El informe anual de Human Rights Watch también destaca los intentos de China por presionar y sancionar a los países que denuncian sus prácticas, como Australia


Desde la masacre de Tiananmen en 1989, los derechos humanos en China viven la peor represión que se recuerda. Lo asegura a este periódico Thubten Wangchen, monje budista y miembro del Parlamento Tibetano en el Exilio: "Desde que Xi Jinping llegó al poder, todo ha ido a peor. Tíbet, Xinjiang, Hong Kong... Pekín está siendo extremadamente duro contra todo aquel que no sea leal a la política del Partido Comunista Chino".

También lo decía el activista hongkonés Joshua Wong antes de entrar en prisión en diciembre por "acudir y organizar" una asamblea no autorizada. "La China de Xi Jinping es la que se ve en Hong Kong, creando una nueva era de reinado del terror, con enjuiciamientos arbitrarios, juicios secretos, confesiones forzadas, vigilancia masiva, represiones a los medios y censura política".

Este miércoles, ha sido el informe anual de la ONG Human Rights Watch (HRW) el que detalla cómo los derechos humanos en China viven su "periodo más oscuro" desde lo sucedido en Tiananmen. "El empeoramiento de las persecuciones de las minorías étnicas en Xinjiang, Mongolia Interior y el Tíbet, los ataques contra los denunciantes, la represión de Hong Kong y los intentos de encubrir el brote de coronavirus fueron parte del deterioro de la situación bajo el presidente Xi Jinping", reza un informe de 386 páginas.

"El autoritarismo del Gobierno chino estuvo en plena exhibición en 2020 mientras lidiaba con el brote de coronavirus mortal informado por primera vez en la provincia de Wuhan", continúa. Después, cita ejemplos como lo ocurrido el 1 de enero del año pasado, cuando la policía de Wuhan detuvo y amonestó a "ocho personas por difundir rumores falsos" sobre una extraña neumonía que se estaba propagando por la ciudad. Entre esas personas estaba el doctor Li Wenliang, que se hizo famoso por ser el primer médico conocido que alertó del peligro del nuevo coronavirus, pero fue silenciado por la policía. Más adelante, fallecería a causa de la Covid-19.

También, las autoridades chinas han perseguido y detenido a los llamados periodistas ciudadanos, quienes estuvieron en el epicentro de la pandemia "informando de manera independiente". Es el caso de la bloguera Zhang Zhan, condenada en diciembre a cuatro años de prisión por "buscar altercados y provocar problemas". Y el de otros periodistas ciudadanos, desaparecidos desde principios de año, como Chen Qiushi y Fang Bin, quien publicó vídeos en Youtube narrando el día a día en los hospitales saturados de Wuhan.

El informe de HRW destaca que 2020 ha sido el año en el que también se han publicado todo tipo de reportes internacionales sobre la represión de Pekín contra la minoría musulmana uigur en la región de Xinjiang. Campos de internamiento, destrucción de mezquitas, trabajo forzoso...

"En Xinjiang, los musulmanes continúan siendo detenidos arbitrariamente sobre la base de su identidad, mientras que otros son sometidos a vigilancia masiva y adoctrinamiento político". Y en Mongolia Interior. "Las protestas estallaron en septiembre cuando las autoridades educativas decidieron reemplazar el mongol por el chino mandarín en varias clases en las escuelas de la región", dicen desde la ONG. Para el investigador Yaqiu Wang, de HRW, en todos los aspectos de la sociedad china "se puede ver cómo el partido se está volviendo más intolerante con cualquier tipo de actividad independiente".

A raíz de esto, también ha habido una reacción crítica de otros países hacia China. Fueron 122 naciones las que solicitaron una investigación independiente en Wuhan sobre el origen del coronavirus. Estados Unidos aprobó numerosas leyes contra los abusos de China. Reino Unido, Australia, Canadá, Nueva Zelanda rompieron los tratados de extradición por el ataque a las libertades de Hong Kong. Y 39 países condenaron ante la ONU la represión de Pekín contra los uigures. Pero el Gobierno de Xi Jinping ha respondido con sanciones y presiones a las naciones que denuncian sus prácticas autoritarias.

El Mundo
Lucas de la Cal
Corresponsal
@Lucasdelacal
Pekín, China
Viernes 15 de enero 2021.


La organización calificó como una política "potencialmente desastrosa" los planes del presidente electo


Como un "error colosal" y una política "potencialmente desastrosa" calificó este viernes la organización Human Rights Watch (HRW), el plan que presentó el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, para crear una Guardia Nacional controlada por las Fuerzas Armadas.

"López Obrador hereda una catástrofe de derechos humanos que ha sido causada, en gran medida, por la militarización de la seguridad pública en el país"

"López Obrador hereda una catástrofe de derechos humanos que ha sido causada, en gran medida, por la militarización de la seguridad pública en el país", señaló en un comunicado José Miguel Vivanco, director para las Américas de HRW, y quien advirtió que "al redoblar la apuesta de esta estrategia fallida, López Obrador comete un error colosal que podría frustrar cualquier esperanza de poner fin a las atrocidades que tanto sufrimiento han causado en México en los últimos años".

Vivanco aludió así al plan que AMLO presentó el miércoles para crear una Guardia Nacional, que estará al mando del Ejército, para labores de seguridad interna. La propuesta, que para ser aplicada requiere de una reforma constitucional, ha dividido opiniones en México.

HRW recordó que, en los dos últimos gobiernos, "el uso de militares en materia de seguridad pública ha tenido resultados previsiblemente desastrosos. Las Fuerzas Armadas del país están hechas para la guerra, no para la seguridad pública, y han cometido gravísimos abusos contra civiles, con generalizada impunidad". Además, insistió en que "tampoco han conseguido reducir la violencia en México y, de hecho, es posible que hayan sido un factor clave que contribuyó al drástico aumento en la cantidad de homicidios en estos años".

Próxima semana, reforma para Guardia Nacional: Mario Delgado

El legislador dejó claro que no se trata de la militarización del país, sino de la construcción de un nuevo cuerpo de seguridad

EL INFORMADOR • 16:50

Por todo ello, Vivanco exhortó a López Obrador a "reconsiderar esta política desacertada y potencialmente desastrosa".

Ya antes, Amnistía Internacional (AI) había criticado la propuesta, que su directora para las Américas, Érika Guevara Rosas, describió como "preocupante", por repetir "esencialmente el modelo de seguridad militarizada fallido" que ha permitido la comisión de "graves violaciones de derechos humanos" a manos de las Fuerzas Armadas en México.

El Universal
Ciudad de México
Viernes 16 de noviembre de 2018.

 

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