Otras 172 resultaron heridas por el tifón que sorprendió a los isleños en la noche del domingo y alcanzó ráfagas de viento de hasta 100 kilómetros por hora.

"Estamos recorriendo lugares afectados por fenómeno atmosférico de gran intensidad en Regla [municipio de La Habana]. Los daños son severos, hasta el momento lamentamos la pérdida de tres vidas humanas y se atienden 172 heridos. Varias brigadas trabajando ya en el restablecimiento", informó el presidente cubano Miguel Díaz-Canel.

Un poco antes, el portal oficialista Cubadebate detallaba que "La Habana sufrió el embate de un gran tornado que dejó numerosos daños humanos y materiales en varios poblados de la ciudad", que permanecieron por varias horas a oscuras.

"La fuerza de los vientos del tornado se puede comparar con la de un huracán de categoría 4 o 5, aunque su impacto es más focalizado", agregó el portal.

En un recorrido por la capital de la isla, reporteros de la AFP constataron varias calles del barrio Luyanó, en el Municipio 10 de Octubre, llenas de escombros.

Algunos pedazos de balcón de edificios habían cedido, mientras postes y árboles caídos interrumpían las vías.

El Hospital Materno Infantil Hijas de Galicia estaba siendo evacuado debido a daños en sus instalaciones. El ulular de las sirenas en la ciudad era constante, con bomberos y ambulancias desplazándose en labores de rescate.

Otros barrios afectados de la capital fueron Santos Suárez, Vía Blanca y Chibás.

"Fuerte tornado en La Habana. Me cogió en la calle, en el carro, con mi esposa y mis niños. Y tuve que ir esquivando matas caídas, inundaciones, fuertes vientos. Hasta que pude llegar a casa. Pasamos gran susto", contó el actor Luis Silva, "Pánfilo", que interactuó con Barack Obama en su visita a la isla en 2016.

"El sonido de un avión"

El tornado ocurrió en medio de una esperada tormenta que ya afectaba la zona oeste de Cuba, con ráfagas de hasta 100 km por hora y penetración del mar. Esta se prolongaba la madrugada del lunes.

"Los de la isla acostumbrados a estos avisos, no sospecharon la magnitud de lo que se avecinaba después de superadas las ocho de la noche", admitió el diario Granma, órgano oficial de comunicación del gobierno.

El especialista del Instituto de Meteorología (Insmet), Armando Caymares, explicó a la prensa oficial que "las personas sintieron como el sonido de un avión de propulsión a chorro y cambios en la presión ambiental".

Ciudadanos compartían vía redes sociales imágenes de calles inundadas, de vehículos volteados y arrumados contra las paredes o impactados por postes. Todo ello en medio de la penumbra.

En varios barrios la energía ya había sido cortada anticipadamente por precaución, pero iba siendo repuesta a medida que las condiciones mejoraban.

Los especialistas de meteorología explicaron que este fenómeno se produjo debido a una baja extratropical que descendió del sudeste del golfo de México y entró por el oeste de la isla.

"Además de este tornado se reportan rachas de vientos con daños a instalaciones públicas y el sector residencial, mientras que existen ligeras inundaciones en varios sectores del malecón y otras zonas bajas del litoral", detalló Radio Reloj.

El viento ocasionaba que las aguas del malecón de La Habana azotaran con fuerza y penetraran unos metros en la ciudad.

Las zonas del oeste de Cuba afectadas son las provincias de Pinar del Rio, Artemisa y Mayabeque. La tormenta avanzaba hacia el centro del país, pero con menor intensidad, según especialistas.

De acuerdo con el Insmet, el paso de tornados por la capital cubana no es un fenómeno cotidiano. Uno de los más recordados es el del 26 de diciembre de 1940 que impactó en la localidad de Bejucal.

En 2017, el poderoso huracán Irma castigó 12 de las 15 provincias cubanas, dejando pérdidas por 13.185 millones de dólares, con daños en viviendas, instalaciones de salud, escuelas, hoteles, redes eléctricas y cultivos.

AFP
La Habana, Cuba
Lunes 28 de enero de 2019.


Se estrella un avión con 109 personas a bordo en Cuba


"Todavía no lo creo", dice Jorge Castillo, un cincuentón delgado y fibroso que fue uno de los primeros en llegar al lugar donde en el mediodía de este viernes se estrelló un avión Boeing 737, arrendado por la compañía Cubana de Aviación.

     La nave cubría una ruta doméstica entre La Habana y la oriental provincia de Holguín, un trayecto de unos 700 kilómetros, cuando por causas aún desconocidas cayó a tierra al despegar del aeropuerto internacional José Martí de La Habana.

     Castillo cuenta a Xinhua con nerviosismo que venía caminando por una carretera secundaria del Reparto La Catuca, cercano al aeropuerto internacional habanero, cuando vió venirse a tierra la aeronave, que volaba con 104 pasajeros, la mayoría cubanos, y una tripulación mexicana de cinco personas.

     "Me tiré al suelo primero y después salí corriendo hacia los restos donde me puse ayudar a las víctimas", narra con visible sobresalto y confiesa que ese "ha sido el susto más grande de mi vida".

     En las labores de rescate, Castillo coincidió con Luis Manuel Vega, quien, de visita en La Habana, ayudaba a sus familiares en un sembrado de mandioca, en una finca cercana al sitio donde ocurrió el siniestro.

     "El olor es lo que más recuerdo", dice compungido Vega mientras se pasa un pañuelo sucio por la frente.

     El hombre aún está en shock por lo vivido y asegura que cuando cierra los ojos puede revivir las imágenes dantescas del desastre que pudo ser mayor si el avión cae un kilómetro más adelante, sobre las casas cercanas al aeródromo.

     Vega regresó esta tarde por ómnibus a su casa en el municipio de Rafael Freyre, en la misma provincia del oriente de la isla que era el destino final de la aeronave.

     Varios testigos coinciden en que al despegar, el avión hizo dos movimientos erráticos y se inclinó irremisiblemente hacia la derecha hasta precipitarse a tierra en un área agrícola y descampada, con pocas viviendas en las cercanías.

     Los pobladores de los alrededores se movilizaron rápido en socorro de las víctimas. Del trágico suceso solo sobrevivieron tres mujeres, que sufrieron traumatismos cráneo-encefálicos, fracturas en miembros inferiores y laceraciones en huesos y partes blandas. Pero una de ellas falleció horas después mientras recibía asistencia en el hospital "General Calixto García", de la capital cubana.

     La cooperación desinteresada de esas personas marcó el trágico suceso, ocurrido casi un año después de que en abril de 2017 un avión militar chocara contra una elevación en la cercana provincia de Artemisa, donde fallecieron los ocho tripulantes.

     Ahora, los restos carbonizados están esparcidos y atravesados sobre una línea férrea, a apenas a un kilómetro de la Terminal Uno del principal aeropuerto cubano.

     Apagadas las llamas y disipado el humo, vestidos con batas blancas, los forenses del Laboratorio Central de Criminalística, una entidad del Ministerio del Interior, trabajan entre los restos a pesar de la lluvia inclemente.

     La Policía tiene acordonado el lugar e impide el acceso, incluso de los periodistas, que desde unos 150 metros de distancia apenas pueden apreciar un par de grandes restos triangulares, presumiblemente de la cola o de un ala.

     El Instituto Cubano de Aeronáutica Civil de Cuba (IACC), una entidad del Ministerio de Transporte, está al frente de las investigaciones para determinar las causas del siniestro, que no afectó las operaciones del aeropuerto.

     En las cercanas instalaciones de la empresa Cubana de Aviación, los familiares de los pasajeros entregan información personal a las autoridades para poder identificar a las víctimas.

     Es evidente el dolor entre los familiares que reciben atención médica y sicológica por parte de las autoridades, preocupadas por restañar los daños de uno de los más cruentos accidentes aéreos ocurridos en la isla en los últimos años.

     El presidente Miguel Díaz-Canel, y buena parte del gabinete ministerial, se personaron en el lugar del accidente, mientras que el primer secretario del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro, dijo estar al tanto de lo ocurrido. De acuerdo con una información oficial, Castro se recupera de una planificada intervención quirúrgica de una hernia.

     Tras el accidente aéreo, el Consejo de Estado cubano decretó duelo oficial desde las 06:00 horas (10:00 GMT) del sábado las 24:00 (04:00 GMT) horas del domingo.

Xinhua
Raúl Menchaca
La Habana, Cuba.
Viernes 18 de mayo de 2018.


Los Rolling Stones en Cuba. Según los organizadores, gran parte de la infraestructura es nueva, incluyendo mil 300 kilos de sonido, el más grande que se haya instalado en Cuba.


La Habana. Fue un estallido de música y color. Los Rolling Stones hicieron historia hoy con un megaconcierto, el primero de su tipo en la isla y el broche de oro con el que cerraron su gira latinoamericana Olé.

El eléctrico Mick Jagger, con saco vino tinto y plateado, camisa roja y pantalón negro, subió a un escenario fabricado para la ocasión en la Ciudad Deportiva ante medio millón de personas que esperaron por horas para lograr los primeros lugares, ver a sus ídolos y realizar con ellos un ritual de clásicos del rock.

"Hola Habana, buenas noches mi gente de Cuba", lanzó Jagger en perfecto y modulado español ante un público que lo vitoreaba a poco de empezar el concierto que arrancó con el clásico "Jumpin' Jack Flash".

Los Stones abrieron el show con su éxito Jumping Jack Flash, que fue grabado por primera vez en 1968, época en la que los aficionados al rock de la isla compartían en secreto los discos de acetato, debido a que la banda estaba censurada por el Gobierno en la radio y la televisión estatal.

La siguiente pieza que interpretaron fue It's only rock and roll, cuyo estribillo but I like it, fue coreado por la multitud de alrededor de 400 mil personas.

"Sabemos que años atrás era difícil escuchar nuestra música aquí en Cuba, pero aquí estamos. Pienso que los tiempos están cambiando", agregó el vocalista en relación a las dificultades que las bandas angloparlante tuvieron en los años 60 y 70 en la isla, cuando al calor de la revolución se los silenciaba en las radios y medios bajo el argumento que su estática representaba la decadencia del capitalismo occidental, aunque los isleños se las ingeniaban pasándose los discos de vinilo de mano en mano.

En los años 80 ese contexto cambió, y aunque sus temas se transmitían por la radio y sus conciertos por la televisión, la agrupación nunca había tocado en vivo en la isla.

Entre los espectadores no faltaron los carteles con mensajes como We Love Stone o banderas de países que se declaraban República Stone, ni las personas vestidas con camisetas que lucían el popular logo de la banda de la boca con la lengua afuera.

El público comenzó a llegar desde el amanecer a las inmediaciones del lugar portando gorras, botella de agua y luciendo sudaderas con la emblemática imagen de la boca roja de los Rolling.

"Llegamos a las ocho de la mañana, son 12 horas de espera, pero vale la pena", dijo a la AP Jorge Ricardo, un constructor de 47 años que vino desde la vecina provincia de Matanzas, a unos 200 kilómetros al este de la capital, junto a su esposa, a quien perdió entre el gentío y que por buscarla perdió la primera fila que había logrado conseguir.

Las calles fueron cortadas el jueves en las inmediaciones de la Ciudad Deportiva, el espacio al aire libre donde se instaló un escenario de metal y todo el equipo de audio del espectáculo, que fue de acceso gratuito.

"Yo crecí con los Beatles, con los Rolling, en los años 60 y 70, soy de esa época", dijo emocionado Joaquín Ortiz, un custodio de 62 años. "Después del día de hoy me puedo morir".

También llegaron al lugar muchos turistas que aprovecharon la ocasión para viajar a Cuba y ver a sus ídolos del rock.

Ken Smith, un marinero retirado de 59 años, y Paul Herold, de 65, navegaron a La Habana desde Key West, Florida, en el yate de este último.

"Este ha sido uno de mis sueños de toda la vida, venir a Cuba en mi velero," manifestó Herold.

Según los organizadores, gran parte de la infraestructura se estrenó en Cuba, incluyendo mil 300 kilos de sonido, el más grande que se haya instalado en la nación caribeña.

"Es un sueño que toquen aquí, para los cubanos", dijo emocionado el locutor radial y experto en música rock Juanito Camacho. "Va a gustarle a muchos jóvenes cubanos, pero también satisfacer las añoranzas de las generaciones con más edad".

Todo el equipamiento se transportó en 65 contenedores que durante casi un mes se desplegaron con decenas de obreros y técnicos, explicaron los organizadores. Además, se desplegarán siete pantallas gigantes.

"Es muy importante. Un concierto de estas características nunca se ha visto en Cuba", recalcó el musicólogo Joaquín Borges. "Va a significar un puente para que otras agrupaciones de este rango vengan a hacer sus presentaciones.

Los Rolling Stones llegaron a Cuba la tarde del jueves en un vuelo privado y el propio Mick Jagger dio un pequeño saludo en español a sus seguidores antes de expresar en inglés su deseo de visitar la isla.

"Va a ser la última parada en esta gira y será un gran espectáculo", prometió el cantante en el aeropuerto de La Habana. "Siempre es muy bueno estar por primera vez en un lugar".

Los Rolling concluyeron en La Habana su gira latinoamericana llamada Olé y vienen de realizar masivas presentaciones en Brasil, México, Argentina y Chile.

AP
La Habana, Cuba
Viernes 25 de marzo de 2016.


Barack Obama, dijo que su país “no ve a Cuba como una amenaza”, aunque admitió las diferencias que persisten entre ambos países.

La Habana.- Los presidentes de Cuba, Raúl Castro, y de Estados Unidos, Barack Obama, reafirmaron su disposición de seguir avanzando en la normalización de las relaciones entre ambos países, aunque reconocieron que persisten las diferencias en su visión de la democracia y los derechos humanos.

En conferencia de prensa conjunta, tras reunirse varias horas en el Palacio de la Revolución en La Habana, el  mandatario cubano admitió que “existen profundas diferencias entre  nuestros países que no van a desaparecer”, sin embargo dijo hay que  centrarse en aquello que los acerca como países.

Dijo que las  principales diferencias son respecto a la concepción de la democracia,  el ejercicio de los derechos humanos, la justicia social, la paz y la  estabilidad mundial.

“Defendemos los derechos humanos,  consideramos que los derechos civiles, políticos, sociales y culturales  son indivisibles, interdependientes y universales. No concebimos que un  gobierno no garantice y defienda el derecho a la salud, a la educación y  a la seguridad social”, dijo Castro.

Negó que hubiera presos  políticos en la isla y pidió a los reporteros que le cuestionaron sobre ese tema que en caso de tener una lista  con los nombres, se la entregaran para liberarlos.

“Dame la lista  de los presos para soltarlos. Menciona ahora los presos políticos, dime el nombre o los nombres y me das una lista. Si hay una lista, van a  estar sueltos", dijo el mandatario cubano.

Castro recordó que para que las relaciones se normalicen “será necesario que se devuelva el territorio ilegalmente ocupado en la base naval de Guantánamo”, así como poner fin al bloqueo económico que limita “nuestro desarrollo económico y el desarrollo del pueblo cubano”.

“Le reiteré al  presidente nuestra disposición mantener el diálogo que iniciamos el  pasado 17 de diciembre de 2014”, dijo Castro al recordar que se debe aprender a convivir de forma civilizada a pesar de las diferencias.

Enseguida, el presidente de EU, Barack Obama, dijo que su país “no ve a Cuba como una amenaza”, aunque admitió las diferencias que persisten entre ambos países.

“Reconocemos el avance cubano como nación (…) y quizá lo más importante  el destino de Cuba no será decidido por Estado Unidos”, dijo; no obstante, aseguró que   Estados Unidos continuará “hablando sobre la democracia, el derecho de   los cubanos a decidir su futuro”.

“Espero que el hecho de que yo estoy aquí abra un nuevo capítulo en las relaciones cubanoamericanas, pero en los países donde tenemos relaciones normalizadas seguiremos afirmando principios básicos de democracia, de expresión, de reunión, de religión, no son valores estadunidenses, sino universales”, dijo.

Obama pidió al Congreso de Estados Unidos levantar el embargo a la isla, al ser éste un impedimento para la normalización de las relaciones.

“Levantar el embargo requiere el voto de la mayoría en el Congreso en ambas cámaras y, como le indiqué al presidente Castro, varias cosas van a permitir acelerar el paso. Lo primero y en lo que podemos tomar ventaja son los cambios que ya hemos hecho y eso va a permitir ese cambio de política”, dijo.

Ambos mandatarios hablaron sobre economía, salud, cooperación internacional y derechos humanos.

Obama llega al Palacio de la Revolución

El presidente de Estados Unidos Barak Obama se reunió con el presidente Raúl Castro. El mandatario lo recibió en un salón lleno de plantas y sillones blancos.

Enseguida caminaron por un pasillo y escucharon los himnos nacionales de ambos países. Pasaron una revista a efectivos militares y se encerraron a dialogar con dos mujeres que fungen como intérpretes.

Poco antes Obama había depositado una ofrenda floral en el monumento a José Martí, uno de los héroes nacionales cubanos. Obama iba acompañado de Salvador Valdés Mesa, vicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros de Cuba.

En el arreglo floral, de rosas rojas, amarillas y blanquiazules, se leía: "From the people of USA".

Minutos muy interesantes, porque Obama caminó por la Plaza de la Revolución, ese gigantesco espacio donde se congregaban cientos de miles de cubanos para escuchar los larguísimos discursos de Fidel Castro que siempre tenían marcadas dosis de frases antiestadunidenses. Y ahí estaba hoy, el primer presidente de Estados Unidos en la enorme plancha de cemento rodeada de imágenes del Che Guevara y Camilo Cienfuegos donde se tejían las frases más duras contra "el imperialismo yanqui", como dicen los cubanos.

Obama entró momentos después al memorial y escribió tres líneas en el libro de visitas.

Posteriormente caminó al Palacio de Gobierno donde fue recibido por Raúl Castro. Al término de su encuentro darán un mensaje a los medios.

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Milenio
Juan Pablo Becerra-Acosta
Enviado / La Habana, Cuba
Lunes 21 de marzo de 2016.


Acompañan al Rector más de 15 ponentes, principalmente alumnos y docentes de la Maestría en Educación Superior y el Doctorado en Investigación e Innovación Educativa, de la BUAP

Durante su participación en el Décimo Congreso Internacional de Educación Superior “Universidad 2016”, en La Habana, Cuba, el rector de la BUAP, Alfonso Esparza Ortiz, firmó una Carta de Intención con la Universidad de la Isla de la Juventud Jesús Montané Oropesa, e impulsa -junto con la Universidad de Pinar del Río- un proyecto para la internacionalización de la educación superior en América Latina y el Caribe, presentado a concurso dentro del Programa Erasmus Plus, coordinado por el Observatorio Regional sobre Internacionalización y Redes en Educación Terciaria (Obiret), de la UNESCO.

Además de los 16 convenios vigentes con instituciones y centros de investigación de la isla, en ese magno evento de educación que cuenta con un catálogo de más de 4 mil 500 autores de ponencias y reúne a más de 2 mil representantes de diversas instituciones, Esparza Ortiz explora nuevas posibilidades de colaboración con las universidades de Artemisa, de Sancti Spíritus (José Martí Pérez), Central Marta Abreu de Las Villas y de Guantánamo, y con el Instituto de Ciencia Animal, especializado en ganadería tropical, de San José de Las Lajas.

Por primera vez, la BUAP participa como expositora y da a conocer su oferta académica, en licenciatura y posgrado, en este foro que reúne a todas las instituciones de educación superior del país caribeño, así como a representantes de centros e institutos de investigación, del 15 al 19 de febrero, en el Palacio de Convenciones,  en La Habana, Cuba.

Al stand de la BUAP -que junto con la Universidad Autónoma de Sinaloa son las dos instituciones mexicanas que participan en este congreso- se han acercado representantes de países como Perú, Costa Rica, Colombia, Bélgica, Ecuador, Mozambique y Angola; asimismo, 12 de las principales universidades e institutos cubanos que están interesados en actualizar o establecer convenios con la Máxima Casa de Estudios de Puebla.

En el Décimo Congreso Internacional de Educación Superior “Universidad 2016”, el rector de la BUAP participa con una delegación de académicos, entre ellos más de 15 ponentes de diversas áreas del conocimiento de la Institución, principalmente representantes de alumnos y docentes de la Maestría en Educación Superior y el Doctorado en Investigación e Innovación Educativa, adscritos al Programa Nacional de Posgrados de Calidad, del Conacyt.

En ese foro se realizan alrededor de 25 simposios y talleres sobre temas relacionados con la universidad y la educación superior en el siglo XXI, principalmente en América Latina y el Caribe. Así también, talleres en torno a la universidad, ciencia y tecnología; universidad y medio ambiente; energía y desarrollo sostenible; la internacionalización de la educación superior; y el papel de la extensión universitaria en el devenir de las instituciones.

Este año el congreso se centra en el papel de la innovación en el desarrollo de la universidad del siglo XXI, en el que cobran relevancia la investigación y el posgrado. Temas de gran importancia para la BUAP, de igual manera que la evaluación y acreditación de la calidad educativa, pues como universidad pública socialmente responsable asume la misión de brindar a sus estudiantes el acceso a una educación que reúna criterios, nacionales e internacionales, de aseguramiento de la calidad.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Jueves 18 de febrero de 2016.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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