El boxeador mexicano Francisco Vargas venció por nocaut técnico al estadounidense Rod Salk, en el Fantasy Springs Casino de Indio, California, según reportan medios nacionales.

Salk portaba un short que hacía alusión al muro fronterizo auspiciado por el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pues la prenda color azul llevaba impresos varios ladrilllos además de la leyenda “América primero”.

El norteamericano subió al ring con este mensaje retador en su ropa, sin embargo, durante el sexto round de la pelea, Vargas obtuvo la victoria y ya no existió un séptimo round.

El video difundido a través de Twitter la tarde de este viernes lleva hasta ahora 274 retweets y 471 “me gusta”.

El tweet apunta: “Esto no le gusta a Donald Trump” y varios usuarios apoyan el comentario.

Sin Embargo
Los Angeles, California
Viernes 13 de abril de 2018.


The New York Times señaló que, al enviar a la Guardia Nacional a la frontera con México, Trump muestra que está “cada vez más desesperado” por compensar su fracaso en obtener recursos para construir su gran muro.

Nueva York .- Al enviar a la Guardia Nacional a resguardar la frontera entre Estados Unidos y México, el presidente Donald Trump muestra que está desesperado por compensar su fracaso en obtener recursos para expandir el muro fronterizo, apuntó The New York Times (NYT).

En un editorial publicado este jueves, el diario destacó que, a unos meses de las elecciones intermedias de noviembre, Trump “parece estar cada vez más desesperado por encontrar formas de compensar el incumplimiento de su promesa de construir un muro fronterizo” que pagaría México.

De acuerdo con el diario, el envío de tropas a la frontera carece de toda lógica, tiene apenas una “tenue” justificación legal y consumirá fondos federales que podrían ser mejor invertidos en otros temas.

Sin embargo, “al igual que muchas de las decisiones del presidente, enviar tropas a la frontera parece una decisión impulsiva, rencorosa y motivada políticamente”. La Casa Blanca batalló al tratar de explicar las intenciones de Trump, en tanto que la decisión no fue consultada con México.

La medida parece haber sido adoptada por la creciente presión que siente Trump de aquellos de sus seguidores que creyeron su promesa de que construiría un muro que pagaría México, de acuerdo con el editorial.

El Congreso, no obstante, apenas erogó mil 600 millones de dólares para reforzar la seguridad fronteriza, incluyendo el muro, de los 25 mil millones de dólares que pidió el presidente para ese rubro.

El diario apuntó además que, pese a que los expresidentes George W. Bush y Barack Obama enviaron tropas a la frontera, el uso de las fuerzas armadas para tareas de aplicación de la ley civil debe ser autorizada por la Constitución o el Congreso.

Asimismo, tales tareas son costosas y generan disputas entre el Pentágono, el Congreso y los estados sobre quién debería asumir tales costos, subrayó el Times.

No obstante, gastar miles de millones de dólares en operaciones adicionales no parece importarle a Trump, indiferente al abultado déficit federal, resaltó el editorial.

“Trump una vez más está demostrando su incapacidad para emitir juicios ponderados y razonados sobre lo que se necesita para liderar la nación y para mantenerla a salvo”, enfatizó el diario.

Notimex
The New York Times
Ciudad de México/ NY, EU.
Jueves 05 de abril de 2018.


     MEXICO, 13 mar (Xinhua) -- Oswaldo apoya una piñata con la forma del presidente estadounidense en la valla que separa Tijuana de San Diego como símbolo de protesta. "¡Trump! ¡Escucha! ¡No queremos tu muro!", corea en grupo desde suelo mexicano.

     Justo del otro lado de la placa metálica, Trump revisa los ocho prototipos del muro que quiere levantar en los 3.200 kilómetros de frontera con México. "Me gusta el prototipo a través del que se puede ver", opina mientras sigue averiguando: "¿Qué tenemos por aquí?".

     Detrás de los bloques de nueve metros de alto que el republicano inspecciona, rodeado de efectivos de la Patrulla Fronteriza y agentes del Servicio Secreto, se han colocado varios remolques de camiones para tapar la visibilidad desde el lado mexicano, a unos metros de distancia.

    "¡No al muro! ¡No al muro!", repiten mientras tanto Oswaldo y otra treintena de miembros de la organización Alianza Migrante Tijuana en una calle del barrio Las Torres desde donde se aprecian los prototipos.

     Desde que hace unos días se anunció el viaje de Trump a la zona de Otay, en San Diego, los activistas mexicanos han estado elaborando una piñata de papel con la forma del presidente estadounidense.

     La intención del grupo era prenderle fuego durante la manifestación para mostrar su enojo con la política migratoria de Trump, pero la Policía mexicana les pidió que no lo hicieran para evitar incidentes con las llamas.

     Resignados, colocaron el muñeco de papel, con su traje, corbata y cabello amarillo, en la valla que desde la década de los noventa del siglo pasado divide las dos ciudades y de la cual también colgaron grandes carteles con consignas contra el muro ante la mirada de los funcionarios mexicanos.

    "Está mandando el mensaje a toda nuestra gente, a los demás países del continente y al mundo entero de que va a poner ese muro tan grande y de que no quiere saber nada de nuestra gente allá en Estados Unidos", dice a Xinhua José María García, coordinador de la alianza conformada por organizaciones sociales que apoyan a los migrantes en la frontera noroeste del país.

     García, quien dirige un albergue que brinda cama y alimento a los mexicanos deportados, advierte de que un muro de las características planteadas por Trump sólo llevaría a los migrantes a buscar rutas más riesgosas para cruzar a Estados Unidos.

     Según recuerda, el también magnate de los bienes raíces sustentó el plan cuando era precandidato con el argumento de que los migrantes mexicanos en Estados Unidos eran asesinos y criminales que llevan drogas, cuando en realidad, recalca, se trata de personas trabajadoras.

    "Hay un señalamiento muy fuerte del señor Trump hacia la comunidad migrante, específicamente a los mexicanos que radican allá y a quienes ha criminalizado", agrega.

     La primera visita de Trump como presidente al estado de California, bastión demócrata, acumuló al menos otra protesta en calles de Tijuana y varias más del lado de San Diego.

     Para cuando el republicano aterrizó en el Air Force One en la estación aérea de la Marina en Miramar, a unos 46 kilómetros de Otay, la gente estaba ya apostada frente a la garita fronteriza de San Ysidro y en otros puntos de la ciudad del sur de California con carteles que decían "Bridges Not Walls" ("Puentes, No Muros").

    "Yo soy de San Diego y nunca he solicitado una pared. No queremos eso", respondió el diácono José Luis Medina a los periodistas en una manifestación de la organización religiosa San Diego Organizing Project.

     El propio gobernador de California, Jerry Brown, envió la víspera una carta abierta a Trump en la que escribió que su estado se concentra en levantar puentes y no muros, y subrayó que su estado es una entidad próspera porque recibe a migrantes e innovadores de todo el mundo.

     Por su parte, el congresista demócrata Juan Vargas manifestó su desacuerdo con la visita del presidente al estado estadounidense donde más mexicanos viven, con una población mayor incluso que la de varias entidades de México. "No es bienvenido", espetó en un mitin en San Diego.

     Algunos analistas han asegurado que el duro discurso de Trump y las medidas migratorias que ha puesto en marcha son en sí un muro intangible para aislar a Estados Unidos, pues en buena medida se trata de palabras y acciones para desalentar o generar miedo entre los indocumentados.

     No todo en la jornada fue oposición al muro, pues varias decenas de simpatizantes de Trump se congregaron en Otay para pedir su construcción mientras sostenían carteles con consignas sobre fronteras seguras y deportación de migrantes.

     El muro es una propuesta que Trump abandera desde que en 2015 anunció que contendería a la Presidencia como medida para frenar el paso de drogas y migrantes, pero hasta ahora el Congreso no ha autorizado los 18.000 millones de dólares que se necesitan para su construcción.  

     Trump ha dicho que, de una u otra forma, se cargará el costo de edificarlo a México, algo que el Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto ha descartado reiteradamente y que ha llevado a momentos ríspidos entre ambos.

     Para el académico del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, Raúl Benítez Manaut, la visita del republicano a los prototipos sólo es un mensaje al Congreso de su país y al Gobierno mexicano de que continúa con su proyecto.

    "Es una especie de exhibición o de 'show' para ejercer presión hacia el Congreso de Estados Unidos y hacia el Gobierno de México", dijo a Xinhua. Es para darse gusto a él mismo y (mostrar) que no traiciona sus mandatos de campaña".

     Hasta ahora, la promesa de campaña y eje central de la política migratoria de Trump se reduce a los prototipos por los que se paseó durante unos 25 minutos antes de regresar a la base de Miramar, donde habló ante efectivos militares.

     Desde octubre, cuando se construyeron, los cruces por la desértica zona no se han frenado e incluso migrantes que los observan han comentado a la prensa que dudan de que un muro detenga a quienes aspiran a pasarse al vecino país.

     Los prototipos parecieran ser, por el momento, más una atracción turística para estadounidenses que llegan a Tijuana en giras turísticas especiales para conocerlos. La víspera, el subsecretario de Turismo del estado de Baja California, Ives Lelevier, reveló que dos agencias los ofrecen como paradas en sus itinerarios.

    "Si no tenemos un muro, no vamos a tener país", advirtió Trump después de escuchar las explicaciones de la Patrulla Fronteriza sobre las edificaciones.

     A su espalda, no muy lejos, los gritos de los mexicanos reunidos frente a la oxidada valla metálica seguían: "¡Trump! ¡Escucha! ¡No pagaremos tu muro!”.

Xinhua
Luis Brito y Wu Hao
California, Estados Unidos
Martes 13 de marzo de 2018.


•    Trump viajará este martes por primera vez como presidente a California y se prevé que aproveche la visita para ver los prototipos de su prometido muro en la frontera con México.

•    La parada formó parte de un recorrido organizado semanas atrás por la compañía Turista Libre, con la idea de que un grupo de estadounidenses conozca lo que pasa del otro lado de la frontera.

Un grupo de turistas estadounidenses llegó este domingo hasta el límite entre San Diego (California, EE.UU.) y Tijuana (México) para observar los prototipos del muro fronterizo y ver "lo que es vivir del otro lado de la frontera".

La parada, efectuada días antes de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, haga lo propio, formó parte de un recorrido organizado semanas atrás por la compañía Turista Libre, con la idea de que estos estadounidenses conozcan lo que pasa del otro lado de la frontera.

"Es una oportunidad para los turistas de salirse de su burbuja", explicó a Efe Derrik Chinn, fundador de Turista Libre.

Desde tempranas horas, el grupo se reunió en el cruce peatonal de San Ysidro y, tras pasar por la aduana mexicana, subió a bordo de un autobús que los llevó hasta el tramo de la valla fronteriza que permite mirar los ocho prototipos.

Uno a uno fueron bajando los 22 turistas, en su mayoría residentes de California, quienes caminando a paso lento por el terreno aún resbaladizo llegaron a la valla primaria que ha resguardado la frontera desde los años 90.

Los turistas dispusieron de una escalera que facilitó que pudieran tomar fotografías de los prototipos, algunos de los cuales tenían en frente cajas que obstaculizaban la visión completa.

"Es muy simbólico que están saliendo de su país para ver con sus propios ojos qué está haciendo su gobierno", manifestó Chinn, originario de Ohio y quien tiene más de diez años viviendo en Tijuana.

El de hoy fue el segundo recorrido que la compañía ofreció, el primero se hizo en febrero, tras la alta demanda que despertó la iniciativa y que motivó dos fechas adicionales, con otra más programada para mayo.

Marilyn Rees, residente de Coronado, California, dijo estar interesada en ver los prototipos como arte, aunque calificó su construcción como "ridícula".

"No hay forma de que ese muro se vaya a levantar", comentó a EFE la turista, quien lamentó que se esté considerando el dinero de los contribuyentes para este fin.

David Marsden, de Ventura, California, compartió con su hija de 13 años la experiencia de ver la frontera y conocer de cerca uno de los temas más polémicos en la actualidad en Estados Unidos.

"Me enojo porque es un mal gasto de dinero, es un gran desperdicio", consideró.

Trump viajará este martes por primera vez como presidente a California y se prevé que aproveche la visita para ver los prototipos de su prometido muro en la frontera con México.

La construcción de los prototipos fue financiada con un fondo de 20 millones de dólares, pero la propuesta del presidente de amurallar la frontera con México requeriría de un presupuesto de más de 21.000 millones de dólares, que no ha sido aprobado por el Congreso.

Si bien la parada principal fue la zona de los prototipos, el trayecto para los visitantes continuó por otros puntos de la frontera entre San Diego (California) y Tijuana (México).

EFE
San Diego, Cal., EE.UU.
Domingo 11 marzo 2018.


Los Ébanos, Texas — Una de las principales barreras para el muro fronterizo del presidente Donald Trump comienza en el extenso patio trasero de Aleida García.

Ella y su esposo han construido un pequeño parque junto a unos matorrales en las 30 hectáreas de su propiedad y disfrutan de una vista panorámica del Valle del Río Grande. Ellos dicen que se resistirán ferozmente a cualquier intento del gobierno federal para apropiarse de su terreno, un nuevo episodio de una pelea que comenzó hace una década.

No están solos. Desde 2008 se han introducido más de 90 demandas que involucran a terratenientes del sur de Texas que se oponen a la incautación federal de sus propiedades. Los demandantes cuentan con el apoyo de muchos políticos del estado, y esa oposición por medio de acciones judiciales podría retrasar durante años cualquier construcción de un muro fronterizo.

Trump y John Kelly, el secretario de Seguridad Nacional, han dicho que pueden construir un muro en 24 meses, a pesar de que el congreso no incluyó los fondos para financiar la construcción en su más reciente presupuesto. Los nuevos desafíos legales, junto con otros ya existentes, hacen que sea improbable cumplir con ese cronograma.

La estrategia de los propietarios es muy clara: utilizar los tribunales para impedir la construcción y aguantar más que lo que dure el mandato de Trump.

Aunque resulte paradójico, quienes están más cerca de los peligros de la inmigración ilegal quizá son los que están realizando la mayor oposición a los planes del presidente. Están muy conscientes de que sus tierras se han convertido en un importante punto de tránsito para narcotraficantes y contrabandistas, y algunos han sido víctimas de delitos. Pero también creen que la frontera ya está fuertemente patrullada por drones, agentes federales y autoridades locales, y afirman que un muro tendría un valor simbólico, a costa de sus tierras.

Aunque Trump convirtió al muro en una de las principales promesas de su campaña presidencial, el concepto no es nuevo. En 2006, a instancias del congreso, el presidente George W. Bush firmó la Ley del Cerco Seguro (Secure Fence Act), que ordenó la construcción de estructuras físicas para detener el cruce ilegal de personas y vehículos. Finalmente se construyeron cerca de 1126 kilómetros de muros y cercas, sobre todo en tierras federales de California y Arizona.

Pero el gobierno ha incautado muy pocas tierras en Texas, que tiene más de 2000 kilómetros de la frontera con México y la mayor parte es propiedad privada.

“Aquí en Texas nos tomamos muy en serio el concepto de propiedad privada”, dijo el diputado Henry Cuéllar, un demócrata cuyo distrito incluye casi 482 kilómetros de la frontera con México. “Nos enorgullecemos de nuestra tierra, que a menudo ha sido heredada por generaciones. Y los texanos se defienden cuando el gobierno federal trata de tomar lo que es nuestro”.

El caso de García muestra lo difícil que puede ser tomar el control de tierras privadas. Hace casi una década, los funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional intentaron tomar secciones de su terreno para construir un muro fronterizo. García se defendió en la corte y este año el gobierno decidió que, después de todo, no necesitaba su propiedad.

Pero ahora ella cree que los planes de Trump podrían volver a poner en peligro su tierra. “Solo estamos esperando mientras empiezan a hablar de nuevo sobre la construcción de un muro”, dijo.

El muro propuesto por Trump recorrería una vasta franja del Valle del Río Grande. En marzo, el Departamento de Seguridad Nacional emitió una solicitud de propuestas para construir un muro “físicamente imponente” en la frontera con México. Más de 100 proveedores han presentado proyectos, y funcionarios del departamento dicen que en la semana del 15 de mayo podrán notificar a los contratistas ganadores. Se supone que la construcción de varios prototipos de paredes comenzará este verano en San Diego.

Además, Trump quiere contratar a 20 abogados para adquirir tierras en el suroeste, donde se puede construir un muro u otras instalaciones de seguridad.

El Valle del Río Grande es una de las rutas de contrabando más concurridas de la frontera con México. El año pasado, los agentes de la Patrulla Fronteriza incautaron 148 kilos de marihuana; solo el sector de Tucson supera esa cifra. También se incautaron cerca de 662 kilos de cocaína, la mayor cantidad en cualquier sector de la patrulla. Casi 187.000 migrantes fronterizos ilegales fueron detenidos aquí en 2016, la mayor cantidad de cualquier sector vigilado por la Patrulla Fronteriza.

Y en los documentos presentados al congreso, la patrulla ha identificado al Valle del Río Grande como una prioridad para construir nuevas barreras fronterizas.

Aunque el gobierno ha logrado convencer a algunos propietarios de que cedan sus tierras para barreras y muros, muchos se resisten, por lo que el gobierno se ha visto obligado a ir a la corte para impugnar a quienes consideran que es una apropiación injusta de sus propiedades. Según los registros de los tribunales hay más de 300 casos. En total, el gobierno ha gastado por lo menos 78 millones de dólares para adquirir tierras donde ya hay cercas, según informaciones del congreso.

Un cementerio en Los Ébanos, que forma parte del Valle del Río Grande. El muro propuesto por el presidente Trump recorrería una vasta franja de esta región. Credit Matthew Busch para The New York Times
Efrén C. Olivares, abogado del Texas Civil Rights Project en El Álamo, dijo que el gobierno federal probablemente enfrentará una oposición similar si intenta construir un muro fronterizo en la zona. “El gran volumen de demandas que deberá enfrentar el gobierno conllevará retrasos significativos”, dijo Olivares, cuya organización representa a varios propietarios.

García dijo ser testigo del contrabando de drogas y haber visto a gente que cruza la frontera ilegalmente. Pero afirmó que el gobierno debería aumentar el número de agentes de la Patrulla Fronteriza y el uso de tecnología de seguridad en la zona en vez de construir un muro.

Otros miembros de la comunidad de 300 personas comparten su punto de vista.

“Ya tienen muros en algunos lugares y eso no ha detenido a nadie”, dijo Verónica Mendoza, hermana de García, quien vive cerca. “Necesitan más gente, no más muros”.

A lo largo de los 160 kilómetros de la frontera de Texas donde se construyó un muro, los propietarios se han quedado atrapados en lo que llaman una zona neutral, donde algunas casas y propiedades están en el lado sur del muro.

José Palomino, que vive en Los Indios, cerca de Brownsville, dijo que un muro de concreto divide su propiedad. Eso afectó el valor de su hogar, dijo, y el gobierno solo le ofreció 1000 dólares como compensación. “No es una buena vista”, dijo. “Y, a decir verdad, no ha detenido a nadie”.

Si bien las demandas son un obstáculo para construir un muro, la geografía local plantea otras complicaciones.

El río Bravo marca un camino sinuoso a través de la mayor parte de la zona y desemboca encima del lecho durante las lluvias pesadas, lo cual provoca las inundaciones y la erosión que complican la construcción.

Además de las demandas y la geografía, otro obstáculo para el muro es la oposición bipartidista de la delegación de Texas en el congreso.

John Cornyn, un senador republicano, ha cuestionado la efectividad del muro fronterizo al declarar: “No creo que seamos capaces de resolver la seguridad fronteriza con una barrera física porque la gente puede pasar por abajo, alrededor de ella y a través de ella”.

Otros fueron más francos.

“Es una idea muy estúpida y un desperdicio del dinero de los contribuyentes”, dijo Filemon Vela, representante demócrata de Texas, cuyo distrito incluye una amplia franja de la frontera. “No necesitamos un muro con México. Es nuestro aliado y uno de nuestros mayores socios comerciales”.

The New York Times
Ron Nixon / Especial
Los Ébanos, Texas, EU.
Miércoles 10 de mayo de 2017.


Señalan que algunas áreas están identificadas como ‘hábitat crítico’ para 25 especies


Un grupo conservacionista de Estados Unidos y el congresista Raúl Grijalva, presentaron una demanda este miércoles en un esfuerzo por bloquear la propuesta del presidente estadounidense, Donald Trump, de construir un muro en la frontera con México.

La iniciativa busca presionar al Departamento de Seguridad Nacional y al servicio de Aduanas y Protección de Fronteras de EU para que preparen un informe "programático sobre el impacto ambiental" del programa de seguridad fronterizo de Estados Unidos que busca construir un muro en la frontera con México, de acuerdo con KTAR noticias.

"Algunas áreas ubicadas dentro de las 50 millas de la línea limítrofe de la frontera entre EU y México han sido identificadas como un 'hábitat crítico' para al menos 25 especies de acuerdo con el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los EU", agregó ese medio de comunicación.

"Nosotros presentamos esa demanda tomando en consideración todas las perspectivas del medio ambiente", dijo Randy Serraglio, del Centro de Diversidad Biológica con sede en Arizona, y agregó que la demanda busca que se haga una investigación profunda sobre el potencial impacto al medio ambiente de la construcción del muro.

"Las perspectivas que nosotros consideramos en la demanda incluyen la vida salvaje, las especies en peligro de extinción, como jaguares y ocelotes, seguridad fronteriza y patrulla de frontera. La propuesta de un muro fronterizo puede afectar los hábitats de especies amenazadas o en vías de extinción", dijo Serraglio.

"Esto no se debe a la inmigración u otras causas, solamente por factores medio ambientales", agregó.

El congresista del estado de Arizona Raúl Grijalva tomó partido con el grupo ambientalista en la demanda, señalando en la declaración entregada este miércoles que las "leyes ambientales de EU son de las más antiguas y fuertes del mundo, y deben aplicarse en las fronteras".

"Estas leyes existen para proteger la salud y el bienestar de nuestro pueblo, nuestra vida silvestre y los lugares donde ellos viven", subrayó.

El pasado 25 de enero Trump firmó una orden ejecutiva para que se construya una "barrera física" a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, de unos tres mil 200 kilómetros de longitud.

AP
ALST
Los Ángeles, Estados Unidos
Jueves 13 de abril de 2017.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

Síguenos en Twitter