Procedentes de Puebla, Tlaxcala o Veracruz, jornaleros llegan a la estación San Lázaro en busca de una oportunidad laboral

Ciudad de México. -Pasan horas y hasta días esperando que alguien los contrate. Son albañiles, carpinteros, electricistas, yeseros que vienen de Veracruz, Puebla o Tlaxcala.

Se reúnen en las inmediaciones de la estación San Lázaro del Metro a esperar a que algún contratista se los lleve a trabajar, creando escenas similares a las que protagonizan indocumentados en Estados Unidos, quienes se reúnen en puntos específicos para que algún contratista los reclute.

Los de aquí, como los que brincan el muro, salen de sus pueblos porque allá los sueldos son aún más bajos que en la capital del país.

Aquí te pagan 200 pesos mínimo al día y allá en el rancho te quieren pagar 50, 70 pesos al día”, dijo David Olmos, albañil poblano.

Suelen ausentarse de sus casas y dejar a sus familias dos o tres meses.

Rentan cuartos o se quedan a dormir en las mismas obras donde consiguen trabajo. Envían lo poco que ganan vía depósitos en tiendas de conveniencia.

Aquí vienen de provincia, muchos no traen papeles y ahí tienen que llevar sus papeles y hay muchas transas, porque muchas veces llegan con ingenieros o contratistas que no les pagan”, dijo Felipe Islas, otro albañil.

Uno de los abusos más frecuentes es la “semana de fondo”, es decir, los condicionan a trabajar siete días por adelantado y al final no se las pagan.

A los trabajadores que ya pasan los 45 años les es más difícil conseguir empleo.

La situación está canija, no hay ni trabajo, no hay nada y, es más, nosotros, los ya viejos, ya estamos discriminados, ya no nos llevan a trabajar”, dijo Gabino de Jesús, albañil.

En la víspera de la conmemoración del Día del Trabajo, estos mexicanos no creen que ningún candidato de cualquier puesto de elección sea capaz de crear empleos y mejorar su situación.

Excélsior
Ciudad de México
Martes 1 de mayo de 2018.

 

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