a aquella consigna priísta que prevaleció durante decenios y cuyo ideólogo era Fidel Velázquez: “llegamos al poder por una Revolución y no saldremos sino por otra”. Tiene razón, ya que serán barridos hasta la cancelación del registro de su partido por sus delitos electorales y la pulverización democrática de sus militantes. La refundación de la República demanda consensos nacionales por encima de las burocracias políticas.

El Universal
Porfirio Muñoz Ledo
Ciudad de México
Sábado 30 de junio de 2018.


René Delgado

Los asusta imaginar en la Presidencia de la República a una fuerza distinta a las conocidas y, entonces, aun cuando se dicen liberales y abiertos al cambio, instan a reducir la alternancia a una cuestión de turno entre los jugadores bien vistos en la liga. No les gusta la idea de entender la alternancia como una alternativa. Pensar en un nuevo reparto, ejercicio y sentido del poder, los aterra al punto de apartarlos del análisis y llevarlos a la adivinación, especializada en los presagios negros.
Los tutores de la democracia temen una calamidad, sin lamentar la ruina desde donde predican. Aferrados al presente continuo advierten: todavía nos puede ir peor. Mejor no moverle, mucho menos ensayar algo distinto.

Aborrecen la política popular y abierta como adoran la política cupular y cerrada.

***

Son curiosos los profetas que abominan al mesías. Desde el púlpito del elitismo o los salones donde conversan, fustigan el populismo a partir de la lectura de los pliegues de su miedo. Brotan arrugas en su frente.

Nada quedará en pie. No podrá con la corrupción. Acabará con la libertad de expresión. Arrasará con las reformas. Ejercerá el poder absoluto. Desmantelará el mercado. Resucitará al Estado. Sacará a los presos de las cárceles y encerrará a la sociedad en su fatiga. Secará los ríos y los lagos para saciar su sed de poder. Y, sin duda, regalará las reservas internacionales a los pobres, fomentando la holgazanería y acrecentando la inexistente deuda nacional.

Todos los males por venir pueden, según ellos, conjurarse en un tris dominical. Basta votar en contra, beneficiando al segundo lugar de la incompetencia sin importar quién sea. Reivindican la razón de la sinrazón, condenando la emoción derivada del malestar y el descontento social acumulado.

***

Desde la lógica del pavor, cuanto auguran los custodios de la democracia tutelada jamás ha ocurrido. Si la impresión es la contraria, en todo caso es un espejismo. Algo temporal y pasajero. Nos va mal porque vamos bien, más de uno ha explicado sin enredos. Cuando todo esté a punto, bastará la credencial de elector para acceder al paraíso sin escala en el infierno.

En ese momento aún sin fecha, la bonanza quedará fija en el calendario. Gobiernos más eficaces y honestos que los conocidos. Fiscales generales y especializados, autónomos e independientes, aunque ahora estén en la congeladora. Magistrados sin toga ni bolsillos, pero de gran talla, parecidos a los actuales, a quienes podrá llamarse por su apodo. El libre mercado corregirá la desigualdad social y emparejará las regiones, todos con educación y empleo en un país de una sola y altísima velocidad. Los maestros importados de Harvard darán clases en inglés, desde preescolar. Los inversores nacionales y extranjeros formarán fila, aún más nutrida, en la ventanilla única de nuestro anhelo. Las cárceles estarán al cien como las escuelas. Los muertos y los desaparecidos lamentarán haberse ido. La tasa de crecimiento exigirá usar cinturón de seguridad, dado su vértigo, aunque ahora avance a paso de tortuga. En Woodlands, el Infonavit construirá las viviendas de interés social y en Saint Tropez las casas de interés político. Qué Acapulco, ni qué Acapulco. Vamos, bastará decir qué se necesita para tenerlo.

Un paraíso sin par, a condición de no verse tentados por la idea de buscar otro derrotero ni cambiar el curso.

***

Los profetas son singulares, pero parejos. Así como no reconocen aciertos en la campaña del mesías, tampoco reconocen errores en la campaña de los suyos.

En la lógica de que las cosas suceden porque ocurren, explican que el puntero corra mucho y los segundos se queden atrás. Así, porque sí.

Nada les dice la privatización de los partidos, las prerrogativas, las candidaturas y las campañas de sus favoritos. Tampoco que el Pacto por México le haya dejado en exclusiva el monopolio y el territorio de la oposición a Morena, mientras el panismo, el perredismo y el priismo disfrutaban las mieles del ejercicio de la partidocracia, la política del canje y el reparto de posiciones y prebendas a partir del principio de cuotas y de cuates.

Aquel se aprovechó por no tener qué hacer, mientras aquellos se empeñaban en legislar mal las reformas y la administración, después, las implementaba peor. Un abuso.

Ante ese paisaje, los profetas miran con recelo el futuro próximo y promueven permanecer en el presente continuo.

EL SOCAVÓN GERARDO RUIZ

El secretario Gerardo Ruiz Esparza envió antier una carta a este espacio que, por su extensión, se publicará en partes. Esta es la primera:

 "SR. RENÉ DELGADO

 "PRESENTE:

"Desde hace varios meses en su columna 'Sobreaviso' que publica en el Periódico Reforma, realiza usted un comentario negativo sobre mi persona vinculado al lamentable accidente de Cuernavaca.
"Mi Coordinador General de Comunicación Social, Mtro. Rodolfo González, envió un escrito al Ing. Lázaro Ríos Cavazos, Director General Editorial de Grupo Reforma, mismo que usted ya conoce, razón por la cual ya no haré referencia detallada a los argumentos expuestos. En esencia lo que el escrito perseguía era acreditar con evidencias las causas del accidente, que desde mi punto de vista no dejan lugar a duda, resumiéndose en lo que invariablemente sucede cuando un tubo de agua se tapa con basura, termina por romperse y el agua se infiltra en el terraplén, basura que en este caso provenía de las barrancas de Cuernavaca.

"Le comento que a lo largo de mi carrera en el Servicio Público he luchado siempre por lograr las metas y los resultados que se me han encomendado y casi siempre he alcanzado los objetivos". (Continuará).

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Reforma
René Delgado
Ciudad de México
Sábado 23 junio 2018.

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El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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