Juez anula suspensión de orden de arresto contra el exgobernador Mario Marín Torres

Un juez federal dejó sin efectos la “suspensión de plano” que, en mayo pasado, le fue otorgada al exgobernador de Puebla, Mario Marín Torres, y sobre quien pesa una orden de aprehensión por el delito de tortura contra la periodista Lydia Cacho.

A decir de la comunicación enviada por el Juzgado Decimosegundo de Distrito de Amparo en Materia Penal de la Ciudad de México, a cargo de la jurista Rosa María Cervantes Mejía, Marín Torres no ratificó el amparo por lo que la medida precautoria quedó sin efectos.

En un acuerdo fechado el pasado 11 de junio, dicho juzgado manifestó problemas para localizar al exgobernador, por lo que solicitaron que diera un domicilio en el cual hacer llegar las notificaciones o su localización, sin embargo, la defensa de Marín no lo proporcionó.

Ante ello, Cervantes Mejía determinó retirar las medidas precautorias que no podían ser efectivas pues los delitos contra los que se acusa al exgobernador de Puebla son considerados graves.

El pasado 7 de mayo, Marín solicitó un amparo contra la detención que dictó el Primer Tribunal Unitario del Vigésimo circuito, con sede en Cancún, Quintana Roo, por las torturas que sufrió Lydia Cacho hace 13 años. Siete días después ésta notificó “el cumplimiento dado a la suspensión de plano concedida” contra actos privativos de la libertad.

El Primer Tribunal Unitario ordenó su detención, junto a Adolfo Karam Beltrán y Julián Sánchez Moreno –exjefes de la policía local y de mandamientos Judiciales de la Procuraduría estatal, respectivamente–, así como contra el empresario textilero Kamel Nacif Borge, “por su probable responsabilidad en la comisión del delito de tortura”.

En 2005, el empresario de origen libanés Kamel Nacif demandó por “daño moral” a Lydia Cacho, quien en su libro “Los demonios del edén: el poder detrás de la pornografía”, lo acusó de proteger una red de pederastas encabezada por el empresario Jean Succar Kuri, arrestado en Cancún en 2004.

Un año después el periódico La Jornada reveló los audios donde Nacif felicitó al entonces gobernador Mario Marín por solicitar la aprehensión de Cacho en Cancún, Quintana Roo, donde reside la periodista.

Durante su detención, la escritora manifestó haber sufrido torturas y tratos degradantes, motivo por el que 12 años después se giró la orden de aprehensión contra Marín Torres y sus cómplices.

Proceso
José Raúl Linares
Ciudad de México
Miércoles 12 de junio de 2019.


En 15 días, nada contra Mario Marín y Kamel Nacif; ni siquiera se ha avisado a Interpol: Artículo 19


La organización Artículo 19 denunció que ya pasaron más de dos semanas desde que se giraron las órdenes de aprehensión en contra de los probables responsables del delito de tortura cometido en contra de la periodista Lydia Cacho, y éstas aún no se han ejecutado.

Las órdenes contra el exgobernador de Puebla, Mario Marín, y el empresario Kamel Nacif y otros involucrados deben cumplirse para garantizar justicia a la autora del libro Los demonios del edén, sostuvo la organización.

ARTICLE 19 MX-CA

@article19mex
 ? Han pasado 15 días desde que se giraron las órdenes de aprehensión en contra de los probables responsables del delito de tortura cometido en contra de @lydiacachosi . Estas aún no se han ejecutado.

Aquí toda la información: ⬇️ https://articulo19.org/ordenes-contra-mario-marin-kamel-nacif-y-funcionarios-deben-cumplirse-para-garantizar-justicia-a-lydia-cacho/ …

“Como ya es del conocimiento público, el pasado 11 de abril fueron giradas órdenes de aprehensión en contra Mario Marín Torres, Kamel Nacif, Juan Sánchez Moreno y Hugo Adolfo Karam, debido a su probable responsabilidad en el delito de tortura cometido en contra de la periodista y defensora de derechos humanos, Lydia Cacho Ribeiro. Hasta el momento, a 15 días de su libramiento, éstas siguen sin ejecutarse”, expuso Artículo 19 en un comunicado.

“La posible detención de Mario Marín Torres, Kamel Nacif, Juan Sánchez Moreno y Hugo Adolfo Karam obedece a los esfuerzos por esclarecer y  sancionar los hechos del 16 y 17 de diciembre de 2005 contra Lydia Cacho; hechos que de acuerdo con el Comité de Derechos Humanos de la ONU, constituyeron tortura sexual, vulnerando los derechos de la periodista a la libertad personal, seguridad,  integridad personal, libertad de expresión y acceso a la justicia”, recordó la organización.

Consideró que 13 años de búsqueda de justicia pueden verse opacados ante la falta de eficacia para ejecutar las órdenes contra quienes fraguaron y ordenaron la  detención y tortura contra Lydia Cacho.

“En primer lugar, la información sobre la existencia de las órdenes fue filtrada a distintas personas, situación que rompió la confidencialidad y sigilo que debe imperar en esta etapa del procedimiento. Esta circunstancia que notoriamente dificulta la captura de las personas mencionadas”, advirtió.

“Segundo, después de 15 días no existe evidencia fehaciente de que la Agencia de Investigación Criminal, adscrita a la Fiscalía General de la República y encargada de llevar a cabo las detenciones, haya avisado a Interpol para la emisión de notificaciones o fichas rojas internacionales. Tampoco se tienen pruebas de la emisión de alertas migratorias.

“Hasta el momento de la publicación de este comunicado, no se habían publicado en la página de Interpol las notificaciones rojas; ni la FGR ha allegado a la víctima y sus representantes documentación que acredite el cumplimiento de los procedimientos para evitar la fuga a otros países de los probables responsables”, denunció Artículo 19.

La propia Lydia Cacho ya había denunciado en Twiter la ausencia de alertas.

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Lydia Cacho

@lydiacachosi
 La @FGRMexico dejó pasar 15 días para que Mario Marín, Kamel Nacif y cómplices escaparan.Nunca sacaron la #AlertaRoja de Interpol.Debió salir el 13 de abril,hoy es 25. La @PGR_AIC es la responsable de hacer pública la búsqueda ¡No hay alerta! . C.c @lopezobrador_

3.089
18:49 - 25 abr. 2019
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Lydia Cacho

@lydiacachosi
 · 25 abr. 2019
 Así voy yo a los tribunales hoy. Por las amenazas de muerte de los tratantes de personas. Me seguiré cuidando,nada de martirio.Lo que toca es exigir que @FGRMexico @SEGOB_mx e @INTERPOL_HQ hagan su trabajo para detener a los criminales que investigamos #NoMásPornografíaInfantil

 Video insertado

Lydia Cacho

@lydiacachosi
http://Www.interpol.int  La Policia internacional con oficinas en México, debió recibir la solicitud de Notificación Roja o Alerta Roja por posarse de @FGRMexico en el caso de Mario Marín, Kamel Nacif y otros. Ya pasaron 15 días de la orden de arresto.??? pic.twitter.com/YJX4C90ntM

551
21:04 - 25 abr. 2019
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Hasta el momento solamente se han cumplimentado dos de las diez órdenes de captura emitidas desde 2014 a la fecha, subrayó la organización.

Artículo 19, organización que acompaña legalmente a Lydia Cacho, planteó que no basta con la emisión de las órdenes de captura contra los presuntos torturadores.

“Este caso ha cimbrado a la sociedad mexicana por la visibilización de redes de pederastia que cuentan con protección política y el subsecuente uso del aparato estatal para perseguir y castigar a quienes exhiben desde el periodismo y activismo a dichas redes criminales.

“La justicia plena y completa se garantizará hasta que los responsables sean procesados y sancionados en proporción con los hechos delictivos que se les imputan”, estableció.

La ausencia de debida diligencia en la detención de los hoy prófugos, no solamente  pone en riesgo el proceso judicial, sino a la propia víctima, alertó Artículo 19. En ese contexto, exigió que se actúe con celeridad y eficacia para la ejecución de las órdenes de aprehensión y se garantice de manera plena el acceso a la justicia para la periodista, así como su seguridad personal.

   YouTube ‎@YouTube

ARTICLE 19 MX-CA

@article19mex
 ? Trece años de búsqueda de justicia, pueden verse opacados ante la falta de eficacia para ejecutar las órdenes contra quienes fraguaron y ordenaron la detención y tortura contra @lydiacachosi.

Aquí las palabras de la periodista:

⬇️⬇️https://www.youtube.com/watch?v=J2lj59_deZE …

46
17:49 - 26 abr. 2019
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Proceso
Ciudad de México
Sábado 27 de abril de 2019.


La Red por los Derechos de la Infancia (Redim) celebró la decisión del Poder Judicial de la Federación de librar órdenes de aprehensión en contra del exgobernador de Puebla Mario Marín; el empresario Kamel Nacif Borge; el exdirector del desaparecido grupo de Mandamientos Judiciales en la entidad, Juan Sánchez Moreno, y el exsubsecretario de Seguridad Pública Adolfo Karam Beltrán.

Los cuatro fueron acusados de tortura en agravio de la periodista Lydia Cacho, hace 13 años.

Luego de conocerse que el pasado jueves 11 la magistrada Elena Suárez Préstamo, titular del Primer Tribunal Unitario del estado de Quintana Roo, ordenó al Ministerio Público Federal iniciar la búsqueda y detención de los implicados, y al juez de Distrito que cumpla con la resolución, la Redim reconoció el hecho como un avance en la búsqueda de justicia para la periodista.

El 10 de enero pasado, el Estado mexicano reconoció públicamente su responsabilidad en las violaciones a derechos humanos cometidos contra Lydia Cacho, por lo que la titular de la Secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, ofreció una disculpa pública a la autora de “Memorias de una infamia”.

En un comunicado, la Redim recordó que el Comité de Derechos Humanos (CDH) de la ONU consideró que el gobierno mexicano violó los derechos “de libertad de expresión, integridad personal, libertad y seguridad personales y de acceso a la justicia” de la periodista, por lo que ordenó al Estado “garantizar la justicia, verdad y reparación”.

Y tras señalar que la resolución del CDH es la primera sobre violencia por parte de autoridades contra una mujer periodista, hizo un reconocimiento al trabajo de Lydia Cacho, quien –subrayó– ha revelado a un “Estado sumido en la impunidad y la corrupción, en el cual miles de niños y niñas siguen siendo víctimas”, lo que provocó que “ella se volviera una sobreviviente de la persecución y violencia del Estado”.

La red de organizaciones defensoras de la infancia llamó al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, a la Secretaría de Gobernación, a la Fiscalía General de la República y a los gobiernos de los estados de Puebla y Quintana Roo, a reparar íntegramente el daño a Lydia Cacho, incluyendo todos los acuerdos con el CDH de la ONU.

La Redim ha recabado hasta ahora 15 mil firmas para que las autoridades federales y estatales publiquen en medios de mayor circulación nacional el extracto de la resolución del CDH sobre el caso de la periodista.

También pidió proteger la vida de Cacho; reparar el daño integral acordado por las partes, considerando una disculpa pública tanto del gobierno federal como de los estados de Quintana Roo y Puebla; dar acceso pleno a la indagatoria a Cacho y a sus representantes legales; promover la derogación de los tipos penales que criminalizan a periodistas, y detener a todos los implicados en el caso.

“Las redes de trata de niñas, niñas y mujeres en México pertenecen a la delincuencia organizada y están relacionadas con políticos y empresarios”, por lo que “el perdón político es inaceptable”, remató.

Proceso
Ciudad de México
Gloria Leticia Díaz
Viernes 19 de abril de 2019.


Un juez federal giró orden de aprehensión contra el exgobernador de Puebla, Mario Marín Torres, y contra el empresario textilero, Kamel Nacif Borge, por su presunta responsabilidad en la tortura contra la periodista Lydia Cacho.

Junto a ellos también se giró orden de aprehensión contra el exdirector de la Policía Judicial, Hugo Adolfo Karam Beltrán, y el excomandante Juan Sánchez Moreno, por su presunta participación en la tortura contra la periodista.

La decisión de un juez adscrito al Primer Tribunal Unitario del Vigésimo Circuito, con sede en Cancún, Quintana Roo, en el expediente 09/2019-IV, surge a partir de la negativa de otro juez a ejecutar “el recurso de apelación interpuesto por el agente del Ministerio Público de la Federación”.

El pasado 26 de noviembre de 2018, el segundo Juez Segundo de Distrito en el mismo estado se negó a girar orden de aprehensión contra los cuatro sujetos según la resolución del expediente 26/2018, en un proceso judicial que se ha extendido por más de catorce años.

“Vistos para resolver, los autos del toca penal 4/2019-IV, formado por el recurso de apelación interpuesto por el agente del Ministerio Público de la Federación contra el resolutivo primero de la resolución de veintisiete de noviembre de dos mil dieciocho, dictada por el Juez Segundo de Distrito en el Estado de Quintana Roo con sede en la causa penal 2018”, advierte la resolución.

“Se resuelve:

“Se libra orden de aprehensión contra Juan Sánchez Moreno, Hugo Adolfo Karam Beltrán, Mario Plutarco Marín Torres y José Kamel Nacif Borge, por su probable responsabilidad en la comisión de tortura”.

La notificación tiene orden de vigencia desde el pasado 11 de abril.

El pasado sábado, la periodista publicó en su cuenta de Twitter:

Lydia Cacho

@lydiacachosi
 Sí, son 14 años de persecusión, de abogadas y abogados, de pelear con el Sistema http://corrupto.De  salir corriendo del país ante amenazas, de jueces y fiscales corruptos. El logro judicial es mío, de mi familia y abogad@s, de ustedes. Gracias. #AquíNadieSeRinde

2.028
22:09 - 13 abr. 2019
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En 2005, el empresario de origen libanés Kamel Nacif demandó por “daño moral” a Lydia Cacho, quien lo había señalado en su libro Los demonios del edén de proteger a una red de pederastas encabezados por el empresario Jean Succar Kuri.

Un año después, el periódico La Jornada reveló los audios donde Nacif felicitó al gobernador Mario Marín, por haber solicitado la aprehensión de Cacho en la ciudad de Cancún, Quintana Roo, donde reside la periodista.

“Quiúbole, Kamel”, contestó Marín. “Mi gober precioso”, elogió Nacif. “Mi héroe, chingao”. “No, tú eres el héroe de esta película, papá”, agradeció el empresario textilero por los “coscorrones” que le dieron “a la pinche vieja”, refiriéndose a Cacho.

Tras esto, dos años después se difundieron audios donde el también llamado “Rey de la mezclilla”, demostró su relación con el exsenador Emilio Gamboa Patrón. En tanto que perdió la demanda por “daño moral”.

En 2011, Jean Succar Kuri también fue sentenciado a 13 años de prisión por los delitos de pornografía infantil y corrupción de menores.

Proceso
José Raúl Linares
Ciudad de México
Martes 16 de abril de 2019.

   
El Gobierno de México protegerá a quienes con su pluma o con su voz denuncien cuando la dignidad humana corra peligro o el silencio sea cómplice de la injusticia, afirmó la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

Estableció que el quehacer periodístico no es ajeno a las condiciones de desigualdad existentes, una de las tantas grandezas del periodismo radica en la oportunidad para dar voz a los niños de la sierra, a las niñas, niños y mujeres en condiciones de trata, a indígenas que enfrentan procesos judiciales sin traductores o a menores abusados sexualmente.

Durante la ceremonia de Reconocimiento Público de Responsabilidad del Estado Mexicano y Disculpa Pública a la periodista y defensora de los derechos humanos, Lydia María Cacho Ribeiro, señaló que además de las disculpas a la también activista, también es preciso reiterar que el gobierno federal no estará supeditado a intereses particulares.

En el acto, en el Salón Revolución de la Secretaría de Gobernación (Segob), la funcionaria federal advirtió que los poderes político y público no estarán subordinados al económico.

Por ello, garantizó protección a quienes con su pluma o con su voz denuncien cuando la dignidad humana corra peligro o cuando el silencio sea cómplice de la injusticia.

La titular de la política interior del país consideró indispensable asegurar el ejercicio periodístico. “Lo que en algún momento fue un espacio de censura, como fue la Secretaria de Gobernación, defendemos que siempre se exprese la oportunidad de disentir y contrastar y no la homogeneidad institucionalizada".

Casos como el de Lydia Cacho, subrayó, recuerda lo complicado que ha sido escribir alejados del periodismo mágico e irreal, el que pregona que las cosas van bien cuando no es así.

Expuso que México fue el país con más periodistas asesinados, por lo que el acto de este jueves representa el inicio de una política de Estado comprometida con quienes se dedican a informar.

Se trata, enfatizó la funcionaria federal, de un momento adecuado para reflexionar sobre el valor que para la democracia mexicana y para la Cuarta Transformación representa la libertad de expresión, por lo que aseguró que “nunca más en esta Secretaria de Gobernación la censura ha de tener cabida”.

En su oportunidad, el subsecretario de Derechos Humanos de la Segob, Alejandro Encinas Rodríguez, señaló que con el evento de hoy se da cumplimiento a la resolución del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas del 31 de julio de 2018, respecto de las violaciones a los derechos humanos de Cacho Ribeiro.

Ello, añadió, derivado de los hechos ocurridos en diciembre de 2005 y a raíz de su labor como periodista y defensora de los derechos humanos, violaciones cometidas a manos de distintas autoridades del Estado mexicano.

Recordó que el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas señaló que se violaron los artículos 3, 7, 9 y 19 del Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos.

Con ello violentaron entre otros derechos humanos el de la libertad de expresión, el respeto a la integridad personal, el derecho a no ser sometida a tortura, así como el de salud, acceso a la justicia y el derecho a una vida libre de violencia de la periodista.

Apuntó que el Comité calificó que los tratos a los que Lydia Cacho fue sujeta por diversas autoridades del Estado mexicano, en el marco de su detención fueron arbitrarios y tuvieron un objeto discriminatorio por razón de género; señalando que el Estado incumplió con sus obligaciones de proveer de un recurso efectivo para investigar y sancionar a los culpables de tales arbitrariedades.

Por lo tanto, enfatizó, "asumimos la responsabilidad del Estado sobre hechos ocurridos hace poco más de 13 años".

De acuerdo con Encinas Rodríguez, el país ha cambiado y el Gobierno de México dejará atrás la simulación y enfrentará de manera firme la crisis humanitaria y de los derechos humanos que encara el país para alcanzar la paz y la tranquilidad entre los mexicanos, garantizando a todas y cada una de las personas que viven o transitan por el país, a los periodistas y defensores de derechos humanos de esa nación, el ejercicio libre de sus derechos.

Notimex
Ciudad de México
Jueves 10 de enero 2019.


Ciudad de México. - Elementos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de la Procuraduría General de la República (PGR) detuvieron en Puebla a Alejandro "R", por la probable comisión del delito de tortura, en agravio de la periodista, escritora y activista Lydia Cacho Ribeiro.

Según investigaciones ministeriales, el sujeto participó en la detención violenta de Cacho en 2005, en Cancún, Quintana Roo.

Alejandro "R", de 53 años de edad y quien se desempeñaba como elemento activo de la Fiscalía del Estado de Puebla, fue ubicado en un domicilio en la avenida Puebla.

La comunicadora fue detenida en 2005 por la probable comisión de los delitos de difamación y calumnias, cargos presentados por Kamel Nacif Borge, conocido como "El Rey de la mezclilla", a causa de la publicación del libro "Los Demonios del Edén", en el que la escritora describe fiestas en las cuales supuestamente se abusaba a menores de edad.

El ahora detenido es requerido por el Juez Segundo de Distrito en el estado de Quintana Roo.

El Universal
Ciudad de México
Martes 4 de diciembre de 2018.



El Comité de Derechos Humanos pide a México reparar los daños a la periodista torturada hace 13 años

El caso de la periodista mexicana Lydia Cacho cobra un nuevo impulso 13 años después. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha reconocido que fueron violentados los derechos humanos con la detención de la autora de Los demonios del edén, un libro que reveló en marzo de 2005 una red de trata y explotación infantil en el Estado de Quintana Roo. El Comité de Derechos Humanos del organismo internacional ha emitido una resolución que exige al Estado mexicano reparar el daño a la periodista, procesar a los responsables de las violaciones cometidas y derogar de los códigos penales los delitos de difamación y calumnias, pues permiten al poder político y económico utilizarlos como armas contra los informadores.

Lydia Cacho fue detenida por diez personas en Quintana Roo, al sur del país, nueve meses después de que su investigación fuera publicada. El grupo la trasladó en una camioneta hasta el Estado de Puebla en un trayecto de 20 horas donde no se le permitió comer ni comunicarse con nadie. En el camino fue víctima de tortura psicológica y de tocamientos, además de amenazas de muerte.

México fue testigo, el 14 de febrero de 2006, de una repugnante llamada telefónica difundida por el periódico La Jornada en la que el empresario textil Kamel Nacif Borge, señalado como una de las piezas clave en la red de explotación sexual infantil, congratulaba a Mario Marín, el gobernador priista de Puebla, por la detención de la periodista por el delito de calumnia. "Eres el héroe de esta película, papá", aseguró Nacif en el pinchazo telefónico del 23 de diciembre de 2005. El mandatario le respondió orgulloso: "Ya ayer le acabé de dar un pinche coscorrón a esta vieja cabrona. Le dije que aquí en Puebla se respeta la ley y no hay impunidad".

El caso se convirtió en un ejemplo de cómo las relaciones entre el poder económico y político podían conspirar, en este caso en contra la de la libertad de expresión. Eso es lo que reconoció la ONU este martes en un histórico primer dictamen contra México. "Es sumamente importante y de gran relevancia porque es un caso emblemático y porque las violaciones siguen repitiéndose 13 años después", ha dicho este jueves Jan Jarab, representante en México del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. "Es un mensaje claro contra el Estado mexicano de que la violencia contra los periodistas es inaceptable", agregó Leopoldo Maldonado, uno de los abogados que llevaron el caso a la ONU.

"Después de 13 años tengo la seguridad de que este es un mérito de la sociedad civil. Logramos que las fiscalías fueran analizadas por la sociedad", ha dicho Lydia Cacho al festejar la noticia. El dictamen reconoce que la periodista fue torturada, víctima de violencia de género y de una detención arbitraria. Además, su derecho a la libertad de expresión fue vulnerado. El delito ha quedado impune a pesar de ser de los primeros en llegar a la Fiscalía para delitos contra periodistas creada en febrero de 2006, durante el Gobierno de Vicente Fox. "Este es un éxito y un triunfo de la capacidad de la sociedad para llegar a instancias internacionales y una muestra de la incapacidad de las instancias nacionales para hacer su trabajo", ha agregado Jarab.

México tiene 180 días para responder el dictamen emitido por la ONU. Jarab asegura que la secretaría de Relaciones Exteriores ya ha expresado su disposición para atender a las exigencias, que incluyen una investigación imparcial, pronta y exhaustiva de los hechos denunciados por Lydia Cacho; juzgar y castigar a con penas adecuadas a las personas halladas responsables, compensar a la periodista por los daños causados y derogar los delitos de difamación y calumnia, que aún son vigentes en ocho de los 32 Estados del país. Cacho afirma que solo uno de sus torturadores está en prisión. Otro más está prófugo y es protegido por la policía de Puebla. Además de eso nadie ha sido llevado a la justicia.

"Tenemos que aprender de los errores del pasado", dijo Cacho. "A los periodistas no nos toca ser héroes o heroínas. Solo somos sobrevivientes de la tragedia nacional", agregó. Sin embargo, las agresiones contra la prensa en México no han hecho otra cosa más que aumentar. Once informadores fueron asesinados en 2017 y otros siete reporteros han muerto en el primer semestre de 2018. La ONU ha enviado un mensaje más de que este clima es inaceptable.

El País
Luis Pablo Beauregard
Ciudad de México / Madrid
Jueves  2 de agosto de 2018.


Meses después de la detención de Lydia Cacho, en diciembre de 2004, se difundió un audio de una conversación entre el entonces gobernador del PRI en Puebla, Mario Marín y el empresario Kamel Nacif que mostró su complicidad en la detención de la periodista.


La resolución establece que se debe reparar el daño a la periodista ante la persecución y tortura de la cual fue objeto tras la publicación de 'Los demonios del edén'

El Comité de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas falló a favor de la periodista Lydia Cacho con lo que pide al Estado mexicano reparar integralmente a la autora del libro 'Los demonios del Edén'.

El informe establece la arbitrariedad de la detención de la periodista en diciembre de 2004, así como el uso del aparato de la justicia para perseguir a defensores de derechos humanos, periodistas y cualquier persona que defienda la libertad de expresión.

Además, dice que la detención y tortura a las que fue sometida son consecuencia de lo publicado en su libro.

'Los demonios del edén, publicado en 2003, retrata una red de prostitución infantil que involucra a empresarios y políticos y que derivó en una denuncia, por calumnias y difamación, en contra de la periodista del empresario poblano Kamel Nacif.

Por ello, Cacho Ribeiro fue detenida en Cancún para ser llevada a Puebla y que, durante el trayecto de más de 15 horas, fue sometida a tortura, según la resolución.

Dicha resolución, explicó Leopoldo Maldonado de Artículo 19, reconoce el trabajo de la periodista sobre redes de pederastia y que lo investigado para publicar 'Los demonios del Edén' es verdad y que por ello fue perseguida y torturada.

Durante el traslado a Puebla, dijo, quedó demostrada la discriminación de género, razón de la tortura y el trato sexualizado. Meses después de la detención se difundió un audio entre el entonces gobernador de Puebla, Mario Marín y Kamel Nacif que mostró su complicidad en la detención de la periodista.

Este caso, señaló el comité de la ONU, muestra un patrón sistemático de violación hacia las mujeres en el sistema de justicia.

La resolución, dijo Maldonado, también llama al Estado mexicano a derogar el delito de difamación y calumnias, vigente en ocho entidades.

El representante en México de la ONU-DH, Jan Jarab, dijo que la resolución tiene carácter casi jurisdiccional, es decir, con implicaciones mayores a las de una recomendación.

El Financiero
Ciudad de México
Jueves 2 de agosto de 2018.


Perfil de Lydia Cacho, una periodista que narra desde las entrañas y que encuentra en las historias de los demás su razón de existencia.

Lydia Cacho quería escribir poesía pero resultó —en sus propias palabras—, pésima en esa disciplina. Ha logrado, no obstante, llevar una vida parecida a la de una poeta. Disfruta de la reclusión y la soledad en medio de la vegetación salvaje del Caribe mexicano, donde construyó una enorme casa, una fortaleza, gracias a décadas de trabajo. En medio de un vasto terreno de cinco mil metros cuadrados repleto de palmeras y árboles frutales y rodeado por una barda altísima, se erige la vivienda de color blanco que asemeja un caracol majestuoso enterrado en la tierra. Ella misma la diseñó, pues le fascinan las figuras con la proporción áurea, el número de Dios. Lydia Cacho no se limita al periodismo, que ejerce desde los ochenta. Ella explora la filosofía, el feminismo, la religión, las estructuras de poder, el yoga, la cocina, la hidroponia y más. Ella misma se juzga aburrida y por eso le interesan los otros. El periodismo le ha permitido hallar en los demás —niños abusados, mujeres explotadas, hombres victimarios— algo que merece ser narrado y que es útil para la sociedad. El tedio siempre está al acecho y por eso tiene que hacer, crear, escribir, viajar.

Su viaje en el periodismo —lo sabe, todos lo sabemos—, no ha sido idílico ni placentero. “No hay forma de no salir herido del periodismo”, dice con la sabiduría de una sobreviviente. Si uno mira con atención en su extenso jardín, puede descubrir las cámaras de seguridad que ordenó instalar ocultas entre las hojas de las palmas. Las amenazas y la tortura —sexual, física y psicológica— dejaron su huella, y Lydia ha dedicado horas de yoga, meditación y terapia a reconstruirse para seguir haciendo periodismo.

Este año entregará al público tres proyectos que exploran los múltiples matices de la infancia: una docuserie sobre niños —ella dirige y escribe— titulada Somos valientes; un nuevo volumen infantil que dará continuidad a En busca de Kayla y uno más sobre menores que reconstruyen sus vidas tras haber sido reclutados por el narco y el terrorismo, cuyo título pide no publicar: “Una vez dije un título en público y me lo robaron, no quiero que me vuelva a pasar”. Nunca ha parado de trabajar. Casi cada año entrega una obra a las editoriales, aunque bien sabe que podría vivir de la fama de Los demonios del Edén (2005), el texto que la catapultó al plano internacional tras revelar una red de explotación infantil en Cancún. Pero su propia fama le incomoda, le estorba, le parece vacua. Ella quiere hacer periodismo que sirva a la gente.

Y esa es la paradoja de Lydia Cacho: una mujer que se califica a sí misma de tímida pero que, al mismo tiempo, ansía entrevistar, investigar al poder y recorrer el mundo.

* * *

La figura de Lydia Cacho está tan mimetizada con el paradisiaco Cancún, que se olvida que nació en la Ciudad de México en 1963. Creció en un departamento en Mixcoac, en una familia de clase media. Su madre, la psicóloga Paulette Ribeiro, le inculcó el feminismo; su padre, el ingeniero Óscar Cacho, la hizo ordenada. Cuando Lydia tenía 17 años, la familia viajó a Cancún para que ella y sus hermanos se certificaran como buzos. Se enamoró de esa tierra salvaje que estaba en pleno desarrollo como un polo turístico mundial. Desde entonces no ha dejado de bucear: conoce todos los cenotes de Quintana Roo y ha nadado en mar abierto entre delfines, hacia la frontera con Belice. Se resiste, sin embargo, a nadar rodeada de tiburones. No es que lo necesite, pues ya lo ha hecho desde el periodismo: “Al menos en los animales entiendes que es instinto, pero la violencia en los humanos es distinta, hay otros motivos”.

Cuando tenía 19 años, se fue a vivir a París con unos familiares. Llegó sabiendo hablar y leer francés —su abuela materna le enseñó—, pero era incapaz de escribir bien y decidió tomar clases. También se inscribió a un diplomado de historia del arte en la Sorbona. Para pagar sus clases se puso a trabajar como femme de menáge. Suena lujoso pero no es otra cosa que ama de llaves. Lydia lavaba platos, baños, pisos y sacudía. “Orgullosamente fui trabajadora doméstica”, recuerda. Un día se le ocurrió lavar y planchar la ropa de la casa donde daba servicio. La dueña enloqueció para bien. “Estaba fascinada de que le plancharan la ropa y me pagó el triple”. Lydia se volvió una sensación entre las amas de casa francesas, quienes le pedían que planchara sus ropas. Estuvo año y medio en Francia y, con el dinero ganado, volvió a México. Al poco tiempo entró a trabajar como asistente de producción a los Estudios Churubusco, gracias a la invitación de una amiga. “Eran unas películas gringas malísimas la verdad”. Con el dinero ahorrado, a mediados de los ochenta, decidió ir a probar suerte a Cancún.

Como quería ser poeta y necesitaba ganar dinero, fue a pedir trabajo a un periódico. Guapa, de 22 años y atlética, la mandaron a la sección de cultura y sociales. “Ahí es donde nos mandaban a las mujeres”. A la tercera semana ya estaba dando de qué hablar: su jefe la mandó a entrevistar a mujeres mayas para ver cómo les afectaba el turismo. “Llegué y las señoras me mandaron al diablo. ‘Nosotros tenemos otros problemas’, me dijeron. Y empezaron a hablar de violencia doméstica, abuso infantil y demás. Entregué mi nota y me dijeron que no saldría”, cuenta. “Aquí no se habla mal de Cancún”, fue la respuesta de su editor. Ese fue el punto de quiebre de su carrera. “Ah, ¿sí? ¿no se habla mal de Cancún? Pues ahora van a ver…”, recuerda en broma. En los noventa, ya en otra redacción, hizo una serie sobre casos de VIH entre hombres gay en aquella tierra idílica. El entonces gobernador Mario Villanueva, ahora preso por vínculos con el narcotráfico, le llamó enojado a su casa: “¿Por qué publica esas cosas? ¡En mi Estado no hay VIH!”. “Pues en el mío sí”, le reviró la periodista.

Desde entonces se dedicó a narrar el revés de ese paraíso mexicano donde confluyen intereses comerciales y políticos. Más de uno la ha acusado de querer destruir la fuente de empleo de miles de mexicanos. “La gente no entiende que el turismo tiene sus propios vicios y problemas, y yo sólo me dedico a documentarlos”.

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Para llegar hasta Lydia Cacho hay que tomar un vuelo a Cancún y conducir casi una hora a través de esa tierra que mezcla grandes desarrollos hoteleros, casas humildes y adentrarse en la selva. El viaje es muy similar al que ella ha hecho en su producción periodística: narrar desde las entrañas y no quedarse sólo en la aparente felicidad de las playas con familias estadounidenses o los paquetes todo pagado para disfrutar de la Riviera Maya. Su chofer es un joven parco. Sabe que debe ser discreto sobre las medidas de seguridad. En la radio de la camioneta suena un disco en vivo de Pablo Milanés. “Ella lo ponía mucho y me gustó. Le gusta la música así, calmada…”, dice.

Lydia vive con tres perras: Luna, una rottweiler entrenada para atacar o ser el rostro de la ternura, Petra y Matilda. Las mascotas la siguen por toda la casa o cuando sale al jardín a recolectar lechugas y hortalizas de su huerto —ella misma las sembró y cuidó— o a recoger huevos orgánicos del gallinero. Tiene árboles de papaya, aguacate, guanábana y cítricos. De toda la cosecha de frutos, sólo recoge la mitad para consumirlos y el resto los deja para las aves que visitan el área. El terreno lo compró hace tres décadas por la irrisoria cantidad de 5 mil dólares. Hoy un precio así sería impensable. Buena administradora, poco a poco fue construyendo su hogar. Se hizo una pequeña piscina. También creó un área para hacer su propia composta: una barda cuadrada hecha con decenas de botellas de vidrio vacías pegadas con cemento. “En esta casa se toma vino”, dice. Sin embargo, reconoce sus debilidades: “Yo tengo muy claro que en cualquier momento podría convertirme en adicta. Todo el tiempo me estoy cuidando de ciertas cosas, de medirme, es parte del autoconocimiento”.

Durante la plática, Lydia dirá muchas veces —quizá sin notarlo— las palabras resiliencia y autocuidado. Dadas las experiencias que marcaron su vida, resulta lógico que esta mujer de casi 54 años hable de remontar, de protección. La fama, deseada por muchos, para ella puede ser un obstáculo. Alguna vez, en un evento de la ONU, se encontró con la actriz Angelina Jolie, embajadora de buena voluntad del organismo. Lydia se acercó a ella después de la ráfaga de flashes y disparos de las cámaras de los fotógrafos. “Le pregunté cómo manejaba la fama. ‘¿Cómo haces esto, qué horror, qué pesadilla?’, le dije”. Jolie, calmada, le dio una lección: “Yo sólo quería ser actriz y aprendí que la fama son unos zapatos de tacón y decides cuándo te los pones y cuándo te los quitas”. Lydia entendió que cuando se vive de la fama o el prestigio, el ego se enferma. “Eso debilita al periodismo”, dice.

El periodismo actual le parece poco útil, perdido en información que no sirve a la sociedad. “Cada vez que salgo a la calle a documentar cualquier tipo de historia, tengo que quitarme la coraza para tratar de comprender a la otra persona y no prejuzgarla. Para mí ése es el buen periodismo”. Más que juzgar, ha tratado de comprender a los otros: “No hablo de empatía hacia un pederasta o un asesino, pero sí hay que atreverse a buscar en la historia de los personajes qué los hizo convertirse en lo que son. Si no lo haces, tu pieza periodística será un cliché”. Tuvo una columna en El Universal durante nueve años y después, sin más, se fue: “Nunca he estado encantada con los grandes medios. Me parece que les estorbo”. Hoy es una freelance de primera línea. A los gurús del periodismo cercano al poder los llama viejos cínicos, los deprecia: “El cinismo vuelve crueles a las personas. Yo tuve claro que no quería ser así porque te ciega de la realidad”.

Esa manera de hablar tan sincera le ha valido momentos incómodos y divertidos. En 2007, viajó a Nueva York a recibir un premio de la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios (IWMF, por sus siglas en inglés). La encargada de darle la presea fue Caroline Kennedy, hija del presidente asesinado. Cuando estaban en el coctel posterior a la ceremonia, la heredera Kennedy se acercó a ella y le ofreció refugio. “Yo era la perseguida del momento y me pareció increíble lo que me decía”. Pero en vez de deshacerse en agradecimientos, Lydia soltó una bomba: “Le dije: ‘¡Pero si mataron a tu papá, a tu tío, quién sabe si a tu hermano lo mataron! ¡Eres una Kennedy, es más fácil que te maten a ti que a mí, mejor vente conmigo a Cancún!’”. Todos los estadounidenses se quedaron boquiabiertos y ofendidísimos por la mexicana. Ella se sigue riendo de la escena.

Hace más de una década, cuando estaba en la gira de presentaciones de Los demonios del Edén, le tocó estar en Zacatecas. Su nombre ya era famoso después del infame secuestro y tortura que vivió por parte de la Procuraduría de Puebla, por órdenes del gobernador Mario Marín en colusión con el empresario Kamel Nacif. Llegó tal cantidad de gente que el espacio rentado fue insuficiente, así que debieron moverse a una explanada. Hacia el final, cuando se abrieron las preguntas al público, un hombre de unos ochenta años levantó la mano y pidió la palabra. A Lydia aún le estremece la anécdota: “Ese señor dijo que había seguido las noticias y compró el libro para apoyarme. Lo leyó y gracias a eso, por primera vez en su vida, le confesó a su esposa que cuando era niño habían abusado de él y nunca nadie le creyó. No fue el único, se pararon otro y otro. Al final cinco hombres se habían visto reflejados en el libro. La gente aplaudía. Ése es el periodismo que busco: el que es útil a la gente”. Todavía se le cristalizan los ojos, conmovida.

Todas esas experiencias las ha ido canalizando de diversas formas: baila, cocina, ríe, viaja o pinta los fines de semana. Una vez que viajó a Bali, Indonesia, se las arregló para quedarse más de un mes y, entre cada presentación de libros o foro, tomó un curso de cocina. Ahora prepara un extraordinario curry con leche de coco y berenjenas. También sabe preparar comida francesa, portuguesa y más. La mexicana, empero, le falla un poco: “El arroz no se me esponja”, bromea. Cuando estuvo en Japón, decidió tatuarse dos kanjis en la nuca: el deseo y la esperanza, como si fueran su motor de vida.

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El nombre de Lydia Cacho ya está inscrito en la historia del periodismo mexicano. Los demonios del Edén, hoy se puede considerar un clásico. Ariel Rosales, editor at-large de Penguin Random House, la casa donde ha publicado la mayoría de su obra, considera que abrió nuevos temas en el panorama: “Ella llevó al gran público el tema de la trata, del abuso de menores, de la pornografía infantil. Temas duros que a muchos no les gusta ver, pero que gracias a ella ahora se hablan más y se discuten”.

Lydia recuerda que cuando la editorial le entregó las planas de corrección, estalló en llamas. “Le habían quitado todo el lenguaje de género, toda visión de feminismo. Ya no decía ‘las niñas y los niños’ y más, y eso era parte fundamental del libro, no se le podía quitar”. Tomó un vuelo a la Ciudad de México y habló, furiosa, con Rosales y la gente de la editorial. Tuvieron que ceder y regresaron al manuscrito original. Rosales y Cacho vivieron juntos la presión del poder y la censura que rodearon al libro, y que, más tarde, reconstruyeron en Historia de una infamia. Su otro libro, Las esclavas del poder, ha sido traducido al sueco, polaco, finlandés y más. Lydia es una autora internacional.

“Ya se ha dicho mucho, es casi un lugar común, pero sí, es una mujer muy valiente, de muchos huevos, de un gran carácter”, dice Rosales. A Lydia le da risa la imagen pública de ella: una mujer dura, con gestos fuertes, vestida de negro, de “cazavampiros”. “No soy así, soy alegre, bailo, me divierto, tengo sentido del humor, aunque a muchos les parece ácido”. Le cansa un poco el adjetivo de “valiente”, que la coloca en un papel extravagante: “Siempre dicen ‘Lydia Cacho, qué mujer tan valiente’ o ‘Carmen Aristegui, qué valiente’. Y yo pienso: es que no deberíamos ser la excepción, todos deberíamos atrevernos a dar más”.

Para Diego Rabasa, de Sexto Piso, la editorial que publicó el libro infantil En busca de Kayla, Lydia ocupa un papel central en el periodismo mexicano: “No sólo por ocuparse de temas tan complejos y asociados a hondas y oscuras tramas del poder, sino por abrir brecha para periodistas mujeres en un país con dramáticos índices de violencia de género”. La imagen que tiene de ella es de una mujer de una fortaleza fuera de lo común. “Su compromiso es tal que lejos de causarle problemas o dolor, le inyecta fortaleza. Está consciente del tamaño y el peso de sus adversarios y sabe que tiene que estar a la altura de los mismos”.

En busca de Kayla fue un experimento, muy afortunado, de Lydia explorando la literatura infantil en compañía del ilustrador Patricio Betteo. La historia narra la desaparición de Kayla, una niña raptada por una red de explotación infantil que la enganchó vía internet y cómo sus amigos de la escuela deciden buscarla. “Yo le decía a Sexto Piso que cómo se les ocurría que yo hiciera un libro infantil… ¡Están locos!”. El libro ha sido devorado por menores y ayudó a que los padres pudieran hablar de esos temas con sus hijos. Incluso ya existe una app gratuita para que se lea y la gente se informe. La demanda fue tal que rebasó la capacidad de operación de la editorial. Rabasa cuenta: “Nuestra colección infantil es, curiosamente, también una de las más políticas. Siempre habíamos querido trabajar con Lydia y nos pareció que esta colección nos abría la puerta para hacerlo. Fue un éxito en todos los sentidos y supuso un reto tanto en la distribución como en la promoción”.

Aunque hay una recurrencia de ciertos temas en la producción de Lydia, su verdadero tema de exploración es el poder patriarcal y los momentos clave en la vida de las personas en que se convierten en víctimas o victimarios. “Quienes se suman a los códigos del poder patriarcal son quienes acaban ganando más en términos económicos o en términos de control de las vidas de los otros y, justamente, es uno de los temas que me han movido más para hablar en mi carrera periodística”. Siempre que entrevista a mujeres abusadas, niños explotados u hombres perseguidos, Cacho ha encontrado un patrón: “No importa cuál sea el tema —corrupción, abuso sexual infantil, pornografía infantil, persecución de periodistas—, haz la lista y en todos los casos los patrones de comportamiento de los abusos de poder siempre tienen que ver con la educación de la verticalidad del patriarcado”.

La bifurcación de caminos que ha hallado Lydia es simple: “Hay periodistas, activistas, que hemos comprendido que el poder también sirve para dar voz a los demás, para ser ‘los otros’. Y hay quienes han sido dominados por el ego y prefieren sumarse a estas visiones retrógradas, que controlan la vida de los demás, la sexualidad y lo hacen a través de los códigos más simples que son partidos políticos, eclesiástico y más”. Y si alguien ha vivido en su cuerpo y mente la violencia patriarcal, ha sido ella.

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En la lista de nombres relacionados a la red de explotación sexual infantil que Lydia Cacho citó en Los demonios del Edén aparece el nombre de Miguel Ángel Yunes Linares, actual gobernador de Veracruz. Otro político prominente nombrado es el hoy senador del PRI, Emilio Gamboa Patrón.

Para la periodista, el ascenso de Yunes Linares a la gubernatura es una vergüenza y no teme decirlo: “Es la muestra de la decadencia y creo que es el principio del fin”. Cuando alguna vez dijo en público que estaba convencida de que Yunes Linares iba a ganar la elección, como ocurrió, mucha gente se asombró. “Yo dije ‘Va a ganar, va a ganar porque el sistema se lo va a permitir, porque el sistema lo protegió’”.

Cuando Lydia publicó su libro, Yunes Linares era subsecretario de Seguridad Pública, en los tiempos de la presidencia de Felipe Calderón. El político intentó boicotear la obra. Ariel Rosales recuerda que él y Faustino Linares, director general de la editorial, fueron a verlo. El político de pasado priísta intentó convencerlos de que leyeran una carta en la que, supuestamente, la Procuraduría de Quintana Roo decía que él no tenía nada que ver. No era menor la estrategia: quería que la editorial denostara al libro durante la presentación, dos días después. Los editores y la periodista resistieron. Cacho abunda: “Lo que pienso de Yunes ya lo he escrito y lo sostengo. Aunque cada vez que digo algo me vuelve a mandar amenazas con los abogados. Es un tipo que cometió delitos y debería pagar por ellos y no debería estar siendo gobernador de Veracruz. Me queda claro que está ahí para subsanar los acuerdos entre la delincuencia organizada y los gobernantes”.

El panorama de la política en México desencanta a la periodista: “La nueva generación (de políticos) en la que confiaríamos no quiere hacer política porque los partidos están totalmente corrompidos. Y eso es un problema monumental”.

Aunque un tiempo estuvo hundida en juicios y demandas, hoy sólo está atenta al caso de uno de los policías de Puebla que la detuvieron ilegalmente y torturaron y está preso en Quintana Roo. El ex agente busca llevar su juicio en libertad. Ella sigue el caso a través de sus abogados. Las denuncias contra periodistas en México no son nuevas. El diario The New York Times publicó un editorial el año pasado alertando del aumento de demandas, lo que atentaba contra la libertad de expresión. “Esos juicios te paralizan, te comen el alma”, dice Lydia. Su caso tuvo tanta resonancia que llegó a la Corte mexicana y hasta la ONU.

En 2015, Virginia Betanzos, una ex diputada del PRI de Quintana Roo, publicó un libro para atacarla: Lydia Cacho: la otra cara de la pederastia. La mujer presentó su obra en Casa Lamm acompañada de la conductora Fernanda Tapia y Arturo Rodríguez, académico de la UNAM. Apenas tomó el micrófono, Betanzos soltó: “¡Estamos hartos de que la señora diga que es perseguida, torturada, y que viva denostando a Quintana Roo!”. Lydia se ríe, sabe que todo es para desacreditarla. “Sí hubo un momento en que me preocupó, sobre todo cuando gente seria, que respeto, me comenzó a preguntar. Pero entiendo que forma parte de una guerra sucia”. Le han dicho de todo. En los diarios de Cancún han publicado quiénes han sido sus amantes. Se lo toma con gracia: “Primero, el número que han publicado estaba equivocado y además no ponían a quien fue mi marido”.

Conoció a su exmarido en clases de buceo. Estuvieron juntos casi una década. Ella cada vez hacía periodismo de mayor riesgo y él no estaba para sustos. Incapaz de pedirle que decidiera entre su carrera o él, prefirió retirarse. Hoy son muy buenos amigos. Otra relación significativa de Lydia fue la que tuvo con el escritor y periodista Jorge Zepeda Patterson. A su lado vivió todo el drama de Los demonios del Edén y la represión que vino después.

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El estudio de Lydia Cacho está en el último piso de su casa. Un espacio circular que revienta de luz día y tarde. Desde las ventanas se ve un mar verde de palmeras. Tiene una hamaca donde se echa a leer. Los libreros están repletos: los tomos de poesía se combinan con los de narcotráfico, feminismo, corrupción y demás. Sobre una mesa tiene los libros que consulta para la obra en que trabaja. Aparte, tiene dos tomos de poesía de Emily Dickinson y T.S. Eliot que lee para entretenerse. Lydia no se siente una poeta frustrada: “En realidad mi primer libro fue de poesía, es pésimo”.

En su estudio también pinta, sólo para distraerse, nada serio. Sus cuadros los regala a sus amigos. En un rincón de la habitación tiene adosados a la pared algunos de los muchos premios que ha recibido: The Olof Palme Prize, en 2011; la Legión de Honor, del gobierno francés, en 2012; el Premio Mundial que da la UNESCO por la Libertad de Prensa, de 2008 y más. El último premio que recibió, en febrero de 2016, fue el ALBA/Puffin al Activismo en Pro de los Derechos Humanos. El dinero que recibió lo guardó y ha sido clave para uno de sus nuevos proyectos: la docuserie Somos valientes.

Su nueva aventura consiste en pequeños capítulos, de diez minutos, sobre niños en comunidades vulnerables de México y cómo han aprendido a superar situaciones de dolor. La serie es, al mismo tiempo, dolorosa y esperanzadora. “Quiero darles voz a los niños porque tienen claras muchas cosas, más de lo que los adultos pensamos”. Los menores hablan de discriminación, corrupción, violencia, pobreza. En la producción reclutó a Marcela Zendejas, quien participa en el proyecto de Estereotipas y la música estuvo a cargo de Jacobo Lieberman y Leo Heiblum, dos de los músicos más reconocidos en México por su trabajo en el cine.

En uno de los encuentros grabados, los niños contaron que uno de sus compañeros los amenazaba con “enterrarlos en una fosa”. La situación causó tanto miedo, que una madre de familia sacó a su hija de la escuela. Los maestros no supieron cómo lidiar con ello. Los alumnos estaban seguros de que su compañero era hijo de “un sicario”. Cuando se reunieron con Lydia, para la filmación, él acabó llorando, avergonzado de que por su broma una compañera se hubiera cambiado de escuela y todos lo creyeran narcotraficante. “Yo les pregunté: ‘¿y por qué no dijeron nada?’. Les daba miedo. ‘¿Qué prefieren ser: cobardes o valientes?’”. Los niños respondieron que valientes. La sesión sirvió para sanar las relaciones entre los niños. El director agradeció la intervención de Lydia. Por ahora, ella negocia con Netflix la compra y distribución de su serie.

Antes de acabar la entrevista hice la misma pregunta a la periodista: “¿Lydia Cacho qué prefiere ser: víctima o valiente?” Ella sonrío, saboreó sus palabras como si degustara un buen vino, y con esa sensualidad que desborda y la hace segura de sí misma, dijo mirando a los ojos: “Valiente”.

Gatopardo
Rafael Cabrera
Ciudad de México
Martes 7 de marzo de 2017.

 
El cual revive la conversación telefónica entre el ex gobernador y el empresario


Por una orden del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), el Instituto Nacional Electoral (INE) mandató la suspensión del promocional denominado “Seguimos Juntos” que difunde el PAN en Puebla y en el cual revive la conversación telefónica entre el ex gobernador Mario Marín y el empresario Kamel Nacif.

“La Comisión de Quejas y Denuncia del Instituto Nacional Electoral (INE), ordenó –en acatamiento a una sentencia de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación- la suspensión del promocional denominado “Seguimos Juntos”, pautado en radio y televisión por el Partido Acción Nacional (PAN) y la coalición “Sigamos Adelante” en el estado de Puebla, al incluir una imagen de una conversación telefónica entre el ex Gobernador Mario Marín y el empresario Kamel Nacif, obtenida de manera ilegal”, informó el INE en un comunicado.

Añadió que con tres votos a favor, la comisión determinó así conceder las medidas cautelares solicitadas por el PRI desde el 10 de mayo pasado.

El PAN y la coalición Sigamos Adelante, en Puebla, deberá sustituir el ''spot'' en un plazo no mayor a seis horas.

“En tanto, fijó un plazo de 24 horas, a partir de la notificación respectiva, para que las concesionarias de radio y televisión del estado de Puebla suspendan la difusión del promocional denominado “Seguimos Juntos” pautado en radio y televisión”, manifestó.

SUN Agencia
Ciudad de México
Domingo 22 de mayo de 2016.

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