Antonio Fuentes Díaz, investigador del ICSyH de la BUAP, comenta sobre la resistencia histórica, importancia y retos que enfrentan estos grupos en la actualidad
 
Promover el desarrollo y reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios, desde un punto de vista intercultural, es una tarea no sólo del Estado, sino de la sociedad en su conjunto, incluyendo a la Universidad como agente transformador. En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el doctor en Sociología Antonio Fuentes Díaz, investigador del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSyH) “Alfonso Vélez Pliego”, nos habla de la resistencia histórica, importancia y retos que enfrentan estos grupos en el actual contexto de inseguridad.

En México, 25 millones de personas se reconocen como indígenas, ubicándose en 70 pueblos originarios, donde se hablan 68 lenguas, de las que se derivan 364 variantes lingüísticas.

La exclusión, punto de inflexión histórica

Para el doctor Antonio Fuentes, las sociedades que son producto de un mestizaje antiguo suelen tener un punto de inflexión, en términos de que los Estados nacionales se constituyeron a partir de quienes colonizaron, dejando en una posición subalterna a las poblaciones originarias.

En el caso latinoamericano, lo anterior se representa bien con los pueblos indígenas y la población afrodescendiente, quienes quedaron subsumidos como ciudadanos de segunda clase, y desde ahí, afirma, inicia el problema de cómo se constituye su posición subordinada en términos de ciudadanía y el uso restringido de sus derechos en el espacio nacional.

Durante el siglo XX se generaron en Latinoamérica proyectos y programas del Estado para los sectores indígenas, a través de la “política de integración nacional”, cuya idea central era establecer una “cultura nacional homogénea”, recordó el académico.

Como ejemplo, mencionó la intención de romper rasgos que se consideraban inherentes a las formas culturales de estas comunidades, como el idioma, en términos de su uso en el espacio público, de ahí que las políticas de educación borraran la enseñanza en lenguas originarias.

Multiculturalismo e Interculturalidad, cambio de enfoque

Es a partir de los años setenta y ochenta cuando se registra un cambio de enfoque, a nivel de diseño institucional, hacia políticas que reconocieran la existencia de ciudadanías multiculturales, debido a oleadas migratorias en Europa y Estados Unidos que desplazaron el tema de la integración homogénea a las culturas nacionales.

“Surge una discusión a nivel global para impulsar que las instituciones oficiales cambien y se hagan plurales respecto a la ciudadanía; es decir, que la institucionalidad se redefina para aceptar un marco complejo y diverso de manifestaciones sociales y culturales, entre otras, a las cuales garantizar el acceso a derechos, en lo que se denominó multiculturalismo”.

En América Latina esta transformación, que buscaba la reivindicación de los derechos políticos, fue impulsada por movimientos sociales indígenas en Bolivia, Ecuador y México, a partir de 1992, cuando se cumplían 500 años del “descubrimiento” de América.

Las movilizaciones visibilizaron añejas problemáticas, pero también la fuerza de un sujeto político emergente, con reivindicaciones políticas novedosas como el buen vivir, el poder obediencial, la comunalidad y el mandar obedeciendo. La noción bajo la que se agrupó este tipo de enfoque político y epistémico fue denominada interculturalidad, basada en el respeto en términos de igualdad de la pluralidad cultural existente.

Movimientos indígenas y reconocimiento

En el caso mexicano, el doctor Antonio Fuentes Díaz refiere al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), como el movimiento armado que buscaba la reivindicación de derechos ciudadanos y un reconocimiento del Estado a sus propias formas de gobierno y de autoridad.

“Este movimiento planteó el debate público sobre la exclusión histórica de los pueblos indígenas, sobre el racismo y la ampliación del ejercicio político más allá del sistema de partidos. Además, presionó para la modificación del artículo segundo de la Constitución Mexicana, que se da a partir de la coyuntura del 2001 en lo que se denominó la “Marcha del Color de la Tierra” y que, con ciertos límites y no exenta de tensiones, obligó a ampliar el reconocimiento legal sobre sus instituciones propias y sus formas de gobierno”.

La modificación que se da al artículo segundo de la Constitución tiene que ver con el derecho a la libre determinación de los pueblos originarios; es decir, usar sus instituciones de la forma más conveniente para ellos, lo que significa una transformación importante respecto a la política de integración diseñada en años anteriores.

Además, advierte el sociólogo de la BUAP, el Estado mexicano antes de proceder a esta modificación había ratificado ya acuerdos internacionales, como el convenio 169 con la OIT (Organización Internacional del Trabajo), en el que se reconocen las aspiraciones de estas poblaciones a asumir el control de sus propias instituciones y formas de vida, de su desarrollo económico, y del derecho que tienen a mantener y fortalecer sus identidades, lenguas y religiones.

Para el investigador, estos movimientos redefinieron la presencia de los pueblos originarios, porque a partir del reconocimiento a la libre determinación, la han exigido con la instauración de estructuras organizativas mucho más sólidas que les permiten un mejor ejercicio de sus derechos.

“En el caso de las comunidades zapatistas implicó el derecho a lo que llaman autonomía, a la construcción de instituciones propias de educación, salud y seguridad, en el marco del reconocimiento a sus propios derechos, lo que implica una relación distinta, y aunque no todo está resuelto, les permitió una expresión enfática de sus derechos, algo que no tuvieron en el pasado. Esa es una transformación importante”.

La violencia criminal, un nuevo embate

A partir de estos cambios, los pueblos originarios transitan a nuevas estructuras de seguridad, en especial en México, donde la violencia organizada cobra presencia en los asentamientos de pueblos indígenas, donde sus recursos naturales son codiciados no sólo por grupos criminales, sino también por empresas mineras y otros proyectos.

En Michoacán –un caso que estudia el doctor Fuentes Díaz–, las comunidades indígenas habitan bosques de propiedad comunal. Ahí, refiere el académico, no sólo tienen derecho al usufructo de los bosques, sino que los aprecian como un entorno de vida. Sin embargo, en la meseta purépecha, a inicios de 2011, grupos del narcotráfico transitaron a la explotación ilegal de madera de estos bosques.

“Arrasaron con bosques de esta comunidad purépecha, bajo una capacidad de fuerza. Ante estos escenarios, en los que las comunidades se ven asediadas por nuevas formas de depredación con fines económicos, muchas veces recurren a estas figuras que les permiten crear sistemas de seguridad o autodefensa”.

Estas nuevas tendencias de autoprotección tienen una estructura legal bajo la figura de la “policía comunitaria”, lo que les permite, conforme a sus derechos, organizarse en cuerpos de seguridad. No obstante, el especialista reconoció que en el caso de comunidades rurales que no son indígenas, también se dan estos problemas y aunque recurren a esta organización de “autodefensa”, lo hacen bajo un esquema de ilegalidad.

Finalmente, ante la diversificación de actividades delictivas de organizaciones criminales en nuestro país y su presencia en comunidades indígenas, estos grupos se han visto en la necesidad de renegociar su seguridad al margen del Estado, ante la incapacidad institucional para preservar su vida y sus derechos.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Domingo 9 de agosto de 2020.


•    El neoliberalismo y el cambio en la relación emotiva con los hombres, factores que abonan a la violencia contra la mujer

•    Las tareas de reproducción fueron enviadas al espacio privado y son sostenidas por el sexo femenino, señala investigadora


Las políticas de desarrollo del modelo neoliberal que aumentaron la carga de trabajo de las mujeres, y que estas ya no quieren establecer con los varones el mismo tipo de relación emotiva que construyeron las generaciones pasadas, son parte de esa multicausalidad que ha acrecentado la violencia machista que actualmente aqueja a la sociedad, en especial al sexo femenino, señaló Raquel Gutiérrez Aguilar, investigadora del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSyH) “Alfonso Vélez Pliego” de la BUAP.

            La académica del posgrado en Sociología del ICSyH explicó que, aunque tradicionalmente la estructura social establece que las mujeres son las que se hacen cargo de manera privada de la crianza de los hijos y del trabajo doméstico, a partir del modelo neoliberal esta carga se agudizó enormemente, ya que desaparecieron albergues o estancias donde ellas se apoyaban para las labores familiares, situación que les causa malestar y frustración.

            “Este modelo, en todos estos años, lo que hizo fue generar condiciones muchísimo más malas para las guarderías y para todos los trabajos de cuidado al interior de la unidad doméstica, de tal manera que ahora muchas familias tienen que cuidar al abuelo o tienen que estar haciéndose cargo de muchas más cosas”, señaló.

            Todas esas tareas de reproducción que el neoliberalismo vuelve a arrojar al espacio privado van a ser desarrolladas y sostenidas básicamente por mujeres, con el apoyo, muy esporádico, de los hombres, agregó la doctora Gutiérrez Aguilar.

            Al mismo tiempo –dijo- “existe una sensación de malestar muy grande entre los varones jóvenes, que cada vez entienden menos a las mujeres y no saben cómo confrontar esa situación; de igual manera les causa enojo el que las muchachas quieran decidir por ellas mismas los ámbitos emotivos de la relación de pareja”.

            “Lo que pasa ahora es un asunto complejo, conformado de malestares patriarcales, del neoliberalismo, de esta recarga de tareas en las unidades domésticas que recaen sobre las chicas, que ya no quieren establecer el tipo de relación con los varones que establecieron sus madres. Ese es un coctel explosivo”, enfatizó.

            La investigadora del ICSyH indicó que el gran problema de la violencia social que aqueja al país, que afecta más a las mujeres, pero que tampoco deja indemne al hombre, se gestó a fuego lento por esa multicausalidad de problemáticas, por lo que ahora ellas buscan poner el fenómeno en la palestra pública para reequilibrar unas muy añejas y malsanas relaciones de poder que permiten que unos violenten a otros.

             “Como sociedad nos tenemos que hacer cargo, y por supuesto las mujeres, que somos las que más lo sentimos en carne propia, en estos momentos estamos tratando de ponerlo en el tapete de la vía de lo público como podamos, aunque muchas veces sintiendo bastante desprecio de instituciones o colegas. Pareciera como si cosas que se están denunciando fueran del orden menor, a lo cual hay que estar siempre preguntando: ¿qué harías  si fuera tu hija?”

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Viernes 11 octubre 2019.


El 5 de septiembre, en el Edificio Presno del ICSyH. Se hablará sobre la situación actual y las acciones para la óptima gestión de este recurso vital

De acuerdo con el Consejo Nacional de Población, para el año 2030 la población en México aumentará en 20.4 millones de habitantes y cerca del 75 por ciento se asentará en localidades urbanas, lo que representará una disminución del agua renovable per cápita. Con el fin de identificar y comprender la situación actual de este recurso, a nivel nacional, estatal y municipal, la BUAP llevará a cabo el “Encuentro de especialistas sobre el tema del agua: problemáticas y alternativas”.

          El foro, que tendrá lugar el 5 de septiembre, a las 9:00 horas, en el Edificio Presno del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSyH) “Alfonso Vélez Pliego”, busca establecer un diálogo entre los expertos en el área y actores políticos, para generar líneas de trabajo, acuerdos y acciones estratégicas que se plasmen en políticas públicas incluyentes en los planes de desarrollo municipal.         

          Este espacio reunirá a especialistas, quienes abordarán seis temas generales: Panorama de la situación actual en México, Panorama de la situación actual del agua en el estado de Puebla, Medidas de corrección y remediación, Resultado de la privatización, Caso de la zona metropolitana de Puebla, y Caso del Río Atoyac.

           A lo largo de la jornada se hablará del saneamiento y abastecimiento de agua potable, el abatimiento de las zonas de recarga y la falta de disponibilidad en aguas superficiales, la inequitativa distribución y sus tandeos, las afectaciones socioeconómicas y jurídicas del modelo privatizador, así como los desastres provocados por fenómenos hidrometeorológicos, con la finalidad de proponer alternativas, medidas de corrección y remediación.

          El “Encuentro de especialistas sobre el tema del agua: problemáticas y alternativas” es una iniciativa impulsada por la BUAP, a través del Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales (Cupreder), el ICSyH, el Centro de Estudios del Desarrollo Económico y Social, y el Departamento de Investigación de la Biodiversidad, Alimentos y Cambio Climático.  

          Para mayores informes, comunicarse al Cupreder: 2 29 55 00, extensión 5230.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Jueves 30 de agosto de 2018.

Revisan el paradigma de la educación intercultural a la luz de la diversidad étnica, lingüística y cultural en la ciudad de Puebla

Después del Distrito Federal y Mérida, la ciudad de Puebla es la tercera capital del país con mayor población indígena: cerca de 168 mil, los cuales en su mayoría son discriminados por su adscripción étnica en diferentes contextos nacionales.

Ante este panorama, integrantes del Cuerpo Académico Desarrollo de Habilidades Discursivas y Cognitivas (202), del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSyH) “Alfonso Vélez Pliego” de la BUAP, investigan cómo poner en práctica métodos educativos interculturales que reconozcan la diversidad étnica, lingüística y cultural de México. En esa dirección, primero desarrollaron investigaciones sobre educación indígena; después, a partir del año 2000, incursionaron en procesos de educación intercultural bilingüe.

Elizabeth Martínez Buenabad, líder de este cuerpo académico y responsable del proyecto colectivo “Escolarización indígena en Puebla. Entre procesos migrantes y diálogo de saberes interculturales”, apoyado por la Vicerrectoría de Investigación y Estudios de Posgrado, indicó que en los últimos tres años se ha fortalecido la red temática “Niñez y juventud en contextos de diversidad”, junto con la Universidad Michoacana San Nicolás de Hidalgo y la Universidad Veracruzana, a través de metas y acciones individuales y colectivas.

“Los tres cuerpos académicos tenemos en común la preocupación por la educación intercultural; asunto que día a día adquiere más importancia en el ámbito educativo latinoamericano. En México, el tema de la interculturalidad se ha ampliado cada vez más; de manera que abarca no sólo la educación indígena y las relaciones entre indígenas y mestizos, sino que amplía sus horizontes hacia distintos ámbitos de la diversidad cultural”, señaló.

Si bien el modelo intercultural bilingüe se destaca de programas anteriores por sus lineamientos que pugnan por una educación incluyente, su aplicación es prácticamente nula a más de quince años de su aprobación. Es común observar en los recintos escolares, de cualquier nivel, la ausencia de modelos que intenten articular los saberes de las distintas culturas; es decir, se sigue privilegiando una sola cultura, la occidental, y una sola lengua, el español, aunado al inglés.

Por consiguiente, agregó, se sigue dejando de lado uno de los propósitos básicos de la educación intercultural: construir una nueva ciudadanía, lo cual implica superar los paradigmas anteriores centrados en “alfabetizar” y “educar” al indígena.

“Estos pueblos milenarios han legado aportes invaluables en diferentes áreas del conocimiento, como la medicina tradicional, agricultura, literatura, biología, lingüística, astronomía y música, entre otras. Si nosotros, instalados desde nuestras instituciones educativas, aprovecháramos esos conocimientos ancestrales tendríamos una sociedad más enriquecedora de saberes y culturas”, afirmó la doctora en Antropología, por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).

Para establecer un proceso de educación intercultural, expuso, se debe comenzar por reconocer al “otro” y despojarse de métodos ortodoxos en los que la interculturalidad sigue siendo asimétrica y vertical, “en los que se sigue partiendo de la concepción de que el único portador de conocimiento y cultura dentro de las aulas es el docente y los únicos obligados a aprender son los estudiantes”.

Para lograr esa transformación es importante trabajar bajo el sistema de redes, nacionales e internacionales, que favorezca el intercambio de experiencias de investigación y saberes, así como el diálogo entre pares académicos –indígenas y no indígenas-, con la finalidad de proponer y aterrizar metodologías colaborativas y soluciones compartidas. Esto permitirá generar procesos de formación holísticos de niños, jóvenes y profesionistas.

“Actualmente, estamos dialogando de manera crítica con especialistas de algunas regiones de América Latina (particularmente Perú, Brasil y Chile) y desde luego con integrantes de la Red en Educación Intercultural (REDIIN) en zonas geográficas de México (Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Michoacán y Puebla, principalmente). A partir de estos diálogos, hemos replanteado las estrategias para profundizar en este tema que amerita toda la atención de un país intercultural. Un resultado de esto es la producción de textos escolares en coautoría con niños, padres de familia, profesores indígenas e investigadores, así como de otros materiales didácticos que han sido avalados por la propia Secretaría de Educación Pública”, precisó la integrante del Sistema Nacional de Investigadores.

La doctora Martínez Buenabad enfatizó que los cambios de modelos, paradigmas y metodologías tendrían que efectuarse, como bien lo afirma María Bertely, “desde abajo y desde adentro”, trabajando interculturalmente y no excluyendo los conocimientos de los pueblos indígenas, quienes en la mayoría de las ocasiones son vistos como un obstáculo para el desarrollo de la sociedad mexicana.

La académica del ICSyH contribuye a estas consideraciones estudiando cómo se atiende la diversidad étnica y cultural en la BUAP, como parte de los trabajos de la citada red y de la investigación colectiva en la que participan las doctoras Rossana Podestá y Antonella Fagetti, el maestro Gerardo del Rosal y estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras.

Los indígenas son extranjeros

Con el propósito de dar cuenta de la reconfiguración del mapa étnico, lingüístico y cultural en las aulas y en la ciudad de Puebla, generada por la migración de grupos indígenas del campo a la ciudad, la doctora Martínez Buenabad realizó un seguimiento longitudinal por más de seis años en la primaria “Emiliano Zapata”, ubicada en la colonia San José Los Cerritos, a un costado de la Central de Abastos. Éste le permitió tener una imagen más integral de la discriminación étnica, lingüística y cultural que se vive en esta zona.

Dicho estudio refuerza el análisis de la investigadora Cristina Oehmichen, quien trabajó con mazahuas en el mercado de La Merced, en el Distrito Federal y quien refiere: “Los indígenas son reconocidos como miembros de la nación y en otros contextos como extranjeros; son considerados miembros de la nación, pero carecen de derechos específicos; son incorporados como fuerza de trabajo, aunque generalmente en ocupaciones mal pagadas y carentes de derechos laborales; son residentes en las ciudades, pero se les conmina a que regresen a sus pueblos; tienen derecho a libre tránsito, pero su presencia en las ciudades es motivo de conflicto y se les considera extraños”.

La investigadora del ICSyH puntualizó que en el país existen más de 12 millones de indígenas, más de 62 grupos étnicos, 85 lenguas indígenas y más de 354 variantes; por tal motivo, “la educación escolarizada en ningún nivel debe ser homogénea. Encontrar problemas afines y puntos de encuentro y desencuentro, así como diálogos en común, es indispensable para construir discusiones epistémicas, proponer metodologías colaborativas y soluciones compartibles que enriquezcan la invaluable diversidad que nutre y caracteriza a nuestras sociedades y países plurilingües y multiculturales”.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Viernes 10 de julio de 2015.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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