Muchos murieron solos, aislados y sin acceso a servicios médicos, reconoció el cónsul de México en Nueva York al entregar 105 urnas con restos de fallecidos por Covid


Como en las escenas de las postguerras, 105 paños negros e igual número de rosas blancas fueron colocados encima de las urnas en las que fueron depositados los restos de migrantes poblanos que fallecieron en Estados Unidos por trabajar en la línea de fuego de la pandemia de coronavirus y sin acceso a los servicios de salud.

“Muchos murieron solos, aislados, no tenían servicios médicos, no tenían acceso a los servicios de salud”, citó el cónsul de México en Nueva York, Jorge Islas López, durante el homenaje póstumo que se realizó este lunes en la explanada de Casa Aguayo.

Islas refirió que un porcentaje alto de los migrantes que perdieron la vida, laboraban en servicios de limpieza de nosocomios, entregaban en bicicletas o motocicletas medicamentos a las familias adineradas de Nueva York o hacían otro tipo de trabajos duros que los norteamericanos con recursos no desean hacer.

“(…) tenían 2 o 3 trabajos, descansaban poco, todo lo ofrecían por tener mayores oportunidades (…). Desgraciadamente 105 poblanas y poblanos encontraron una muerte triste, muchos de ellos murieron solos y aislados (…). Gracias a su trabajo la ciudad nunca cayó, ellos con sus manos llevaron todos los días comida a las mesas de los neoyorquinos y con sus piernas llevaban enseres y medicinas a las casas que lo requerían y limpiaban y desinfectaban los hospitales en donde mayor contaminación de covid-19 hubo”, narró.

Durante el acto, la titular del Instituto Poblano de Atención al Migrante, Ixelt Romero Morales, enlistó uno a uno los nombres de 100 hombres y cinco mujeres cuyos restos fueron repatriados y los cuales eran originarios de 45 municipios del estado.

En el evento, urnas fueron entregadas de forma simbólica a familias de San Pedro Cholula y Puebla,

Barbosa pide perdón a los migrantes fallecidos

En su mensaje, el gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta, pidió perdón a los migrantes fallecidos, en cuanto a la responsabilidad que toca a su administración, al tiempo que señaló que México y Puebla le deben “tanto” a los migrantes, pues son un sostén fundamental de la economía sus familias.

“Nunca un acto tan solemne y tan conmovedor como este, nunca reconocer que todo México le debe tanto a los migrantes y que le debe tanto y más a las personas que regresan muertas, por su necesidad de ir fuera del país a buscar su sustento, perdón a todos ellos, por la parte que corresponde al gobierno del estado de Puebla”, expresó.

De acuerdo con datos actualizados hasta este lunes por la Secretaría de Gobernación, los migrantes poblanos fallecidos ascienden a 398.

e-consulta
Patricia Méndez
Puebla, México
Lunes 13 de julio 2020.


Regresaron a descansar en paz con los suyos: cónsul; 104 son poblanos


Ciudad de México.- Después de un largo viaje, que se fincó en la ilusión de alcanzar una mejor vida para ellos y para los suyos, 245 mexicanos y mexicanas -104 de ellos originarios de Puebla- ya están en casa, para descansar.

El Covid-19 les arrancó los anhelos y les consumió la existencia, pero ahora sus familias podrán tener al menos sus cenizas, para recordarlos y sentirlos cerca.

“Este es un día triste, pero también es un día que nos va dar paz y remanso a todos, porque llegan a su patria a descansar en paz y a regresar a su terruño”, dijo Jorge Islas López, cónsul general de México en Nueva York.

Sus palabras se escucharon, como principal orador en la ceremonia para honrar la llegada de las 245 urnas de paisanos y paisanas que fallecieron en la zona triestatal de Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut, esa región imaginaria del noreste de Estados Unidos, bautizada como Puebla York.

“Descansen en paz los mexicanos que cayeron en el cumplimento de su deber”, agregó Islas en el acto que se realizó la noche de este sábado en el hangar del Sexto Grupo Aéreo en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), antes conocido como Hangar Presidencial.

De los restos, 104 son de poblanos y poblanas, quienes ahora continuarán su viaje a sus lugares de origen, la mayoría de municipios y poblanos de la Región Mixteca, cuyo traslado acompaña y financia el gobierno del estado, que encabeza Miguel Barbosa Huerta, a través del Instituto Poblano de Asistencia al Migrante (IPAM).

De nuevo en casa

El avión de la Fuerza Aérea Mexicana que, con permisos especiales de las autoridades locales y estatales estadounidenses, trajo las cenizas, aterrizó a las 20:37 horas y solamente llevó unos minutos su “carreteo” por pista, hasta colocarse frente al Hangar que antes utilizaron en exclusiva otros presidentes de la República.

Las urnas las recibió personal de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), militares y representantes de los gobiernos de los estados de donde los fallecidos eran originarios: Puebla (104 urnas), Tlaxcala (18), Estado de México (31), Oaxaca (17) y Veracruz (6), entre otros.

Simbólicamente, cinco urnas fueron colocadas en una mesa con flores y los funcionarios realizaron una guardia de honor.

Las urnas llevan las cenizas de Rigoberto García Sarmiento, José Luis Sánchez, Isabel Priego Rodríguez, Anastasio Gómez Luna y Juan Flores Sánchez.

El cónsul Islas Hernández reflexionó sobre la muerte de la mayoría, lamentablemente aislados y solos”, pero cumpliendo con “su trabajo para sostener a sus familias, tanto en Estados Unidos, como en México”.

En su oportunidad, el director general para América del Norte de la SER, Roberto Velasco, dijo que “más de mil 500 personas mexicanas han fallecido fuera de nuestro país”, a causa del COVID-19, y que la repatriación de sus restos es una forma que tienen “México de agradecer lo mucho que aportan nuestros migrantes desde el extranjero”, por lo que es menester “darles el último adiós en su tierra”.

Este mismo sábado por la mañana, en la Catedral de San Patricio, el cardenal Timothy Dolan ofició una misa para honrar a los mexicanos muertos por Covid-19 en el área triestatal; en la ceremonia religiosa estuvo presente Jorge Islas López, cónsul general de México en Nueva York.

De acuerdo con los datos de la SRE, en todo el territorio estadounidense han muerto mil 345 mexicanos por contagio del Covid-19.

Exilio.com
e-consulta
Sofía Marchant
Nueva York / México
Domingo 12 de julio de 2020.


Escarbamos en la despensa para comer, dice poblano en EU

En la Unión americana han muerto 398 poblanos y este lunes regresan a su tierra los restos de 103 de ellos

Vivir en una ciudad ‘fantasmal’, escarbar en la despensa para poder comer por el miedo a salir y ver hospitales colapsados por enfermos y muertos, forman parte de las experiencias que el líder de migrantes poblanos Adam Lázaro Fortoso tuvo en Nueva York por la pandemia de coronavirus.

Fortoso, que cuenta con más de 40 años como representante de poblanos que viven en la urbe estadounidense, asegura ya no temer al rebrote de los contagios, pues en esa ciudad “ya se aprendió la lección” y espera que lo mismo pase en Puebla.

La Secretaría de Gobernación de Puebla documentó 398 muertes de personas que emigraron a Estados Unidos para tener un mejor nivel de vida, pero su sueño se acabó con la pandemia y este lunes regresan a su tierra los restos de 103 de ellos.

Nos sorprendió el coronavirus

“A todos nos sorprendió la pandemia y nunca pensamos que podría llegar a México o a Puebla”, señaló en tono de asombro el líder migrante a e-consulta, al narrar su experiencia sobre la situación del Covid-19 en Nueva York, en donde residen miles de poblanos.

La primera persona fallecida de la que Lázaro se enteró fue uno de sus amigos cercanos, lo que lo sorprendió de sobremanera, ya que lo había visto pocos días antes.

De repente, los muertos se contaban por veintenas o treintenas diarias en uno de los hospitales más cercanos a su domicilio e incluso hubo momentos en donde ya no había espacio para colocar los ataúdes.

El miedo, el descontrol y el colapso llegó. Hubo casos de personas de las que nunca se supo si contaban con esposa, hijos, padres o hermanos, y no pudieron ser identificados, tan solo se sabía que eran poblanos.

“Cuando nos enterábamos de algún fallecimiento, se ponía en Facebook a fin de que los datos fueran compartidos y así ubicar a la familia”, contó el dirigente.

Escarbar en la despensa

El alimentarse también se convirtió en un reto de vida o muerte, pues el miedo se apoderó de los neoyorquinos, ya que ante las noticias de que el virus se transmitía también por el aire, los orilló a no salir y a escarbar en sus despensas para comer solo lo que estas tenían.

“Conforme el paso de los días fuimos aprendiendo sobre el virus”, refirió el líder migrante, quien explicó que el miedo se fue disipando e inició un trabajo conjunto con el Consulado de México para armar despensas y así atender a los migrantes más necesitados.

Lázaro explicó que poco a poco también surgieron otros aprendizajes, como el uso de cubre bocas por respeto a los demás y por el cuidado de las familias, experiencias que espera también permeen en Puebla, pues ve al estado con preocupación ante el constante incremento de contagios.

A la pregunta de si teme ante un posible rebrote en Nueva York, el líder migrante aseguró que no, pues refirió que en esa ciudad “ya se aprendió la lección”: la gente usa cubre boca y entiende que no es momento de hacer fiestas o de reabrir por reabrir negocios”.

Lázaro, originario de Chinantla, hizo un llamado a los poblanos, a también “aprender la lección” y tratar de ser solidarios para no perjudicar al de enfrente, así como a las autoridades a “predicar con el ejemplo” y lograr la disminución de contagios.

e-consulta
Patricia Méndez
Puebla, México
Domingo 12 de julio 2020.


Un mexicano murió en Estados Unidos tras resultar infectado con el Covid-19 en Nueva York, aseguró el Gobierno de Puebla.

David Méndez Márquez, Secretario de Gobernación estatal, indicó que el cuerpo del connacional no podrá ser repatriado a la entidad hasta que termine la contingencia sanitaria en ambos países por la pandemia.

"Un poblano que falleció en Estados Unidos, en Nueva York, pero por las medidas que el propio Gobierno de Estados Unidos ha tomado y de Nueva York, no va a haber traslados de cuerpo por el momento", reveló.

"La indicación es que se tienen que incinerar allá, y será posterior a esta situación crítica cuando se pueda ver el traslado de los restos de estas personas, pero hay esa situación".

Este medio, público esta semana que la población mexicana en Estados Unidos es precisamente una de las más vulnerables a los efectos negativos del coronavirus, tanto de manera sanitaria como económico, según especialistas.

El Departamento de Salud estadounidense indicó que de la comunidad mexicana residente, el 77 por ciento de las mujeres mayores de 20 años y 79 por ciento de hombres mayores de 20 años tiene sobrepeso u obesidad.

En Puebla, hasta el momento existen 54 personas contagiadas con el Covid-19, de las cuales la mayoría se encuentra en la capital y en San Andrés Cholula, así como otros tantos en Tlapanalá, Huejotzingo, Chalchicomula de Sesma e Izúcar de Matamoros.

Reforma
Óscar Uscanga
Ciudad de México
Viernes 27 de marzo de 2020.


“Hasta nunca”, lanzó el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, a Jair Bolsonaro, tras la decisión del polémico presidente de Brasil de anular su viaje a la mayor ciudad de Estados Unidos en medio de protestas contra su visita.

“Denunciamos su intolerancia. Huyó. No estoy sorprendido; los matones en general no saben recibir un golpe”, tuiteó de Blasio, que hace días había calificado al mandatario brasileño como “un hombre peligroso”.

“Hasta nunca @jairbolsonaro. Tu odio no es bienvenido aquí“, añadió el alcalde demócrata.

Tras una intensa campaña en su contra, Bolsonaro desistió el viernes de su viaje a Nueva York, donde el 14 de mayo recibiría el premio anual de “Persona del Año” de la Cámara de Comercio Brasil-Estados Unidos en una cena de gala.

La gala originalmente iba a ser realizada en el Museo de Historia Natural de Estados Unidos, pero tras una avalancha de críticas y una petición que sumó casi 25.000 firmas contra el evento, la institución anunció en abril que no era “el lugar ideal” para tal homenaje.

El acto fue después confirmado en el hotel Marriot Marquis en Times Square. Desde fines de abril manifestantes de diversos grupos de izquierda, activistas por los derechos homosexuales, indígenas y del medio ambiente han protestado cada tarde frente al hotel.

Organizadores de las protestas dijeron que aunque Bolsonaro no venga, la cena de gala en su honor sigue en pie y seguirán manifestando cada tarde frente al hotel Marriott hasta que se anule el evento.

Cada año, la cámara escoge a dos personalidades, una brasileña y otra estadounidense, y las premia en su cena de gala para más de mil personas. Este año, los premiados son Bolsonaro y el secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo.

“Las protestas seguirán hasta que la Cámara y los patrocinadores no retiren esa idea absurda de que Bolsonaro y Mike Pompeo deben recibir honores”, dijo a la AFP Nadia Comani, del Comité para Defender la Democracia Brasileña en Nueva York.

“Somos perseverantes”, dijo otra organizadora del mismo comité, Natalia de Campos.

La petición #CancelBolsonaro para que el Marriott Marquis anule la gala, impulsada por el senador estatal de Nueva York Brad Hoylman, que es homosexual, ya ha recogido más de 67.000 firmas.

En medio de la polémica, esta semana algunos patrocinadores de la cena de gala, la aerolínea Delta, el diario británico Financial Times y la consultora Bain & Company, retiraron su auspicio.

Antes de ser electo con más de 55% de los votos tras un fuerte discurso anticorrupción y mano dura con la delincuencia, Bolsonaro generó controversias al decir que preferiría que un hijo muriese a que fuese gay, que los afrobrasileños “ni como reproductores sirven más” y que una diputada brasileña no merecía ni ser violada porque era “muy fea”, entre otros pronunciamientos polémicos.

France Presse
Por Diego Vera
Nueva York, EU.
Martes 7 de mayo de 2019.


Anna Sorokin logró el sueño de muchos, vivir con la opulencia nunca imaginada, a base del engaño; pero algo no cuadraba en su historia de heredera europea... Y cayó


Nueva York.- Era joven, heredera de una gran fortuna en Alemania, vivía en hoteles de lujo y frecuentaba las fiestas más exclusivas de Nueva York. La vida de Anna Delvey era el sueño de muchos. Hasta que se descubrió que todo era una mentira y ahora se enfrenta a años de cárcel.

El nombre de Anna era prácticamente lo único real en la vida de película de esta mujer de 28 años. No lo era su apellido, Sorokin, en realidad; ni su país de origen, Rusia y no Alemania; ni mucho menos su supuesta fortuna.

Pese a ello, durante años se ganó la amistad de las élites de Nueva York, donde desembarcó en 2014 llena de confianza en sí misma y equipada con un arma que en la Gran Manzana resulta casi siempre irresistible: propinas de 100 dólares.

Los billetes volaban para todo el mundo, para conductores, empleados de hotel, camareros... La joven se codeaba con artistas, famosos y millonarios, frecuentaba exclusivos restaurantes y vestía ropa de los mejores diseñadores.

El gran proyecto de Anna Delvey era abrir en Manhattan un espectacular club privado, una inversión de más de 40 millones de dólares y que iba a diseñar Gabriel Calatrava -hijo del conocido arquitecto español-, a quien conoció en octubre de 2015 y que terminó por testificar en el juicio en contra de la joven.

Finalmente el proyecto quedó en nada. Anna buscó financiación en bancos y fondos de inversión y, aunque logró engañar a una entidad para darle una línea de crédito de 100.000 dólares, no consiguió los millones de dólares que buscaba.

La supuesta fortuna familiar nunca apareció por ningún sitio, porque no existía. Según varios medios, su padre es un antiguo camionero ruso que emigró a Alemania con su familia y que tiene un pequeño negocio de calefacción y aire acondicionado.

Durante años, ayudó económicamente a la joven, que antes de llegar a Nueva York pasó un tiempo en París como becaria en una revista francesa de moda y arte.

Sin embargo, el aura de glamur y las mentiras funcionaron durante mucho tiempo, con Sorokin trampeando sus grandes gastos y manteniendo un tren de vida imposible, siempre bajo promesas de alguna transferencia que tenía que llegar desde Europa.

El castillo de naipes comenzó a desmoronarse a comienzos de 2017, cuando se trasladó a vivir a un hotel de cinco estrellas en el Soho neoyorquino, donde se instaló en un habitación de 400 dólares la noche y donde acumuló una deuda de unos 30.000 dólares.

El establecimiento -al que de alguna manera consiguió pagar- terminó por echarla de allí, pero Sorokin no se dio por vencida y se trasladó a un nuevo hotel de lujo y luego a otro.

Finalmente, en junio de 2017 fue arrestada tras haber dejado sin pagar una factura de 11.518 dólares en uno de ellos y después de intentar irse sin abonar la cuenta de un restaurante.

Las deudas que había ido dejando afectaban no solo a negocios, sino también a particulares, como una fotógrafa neoyorquina de la que se hizo amiga y a la que invitó a un lujoso viaje a Marruecos junto a otras dos personas.

Sorokin había ofrecido pagar por todos los gastos, pero a la hora de la verdad sus tarjetas de crédito no funcionaban y convenció a su amiga para que pusiese la suya, bajo promesa de que le reembolsaría el gasto rápidamente.

La cuenta que nunca pagó -incluidos billetes de avión, hotel, compras y comidas- alcanzó los 62.000 dólares, más de lo que la mujer ganaba en un año, según relató la víctima en un artículo en Vanity Fair.

Poco después de su publicación, en mayo de 2018, la revista New York sacó a la luz toda la historia de Sorokin, en una larga crónica cargada de testimonios de personas que habían interactuado con ella a lo largo de los años.

Esta semana, tras un mes de juicio, Sorokin fue finalmente declarada culpable de varios cargos, acusada de robar más de 200.000 dólares y de intentar quedarse con millones más a través de varios fraudes.

"Como se ha demostrado en juicio, Anna Sorokin cometió verdaderos crímenes de guante blanco durante el curso de su larga farsa", señaló en un comunicado este jueves el fiscal del distrito, Cyrus Vance.

Los crímenes, entre ellos gran robo en segundo grado, pueden acarrear una pena de hasta 15 años de cárcel. Sorokin conocerá su castigo el próximo 9 de mayo.

EFE
Mario Villar
Nueva York, EU.
Domingo 28 de abril de 2019.


•    Tom Wolfe: Punto final al viejo nuevo periodismo

•    Tom Wolfe: Un icono lleno de contradicciones

•    Tom Wolfe, gran intérprete de la sociedad estadounidense, muere a los 88 años.

•     Cáustico y brillante, creó escuela con sus artículos y triunfó con 'La hoguera de las vanidades'.

Thomas Wolfe era un icono. Su vestimenta, a mitad de camino entre el dandi y el clown, según quien la juzgara, era reflejo adecuado de las contradicciones de su estilo.

Tom Wolfe, el dandi de traje blanco que revolucionó el oficio de cronista en los sesenta, murió el lunes en Nueva York a los 88 años. Cáustico, brillante, demoledor, narró con audacia la sociedad estadounidense tanto desde la realidad como desde la ficción, con libros de gran éxito (La hoguera de las vanidades o Elegidos para la gloria) y artículos de leyenda. Su agente literario, Lynn Nesbit, informó del fallecimiento a causa de una infección, sin aportar más detalles. Con Wolfe se va uno de los últimos precursores del nuevo periodismo, ese club de reporteros que decidió aplicar a la prensa las técnicas de la novela.

Nació en 1930 en Richmond, la capital del Estado de Virginia, y era nieto de un carabinero confederado. Se doctoró en estudios americanos por Yale y, tras comenzar trabajando de redactor de un periódico de Massachusetts llamado Springfield Union, a mediados de los 60 dio el salto a revistas como New York y Esquire. Se lanzó entonces a explorar nuevas formas de narrativa periodística.

Un reportaje de Gay Talese de 1962, sobre el boxeador Joe Louis, le abrió esa veta: vio que se podían contar las noticias, las historias de la calle, de otra forma. Así comenzó a cultivar unos textos preciosistas en las descripciones, que desarrollaban los personajes y jugaban con el punto de vista. Importó, en definitiva, las fórmulas de la literatura de ficción a la crónica de los hechos. Junto a Talese, Truman Capote o Joan Didion, cimentó un nuevo estilo que plasmó en el libro El nuevo periodismo. En 1987 dio el salto a la ficción con La hoguera de las vanidades, su obra más conocida y aún considerada como la gran novela de Nueva York, que, a partir de un joven triunfador que atropella a un chico negro en el Bronx, cuenta las cloacas de la metrópolis.

Escribía con bisturí y mala sombra. Así diseccionó sin piedad la opulencia cínica de Nueva York en La hoguera, los conflictos raciales de Atlanta (en Todo un hombre) o, ya en su última etapa, descuartizó Miami para hablar de la inmigración (en Bloody Miami). Así se pronunciaba también sobre cualquier asunto político o social de actualidad, mordaz, penetrante. “Un intelectual es alguien que sabe sobre un asunto, pero que, públicamente, solo habla de otras cosas. Y cuando [ Noam] Chomsky empezó a denunciar públicamente la guerra, ¡de repente se convirtió en un intelectual! Aquí un intelectual tiene que indignarse sobre algo”, apuntó en una extensa entrevista con EL PAÍS, en 2005.

Su actitud literaria y vital, de pura sátira, le granjeó críticas y adversarios, como recuerda su legendaria enemistad con el también periodista y escritor Norman Mailer. Wolfe pisó muchos callos. Uno memorable fue el de la crónica de 1970 en The New York Magazine titulada Estas veladas radicales chic, en la que relató cargado de ironía la fiesta que Leonard Bernstein y unos amigos de la crema estadounidense habían organizado en la elegante casa del compositor en Manhattan, un dúplex de 13 habitaciones ubicado en Park Avenue, con el fin de recaudar fondos para los Panteras Negras. El texto destrozó a sus protagonistas y la expresión radical chic se popularizó. Según Wolfe, le empezaron a llamar conservador a partir de entonces. “Muchos me preguntaron: ‘¿Cómo pudiste hacerles quedar mal?’ ¿Yo? ¿Acaso invité yo a los Panteras Negras a mi casa para que me entretuviesen? Lo hicieron ellos, porque pensaron que era muy chic”, decía en otra entrevista en 2014.

Burla de todo lo establecido

Había crecido en un ambiente religioso y conservador, no tenía problemas en defender su voto a George W. Bush y la decisión de atacar Irak ni en burlarse de todo lo establecido. Llevaba casado desde 1978 con Sheila Berger, que fue directora de arte de la revista Harper, con la que tuvo dos hijos. En los últimos años vivía bastante retirado de los focos en su lujoso piso del Upper East Side, pero nunca, ni en sus últimas apariciones, se le podía ver sin esos elegantes trajes blancos y sombreros, marca de la casa.

La puntuación hiperbólica y el uso histriónico de las onomatopeyas han envejecido peor, pero su forma de narrar la vida, en textos de largo aliento, prolijos en detalles, y aun así llenos de energía, es adorada en las facultades de periodismo, donde El nuevo periodismo sigue siendo un manual de referencia. El nuevo-nuevo periodismo, el que empezaba a adaptarse a la revolución digital, sin embargo, no acababa de gustar a Wolf de los últimos años, quien lo veía sinónimo de prisas y brevedad, incompatibles con su concepción del relato. También abominaba del uso de la primera persona.

Otros cambios sorprendían al viejo Wolfe. En 2013, en una presentación en Barcelona de su libro Bloody Miami, alguien preguntó por una posible independencia de Cataluña. “Si Nueva York tiene un alcalde blanco [Bill de Blasio] casado con una intelectual afroamericana que antes decía que era lesbiana y con un hijo con peinado afro quiere decir que el mundo está cambiando y también os podría pasar a vosotros”, dijo.

Y más sorpresas sacudirían Estados Unidos años después. Tom Wolfe ha muerto con Donald Trump, un personaje tan prototípico de La hoguera de las vanidades, la encarnación pura del yuppie Sherman McCoy, sentado en la presidencia de Estados Unidos. Es un epílogo perfecto para la sátira de Wolfe.

Un icono lleno de contradicciones

Tom Wolfe deploraba la pusilanimidad de los novelistas contemporáneos

En plena resaca del éxito de su obra más conocida, La hoguera de las vanidades (1987), Tom Wolfe publicó su manifiesto sobre el arte de escribir novelas: como dejaron sentados los grandes del género, Charles Dickens, Honoré de Balzac o Émile Zola, se trataba de adentrarse en los escondrijos del sistema social y, con la ayuda de una pluma y un cuaderno, documentarse. Deplorando la pusilanimidad y el ombliguismo de los novelistas norteamericanos contemporáneos, invocó el ejemplo de Zola, quien en 1884 descendió a las minas de Anzin a fin de documentarse para escribir Germinal: “Se necesita un batallón de zolas para adentrarse en este país tan salvaje, extraño, imprevisible y barroco, y reclamar lo que nos pertenece. Si los novelistas no hacen frente a lo obvio, la segunda mitad del siglo XX pasará a la historia como la época en que los periodistas se adueñaron de la riqueza de la vida norteamericana usurpando los recursos de la literatura”. Al poner en práctica sus ideas, Wolfe revolucionó la expresión periodística de su tiempo.

Reducido al máximo, el entonces naciente Nuevo Periodismo consistía en reconocer que, como verdadero intérprete de los nuevos tiempos, el periodista tenía la obligación de imprimirle al lenguaje de la no ficción el rigor y la perfección artística hasta entonces reservados al discurso novelístico. Ha transcurrido más de medio siglo desde entonces, pero la lección de Wolfe y quienes junto a él gestaron tal cambio, sigue vigente. Doctor en literatura por Yale, el escritor sabía perfectamente lo que hacía. Se inició en el periodismo haciendo reportajes para The Washington Post. En 1962 se trasladó a Nueva York, donde sus colaboraciones para el Herald Tribune, lo convirtieron —para bien y para mal, nunca le faltaron enemigos— en el centro de atención de los círculos literarios del país. Su singularísimo estilo —lenguaje delirante, ingenio maléfico y burlón, una perspicacia inigualable para llegar al fondo de personas y cosas, un dominio magistral de la sátira y la ironía— crearon escuela. Las revistas más prestigiosas del país, Esquire, New York y Rolling Stone compitieron ferozmente por su firma. Wolfe llegó hasta el fondo en la disección de fenómenos de gran complejidad: la generación beat; la cultura de las drogas; los Panteras Negras; la contracultura de los años sesenta; la carrera espacial; el mundo del arte, la lacra inextirpable del racismo; la vida universitaria. Sus títulos, muchos de ellos trabalenguas intraducibles (The Electric Kool-Aid Test, The Pump House Gang, Radical Chic & Mau-Mauing the Flak Catchers, Mauve Gloves and Madmen, Clutter and Vine), etiquetaban a la perfección su estilo: delirante, único y, pese a sus muchos imitadores, irrepetible.

Provocativa y demoníaca, su risa daba al traste con todo. Sobre todo, Thomas Wolfe era un icono. Su vestimenta, a mitad de camino entre el dandi y el clown, según quien la juzgara, era reflejo adecuado de las contradicciones de su estilo. Como novelista, su triunfo fue desmesurado, aunque cada título despertó menos interés que el anterior. Para muchos, su primera novela, Lo que hay que tener (1979), sigue siendo la mejor. La que más proyección le daría fue sin duda La hoguera de las vanidades (1987). Lo que vino después: Todo un hombre (1998), Soy Charlotte Simmons (2004), Bloody Miami (2012), evidencian una progresiva pérdida de fuerza.

Desde las páginas del The New Yorker, John Updike lo fulminó sin contemplaciones, pero jueces tan severos y respetables como Norman Mailer o Harold Bloom supieron ver en él a un novelista de talento. Probablemente, fue Mailer quien lo diagnosticó mejor al señalar que el problema consistía en que Wolfe había optado por escribir mega-best-sellers, y estaba condenado a padecer las consecuencias.

El País
Amanda Mars
Eduardo Lago
Washington, DC. EU.
Martes 15 de mayo de 2018.


El proyecto fue concebido para festejar el 150 aniversario de la Batalla de Puebla

El Instituto Cervantes de Nueva York exhibió durante un mes una selección de casi 30 piezas de artistas mexicanos e internacionales que, con talavera del estado de Puebla, desafiaron las fronteras entre arte y artesanía.

Titulada Reiventando la tradición, la muestra fue una selección de un proyecto concebido por el taller Uriarte Talavera para festejar el 150 aniversario de la Batalla de Puebla, en el centro de México, y el 200 aniversario de la fundación de este centro artesanal, el más antiguo de este tipo de cerámica.

El proyecto original, presentado en 2012 en el Museo Franz Mayer de la Ciudad de México, involucró a 33 artistas que crearon más de 300 obras, en lo que se considera la más grande producción en la historia de piezas artísticas realizadas con talavera.

“Hicimos una selección de artistas, pero fue difícil porque muchos de ellos no tenían experiencia con la talavera, que es un material muy complicado. Sin embargo, pensamos que no invitaríamos solo a ceramistas, sino a artistas de todas las disciplinas”, explicó Mariana Muñoz, representante de Uriarte.

En entrevista, Muñoz indicó que las obras fueron creadas por fotógrafos, diseñadores gráficos, ceramistas, escultores y pintores, que produjeron desde murales y fuentes, hasta esculturas y piezas utilitarias.

La única restricción fue apegarse lo más posible a la denominación de origen de la talavera, una mayólica o decoración cerámica en loza que tiene sus orígenes en el siglo VII y que llegó a Puebla en el siglo XVI, donde la técnica ha sido preservada prácticamente sin alteraciones.

“Uriarte Talavera ha sido muy innovadora al invitar artistas y al tratar de borrar esa barrera que existe entre la artesanía y la obra de arte”, expresó Muñoz.

En los talleres de esta empresa, que han permanecido abiertos en el centro de Puebla desde su fundación en 1824, han trabajado artistas como José Luis Cuevas o Raúl Anguiano.

En este proyecto participaron tanto artistas consagrados, como Pedro Friedeberg o Leonardo Nierman, como creadores emergentes. Los creadores son de Polonia, Rumania, Canadá y Japón, además de México.

El Museo Franz Mayer presentará una exposición que se adentra en las películas del cineasta estadounidense, responsable de títulos como "El extraño mundo de Jack" o "Marcianos al ataque"
El mundo de Tim Burton visitará México en 2017El mundo de Tim Burton visitará México en 2017
“La idea era que la gente sintiera que la talavera no sólo es la tetera o la sopera de la abuelita, o la vajilla heredada de la tatarabuela, sino que es posible crear piezas contemporáneas, desde objetos utilitarios hasta obras de arte de primer nivel”, destacó Muñoz.

Copatrocinada por el Instituto Cultural de México en Nueva York, la exhibición estuvo montada del 10 de febrero al 2 de marzo. Asimismo, hay planes de llevar una muestra de las obras a Francia y Canadá.

Notimex
Néstor Ramírez
Nueva York, EU.
Jueves 2 de marzo de 2017.

  Cosme sirve comida tan común en México como enfrijoladas pero con un toque neoyorquino

    Triunfar en el competitivo mercado alimenticio de Nueva York es algo que no cualquiera consigue, sin embargo un mexicano ha logrado lo que ningún otro: abrir un restaurante considerado de "elite" que entre otros alimentos sirve algo tan común como Enfrijoladas.

Se trata de Gustavo Olvera quien dejó México para estudiar en el Culinary Institute of America, escuela de gastronomía en la cual completó un programa de especialización similar a la licenciatura en 1999.

Pero no regresó a su país natal. Un año después de su graduación consiguió trabajo en Everest, uno de los restaurantes más exclusivos de Chicago, cuenta una biografía suya publicada por la página de la escuela mencionada.

Fue hasta el año 2000 cuando regresó a la Ciudad de México para abrir un restaurante, sin embargo el deseo de volver a la Gran Manzana parecía estar latente.

Su meta de tener un restaurante en Manhattan se concretó cuando en 2014 abrió Cosme, su primer restaurante fuera de México y que incluso fue publicitado por los principales diarios de Estados Unidos como la revista Vogue.

Un punto importante: aunque Olvera no renunció a sus raíces, la cocina que ofrece en su establecimiento no es mexicana 100%, sino que está inspirada en los ingredientes mexicanos mismos que suma a aquellos disponibles en el río Hudson, que colinda con Nueva York, explica el website del restaurante.

Actualmente Cosme es considerado uno de los restaurantes más aclamados de Nueva York, indica un artículo de Nueva York publicado hace cinco meses.

Más reconocimientos

Este año el restaurante fue reconocido como el mejor de Nueva York por la publicación especializada en gastronomía Eater, quien basándose en la opinión de 23 expertos internacionales, realizó la elección.

Sin duda el caso de Olvera es inspirador para quienes tengan deseos de estudiar en Estados Unidos y hasta aprovechar la herencia mexicana para triunfar.

El Universal
Eder Corona O.
Ciudad de México
Martes 24 de noviembre de 2015.

David Schillace y Thomas Kelly son dos emprendedores que dejaron sus trabajos para dedicarse de lleno al negocio de los food trucks con Mexicue.

Cuando, en el 2010, David Schillace les dijo a amistades y familiares que planeaba renunciar a su empleo en ventas y marketing, en el que ganaba un salario de seis dígitos, y que contemplaba cobrar su plan de retiro de 401(k) para empezar una carrera nueva vendiendo una combinación de comida mexicana y parrillada estadounidense en un camión en las calles de Manhattan, se produjo un silencio de estupefacción. Luego, hubo lágrimas.

“Mi mamá lloró – literalmente lloró – y dijo: '¿Qué estás haciendo? ¿Dejaste tu empleo corporativo de 150,000 dólares por un camión?'”, recordó Schillace. Aunque se sintió pulverizado por la reacción, siguió adelante con su sueño.

Hoy, Schillace y su socio Thomas Kelly son dueños de tres restaurantes Mexicue, emplean a cerca de 200 personas y tienen el respaldo de Sandy Beall, quien fundó los restaurantes Ruby Tuesday en 1972 y cedió el cargo de director general de la cadena en el 2012.

Los ingresos de Mexicue alcanzaron los 6 millones de dólares en el 2014, en comparación con los 500 mil dólares de su primer año, en el 2010. Se han echado a andar planes para abrir por lo menos dos nuevos restaurantes al año, esperando generar al menos 20 millones de dólares en ingresos anuales para el 2017.

Al final, a los dos fundadores les gustaría seguir los pasos de Shake Shack, quien también comenzó como un pequeño vendedor en un parque de Manhattan y terminó con una valoración de más de mil millones de dólares cuando empezó a cotizar en bolsa este año.

“Ver a Danny Meyer parado en la Bolsa de Valores de Nueva York haciendo sonar esa campana; claro que es inspirador”, dijo Schillace refiriéndose al fundador de Shake Shack y restaurantero. “Eso es lo que queremos hacer”.

La historia de cómo un camión de comida rápida se convierte en un restaurante tradicional, con ambiciones de llegar a ser una cadena, es complicada.

Mexicue se ubica en el segmento de crecimiento más rápido en el sector restaurantero. Su centro de atención está en utilizar ingredientes frescos y solo naturales, comprar a los locales siempre que sea posible, usar carne que se haya producido sin antibióticos ni hormonas, cocinar partiendo de cero y picante. Los resultados, servidos con rapidez y al alcance, son atractivos para el llamado grupo que come sano. Chipotle Mexican Grill se destaca en este nicho.

El movimiento en los restaurantes rápidos e informales, como Chipotle, ha aumentado entre siete y nueve por ciento cada año, desde el 2009 e, incluso, en el punto máximo de la recesión, según Bonnie Riggs, una analista de restaurantes en el NPD Group, una firma de información y asesoría sobre mercados.

En comparación, el movimiento de los establecimientos convencionales de comida rápida fue plano, en tanto que el de los restaurantes familiares de nivel medio bajó en ese mismo periodo.

Schillace mostró algunas inclinaciones hacia el emprendimiento desde muy temprano. Nació en Brooklyn, creció en Holmdel, Nueva Jersey, donde vendió limonada y productos horneados a sus vecinos cuando era niño. Estudió negocios en la Universidad Estatal de Arizona, terminó la licenciatura en administración de empresas en el 2004. Después, se mudó a Nueva York, donde consiguió empleo en ventas, en varias de las 500 compañías de Fortune, incluidas T-Mobile, Forest Pharmaceuticals e Integra LifeSciences.

Su carrera dio un giro drástico en el 2009. Cuando visitaba a un amigo de la universidad en Los Angeles, descubrió la revolución de los camiones de comida, donde la gente hacía filas, que se extendían por varias manzanas, para comprar comida en camiones con la marca Kogi. "Se trató de un momento de revelación “para Schillace, quien decidió llevar el concepto a Nueva York. “Era algo que podía comenzar sin tener que recaudar un millón de dólares“, contó. ”Pensé que podría sacarlo adelante con 50,000 dólares".

Después, necesitaba un socio y chef. Así es que, de regreso en Nueva York, se acercó a un amigo, Thomas Kelly. “Siempre tuve esta comezón por el emprendimiento, como David”, comentó Kelly.

Kelly nació en Minneapolis en 1978, desarrolló una pasión por la cocina cuando era niño. Trabajaba con su madre y su abuela en la cocina y ayudaba a su padre a encender la parrilla para la barbacoa. Antes de graduarse de la Estatal de Colorado con una licenciatura en humanidades en el 2000, le encantaba experimentar en la cocina y preparar comidas para sus compañeros de dormitorio. Si bien no asistió a la escuela de gastronomía, al mudarse a Nueva York en el 2001, Kelly trabajó en un empleo de marketing durante el día y se entrenaba como pasante sin sueldo en los restaurantes Craft and Hearth por las noches, donde perfeccionó sus habilidades culinarias. (También obtuvo una maestría en administración de empresas por la Escuela Stern de Negocios de la Universidad de Nueva York, en el 2013.)

En el 2010, con 80,000 dólares en los bolsillos, Schillace y Kelly compraron un camión de comida en eBay, idearon un menú mexicano y de parrilladas, y emprendieron camino.

Schillace dijo que, en ese entonces, solo había otro camión de comida que tuviera marca en Manhattan. “Era como el viejo oeste”, señaló y agregó que podían estacionarse donde quisieran. Sin embargo, para el 2011, había aumentado la competencia con alrededor de 75 camiones con marca que llenaban el mercado, lo que llevó a que el ayuntamiento impusiera medidas enérgicas. Era frecuente que los minoristas se quejaran de que la presencia de los camiones de comida amenazaba a sus ganancias.

En el 2011, en parte inspirados por una tormenta de nieve que afectó al negocio de los camiones de comida, los socios abrieron su primer restaurante tradicional en un local en la Séptima Avenida, donde se ofrecía tanto comida para llevar como para ingerir en un pequeño comedor. (Relegaron el camión a festivales de música y acontecimientos especiales.)

A medida que aumentó la popularidad de Mexicue, Schillace se acercó a inversionistas para recaudar alrededor de 500,000 dólares para abrir un segundo restaurante, en un local en Broadway. Fue entonces que se les unió Sandy Beall, quien fundó Ruby Tuesday y pasó 40 años levantándolo hasta hacerlo una marca internacional.

Inauguraron un tercer restaurante – en un local de 222 metros cuadrados en la Quinta Avenida – en abril.

No se sabe con claridad cuál es la frecuencia con la que un camión de comida se convierte en restaurante, pero Julia Gallo-Torres, de Mintel, el despacho de investigación en marketing, dijo que es probable que sea una anomalía más que una norma.

“Muchas empresas emergentes de camiones de comida solo siguen siendo camiones de comida”, y, a menudo, los dueños se agotan después de algún tiempo, comentó. “Los camiones de comida no son sustentables debido al estilo de vida. La tendencia es que son propiedad de personas que tienen que trabajar y hacer todas las labores implicadas. No es algo que quieren hacer a largo plazo”.

Y hacer la transición a un restaurante tradicional presenta otros desafíos. “Es una forma barata de entrar en el negocio restaurantero”, notó. Sin embargo, muchos no tienen los recursos empresariales para empezar y manejar un restaurante. Tener antecedentes en los negocios y el apoyo de un experimentado dueño de restaurantes mejoró enormemente las posibilidades de éxito, explicó.

Beall comparte el fervor de los jóvenes fundadores de Mexicue en cuanto a que la marca podría convertirse en un importante actor en el sector restaurantero, y algún día, cotizar en bolsa.

“A esa edad, todos piensan eso”, dijo Beall riendo. “Podría ser. Pero tomamos las cosas una sucursal a la vez. No me preocupa tener cuatro o 100. Sólo hazlo bien un día a la vez y ganarás mucho dinero”.

New York Times
Janet Morrissey
Nueva York, EU.
Sábado 24 de mayo de 2015.

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