Noam Chomsky opina sobre la COVID-19, la OMS, China, Gaza y el capitalismo mundial


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Amy Goodman: Hablamos con Noam Chomsky justo después de que el presidente Donald Trump anunciara lo que finalmente ha hecho el 15 de abril al retirar el apoyo de Estados Unidos a la Organización Mundial de la Salud. Así se dirigía Trump a los periodistas la semana pasada:

Periodista 1: ¿Es el momento de interrumpir la financiación a la OMS con una pandemia de esta envergadura?

Donald Trump: No, tal vez no. Es decir, no estoy diciendo que lo vaya a hacer, sino que vamos a estudiarlo.

Periodista 2: Ha dicho que iba a hacerlo.

Donald Trump: Le estamos dando un enorme… no, qué va. He dicho que íbamos a estudiarlo. Vamos a analizarlo. Vamos a estudiarlo.

A.G. ¿Puede hablarnos de lo que Trump amenaza con hacer en estos momentos? Primero rechazó los test de la OMS, que habrían sido cruciales, y ahora dice que va a retirar la financiación a la Organización Mundial de la Salud.

N.C. Es el comportamiento típico de los autócratas y dictadores. Cuando cometes unos errores tan descomunales que están matando a miles de personas, siempre se busca un culpable. Y en Estados Unidos, lamentablemente, se lleva dando el caso desde hace más de un siglo, siglo y medio; culpar siempre al “peligro amarillo” es fácil. “Los amarillos vienen a por nosotros”. Llevamos toda la vida viéndolo, de hecho, viene de lejos. Así, culpar a la Organización Mundial de la Salud, culpar a China y afirmar que la OMS mantiene una relación insidiosa con China, en la práctica, les funciona. Y convence a una población que lleva mucho tiempo tremendamente adoctrinada, ya desde la Ley de Exclusión de los Chinos del siglo XIX, que dice: “Sí, esos salvajes amarillos vienen a acabar con nosotros”. Es algo casi instintivo.

Y está respaldado por el altavoz digamos, por ejemplo, de Rush Limbaugh [locutor de radio y analista político conservador]. La ciencia es uno de los cuatro recodos del engaño, junto con los medios de comunicación, el mundo académico –he olvidado uno, pero hay cuatro recodos del engaño–. Viven del engaño. Se va metiendo en la cabeza de la gente. Y dicen: “¿Por qué vamos a creérnoslo? ¿Por qué vamos a creer las noticias? Solo son fake news. Intentan acaban con nuestro salvador, nuestro presidente, el mejor presidente de la historia”.

En lo que respecta a Trump, la única ideología perceptible es puro narcisismo. Es la ideología del yo

Tengo edad suficiente para recordar que de niño escuchaba los discursos de Hitler en la radio, los mítines de Nuremberg. No entendía las palabras, pero el tono y la reacción de la multitud, una multitud fervorosa, era verdaderamente patente y aterrador. Sabemos a lo que dio lugar. Es difícil… –enseguida me viene a la mente al escuchar los desvaríos de Trump y la multitud–. No estoy insinuando que sea como Hitler. Hitler tenía ideología, una ideología espantosa, la de masacrar a todos los judíos y a 30 millones de eslavos y romaníes, y la de conquistar gran parte del mundo, pero, además, tenía un ideario interno: el Estado, bajo el control del Partido Nazi, debía controlar todos los aspectos de la vida, incluso el sector empresarial. Nosotros no vivimos en ese mundo. De hecho, es más bien a la inversa, las empresas son las que controlan a los gobiernos. Y en lo que respecta a Trump, la única ideología perceptible es puro narcisismo. Es la ideología del “yo”. Mientras seas lo bastante inteligente como para seguir sirviendo a los verdaderos amos, colocando el dinero en los bolsillos de los más ricos y del sector empresarial, dejarán que sigas con tus payasadas.

Es bastante llamativo lo que ocurrió en la conferencia de Davos el pasado mes de enero. Se trata de la reunión de las personas que llaman “amos del universo”: los consejeros delegados de las empresas más importantes, es decir, las principales estrellas mediáticas. Se reúnen en Davos una vez al año, se felicitan mutuamente por lo maravillosos que son, adoptan la pose de humanistas comprometidos que hacen lo que pueden, totalmente entregados al bienestar de los pueblos del mundo. “Estáis a salvo dejando vuestro destino en nuestras manos porque somos muy buena gente”.

Trump acudió a Davos y dio el discurso de apertura. Trump no les gusta. Su vulgaridad es incompatible con la imagen de humanistas cultivados que intentan proyectar. Pero le aplaudieron frenéticamente, aplaudieron cada palabra con entusiasmo porque saben que distingue los bolsillos que hay que llenar de dólares y el modo de hacerlo. Mientras siga haciéndolo, mientras sirva a su principal electorado, le dejarán que siga con sus payasadas –de hecho, les gusta porque moviliza a muchísima gente que apoyará sus políticas, como sus logros en materia legislativa–. El principal es una estafa fiscal que pone el dinero en manos de las arcas empresariales y perjudica a todos los demás. La desregulación es fantástica para los negocios. Les encanta. Pueden destrozar el medioambiente y perjudicar a la gente todo lo que quieran. Es muy perjudicial para la población.

¿Qué ocurre si se reducen las limitaciones para contaminar, las disposiciones sobre las emisiones? La gente muere a causa de la contaminación, de envenenamiento por mercurio. Las aguas están contaminadas. Y el mundo, obviamente, se enfrenta a la catástrofe. la catástrofe se acelera. Y como he dicho, incluso en los presupuestos presentados el 10 de febrero, a la vez que recortaba en protección frente a enfermedades en medio de una pandemia salvaje, aumenta la financiación de la producción de combustibles fósiles, que va a acabar con todos nosotros. Por supuesto, destina muchísimo más dinero al Pentágono y a su famoso muro. Pero este es el mundo en el que vivimos –aquí y no en otro lugar–. Como he dicho, los países asiáticos han estado actuando con sensatez. De hecho, Nueva Zelanda parece que también le ha puesto fin. Taiwán lo está haciendo muy bien. En Europa, quizá Alemania tiene el menor índice de mortalidad del mundo, Noruega también. Hay formas de reaccionar.

Y hay formas de intentar destrozarlo todo –a lo que el presidente Trump nos está abocando con la ayuda del altavoz de Murdoch, Fox News y otros–. Y, de un modo sorprendente, este ejercicio de prestidigitación está funcionando. De modo que, por una parte, alzas la mano hacia el cielo y dices: “Soy el escogido. Soy vuestro salvador. Voy a reconstruir América, voy a devolverle la gloria porque yo soy el sirviente. Soy el fiel servidor de la clase trabajadora”. Mientras tanto, por otra parte, les apuñalas por la espalda. Y para llevar esto a cabo hace falta una actuación política genial. Hay que reconocer que es necesario verdadero talento, ya se trate de algo intuitivo o planificado deliberadamente. Es demoledor. Lo hemos visto antes. Lo vemos ahora en dictadores, autócratas, sociópatas que acaban ocupando cargos de responsabilidad. Y ahora está ocurriendo en el país más importante y rico de la historia universal.

 Así, Estados Unidos se encuentra en una situación en la que la economía se ha paralizado debido a la catástrofe absoluta que supone esta pandemia, en la que la gente tiene que aislarse –aunque el aislamiento en un lujo–. Muchos trabajadores de servicios esenciales tienen que exponerse a esta pandemia y enfrentarse a una enorme amenaza para sus vidas. Coméntenos si considera que esta pandemia puede poner en peligro el capitalismo mundial en términos generales o lo va a apuntalar, y si los miles de millones de dólares que se están invirtiendo en estos planes de reactivación económica simplemente van a intensificar la desigualdad o realmente van a ayudar a los de abajo.

Es una elección, no algo inevitable. Es decir, el sector empresarial está trabajando mucho para planificar un futuro del tipo que describes. La cuestión es si las organizaciones populares serán capaces de imponer suficiente presión para asegurarse de que eso no ocurra.

Y hay formas de hacerlo. Mira el sector empresarial –lo que acabas de describir–. En estos momentos las empresas están escondiendo sus ejemplares de Ayn Rand y yendo detrás de papá Estado para solicitar prestaciones de financiación pública para sobreponerse a los resultados de su comportamiento delictivo. ¿Qué han estado haciendo estos últimos años? Los beneficios se han disparado. Se les ha consentido una orgía de recompra de acciones, que son mecanismos para aumentar la riqueza de ricos accionistas y directivos, mientras socavan la capacidad productiva de la empresa a gran escala al establecer sus despachos en alguna pequeña sala de Irlanda para no tener que pagar impuestos y utilizar paraísos fiscales. No se trata de calderilla. Se trata de decenas de billones dólares que se roban al contribuyente. ¿Tiene que ser necesariamente así?

Las empresas están escondiendo sus ejemplares de Ayn Rand y yendo detrás de papá Estado para sobreponerse a los resultados de su comportamiento delictivo

Mira la actual dádiva a las empresas. Debería ir acompañada de condicionalidades –término con el que nos hemos familiarizado por el FMI–. Se les debería exigir para asegurarse de que no se utilizarán más paraísos fiscales, de que no habrá más recompra de acciones, punto final. Si no lo hacen con una garantía firme, no hay dinero público.

¿Es una utopía? En absoluto. Así era la ley que se hizo cumplir hasta Ronald Reagan, que abrió el grifo para que se robara todo lo que se quisiera, junto con Milton Friedman y otras lumbreras que, en segundo plano, le decían: “Eso es la libertad”. “La libertad” significa robar lo público a gran escala a través de engranajes como los paraísos fiscales y la recompra de acciones. De modo que no hay nada de utópico acerca de dichas condiciones. Dice: “Volvamos a la época en la que el capitalismo estaba bastante más reglamentado”, que se desarrolló a partir de Roosevelt, se llevó a cabo durante la década de 1970, cuando empezó a deteriorarse, y se acabó con Reagan.

Debería haber nuevas condicionalidades, los trabajadores deberían estar… en la gestión de las empresas debería haber representantes de los trabajadores. ¿Es imposible? No, se ha hecho en otros países, por ejemplo, en Alemania. Se debería exigir que garantizaran un salario mínimo vital –no solo un salario mínimo, sino un salario mínimo vital–. Una condicionalidad que se puede imponer.

Ahora bien, podemos avanzar y reconocer los hechos, hay que tener en cuenta que todo esto es anterior a Trump. Trump está cogiendo un sistema fallido, letal y lo está convirtiendo en una monstruosidad, pero las raíces ya estaban antes. En primer lugar, basta recordar la razón por la que se ha dado la pandemia. Las empresas farmacéuticas siguen la lógica capitalista. No hay voluntad de hacer nada. El azote neoliberal dice que el gobierno no puede hacer nada como en el pasado. Entonces llega Trump y lo empeora de un modo incomparable. Pero las causas de la crisis son anteriores a Trump.

Lo mismo ocurre con el sistema sanitario. Del mismo modo que nosotros lo sabemos –todo el mundo sabe–, ellos deberían conocer los datos básicos. Es un escándalo internacional: el doble de gasto que en países similares y uno de los peores resultados. The Lancet, una de las principales revistas médicas del mundo, recientemente ha llevado a cabo un estudio sobre el gasto. Calcularon que el gasto anual de los estadounidenses se acercaba al medio billón de dólares y se habían perdido 68.000 vidas. No es una cifra tan baja.

 ¿Puede hablarnos, globalmente, de lo que está ocurriendo respecto a un asunto que le toca muy de cerca desde hace décadas, los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania, lo que supone para un lugar como Gaza, a la que la ONU y personas de todo el mundo han calificado de especie de “cárcel al aire libre” de casi dos millones de personas?, ¿qué podría significar la pandemia allí?

Cuesta lo indecible pensar en ello. Gaza es 2 millones de personas viviendo en una cárcel al aire libre objeto de ataques constantes. Israel, que es la fuerza de ocupación –algo reconocido por todos los países del mundo excepto Israel–, Israel está imponiendo, ha estado imponiendo sanciones muy duras desde que los palestinos cometieran el error de llevar a cabo las primeras elecciones libres en el mundo árabe y eligieran a las personas equivocadas. Estados Unidos e Israel cayeron sobre ellos como una tonelada de ladrillos.

La política de Israel, como explicó Dov Weissglas, la persona a cargo de la retirada de las tropas israelíes, la retirada de los colonos y la imposición de un nuevo régimen, lo explicó con franqueza: “Vamos a poner a la gente de Gaza a dieta, les daremos lo suficiente para que sobrevivan”, lo cual significaba que no estaría bien que murieran todos, pero nada más que eso. Es decir, ni un trozo de chocolate o un juguete para un niño. Ni hablar. Solo lo suficiente para sobrevivir. Y si tienes un problema grave de salud, quizá puedas hacer una solicitud para ir al hospital de Jerusalén Este. Tal vez en un par de semanas te permitan ir. Tal vez a un niño le permitan que vaya, no así a su madre.

Si la pandemia se extiende –ahora hay un par de casos en Gaza–, será un desastre absoluto. Varias organizaciones internacionales han señalado que en 2020, es decir, ahora, Gaza probablemente será un lugar apenas habitable. Aproximadamente el 95% del agua está completamente contaminada. El lugar es un desastre. Y Trump se ha asegurado de que vaya a peor. Retiró la financiación de los sistemas de ayuda a los palestinos en Gaza y Cisjordania: la UNRWA (la Agencia de la ONU para los Refugiados palestinos) eliminó la financiación; los hospitales palestinos eliminaron la financiación. Y lo hizo por una razón. No le elogiaban suficientemente. No respetaban al dios y, por lo tanto, los estrangularemos, aunque apenas sobrevivan bajo un régimen severo y brutal.

Por cierto, que esto también es extensivo a los palestinos de Israel. Los activistas pro derechos humanos que están en Israel señalaron recientemente –hay artículos sobre el tema en Haaretz– que Israel finalmente empezó a instalar unos cuantos puntos móviles para hacer test únicamente en las zonas judías, no en las zonas con población palestina. Y para asegurarse de que todo salía como estaba previsto, lo anunciaban solo en hebreo, y no en árabe, de modo que los palestinos no se enteraran. Y eso es dentro de Israel. En los territorios ocupados, aún peor.

Y el azote de Trump apareció para decir: “No os vamos a dar ni un céntimo porque no sois suficientemente respetuosos conmigo”. No sé cómo describir este tipo de cosas. No tengo palabras.

Noam Chomsky, ¿qué respuesta internacional cree que se requiere para detener el auge del autoritarismo que ha surgido en respuesta a esta pandemia? Por ejemplo, en Filipinas, donde Duterte, el líder autoritario aliado de Trump, habla de matar gente; la represión masiva, sin el apoyo de los ciudadanos de India, 1.300 millones de personas, con Narendra Modi. El presidente Trump estuvo en India cuando la pandemia empezaba a aparecer, no dijo una palabra al respecto y llenó un estadio con 100.000 personas. Tenemos a Orbán en Hungría, que hoy gobierna por decreto. ¿Qué sería necesario para darle la vuelta a eso y convertirlo en una respuesta progresista?

 En efecto, en lo que está ocurriendo, si es que se puede hallar algo de coherencia política en la locura de la Casa Blanca, hay algo que se manifiesta con bastante claridad: en concreto, un esfuerzo por construir una internacional de los Estados más reaccionarios y opresivos que existen, dirigida por el gánster de la Casa Blanca. Y está tomando forma.

Podría pasar por encima, pero como has mencionado India, Modi, que es un extremista nacionalista hindú, sistemáticamente toma medidas para acabar con la democracia secular india y aplastar a la población musulmana. Lo que está ocurriendo en Cachemira es espantoso. Ya estaba bastante mal y ahora va a mucho peor. Lo mismo con la población musulmana, que constituye una población enorme en India. El actual confinamiento casi se puede calificar de genocida. Creo que Modi avisó con cuatro horas para cumplir con un confinamiento total. Son más de mil millones de personas. Algunas no tienen adónde ir. La gente que vive de la economía sumergida, una enorme cantidad de personas, simplemente ha sido expulsada. “Vuelvan a su pueblo”, que puede estar a miles de kilómetros. “Muéranse en el camino”. Es una enorme catástrofe en ciernes, que se añade a los grandes esfuerzos por imponer las doctrinas del movimiento hinduita de ultraderecha que están en el centro del pensamiento y bagaje de Modi.

El actual confinamiento en India casi se puede calificar de genocida. Es una enorme catástrofe en ciernes

Lo que está ocurriendo en general en el sur de Asia –aparte de esto que ocurre en India– es que se va a convertir en un lugar inhabitable bastante pronto, si se mantienen las actuales políticas climáticas. El verano pasado, la temperatura en Rajastán alcanzó los 50 grados centígrados. Y sigue aumentando. En India hay cientos de millones de personas que no tienen acceso a agua. Y va a empeorar enormemente, podría dar lugar a una guerra nuclear entre las dos potencias que básicamente dependen de los mismos recursos hídricos, que están en retroceso por el calentamiento global: Pakistán e India. Es decir, la historia de terror que se está gestando, una vez más, es inenarrable. No hay palabras para describirlo. Y hay gente que está entusiasmada con ello, como Donald Trump y su amigo Bolsonaro en Brasil, otro par de sociópatas.

¿Pero cómo enfrentarse a una internacional reaccionaria? Creando una internacional progresista. Y se están dando pasos para hacerlo. No reciben mucha publicidad, pero creo que el próximo mes de diciembre se anunciará formalmente lo que lleva en marcha desde hace tiempo. Yanis Varoufakis, fundador y líder de DiEM25, el movimiento progresista de Europa, muy importante, y Bernie Sanders hicieron una declaración en la que solicitaban la creación de una internacional progresista para combatir y, esperemos, vencer a la internacional reaccionaria ubicada en la Casa Blanca.

Ahora bien, a nivel estatal, parece existir una competencia extremadamente desigual. Pero no solo existen los Estados. A nivel de las personas no es imposible. Es posible construir una internacional progresista fundamentada en la gente, desde los grupos políticos organizados que se han multiplicado, que han recibido un balón de oxígeno enorme con la campaña de Sanders, hasta las organizaciones de asistencia personal y de asistencia mutua que están aumentando en todo el mundo, en las zonas más empobrecidas de Brasil, por ejemplo, e incluso el llamativo hecho que mencioné anteriormente, que las bandas criminales y asesinas están asumiendo la responsabilidad de llevar cierto tipo de protección contra la pandemia a las favelas, los barrios pobres deprimidos, de Río. Todo esto ocurre a nivel popular. Si se expande y evoluciona, si la gente no se rinde a la desesperación, sino que trabaja para cambiar el mundo, como han hecho en el pasado en condiciones mucho peores, si no se da por vencida, existe la posibilidad de crear una internacional progresista.

Y hay que tener en cuenta, no hay que perder de vista, que también hay asombrosos casos de internacionalismo, internacionalismo progresista, a nivel estatal. Echémosle un vistazo a la Unión Europea. Los países ricos de Europa, como Alemania, recientemente nos han dado una lección sobre lo que significa la unión. ¿Verdad? Alemania lo está gestionando bastante bien. Probablemente tengan la tasa de mortalidad más baja del mundo en una sociedad organizada. Justo al lado, el norte de Italia está sufriendo estrepitosamente. ¿Alemania les está prestando ayuda? No. De hecho, Alemania incluso ha bloqueado los esfuerzos por emitir eurobonos, bonos en general, en Europa que se podrían haber utilizado para aliviar el sufrimiento de los países que están en las peores condiciones. Sin embargo, afortunadamente para Italia, puede buscar ayuda al otro lado del Atlántico, de la superpotencia del hemisferio oeste: Cuba. Una vez más, y como siempre, Cuba está demostrando un internacionalismo extraordinario al enviar médicos a Italia. Alemania no lo hará, pero Cuba sí. China está prestando ayuda material. Y estos son los pasos que hay que dar para lograr un internacionalismo progresista a nivel estatal.

Democracy Now
Paloma Farré
Amy Goodman/ Traducción
Sábado 25 de abril de 2020.


El intelectual estadunidense negó una intención política en la propagación del virus


El intelectual estadunidense Noam Chomsky rechazó versiones de que el coronavirus se haya propagado intencionalmente con fines políticos, como se ha especulado en diversas partes del mundo. Sin embargo, sostuvo que el colapso de los sistemas de salud ante la crisis se debe a los gobiernos neoliberales de muchos países y culpó al presidente estadunidense Donald Trump de minimizar la situación y arriesgar la salud de millones de personas.

El diario italiano Il Manifesto contactó a Chomsky, quien permanece aislado en su hogar en Tucson y afirmó: "La situación es muy grave. No hay credibilidad en la afirmación de que el virus se propagó deliberadamente. La reacción de Estados Unidos ha sido terrible. Era casi imposible incluso hacer pruebas a las personas, así que no tenemos idea de cuántos casos hay realmente".

Añadió: "En general, esta crisis es otro ejemplo importante del fracaso del mercado, al igual que lo es la amenaza de una catástrofe medioambiental. El gobierno y las multinacionales farmacéuticas saben desde hace años que existe gran probabilidad de que se produzca una grave pandemia, pero como no es bueno para las ganancias prepararse para ello, no se ha hecho nada".

Agregó que "el huracán Trump" y su gobierno "han minimizado la gravedad de la crisis" en una actitud que ha sido replicada y aumentada por los medios de comunicación, lo que ha ocasionado que "muchas personas han dejado de tomar las precauciones básicas".

En cuanto a las condiciones generales de la pandemia, Chomsky indicó: “El asalto neoliberal ha dejado a los hospitales sin preparación. Un ejemplo son las camas, que han sido suprimidas en nombre de la ‘eficiencia’”.

La Jornada
Ciudad de México
Sábado 21 de marzo de 2020.


Un grupo de 70 intelectuales, historiadores y expertos en política latinoamericana reclamaron en duros términos al gobierno de Estados Unidos no interferir en la política interna venezolana y apoyar un diálogo entre el chavismo y el antichavismo.

"Al reconocer al presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, como el nuevo presidente de Venezuela, algo ilegal bajo la Carta de la OEA, el Gobierno de Donald Trump ha acelerado la crisis política de Venezuela con la esperanza de dividir a los militares venezolanos y polarizar aún más a la población, obligándolos a elegir bandos", denunció anoche el grupo de intelectuales en una carta abierta.

Los firmantes, entre los que se cuentan el filósofo y activista Noam Chomsky y el relator independiente de la ONU Alfred de Zayas, aseguraron que el reconocimiento de Guaidó como gobernante legítimo de Venezuela en detrimento del presidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos y sus aliados empeorará la situación en ese país y generará "un sufrimiento humano innecesario, violencia e inestabilidad".

"Si la administración de Trump y sus aliados continúan su curso imprudente en Venezuela, el resultado más probable será el derramamiento de sangre, el caos y la inestabilidad", advirtieron los intelectuales, incluidos jefes de cátedra, profesores eméritos y directores de centro de estudios.

"El objetivo obvio, y en ocasiones declarado, es expulsar a Maduro mediante un golpe de Estado", agregaron los intelectuales, que dijeron que Estados Unidos debería haber aprendido algo de sus empresas de cambio de régimen en Irak, Siria, Libia o de su patrocinio histórico de cambio de regímenes en América Latina.

El gobierno del presidente Donald Trump fue el primero en reconocer este miércoles al jefe del Parlamento Juan Guaidó como gobernante legítimo de Venezuela. "Bajo la Administración de Trump, la retórica agresiva contra el Gobierno venezolano se ha disparado a un nivel más extremo y amenazador, con funcionarios hablando de 'acción militar' y condenando a Venezuela, junto con Cuba y Nicaragua, como parte de una 'troika de tiranía", recordaron los intelectuales en referencia al asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton.

"Estados Unidos y sus aliados, incluido el secretario general de la OEA, Luis Almagro, y el presidente de extrema derecha de Brasil, Jair Bolsonaro, han empujado a Venezuela al precipicio", aseguraron.

Los investigadores concluyeron que la única solución que hay "es un acuerdo negociado, como sucedió en el pasado en países latinoamericanos cuando las sociedades polarizadas políticamente no pudieron resolver sus diferencias a través de las elecciones".

Texto completo de la declaración

El gobierno de los Estados Unidos debe dejar de interferir en la política interna de Venezuela, especialmente en sus intentos de derrocar al gobierno de ese país. Resulta casi seguro que las acciones de la administración Trump y sus aliados regionales empeorarán la situación en Venezuela, lo que llevará a un sufrimiento humano innecesario, violencia e inestabilidad.

La polarización política de Venezuela no es nueva; El país ha estado dividido por mucho tiempo en términos raciales y socioeconómicos. Pero la polarización se ha profundizado en los últimos años. Esto se debe en parte al apoyo de los Estados Unidos a una estrategia opositora dirigida a destituir al gobierno de Nicolás Maduro por medios extra electorales. Si bien la oposición se ha dividido en esta estrategia, el apoyo de los EE.UU. ha respaldado a los sectores de la línea dura en su objetivo de derrocar al gobierno de Maduro mediante protestas a menudo violentas, un golpe de estado militar u otras vías que eluden el camino electoral.

Bajo la administración de Trump, la retórica agresiva contra el gobierno venezolano se disparó a un nivel más extremo y amenazador, con los funcionarios de la administración de Trump hablando de “acción militar” y condena a Venezuela, junto con Cuba y Nicaragua, como parte de una “troika de tiranía”. Los problemas resultantes de las políticas del gobierno venezolano han sido empeorados por las sanciones económicas de Estados Unidos, que serían ilegales bajo los parámetros de la Organización de Estados Americanos y las Naciones Unidas, así como de la legislación de los Estados Unidos y otros tratados y convenciones internacionales. Estas sanciones recortaron los medios por los cuales el gobierno venezolano podría haber escapado de su recesión económica, y a la vez causaron una dramática caída en la producción de petróleo y el empeoramiento de la crisis económica, causando la muerte de muchas personas que no pudieron acceder a medicamentos que hubieran podido salvar sus. Mientras tanto, los gobiernos de EE.UU. y sus aliados continúan culpando únicamente al gobierno de Venezuela por el daño económico, incluso el causado por las sanciones estadunidenses.

Ahora EE.UU. y sus aliados, incluido el secretario general de la OEA, Luis Almagro, y el presidente de extrema derecha de Brasil, Jair Bolsonaro, han empujado a Venezuela al precipicio. Al reconocer al presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó como el nuevo presidente de Venezuela --algo ilegal bajo la Carta de la OEA-- la administración Trump ha acelerado drásticamente la crisis política de Venezuela con la esperanza de dividir a los militares venezolanos y polarizar aún más a la población, obligándola a elegir bandos. El obvio, y a veces explícito objetivo, es expulsar a Maduro a través de un golpe de estado.

La realidad es que, a pesar de la hiperinflación, la escasez y una profunda depresión, Venezuela sigue siendo un país políticamente polarizado. Los Estados Unidos y sus aliados deben dejar de alentar la violencia presionando por un cambio de régimen violento y extralegal. Si la administración Trump y sus aliados continúan su curso imprudente en Venezuela, el resultado más probable será el derramamiento de sangre, el caos y la inestabilidad. Estados Unidos debería haber aprendido algo de sus iniciativas de "cambio de régimen" en Irak, Siria, Libia y su larga y violenta historia de patrocinio de "cambios de régimen" en América Latina.

Ninguna de las partes en Venezuela puede simplemente vencer a la otra. El ejército, por ejemplo, tiene al menos 235,000 miembros de primera línea, y hay al menos 1.6 millones en las milicias. Muchas de estas personas lucharán, no solo sobre la base de la creencia en la soberanía nacional que se mantiene ampliamente en América Latina, frente a lo que parece ser una intervención liderada por Estados Unidos, sino también para protegerse de una posible represión si la oposición derroca al gobierno por la fuerza.

En semejante situación, la única solución es un acuerdo negociado, como sucedió en el pasado en países latinoamericanos cuando las sociedades políticamente polarizadas no pudieron resolver sus diferencias a través de las elecciones. Ha habido esfuerzos con potencial, tales como los liderados por el Vaticano en el otoño de 2016, pero no recibieron apoyo de Washington y sus aliados concentrados en el cambio de régimen. Esta estrategia debe cambiar para que exista una solución viable a la crisis actual en Venezuela.

Por el bien del pueblo venezolano, la región y por el principio de la soberanía nacional, estos actores internacionales deben apoyar las negociaciones entre el gobierno venezolano y sus oponentes que permitirán que el país salga finalmente de su crisis política y económica.

Firmado:

Noam Chomsky, Profesor Emérito, MIT y Profesor Laureate, Universidad de Arizona  

Laura Carlsen, Directora, Programa de las Américas, Centro de Política Internacional  

Greg Grandin, profesor de historia, Universidad de Nueva York  

Miguel Tinker Salas, profesor de Historia de América Latina y Estudios Chicano / a Latino / a en Pomona College  

Sujatha Fernandes, profesora de economía política y sociología, Universidad de Sydney  

Steve Ellner, editor gerente asociado de Perspectivas de América Latina  

Alfred de Zayas, ex experto independiente de la ONU sobre la promoción de un orden internacional democrático y equitativo y único relator de la ONU que visitó Venezuela en 21 años  

Boots Riley, escritor / director de Sorry to Bother You, músico  

John Pilger, periodista y cineasta  

Mark Weisbrot, codirector del Centro de Investigación Económica y Política  

Jared Abbott, PhD Candidate, Departamento de Gobierno, Universidad de Harvard  

Dr. Tim Anderson, Director, Centro de Estudios Contra Hegemónicos  

Elisabeth Armstrong, profesora del estudio de mujeres y género, Smith College  

Alexander Aviña, PhD, Profesor Asociado de Historia, Universidad Estatal de Arizona  

Marc Becker, profesor de historia, universidad estatal de Truman  

Medea Benjamin, Cofundadora, CODEPINK  

Phyllis Bennis, Directora de Programas, New Internationalism, Institute for Policy Studies  

Dr. Robert E. Birt, profesor de filosofía, Bowie State University  

Aviva Chomsky, profesor de historia, Universidad Estatal de Salem  

James Cohen, Universidad de París 3 Sorbonne Nouvelle  

Guadalupe Correa-Cabrera, Profesora Asociada, Universidad George Mason  

Benjamin Dangl, PhD, editor de Hacia la libertad  

Dr. Francisco Dominguez, Facultad de Ciencias Sociales y Profesionales, Universidad de Middlesex, Reino Unido  

Alex Dupuy, John E. Andrus Profesor de Sociología Emérito, Universidad de Wesleyan  

Jodie Evans, Cofundadora, CODEPINK  

Vanessa Freije, profesora asistente de estudios internacionales, Universidad de Washington  

Gavin Fridell, Cátedra de Investigación de Canadá y Profesor Asociado en Estudios de Desarrollo Internacional, St. Mary's University  

Evelyn González, Consejera, Montgomery College  

Jeffrey L. Gould, Profesor Rudy de Historia, Universidad de Indiana  

Bret Gustafson, profesor asociado de antropología, Universidad de Washington en St. Louis  

Peter Hallward, profesor de filosofía, Universidad de Kingston  

John L. Hammond, profesor de sociología, CUNY  

Mark Healey, Profesor Asociado de Historia, Universidad de Connecticut  

Gabriel Hetland, profesor asistente de estudios latinos de América Latina, el Caribe y los Estados Unidos, Universidad de Albany  

Forrest Hylton, Profesor Asociado de Historia, Universidad Nacional de Colombia-Medellín  

Daniel James, Bernardo Mendel Cátedra de Historia Latinoamericana  

Chuck Kaufman, Co-Coordinador Nacional, Alianza por la Justicia Global  

Daniel Kovalik, profesor adjunto de derecho, Universidad de Pittsburgh  

Winnie Lem, profesora, Estudios de Desarrollo Internacional, Universidad de Trent  

Dr. Gilberto López y Rivas, Profesor Investigador, Universidad Nacional de Antropología e Historia, Morelos, México  

Mary Ann Mahony, profesora de historia, Universidad Estatal de Connecticut Central  

Jorge Mancini, Vicepresidente, Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA)  

Luís Martin-Cabrera, Profesor Asociado de Literatura y Estudios Latinoamericanos, Universidad de California San Diego  

Teresa A. Meade, Florence B. Sherwood Profesora de Historia y Cultura, Union College  

Frederick Mills, profesor de filosofía, Bowie State University  

Stephen Morris, profesor de ciencias políticas y relaciones internacionales, Middle State University  

Liisa L. North, profesora emérita, Universidad de York  

Paul Ortiz, Profesor Asociado de Historia, Universidad de Florida  

Christian Parenti, Profesor Asociado, Departamento de Economía, John Jay College CUNY  

Nicole Phillips, profesora de derecho en la Universidad de la Fundación, Dra. Aristide Faculté des Sciences Juridiques et Politiques y profesora adjunta de derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de California en Hastings  

Beatrice Pita, profesora del Departamento de Literatura de la Universidad de California en San Diego  

Margaret Power, profesora de historia, Instituto de Tecnología de Illinois  

Vijay Prashad, Editor, El TriContinental  

Eleanora Quijada Cervoni FHEA, facilitadora de educación del personal y mentora de EFS, Centro de Educación Superior, Aprendizaje y Enseñanza en la Universidad Nacional de Australia  

Walter Riley, abogado y activista  

William I. Robinson, profesor de sociología, Universidad de California, Santa Bárbara  

Mary Roldan, Dorothy Epstein Profesora de Historia Latinoamericana, Hunter College / CUNY Graduate Center  

Karin Rosemblatt, profesora de historia, Universidad de Maryland  

Emir Sader, profesor de sociología, Universidad del Estado de Río de Janeiro  

Rosaura Sánchez, profesora de literatura latinoamericana y literatura chicana, Universidad de California, San Diego  

TM Scruggs Jr., Profesor Emérito, Universidad de Iowa  

Victor Silverman, profesor de historia, Pomona College  

Brad Simpson, Profesor Asociado de Historia, Universidad de Connecticut  

Jeb Sprague, profesor de la Universidad de Virginia  

Christy Thornton, profesora asistente de historia, Johns Hopkins University  

Sinclair S. Thomson, Profesor Asociado de Historia, Universidad de Nueva York

Steven Topik, profesor de historia, Universidad de California, Irvine  

Stephen Volk, profesor de historia emérito, Oberlin College  

Kirsten Weld, John. L. Loeb Profesor Asociado de Ciencias Sociales, Departamento de Historia, Universidad de Harvard  

Kevin Young, profesor asistente de historia, Universidad de Massachusetts Amherst  

Patricio Zamorano, académico de estudios latinoamericanos; Director Ejecutivo, InfoAmericas.

Página 12
Buenos Aires / Washington
Sábado 26 de enero de 2019.


Ciudad de México. - Las personas de la caravana migrante están huyendo de la miseria y los horrores creados por Estados Unidos, señaló Noam Chomsky en entrevista con Democracy Now, en la que destacó que, tras el golpe de Estado en Honduras, en 2009, esa nación centroamericana se volvió “la capital mundial de los asesinatos”.

Amy Goodman, de Democracy Now, al entrevistar al académico emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), destacó que a medida que el presidente Donald Trump intensifica sus ataques y amenazas contra las caravanas de migrantes centroamericanos que avanzan hacia la frontera de Estados Unidos con México, su gobierno impuso nuevas sanciones a Cuba y Venezuela, y su asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, catalogó a ambas naciones junto con Nicaragua, como una "troika de la tiranía".

El lingüista estadunidense señaló que ese lenguaje “nos recuerda inmediatamente el discurso del "eje del mal" de George Bush en 2002, que fue el precursor que sentó las bases para la invasión de Irak, el peor crimen de este siglo, con horrendas consecuencias para Irak” y destacó que “Bolton estuvo detrás de eso”.

Para Chomsky resulta interesante “ver está furiosa histeria junto a otra campaña de propaganda asombrosa” que Bolton y sus colegas impulsan sobre “la caravana de personas pobres y miserables que huyen de la severa opresión, la violencia, el terror y la pobreza extrema de tres países: Honduras principalmente, en segundo lugar, Guatemala, y en tercer lugar El Salvador, no Nicaragua, incidentalmente”.

Dijo que se trata de tres países sometidos por Estados Unidos desde el régimen de Ronald Reagan (1981-1989). Cuando las “guerras de terror de Reagan devastaron particularmente a El Salvador y Guatemala, y en segundo lugar a Honduras, Nicaragua fue atacada por Reagan, pero fue el único país que tenía un ejército para defender a la población. En los otros, el ejército eran los terroristas del Estado, respaldados por Estados Unidos”.

El principal emisor de migrantes es Honduras, que tuvo con Manuel Zelaya a un presidente “moderadamente reformista” (2006-2009), y derrocado mediante un golpe de Estado, condenado por todo el hemisferio, con excepción de Estados Unidos. Más aún Barack Obama (2009-2017) “se negó a llamarlo golpe militar” porque hacerlo lo obligaba a retirar financiamiento a la junta castrense.

Los golpistas convocaron a unas elecciones fraudulentas, aunque Obama “elogió a Honduras por llevar a cabo una elección, avanzar hacia la democracia y así sucesivamente. Ahora la gente huye de la miseria y los horrores de los que somos responsables”, añadió.

En esta “farsa”, expuso Chomsky, “el mundo está mirando con absoluto asombro: pobres, miserables, familias, madres, niños, huyen del terror y la represión, de los cuales somos responsables, y en respuesta, se envían a miles de tropas a la frontera. Los soldados superan en número a los niños que huyen… están asustando a gran parte del país para que crean que estamos justo al borde de una invasión, como saben, de terroristas de Medio Oriente financiados por George Soros, y así sucesivamente”.

Es una especie de “reminiscencia de algo que sucedió hace 30 años”, indicó, al recordar que “en 1985 Ronald Reagan se ajustó sus botas de vaquero” para llamar a “una emergencia nacional, porque el ejército nicaragüense estaba a dos días de marcha desde Harlingen, Texas, a punto de abrumarnos y destruirnos. Y funcionó”.

En la llamada “troika de la tiranía”, al igual que con el “eje del mal”, se mete a las naciones que “simplemente no obedecen las órdenes de Estados Unidos”, aseveró, y advirtió: “Colombia, por ejemplo, tiene el peor historial de derechos humanos en el hemisferio en años, pero no es parte de la troika de la tiranía”.

La entrevista en https://bit.ly/2P97mE1

La Jornada
Ciudad de México
Martes 13 noviembre de 2018.


Hermosillo, Son.- Tras concluir una reunión con el politólogo estadunidense Noam Chomsky en un hotel de Hermosillo, Sonora, el candidato presidencial de la coalición "Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador detalló que conversó con el también filosofo de una diversidad de temas nacionales e internacionales; de estos destacó las próximas elecciones para la Presidencia de México, la esperanza del pueblo mexicano en busca de un cambio y las propuestas de Morena para sacar avante al País en caso de ganar.

Presumió que, aunque el filósofo no puede votar en las elecciones de México por ser extranjero, cuenta con la simpatía para que obtenga el triunfo electoral.

“No puede votar por ningún candidato en México, pero definitivo fue una reunión de simpatías mutuas”, externó también que es alguien que siente amor por México y desea que haya un cambio para beneficio de todos.

El tabasqueño calificó como una exitosa reunión por el fluido manejo de los temas políticos y sociales, debido a que Chomsky es uno de los hombres más intelectuales del mundo. “Es alguien admirable por su lucidez, demuestra que no importa la edad que se tenga, es uno de los hombres intelectuales más lúcidos del mundo”, aseguró.

Apuntó también que requirió de un traductor para poder dirigirse con Chomsky, quien coincidieron de visita en Hermosillo, el candidato para reunirse con empresarios y estructura electoral y el filósofo estadunidense para ofrecer una conferencia en el Colegio de Sonora.

Momentos antes, el portal Regeneración, sitio vinculado a Morena, dio a conocer un video donde el lingüista asegura que López Obrador “lo está haciendo muy bien en las encuestas y quizá pueda ganar” las elecciones.

–¿Qué opinión tiene de la izquierda en México? –le preguntaron.

–No me asumo como un especialista en política mexicana, aunado a que no tengo un conocimiento profundo de la misma. Y mi punto de vista es que López Obrador lo está haciendo muy bien en las encuestas y quizá pueda ganar, a menos que sean tomadas medidas que mermen las elecciones, tal como ha ocurrido en el pasado en México, y no tengo por qué recordarles eso. Al punto de que estoy familiarizado con estas políticas (de la izquierda), me parecen muy razonables para mí –respondió el intelectual.

El encuentro inició a las 14:15 horas en una de las salas del hotel. El politólogo estadunidense Noam Chomsky llegó a Hermosillo para ofrecer una conferencia sobre el “Capitalismo Gánster”, dirigida a un grupo de alumnos de maestría del Colegio de Sonora.

Previo al encuentro, el candidato presidencial de la coalición “Juntos Haremos Historia” dijo que Chomsky es “uno de los mejores teóricos de la actualidad en el mundo. Una gente de mucho respeto y he leído sus textos; a lo mejor otro candidato no lo ha leído, yo se lo recomendaría”, dijo.

Aclaró que la reunión es para intercambiar puntos de vista. “Es un intelectual de primer orden, respetable en todo sentido. Es una gente mayor que no deja de trabajar en el análisis, en la reflexión de los grandes y graves problemas de los pueblos. Es una gente que merece respeto”.

Manifestó que le propusieron el encuentro porque Chomsky “viene a dar una cátedra a Sonora”, y López Obrador acudió a Hermosillo para reunirse con empresarios y dirigentes de Morena.

La Jornada
Alma E. Muñoz
Cristina Gómez Lima, corresponsal
Hermosillo, Sonora, México
Jueves 15 de marzo de 2018.

El lingüista, filósofo y activista estadounidense habla sobre la manera como el modelo empresarial en el que se inscriben las instituciones de educación superior precariza la calidad de la enseñanza y el aprendizaje.

Contratos inestables, profesores temporales, flexibilización laboral, sobrecarga de trabajo, salarios injustos, escasa participación de la comunidad universitaria en la toma de decisiones, aumento de puestos administrativos y burocráticos, autoritarismo y exclusión, jóvenes sometidos a la presión de los créditos y las deudas, cursos superfluos, precios cada vez elevados, estudiantes que se limitan a tomar apuntes y a recitarlos de manera literal a la hora de la evaluación. “Todo esto sucede cuando las universidades se convierten en empresas, como ha venido ocurriendo durante las últimas décadas, cuando el neoliberalismo ha ido tomando por asalto cada una de las dimensiones de la vida”, dijo Noam Chomsky durante una reunión del Sindicato Universitario de Pittsburgh, Estados Unidos, en la que participó vía Skype.

Durante el encuentro, el lingüista, filósofo y activista estadounidense realizó una serie de observaciones sobre la manera como el modelo empresarial en el que tienden a inscribirse las instituciones de educación superior precariza la calidad de la enseñanza y el aprendizaje y reproduce “dinámicas autoritarias” indeseables para las sociedades actuales.

A continuación, algunas de sus apreciaciones:

“La estabilidad laboral de los profesores pende de un hilo".

 La contratación temporal o por hora cátedra de los profesores es, para Chomsky, la reproducción de la lógica que rige el mundo de los negocios en la actualidad. “Es lo mismo que la contratación de temporales en la industria, aquellos que Wall Mart tilda como ‘asociados’: empleados sin derechos sociales ni cobertura sanitaria”, anotó el filósofo durante el encuentro. “La contratación de trabajadores temporales se ha disparado en el período neoliberal y en la universidad estamos asistiendo al mismo fenómeno”, agregó.

De acuerdo con Chomsky, aquellas universidades que avanzan por la vía empresarial, no hacen sino imponer la precariedad académica como único destino posible de la educación. “Cómo se afecta la calidad cuando los profesores no tienen estabilidad laboral: se convierten en trabajadores temporales, sobrecargados de tareas, con salarios baratos, sometidos a las burocracias administrativas y a los eternos concursos para conseguir una plaza permanente”, señaló.

“Los puestos administrativos y burocráticos en exceso son una suerte de despilfarro económico”

No crece el número de profesores, tampoco lo hace el de estudiantes, pero existe un acelerado aumento de “estratos administrativos y burocráticos dentro de las instituciones de educación superior, un aspecto que resulta bastante familiar a la industria privada”, manifestó el activista. “Los decanos, por ejemplo, se han convertido en todos unos burócratas que necesitan de vicedecanos, asistentes y secretarias”, ejemplificó.

“Los créditos de estudio sirven para adoctrinar a los estudiantes”

“Para el sector empresarial, el activismo estudiantil (feminista, ambientalista, antibelicista, etc.) es la prueba de que los jóvenes no están correctamente adoctrinados”, afirmó Chomsky. A su parecer, uno de los mejores métodos de adoctrinamiento ha sido el de los préstamos con los que los estudiantes financian sus carreras. “La deuda estudiantil es una trampa de la que los jóvenes no podrán salir en mucho tiempo. Los créditos funcionan como una carga que les obliga a alejarse de otros asuntos”, dijo. “Tal vez no surgieron con ese propósito, pero desde luego tienen ese efecto”, precisó.

Otra técnica de adoctrinamiento es, según Chomsky, la ausencia de vínculos profundos entre los docentes y los estudiantes, cuyas relaciones son cada vez más frías y superfluas. “Salones y clases grandes, profesores temporales, educación escasamente personalizada. Es muy similar a lo que uno espera que ocurra en una fábrica, en la que los trabajadores poco o nada tienen que ver en la organización de la producción o en la determinación del funcionamiento de la planta de trabajo, eso es cosa de ejecutivos. Igual sucede con los estudiantes”, aseveró.

“La participación directa de la comunidad universitaria en la toma de decisiones es legítima y útil”

Para el filósofo, en el pasado las cosas eran distintas y en ciertos sentidos mejores, pero distaban mucho de ser perfectas. “Las universidades tradicionales eran por ejemplo, extremadamente jerárquicas, con muy poca participación democrática en la toma de decisiones”. En ese sentido, hizo un llamado de atención sobre la necesidad de ampliar la democracia universitaria. “Debemos promover una institución democrática en la que la comunidad (profesores, estudiantes, personal no docente) participan en la determinación de la naturaleza de la universidad y de su funcionamiento”, manifestó.

“Hace falta enseñar a pensar”

De acuerdo con Chomsky, la educación, de cualquier nivel, debe hacer todo lo posible para que los estudiantes adquieran la capacidad de inquirir, crear, innovar y desafiar. “Queremos profesores y estudiantes comprometidos en actividades que resulten satisfactorias, disfrutables, desafiantes, apasionantes. Yo no creo que sea tan difícil”.

“En un seminario universitario razonable, no esperas que los estudiantes tomen apuntes literales y repitan todo lo que tú digas; lo que esperas es que te digan si te equivocas, o que vengan con nuevas ideas, que abran caminos que no habían sido pensados antes. Eso es lo que es la educación en todos los niveles”, concluyó.

El Espectador
María Luna Mendoza
Pittsburgh, Estados Unidos
Jueves 09 de abril de 2015.

Cuautémoc Cárdenas y Paco Ignacio Taibo iniciaron en Argentina foro contra el neoliberalismo

Buenos Aires.- Políticos e intelectuales de América y Europa, como Noam Chomsky, Gianni Vattimo e Ignacio Ramonet, se reúnen desde este jueves en Buenos Aires en un encuentro contra el neoliberalismo bautizado como "Foro Emancipación e Igualdad", organizado por el Gobierno argentino.

El objetivo de esta cita es impulsar la "reflexión y el debate" con representantes del "antiliberalismo", según la ministra argentina de Cultura, Teresa Parodi, organizadora del encuentro.

Los debates comenzaron con un análisis sobre los desafíos de América Latina y su paralelismo con los procesos que se viven en Europa.

El protagonista de la jornada, el lingüista y filósofo estadounidense, Noam Chomsky, quien en su disertación afirmó que "América Latina ha estado a la vanguardia en luchar contra el ataque neoliberal" y destacó el surgimiento también en Europa, "donde la población también sufrió muchísimo por las políticas de rescate", de movimientos como Syriza en Grecia y Podemos en España.

Por otra parte, Chomsky dijo que "el aislamiento de Estados Unidos y Canadá quedó más marcado por las nuevas agrupaciones regionales" y consideró que el hecho de que "Estados Unidos busque re entablar conversaciones diplomáticas con Cuba es un intento de no aislarse completamente con Latinoamérica".

"La decadencia de Estados Unidos está en marcha desde que el país alcanzó su punto máximo en 1945. El poder está pasando a China", sostuvo.

"Todos los que tenemos los ojos abiertos comprendemos que la especie humana está al borde del precipicio. Hay dos sombras oscuras que se ciernen sobre todo lo que discutimos: la guerra nuclear y la catástrofe ambiental", advirtió Chomsky.

Consideró que "para la amenaza de las armas nucleares, la respuesta es eliminarlas", pero recordó que Estados Unidos "acaba de anunciar un programa de modernización de sus armas nucleares".

En el foro también participa como invitado, entre otros, el filósofo italiano Gianni Vattimo, quien aseguró que hay en el mundo "Gobiernos que no están sometidos totalmente a la lógica del capitalismo y que todavía sobreviven".

Sin embargo, alertó que hay una "resignación a las leyes del capital", lo cual calificó como algo "peligroso" porque, a su juicio, sienta las bases para el desarrollo de Gobiernos autoritarios.

"Se necesita un equilibro político un poco menos a favor de la derecha. La política europea hoy es de derecha, que empobrece a los más pobres, como los griegos", señaló.

Vattimo sostuvo que en Europa "todo movimiento neocapitalista hace creer que la única posibilidad de producir riqueza es el capitalismo y que para lograrlo hay que reducir el bienestar social".

"Pero en Latinoamérica existe y se desarrolla un grupo de Estados socialistas, progresistas, bolivarianos o como se los quieran llamar que deviene como una forma de apoyo, ante todo psicológico, a la opinión pública europea que no quiere someterse totalmente a las voluntades imperialistas", dijo el filósofo italiano.

Vattimo dijo que le "gustaría que haya también en Italia" movimientos como Podemos o Syriza.

La primera jornada del foro se inició con un debate en el participó Cuauhtémoc Cárdenas, de México, fundador del Partido de la Revolución Democrática (PDR), que apostó por la integración latinoamericana y por "construir siendo solidarios unos con otros".

También el escritor mexicano Paco Taibo II abogó por la solidaridad regional y lamentó la situación que atraviesa su país.

"Vengo de un país en estado de desastre, donde el proyecto neoliberal viene destruyendo todo (...) México es hoy el modelo de lo que no debe suceder en América latina", dijo.

El teólogo y filósofo brasileño Leonardo Boff cargó también contra Estados Unidos, en una rueda de prensa previa a su participación en el foro, por considerar que "el imperio, que es Estados Unidos, quiere recolonizar América Latina".

"En la división internacional de trabajo, (busca) reservarnos el lugar de exportadores de productos naturales e impedir que tengamos una autonomía tecnológica", afirmó Boff.

El historiador y analista venezolano Vladimir Acosta se refirió al último conflicto abierto entre Washington y Caracas para denunciar que "el imperio está decidido a acabar con esta etapa de cambios, que comenzó con Venezuela, con la primera elección de Hugo Chávez. Se trata de una lucha real con los pueblos, con las masas".

En el encuentro participan también el dirigente del partido español Podemos, Iñigo Errejón, el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, la activista y exsenadora colombiana Piedad Córdoba y la diputada chilena Camila Vallejo.

El foro, que durará hasta el próximo sábado, pretende generar "diálogo entre las dos orillas", en palabras de Ricardo Forster, secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional.

EFE
Buenos Aires, Argentina
Jueves 12 de marzo de 2015.

Noam Chomsky participa en el Foro 'Emancipación e Igualdad',  que se desarrolla en Argentina. / Archivo EFE.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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