Irán lanza una serie de cohetes a una base aérea Al Asad, de Estados Unidos en Irak

Una serie de cohetes han sido disparados la noche de este martes contra la base aérea de Ain Al Asad, en el oeste de Irak, donde están desplegas tropas estadounidenses, de acuerdo con fuentes gubernamentales de Estados Unidos citadas por las agencias Reuters y AFP.

El ataque ocurre después de que grupos armados proiraníes en Irak prometieron unir fuerzas para responder al ataque realizado por un dron estadounidense el viernes pasado en Bagdad, que mató al influyente general iraní Qasem Soleimani y el jefe militar iraquí Abú Mahdi al Muhandis.

El Gobierno de Irán ha iniciado la operación Mártir Soleimani y se ha atribuido el ataque, según Bloomberg, que cita a la televisión estatal del país asiático. Teherán ha amenazado con "respuestas aún más devastadoras" en caso de un nuevo ataque de Washington. Los primeros informes dan cuenta de que fueron más de una docena de proyectiles los que impactaron la base, que se encuentra a poco más de 200 kilómetros de Bagdad, de acuerdo con el Pentágono.

En Irak hay al menos 6.000 soldados estadounidenses y es el quinto país de Oriente Próximo con más tropas solo detrás de Afganistán, Catar, Kuwait y Bahréin. Tras la escalada de tensiones en los últimos días, el Pentágono anunció que enviará 3.500 tropas a la región para apuntalar los puestos estadounidenses. La Casa Blanca ha anunciado que el presidente, Donald Trump, ya ha sido "informado" del ataque y analiza la situación con su Gabinete de Seguridad. "Estamos al tanto de los informes sobre los ataques contra los puestos militares estadounidenses en Irak", ha dicho Stephanie Grisham, portavoz del Gobierno estadounidense.

Irán ataca con misiles dos bases aéreas estadounidenses en Irak

El Pentágono confirma que Teherán lanzó más de una docena de proyectiles a dos instalaciones en al-Assad e Irbil.

El Pentágono confirmó este martes que Irán lanzó más de una docena de misiles balísticos a fuerzas militares y de coalición estadounidenses en Irak.

"Está claro que estos misiles fueron lanzados desde Irán y apuntaron al menos a dos bases militares iraquíes que albergan al personal militar y de coalición estadounidense en al-Assad e Irbil", dijo Jonathan Hoffman, asistente del Secretario de Defensa para Asuntos Públicos, en un comunicado.

"Estamos trabajando en evaluaciones iniciales de daños de batalla", agregó.

Las bases, dijo, han estado en alerta máxima "debido a las indicaciones de que el régimen iraní planeaba atacar nuestras fuerzas e intereses en la región".

"A medida que evaluamos la situación y nuestra respuesta, tomaremos todas las medidas necesarias para proteger y defender al personal, socios y aliados de Estados Unidos en la región", dijo el Pentágono.

De acuerdo con una fuente citada por la cadena CNN, al menos 13 cohetes alcanzaron la base de al-Assad. Según la fuente, estos cohetes fueron disparados desde un alcance de aproximadamente 10 kilómetros.

Una fuente de seguridad de Irak informó a CNN que hay víctimas iraquíes en la base aérea de al-Assad. No aclaró si se trata de heridos o muertos, así como el número de víctimas.

La ciudad de Al-Baghdadi está a unos 12 km al norte de la base aérea de al-Asad. La base aérea de Al-Asad está a unos 200 km al oeste de Bagdad.

Por su parte, Irán asumió la responsabilidad por el ataque cuando la televisión estatal informó sobre el lanzamiento de los misiles.

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, IRGC, dice que “ha golpeado la base aérea estadounidense de Ain al-Asad en Iraq con decenas de misiles”, decía un texto en pantalla de Press TV. Irán amenazó con "más respuestas devastadoras" en caso de cualquier reacción estadounidense", de acuerdo con la cadena iraní de información en inglés.

De acuerdo con la televisión iraní, el ataque es la respuesta de Teherán al asesinato del comandante Qasem Soleimani, quien murió en un ataque estadounidense con drones en Irak el viernes pasado.

El principal negociador nuclear de Irán, Saeed Jalili, quien también es político y representante del Líder Supremo, tuitéo una imagen de la bandera iraní después de los reportes del ataque.

El presidente de Estados Unidos Donald Trump fue informado sobre los informes de ataques con cohetes en una base aérea donde las tropas estadounidenses se encuentran en Irak, dijo su portavoz.

"Estamos al tanto de los informes de ataques contra instalaciones estadounidenses en Irak. El presidente ha sido informado y está monitoreando la situación de cerca y consultando con su equipo de seguridad nacional", dijo la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Stephanie Grisham.

El Secretario de Estado Mike Pompeo y el Secretario de Defensa Mark Esper llegaron poco después a la Casa Blanca. El vicepresidente Mike Pence ha estado en contacto con líderes del Congreso, dijo su portavoz.

El ataque se produjo después de que las facciones proiraníes en Irak prometieron unir fuerzas para "responder" al ataque con un dron estadounidense que el viernes provocó la muerte del influyente general iraní Qasem Soleimani.

En ese mismo ataque estadounidense murió también el general iraquí Abu Mahdi al-Muhandis, alto dirigente de la milicia proiraní Hashed al Shaabi.

AFP/CNN
Reuters
Expansión
Bagdad, Irak
Martes 7 de enero de 2020.


El ‘informe Chilcot’, elaborado durante siete años, concluye que la información sobre las armas de destrucción masiva se presentó “con una certeza no justificada”

Tony Blair decidió participar en la invasión de Irak en 2003 “antes de agotar todas las opciones pacíficas” y basado en “inteligencia defectuosa” que “se presentó con una certeza que no estaba justificada”. Esas son algunas de las conclusiones, devastadoras para el ex primer ministro laborista, del informe Chilcot, presentado hoy, que recoge siete años de investigación independiente sobre la participación de Reino Unido en la guerra de Irak.

John Chilcot ha presentado esta mañana las conclusiones de la investigación que ha dirigido, y ha empezado recordando a los muertos y heridos en Irak, incluidos los 250 fallecidos en un ataque este fin de semana. Chilcot ha asegurado que Reino Unido "no agotó todas las opciones pacíficas" antes de unirse a la invasión de Irak que lideraba Estados Unidos. Los juicios sobre las armas de destrucción masiva, ha añadido, “se presentaron con una certeza que no estaba justificada”. La investigación concluye que Estados Unidos y Reino Unido socavaron la autoridad del Consejo de Seguridad de la ONU, porque presionaron para la acción militar cuando las alternativas de resolución sin recurrir a la fuerza no se habían agotado.

Poco después de presentarse el informe, Tony Blair ha hecho público un comunicado en el que considera que la investigación demuestra que no mantuvo "ningún compromiso secreto para ir a la guerra” con el presidente estadounidense George W. Bush. “El informe debería enterrar las alegaciones de mala fe, mentiras o engaños”, ha añadido. “Esté la gente de acuerdo o no con mi decisión de emprender acciones militares contra Sadam Husein, la tomé de buena fe y en lo que creía que era el interés del país”.

El informe Chilcot sobre la participación de Reino Unido en la guerra de Irak se ha hecho público este miércoles a las once y media de la mañana. El trabajo, que se ha gestado durante siete años, desgrana el papel de las autoridades británicas en la intervención militar en Irak de 2003, uno de los capítulos más polémicos de Tony Blair en su etapa como jefe del Gobierno (1997-2007). Examina la actuación de Reino Unido en los meses previos al conflicto, en la propia guerra y en la gestión de sus consecuencias. Desde la invasión hasta el día de hoy, según los datos de The Iraq Body Count, el conflicto ha provocado 251.000 muertes, entre civiles y combatientes.

Las decisiones en Irak, ha asegurado Chilcot en su comparecencia, a la que han asistido parientes de los 179 soldados británicos caídos en la contienda, se tomaron en base a “inteligencia y evaluaciones defectuosas”. “No se cuestionaron, y debieron haberse cuestionado”, ha dicho. La acción militar pudo haber sido necesaria en algún momento, concluye unánimemente el informe, pero no lo era en 2003.

El informe supone una crítica sin matices a la decisión del ex primer ministro laborista Tony Blair de entrar en guerra con Irak. Describe a Sadam Husein como "indudablemente un brutal dictador". Pero la investigación concluye que "la acción militar en ese momento no era el último recurso". Según el informe, el dosier que Blair presentó al Parlamento británico en septiembre de 2002 no respalda sus argumentos de que Irak contaba con un programa activo de armas químicas y biológicas.

“En 2003, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, Reino Unido participó en la invasión de un país soberano”, ha dicho Chilcot. “La acción militar no era el último recurso”. “Se subestimaron las consecuencias y se fracasó en lograr los objetivos establecidos”, ha añadido. La investigación no acepta, ha dicho Chilcot, las alegaciones de Tony Blair de que los problemas de después de la invasión eran imposibles de predecir.

El informe incluye detalles de los papeles del Gabinete desclasificados, evaluaciones de la inteligencia que apuntaba, erróneamente, a que Irak poseía armas de destrucción masiva y de la correspondencia privada entre Blair y el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en relación con el conflicto y la base para la intervención militar. Según el ponente del trabajo, John Chilcot, el grupo de expertos ha tenido que "evaluar y analizar " 150.000 documentos del Gobierno y para elaborar sus conclusiones y recomendaciones.

Centenares de manifestantes se han concentrado en las inmediaciones del centro de convenciones Queen Elizabeth II, en Westminster, en el centro de Londres, donde Chilcot ha leído sus conclusiones.

El informe, que consta de 12 volúmenes y un total de 2,6 millones de palabras, fue entregado el martes al primer ministro, David Cameron, y está disponible en la red una vez que su autor ha expuesto públicamente sus conclusiones. "He tenido muy en cuenta desde el principio que las familias tienen altas expectativas y deseos de conocer la verdad de todo lo que sucedió, en particular en lo que se ven afectados sus parientes", ha explicado Chilcot, autor del informe en una entrevista a la cadena británica BBC con motivo de la publicación del informe.

Reino Unido envió 30.000 soldados con la misión de ocupar a Irak, en una invasión liderada por Estados Unidos. En 2009, en medio de las críticas ante la evidencia de que el régimen de Sadam Husein no escondía armas de destrucción masiva como se aseguró, el Gobierno de Gordon Brown encargó una investigación en profundidad de lo ocurrido, dirigida por el alto funcionario John Chilcot, con una dilatada experiencia en la administración. Se trata de dilucidar la base legal que había en 2003 para la invasión, aunque el informe carece del poder de recomendar cargos criminales contra los implicados.

El informe está disponible en la web de The Iraq Inquiry. Se ha dado a conocer poco antes de las preguntas del primer ministro al mediodía. Cuando era diputado, David Cameron votó a favor de la guerra, pero el líder laborista Jeremy Corbyn fue un opositor implacable y fue uno de los casi 140 parlamentarios laboristas que se opusieron a la decisión de ir a la guerra. Los parlamentarios debatirán el informe en su totalidad este jueves.

El pasado octubre, Blair pidió disculpas por su papel en la guerra de Irak, a la que llevó al país hace 13 años. Este miércoles ha vuelto a hacerlo: "Fue la decisión más difícil que he tomado. La tomé de buena fe. Expreso mi dolor, mi pesar y disculpas", ha dicho el ex jefe de Gobierno, que ya pidió perdón hace meses por utilizar información de inteligencia errónea; reconoció que no supo prever el caos que se desataría tras el derrocamiento de Sadam Husein, y admitió que dicho caos puede haber contribuido a la aparición y crecimiento del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés).

El País
Pablo Gimón
Londres / Madrid
Miércoles 7 de julio de 2016.


Dos de ellas relatan cómo sobrevivieron al horror del califato

Hamsa es menuda y despierta. Tiene apenas 16 años y la mirada extraviada, como si parte de ella se hallara lejos del cobertizo donde vive desde que hace unos meses lograra escapar de sus verdugos, las huestes del autodenominado Estado Islámico (IS, según sus siglas en inglés). Durante su cautiverio, jalonado de continuos viajes a ambos lados de la frontera desvanecida de Siria e Irak, fue vendida sin descanso.

Quienes le arrebataron la libertad y comerciaron con ella la violaron una y otra vez. "Primero nos separaron en grupos de mujeres y hombres. A las jóvenes y las niñas nos llevaron a Mosul, donde permanecimos un solo día. Luego nos enviaron a Siria", relata la adolescente.

En Raqqa, la capital del califato, Hamsa fue confinada en una estancia estrecha y oscura junto a decenas de muchachas de la minoría yazidí, una fe vinculada al zoroastrismo que los yihadistas consideran "una adoración del diablo".

Su primer comprador llegó mes y medio después de haber sido capturada en el monte Sinyar, en el norte de Irak. "Era -recuerda- un chico egipcio. Me dijo que no tuviera miedo y que me trataría como a su hermana. Viajamos juntos a Mosul, pero me terminó devolviendo a Raqqa. En cuanto regresé allí, me compró otro hombre. Era grande y me asusté. De camino a su casa me dijo que vivía solo. Durante la siguiente noche me obligó a hacer cosas malas. Grité y lloré. Cuando le dejé claro que jamás me casaría porque nunca me convertiría al islam me vendió a otro militante sirio como él".

En manos de su tercer dueño, Hamsa siguió declarándose en rebeldía. "Le aseguré que no cambiaría de credo y, unas horas más tarde, un tipo corpulento llegó a la casa. 'Si eres una chica mala, serás castigada', me dijo. Y me apaleó y violó". La joven -que volvió a ser traspasada a otro combatiente del IS- recobró la libertad cuando aplicó el consejo que una tarde le susurró la esposa de uno de los barbudos. "Me recomendó que hiciera lo que él me pedía para ganarme su confianza. Me volví disciplinada. Arreglaba el apartamento y, cuando teníamos huéspedes, les servía té y comida. Me regaló un móvil y, sin que él lo supiera, recuperé el contacto con mi familia. Un día vi que la llave estaba puesta en la puerta y aproveché para escapar", narra Hamsa, que logró reunirse con sus seres queridos gracias a una de las redes de traficantes que opera en los confines administrados por los yihadistas.

"Desde que regresé, he vuelto a la escuela y trato de recuperar mi vida, pero no olvidaré lo que sufrí desde el 3 de agosto de 2014", murmura la menor desempolvando la efeméride que atormenta a los yazidíes. Aquel día, los adláteres de Abu Bakr al Bagdadi lanzaron una despiadada ofensiva sobre la escarpada geografía que durante siglos ha dado cobijo a los fieles de esta antiquísima religión que mezcla elementos de antiguas creencias mesopotámicas con las doctrinas cristiana y musulmana. En cuestión de horas, decenas de miles de almas se convirtieron en parias, obligados a resguardarse con escasos víveres en la cima de la montaña o instalarse en los campos de refugiados desperdigados por el Kurdistán iraquí. Quienes acabaron en las garras de los 'muyahidines' [guerreros santos, en árabe] padecieron peor suerte: cientos de hombres fueron ejecutados a sangre fría mientras mujeres y niños firmaban los primeros compases de su esclavitud.

Desde entonces, según estimaciones de las autoridades kurdas, unas 1.500 personas han recobrado la libertad. Otras 2.000, sin embargo, permanecen atrapadas en el territorio bajo yugo del IS. "Llegan con historias terribles. Es muy duro trabajar con ellas", reconoce Nagham Nauzat, la ginecóloga yazidí que dirige un centro habilitado para recibir a las esclavas sexuales que huyeron del califato.

El inmueble, una pequeña vivienda prefabricada sufragada por una agencia de la ONU, emplea a una decena de médicos y psicólogos. En su fachada, sin embargo, no luce letrero alguno para luchar contra los estigmas que padecen quienes desfilan por sus pasillos. "Desde que abrimos el pasado otoño, hemos atendido a más de 850 supervivientes. Todas las mujeres que hemos examinado, desde los ocho hasta los 50 años, han mantenido relaciones sexuales no consentidas. Están muertas. Han sufrido violencia física y malnutrición y han vivido en condiciones poco higiénicas", revela la doctora. "La mayoría -agrega- padece anemia y hemos detectado casos de tuberculosis".

A pesar de haber sido víctimas de prolongadas violaciones y encadenado el martirio de varios propietarios, la cifra de las féminas que llegan embarazadas es sorprendentemente baja. "Hay muy pocos casos. Al principio nos extrañó mucho este hecho pero ahora sabemos que los miembros del Daesh [acrónimo en árabe del Estado Islámico] están aplicando métodos de control de natalidad. Suministran a las mujeres anticonceptivos orales o inyectables e incluso han obligado a algunas a abortar", explica Nizar Ismet Taib, director del Departamento de Sanidad de la provincia de Dohuk y el principal responsable del comité establecido para supervisar a la población femenina que regresa del infierno yihadista.

"El uso de anticonceptivos depende del propósito del hombre que compró a la chica. Hay quienes sólo buscan diversión y otros que, en cambio, quieren establecer una familia", puntualiza Nauzat. Las autoridades, no obstante, admiten que la ausencia de datos oficiales podría explicarse por la práctica clandestina de abortos. "En nuestro centro no hemos recibido hasta ahora a ninguna embarazada. Es posible que estén recurriendo a clínicas ilegales para someterse a abortos pero es algo que desconocemos. En Irak, la interrupción voluntaria del embarazo es una práctica ilegal", replica la galena.

Presionado por las organizaciones internacionales, que exigen desde hace meses permitir el aborto a las yazidíes víctimas de violación, el Gobierno kurdo estudia la excepción. "Estamos en contacto con las ONG para presentar una propuesta de cambio legal porque la posible existencia de clínicas ilegales supone un riesgo para la salud de las mujeres. Yo creo que hay considerarla pero no soy optimista. Habría que discutir la reforma en los parlamentos kurdo e iraquí y es un asunto muy sensible y complejo", precisa Taib.

Entre quienes logran romper las cadenas y zafarse de sus captores, son también contadas las que cruzan territorio hostil acunando a sus retoños. "Sólo hay dos casos. En ambos, las víctimas decidieron entregar los bebés a las autoridades. Los menores ya han sido adoptados", informa el funcionario.

La mayoría opta por dejar atrás a unos hijos que les recuerdan el calvario que ansían sepultar. Como Nihad, una yazidí de 15 años, que rememora con amargura la visita a un hospital del Irak atenazado por los yihadistas. "Me traumatizaba la idea de estar embarazada. Fui a una clínica de Tel Afar (a unos 70 kilómetros al noroeste de Mosul) y confirmaron mi sospecha", cuenta la joven. Su desgraciado periplo por el califato también comenzó el 3 de agosto de 2014 y tuvo tantas paradas y vicisitudes como el de Hamsa. "Nos reunieron a 600 o 700 mujeres en una casa de Mosul. Cada día el emir [gobernador local] elegía a una de las chicas, que era violada por unos 20hombres. A mí me compró un combatiente de 25 años. Se llamaba Abu Abdelrahman. Me violó y luego me llevó a vivir con su familia. Su madre me enseñó a leer el Corán. El muchacho murió durante una refriega en Siria y pasé a ser propiedad de otro hombre", evoca Nihad.

"Su nombre -continúa- era Abu Faras. Era un joven que tenía broncas continuas con sus padres. Me violó y poco después me enteré de que estaba embarazada. Ni siquiera me dejaron ponerle al bebé un nombre yazidí. Lo llamaron Eissa [Jesús, en árabe]". La quinceañera aguantó entre los muros de aquella casa tres meses más. "Un vecino me ayudó a contactar con mi familia, que arregló el rescate. Me cité con el intermediario en un mercado y me llevó hasta un pueblo cerca de Tel Afar. Esperé unos días escondida y, después, caminé en mitad de la noche hasta el primer puesto de control de los 'peshmerga' (soldados kurdos)", detalla Nihad, que cruzó a tientas las trincheras sin equipaje ni descendencia. "No era mi hijo. Cuando di a luz, le dije a Abu Faras que se lo quedara. Durante el embarazo me martirizaba pensando que estaba engendrando a un monstruo. Prefería morir a tener un terrorista en mi vientre".

"El mayor desafío es curar las secuelas psicológicas y evitar la depresión y el suicidio", recalca Taib, que litiga con la escasez presupuestaria y las estadísticas de quienes aún faltan por llegar. "Hasta 2.500 personas deberían regresar. Cada vez será más difícil", barrunta. La memoria de Hamsa confirma un drama que no ha restañado: "Durante los meses de cautiverio, siempre pensaba: o consigo escapar de aquí o me suicido". En busca de una rápida rehabilitación, el anciano Baba Sheij -líder espiritual de los yazidíes- suele repetir a su parroquia que "las supervivientes siguen siendo yazidíes puras" que merecen retomar sus vidas y rehacer sus lazos."

Cuando llegan por primera vez y comparten sus historias, sólo hay dolor y tristeza. Luego, se dan cuentan de que no están solas y recuperan cierta alegría por vivir. Con los progresos en su salud mental, también mejora su estado físico", confiesa Alham, empleada de una ONG local dedicada a proporcionar amparo a las retornadas.

En los últimos meses, cientos de supervivientes han viajado a Alemania para recibir tratamiento psicológico, lejos del runrún de la guerra. Como muestra de su voluntad de vencer a la tragedia, una decena de víctimas del IS celebró hace un mes un concurrido enlace nupcial en el santuario de Lalish. "Mi sueño es lograr que todas las yazidíes que aún siguen secuestradas vuelvan a casa y evitar que un genocidio como el que hemos padecido vuelva a ocurrir. Sólo cuando se cumpla, pensaré en formar una familia", musita Nihad.

El Mundo
Francisco Carrión
@fcarrionmolina
Madrid, España/Dohuk, Irak
Martes 17 de mayo de 2016.

El Estado Islámico difunde un vídeo donde destruye estatuas milenarias; La grabación muestra a milicianos golpeando con mazas esculturas de un museo de Mosul

Dubai.- Armados con grandes martillos y taladros, un puñado de seguidores del Estado Islámico (EI) destruyen con saña varias estatuas en Mosul que describen como “ídolos” y que arqueólogos de todo el mundo temen que sean piezas asirias y acadias.

El vídeo, cuyo contenido ha confirmado este jueves la UNESCO, es la última provocación de ese grupo extremista suní que aspira a gobernar sobre todos los musulmanes del mundo, aunque sea borrando la historia y exterminando a cuantos se oponen a su proyecto. La semana pasada también arrasó la biblioteca central de esa ciudad del norte de Irak.

 “Es un ataque deliberado contra la historia y la cultura milenarias de Irak y una incitación a la violencia y al odio”, ha declarado la directora general de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Irina Bokova, antes de pedir una reunión urgente del Consejo de Seguridad.

Su comunicado confirmó que se han destruido o desfigurado grandes estatuas del lugar arqueológico de Hatra, declarado patrimonio mundial, así como artefactos únicos procedentes de varias excavaciones de la provincia de Nínive que se encontraban en el Museo de Mosul. El texto, que califica lo sucedido de “ataques terroristas”, no menciona sin embargo al EI.

“El vídeo muestra la destrucción de la colección en el Museo de Mosul y un toro alado de las Puertas de Nínive”, había asegurado a EL PAÍS Suzanne E. Bott, directora de proyectos para Irak y Afganistán del Instituto Drachman. “Confirmo los dos lugares porque estuve en el museo en enero de 2010 y en las Puertas de la antigua capital asiria en otoño de 2009”, añadía en un email.

Es la misma impresión que ha tenido Eleanor Robson, profesora de Historia Antigua de Oriente Próximo en el University College de Londres y miembro del Instituto Británico para el Estudio de Irak. Robson, que se encuentra de visita en Bagdad, señaló, no obstante, en su Twitter que algunas de las estatuas que demuelen los barbudos “son reproducciones”, como la que se observa en el minuto 3:55 de la grabación.

“Si se confirma, sería un desastre y revelaría la voluntad de ese grupo de llevar a cabo no sólo una limpieza étnica sino también una limpieza cultural”, declaraba cauteloso Axel Plathe, director de la oficina de la UNESCO en Irak.

Sin acceso libre a Mosul desde que los yihadistas tomaron la ciudad el pasado junio, resulta muy difícil para los expertos evaluar los daños causados. Hace algún tiempo se rumoreó que habían destruido la muralla de Nínive, pero luego un mosuleño pudo dar la vuelta a esa empalizada del 700 antes de Cristo y desmentirlo, recuerda Pedro Azara, profesor de Estética de la Politécnica de Cataluña.

“El EI maneja bien los medios y utiliza la manipulación para aumentar el terror que produce”, señala este arquitecto, que también es miembro de una misión arqueológica internacional entre Erbil y Mosul, suspendida este último año debido a la ocupación de los radicales.

Hasta ahora, el EI se había mostrado más interesado en traficar con el patrimonio que en destruirlo, con el objetivo de financiar sus actividades. De hecho, la UNESCO ha centrado sus esfuerzos en intensificar el control internacional y ha evitado enumerar sitios en riesgo para no llamar la atención sobre ellos. El reto es enorme, ya que 1.800 de los 12.000 sitios arqueológicos de Irak se encuentran en la zona controlada por ese grupo empeñado en borrar cualquier testimonio del pasado preislámico.

Los combatientes del EI siguen una interpretación extrema del islam suní conocida como salafismo que considera idolatría la veneración de estatuas y tumbas. Pero hay algo más que motivos religiosos en su forma de actuar.

Incluso si el vídeo fuera un montaje, Azara se muestra convencido de que envía un mensaje en un momento en el que se está hablando de recuperar Mosul. “Saben del valor que Occidente concede a las piezas arqueológicas y quieren asustar acerca de lo que podría ocurrir”, interpreta. Eso explicaría también las informaciones, difíciles de verificar, de que los combatientes han puesto explosivos en la muralla y las puertas y amenazan con hacerlos estallar si ven amenazado su control.

“Quieren destruir los símbolos de la cultura de Irak que no corresponden con sus creencias, pero también mostrar su poder. Están diciendo: no respetamos los valores que tenéis y vamos a destruirlos”, concurre Plathe.

El toro alado, o lamasu, es una de las figuras más representativas de la civilización asiria, que ocupó Mesopotamia entre los siglos XVIII y VI antes de Cristo. Para muchos estudiosos o simples amantes de la historia, su pérdida rememora la demolición a cañonazos de los Budas de Bamiyán por parte de los talibanes afganos en 2001. Se trata de patrimonio de la humanidad.

“Son tan ignorantes y faltos de educación que no entienden el valor de la historia humana”, lamenta por su parte Bott, quien subraya que “la destrucción del pasado no cambia la historia”. “La gente aún podrá conocerla a través de otras fuentes”, asegura convencida de que las huestes del EI “ignoran la valía de lo que están destruyendo”.

El problema es que a este paso los nuevos bárbaros no van a dejar ni los recuerdos. El miércoles de la semana pasada, arrasaron el edificio de la Biblioteca Central de Mosul, según ha confirmado Charles E. Jones, de la Universidad de Chicago, que dirige un proyecto de seguimiento de daños a la propiedad cultural en Irak. Aunque en los días previos quemaron varios cientos de libros y manuscritos, hay indicaciones de que buena parte de los fondos se han trasladado a Siria, tal vez con intención de venderlos.

El País
Madrid / Dubái
Ángeles Espinosa
Jueves 26 de febrero de 2015.

Estados Unidos todavía mantiene 15.000 soldados en Irak y Afganistán

Estados Unidos ha dado por concluida oficialmente la guerra más larga de su historia. Oficialmente ha durado 13 años, Dos meses, tres semanas, y un día. Así lo anunció Barack Obama el domingo desde su retiro vacacional en el archipiélago de Hawai.

Eso sí, el presidente estadounidense se cuidó mucho de repetir el catastrófico ejercicio de relaciones públicas de su predecesor, George W. Bush, cuando declaró el final de las operaciones militares en Irak el 1 de mayo de 2003 en el portaaviones Abraham Lincoln bajo una enorme pancarta que decía 'Misión Cumplida'. El lugar de ello, Obama se limitó a emitir un breve comunicado, en el que admitía que "Afganistán sigue siendo un lugar peligroso".

Obama ha insistido en que ha logrado "un final responsable" de este conflicto. Es otra forma de marcar las diferencias con respecto a su predecesor. Entretanto, en Kabul, las fuerzas de la coalición internacional celebraban una modesta ceremonia para conmemorar el teórico fin del conflicto.

El final del conflicto ha pasado completamente desapercibido para la opinión pública y los medios de comunicación de Estados Unidos. En realidad es un final de conflicto impreciso. Tal y como reconoció Obama, Estados Unidos todavía mantiene 15.000 soldados en Irak y Afganistán. Eso es el 9% de las tropas destacadas en ambos países hace seis años, cuando el presidente juró el cargo por primera vez. Sin embargo, los planes de Obama de desvincular a Estados Unidos de todo lo que sea el desierto han saltado por los aires desde entonces.

El propio presidente ha dado marcha atrás en Irak, donde ha tenido que volver a enviar soldados, que oficialmente no están, sin embargo, llevando a cabo operaciones de combate directas. En Afganistán, sin embargo, Obama no ha hilado tan fino. Al final, queda un contingente 'residual' de cerca de 5.000 soldados, que podrían doblarse en el futuro. Estados Unidos también ha hecho planes con vistas a una prolongación de su presencia en Afganistán menos hasta el año 2024.

En realidad, el fiasco de Irak con Obama, planea sobre el final de la guerra de Afganistán. En cierto sentido, Estados Unidos está llevando a cabo una campaña contra el Estado Islámico (IS) similar a medida que ha puesto en práctica contra los talibán afganos y sus aliados de Al Qaeda y otros grupos ultra fundamentalistas. Tal y como recordaba ayer Gayle Tzemach Lemmon, del 'think tank' Consejo de Relaciones Exteriores, EEUU está actuando directamente contra el IS en Irak, pero no en Siria, donde se está limitando a llevar ataques aéreos. Es, más o menos, lo mismo que ha tenido que hacer en Afganistán, -donde están las bases de los talibán- a ataques con aviones no tripulados para descabezar a las organizaciones fundamentalistas.

La permanencia de esos soldados, que estarán acompañados militares de la OTAN, va hacer, al menos, que Washington no se olvide de Afganistán como se olvidó de Irak tras su retirada en 2011. En realidad, el conflicto afgano siempre ha ocupado un papel muy secundario en la opinión pública de Estados Unidos, sobre todo si se lo compara con Irak. Aunque eso se debe en parte al menor número de bajas mortales -en Irak fallecieron casi el doble de militares- lo cierto es que Afganistán nunca ha sido un conflicto en el que Estados Unidos nunca ha sentido que se jugaba demasiado. Irak, geográficamente, es central en Oriente medio, tiene unas de las mayores reservas petroleras del mundo; y puede ser una pieza clave en las relaciones con Irán, Israel, y Arabia Saudí. Sin embargo, Afganistán, es, como declarado el ex asesor de George W. Bush, Eliot Cohen a EL MUNDO, "un lugar en el que nunca pensamos que íbamos a ir a hacer la guerra".

Así, Estados Unidos, aunque ha logrado estabilizar Afganistán, no ha logrado establecer más que una fachada de democracia en un país que nunca la tenido, y en el que de sus últimos 10 jefes de Estado, seis murieron asesinados, uno en el exilio, y de los tres que no encontraron un final violento, otro más -el mulá Omar, el jefe de los talibán- lleva 13 años en paradero desconocido.

El Mundo
Pablo Pardo
Especial para Washington
Martes 30/diciembre /2014.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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