El escritor italiano recibió el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara entre aplausos y ovaciones

Guadalajara.- No es un escritor grandilocuente ni pretencioso. Claudio Magris es más como un pescador de Trieste en Italia: muy bohemio, desgarbado y cabello revuelto en espera de un bello amanecer.

El escritor italiano, de 75 años, recibió el sábado el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances dentro de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, entre aplausos y ovaciones.

Claro que intentó hablar en español, pero su bello italiano apenas y lo dejó agradecer a todos por su premio: “Mi profunda y conmovedora gratitud a todos”.

Para después leer en su idioma un largo discurso sobre lápices de colores y sus motivos para escribir.

“Escribir es también un intento de construir un Arca de Noé para salvar -todo lo que amamos, para salvar el deseo vano e imposible quijotesco, pero inextirpables- cada vida”.

Y Magris se hundió en las profundidades de sus recuerdos para preguntarse: “¿Por qué se escribe? Por tantas razones... por amor, por miedo, como protesta, para distraerse ante la imposibilidad de vivir, para exorcizar un vacío, para buscarle un sentido a la vida”, lo que de inmediato atrapó al público ante la belleza de sus palabras que le respondieron con aplausos.

El escritor habló sobre algunos de sus libros, como El Danubio, y expresó que “existen varias escrituras: las que dan voz a la tragedia y al horror de la vida, y aquellas que dan voz a su encanto, las que obsesionan con la verdad, y aquellas que pretenden reinventar el mundo”.

Magris y la violencia
 en el mundo

Más tarde, el escritor ofreció una rueda de prensa en la que aseguró no saber qué hacer ante los problemas de violencia.

“Si yo supiera qué se podría hacer contra esto sería un genio. Probablemente es necesario tener un rigor que arranque desde el inicio de la delincuencia para impedir que ésta se propague”, expuso.

Las preguntas giraron alrededor de lo que ocurre en México y poco sobre literatura, pero Magris contestó.

“Italia tiene unas manchas horribles de corrupción... la mafia matando a los jueces, pero creo que hay países donde se sufren graves problemas de corrupción y de violencia... México es uno de estos países”, continuó.

El escritor aseguró que tienen una fascinación por el país, pero “después de lo terrible que acaba de ocurrir en su país, nos sentimos desanimados porque no logran controlar la violencia tan atroz”.

Aunque llegó el momento en que el Premio FIL opinara, no le gusta mucho opinar sobre asuntos políticos.

“Estoy convencido de que los escritores tienen exactamente los mismos deberes, las mismas responsabilidades que todos los demás. Es equivocado creer que ser escritor signifique entender mejor la política. No es cierto. Muchos de los más grandes escritores de 1900 eran fascistas, nazis, estalinistas. Pero nosotros seguimos amándolos, a pesar de sus posiciones inhumanas y a veces estúpidas”.

 Sobre una de sus grandes obras, El Danubio, explicó que no puede actualizarse incluyendo los acontecimientos sucedidos en la región después de la caída del Muro de Berlín.

 En italiano y de manera pausada, Claudio Magris continuó hablando de literatura, de la que dijo puede clasificarse en dos categorías:

 “Sin emoción no existe nada. Está un tipo de ésta, que es muy precisa, como el enamoramiento. Y existe otra, una más vaga; la literatura nace para buscar cuál es la emoción. La escritura busca lo que va a decir después”.

 Y Claudio Magris, la figura de la edición 2014 de la Feria Internacional del Libro, se despidió con una frase que engloba toda su grandeza: “Mi pluma puede ser un arma, pero no significa que sea la mejor”.

 El escritor promueve dos libros en la Feria de Guadalajara con dos editoriales diferentes.

 Con Sexto Piso, El Conde y otros relatos, y con Anagrama, La literatura es mi venganza, junto con Mario Vargas Llosa.

El Economista
Vicente Gutiérrez / Enviado
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Guadalajara, Jalisco, Mx.
Domingo 30 de noviembre de 2014.

Juan Villoro

Las calles se han llenado de gente que protesta, dándole visibilidad a sentimientos que hasta hace poco estaban dispersos. Al mismo tiempo, actos aislados confunden la discrepancia con la violencia. Se habla de grupos anarquistas y se habla de provocadores al servicio de quienes desean la represión.

La quema de la puerta de Palacio Nacional, en presencia de un general vestido de civil, parece un montaje para desacreditar la inconformidad y amedrentar a quienes deseen participar en futuras marchas.

Un clima ominoso se cierne sobre el país. De acuerdo con la ONG Artículo 19, el año pasado hubo 330 ataques a periodistas, muchos de ellos cometidos en el Distrito Federal en el contexto de manifestaciones. El curador y teórico del arte Cuauhtémoc Medina ha llamado la atención sobre la creciente criminalización de la disidencia. En una carta que circula en la red, se refiere a las detenciones ilegales que han ocurrido en los últimos días. La onda expansiva de los arrestos ha alcanzado a personas no involucradas en política, como Atzin Andrade, estudiante de La Esmeralda, o Laurence Maxwell, doctorando chileno que vive en México.

Es obvio que la gente está cansada de las molestias ocasionadas por las marchas y el cierre de carreteras. Este hartazgo se ha visto incrementado por la quema de coches y autobuses. En algunos casos esa piromanía es espontánea y surge de quienes no encuentran otro cauce para su indignación; en otros, parece provenir de quienes desean que arrecien las detenciones en curso. Pero sería un enorme retroceso que el gobierno federal y el capitalino criminalizaran la protesta, buscando la restauración de un sistema corrompido y carente de credibilidad.

¿Es posible generar un movimiento a partir de las energías en juego?, ¿crear un Frente Cívico que renueve la esperanza?

El prerrequisito para que eso suceda es que las causas ciudadanas tengan fuerza. En los últimos días la sociedad ha podido comprobar su impacto, no tanto en las plazas, sino en la reacción del gobierno. La cancelación del contrato otorgado a la compañía Higa para el tren México-Querétaro y la promesa de que la “Casa Blanca” será vendida son gestos que no restauran la dañada imagen de la Presidencia, pero muestran que toma nota de la indignación popular.

Nuestra opinión pública no tiene rostro definido; escapa a los desprestigiados partidos políticos y se dispersa en las miles de voces que reclaman un cambio.

¿Será posible articular eso en un frente común? La discrepancia ha tenido numerosas formas de expresarse en los últimos años, de la Caravana de Caravanas en apoyo al EZLN al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, pasando por #YoSoy132 y las movilizaciones por Ayotzinapa. Empresarios, juristas, figuras del espectáculo, sectores de la iglesia, estudiantes y profesores se han pronunciado en contra de la corrupción y la impunidad.

Para que un Frente Cívico plural prospere es decisivo que tenga muy pocas y muy claras metas. No se trata de rediseñar el país en detalle. Su objetivo no puede ser la renegociación de la deuda pública. Los temas puntuales vendrán después. Lo decisivo es cambiar el tablero y las reglas del juego. Luego llegarán las nuevas fichas.

Un tema puede unir el descontento: la legalidad, buscar que el ejercicio del poder pase por la ética. La clase política mexicana pretende criminalizar la inconformidad porque ella misma incumple la ley.

Necesitamos una reforma del Estado y nuevos modos de participación. En España, el colectivo Podemos ha impulsado estrategias heterodoxas para hacer política. Muchos cuestionan las metas de este movimiento. Le pregunté al respecto al analista político Josep Ramoneda y contestó: “Eso va a durar hasta que se peleen”. La respuesta, que parece desalentadora, no lo es. El grupo Podemos buscar cambiar el tablero de juego; cuando lo haga, cada tendencia será representada por piezas diferentes.

La urgencia mexicana es del mismo tipo. Necesitamos un horizonte confiable para participar. Eso no necesariamente implica ganar las elecciones; la ciudadanía ha mostrado su fuerza para influir en las decisiones del gobierno y los partidos. Es iluso pensar que los profesionales de la grilla harán el harakiri de dejarle su “negocio” a los ciudadanos, pero podemos presionar en esa dirección.

¿Será viable organizarnos en la diversidad para ciudadanizar la política? Esto, que parece un sueño guajiro, podría suceder en el país que llena los estadios para superar la realidad al grito de: “¡Sí se puede!”.

Reforma
Juan Villoro
Ciudad de México
Domingo 30 de noviembre de 2014.

El fondo contiene manuscritos, notas, fotos y correspondencia del fallecido Nobel

La Universidad de Texas, en Austin, ha comprado el archivo personal del premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez y se convertirá en el lugar para que académicos, estudiantes y admiradores puedan consultar fotografías, manuscritos, notas y correspondencia del autor a partir del año próximo.

El fondo ya está siendo transportado a Estados Unidos, adonde está previsto que llegue esta semana. Stephen Enniss, director del centro de investigación en Humanidades de esa facultad, el Harry Ransom, asegura que la negociación para adquirir el archivo comenzó a finales de 2013, cuando el escritor todavía estaba vivo. La librería Glenn Horowitz representó a la familia del autor en la venta. “Visité México [donde García Márquez falleció y donde había pasado las últimas décadas de su vida] en julio de este año para examinar el archivo de primera mano”, cuenta Enniss. “Está en excelente estado”, explica.

En el archivo destacan los borradores de una novela inédita del autor, 'En agosto nos vemos'
El material incluye manuscritos originales de una decena de libros —Cien años de soledad, El amor en los tiempos del cólera y Memoria de mis putas tristes, entre ellos—; más de dos mil cartas, incluidas algunas de Carlos Fuentes y Graham Greene; borradores de su discurso de aceptación del premio Nobel de literatura en 1982; cuatro decenas de álbumes de fotografías, las máquinas de escribir Smith Corona, ordenadores y álbumes de recortes de periódicos de Latinoamérica y del resto del mundo. “El Centro tiene un laboratorio de conservación de primer nivel. Podemos guardar materiales de todo tipo: papel, fotos, grabaciones, archivos de computadora…”, afirma Enniss.

El director del centro Harry Ransom asegura que García Márquez “en general, no tenía copias de sus cartas, pero hay muchas que recibió de políticos y escritores”, por eso cree que “a la hora de estudiar su vida y obra, sus conexiones internacionales dicen mucho de lo que fue su trabajo”. En el archivo destacan los borradores de una novela inédita del autor, En agosto nos vemos, así como investigaciones para El general en su laberinto y una copia mecanografiada y marcada de Crónica de una muerte anunciada. “Los materiales documentan la gestación y los cambios en la obra de García Márquez y revelan sus luchas con el lenguaje y la estructura”, detalla el comunicado difundido por el propio centro académico. “Estamos planeando organizar un simposio en otoño de 2015, cuando se abra el archivo para la investigación”, adelanta Enniss sobre los planes de futuro del material, que incluyen la digitalización de partes de la colección para que el público general los pueda consultar también.

El Centro Harry Ransom alberga también el material de escritores como Jorge Luis Borges, William Faulkner y James Joyce. “Estamos encantados de que el archivo de Gabo viva en el gran y único Centro Ransom, donde generaciones de estudiosos y amantes de su trabajo podrán profundizar su aprecio y comprensión de su vida y su legado literario”, afirma el hijo de García Márquez, Rodrigo García, en el comunicado.

En Colombia, la ministra de Cultura, Mariana Garcés, lamentó que la documentación termine en Estados Unidos. “Es una lástima no tenerlo”, declaró a la agencia Efe. Otro de los hijos del escritor, Gonzalo García Barcha, dijo a la emisora colombiana Blu Radio que “el Gobierno colombiano nunca se hizo presente ni hizo ninguna oferta”.

El País
Antonieta Cádiz
 Houston, Texas, EU.
Lunes 24 de noviembre de 2014.

Después de la desaparición de 43 estudiantes, el presidente Peña Nieto se enfrenta a la peor crisis de su mandato.

"¡Fuera Peña! " corearon miles de mexicanos, el jueves 20 de noviembre en treinta ciudades en México, exigiendo la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto. Ocho semanas después de la desaparición de 43 estudiantes secuestrados por agentes de policía deshonestos en el Estado de Guerrero (suroeste), un viento de revuelta amenaza la legitimidad del gobierno, acusado de pasividad frente a la infiltración de las instituciones por la delincuencia organizada.

Una marea humana invadió el centro de la ciudad de México, el jueves, el día del 104 ° aniversario de la Revolución. "¡Ni uno ni tres, queremos vivos a los 43!

"Este lema punteaba la jornada nacionales de apoyo a los padres de los estudiantes desaparecidos en Iguala el 26 de septiembre después de una sangrienta represión. Ordenado por el alcalde de esta ciudad, José Luis Abarca, vinculado a un cártel de drogas regional, este ataque por la policía municipal despertó la indignación que ahora se extiende más allá de las fronteras.

Según la encuesta, los desaparecidos fueron entregados a narcotraficantes que presuntamente mataron, quemaron sus cuerpos durante catorce horas, y sus restos arrojados a un río. Encontrado por las autoridades, que serían en un estado de degradación que dificulta su identificación.

Esta información es refutada por las familias. "El gobierno nos miente, critica Mario César, padre de uno de los desaparecidos. La versión oficial no se sostiene, porque estaba lloviendo ese día, argumentan.

El Monde.fr /Puebl@Media
Frédéric Saliba / Corresponsal
Paris, Fr. / Ciudad de México, Mx
Lunes 24 de noviembre de 2014.

México es escenario de intensas protestas que reclaman justicia por la desaparición de 43 estudiantes.

El presidente uruguayo, José Mujica, dijo a Foreign Affairs que la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa es "terrible" y que desde lejos parece que México fuese "una especie de Estado fallido".

"A uno le da una sensación, visto a la distancia, que se trata de una especie de Estado fallido, que los poderes públicos están perdidos totalmente de control, están carcomidos. Es muy doloroso lo de México", dijo el mandatario en una entrevista con Foreign Affairs Latinoamérica publicada el viernes en el sitio web de la revista.

Mujica sostuvo que la desaparición de los estudiantes se debe a la corrupción, instalada como una "tácita costumbre social" y que México está obligado a aclarar el caso "caiga quien caiga, le duela a quien le duela y tenga la consecuencia que tenga".

"Son cosas que en el mundo de hoy no deberíamos permitir, porque la civilización que tenemos tiene muchísimos defectos, pero el progreso y la marcha de esa civilización no tiene que atar las manos", agregó Mujica, que concluye su mandato en marzo de 2015.

México es escenario de intensas protestas que reclaman justicia por la desaparición de 43 estudiantes, que en septiembre fueron atacados por policías corruptos y narcotraficantes en la ciudad de Iguala, en el sureño estado de Guerrero.

Las manifestaciones se han radicalizado desde que la fiscalía general reveló la declaración de tres presuntos sicarios del cártel Guerreros Unidos que confesaron haber asesinado a los estudiantes, quemado sus cuerpos y arrojado sus restos a un río.

AFP
Montevideo, Uruguay
Lunes 25 de noviembre de 2014.

Antonio Navalón                     

Tras un momento de gloria, México atraviesa el periodo más amargo de en décadas

Cuando Enrique Peña Nieto asistió el 26 de septiembre a la celebración del Día Mundial del Turismo en Guadalajara (Jalisco), aún resonaban en sus oídos las alabanzas por unas reformas que le habían granjeado el premio de “estadista del año”. Cómo iba a imaginar que, a 300 kilómetros de la capital del país, que tanto le está costando gobernar, comenzaba a pergeñarse uno de los episodios que marcarán su sexenio de manera definitiva. En Iguala, 43 jóvenes fueron secuestrados la noche de aquel viernes y otras seis personas, asesinadas.

No hay ningún gran medio internacional que no haya publicado la historia y no hay nadie que pueda sustraerse a un hecho evidente: México atraviesa (después de haber vivido su momento de mayor gloria en años) el periodo más amargo y triste de las últimas décadas. Hay muchas razones que explican esta sensación y muchas realidades nuevas. Así como en los tiempos de “la insoportable levedad del ser”, Milan Kundera mostraba lo fácil que era aplastar la libertad con tanques, los gobernantes actuales deberían saber que las redes sociales dificultan el ejercicio del poder. En el caso mexicano, además de la desigualdad social común a otros países de América Latina, la violencia y el pacto para no pedir responsabilidades políticas al anterior presidente han convertido a Peña Nieto en acreedor no sólo de sus propios muertos y desaparecidos, sino de los heredados del mandato de Felipe Calderón. El costo ha sido alto, por ejemplo el turismo en Acapulco (uno de los principales focos del país) ha caído un 60%. Por si fuera poco, el Gobierno parece olvidar que su mayor dificultad durante la última campaña presidencial fueron los mismos estudiantes que ahora salen a las calles y claman justicia.

No hay Gobierno en el mundo que haya sabido reaccionar con tino a los nuevos desafíos. Pesa demasiado la conciencia de ciclo acabado y de ser parte, se sea o no corrupto, de un sistema endémicamente corrompido que ofrece desigualdad, insatisfacción e incapacidad. En el continente (y ahora ya el tiempo ha desaparecido del escenario político), el error fue no articular soluciones que disminuyeran las diferencias sociales que carcomen las entrañas e imposibilitan gobernar en muchos países. La democracia formal se ha consolidado en la región. Pero el ascendente sobre los ciudadanos no puede mantenerse cuando a diario, por recordar sólo lo que ocurre en España, se ven furgones llenos de políticos corruptos en un sistema que parece incapaz ya no sólo de evitar estas prácticas, sino de sancionarlas. Cada día el escándalo es mayor.

Con un Ejecutivo mexicano sin autoridad moral, sin haber hecho un corte claro y sin haber entendido la gran lección de las guerras sucias de las dictaduras militares sudamericanas, el cuadro es muy difícil de componer. Primero, hay un convencimiento mayoritario de que la corrupción es generalizada y mediatiza toda la vida nacional. Segundo, resulta inconcebible que, buscando a los estudiantes, se encuentren otros 70 cadáveres en diversas fosas. Eso solo lleva a la conclusión de que en México no existe un registro nacional de desaparecidos ni de aparecidos ni investigación sobre las víctimas.

La invasión de las calles y de las redes remite al mismo ejemplo de la fallida primavera árabe: la nueva política y el clamor social sirven para derribar, pero aún no para construir. ¿Y ahora qué? Resultará muy difícil restaurar un mínimo de confianza. Quizá el problema de la política, de Iguala, de Peña Nieto, de Petrobras y de Dilma Rousseff es que tratan de arreglar y preservar, mientras que los nuevos tiempos exigen cambiar. Es decir, tirar y volver a hacer la casa. No vivimos un fenómeno desconocido en la historia política: esos vientos y aquellos barros trajeron los lodos del fascismo y el aniquilamiento de los sistemas políticos que eran espacios de libertad.

Con su ambicioso plan de reformas, el Gobierno de Peña Nieto tocó intereses estructurales y muy poderosos. Nunca sabremos qué parte del clamor de las calles es respuesta de los poderes fácticos a ese intento por cambiarlo todo. Lo que sí sabemos es que, después de hacer desaparecer a 43 normalistas y tardar casi 40 días en dar explicaciones, es muy difícil convencer a la población no sólo de que obedezca las leyes y pague impuestos, sino de que tenga fe en un sistema que vive un referéndum cada vez que un tuit empieza a volar y, lo que es peor, muestra a diario la pérdida de la brújula de la iniciativa política.

El País
Madrid, España
Antonio Navalón
Miedo a la libertad
Domingo 23 de noviembre de 2014.

Liberal, autor de libros como «Siglo de caudillos» y «El poder y el delirio», muy crítico con Cuba y Chávez, ha recibido el premio FAES de la Libertad

Enrique Krauze (Ciudad de México, 1947) parece grande incluso sentado. Tiene andares de animal mitológico, cauteloso y de una amabilidad que busca persuadir a su interlocutor, y lo consigue. Gasta una lengua pausada, en la que paladea algunas palabras como si fueran sillares de escultor antiguo. Escucha bien. Ingeniero industrial y doctor en historia, es escritor, historiador, biógrafo, empresario cultural y editor de la revista «Letras Libres». Durante veinte años colaboró con Octavio Paz, su gran maestro, en la revista «Vuelta». Autor de numerosos libros, entre los que destacan «Caudillos culturales en la Revolución Mexicana», «Siglo de caudillos», «Redentores» y «El poder y el delirio», recientemente recibió en Madrid el premio FAES de la Libertad.

—En un artículo sobre el antisemitismo elogió el tratamiento del trágico tema judío en la serie de televisión «Isabel». ¿Por qué?

—Lo conozco con cierto detalle. No solo porque provengo de una familia judía sino porque estudié en un colegio israelita en México, y porque también me interesó desde joven este tema. El modo en que hicieron encarnar en algunos personajes, como el de Cabrera, cerca del Rey y de la Reina, el drama del converso, a veces con los diálogos, a veces solo con un gesto, su tensión, su desgarramiento... El modo en que se trató el tema de la Inquisición, la invención del crimen ritual, la expulsión, los personajes... Encontré un respeto, una objetividad, una sutileza que habla muy bien de la selección histórica y en particular de esta serie. Cuando se hacen las cosas bien hay que encomiarlas, y creo que además es algo importante dada la profundidad de la huella de Sefarad en la historia española.

— ¿Cuál es la enmienda intelectual para nuestro tiempo que usted plantea contra el telón de internet?

—Internet es el nuevo universo de la comunicación, eso es obvio. Ha venido para quedarse y para expandirse, para ampliar su horizonte de modo que todavía no podemos prever. Pero debemos porfiar en la voluntad de razonar, de comprender históricamente los hechos que no caben en 140 caracteres, ni en un mensaje de WhatsApp, ni en un podcast ni en una imagen de vídeo. Nuestra era es vertiginosa, incierta, pero no podemos renunciar a la comprensión histórica. Yo creo que sin comprensión nos quedamos en el vacío, y este es uno de los elementos a los que esa enmienda hace referencia. Recuerde que esa frase, enmienda intelectual, es de Spinoza, y así se llamaba un tratado escrito por él. Lo que él procuraba es: no rías, no llores, mejor comprende. Lo que hace falta en nuestra época es eso, comprender. Todos los fenómenos políticos, sociales, económicos, necesitan un elemento de comprensión, ser entendidos. No indulgencia, no pasividad, comprensión histórica.

—Lo que ocurre es que la misma potencia de internet no sé si ha llevado a la exacerbación el debate entre apocalípticos e integrados. Una ola a la que nadie se puede resistir. Usted denunció el peligro del discurso del odio. ¿Cómo encauzamos eso?

—Fruto de mi experiencia personal he llegado a la conclusión de que el noventa por ciento (por decir una cifra que creo que no es inexacta) de las personas jóvenes en su mayoría que utilizan este pequeño aparato [y señala el teléfono inteligente que está sirviendo para grabar la conversación] para entrar en conversaciones con el mundo, con los demás, yo creo que lo hacen con cierta curiosidad de conocimiento.

— ¿El 90 por ciento?

—Yo pienso eso. Entran de buena fe. Entran para navegar. Y que si la respuesta que obtienen es una conversación que les diga algo nuevo, aunque sean 140 caracteres, que les dé un link, un pequeño conocimiento, que les haga modificar un poco su opinión y que les haga decir «esto no lo sabía», o «esto no lo había yo visto antes», yo creo que es el momento perfecto de entrar. El problema es ese diez por ciento violento, agresivo, que entra como antes se iba a la plaza pública en los momentos de ira, a espetar frases de odio. Y esos son más activos que la mayoría silenciosa. Cierto que unos van a la guerra, pero no por estos que van a la guerra debemos renunciar a todo eso. Hay que tratar de persuadir, y se va persuadiendo poco a poco. En las propias empresas yo he visto que si se les provee, si se les explica, casos concretos, las instancias de odio, ellos reaccionan y creo que poco a poco puede prevalecer, podemos hacer que el 90 por ciento sea más activo.

— ¿Y personalmente cómo vive esta ansiedad permanente, esta información que no cesa en 24 horas siete días a la semana?

«Leo blogs y revistas, diarios, pero no espero a ver qué pesco»

—Más allá del tema del odio y del amor, yo seré siempre de la vieja guardia, sí tengo este aparato, qué le voy a decir...

— ¿Pero le acompañan más los libros?

—Me acompañan más los libros, los libros y el papel. Por eso tengo la revista «Letras Libres», por eso sigo escribiendo libros, y sigo creyendo en la perdurabilidad de los libros y esos son los que me acompañan. Trato de ser muy activo en mi modo de acceder a la red. Allí leo ciertas revistas, ciertos periódicos, ciertos blogs que me interesan, ciertas personas que me interesan, pero en general no me coloco en la posición pasiva de esperar a ver qué pesco o a ver si sale del cielo o de las nubes una información. Siempre voy buscando un conocimiento que tenga una aplicación para un ensayo, para un libro, para un artículo...

—Con «Letras Libres» supongo que pretende influir en la sociedad. ¿Qué pretende conseguir con la revista, o qué se puede hacer desde una revista todavía hoy?

—Supongo que muy poco. No soy un iluso. Todos los que trabajamos en revistas o en libros o en periódicos estamos preocupados por el crepúsculo de nuestra industria y sentimos que día tras día se nos va el papel, hasta que tal vez un día desparezca, aunque espero que no. Pero yo creo en el peso específico de las ideas, de la crítica, de los buenos textos, de la buena literatura. Yo me formé en esa tradición, que es la de Octavio Paz, que a su vez se formó en la tradición de Ortega y Gasset y su «Revista de Occidente», y es una larga tradición en habla hispana, y en habla inglesa y francesa, por supuesto, pero sobre todo en nuestra habla castellana, que tiene sus lectores en papel, en América Latina, en México y en España. Pero lo que más me ha sorprendido, más bien me ha dejado perplejo, son los cientos de miles de lectores en internet...

— ¿Ha potenciado su eco?

—Pero a un grado increíble. Cuando nació la revista mi hijo mayor, León, me persuadió de que naciera como sitio, y a mí me pareció una excentricidad, una locura. Ahora lo excéntrico más bien es tenerla de papel. El sitio es muy visitado. Hay cerca de medio millón de usuarios únicos, se quedan tiempo leyendo, la respuesta en Twitter y en Facebook y la respuesta a artículos que escriben las decenas y cientos de colaboradores es impresionante, y se ha creado y se crea una comunidad con lectores en Venezuela y en Argentina, pero también en Nueva Zelanda y en Suecia, y creo que ocupamos un nicho que está expresado en el nombre doble de la revista, las letras y la libertad. Por eso tengo la confianza de poder seguir adelante. Además es una empresa muy pequeña, de muy pocas personas. Cuidamos los costos mucho, y contamos con patrocinios privados, en España, en México, incluso un sector de patrocinio público, porque en México hay una tradición de esto. Pero también suscriptores y lectores, y estamos con nuestras aplicaciones de iPad para tratar de ir ganando a las nuevas generaciones.

—Del mismo modo que Marcel Duchamp rompió la jerarquía de la belleza, internet parece como si hubiera desmantelado la jerarquía de lo importante, y por supuesto de la crítica. La figura del crítico que distinguía lo valioso de lo irrelevante ha saltado por los aires. ¿Se puede recuperar esto a través de revistas como «Letras Libres» o es una batalla casi perdida?

—No debemos ni celebrarlo ni lamentarlo porque es un hecho. Pero yo sigo creyendo en la fuerza que tiene un texto, yo creo que la calidad del contenido se abre paso...

— ¿Llega a su destinatario?

—Llega al destinatario. Ya sea en la televisión, en radio, etcétera. Volvemos a la pregunta inicial: una serie de televisión, de historia, novelada, y unos mexicanos que la ven y que descubren en ella una calidad y lo hacen resaltar. Yo creo que es lo mismo con un texto y que si un torrente de lectores piensa que una novela o que una creación es muy buena, pero hay alguien que vaya contracorriente, y explica razonablemente por qué no tiene buenas posibilidades de persuadir. No hemos renunciado a la razón, todavía. El siglo XXI todavía no ha renunciado a la razón.

ABC.es
Alfonso Armada
Madrid, España
Lunes 03/11/2014.

Tanto el Vaticano  como la Casa Blanca han expresado su preocupación por la desaparición de 43 normalistas en Guerrero

Roma.- La desaparición de 43 estudiantes normalistas en México hace más de un mes ha hecho eco por el mundo en las últimas horas: tanto el papa Francisco como el gobierno de Estados Unidos expresaron su preocupación por el caso.

En su audiencia general en el Vaticano, Francisco dedicó sus oraciones para la localización de los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, quienes desaparecieron el pasado 26 de septiembre, presuntamente a manos de la policía y el crimen organizado.

“Quisiera hoy elevar una oración y traer cerca de nuestro corazón al pueblo mexicano, que sufre por la desaparición de sus estudiantes y por tantos problemas parecidos. Que nuestro corazón de hermanos esté cerca de ellos orando en este momento”, dijo en español el papa, reportó Notimex.

Las palabras del pontífice estuvieron fuera del discurso escrito que leía ante unas 30,000 personas reunidas en la Plaza de San Pedro para la audiencia.

Por otro lado, en Washington este martes también hubo una breve referencia al caso por parte del vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, quien se limitó a decir que es “preocupante” el caso ocurrido en el municipio de Iguala, en el estado de Guerrero.

“Obviamente, los reportes sobre esta situación son preocupantes”, dijo Earnest al ser cuestionado por la prensa sobre el caso.

A 33 días de ocurrida la desaparición de los 43 jóvenes —además del asesinato de tres estudiantes y otras tres personas el 26 y 27 de septiembre—, el gobierno mexicano ha detenido a 56 personas e investiga los restos encontrados en fosas clandestinas de Iguala y el vecino municipio de Cocula.

El entonces alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa, María de los Ángeles Pineda, enfrentan órdenes de aprehensión como supuestos responsables de la violencia y las desapariciones. Una investigación federal los vincula con el grupo delictivo Guerreros Unidos.

El caso de presunta colusión de autoridades locales y criminales ha generado manifestaciones masivas de indagación en México, respaldadas en varias ciudades del mundo. Foros como el del Parlamento Europeo se han pronunciado a favor de una pronta investigación y justicia a las víctimas.

CNN México
Roma, Italia
Jueves 30 de octubre de 2014.
Miércoles, 29 de octubre de 2014.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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