Floricel Liborio Ramos describe los 11 meses que pasó encerrada en un centro de detención de inmigrantes en Estados Unidos


El día que me arrestaron era un domingo cualquiera. Me habían pagado –en ese momento trabajaba en el campo, recogiendo uvas– y los niños querían ir a desayunar a Ihop.

Subimos al coche y mi hija mayor, Jennifer, conducía y bromeaba. Todos íbamos riendo porque ella iba haciendo el tonto. Llegamos al restaurante, los niños pequeños pidieron tortitas y Jennifer y yo tortillas francesas. Comimos y volvimos al coche.

Entonces llegaron ellos. No sé dónde estaban escondidos, pero de pronto aparecieron siete oficiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), todos con uniforme. No sé cómo me encontraron, pero pensaban que yo iba conduciendo. Uno de ellos golpeó la ventanilla del conductor y le preguntó a Jennifer:” ¿eres Floricel Liborio Ramos?”.

Uno de ellos hablaba español. “Tienes que salir del coche y responder unas preguntas”, dijo. “Disculpa, pero vamos a detenerte y los niños se quedarán aquí. ¿Hay alguien que puede venir a recogerlos?”, añadió.

Tuve que llamar a una amiga que vivía a kilómetros de distancia. Me preguntó si podía esperar a que ella llegara. Después de todo, mis hijos más pequeños tenían sólo 10 y 12 años. El oficial dijo que no, que me iban a detener en ese momento. Ihop siempre está lleno de gente los domingos. Había una fila de gente esperando para comer y todos estaban de pie allí, mirando el espectáculo. Un oficial me dijo que me iban a deportar y que no podría ver a un juez. Grité: “¡Pero tengo toda mi vida aquí! ¡Tengo tres hijos que viven aquí! ¡Ellos son ciudadanos estadounidenses!”

Me esposaron delante de mis hijos y me metieron en el asiento trasero del coche. Miré los rostros de mis hijos. Sólo sentía tristeza. Mantuve contacto visual con ellos hasta que el coche se puso en movimiento. Luego, me quedé sola, sentada atrás. Nadie habló durante el viaje.

Llegué a Estados Unidos desde México en 1998, cuando tenía 18 años. Provengo de una familia muy humilde. Somos cinco hermanos y hermanas de origen indígena. Siempre quise ayudar a mis padres, pero en México nadie me daba trabajo, así que decidí cruzar la frontera. Primero fui a Los Ángeles y luego a San José.

Una vez que llegué allí, tuve mi oportunidad: dos empleos, trabajando seis días a la semana en cada uno de ellos. Trabajaba en McDonald’s, comenzaba el turno a las 5 de la mañana y me iba a las 2 de la tarde. Después entraba a trabajar en una taquería desde las 5 de la tarde hasta las 12 de la noche. Era muy agotador y estresante. Tenía que trabajar muy rápido y uno de mis trabajos era lavar platos, así que llegaba a casa con la ropa húmeda y sucia, pero me quedaba dormida sentada en el sofá. Cuando recibía el cheque con el pago me ponía muy contenta porque al menos sabía que mis padres tendrían algo para comer.

Allí conocí al padre de mis hijos. Él trabajaba en la taquería y también era un inmigrante mexicano indocumentado. Yo salía muy tarde del trabajo y él me llevaba a casa en coche. Comenzamos a vernos y luego la amistad se transformó en una relación.

A él lo deportaron en 2012. Un día salió del trabajo y no regresó a casa. Los niños siguen hablando con él, pero ya no forma parte de nuestras vidas.

Un lunes en el centro de detención, un oficial pasó gritando varios nombres. Nombraron a nueve de nosotros. Nos dijeron que nos teníamos que levantar a las 3 de la mañana porque nos iban a trasladar. El miedo se apoderó de mí, ya que normalmente cuando se llevaban gente a esa hora era para deportarlos. Nos dijeron que no, que sólo nos iban a trasladar porque el centro estaba demasiado lleno.

Nos llevaron a Gilroy y nos metieron en una pequeña furgoneta para trasladarnos al otro centro. Hacía mucho calor fuera, más de 37 grados, y éramos muchos en la furgoneta. Íbamos apretados, con grilletes en los tobillos, la cintura y las muñecas. No había aire acondicionado y dentro de la furgoneta hacía más calor que fuera. Era como estar dentro de un horno. Estaba todo muy oscuro. Sentí que me ahogaba.

Entonces comenzó el caos. Una señora mayor que tenía diabetes comenzó a marearse y a vomitar. Otra señora era claustrofóbica y comenzó a gritar y a querer arrancarse la ropa. No habíamos comido nada y no nos dieron agua. Lo único que necesitábamos era un poco de agua, pero estábamos encadenados, con la ropa empapada de sudor, gritando y golpeando el vidrio delantero diciendo ¡No podemos respirar!

Entonces una mujer se desmayó. No sabíamos si estaba viva o muerta. Comenzamos a gritarle al conductor: ¡Por favor! ¡Detente! ¡Hay una mujer inconsciente!

Yo ya no podía respirar. Pensaba que ya no volvería a ver a mis hijos, pero el conductor no detuvo la furgoneta, sólo nos dijo que nos calláramos. Siguió conduciendo y escribiendo en su teléfono. Creo que no murió nadie de milagro.

A veces pensaba que ésa sería mi última noche en la celda. Me preparaba mentalmente, iba a ver al juez, optimista de que algo sucedería. Pero no sucedía nada y me iba sintiéndome peor, porque no tenía una respuesta concreta.

Lo peor era no poder ver a mis hijos cuando me necesitaban. Sus cumpleaños, Acción de Gracias, Navidad. Esos días sólo lloraba. Yo trabajaba limpiando los lavabos por un dólar al día. Nadie quería hacer ese trabajo. Pero con ese dólar podía llamar por teléfono a mis hijos. Cada minuto costaba 10 céntimos. Cuando les llamaba, sentía la necesidad de hablar mucho rato, pero no podía permitírmelo.

Me preguntaban: “¿Cuándo regresarás a casa? Hace mucho que estamos solos, ¿Qué sucede?”. Yo evadía las preguntas, les decía que fueran buenos niños y que no se metieran en problemas. Daisy, mi hija menor, lloraba. Se me rompía el corazón. Entonces la comunicación se cortaba y tenía que pedir dinero prestado para volver a llamar porque no podía dejar la conversación así.

Cuando estás detenido, no ves la luz del día. Estás atrapado en un proceso. Cuando nos llevaban a una audiencia frente a un tribunal, íbamos encadenados por las manos, la cintura y los tobillos. En realidad, nos llevaban a una habitación diferente dentro del mismo centro de detención y nos comunicábamos con el juez por vídeoconferencia. Pero estábamos atados todo el tiempo.

Nunca me ofrecieron un intérprete para las audiencias judiciales, así que me esforzaba por entender lo que la jueza me decía mirándola a la cara. Yo veía cómo era la jueza cuando hablaba con otras personas: era mucho más paciente con unos que con otros. Conmigo, su lenguaje corporal y su comportamiento eran muy duros. Veía sus reacciones en su rostro y me daba mucho miedo.

Según ellos, yo era una madre soltera que había comenzado a beber alcohol. Antes nunca había bebido ni una gota, pero tenía problemas para dormir por la ansiedad y después del turno largo de trabajo, uno de mis compañeros de trabajo me ofreció una cerveza. Comencé a beber para poder dormir y una vez me detuvieron por conducir habiendo bebido.

Yo sé que cometí errores, pero fui a clases de orientación para padres y entré a un programa de rehabilitación. Ya no bebía. Pero en el tribunal me decían que no tenía derecho a ser libre porque representaba un peligro para la sociedad. Me decían: imagina qué sucedería si te liberamos y acabas asesinando a alguien.

Mis pensamientos se volvieron más oscuros. Pensaba: ¿Seré realmente un peligro para la sociedad?

Durante el tiempo que estuve allí, nunca pude dormir la noche entera. Cuando hacía calor por la noche, los guardias apagaban el aire acondicionado. Los colchones eran plásticos y se calentaban mucho. Así que limpiábamos el suelo con toallas sanitarias y dormíamos en el suelo porque era de hormigón y estaba más fresco. Yo sentía que me ahogaba.

Tenía muchas pesadillas de que les pasaría algo a mis hijos. Me despertaba a las 3 de la mañana con la cabeza que me estallaba por la ansiedad. Cerraba los ojos e intentaba dormirme, pero entonces volvían las pesadillas. A veces soñaba que me liberaban y luego cuando abría los ojos veía la pared y me daba cuenta de que seguía detenida.

Nos permitían tener lápiz y papel, así que comencé a escribir un diario. Escribir mis experiencias y mis sentimientos me ayudaba. Pero el trauma no se va a ir nunca. Algún día, cuando esté preparada, quisiera sentarme con una taza de café y leer aquel diario. Pero todavía no puedo hacerlo.

Un día, tras 11 meses en el centro de detención, me pusieron los grilletes, me metieron en una furgoneta y me llevaron a otro centro de detención en San Francisco. Me metieron en una habitación y me dieron documentos para que los firmara. “Te van a liberar”, me dijeron. “¿A quién vas a llamar? ¿Tu abogado lo sabe?”.

Sentí miedo. Pensé: Si contesto mal las preguntas, me volverán a encerrar. No les creía. Pero entonces me quitaron los grilletes y me sacaron por un porticón enorme. Me empujaron fuera, cerraron el porticón y me dejaron allí sola en la calle.

Vi pasar a un mexicano caminando despacio. Se le veía muy feliz, disfrutando de su libertad. Yo pensaba: ¿Alguien sabe lo que me sucedió a mí?

Entonces vi a mi abogada, que venía caminando por la calle. Pude abrazarla sin que nadie me gritara ¡Sin tocarse! Pude caminar sin los grilletes y entonces comencé a creer que era verdad.

Ahora mi único objetivo es estar con mis hijos, mantenerlos, ayudarlos a que vayan a la escuela. Estuve encerrada mucho tiempo y por ahora soy libre, pero mis hijos pasaron momentos muy difíciles. Mi hija menor llora mucho, quiere que duerma en su cama con ella porque tiene miedo de despertarse y que yo no esté allí. Yo siento alivio, pero sigo sintiéndome una prisionera: no tengo documentación, no puedo trabajar, no puedo conducir, y no tengo a nadie con quien hablar. Si me asusto o siento algo extraño, escribo a mi abogada.

El proceso es difícil, pero lo peor es la incertidumbre. No saber. Cuando estás detenido, eres de ellos. Tú eres impotente. Se apoderan de ti. Y es entonces cuando llega la incertidumbre. No sabes si estarás allí durante semanas, meses o años, si así lo deciden. Se vuelve difícil diferenciar la realidad de la ficción. Te cambia el estado mental. Es como si estuvieras muerto, pero en realidad estás vivo.

Es como cuando metes carne en el congelador. Estás detenido en el tiempo.

Floricel Liborio Ramos es una de los 50.000–70.000 inmigrantes indocumentados a los que el Gobierno de Estados Unidos les negó la libertad condicional. Un tribunal de distrito le otorgó la libertad condicional en marzo de 2018 tras 11 meses de detención. Al momento de publicarse este artículo, todavía espera un fallo sobre su caso de deportación.

Tal y como fue relatado a Bobbie Johnson. Este artículo se publicó en primer lugar en Anxy: the boundaries issue. La revista Anxy explota narrativas personales y salud mental a través de un enfoque artístico y creativo.

The Guardian
México / Estados Unidos
Traducido por Lucía Balducci
Domingo 22 de julio de 2018.


La Policía Federal (PF) rescató a 29 indocumentados centroamericanos, entre ellos 12 menores de edad, que fueron abandonados en la caja de un tráiler en la autopista Puebla-Córdoba, a la altura del kilómetro 220, con dirección a esta capital.

Según la corporación, la unidad marca Freightliner, color blanco, acoplado a caja refrigerada del mismo color y placas de circulación 36AG5B del SAF, fue abandonada en los patios de la gasolinera Cinergia de Energeticos.

Fueron los gritos de auxilio y golpes en las paredes de la caja que hicieron los migrantes los que llamaron la atención de los trabajadores de la gasolinera para pedir la presencia de los policías.

Al abrir la puerta del semirremolque, la PF encontró en el interior a 12 menores de edad, seis mujeres y once hombres originarios de Honduras, Salvador y Guatemala.

De acuerdo al reporte policíaco, varias de las personas se encontraban desmayadas por falta de oxigenación, por lo que solicitaron el servicio médico de Caminos y Puentes Federales (CAPUFE) para brindarles los primeros auxilios.

Proceso
Gabriela Hernández
Ciudad de Puebla, Mx.
Viernes 15 diciembre 2017.


La Policía Federal detiene a Martiniano de Jesús Jaramillo involucrado en una de los peores crímenes del cartel

Las autoridades mexicanas lograron este martes la captura de un jefe regional del cartel de Los Zetas vinculado al asesinato de 72 migrantes ocurrido en 2010 en San Fernando, en el nororiental Estado de Tamaulipas, una de las peores masacres del grupo armado.

El detenido, Martiniano de Jesús N de 56 años, también conocido como Pata de queso o Z-74, fue identificado como jefe regional de Los Zetas, grupo que presuntamente coordinó la masacre de 72 migrantes en un rancho de San Fernando.

Martiniano fue detenido en un hospital de Ciudad Victoria (Tamaulipas), como resultado del trabajo de los investigadores que lograron precisar su identidad y establecer la zona en la que se movía habitualmente.

La Policía Federal considera a Martiniano un "generador de violencia" en Tamaulipas y el presunto coordinador de las actividades de un grupo de asesinos responsable de desapariciones y secuestros en la carretera de San Fernando en 2010.

Las investigaciones lo vinculan además con el asesinato de la representante del colectivo de desaparecidos de San Fernando, que se registró en mayo de este año, y con varios secuestros, entre ellos el de un estadounidense.

Después de ser capturado, Martiniano fue trasladado a las instalaciones de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada de la Procuraduría General de la República en la Ciudad de México.

Por la masacre de San Fernando, las autoridades mexicanas han procesado hasta ahora a unos 80 presuntos responsables.

La masacre de 72 migrantes en San Fernando debe ser calificada como una "grave violación de derechos humanos", de acuerdo con Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho.

EFE
Ciudad de México
Martes 14 / 11 / 2017.


"A cada cliente que va a cobrar su remesa se le da la posibilidad de comprar un seguro, y eso lo protege por las siguientes tres horas por si lo llegan a asaltar y le roban su remesa", informó la directora de la empresa Aterna, Mariana Torres.

Las remesas que envían los connacionales de Estados Unidos a sus familiares en México ya pueden protegerse contra robo, con la contratación de un seguro de bajo costo, informó la directora de la empresa Aterna, Mariana Torres.

Esta compañía, agente asegurador de Grupo Gentera que incluye a Compartamos Banco, entre otros, ofrece este producto desde agosto pasado a los clientes de la remesadora Intermex, también del mismo Grupo, que ya ha colocado tres mil 341 pólizas en los primeros dos meses y ha pagado 24 mil 360 pesos por siniestros.

El costo del seguro es de 1.50 pesos por cada mil pesos y protege de posible robo durante las tres siguientes horas de que se cobra la remesa. Por ahora este programa sólo opera en los estados de Oaxaca, Puebla y Morelos.

De acuerdo con cifras del Banco de México (Banxico), de enero a junio de 2017, el envío de remesas alcanzó 13,946 millones de dólares y se espera que alcance una cifra récord en el año, como sucedió en 2016.

En el estado de Oaxaca se recibieron 735 millones de dólares por remesas en la primera mitad del año, mientras que en Puebla se captaron 765 millones de dólares por este concepto, en tanto que Morelos reportó 303 millones de dólares.

"A cada cliente que va a cobrar su remesa se le da la posibilidad de comprar un seguro, y eso lo protege por las siguientes tres horas por si lo llegan a asaltar y le roban su remesa", explicó a Notimex.

Refirió que, en caso de un asalto, el asegurado tiene que reportar el siniestro a la aseguradora y acudir al Ministerio Público a levantar el acta para poder cobrar la totalidad de la remesa que le robaron; el pago se hace en un plazo de siete días hábiles después de aprobado el trámite.

Este producto se llama “Seguro para tu Remesa” y se distribuye por medio de Intermex, la cual al cierre del primer semestre de 2017 reportó dos millones 293 mil 158 transacciones.

Para cobrar el seguro, la persona debe llamar al centro de atención telefónico de la aseguradora, identificarse con nombre y número de ticket que se le entrega cuando contrata el seguro, dar el monto total retirado y la dirección de la sucursal donde se hizo el cobro, y presentar los documentos de reclamación que establece la aseguradora.

Este producto se enmarca en el quinto aniversario de Artera en el país, tiempo en el que ya acumuló cinco millones de asegurados en el segmento desatendido por el sistema financiero tradicional.

Notimex
Ciudad de México
Domingo 22 octubre 2017.


El triángulo rojo se convirtió en una zona de peligro para migrantes que buscan llegar a Estados Unidos, donde huachicoleros operan casas de seguridad para extorsionarlos y secuestrarlos, acusó el sacerdote, Gustavo Rodríguez Zárate, miembro de la organización de la Carrera de la Antorcha Guadalupana México-Nueva York.

Explicó el prelado que se convirtió en una zona de peligro para los migrantes provenientes de Centroamérica, por el aumento de casas de seguridad que los delincuentes emplean para retenerlos y extorsionarlos.

Aseguró que muchos indocumentados empiezan a desviarse para evitar la zona, aunque muchos de los que pasan desde Esperanza hasta Puebla se encuentran en peligro de caer en manos de los criminales.

"Ubicamos unas 60 casas de seguridad en donde los extorsionan, los ponen a trabajar en el robo de autopartes, pues son esclavos", sostuvo.

"Antes había 20 en Lara Grajales en Acajete, pero ahora se ha incrementado, pero no se sabe con exactitud, no hay datos, pero sabemos gracias a los migrantes que encontramos en el camino", comentó.

Rodríguez Zárate manifestó que se trata de un fenómeno complejo por el nivel de involucramiento de la sociedad con los criminales.

El 17 de septiembre la Antorcha Guadalupana de la Basílica de la Virgen de Guadalupe, en la Ciudad de México, realizará un recorrido de mes y medio por diferentes municipios de Estado de México, Guerrero, Oaxaca, Puebla, Tlaxcala, Hidalgo, Veracruz y Tamaulipas.

En la ciudad de Puebla estará el próximo 5 de octubre a las 17:00 horas en el templo de Nuestra Señora de la Asunción, para posteriormente seguir su trayecto al norte del País para cruzar la frontera.

"Si va a tener una variante en Puebla, porque nos han pedido que pase por una de las zonas más violentas en Veracruz, por lo que de Tehuacán se va a Córdoba y Orizaba; y también nos han pedido que pase por la zona huachicolera", dijo Rodríguez Zárate.

"Va a pasar de regreso a Tepanco de López, Tecamachalco, Tepeaca, Amozoc y Puebla () hay dos nuevas realidades (que afrontar), la política del presidente de Estados Unidos (Donald Trump) y el miedo en las zonas huachicoleras, por la violencia que existe".

El sacerdote manifestó que es importante cruzar el triángulo rojo para ofrecer apoyo a las familias que padecen la violencia y la presión de las bandas delincuenciales.

Gustavo Rodríguez refirió que en esa región los niños y adolescentes dejaron de emigrar a la unión americana porque encontraron en los huachicoleros una opción de ingresos, empleados como halcones.

Reforma
Francisco Rivas
Puebla, México
Martes 05 septiembre 2017.


Washington.- Negocios de todo Estados Unidos cerraron hoy por la protesta del "Día sin inmigrantes", un espontáneo boicot contra la políticas migratorias del presidente Donald Trump que ha contado con el apoyo de empresarios y vecinos en numerosos puntos del país.

Un gran número de empresas de construcción, restaurantes, servicios de cuidado de niños o supermercados cerraron hoy sus puertas para demostrar a Trump que, sin el trabajo inmigrante, Estados Unidos quedaría paralizado y sus comunidades privadas de una parte integral de su vida diaria.

Inmigrantes en ciudades como Washington, Boston, Filadelfia o Los Ángeles abandonaron sus puestos de trabajo, se negaron a comprar o a tomar el transporte público, para disociarse por un día de la economía estadounidense y demostrar su importancia.

"Es una protesta de ausencia, no de presencia. Algo puede tener tanto o más impacto que una marcha al uso", explicó hoy a Efe el profesor de Sociología de la Universidad Americana, Ernesto Castañeda, en Mount Pleasant, el barrio hispano de Washington por excelencia.

En la capital estadounidense, inmigrantes salvadoreños, colombianos, indios o coreanos se sumaron a una huelga nacida de manera espontánea para protestar contra las medidas de Trump que quieren poner fin a las llamadas "ciudades santuario", acelerar las deportaciones de indocumentados y prohibir la entrada a refugiados.

Mount Pleasant era hoy un barrio en silencio, solo interrumpido por los asistentes a "La Casa", un centro comunitario donde se ha aprovechado el parón laboral para explicar a los inmigrantes sus derechos si son detenidos o interrogados en las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que se han intensificado.

Algunos supermercados colgaban hoy el cartel de "cerrado por huelga general", mientras que los colegios han recibido hoy masivas llamadas de padres reportando que sus hijos (nacidos o educados en Estados Unidos pero de raíces inmigrantes) se encuentran enfermos y no asistirán a la escuela.

"He traído a mi hija para que aprenda que hay que luchar para que se nos respete", señaló una dominicana que quiere mantener su nombre en el anonimato y que fue a "La Casa" con su hija, una estudiante de primaria que se maneja mejor con el inglés que con el español.

Según la emisora de radio local WAMU, al menos dos escuelas bilingües de Washington han cerrado hoy en Washington por un acuerdo entre padres, maestros y empleados, quienes llevan su carácter de inmigrante como una medalla.

Edwin Fernández y sus cinco compañeros (como él, centroamericanos) que trabajan en un puesto de comida rápida no acudieron hoy a trabajar y, según cuenta, el dueño del negocio fue el primero que les preguntó si querían cerrar para protestar contra Trump.

El famoso restaurador español José Andrés decidió cerrar hoy la mayoría de sus restaurantes en la zona metropolitana de Washington, locales muy populares y situados en puntos de gran circulación de personas.

"En solidaridad con los muchos inmigrantes en nuestra plantilla que se han mostrado deseosos de participar en el Día sin Inmigrantes, ThinkFoodGroup cerrará la mayoría de sus restaurantes en la zona de Washington", explicó la empresa de Jose Andrés en un comunicado.

Fuera de Washington, hubo actos de protestas en numerosos puntos del país, como en Massachusetts, donde el Museo Davis, en la Universidad Wellesley, descolgará o ocultará 120 obras, el 20 % de su colección permanente, que han sido creadas o donadas por inmigrantes.

En Los Ángeles (California), las escuelas han pedido a los alumnos y profesores a no ausentarse masivamente, ya que podría paralizar todo el sistema público de enseñanza.

Según la Oficina del Censo, Estados Unidos ha visto un crecimiento histórico de población inmigrante y, según los datos más recientes de 2013, un 13 % nació en el extranjero, equivalente a más de 41 millones de personas.

Ese número es aún mayor si se incluyen los nacidos en Estados Unidos de padres inmigrantes, cuyo carácter ha quedado definido irremediablemente por los vínculos a dos o más países y la diversidad cultural.

Trump ha firmado una orden ejecutiva para privar de fondos a las ciudades que deciden no utilizar sus recursos de seguridad para colaborar con las autoridades federales, encargadas de inmigración, y entregar a los indocumentados que viven en sus vecindarios.

Decenas de alcaldes de las principales ciudades del país se han negado a ceder y comprobar el estatus migratorio de sus vecinos o entregarlos a las autoridades migratorias, por temor a crear un ambiente de paranoia que paralice sus comunidades por el miedo.

Además, Trump ha pedido reforzar las agencias del Departamento de Seguridad Nacional encargadas de deportar a inmigrantes, algo que ya ha comenzado con el aumento de las redadas del ICE de todo el país, que ha afectado no solo a personas con antecedentes, sino a inmigrantes con faltas leves o sin ninguna deuda con la ley.

La orden de acelerar la construcción de un muro en la frontera con México o la suspensión del programa de refugiados o de la emisión de visado en siete países (Libia, Sudán, Somalia, Siria, Irak, Irán y Yemen) de mayoría musulmana también se han sumado a las razones que han puesto a inmigrantes y estadounidenses en pie de guerra contra Trump.

EFE
Washington D.C. EU.
Jueves 16 de febrero de 2017.


Elementos de la Policía Federal detectaron, en dos acciones, a 111 centroamericanos procedentes de Guatemala, Honduras y El Salvador, y detuvieron a dos personas por su probable responsabilidad en el tráfico de personas.

En un comunicado, la dependencia explicó que el primer hecho ocurrió cuando los agentes realizaban patrullajes en el kilómetro 032+000 de la carretera México – Puebla, cuando detectaron un autobús que circulaba sin placa de circulación, motivo por el cual se le indicó que detuviera su marcha al infringir el Reglamento de Tránsito en Carreteras y Puentes de Jurisdicción Federal.

“Al efectuar una inspección a la unidad, localizaron a 36 personas procedentes de Guatemala, y 19 de El Salvador, entre ellos 16 menores de edad, los cuales no portaban documentos que ampararan su legal estancia en el país”.

En tanto, en otro hecho ocurrido en el kilómetro 017+000 de la misma carretera, tramo Santa Bárbara – San Martín Texmelucan, se ubicó un autobús de pasajeros, que infringía el reglamento de tránsito al cubrir el parabrisas con material adherible.

Dentro del vehículo fueron localizadas tres personas de nacionalidad salvadoreña, dos hondureños y 51 guatemaltecos, que no contaban con la documentación correspondiente que acreditara su estancia en el país.

“En ambos casos, los migrantes fueron tratados con estricto apego a sus derechos humanos, se les brindó auxilio y alimentos, y se dio aviso a los consulados de sus países de origen, y posteriormente fueron presentados en las instalaciones de la Procuraduría General de la República, para que tras el reconocimiento de su nacionalidad, por parte del Instituto Nacional de Migración, se les otorgue el retorno asistido”, detalló la Policía Federal.

Los conductores de las unidades fueron detenidos y puestos a disposición del Agente del Ministerio Público de la Federación, en los municipios de Chalco y Texcoco, donde se determinará su situación jurídica.

Proceso
Ciudad de México
Domingo 20 de noviembre de 2016.

Cuenta con una amplia gama de actividades académicas y culturales para este sector y el público en general, informó Arturo Castro, responsable de Vinculación y Difusión Cultural de esa entidad

Como una forma de contribuir a que el migrante mexicano mejore su calidad de vida, su proceso de incorporación y adaptación en Estados Unidos, la UNAM Chicago ofrece cursos de capacitación laboral en computación, técnicas de cocina, de bar, para meseros, inglés para restauranteros y el curso y examen de salubridad para gerencia de servicios alimenticios de Illinois.

Es la primera vez que esta casa de estudios brinda esas actividades académicas con la finalidad de promover la educación en este sector y hasta ahora hemos logrado resultados satisfactorios, destacó Arturo Castro, responsable de Vinculación y Difusión Cultural de esa entidad.

Al llegar a esta sede el director y yo platicamos de la necesidad de formalizar los oficios que la mayoría de los migrantes mexicanos desempeña en Chicago (en la industria hotelera, la manufactura y mantenimiento de pastos); entonces decidimos atender esa área y ofrecer cursos para mejorar sus habilidades en la materia, comentó.

Fue así que se diseñaron programas enfocados a esas industrias, para que quienes se ocupan en el área aprendan más habilidades orientadas a los servicios que ofrecen; es decir, “les enseñamos a ser bartender, un mejor mesero o a desarrollar sus habilidades en computación”, ejemplificó.

Con el de bartender pueden tener mejores ingresos, y si quienes lo toman son meseros o garroteros pueden aspirar a un mejor puesto. “Es un curso formal de 30 horas y el manual de capacitación se basa en la estructura de los manuales en hoteles de servicio de lujo”.

Un componente adicional es la psicología de la venta. “Los orientamos para que ofrezcan, en inglés, los productos más caros del menú y así obtener mayores ganancias”.

La forma de dirigirse a un cliente en un establecimiento de lujo es diferente que la empleada en otros sitios. “En nuestro curso el servicio de vinos está enfocado a restaurantes de mantel blanco; no obstante, quien ya lo tomó puede ajustarlo”, señaló Arturo Castro.

El inglés que aprenden aquí y la forma de dar el servicio los distingue de otros bartender y eso también lo notan los clientes, remarcó. El curso va acompañado de una licencia de servidor responsable de alcohol que, por ley, exige el estado de Illinois a quienes sirven y venden bebidas alcohólicas.

También, abundó, se brinda un curso de certificación sanitaria, reconocido por Illinois, donde por ley (al igual que en otros estados), siempre que se manipulen alimentos en un establecimiento debe haber presente un empleado o gerente acreditado en este programa. “La constancia mejora su situación laboral, les permite contratarse con mayor facilidad o en mejores condiciones”.

Otra actividad que realizan en la UNAM Chicago es mejorar las competencias de los padres latinos para que brinden mejor apoyo académico y socioemocional a sus hijos en EU. Hace unos años se emitió el decreto “ningún niño se debe quedar atrás”, y bajo este precepto se destinan fondos federales a las escuelas públicas para que inviertan en cursos de preparación académica o social para los padres o tutores, explicó.

Ante esta oportunidad, señaló, la Universidad Nacional creó un menú de oferta de este tipo de talleres, por medio del Sistema de Escuelas Públicas de Chicago. “Les enseñamos a fomentar la inteligencia emocional en sus hijos, a escucharlos mejor, a navegar en Internet con seguridad, apoyarlos a hacer la tarea en la computadora y les mostramos la importancia de la música como vehículo de identidad para alumnos latinos”.

Los cursos de computación van desde el nivel básico hasta el uso seguro de Internet y paquetería de Microsoft Office, apuntó. Además, el de técnicas de cocina es una oportunidad importante para quienes desean satisfacer las demandas de los puestos más altos dentro de las cocinas profesionales.

En tanto, el programa de inglés para restauranteros se enfoca en la reducción del acento, vocabulario de trabajo, técnicas de servicio, lenguaje apropiado para las fases del servicio, interacciones entre el mesero y la gerencia, así como trabajo en equipo.

Hace cuatro años, cuando empezaron a dar estos cursos, lo hacían con un promedio de ocho a 15 alumnos por clase, ahora cuentan hasta con 27.

“Es gratificante saber que contribuyo a mejorar su vida para que se adapten mejor a su entorno y formalicen las actividades laborales que realizan. La intención de la UNAM es adecuarse a las necesidades que tienen, a su estilo de vida, con los horarios más convenientes y a un costo que puedan pagar”, finalizó el universitario.

Puebl@Media
Ciudad de México
Sábado12 de diciembre de 2015.

El gobierno no ha atendido la exigencia de una base de datos para la búsqueda de los migrantes

Cerca de 20 mil centroamericanos son secuestrados durante su tránsito por México, esto de acuerdo a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, afirmó Martha Sánchez Soler, coordinadora del Movimiento Migrante Centroamericano, al urgir al gobierno a la creación de una fiscalía especializada en la investigación de los indocumentados desaparecidos y secuestrados en el país.
 
Tan sólo el Movimiento Migrante Centroamericano a su cargo ha logrado encontrar a cerca de 200 indocumentados, aunque lamentó que  sólo hayan ubicado cerca de 10 mujeres, por lo que se busca comenzar la búsqueda de féminas que pudieran ser víctimas de trata.
 
Y es que pese a la exigencia de una base de datos para la búsqueda de los migrantes, a la fecha el gobierno no ha atendido este reclamo, por lo que advirtió que si no hacen trabajo de campo no van a lograr encontrar a ninguna persona.
 
Aseguró que no se tienen datos exactos, y la estadística más reciente es de hace 5 años cuando la CNDH estimó un promedio de 20 mil secuestros al semestre, lo que refleja la gravedad de la problemática y por ende la urgencia de crear una fiscalía especializada en estos casos, pues de no ser así no habrá avances en la materia.
 
Indicó que por parte del Movimiento Migrante Centroamericano buscarán a través de la Brigada Callejera llegar a las redes de trata de personas, pues se teme que la mayoría de las féminas desaparecidas pudieran estar siendo víctimas de explotación.
 
La coordinadora de las Caravanas de Madres Centroamericanas en busca de los migrantes desaparecidos, aseguró que ha incrementado el tránsito de féminas con hijos derivado de la problemática de violencia e inseguridad que existe en los países centroamericanos.

Al calor político
Rocío Arroyo
Amatlán, Veracruz
Domingo 15 de febrero de 2015.

Familia de mexicano asesinado en EU pide justicia

Washington.- Antonio Zambrano Montes, originario de Michoacán, murió el martes a causa de varios disparos de agentes de la Policía cuando huía de ellos en Pasco, al sureste de Washington.

Según la versión de la Policía, Zambrano, un trabajador agrícola que vivía en Pasco desde hace una década y que apenas hablaba inglés, se encontraba lanzando piedras contra los coches el pasado martes cerca de un supermercado hispano.

La Policía fue alertada y envió una patrulla al lugar donde se encontraba Zambrano, quien, según la versión policial, se negó a acatar las órdenes que éstos le indicaron y lanzó piedras contra los agentes, hiriendo a dos de ellos, señala la agencia de noticias española.

La Policía trató de someterlo usando una pistola eléctrica, pero el hombre escapó y los agentes lo persiguieron y le dispararon en varias ocasiones hasta causarle la muerte.

Algunas personas que atestiguaron el más reciente incidente en una intersección muy transitada el martes por la tarde grabaron en video la confrontación, y los testigos dijeron que Zambrano huía al momento en que los policías abrieron fuego en contra de él.

En un video grabado por Darío Infante, de 21 años y residente de Pasco, se logran escuchar cinco disparos poco después de las primeras imágenes, y se puede ver al hombre huyendo, cruzando la calle y por una acera, perseguido por tres policías. Cuando los agentes acortan distancia con él, Zambrano se detiene, gira y los encara. Se escuchan varios disparos y el hombre se desploma.

Familiares del fallecido dijeron al periódico Tri-City Herald (http://is.gd/1aEP6y0) que la Policía se excedió y debería haber usado tácticas menos letales para someterlo.

Zambrano ya había tenido un roce con la Policía de Pasco a principios del año pasado, siendo arrestado después de arrojar objetos a los oficiales y tratar de tomar una pistola de uno de los agentes, señalan documentos de la Corte.

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), a través de un comunicado de prensa, condenó ayer jueves el fallecimiento del mexicano e informó que el Consulado de México en Seattle está en contacto con los familiares del difunto, a quienes se les ha ofrecido asesoría legal y asistencia consular.

El cónsul de México en Seattle ha enviado una carta al fiscal de Distrito del Condado de Pierce, en la que solicita que se realice una investigación exhaustiva que deslinde toda responsabilidad legal sobre el incidente.

“El Gobierno de México condena profundamente sucesos en los cuales la fuerza letal es utilizada de modo desproporcionado, aún más cuando resultan en la pérdida de vidas. Estos desafortunados hechos dañan a la comunidad y erosionan la confianza en las autoridades”, detalla el documento.

El video ha contribuido a calentar los ánimos de la población y de la comunidad hispana de Pasco, que se manifestó frente al ayuntamiento con carteles en los que podían leerse en español mensajes como: “Paren de disparar a nuestra gente” y “Basta de violencia policial”.

En las redes sociales los usuarios comparaban los hechos con los ocurridos con dos afroamericanos el año pasado en Ferguson (Misuri) y Nueva York, y en los que se pedía “el fin de la violencia Policial”.

Cuatro personas han muerto al ser baleados por policías en los últimos meses en Pasco, ciudad agrícola de 68 mil habitantes en el sureste de Washington.

En tres casos previos, la fiscalía absolvió a los agentes del Departamento de Policía de Pasco y a un oficial del alguacil que formaban parte de un equipo regional del SWAT.

Ya había tenido un roce con la policía de Pasco a principios del año pasado, siendo arrestado después de arrojar objetos a los oficiales y tratar de tomar una pistola de uno de los agentes, señalan documentos de la corte.

CNNMéxico / Reforma
Washington / Ciudad de México
Viernes 13 de febrero de 2015.

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