•    Joe Biden declara el regreso de EE. UU. y la alianza transatlántica

•    Durante el G7, el mandatario dejó claro su meta de recuperar el liderazgo de su país en Occidente.


El presidente estadounidense, Joe Biden, proclamó este viernes el retorno de la alianza transatlántica, en un potente discurso con miras a restablecer a EE. UU. como líder de Occidente contra lo que consideró un ataque global a la democracia.
 
La intervención de Biden en la Conferencia de Seguridad de Múnich, un evento anual celebrado por videoconferencia por la pandemia de covid-19, coincidió con la bienvenida de la canciller alemana Angela Merkel al “multilateralismo” tras años de confrontación bajo el predecesor de Biden, Donald Trump.

En su primera gran alocución internacional sobre política exterior desde que asumió el 20 de enero, Biden dijo que los aliados tradicionales de EE. UU. deberían volver a tener confianza en el liderazgo de Washington.

“Estoy enviando un mensaje claro al mundo: EE. UU. ha vuelto. La alianza transatlántica ha vuelto”, afirmó desde la Casa Blanca.

“EE. UU. está decidido a volver a comprometerse con Europa, a consultar con ustedes, a recuperar nuestra posición de liderazgo confiable”, aseguró.

Biden, quien habló antes con líderes del Grupo de los Siete (G7), un club de países democráticos ricos, dijo que su gobierno enfatizará nuevamente la construcción de alianzas, en contraste con las políticas aislacionistas de Trump y el trato cáustico hacia los aliados.

“Nuestras asociaciones han perdurado y crecido a lo largo de los años porque están arraigadas en la riqueza de nuestros valores democráticos compartidos. No son transaccionales. No son para sacar algo”, dijo Biden en alusión al énfasis de Trump en redefinir a los socios como rivales económicos.

La fuerza colectiva, dijo Biden, es la única forma de tener éxito cuando la contienda mundial entre democracia y autocracia está en un “punto de inflexión”. “En demasiados lugares, incluidos Europa y EE. UU., se está atacando el progreso democrático”, aseveró. “Los historiadores examinarán y escribirán sobre este momento. Es un punto de inflexión. Y creo con todo mi ser que la democracia debe prevalecer”.

Biden negó buscar un regreso a “los bloques rígidos de la Guerra Fría”, insistiendo en que la comunidad internacional debe trabajar unida en temas como la pandemia del coronavirus y el cambio climático, incluso si hay profundos desacuerdos.

El regreso de EE. UU. al Acuerdo de París sobre el clima, que se formalizó este viernes, es una prueba de las intenciones de Washington, dijo. “Ya no podemos retrasar o hacer lo mínimo para abordar el cambio climático”, subrayó Biden, calificándolo como una “crisis existencial global”.

Pero el presidente estadounidense hizo duras advertencias sobre las amenazas que, según dijo, plantean Rusia y China.

“El Kremlin ataca nuestras democracias y usa la corrupción como un arma para intentar socavar nuestro sistema de gobierno”, dijo. Y apuntó: el presidente Vladimir Putin “busca debilitar el proyecto europeo y nuestra alianza de la Otán”.

Nuevamente instando a la unidad de los países occidentales, Biden dijo que “es mucho más fácil para el Kremlin intimidar y amenazar a estados individuales que negociar con una comunidad transatlántica fuerte y estrechamente unida”.

También urgió a los aliados europeos a unirse ante los retos políticos y económicos que plantea China, señalando que es posible “hacer frente a los abusos económicos y la coerción del gobierno chino que socavan los cimientos del sistema económico internacional”. “Las empresas chinas deben cumplir con el mismo estándar” que las empresas estadounidenses y europeas, dijo.

En el mismo foro de Múnich, el jefe de la Otán, Jens Stoltenberg, también se refirió a la influencia de Pekín. “El ascenso de China es un tema determinante para la comunidad transatlántica con posibles consecuencias para nuestra seguridad, nuestra prosperidad y nuestra forma de vida”, dijo.

“Es por eso que la Otán debería profundizar nuestras relaciones con socios cercanos, como Australia y Japón, y forjar otros nuevos en todo el mundo”, agregó.

Biden reiteró además su compromiso de regresar a las negociaciones internacionales con Teherán sobre su programa nuclear, pero dijo que es necesario “abordar las actividades desestabilizadoras de Irán en todo Oriente Próximo”.

El enfoque de Biden es bien acogido en Europa. “El multilateralismo se ve impulsado por el cambio en el gobierno de EE. UU.; la administración de Biden ya lo ha demostrado con sus primeras decisiones”, dijo Merkel a periodistas, en alusión al regreso al Acuerdo de París y a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En la conferencia de Múnich, la canciller alemana se hizo eco de la advertencia de Biden sobre Moscú. “Es muy importante que desarrollemos una política transatlántica hacia Rusia”, dijo. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, saludó la reaparición de EE. UU., pero dijo que Europa aún debe avanzar para garantizar su propia seguridad.

AFP
Washington EU
Viernes 19 de febrero de 2021.


•    Un plan para destejer el legado migratorio de Trump

•    La reforma migratoria que prepara Joe Biden incluye dar en ocho años la ciudadanía a 11 millones de indocumentados


Washington. - La política migratoria de Estados Unidos está a punto de dar un giro de 180 grados. Al menos eso es lo que ha prometido el presidente electo Joe Biden que, en cuanto ponga un pie en la Casa Blanca, quiere dejar atrás los programas “inhumanos y basados en el miedo” de Donald Trump y pasar página hacia unas “leyes que reflejen los valores de una nación de inmigrantes”, como adelantó durante la campaña. Su discurso está en las antípodas del de su predecesor, que llegó a Washington con la promesa de construir un muro, levantó una serie de barreras a la migración legal e ilegal, cerró las puertas a refugiados y solicitantes de asilo e impuso políticas brutales como la separación de los indocumentados que cruzaban la frontera sur de sus hijos.

Los planes que se conocen hasta el momento revelan que el nuevo presidente quiere dejar claro desde el primer día que EE UU volverá a ser un país de acogida. A través de una serie de acciones ejecutivas y proyectos de ley Biden tratará de deshacer el legado del republicano y “restaurar la humanidad del sistema de migración”, según ha adelantado este fin de semana quien será su jefe de Gabinete, Ron Klain. En un memorando, el funcionario dijo que este miércoles, el día de su investidura, el mandatario acabará, vía decreto, con el veto de viajes impuesto por la Administración saliente a algunos países musulmanes y pondrá en marcha un equipo que “comenzará el trabajo difícil pero crucial” de reunir a los cerca de 600 niños que fueron separados en la frontera sur de sus padres, a los que deportaron a Centroamérica en la mayoría de los casos y perdieron el rastro antes de devolverles a sus hijos.

El demócrata prevé también enviar este mismo miércoles una reforma migratoria al Congreso que daría opciones de regularizar su situación a los 11 millones de indocumentados que se estima que viven en Estados Unidos. La propuesta contempla un plazo de ocho años para que buena parte de esos migrantes puedan acceder a la ciudadanía, una vez que se verifique que no tienen antecedentes penales y que están al día con el pago de impuestos. Además ofrecerá una vía exprés a los grupos que ya están protegidos por estatus temporales, como los cerca de 700.000 dreamers (soñadores), los jóvenes a los que sus padres trajeron a Estados Unidos sin papeles cuando eran niños y para los que Barack Obama aprobó el programa DACA (acrónimo en inglés de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), o a los cerca de 400.000 beneficiarios del estatus de protección temporal (TPS, en sus siglas en inglés) que protege de la deportación a ciudadanos de varios países que han sufrido guerras o desastres naturales como Honduras, Nicaragua o El Salvador.

En ambos casos, se trata de migrantes establecidos en el país, que pueden residir legalmente y trabajar con los permisos que les habían otorgado Gobiernos de distintos símbolos políticos, pero que no tenían forma de acceder a la residencia ni a la ciudadanía. Trump trató de quitarles las protecciones temporales, pero las medidas fueron recurridas en los tribunales, lo que ha mantenido sus estatus vigentes durante los cuatro años de su Administración.

El presidente electo también ha prometido acabar con programas más crueles de Trump, como el que envía a los solicitantes de asilo que llegan a la frontera sur a peligrosas ciudades del norte de México mientras esperan su turno para que un juez escuche sus casos a través de videoconferencias, e incrementar los cupos de refugiados que recibe el país, que el republicano redujo considerablemente. Además, pretende aprobar una serie de medidas para restablecer el sistema de asilo y acogida que Trump desmanteló en sus cuatro años de presidencia y, según prometió en la campaña, prevé ofrecer un TPS a los venezolanos que han huido del régimen de Nicolás Maduro.

Sin embargo, Biden sabe que necesitará tiempo y prudencia con las medidas de acogida de nuevos migrantes para no generar más caos, especialmente en un momento en que los estadounidenses sufren una fuerte crisis sanitaria y económica provocada por la pandemia que ha dejado 400.000 muertos. “La idea es hacerlo para mejorar la situación y no para empeorarla”, dijo Biden a la prensa en diciembre al ser preguntado sobre cómo pondría fin a los Protocolos de Protección de Migrantes, el programa por el que se ha enviado en los últimos dos años a más de 70.000 solicitantes de asilo a México. “Haré lo que prometí, pero no va a ser el primer día. Probablemente va a tomar seis meses ponerlo en marcha”, matizó el demócrata, que durante la campaña había prometido acabar con él el primer día de su mandato.

Biden ordena detener la construcción del muro con México

El programa de Biden ha sido recibido con ilusión y expectativa por las organizaciones que durante la presidencia del republicano han trabajado de manera incansable tanto desde la trinchera humanitaria, asistiendo a los solicitantes de asilo enviados a México o tratando de reunificar a las familias separadas en la frontera, como desde la legal, litigando en los tribunales por las nuevas medidas y reglas que consideraban que violaban los derechos de los migrantes. “Tenemos mucha esperanza, sobre todo porque vemos la oportunidad de que el país vaya a sanar de todo lo que ha destruido Trump. Aunque hay cosas que va a costar mucho cambiar”, afirma la abogada de inmigración Jodi Goodwill desde Harlingen (Texas). Hace tres meses, el equipo de transición se puso en contacto con ella y con otros letrados que trabajan en la frontera sur para que los asesoren en la creación de un plan que les permita procesar los casos de los migrantes que esperan del otro lado del muro.

El mandatario también se ha comprometido a no construir ni un metro de valla más en la frontera, la propuesta estrella de Trump. Por el contrario, apostará por un plan para apoyar a la Patrulla Fronteriza con más tecnología. Durante la campaña recalcó la importancia de afrontar las causas de la migración, para lo que anunció una inversión de 4.000 millones de dólares en Centroamérica, la región que más inmigrantes ha enviado a Estados Unidos en los últimos años, y una mayor cooperación con esa región y México. Según informes periodísticos, la reforma migratoria que Biden enviará al Congreso este mismo miércoles contempla acciones para remediar la migración desde el origen. No se espera, sin embargo, que ese proyecto sea una prioridad en el Capitolio, que en las próximas semanas debatirá el segundo juicio político a Trump, así como medidas urgentes relacionadas con la pandemia. Además, cualquier reforma migratoria deberá lidiar con un sector del Partido Republicano, que tiene la mitad del Senado, y que ha radicalizado sus posiciones respecto a la inmigración con la presidencia de Trump.

“Nos alegran mucho todos los pronunciamientos que el presidente Biden ha hecho, pero queremos que se centre en las cosas que él controla”, afirma Abel Nuñez, director del Centro de Recursos Centroamericanos (Carecen), una organización no gubernamental con sede en la ciudad de Washington. “Algo que nos enseñó y demostró el presidente Trump es que el Ejecutivo tiene mucho control para cambiar las políticas de inmigración en este país”, añade.

El reto para el Gobierno entrante será encontrar un equilibrio para implantar un sistema más humano, pero en el que la llegada de nuevos migrantes sea más controlada, algo difícil en un momento en que Centroamérica vive una profunda crisis provocada por la pandemia y dos potentes huracanes, Eta e Iota, que dejaron a decenas de miles de personas sin hogar ni medios de subsistencia, especialmente en Honduras. Este fin de semana se formó en ese país una de las mayores caravanas de migrantes vistas hasta ahora alentada, en parte, por las esperanzas de que la Administración de Biden sea más flexible con ellos. El Gobierno entrante, pese a todo, ha insistido en que no es un buen momento para migrar.

Un latino para dirigir la agenda de inmigración

El elegido por Biden para dirigir el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), que se encarga de las políticas migratorias, es Alejandro Mayorkas, un ex fiscal general de 61 años. Nacido en Cuba de padres judíos que escaparon del Holocausto y se exiliaron de la isla caribeña tras la llegada de Fidel Castro al poder en 1959, cuando él tenía solo un año, el primer latino en dirigir ese departamento lleva grabado en el ADN la empatía por quienes se ven obligados a dejar su país. Quienes han trabajado con él le definen como alguien que trabajará por que se cumplan las normas y grupos de activistas de inmigración han recordado con preocupación que él fue subsecretario de ese ministerio en el segundo Gobierno de Barack Obama, cuando Estados Unidos rompió récords de deportaciones.

El País
Lorena Arroyo
Washington, DC, EU.
Miércoles 20 enero 2021.


El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo este miércoles en su discurso de investidura que “la democracia ha prevalecido” tras el mandato de su predecesor, Donald Trump, y definió la jornada como “un día de historia y de esperanza”.

“Celebramos el triunfo de una causa, la causa de la democracia. Es frágil, preciosa. La democracia ha prevalecido”, aseveró Biden en su discurso tras haber jurado como el presidente número 46 en la historia de EE.UU.

“Es un día histórico y de esperanza, de renovación y resolución”, agregó.

Biden se refirió a los turbulentos días que ha vivido el país tras el asalto violento al Capitolio el pasado 6 de enero por una turba de seguidores del ya expresidente Trump.

En este sentido, aseguró que aún queda mucho para “curar” las heridas del país y llamó a confrontar el “extremismo político, el supremacismo blanco y el terrorismo doméstico”, que aseguró que derrotará.

Sobre el asalto al Capitolio por parte de seguidores de Trump el 6 de enero, prometió que no volverá a pasar “ni hoy ni mañana”.

Pidió, asimismo, seguir el “camino de la unidad” para superar las múltiples crisis que enfrenta el país, porque sin ella “solo hay amargura y furia”. Llamó a los estadounidenses a superar divisiones, declarando que “sin unidad, no hay paz.”

El presidente pidió este miércoles al país que rechace “la cultura en la que los hechos mismos son manipulados, e incluso fabricados” y pidió un inicio “fresco”, en el que la política no tiene que ser un “fuego furioso”.

Joe Biden se convirtió este miércoles en el presidente número 46 de la historia de Estados Unidos, al jurar el cargo en la ceremonia oficial de investidura ante las escalinatas del Capitolio y en medio de grandes medidas de seguridad.

A las 11.50 am ET, Biden comenzó el juramento con el que se compromete a “preservar, proteger y defender la Constitución de Estados Unidos”.

La investidura se celebra con un público reducido debido a los protocolos para evitar los contagios por covid-19 y un dispositivo de seguridad sin precedentes en la historia del país, con hasta 25.000 militares desplegados en Washington.

Rompiendo con la tradición, Trump no asistió al acto de investidura de su sucesor y puso rumbo a su mansión privada en Palm Beach (Florida), estado donde llegó poco antes del inicio de la ceremonia.

El vicepresidente saliente, Mike Pence, sí asistió al acto, al que también acudieron la mayoría de los legisladores estadounidenses y anteriores mandatarios, como George W. Bush (2001-2009) y Bill Clinton (1993-2001), junto a sus respectivas esposas, Laura Bush y Hillary Clinton.

AP / EFE
Washington, EU
Miércoles 20 enero 2021.



El presidente electo, Joe Biden, expondrá este jueves las líneas generales de un paquete de estímulo económico por 1,9 billones de dólares que pondrá a consideración del Congreso e incluye millonarios recursos adicionales para la vacunación y las pruebas de la covid-19.

A escasos seis días de asumir el cargo, el líder demócrata dará a conocer el llamado “Plan de Rescate Estadounidense”, con el que espera reanimar al aparato productivo del país más golpeado por la pandemia, con 23,3 millones de casos positivos y 387.103 muertes, según el recuento independiente de la universidad Johns Hopkins.

La iniciativa, que deberá recibir el aval del Congreso al igual que los paquetes aprobados previamente, incluye una ronda de pagos directos por 1.400 dólares, un suplemento de seguro de desempleo de 400 por semana hasta septiembre, una ampliación de la licencia pagada y aumentos en el crédito tributario por hijos, según un resumen adelantado a los periodistas.

De igual forma, destina 160.000 millones de dólares para el programa de vacunación en el país, 20.000 millones para las tareas de distribución de las dosis, así como 50.000 millones de dólares para pruebas.

También propone invertir 170.000 millones en escuelas e instituciones de educación superior, incluido un monto de 130.000 millones para asegurar que los establecimientos educativos puedan reabrir de manera segura pese a la pandemia de coronavirus.

La propuesta contempla aumentar el salario mínimo federal a 15 dólares por hora y estipula 350.000 millones de dólares en fondos de emergencia para gobiernos estatales y locales, señalaron los informes.

En diciembre pasado, el Congreso aprobó un paquete de estímulo económico por 900.000 millones de dólares, que incluyó el pago de 300 dólares a la semana a cada desempleado y prorrogó hasta el 31 de enero una norma que suspendía los desahucios y que iba a expirar a finales de año.

Además, incluyó 325.000 millones de ayuda a pequeñas y medianas empresas, 45.000 millones a los sistemas de transporte público, 13.000 millones en asistencia alimentaria y 82.000 millones para que las escuelas puedan reparar sus instalaciones y adecuarlas a la enseñanza en medio de la pandemia.

Para las aerolíneas destinó 15.000 millones para pagar los salarios de sus trabajadores.

En marzo del año pasado, cuando el país sufrió el mayor impacto de la pandemia, el Congreso avaló otro paquete de ayuda, por valor de 2,2 billones de dólares, el mayor de la historia del país.

EFE
Washington, EU
Sábado 16 enero 2021.


El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, destacó que los integrantes de la Cámara de Representantes votaron a favor del juicio contra Trump con base en lo que dicta la Constitución y su conciencia


Washington.- Joe Biden, presidente electo de Estados Unidos, pidió a la Cámara de Senadores cumplir con su responsabilidad constitucional respecto al proceso judicial que llevará a cabo contra Donald Trump por el delito de incitación a la insurrección.

“Hoy, los miembros de la Cámara de Representantes ejercieron el poder que les concede nuestra constitución y votaron a favor de enjuiciar y pedir el rendimiento de cuentas al presidente (Trump)”, indicó Biden en una declaración por escrito que difundió su oficina de prensa.

“Fue un voto bipartidista emitido por los legisladores con base en lo que dicta la constitución y su conciencia; el proceso continuará en el Senado”, enfatizó Biden, quien el próximo miércoles 20 reemplazará a Trump como titular del poder ejecutivo en Estados Unidos.

Esta tarde, la Cámara de Representantes del Congreso federal estadunidense aprobó, con 232 votos a favor y 197 en contra, someter a un segundo juicio político a Trump, acusado de incitación a la insurrección por el asalto al Capitolio del pasado miércoles 6.

Ese día, miles de seguidores y fanáticos, motivados por el magnate, vandalizaron el Capitolio en un intento fallido por socavar el proceso de certificación de Biden como ganador de las elecciones presidenciales del pasado 3 de noviembre.

“Esta nación sigue en aprietos por el virus letal (covid-19) y una economía tambaleante, espero que el liderazgo del Senado encuentre la manera de abordar sus responsabilidades constitucionales sobre el juicio político, al tiempo que trabaja sobre los asuntos urgentes de esta nación”, puntualizó Biden en su declaración por escrito.

Sobre el asalto al Capitolio, el presidente electo subrayó que fue un ataque a la democracia de su país, algo que jamás habían visto ni vivido en los 244 años de historia de Estados Unidos.

Y recordó que los vándalos que atacaron el Congreso rompieron puertas, ventanas, destruyeron oficinas y asesinaron a un elemento de la policía del Capitolio, además de la muerte de otras cuatro personas involucradas en el asalto.

“Este ataque criminal fue planeado y coordinado, se llevó a cabo por extremistas políticos y terroristas domésticos que fueron incitados a la violencia por el presidente Trump”, arremetió Biden.

En ese tenor, quien será el presidente constitucional número 46 de Estados Unidos agregó: “Todos aquellos responsables deben rendir cuentas” de la insurrección armada contra la nación norteamericana.

De ser declarado culpable por el Senado, por el delito de incitación a la insurrección, Trump quedará vetado de por vida para participar en el proceso electoral presidencial o para buscar cualquier puesto de elección popular en su país, así como para dirigir, organizar o financiar un grupo o partido político.

Proceso
Jesús Esquivel
Washington, DC, EU
Miércoles 13 de enero de 2021.


'Es un asalto al imperio de la ley como lo hemos visto en mucho tiempo', agregó


Washington.- El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, dijo que la democracia de Estados Unidos está bajo ataque y pidió a Trump dar mensaje para calmar a 'turba'.

"Nuestra democracia está en un ataque sin precedentes, como no habíamos visto en los últimos tiempos", dijo Biden en un mensaje a la nación. "Es un asalto al imperio de la ley como lo hemos visto en mucho tiempo", agregó.

"Le exijo a esta turba que se detenga", dijo Biden. "Le pido al presidente Trump que salga en televisión nacional y pida fin a esto", agregó.

"No es una protesta, es una insurrección. Nuestra nación, que siempre fue vista como una luz de democracia, está en una época oscura".

Biden, sin embargo, dijo que se mantiene optimista de que el país puede salir adelante.

"Las escenas de caos en el Capitolio no representan quienes somos", dijo, "lo que vemos es un pequeño número de extremistas".

"Este es un recordatorio de que la democracia es frágil", señaló el próximo mandatario.

Associated Press
Washington, DC, EU.
Miércoles 06 enero 2021.


Washington.- El virtual Presidente electo de EU, Joe Biden, comenzó a dar forma a su equipo de la Casa Blanca y de asesores, con varios nombramientos salidos desde su equipo de campaña.

La asesora legal de la Presidencia será Dana Remus, quien anteriormente se desempeñó como asesora principal de la campaña y también fue asesora adjunta de ética en la Casa Blanca durante el mandato de Barack Obama.

Jen O'Malley Dillon, Steve Ricchetti y Mike Donilon, todos los asesores principales de la campaña de Biden, se unirán al personal de la Casa Blanca, al igual que el congresista de Luisiana Cedric Richmond, quien cederá su puesto por un puesto en el equipo de Biden.

O'Malley Dillon, directora de campaña de Biden, será subjefa de personal y Ricchetti, presidente de campaña de Biden, será consejero del Presidente. Dillon es la primera mujer en liderar una candidatura presidencial demócrata ganadora

Donilon será asesor principal, al igual que Richmond, quien también tendrá el título de director de la Oficina de Participación Pública.

Annie Thomasini, jefa de personal de viaje de Biden durante la campaña, será directora de Operaciones de la Oficina Oval.

Julie Chavez Rodríguez, ex subdirectora de campaña de Biden y principal asistente de la campaña presidencial de la virtual Vicepresidenta electa Kamala Harris, será directora de la Oficina de Asuntos Intergubernamentales Asuntos, que lidera el alcance del poder ejecutivo a los gobiernos estatales y locales.

Biden, a quien el Presidente Donald Trump aún no ha concedido el triunfo en la elección, ha dicho que planea nombrar primero a sus asesores de la Casa Blanca que a los miembros de Gabinete que requieren confirmación en el Senado.

Reforma
Washington DC, Estados Unidos
Martes 17 de noviembre de 2020.

 

Con 77.4 millones de papeletas a su favor frente a las 72.3 millones que acumula el actual mandatario, Biden amplió aún más su margen de victoria en voto popular

Washington.- El virtual presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, superó este miércoles los 5 millones de votos de ventaja sobre Donald Trump en las elecciones de la semana pasada, mientras el mandatario saliente trataba de deslegitimar su victoria y utilizaba como arma el poder del gobierno federal.

Con 77.4 millones de papeletas a su favor frente a las 72.3 millones que acumula Trump, Biden amplió aún más su margen de victoria, que lo convierte en el candidato presidencial más votado de la historia.

Esos sufragios también lo convierten en presidente electo conforme al sistema del Colegio Electoral, según los pronósticos de los principales medios, que hicieron la proyección cuando quedó claro que Biden llevaba una ventaja insuperable en el número de estados suficiente para garantizarle la presidencia.

Trump, sin embargo, se ha negado a reconocer la derrota y ha denunciado sin pruebas un fraude electoral, con una estrategia legal que tiene pocas perspectivas de éxito, como reconocen en privado sus principales asesores.

El mandatario se anotó este miércoles los tres delegados de Alaska en el Colegio Electoral, lo que eleva a 217 la cifra de compromisarios que tiene garantizados según ese sistema, muy lejos de los 270 que se necesitan para ganar.

Para anular el liderazgo de Biden, que ya acumula 290 delegados, Trump tendría que demostrar fraude ante los tribunales y dar la vuelta a los resultados no sólo en uno, sino en múltiples estados clave, algo extremadamente improbable.

Las autoridades del estado de Georgia, donde los medios aún no han proclamado un ganador pero Biden lleva una ventaja de apenas 14 mil sufragios, dieron este miércoles una pequeña buena noticia a Trump al anunciar que harán un recuento a mano de los más de 5 millones de votos emitidos en el territorio.

"Eso ayudará a construir confianza" en el resultado, afirmó el secretario de Estado de ese estado sureño, Brad Raffensperger, en una rueda de prensa.

Ese recuento a mano, que tendrá que completarse antes del 20 de noviembre, es un paso sin precedentes en la historia de Georgia, un estado tradicionalmente republicano, pero incluso si resultara en una poco probable victoria para Trump, aún le quedaría un largo trecho para llegar a los 270 delegados.

Una asesora legal de la campaña de Trump, Jenna Ellis, confió este miércoles en una entrevista con Fox Business en que las demandas puedan resolverse "a lo largo de las próximas dos semanas", antes de que los estados clave tengan que certificar a un ganador de las elecciones.

Ante las ínfimas perspectivas de esa estrategia legal, Trump ha decidido utilizar también su poder en el gobierno federal para dificultar la transición, diez semanas antes del previsto relevo que se producirá el 20 de enero.

El paso más alarmante para muchos lo dio Trump este martes, cuando continuó su purga del Pentágono después de haber despedido el lunes a su titular, Mark Esper, y pasó a colocar en la cúpula civil del Pentágono a tres de sus aliados.

La maniobra es un intento de marcar músculo en el Departamento de Defensa y, según fuentes consultadas por la cadena CNN, una represalia contra Esper y su equipo por oponerse a una posible retirada prematura de Afganistán, que Trump ha prometido para Navidad.

Hay versiones de que Trump puede estar preparándose para más despidos en su equipo de seguridad nacional, incluidos posiblemente los del director del FBI, Christopher Wray; y la directora de la CIA, Gina Haspel.

Esta última recibió este martes un espaldarazo del líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, quien se reunió con ella en Washington, según CNN; y de otro destacado senador conservador, John Cornyn.

"La inteligencia no debería ser partidista", advirtió en un tuit Cornyn, en respuesta a los seguidores de Trump que aseguran que Haspel no ha ayudado suficientemente al presidente en sus guerras políticas.

Mientras, algunos demócratas están preocupados por otro movimiento: la transición de Michael Ellis, un funcionario afín a Trump en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), donde es el nuevo abogado general.

Ese cambio implica que Ellis es ahora un empleado civil del gobierno, y no un cargo político, y dificulta su despido una vez que Biden llegue al poder en enero, según fuentes demócratas consultadas por CNN.

Mientras, la Administración de Servicios Generales (GSA), cuya directora Emily Murphy fue nominada por Trump, no ha certificado aún la victoria de Biden, lo que impide a su equipo acceder a recursos y a las agencias gubernamentales para preparar la transición.

Biden minimizó este martes ese hecho, al asegurar que podrá prepararse incluso sin esos recursos, y este miércoles guardó silencio sobre el tema, porque tanto Trump como él dedicaron el día a homenajear a los excombatientes del país con motivo del Día de los Veteranos.

EFE
Washington, EU.
Miércoles Mundo 11/11/2020.


Biden nombró como presidentes al ex director de salud pública Vivek Murthy; al ex titular de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus iniciales en inglés), David Kessler, y a la doctora Marcella Nunez-Smith, profesora e investigadora de la Universidad de Yale.

El equipo también lo integra Rick Bright, experto en vacunas y exjefe de la Autoridad de Investigación y Desarrollo Biomédico Avanzado.

Bright denunció que fue relegado a un puesto menor porque resistió la presión política para permitir el uso de hidroxicloroquina, un medicamento contra la malaria promovido por el presidente Donald Trump como tratamiento para el COVID-19.

Otros miembros incluyen a Luciana Borio, especialista en biodefensa; el oncólogo Ezekiel Emanuel, presidente de bioética de los Institutos Nacionales de Salud; el doctor Atul Gawande, asesor de salud de la administración Clinton; la doctora Celine Gounder, experta en enfermedades infecciosas, VIH y tuberculosis; la pediatra Julie Morita, especialista en inmunizaciones; el epidemiólogo Michael Osterholm; Loyce Pace, especialista en salud global; Robert Rodríguez, quien ha estudiado la salud mental de los profesionales médicos encargados de responder al COVID-19; y doctor Eric Goosby, un experto en enfermedades infecciosas y VIH.

AP
Washington , EU
Lunes 9 de noviembre de 2020.


La presidencia demócrata prepara una batería de órdenes ejecutivas para revertir decisiones de Trump. La formación de un grupo de expertos para luchar contra la covid-19 es su primera medida


El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, y la vicepresidenta, Kamala Harris, han sentado las bases de su futura Administración con el objetivo de revertir las medidas más conflictivas adoptadas por Donald Trump durante cuatro años en la Casa Blanca, pero ante todo para sacar al país de la crisis sanitaria y económica generada por la covid-19. Bajo el nombre Transition46 (el número que corresponde a la presidencia del demócrata), un equipo de asesores y funcionarios trabaja a marchas forzadas para abordar las cuatro prioridades del nuevo mandato: la crisis del coronavirus, la recesión, el cambio climático y el racismo sistémico. El plan más definido, el relativo al combate de la crisis del coronavirus, desbocada en el país, se concretará este mismo lunes.

Reanudar los lazos con la comunidad internacional, rotos por el aislacionismo de Trump, mediante la vuelta de EEUU al Acuerdo del Clima de París o la Organización Mundial de la Salud; revertir restricciones migratorias de la anterior Administración, también rebajas fiscales del republicano que no han favorecido a la clase media; restablecer cien medidas de salud pública y medio ambiente de la Administración de Obama que Trump derogó… La lista de tareas que pretende acometer el nuevo equipo demócrata es abundante, casi un giro copernicano, o como mínimo un buen golpe de timón respecto a la precedente, pero ninguna tan perentoria como la lucha contra la pandemia, que marcará el compás del relevo de poder antes incluso de que el 20 de enero se celebre la toma de posesión de Biden, y aún más, de que Trump haya encajado su derrota.

Enfrente Biden y Harris tendrán, como mayor obstáculo, el posible obstruccionismo del Congreso. El Senado, donde según el inconcluso mapa electoral ahora empatan republicanos y demócratas, ha quedado pendiente de una reelección parcial en Georgia el 5 de enero. Si la Cámara alta entra en punto muerto, o hay una ventaja aún por la mínima de los republicanos, estos podrían frenar el aliento transformador de la nueva presidencia, de ahí que Biden se plantee recurrir a las órdenes ejecutivas para salvar los escollos.

Este lunes se formará un grupo de trabajo especial sobre la covid-19, que estará compuesto por 12 expertos y codirigido por tres de ellos, según informó el sábado el medio digital Axios. Dos tienen experiencia en la Administración, Vivek Murthy, que fue portavoz de Sanidad entre 2014 y 2017, durante el Gobierno de Barack Obama, y David Aaron Kessler, jefe de la Agencia de Medicamentos y Alimentos (FDA, en sus siglas en inglés) entre 1990 y 1997, bajo los presidentes George Bush padre y Bill Clinton. La tercera copresidenta de la fuerza de choque será la doctora de la Universidad de Yale Marcella Nunez-Smith.

Estos mismos expertos sometieron la semana pasada a Biden y Harris el primer informe de situación, como destacó el demócrata en su discurso del viernes en Wilmington. El alarmante rumbo de la pandemia en el país, con la enfermedad desbocada en el Medio Oeste y un récord sostenido de nuevos casos, muertos y hospitalizaciones, centra todos los desvelos del tándem Biden-Harris, consciente de que gran parte de sus votantes les han apoyado por oposición a la catastrófica gestión de la crisis sanitaria por Trump.

Los casos de coronavirus en el país se han multiplicado en los últimos días hasta el récord registrado el viernes de 127.021 nuevos contagios en 24 horas. En total, Estados Unidos suma 9.831.030 casos confirmados y 236.856 fallecidos, más que ningún otro país en el mundo, según el registro de la Universidad Johns Hopkins. Biden tiene también previsto reunirse con el doctor Anthony Fauci, actual responsable de la lucha contra la pandemia bajo la Administración de Trump —que le ha desautorizado en numerosas ocasiones—, antes de asumir el cargo.

Como Biden no se ha cansado de repetir en los mítines de la campaña electoral, su Ejecutivo contempla un plan nacional de “mascarilla, distancia social, test y rastreos”, por lo que otra de las medidas inmediatas será crear un mando único federal, así como un responsable del abastecimiento y suministro de material sanitario, mascarillas, batas y equipos de protección personal, así como de pruebas diagnósticas y las dosis necesarias de la vacuna cuando esté disponible. Evitar el desabastecimiento, como ocurrió en los albores de la pandemia, pero también la dependencia de la producción china es una medida básica para un presidente electo que ha prometido privilegiar la industria nacional mediante su programa Made in America.

La política migratoria también aparece entre los desvelos de la nueva presidencia, que pretende dar marcha atrás en la polémica restricción de entrada al país de nacionales de algunos países musulmanes, así como otorgar de nuevo el permiso de residencia a cerca de 1,8 millones de Dreamers, los hijos de inmigrantes que llegaron al país de pequeños y crecieron aquí pero que sin embargo carecen de papeles, y con los que Trump se encarnizó especialmente, poniendo trabas al programa que les protegía de la deportación. Biden han prometido en campaña que emprenderá la reforma migratoria pendiente desde el mandato de Obama, regularizando a 11 millones de inmigrantes.

Hay mucha letra pequeña en la hoja de ruta, desde la revisión de las salvaguardas de los fabricantes de armas, a la ampliación del trámite de verificación de antecedentes de quienes deseen adquirirlas, además de la reorientación del rumbo en varias agencias federales, pero en líneas generales, más que en los detalles, el espíritu del cambio estriba en fondo y forma en el deseo de devolver a los mecanismos del poder de la Administración su esencia y sus funciones de antaño, antes de la irrupción del huracán Trump en la Casa Blanca.

No ayuda en nada, por ejemplo, que el presidente saliente no se haya reunido con la líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, en muchos meses, o que haya conformado en tiempo récord un Tribunal Supremo de mayoría conservadora, con el nombramiento exprés de la juez Amy Coney Barret, al que ulteriormente podría recurrir si se empecina en impedir el tradicionalmente engrasado relevo de poder entre Administraciones de distinto signo.

Biden y Harris, además, ultiman la formación de un Gabinete diverso e inclusivo, según fuentes cercanas a la campaña citadas por medios locales, que sea representativo de los distintos grupos de población, colectivos y minorías étnicas del país. Su misión será “sacar al país de una pandemia agravada por el mal manejo de Trump, reconstruir la economía de una manera más sostenible e inclusiva, y lidiar con la división y la desigualdad”, en palabras del senador demócrata por Delaware Christopher Coons, muy próximo a Biden, recogidas este domingo por el diario The Washington Post.

El País
María Antonia Sánchez-Vallejo
Wilmington (Delaware), ST EU.
Domingo 08 de noviembre de 2020.

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