La extracción, distribución y venta de combustible robado se convirtió en una de las principales fuentes de ingresos de distintas comunidades poblanas.

Fuentes de Petróleos Mexicanos (Pemex) afirmaron que tienen identificadas por municipio a las comunidades que han optado por abandonar sus actividades agrícolas, agropecuarias y comerciales para dedicarse a la ordeña de los ductos que recorren 131 kilómetros del Estado, porque generan más ingresos.

Precisaron que el robo de combustible beneficia a al menos 17 Municipios de Puebla, entre los que destacan Esperanza, Quecholac, Palmar de Bravo, Acatzingo, Acajete, San Salvador el Seco, San Martín Texmelucan, Amozoc, San Matías Tlalancaleca, Tlahuapan, Huixcolotla, Tepeaca, entre otros.

En el caso de San Matías Tlalancaleca, 14 comunidades dejaron el reparto de leche para dedicarse a distribuir huachicol.

San Francisco Tláloc, en tanto, ha atraído la atención por enfrentamientos entre policías y huachicoleros que han dejado como saldo camionetas calcinadas y conatos de linchamiento.

En Palmar del Bravo, las autoridades estatales ubican como foco rojo a las comunidades de La Encrucijada y Cuesta Blanca debido al alto índice de robo de combustible, además de que a principio de año se registró un enfrentamiento con agentes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

En Quecholac, la extracción de combustible se centra en Palmarito Tochapan, San José Tuzuapan, Santa Catarina Villanueva, entre otras localidades.

En la capital de Puebla se ha identificado la venta de hidrocarburo robado en comunidades como Santa María Xonacatepec, Canoa y San Miguel Espejo, también señalado por el robo de camionetas para transportar la mercancía.

Las fuentes de Pemex precisaron que los grupos de huachicoleros extraen el combustible de los ductos Minatitlán-México y Poza Rica-Salamanca, que surten de combustible al centro del País.

Además de generar remuneraciones económicas, el robo de hidrocarburo también ha producido a los pobladores enfrentamientos, homicidios, robo de vehículos y venganzas.

En La Magdalena Tetela Morelos, un joven de 16 años falleció luego de un enfrentamiento entre policías del Grupo de Operaciones Estatales (Goes) y presuntos ladrones de hidrocarburo.

Además, diferentes corporaciones policiacas han confirmado el hallazgo de cadáveres calcinados en zonas de ductos de Pemex.

Uniformados aseguraron que algunos de los homicidios registrados en la entidad derivan de venganzas provocadas presuntamente por la lucha para controlar las plazas de venta de combustible.

Reforma
Puebla, México
Martes 23 de mayo de 2017.


Octavio Spíndola Zago

    —¿Cómo te hiciste halcón?

    —Fácil, mis primos y tíos son huachicoleros y ellos me involucraron en el negocio. Tenía yo 16 años cuando me dieron las claves para avisar de los chapulines verdes, los operativos y también del ingreso de extraños a la toma del ducto. Cuando es momento de la ordeña suena este celular —muestra un equipo sencillo— me pongo mi chamarra y me subo a la moto.

Puebla, la entidad que se ha jactado de ser no sólo una de las más pacíficas sino una de las más cosmopolitas y desarrolladas del país, ocupa las portadas de los medios nacionales e internacionales otra vez. A pesar de los esfuerzos forrados de dinero —del erario público, naturalmente— de especialistas en marketing, opinión pública, “comunicación social”, coaching político y demás decadencias posmodernas que el ex gobernador Rafael Moreno Valle puso a su servicio y heredó principescamente a su delfín, Antonio Gali Fayad, no ha sido por su fatal Museo Internacional Barroco, su desmantelado sistema de políticas culturales, su insufrible feria anual, los fallidos pueblos mágicos, los abandonados barrios del centro histórico y su periferia ni por los numerosos hospitales vacíos que construyó. Ni los puentes, el teleférico, la farsa de los túneles ni las ciclopistas recreativas (que el actual ejecutivo ha reconocido estuvieron mal planeadas en algunos casos). Ni por sus decadentes jardines y parques públicos. No, Puebla reaparece en la mira por los focos de violencia que se vuelven endémicos y suben de tono gradualmente (feminicidios, crímenes de odio, asaltos a mano armada, supuestos ajustes de cuentas, choques entre la policía y ambulantes, etcétera).

En México, como en el mundo entero (tanto a la derecha como a la izquierda), según apunta Gustavo Romero Umlauff, “los políticos han adquirido una cualidad distinta de obrar en las campañas [y durante su gestión previo al obligado “chapulinazo”] apoyándose en la individualización y en una destacada exposición mediática. En un extremo de exhibicionismo, se destaca a la persona por encima de su partido.” Las preocupaciones son mayormente de tipo cuantitativo para subir en los rankings de opinión y obtener preciadas certificaciones o acreditaciones antes que interesarse en construir una agenda de gobierno multilateral y democrática. La ideología ha muerto para que las personas puedan negociarse en manejos electoreros; aunque Hobsbawm daba cuenta de este fenómeno desde el siglo XIX, hoy parece haberse llevado a su radicalidad esquizofrénica.

Pero la promoción de libros, la publicidad pagada en revistas o espectaculares y la inserción en entrevistas televisivas o radiofónicas más allá de los límites geográficos permitidos por la ley electoral no pueden ocultar lo evidente. Palmarito Tochapan, un pequeño pueblo de apenas tres mil vecinos, ubicado al oeste de la capital poblana, ha sido arrastrado al vórtice de violencia que ahoga a los pobladores del triángulo rojo: el territorio comprendido por los municipios de Esperanza, Amozoc, Cuapiaxtla, Ciudad Serdán, Huixcolotla, Atzizintla, Felipe Ángeles, Tepeaca, Quecholac, Acatzingo, Palmar de Bravo y Tecamachalco, en el que grupos vinculados al narcotráfico han desplazado a las autoridades para establecer un régimen de facto con el fin de asegurar la estabilidad en su cotidiana ordeña de ductos petroleros y gaseoductos. No obstante, lo que en realidad ocurre es un amasiato entre los alcaldes, todos ellos emanados de los partidos Social de Integración o Compromiso por Puebla (ambos creados por operadores políticos de Moreno Valle durante su sexenio) o de la coalición Puebla Unida que en 2014 reunió, de nueva cuenta, al PRD, el Panal y el PAN; los diputados franquiciarios, provenientes de toda la policromía partidista, y los huachicoles, muchos de ellos perteneciente al cártel de los Zetas.

Vecinos de Palmarito Tochiapan

El 2 de mayo, no muy lejos de Palmarito Tochapan, una familia fue fracturada al vivir una inhumana experiencia de asalto, disparo a quemarropa a su bebé y violación de una menor de edad y su madre en plena autopista México-Veracruz. Al día siguiente, durante las celebraciones de la Santa Cruz, y respondiendo a un reporte de hallazgo de toma clandestina, el ejército se enfrentó con pobladores de la comunidad en un choque que dejó ocho muertos, diez heridos y 13 detenidos-desaparecidos. La Secretaría de la Defensa Nacional argumenta que la población defendió pistola en mano, con mujeres y niños a modo de escudos, a las bandas delictivas.

El 4 de mayo, por su parte, los pobladores cerraron la caseta de la autopista a la altura del kilómetro 186, para difundir su versión: que el ejército fue quien agredió sin ninguna razón a campesinos que huían al ver llegar a los efectivos. Reclaman que el fiscal general, Víctor Carrancá (puño represor del morenovallismo junto con las fuerzas policiacas al mando de Jesús Morales, sucesor de Jesús Rodríguez Almeida), investigue el caso a profundidad, demandan la aparición con vida de los 13 desaparecidos que los soldados se llevaron consigo y exigen a Roberto Flores Toledano, magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia del estado, que cese en el encubrimiento a los abusos de fuerza del ejecutivo. En el servil congreso cualquier petición o exigencia es desoída felizmente por los espurios diputados.

La pobreza y la marginalidad en la que han vivido inmersos los habitantes de la olvidada franja huachicol, sexenio tras sexenio, entraron en reacción fatal con la errada guerra que Calderón declaró contra el narcotráfico, debido a que, al eliminar a los cabecillas, se propició la fragmentación de diversos grupos desorganizados (a los que se incorporaron muchos de los militares desplegados por las calles) que diversificaron sus actividades delictivas más allá del tráfico de drogas y sumieron al país en la violencia endémica y el estado de sitio con el que respondió el gabinete de seguridad. El coctel se encendió con el ascenso del heredero del cacicazgo neoavilacamachista, Rafael Moreno Valle Rosas (hijo del anterior presidente de FUNAM y nieto del secretario de salud durante el mandato de Díaz Ordaz, titular del ejecutivo poblano obligado a renunciar por el Movimiento de Reforma Universitaria), quien se ha caracterizado por las tendencias postfascistas —recuperando un concepto de Enzo Traverso, propias de esa famiglia política.

El huachicol es, pues, parte del problema estructural de la violencia y la pobreza que la elite gobernante ha desatado y magnificado con su indiferencia por el día a día de los millones de mexicanos que contemplan la farándula de Los Pinos, Casa Puebla y demás espacios políticos, unas veces con incredulidad, otras con enojo, cuántas con fascinación y las más con hartazgo. Es una alternativa “desde abajo” a la crisis económica que habita millones de hogares y se ha enredado con la corrupción que adolece la cultura política mexicana, en lo que con Foucault caracterizaríamos como un “juego recíproco de ilegalismos”.[1] En el reportaje citado al principio de este artículo se da cuenta de las condiciones que han llevado a los pobladores a coludirse en la ordeña de ductos y su comercialización: la necesidad agravada por la desesperación. “No tengo un carro de lujo, yo uso lo que gano para comer, vestir a los niños que vayan bien a la escuela que salgan con buenos zapatos”, dicen campesinos que han debido dejar las faenas agrarias “porque te pagan por hacer una bolsa de hierbas 13 o 14 pesos. Todavía voy dos veces por semana, porque no hay trabajo. Cuando salió la gasolina vas y tienes unos litros que vender, por muy caro a siete pesos ya tienes para dar a la familia 700 pesos.”

[1]. En Vigilar y castigar, Foucault refiere el funcionamiento del sistema jurídico con matices entre lo legal y lo ilegal: el ilegalismo, esa singularidad tolerada por el derecho que envuelve todo un núcleo de criminalidad que es a la vez su forma extrema y su peligro interno: “Separación que cubre una oposición de clases, ya que, de una parte, el ilegalismo más accesible a las clases populares habrá de ser el de los bienes: trasferencia violenta de las propiedades; y, de otra, la burguesía se reservará el ilegalismo de los derechos: la posibilidad de eludir sus propios reglamentos y sus propias leyes; de asegurar todo un inmenso sector de la circulación económica por un juego que se despliega en los márgenes de la legislación, márgenes previstos por sus silencios, o liberados por una tolerancia de hecho.”

El Presente del Pasado
Octavio Spíndola Zago
Ciudad de México
Martes 23 de mayo de 2017.


Pobladores de San Matías Tlalancaleca, Puebla, durante la rapiña de combustible en un ducto de Pemex esta mañana; policías y militares observaron cómo se llevaban el diesel pero no intervinieron
 
Pobladores de la comunidad de San Francisco Tláloc, en el Municipio de San Matías Tlalancaleca, acarrearon litros de diésel que se derramaron tras la fuga en una toma clandestina frente a elementos policiacos y del Ejército.

Con cubetas, garrafas, tinacos, tambos y bidones los lugareños almacenaron el hidrocarburo que transportaron a bordo de camionetas tipo Pick Up.

Elementos policiacos presenciaron la rapiña sin intervenir, ya que aceptaron que el pueblo los podría agredir y por seguridad sólo resguardaron la zona.

Adrián Flores, regidor de Gobernación de Tlalancaleca, reconoció que la fuga fue provocada para recoger el diésel.

"Esto ya es provocado para que de manera libre puedan estar cargando el hidrocarburo.

"Nosotros aplicando el criterio dejamos que lo junten y sólo aplicamos medidas preventivas para que sea a una distancia considerable de la toma", precisó.

La rapiña se mantuvo hasta que cerca del medio día personal de Pemex clausuró la toma.

1La rapiña de combustible de un ducto de Pemex se realizó en presencia de militares y policías que no intervinieron para impedir el robo. Foto: Staff
 
Reforma
Puebla, México
Lunes 22 de mayo de 2017.


Enfrentamiento con huachicoleros deja seis policías heridos en Puebla

Un sujeto detenido en noviembre del 2014 recibió sentencia condenatoria de 5 años de prisión por el delito de robo de combustible en la modalidad de extracción en grado de tentativa, esto tras ser sorprendido ordeñando un ducto de Petróleos Mexicanos (Pemex) en el municipio de Palmar de Bravo.

A través de un comunicado, la Procuraduría General de la República (PGR) dio a conocer el fallo del Juez Segundo de Distrito en Materia de Procesos Penales Federales en Puebla, consistente en una sentencia condenatoria de 5 años de prisión en contra de Eruviel N.

Se detalló que el Juez consideró acreditada la responsabilidad penal del sentenciado, ya que de acuerdo a la causa penal, en noviembre de 2014 fue detenido por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en coordinación con personal de Seguridad Física de Pemex.

Los efectivos de ambas corporaciones realizaban un recorrido en la junta auxiliar de Cuesta Blanca, municipio de Palmar de Bravo, donde lo sorprendieron a bordo de una camioneta con cuatro contenedores, los cuales abastecería con combustible robado en una toma clandestina ubicada a metros de ahí.

Por estos hechos, Eruviel N, fue puesto a disposición del Ministerio Público de la Federación quien durante el proceso, aportó los elementos de prueba para emitir la sentencia condenatoria así como una multa por 666 salarios mínimos, que cumplirá recluido en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de San Miguel.

Enfrentamiento con huachicoleros deja seis policías heridos en Puebla

Policías municipales de Santa Rita Tlahuapan se enfrentaron a balazos contra presuntos huachicoleros el jueves, con resultado de ocho vehículos dañados y al menos seis uniformados lesionados.

De acuerdo con los primeros reportes, los integrantes de la banda de ladrones de ductos pretendieron frustrar el aseguramiento de un convoy de camionetas que iban cargadas de combustible robado a Pemex, unidad que transitaba por la junta auxiliar de Santiago Coltzingo.

Los policías municipales se disponían a remolcar con grúas los vehículos con el hidrocarburo robado, cuando al lugar llegó un grupo de hombres armados que empezaron a dispararles a los uniformados.

El fuego cruzado duró varios minutos hasta que los delincuentes se dieron a la fuga, pero dejaron seis patrullas y dos grúas dañadas, además de seis elementos policíacos lesionados, aunque las autoridades aseguraron que ninguno presentaba heridas de gravedad.

Proceso
e-consulta
Alberto Melchor
Domingo 21 de mayo de 2017.


Combate aéreo a huachicoleros

Con helicópteros y policías armados con fusiles, las autoridades estatales y federales vigilan Puebla desde las alturas para detectar, perseguir y apoyar a policías en tierra para atrapar a bandas de ladrones de combustibles


Desde lejos se observa una mancha de varios colores, parece un cementerio de fierros viejos, pero conforme avanza el helicóptero de la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla se ve a detalle. Lo llaman Corralón del Huachicol y lo opera la Procuraduría General de la República (PGR) en el sur de la capital poblana.

Ahí son remitidos todo tipo de vehículos, desde compactos como Chevy hasta tráileres y pipas que han sido asegurados porque fueron utilizados por el crimen organizado en el robo y transporte del hidrocarburo llamado huachicol, porque la gasolina es adulterada.

Hasta este predio de la procuraduría fueron trasladadas las camionetas blindadas que se utilizaron la noche entre el 3 y 4 de mayo en Palmarito Tochapan, por civiles armados que emboscaron y enfrentaron al Ejército, con un saldo de 10 personas fallecidas, entre ellas cuatro soldados.

Datos proporcionados por las autoridades estatales señalan que en total suman mil 228 vehículos recuperados con reporte de robo, todos ligados con la extracción de combustible en los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Según la información de inteligencia, las organizaciones como la de Antonio Martínez El Toñín y la de Roberto de los Santos de Jesús El Bukanas, operan con un grupo de personas que se dedican específicamente al robo de automotores, en particular, en las carreteras que confluyen en los seis municipios que conforman en denominado Triángulo Rojo.

El reporte de las autoridades indica que los vehículos son aún más visibles principalmente en la Central de Abasto, localizada en el municipio de San Salvador Huixcolotla, a una distancia de una hora de la capital poblana y en donde los que se van a surtir son despojados de sus camionetas.

Pero esa forma de operar también sucede sobre la autopista de Puebla hacia San Martín o a Tehuacán, o bien, en otras entidades para después ser utilizadas en las estrategias clandestinas de los huachicoleros.

Desde la altura, el operativo de seguridad pública inicia. Se ven camionetas cerradas y pick up, Suburban, Silverado, Econoline… entre ese montón de chatarra también está el registro del Mustang clásico que le fue asegurado a El Toñín hace una semana, así como los tráileres y las tres cajas que se presume se utilizaban para la distribución de los hidrocarburos.

La gama de marcas es amplia. También hay camionetas Ford, camiones torton, de remolque y pipas de agua en las que pueden transportar entre 5 mil y 8 mil litros de huachicol, dependiendo la capacidad.

Los vehículos tienen placas de Puebla o de estados colindantes, como Veracruz, Tlaxcala, Estado de México y la Ciudad de México, aunque también se han asegurado automotores con placas de Jalisco, Nuevo León y Tamaulipas.

El UNIVERSAL se incorporó al operativo que encabezó la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla desde el aire para combatir de todo tipo de delito, incluidas las organizaciones dedicadas al huachicol.

Desde el helipuerto en la ciudad de Puebla se organiza el equipo aéreo que recibió un reporte de una camioneta sospechosa. El piloto prepara el helicóptero para salir en auxilio al grupo terrestre. Lo acompañan elementos de la dependencia con sus armas de cargo.

Desde un costado del Estadio Cuauhtémoc la aeronave sale con las puertas abiertas y cinco tripulantes a bordo.

Dos de los policías estatales van en alerta, vigilantes de lo que ocurre a sus costados derecho e izquierdo, buscan entre la red de calles el vehículo cuyas características han sido señaladas a través de la radio.

Minutos más tarde, uno de ellos llama la atención de sus compañeros, señala hacia un punto. El ruido de las hélices apenas hace perceptible la comunicación entre quienes van a bordo.

Es el vehículo, han llegado al punto que les reportaron. Se trata del cruce de las calles de Pino Suárez y Emiliano Zapata, en la colonia Guadalupe Hidalgo.

Desde la altura dan seguimiento a la camioneta azul, no es una persecución a velocidad como las que se observan en las películas, series o carreteras en Estados Unidos, aquí la camioneta recorre con su bidón a cuestas… por una de las colonias periféricas, sin pavimentar y a baja velocidad.

El piloto es hábil, la camioneta gira en una de las calles de esa colonia y por un momento pierde de vista si sólo es una persona la que viaja ahí. Cuida de no perder de vista a sus compañeros que también fueron alertados y van por tierra para detener el vehículo.

En ese punto se ha detenido el conductor, mientras la célula de policías avanza hasta llegar a la camioneta pick up.

Desde el aire se aprecia el contenedor para almacenar hasta mil litros de gasolina. Los policías se aproximan a la unidad, no está el dueño, ese breve momento fue suficiente para perder de vista al conductor, así que los uniformados inician el procedimiento para verificar el contenido del bidón.

El helicóptero sobrevuela la zona para dar protección a los uniformados. La aeronave recibe la orden de continuar con el patrullaje en otras zonas de la ciudad poblana. Horas antes acudieron a otro llamado. Un automóvil sospechoso, marca Spark color verde.

De nuevo el operativo es aire-tierra; al aproximarse a es automóvil los policías aseguran unos galones con gasolina adquirida de manera ilegal. Es huachicol.

El equipo realiza sobrevuelos por la zona de la Angelópolis, el zócalo de Puebla, todo se ve en calma. Ahora de dirige al Periférico, sin ningún reporte de hecho delictivo.

Sobre la Calle 127 y 3 Sur, en colonia Pedregal de Guadalupe Hidalgo, el helicóptero hace un sobrevuelo, ahí se encuentra el Corralón Huachicolero.

Se aprecia el resultado que han tenido los operativos coordinados entres los tres niveles de gobierno para combatir el robo de hidrocarburos. Una mancha de vehículos asegurados. Impresiona la cantidad de autos robados al lado de los grandes camiones, tráileres.

El helicóptero regresa a su lugar de salida. Esperan otra llamada de emergencia qué atender y preparan el itinerario del día siguiente para sobrevolar colonias en las que les han denunciado el robo de autopartes y también a negocios.

Los reportes de las autoridades señalan que todos los carros asegurados que han sido utilizados por los huachicoleros tienen reporte de robo, por lo que ese delito es uno de los principales que se atienden para acotar el transporte de huachicol a las organizaciones criminales que han incursionado también en el secuestro y la extorsión, además del hurto de mercancías en las autopistas y carreteras del estado de Puebla.

Diversas marcas

El domingo, EL UNIVERSAL dio a conocer que el robo de automotores clave dentro en la operación en la zona del Triángulo Rojo (conformado por las localidades de Acajete, Tepeaca, Acatzingo, Quecholac, Tecamachalco y Palmar del Bravo).

Cifras oficiales de seguridad en la entidad indican que ello se extiende a los municipios de Puebla capital, San Martín Texmelucan, Atzinzintla, Esperanza y Amozoc.

Entre los meses de marzo y abril, según el modus operandi, se tiene que son hasta 26 los modelos de vehículos que las policías estatal y federal, militares y elementos del área de seguridad física de Petróleos Mexicanos han detectado como los preferidos y señalados para ser robados y después adaptados y usados en el transporte del huachicol.

No eligen carros estéticos, sino autos de buen tamaño, con antigüedad, gran capacidad de carga, usados para el trabajo pesado y condiciones todo terreno.

Entre la marca Chevrolet, los chupaductos utilizan con frecuencia las camionetas pick up a las que instalan redilas. También Suburban, Silverado y Custom que aparecieron en el mercado entre los años 1995 y 2010.

Según lo observado durante el recorrido por el corralón, cada uno de éstos vehículos que encontraron las autoridades, según las adaptaciones realizadas a los mismos, permiten subir bidones de gasolina que en promedio pueden llevar entre 500 y mil 500 litros de gasolina.

De la marca General Motors se seleccionan el modelo S10, y de la marca Ford los modelos de camionetas F-600 y F-150, a las que pueden o no adaptar redilas. Lo mismo sucede con la marca Dodge, la versión RAM.

Los modelos Voyager, Econoline y Ecosport (por ser camionetas cerradas), son usadas para llevar bidones de 50 litros con la intención de pasar inadvertidos ante las autoridades. De la marca Nissan, la camioneta Estaquitas ha sido utilizada con el mismo fin. El caso del coche Tsuru es el mismo que el Chevy.

De la marca Volkswagen también se utilizan automóviles como Beetle, Pointer, Bora, Passat y Jetta. Los Pontiac también han sido robados y algunos de ellos recuperados.

Ante la necesidad de mover cantidades mayores de gasolina, los grupos delictivos recurren al hurto de vehículos más grandes como camiones de pasajeros y microbuses con los que trasladan en un solo viaje de siete mil a 27 mil litros de combustible.

Se incluye también el robo de camiones de carga pesada y/o ligera (de 3.5 a 10 toneladas) como por ejemplo los tractocamiones con remolque, pipas de agua, torton, camiones de volteo marca Kenworth e Isuzu modelo Elf 200.

El Universal
Dennis A. García
Ciudad de Puebla
Viernes 19 de mayo de 2017.


Este domingo fueron cateados e incautados dos ranchos en la localidad de Zacatepec, propiedad de Antonio Martínez Fuentes, “El Toñín”, líder del robo de combustible en la zona del Triángulo Rojo en Puebla, en el que se hallaron 16 vehículos, varios de ellos de lujo y siete tractores.

La Fiscalía General del Estado informó que en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSP), se llevó a cabo este 14 de mayo del año en curso cateos en los “Rancho Santa Cecilia” y “Rancho Santa Elena”, ubicados en el kilómetro 49 de la carretera federal 140, en el tramo Puebla-Jalapa, propiedades de un sujeto conocido como “El Toñín”, donde presuntamente se almacenaban vehículos de procedencia ilícita.

Con base en los datos de prueba obtenidos y aportados a las carpetas de investigación, se solicitó y obtuvo del Juez de Control, las órdenes de cateo correspondientes, tras el enfrentamiento del 3 de Mayo en Palmarito Tochapan en el que murieron cuatro militares y seis presuntos huachicoleros. Este enfrentamiento se le atribuye a “El Toñín”.

Durante el desahogo de estas diligencias, donde participaron elementos de la Agencia Estatal de Investigación de la Fiscalía del Estado, efectivos de la SEDENA y de Seguridad Pública Estatal; se incautaron 16 vehículos, entre estos, las siguientes unidades de lujo, camiones y motocicletas.

El Toñín tiene gusto por vehículos de lujo, aquí algunos:

Camioneta Jeep Grand Cherokee color negra con placas 692XVC, blindada;

Camioneta Ford, Eco Sport, color roja, con placas MRH8250;

Camioneta Jeep color azul, con placas TYC2196;

Ford Mustang color naranja, con placas TSY1406.

Incautan 16 autos y 7 tractores en ranchos huachicoleros

Puebla─ A través de un comunicado, la Fiscalía General del Estado de Puebla confirmó el cateo en dos ranchos de "El Toñin" donde decomisaron 16 vehículos y 7 tractores

Precisó también que ambos, con los nombres Rancho Santa Cecilia y Rancho Santa Elena, se ubican en la localidad de Zacatepec, Puebla.

Ayer, desde la mañana, elementos de los tres ordenes de Gobierno llegaron al kilómetro 49 de la carretera federal 140, en el tramo Puebla-Jalapa, ahí, embargaron vehículos de lujo, camiones y motocicletas.

Se encontró una Camioneta Jeep Grand Cherokee color negra con placas 692XVC, blindada, una camioneta Ford, Eco Sport, unidades tipo torton y cajas de tráiler, las cuales quedaron a disposición de la Fiscalía para las diligencias.

Fuentes policiacas detallaron que al interior del inmueble había una bodega donde almacenaban verduras y maquinaria, además de una casa que presuntamente era ocupada por el líder.

Elementos de la Fiscalía, de la Policía del Estado y de la Sedena mantuvieron el operativo hasta la noche de este domingo.

Reforma
El Sol de Puebla
Ciudad de Puebla
Lunes 15 de mayo de 2017.

El funcionario de Pemex encargado de cuidar los ductos, el general Eduardo León Trauwitz, dispone de cuantiosos recursos y del apoyo absoluto de la Sedena; por eso llama la atención que en este sexenio haya crecido tanto el delito de robo de combustible en distintos puntos del país.

Desde el inicio de su gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto puso al militar de sus confianzas, Eduardo León Trauwitz, al frente de la seguridad de Pemex. Jefe de escoltas de Peña desde el Estado de México, el ahora general ha tenido grandes beneficios en este sexenio: ascendió de grado militar más pronto que sus contemporáneos, amplió la influencia de su oficina en la empresa pública y obtuvo una fuerza de 2 mil 500 elementos del Ejército y la Marina para su principal tarea, la vigilancia de los ductos de gasolina.

Aunque no es el primer jefe castrense a cargo de la seguridad de las instalaciones de Pemex, el general León Trauwitz ha sido el principal encargado de combatir la "ordeña” de combustible, que viene desde el gobierno de Felipe Calderón pero que se ha agravado en el de Peña Nieto.

El Ejército ha sido el principal apoyo del general de Infantería para esta tarea. Pero también ha contado con cuantiosos recursos materiales y económicos, incluidos dos aviones que según los legisladores del PAN terminaron destinados al uso de la Presidencia de la República.

Además, de acuerdo con el reporte de la cuenta pública de 2015 de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), otros aparatos aéreos comprados para el combate del robo de combustible fueron usados por el entonces director de Pemex, Emilio Lozoya Austin, sin que se haya comprobado que fue para la "movilidad táctica y estratégica” de funcionarios para la toma de decisiones de "seguridad nacional”, según reportó la reportera Jesusa Cervantes (Proceso 2107).

Aunque el nombre del general León Trauwitz ya se había hecho visible a principios del sexenio, ya que el 31 de enero de 2013 una poderosa explosión destruyó tres niveles de la torre B-2 de Pemex, en la Ciudad de México, el cargo del jefe militar surgió de nuevo en medio de las revelaciones de una probable ejecución extrajudicial de un civil a manos de la Policía Militar (PM), durante una confrontación armada con presuntas bandas dedicadas al robo de gasolina, el pasado 3 de mayo en Palmarito, Puebla.

La PM se ha convertido en la apuesta del secretario de la Defensa Nacional (Sedena), el general de división Salvador Cienfuegos, para mantener la participación de los militares en tareas de seguridad pública, a pesar de su escasa experiencia. Por ello, de la mano del Congreso busca reformar la ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos para que vayan más allá de las funciones de vigilancia que ahora realizan.

Del choque ocurrido en el llamado Triángulo Rojo del robo de gasolina en Puebla, sólo se conocía la versión del Ejército de que efectivos de la PM fueron atacados en dos ocasiones. En la primera, según dijo, con niños y mujeres como escudos humanos. Pero una semana después, el miércoles 10, el periódico Cambio de Puebla dio a conocer un video en el que se ve la ejecución de un civil cuando estaba sometido por los policías castrenses.

El general León Trauwitz pertenece al arma de Infantería. Pero sus posiciones más importantes las ha logrado fuera de la Sedena, al lado de Peña Nieto. Comandante de tropa en sólo dos ocasiones y asesor de mando en dos zonas militares y en una región militar, es maestro en seguridad nacional por el Centro de Estudios Superiores Navales (Cesnav) de la Secretaría de Marina.

Su carrera militar dio un giro cuando logró integrarse al Estado Mayor Presidencial (EMP) como coordinador de seguridad presidencial cuando Vicente Fox llegó a Los Pinos. Con Felipe Calderón estuvo a cargo de la seguridad de los jefes de Estado y de Gobierno visitantes hasta que en 2010 pidió licencia al Ejército para irse al Estado de México a cuidar al entonces gobernador Enrique Peña Nieto, a quien después también resguardó durante la campaña presidencial.

Como escolta del entonces gobernador, cobró en la Secretaría de Seguridad Ciudadana del estado, según su propia declaración de servidor público ante la Secretaría de la Función Pública, en la que sin embargo evitó dar a conocer su patrimonio.

Cuando Peña ganó la República de la República promovió a León Trauwitz, que apenas tenía dos años como coronel, a general brigadier. El nombramiento, que recibió en noviembre de 2012 con el aval del mandatario saliente Felipe Calderón, generó molestia en varios mandos militares, ya que no cumplía con los cuatro años requeridos para el ascenso.

Además, Peña lo colocó al frente de la Gerencia de Servicios de Seguridad Física de Pemex, cargo que a un año de haber llegado transformó y elevó a Subdirección de Salvaguardia Estratégica (SSE), responsable de la vigilancia, supervisión y la seguridad física de las instalaciones de la ahora denominada empresa productiva del Estado.

Desde ahí, ha tenido el control de cuantiosos recursos para enfrentar a los llamados huachicoleros, dedicados al robo de gasolina en la red de ductos de Pemex.

De acuerdo con una entrevista publicada por en el número 488 de la revista Armas, del bimestre marzo-abril del año pasado, para esa tarea siempre ha tenido el apoyo de militares: "El espíritu de esta subdirección a mi cargo es recibir personal militar que se haya retirado dignamente, ya sea del Ejército, la Fuerza Aérea o la Armada de México, o personal que haya causado baja también de las Fuerzas Armadas”.

Explicó: "Hoy tenemos desplegados permanentemente más de 2 mil 500 elementos de las Fuerzas Armadas y de Pemex a lo largo de 60 mil kilómetros de ductos, quienes se encuentran permanentemente combatiendo este ilícito”, que según sus propias estimaciones pasó de 19 mil millones de pesos a 30 mil millones al año.

Quién vigila al vigilante.

Proceso
Jorge Carrasco Araizaga
Reportaje Especial
Ciudad de México
Domingo 14 de mayo de 2017.


Líder huachicolero “El Vieja” huye de su casa

La casa de El Vieja tiene dos pisos, acabados de lujo; un lugar que contrasta con los otros inmuebles de la zona que cuentan con techos de lámina (ARIEL OJEDA. EL UNIVERSAL)

Su gusto era que la luz de día iluminara su espacio, donde era cuidado por su grupo de sicarios, quienes tenían asolados a los pobladores de Palmarito Tochapan.

El UNIVERSAL ingresó a la casa de Gustavo Jiménez Martínez, El Vieja, identificado como operador de Roberto de los Santos de Jesús, El Bukanas, en esa localidad ubicada en el municipio de Quecholac.

El inmueble tiene dos pisos, acabados de lujo; un lugar que contrasta con las otras casas de la zona que cuentan con techos de lámina. Los ventanales dan vista hacía la autopista, por la parte de enfrente se puede ver la calle que era custodiada por su grupo criminal, era el centro de operaciones de El Vieja.

En el lugar se quedaron varios vehículos, los presuntos delincuentes huyeron ante el temor de que los habitantes que fueron a sacarlo.

Se trasladaba en un Mustang con placas del Estado de México, una Grand Caravan también con placas de esa entidad; en la parte trasera del inmueble quedaron unas camionetas Ram, Toyota y Ford; ya no les dio tiempo de sacarlas. También hay una camioneta con bidones que aún tienen gasolina en su interior.

No hay muebles, en el piso quedaron vidrios rotos recuerdo de la ocasión en que los habitantes apedrearon la casa para exigir que se fuera del pueblo. En el permanecen algunas revistas, discos compactos y en la parte de arriba una foto familiar.

En el lugar donde estaba la sala hay un ventanal que da a la parte de atrás, desde éste se puede ver la autopista que va a Veracruz, punto del cual podía manipular el ducto de Pemex con sólo caminar en paralelo con la autopista y buscar el tubo.

De acuerdo con los pobladores El Vieja operaba junto con Ruselbi Vargas Hernández El Ruso y es originario de Yehualtepec, pero El Bukanas lo puso en Palmarito para operar las tomas clandestinas de esa zona.

Al igual que su jefe, El Vieja utiliza armas de grueso calibre como AK-47 además de equipo tipo miliar y chalecos antibalas.

A los halcones los identifican los pobladores de Palmarito porque circulan en camionetas blindadas, aunque hasta el momento ya no lo han visto ni a El Vieja, ni a El Ruso, pero sus hombres siguen vigilando la casa.

El Universal
Dennis A. García
Ciudad de Puebla, Mex.
Domingo 14 de mayo de 2017.


Santos de Jesús, El Bukanas, originario de Veracruz era policía, logró ser comandante de una organización criminal dedicada al robo de combustible en Puebla


Se dice que era albañil. Que dejó la pala y la cuchara para portar uniforme de la policía porque su sueño era ser comandante, y lo logró, pero de una organización criminal dedicada al robo de combustible en Puebla. Es Roberto de los Santos de Jesús, El Bukanas, el zeta que se movía en un Corvette color amarillo.

Originario de Veracruz, fue cuatro veces policía municipal. Comenzó en 2001 en Acultzingo, donde nació; luego en Maltrata, Camerino Z. Mendoza y Río Blanco. Su carrera como policía terminó en diciembre de 2012. Nació en febrero de 1980, ahora tiene 37 años. Dijo que tenía una calidad de vida buena… cuatro veces convenció para que lo dejaran ser policía. Su objetivo era convertirse en comandante de la policía en un plazo de un año; dijo que había elegido ese empleo porque le gustaba.

Apenas con estudio de primaria, ingresó como policía. Lo pudo hacer en cuatro ocasiones y ahora tiene habilidad en el manejo de armas, según su cédula del registro nacional del personal de Seguridad Pública del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Complexión regular, cara redonda y cabello oscuro castaño, Roberto de los Santos conformó una célula, la de El Bukanas, para dedicarse de lleno al robo de hidrocarburos en Puebla. Antes fue reclutado por la organización criminal de Los Zetas en Veracruz; le hacía al secuestro, a la extorsión y luego al robo de camiones de carga en carretera.

Opera con su propia organización: Los Bukanas. Para eso trajo gente de Veracruz con la que ya había trabajado, y otro tanto de Puebla. Su grupo lo conformó con personas jóvenes, de entre los 18 a los 35 años.

Les vendió la idea que esa era la mejor forma de obtener dinero, carros y mujeres... y se la creyeron.

De acuerdo con la investigación realizada, El Bukanas creó su centro de operación en La Encrucijada, municipio de Palmar de Bravo. En esa localidad despojó de viviendas a muchos de los pobladores; otros se tuvieron que salir antes de que les violaran a sus esposas o que los obligaran a hacer algún tipo de trabajo, o ser ejecutados si se oponían.

Se quiso extender, se metió a Palmarito Tochapan, en Quecholac. Ahí puso a Gustavo Jiménez, El Vieja, y Ruselbi Vargas Hernández, El Ruso, pero fueron expulsados por los propios pobladores.

Hoy, El Bukanas es uno de los objetivos a detener para disminuir el robo de hidrocarburo en la zona conocida como Triángulo Rojo; pero esa actividad tiene mil cabezas.

Es el ex policía, violento y con habilidad en el manejo de armas de grueso calibre, que cuando La Encrucijada lo veía llegar un Corvette amarillo todo se volvía silencio.

El Universal
Dennis A. García
Palmarito, Puebla, Mx.
Domingo 14 de mayo de 2017.


Habitantes de la Junta Auxiliar de Palmarito Tochapan marcharon con globos y rosas blancas para exigir paz y tranquilidad en la comunidad.

Los manifestantes llegaron hasta la subdirección de distribución de Pemex de la zona y pidieron a los militares que ahí se encontraban que respetaran a los pobladores.

Alrededor de 300 personas iniciaron la movilización en el cruce de la Avenida Hidalgo y la 10 Sur, donde por lo menos un militar y un civil murieron a balazos.

En el punto colocaron rosas blancas en memoria de los civiles muertos y, posteriormente, avanzaron por las calles céntricas de la comunidad.

El contingente estaba integrado en su mayoría por mujeres, que gritaron consignas como "El pueblo unido jamás será vencido" y "Queremos paz y libertad".

A su paso, los participantes repartían rosas blancas a los transeúntes, automovilistas y locatarios.

Avanzaron por aproximadamente 40 minutos, cruzaron el puente de la Autopista Puebla-Orizaba, y sobre la carretera Palmarito-Quecholac llegaron a las instalaciones de Pemex.

En el lugar realizaron peticiones y, luego de algunos minutos, se retiraron dejando un camino de rosas en la entrada, mientras que los elementos del Ejército permanecieron dentro de las oficinas de la petrolera.

Los manifestantes regresaron también en marcha hasta llegar al Zócalo de la Junta Auxiliar.

Ahí, ingresaron a un restaurante de la 2 Norte, donde les entregaron alimentos y bebidas.

En ese mismo sitio, personal de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) estaba atendiendo las denuncias de los pobladores en contra de los elementos castrenses.

Reforma
Jesús Lima
Quecholac, Puebla, México
Viernes 12 de mayo de 2017.

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