¿Se puede escribir en pleno siglo XXI una novela de tesis sobre la pobreza?

El restaurante de sukiyaki parece decir que sí. Debut en español de la escritora coreana Bae Suah, la novela publicada por Bajo la luna está compuesta por capítulos breves que podrían haber sido cuentos si la autora no hubiera decidido unirlos a partir de filiaciones, a veces lejanas, a veces íntimas, entre los personajes.

Bae Suah nació en Seúl en 1965. Y en este libro elige una estructura abierta para narrar las miserias de la sociedad coreana luego de la crisis del 97, que sacudió a todo el sudeste asiático. Pero no es necesario conocer detalles de ese evento para leer estas historias que, lejos del localismo, funcionan casi como fábulas.

Bae Suah experimenta con sus criaturas. Las sacude. Las ridiculiza. Las pone en situaciones extremas. Así, una madre explota a su hija haciéndole creer que son pobres mientras esconde billetes por toda la casa; una nena anhela hasta la violencia la carterita de su amiga; un catedrático inválido sólo babea y pide sukiyaki; una joven trabaja de modelo de pubis y varios intelectuales desfilan agobiados por el vacío de sus propios discursos.

A pesar de que hay en el libro referencias a Tolstoi, a Steinbeck y a Dostoievski, a Bae Suah, que estuvo en Buenos Aires como una de las invitadas internacionales de la Feria del Libro, no le gusta el término “realista”. Mucho menos que le digan que su escritura es “filosófica”. Aclara: “No es una novela que se base en el naturalismo o que trate de mostrar la realidad microscópicamente sino de presentarla con cierto retoque de mi parte. Y el retoque está también en la forma: narrar fragmentariamente en lugar de buscar la novela total. El punto de contacto con esa tradición europea sería, para mí, un estilo despojado de emoción, más clínico. Pero no soy una escritora ‘filosófica’ porque la novela no parte de una abstracción ni busca la simpatía del lector a través de algún personaje”.

Sin embargo, hay uno de ellos, Noiong, que elige ser pobre como forma de libertad. “Él es lo opuesto a los estereotipos de la sociedad coreana que es muy sensible al tema de la pobreza y del hambre que genera”, explica Bae Suah. Para el lector argentino, pensar en una catástrofe económica puede traer reminiscencias de la crisis de 2001. Pero, a diferencia de lo que ocurrió aquí, la pobreza y, sobre todo, el descenso de clase, se vive en estas historias como algo puramente individual. No hay solidaridad, ni siquiera lazos familiares que mitiguen ese paisaje desolado, como si la crisis se hubiera llevado consigo la noción misma de comunidad.

“En Corea, creo, a diferencia de Argentina, la tendencia fue a la disolución de lo colectivo. Pero hubo un sector que gracias a la crisis económica volvió a concentrarse más, a aglutinarse y fue el de la clase media o media alta, que se resguardó en el grupo”. La prosa de Bae Suah es despiadada con esos personajes, que son los más obsesionados por el estatus, al punto de esclavizarse en trabajos de jornadas inhumanas con tal de no bajar en su nivel de consumo. “Aspirar a una vida mejor es también su obligación”, le dice uno de estos personajes a Noiong, perplejo por su insistencia en vivir como un indigente. “Es que desde mi percepción” cuenta Bae Suah, el ser humano está condenado a ser pobre con o sin bienes materiales”. Al rechazar los lujos, la idea misma de “una vida mejor”, Noiong no sólo ejemplifica esta postura de la autora sino que esboza una ética que involucra a la comida, un tema que retoma el título de la obra.

“El sukiyaki –explica Bae Suah– es una sopa de origen japonés que funciona como símbolo y trampa en la novela. Ningún personaje logra comer sukiyaki. Lo cual es irónico, es una especie de ostentación tonta a la que nadie llega. Es que la comida era para mí una forma de hablar del tema principal. Así, hay personajes marcados por el hambre, pero también la comida aparece como algo lúbrico y lúdico”.

Los muchos sentidos del alimento enriquecen estas historias. Como si frente a la miseria moral sólo quedara el consuelo básico de la nutrición. “Somos adultos y hemos perdido el derecho a ser protegidos” dice una joven hacia el final. Es en estos pasajes que El restaurante de sukiyaki abre preguntas más interesantes. La imposibilidad de ocupar el lugar de hijos, es, quizás, la gran herida que nos acompaña durante toda nuestra vida adulta. Ese desamparo esencial es lo que se cuenta, en definitiva, en esta novela.

Clarín
Betina González
Revista Ñ
Buenos Aires, Argentina.
Domingo 26 de julio de 2015.

El fondo contiene manuscritos, notas, fotos y correspondencia del fallecido Nobel

La Universidad de Texas, en Austin, ha comprado el archivo personal del premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez y se convertirá en el lugar para que académicos, estudiantes y admiradores puedan consultar fotografías, manuscritos, notas y correspondencia del autor a partir del año próximo.

El fondo ya está siendo transportado a Estados Unidos, adonde está previsto que llegue esta semana. Stephen Enniss, director del centro de investigación en Humanidades de esa facultad, el Harry Ransom, asegura que la negociación para adquirir el archivo comenzó a finales de 2013, cuando el escritor todavía estaba vivo. La librería Glenn Horowitz representó a la familia del autor en la venta. “Visité México [donde García Márquez falleció y donde había pasado las últimas décadas de su vida] en julio de este año para examinar el archivo de primera mano”, cuenta Enniss. “Está en excelente estado”, explica.

En el archivo destacan los borradores de una novela inédita del autor, 'En agosto nos vemos'
El material incluye manuscritos originales de una decena de libros —Cien años de soledad, El amor en los tiempos del cólera y Memoria de mis putas tristes, entre ellos—; más de dos mil cartas, incluidas algunas de Carlos Fuentes y Graham Greene; borradores de su discurso de aceptación del premio Nobel de literatura en 1982; cuatro decenas de álbumes de fotografías, las máquinas de escribir Smith Corona, ordenadores y álbumes de recortes de periódicos de Latinoamérica y del resto del mundo. “El Centro tiene un laboratorio de conservación de primer nivel. Podemos guardar materiales de todo tipo: papel, fotos, grabaciones, archivos de computadora…”, afirma Enniss.

El director del centro Harry Ransom asegura que García Márquez “en general, no tenía copias de sus cartas, pero hay muchas que recibió de políticos y escritores”, por eso cree que “a la hora de estudiar su vida y obra, sus conexiones internacionales dicen mucho de lo que fue su trabajo”. En el archivo destacan los borradores de una novela inédita del autor, En agosto nos vemos, así como investigaciones para El general en su laberinto y una copia mecanografiada y marcada de Crónica de una muerte anunciada. “Los materiales documentan la gestación y los cambios en la obra de García Márquez y revelan sus luchas con el lenguaje y la estructura”, detalla el comunicado difundido por el propio centro académico. “Estamos planeando organizar un simposio en otoño de 2015, cuando se abra el archivo para la investigación”, adelanta Enniss sobre los planes de futuro del material, que incluyen la digitalización de partes de la colección para que el público general los pueda consultar también.

El Centro Harry Ransom alberga también el material de escritores como Jorge Luis Borges, William Faulkner y James Joyce. “Estamos encantados de que el archivo de Gabo viva en el gran y único Centro Ransom, donde generaciones de estudiosos y amantes de su trabajo podrán profundizar su aprecio y comprensión de su vida y su legado literario”, afirma el hijo de García Márquez, Rodrigo García, en el comunicado.

En Colombia, la ministra de Cultura, Mariana Garcés, lamentó que la documentación termine en Estados Unidos. “Es una lástima no tenerlo”, declaró a la agencia Efe. Otro de los hijos del escritor, Gonzalo García Barcha, dijo a la emisora colombiana Blu Radio que “el Gobierno colombiano nunca se hizo presente ni hizo ninguna oferta”.

El País
Antonieta Cádiz
 Houston, Texas, EU.
Lunes 24 de noviembre de 2014.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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