El presidente Andrés Manuel López Obrador mostró hoy gráficas de montos contratados a Letras Libres, editorial Clío y Nexos, para luego afirmar que, como ahora no los reciben, los intelectuales al frente de dichos grupos editoriales “están enojados”.

La pregunta era sobre la salida de 10 mandatarios estatales de la Conferencia Nacional de Gobernadores, y de repente, el presidente López Obrador pidió mostrar lo que recibían grupos como Nexos, identificando a su líder, Héctor Aguilar Camín, así como Letras Libres-Editorial Clío, de Enrique Krauze.

Una larga disertación del presidente sobre el porfirismo, el neoliberalismo, la corrupción y su idea de cambio, enmarcó los señalamientos, que incluyeron críticas al Instituto Nacional de Transparencia, a los medios de comunicación en general y, de manera destacada, al otorgamiento de un crédito al diario El Financiero que fue mencionado en la denuncia interpuesta por Emilio Lozoya sobre delitos del sexenio pasado, y hoy el mandatario dijo haber confirmado.

“Hace poco yo me quedé sorprendido. Soy el presidente del país, leo la declaración del señor Lozoya y hay una parte donde dice que por instrucciones de arriba le dan un crédito a un periódico de 100 millones de dólares. Ahí está en la declaración de Lozoya: El Financiero.

“La banca de desarrollo, que es pública, le otorga un crédito de 100 millones de dólares ¡no lo creía! Hablé con el director de Nacional Financiera y le digo, por favor ve en los archivos si esto es cierto, lo que dice el señor Lozoya. Y sí, es un crédito de 100 millones de dólares”.

Hasta ahora, la confirmación de ese crédito al mencionado diario es el primero en darse a conocer pues la información es confidencial por secreto bancario.

La información referente a Letras Libres-Clío y Nexos, fueron planteadas como una revelación por el mandatario, quien dijo antes no se conocía, no obstante que el seguimiento de ese tipo de contratos y montos ha sido documentado por organizaciones ciudadanas como Fundar-Artículo 19, y publicadas cada año en el semanario Proceso añadiendo búsquedas al sistema Compranet.

Los datos fueron ofrecidos por el vocero presidencial, para un acumulado en la suma de los egresos a favor de Letras Libres Clío por 90.4 millones de pesos en contratos de diversos servicios, así como 74.5 millones en publicidad, entre 2006 y 2018.

En el caso de Nexos, sus ingresos suman 140 millones de pesos en el mismo período, de los cuales 87 millones corresponden a publicidad.

Aun cuando las cifras expuestas por el mandatario son millonarias, resultan inferiores en comparación con diversos medios. Por ejemplo, en el caso de Televisa y sus diferentes servicios (televisión, editorial e internet) la empresa obtuvo contratos por seis mil 929 millones de pesos. En tanto, Televisión Azteca tuvo ingresos cercanos a los cinco mil 320 millones de pesos, mientras que Grupo Imagen, consiguió cerca de cuatro mil millones, sólo durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, conforme a los datos abiertos que, contra lo dicho por el mandatario, sí ha sido pública.

Proceso
Ciudad de México
Arturo Rofríguez García
Martes 8 septiembre 2020.


Por información falsa: Función Pública multa a ‘Nexos’ por 1 millón de pesos

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador multó e inhabilitó por 2 años a la empresa Nexos Sociedad, Ciencia y Literatura, SA de CV, propiedad del intelectual orgánico Héctor Aguilar Camín. Así lo informó este día la Secretaría de la Función Pública en el Diario Oficial de la Federación.

Por medio de una circular, la Secretaría que encabeza la doctora Irma Eréndira Sandoval comunicó “a las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal, empresas productivas del Estado, así como a las entidades federativas, que deberán abstenerse de aceptar propuestas o celebrar contratos con Nexos Sociedad, Ciencia y Literatura”, empresa que edita la revista Nexos.

Ello, luego de que el Área de Responsabilidades del Órgano Interno de Control en el Instituto Mexicano del Seguro Social concluyera el expediente de investigación PISI-A-NC-DS-0011/2019, en el que determinó multar a la empresa al encontrarla responsable en “el procedimiento administrativo de sanción incoado a la empresa” de Aguilar Camín.

Por ello, desde hoy no se podrán “recibir propuestas o celebrar contrato alguno sobre las materias de adquisiciones, arrendamientos, servicios, obras públicas y servicios relacionados con las mismas, con dicha [persona] moral, de manera directa o por interpósita persona, por el plazo de dos años”.

Además, la Función Pública determinó que “en caso de que al día en que se cumpla el plazo de inhabilitación, la empresa Nexos Sociedad, Ciencia y Literatura, SA de CV, no haya pagado la multa impuesta a través de la citada resolución, la inhabilitación subsistirá hasta que se realice el pago correspondiente de la misma”.

En la Circular número 00641/30.15/3818/2020, la SFP determinó que “los contratos adjudicados y los que actualmente se tengan formalizados con la mencionada infractora no quedarán comprendidos en la aplicación” de esa circular.

Además indicó que “las entidades federativas y los municipios interesados deberán cumplir con lo señalado en esta circular cuando las adquisiciones, arrendamientos y servicios, así como la obra pública que contraten, se realicen con cargo total o parcial a fondos federales, conforme a los convenios que celebren con el Ejecutivo Federal”.

Aquí se puede consultar la circular: https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5598742&fecha=20/08/2020

Por información falsa: Función Pública multa a ‘Nexos’ por 1 millón de pesos

La sanción económica en contra de la editorial Nexos, Sociedad, Ciencia y Literatura, SA de CV, propiedad de Héctor Aguilar Camín asciende a casi 1 millón de pesos, informó la Secretaría de la Función Pública en un comunicado. Y agregó que tanto esa multa como la inhabilitación por 2 años publicada hoy en el Diario Oficial de la Federación se derivan de una minuciosa investigación a raíz de una denuncia originada en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en la que se descubrió que la empresa proporcionó información falsa para lograr un contrato por adjudicación directa en una campaña publicitaria institucional.

Por ello, el Órgano Interno de Control (OIC) en el IMSS determinó que la editorial que publica la revista Nexos violó la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público, y “resolvió sancionarla con inhabilitación por 2 años y multa por 999 mil 440 pesos, al acreditarse que dolosamente presentó información falsa para obtener el contrato público”.

Dicha resolución se deriva de una denuncia de la Coordinación Técnica de Planeación y Contratos del propio Instituto Mexicano del Seguro Social. “En este proceso administrativo sancionador se acreditó que la empresa entregó documentación con información falsa al obtener la asignación directa de un contrato para la difusión de la campaña institucional de la más alta importancia para la salud pública del país: ‘Chécate-mídete-muévete’”.

Según el comunicado, “la Secretaría de la Función Pública, en estricto apego a la norma, y siguiendo la encomienda de no permitir los actos de corrupción en el Gobierno de México, reprueba las conductas que faltan no solo a la legalidad, sino también a la ética al proporcionar información apócrifa o falaz para obtener un contrato público. Asimismo, trabaja para erradicar los derroches y abusos del pasado: ‘nada, ni nadie, por encima de la ley’”.

La dependencia que encabeza Irma Eréndira Sandoval refirió que “la integridad es una obligación de los servidores públicos, pero también es una responsabilidad del sector empresarial. La Función Pública ofrece incentivos positivos para fomentar la probidad, como el Padrón de Integridad Empresarial, pero también está obligada a sancionar con todo el rigor de la ley las irregularidades que se ejercen en contra del interés público y de todos los mexicanos”.

Y aseguró que la investigación de la denuncia y la resolución están apegadas a derecho y que “en todo momento se salvaguardó el derecho de audiencia de la empresa sancionada. La Función Pública actúa con imparcialidad tanto en sus fallos como en sus investigaciones, sin pactos de impunidad ni consignas políticas”.

Contralínea
Ciudad de México
Jueves 20 de agosto de 2020.


Maestro del periodismo y de periodistas, don Julio Scherer García (QPD) se interesó aquella mañana del 9 de febrero de 2001 en una nota de la primera plana de El Universal: “Favoreció Salinas a Aguilar Camín”, que daba cuenta de los beneficios económicos que significaba para el escritor y articulista de Proceso Héctor Aguilar Camín, su cercanía con la pluma y la “amistad” del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari.

Su reportero Antonio Jáquez (QPD) me llamó en esos días para preguntarme sobre los documentos que soportaban el reportaje en donde se confirmaba algo que todos ya sabían, los pagos con dinero público de la “partida secreta” que se hacía en Los Pinos por instrucciones de Salinas al intelectual Aguilar Camín. La verdadera revelación era entonces la publicación de las cartas, los mensajes, los contratos, los cheques y la sumisión al poder del periodista-escritor que ese día se hacían públicos.

El fundador de la revista Proceso dejó constancia en uno de sus muchos libros, La terca memoria, editorial Random House Mondadori, del desencuentro que tuvo el propio Scherer y el director Rafael Rodríguez Castañeda con su colaborador Héctor Aguilar Camín, cuando le informaron que tenían listo un reportaje para publicar sobre su relación perversa con el presidente Salinas. Fiel a sus principios periodísticos, don Julio ordenó la publicación del trabajo de Jáquez, aunque ello significó la ruptura y la renuncia de su amigo el articulista de Proceso.

En su libro, Scherer detalla así lo sucedido en aquel año de 2001: “Rafael Rodríguez Castañeda había participado en un desencuentro con Aguilar Camín que describe el tráfico de influencias del que se valía el escritor en su relación con su amigo, el presidente Salinas de Gortari. Le pedí al director de Proceso que buscara en su propio pasado para incluir la pequeña historia en estas páginas. Optó por la narración escrita…”.

La nota de los contratos y cheques que recibía Aguilar Camín de Los Pinos se publicó en El Universal el 9 de febrero. En parte de su narración reproducida en el libro de Scherer, Rodríguez Castañeda escribe: “En las primeras horas de la noche del viernes 16 de febrero de 2001 el reportaje estaba listo para su publicación, bajo la firma de Antonio Jáquez. El tema –la relaciones soterradas o vergonzantes entre los intelectuales y el poder– derivó de manera natural en las revelaciones sobre los tratos financieros que, como presidente de la república, tuvo Carlos Salinas de Gortari con el equipo de escritores y académicos de la revista Nexos, encabezados por Héctor Aguilar Camín.

“Días antes, El Universal había resaltado en su primera plana: ‘Favoreció Salinas a Aguilar Camín. Durante el sexenio del expresidente el intelectual gozó de privilegios. Revelan documentos la rapidez con que pagaban las facturas para resolver los apuros del historiador’.

“Firmada por Miguel Badillo, la nota golpeaba desde el lead: ‘Una serie de cheques por una suma total de 3 mil 424 millones 450 mil 200 pesos de la era de Salinas (poco más de 3 millones 424 mil pesos de hoy), con las facturas y recibos correspondientes, cartas y recados por escrito, documentan un aspecto de los estrechos vínculos entre el expresidente Carlos Salinas y el doctor Héctor Aguilar Camín, quien llegó a ser considerado uno de los intelectuales más cercanos al controvertido mandatario’.

“El presidente Salinas –documenta Badillo– admitía sin objeción las tarifas de Aguilar Camín, pagaba con diligencia anticipos y facturas complementarias, aprobaba costos adicionales causados por retrasos en el trabajo del historiador y extendía la ayuda ‘solidaria’ cuando la solicitaba el entonces director de Nexos.

“Un relámpago en la nota de Badillo:

“El 3 de septiembre de 1993 escribía Aguilar Camín a Salinas, a máquina: ‘presidente, sé que no hemos terminado pero nuestras finanzas, por la misma demora, andan mal. Si pudieras adelantarnos el saldo de la investigación, será una gran ayuda (solidaria)’. Agregaba, de su puño y letra: ‘Un abrazo’. Salinas accede con prontitud, como en otros casos.”

El desencuentro

Publicado en La terca memoria, el periodista Rodríguez Castañeda narra su charla telefónica con el furibundo Aguilar Camín:

“Al filo del cierre, aquel viernes 16 de febrero, Ángeles Morales, mi secretaria, me anunció de pronto la llamada telefónica de Aguilar Camín.

-Rafael, no lo publiques (…).

- ¿Qué Héctor?

-No lo publiques… Jáquez me pidió una entrevista, pero ya está aclarado todo, Rafael.

-Porque no está aclarado todo, Héctor, por eso lo vamos a publicar (…).

-Entonces hablo con Julio (…).

-Háblale, si quieres. Pero no te equivoques. El reportaje está redactado.

-En definitiva, ¿lo vas a publicar?

-Lo vamos a publicar, Héctor (…).

-Órale, publícalo… Ponle ventilador a la mierda (…). Y vaya que el ventilador de Proceso es poderoso (…).

-Adiós, Héctor.”.

Después de la llamada con Rodríguez Castañeda, Aguilar Camín hace un último intento por frenar la publicación de Proceso para no ser más exhibido, ahora en las páginas de la propia revista en donde colaboraba, y don Julio Scherer lo narra así en su libro:

“Héctor Aguilar Camín me llamó por teléfono. En su brevedad, repetimos el diálogo que había sostenido con Rafael Rodríguez Castañeda. En su esencia, así transcurrió:

-Ya no te ocupes del asunto, todo está aclarado.

-A mí no me lo parece.

-Somos amigos.

-Éste es un asunto que nada tiene que ver con la amistad. La amistad tiene sus propios caminos.

-Por eso.

-No, Héctor.

-Me perjudicas.

-Yo, no.

“Hubo al final un tono seco: me arrepentiría.

“Ahí terminó el diálogo, ‘yo diría que violento’, según la conversación de esa misma noche con el director de Proceso.

“En su edición 1268, con fecha 18 de febrero de 2001, Proceso publicó el reportaje de Jáquez, decían los encabezados: ‘Dolorosa situación de Aguilar Camín. La ronda al príncipe, degradante y a veces mortal: Poniatowska’. Al texto lo ilustraban copias de facturas y cheques obtenidos, en su momento, por el reportero Badillo. Lo remataba un fragmento de la entrevista con Elena Poniatowska”.

Contralínea
Miguel Badillo
Ciudad de México
Domingo 21 de junio de 2020.


La literatura mexicana es entre un partido político y un circo, que funciona con dinero público y reproduce los vicios de un Estado criminal, acusa el ensayista en entrevista con República 32


“La literatura mexicana es una mezcla de partido político y circo. Realmente tiene poca seriedad”, asegura el escritor tijuanense Heriberto Yépez, autor de A.B.U.R.T.O, 41 clósets, Tijuanologías, El Imperio de la Neomemoria, Al otro lado y El libro de lo post-poético.

El crítico literario hace símiles entre la vida cultural y la política. Y no deja títere con cabeza cuando habla de sus compañeros de oficio. Krauze, Aguilar Camín, Villoro, Rivera Garza, Volpi, Mendoza, Nettel, Domínguez Michael, Cayuela. Casi nadie sale bien librado.

El control de los medios de comunicación es un tema del que se ha hablado mucho, en especial después de que el periódico estadounidense New York Times retomó un estudio de Fundar que describe cómo el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto ha destinado más de 2 mil millones de pesos en publicidad oficial, dinero con el que controla contenidos.

Para el escritor tijuanense Heriberto Yépez esa publicidad, además de llegar a medios de prensa enfocados en política, también paga las cuentas de publicaciones culturales como Letras Libres o Nexos.

De 2002 a 2017, casi tres sexenios presidenciales, la primera de ellas, dirigida por el historiador Enrique Krauze, recibió más de 27 millones de pesos y la segunda, con la dirección del analista político y escritor Héctor Aguilar Camín, más de 11 millones.

Pero, ¿por qué debería importar que el gobierno de Peña otorgue millones de pesos a grupos de intelectuales?

De acuerdo con el análisis de Yépez, ensayista, poeta y crítico literario nacido en Tijuana en 1974, quien conversó con República 32, estos grupos forman un coto de poder e incluso dictan qué sí y qué no se publica en la literatura mexicana.

—¿Quién o quiénes controlan la literatura que se publica en México y cómo funciona dicha selección? —se le pregunta a Yépez.

El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) lo formó Carlos Salinas de Gortari en 1988, una semana después de tomar el poder. Se trató de un pago que Salinas dio a los grupos de intelectuales más influyentes del país, encabezados originariamente por Octavio Paz (ahora grupo Letras Libres) y Carlos Fuentes (ahora grupo Nexos) por haber apoyado el fraude electoral que lo llevó al poder.

Si queremos entender cómo funciona el control literario en México tenemos que remitirnos a la historia y dominio de Conaculta, convertida en Secretaría de Cultura por Peña Nieto en 2015.

Debido al fracaso deliberado del sistema educativo y a la pobreza de la mayoría de la población, áreas como el arte y la literatura dependen casi exclusivamente de ingresos, privilegios y prebendas que consiguen mediante instituciones municipales, estatales y, sobre todo, la Secretaría de Cultura.

El control es económico. Para obtenerlo hay que estar cerca de grupos de poder que se forman mediante redes centralizadas de amistades entre escritores/funcionarios y captación de nuevo talento.

La publicación es parte de este control. Revistas como Letras Libres y Nexos, por ejemplo, son básicamente entidades paraestatales; reciben cientos de millones mediante contratos que les asignan funcionarios, usando rubros como publicidad o supuestos encargos, desde falsos estudios hasta documentales, como es el caso de Krauze a través de su productora Clío. Y en su aval a las cuestionadas elecciones de 2006 y 2012, donde Krauze mismo se encargó de difundir en medios internacionales que no hubo fraude.

Digamos que la literatura mexicana, institucionalmente, debe su estructura a su participación en la legitimación de fraudes electorales. Si quieres entender esta literatura actual, no debes remitirte a supuestas “generaciones” de escritores, sino entender de cuáles fraudes emergieron todas estas carreras literarias. El fraude es la verdadera “forma”.

Las editoriales “nacionales”, por su parte, están mayormente asociadas a estos mismos grupos. Por ejemplo, mucho de lo que se publica es por medio de editoriales del propio gobierno, como Fondo de Cultura Económica o la Secretaría, que tienen además sus redes de librerías.

Un lector llega a una librería y piensa que eso es lo mejor o lo más representativo. No sabe que lo que tiene en las manos es algo negociado por la selección, autocensura y censura directa de mafias de escritores y funcionarios, que controlan estas instancias.

—¿Y qué pasa con las editoriales que no son del gobierno?

Las pequeñas editoriales o “independientes”, como se llamaron un tiempo, en realidad, son editoriales dependientes de dinero público que obtienen mediante concursos selectivamente trucados, como los propios editores te lo dirán en privado.

Incluso las editoriales transnacionales son parte de esta dictablanda cultural. Te daré un ejemplo que ilustra muy bien qué pasa en México. Ricardo Cayuela, mano derecha de Krauze, era editor de la revista Letras Libres. De esta “libre” revista (paraestatal), Cayuela pasa directamente al gobierno en 2013, asumiendo la dirección general de publicaciones del gobierno de Peña Nieto.

Y en 2015, Cayuela pasa del gobierno a asumir la dirección editorial (para México, Centroamérica, Cuba y Estados Unidos) de Penguin Random House (complejo empresarial que concentra sellos como Alfaguara, Grijalbo, Lumen y Plaza & Janés).

No es el único caso. Varios editores de Letras Libres, como parte de los puentes entre el grupo de Krauze y el gobierno en turno, reciben puestos en el gobierno. De ahí saltan a editoriales transnacionales. En esos tránsitos hay uso de recursos públicos, por supuesto.

Poco tiempo antes de que Cayuela pasara a Random House, desde su puesto en el gobierno había asignado dinero público para apoyar a Randon House para ir a la Feria del Libro de Londres; es decir, con dinero público se mantiene ahora a editoriales transnacionales. Que luego incluso contratan a los funcionarios que les dieron ese dinero.

Si hubiera una investigación a fondo, te aseguro que se descubrirían flujos y fondos de dinero cuantiosos, irregulares, en todas direcciones. Es un círculo vergonzoso y a la vista de todos.

Si alguien quiere entender la literatura mexicana le recomiendo seguir el historial económico y político del grupo de Letras Libres, por ejemplo. Así es cómo entenderá por qué se publica, traduce, promueve, beca de modo vitalicio, envía de gira, en México y el extranjero, a un grupo de escritores, con presupuesto de un país pobre, por supuesto.

Literariamente estas figuras y libros no son relevantes. Son sólo élites literarias felices de colaborar con el gobierno a cambio de distintos beneficios. Incluso el beneficio de mantener su imagen de ser “críticos”, “experimentales”, “canónicos” o de antología.

—¿Cómo funciona la integración de estos grupos?

La base es la afinidad de familias y clase social en Ciudad de México. Si revisas, muchos de ellos son parte de cierto abolengo criollo o incluso porfirista, como Tovar y Teresa, el ex Secretario de Cultura. El origen familiar y racial determina una parte importante de la supuesta primera plana de la literatura mexicana hoy. Incluso han asistido a las mismas escuelas, son parte de un círculo social.

Otros son hijos de funcionarios y políticos de alto nivel. O su carrera crece junto a su carrera como funcionarios, de tal modo que el modelo imperante en México es precisamente el escritor paraestatal, el escritor-funcionario o, lo que es peor, el funcionario-escritor.

Estas personas directamente integran a los equipos editoriales del gobierno y se asocian a sus contratistas intelectuales, como Krauze y Aguilar Camín, o reciben puestos en instituciones del INBA u organismos supuestamente ocupados de la cultura que, en realidad, son más cotos de poder.

Muchos críticos o columnistas son parte directa de esos equipos, o sea, reseñan a sus propios amigos, aprovechando que el grueso de los pocos lectores no sabe esto, y así también ocultan o denigran a quienes se opongan a su poder.

Otro sector perjudicial son los nuevos escritores y escritoras que son de otras regiones o de la propia Ciudad de México y que, no siendo parte de esas clases y familias, sin embargo, terminan integrándose y, a cambio de ser publicados, promovidos y premiados, sirven de lavado de imagen, refuerzo o mero montón dentro o cerca de los grupos principales.

La literatura mexicana es una mezcla de partido político y circo. Realmente tiene poca seriedad.

—¿Qué te dicen nombres como Cristina Rivera Garza, Julián Herbert, Juan Villoro, Élmer Mendoza, Christopher Domínguez o Jorge Volpi? ¿Qué piensas de sus obras y de su trabajo?

De quienes me preguntas lo más rescatable es Rivera Garza y Élmer Mendoza, que tienen algunas obras iniciales interesantes; pero pronto se repitieron, recurrieron a fórmulas y su obra salió perdiendo, quizá debido a que el pseudo-éxito que da el mercado-Estado relaja a las escrituras.

De todos modos, desde su inicio la trayectoria de Rivera Garza crece por vínculos con el gobierno, particularmente durante el gobierno de Felipe Calderón vía funcionarios como Consuelo Sáizar.

Ya en esta década, su obra ya era protagonista de la hegemonía, que extendió vía su autoridad y su networking. Su último libro, por ejemplo, alega que Rulfo recibió dinero de la CIA, algo realmente ridículo y amarillista, claro, y el libro lo publica Random (ya con Cayuela ahí) y lo apoyó Christopher Domínguez, se le promovió en el extranjero por canales gubernamentales, y ayudó a la campaña contra Rulfo que han tenido históricamente el grupo de Paz y Krauze.

Para colmo, se intentó presentarlo como un libro “incómodo”, cuando en realidad es un libro que se acomodó y refuerza la lectura oficial de Rulfo, que lo exalta falsamente al mismo tiempo que se le denigra como escritor.

¿Pero cuántas personas pueden darse cuenta de esto? No muchas, porque los periodistas culturales no leen (y maquilan notas, como ellos mismos te lo dicen) o no quieren meterse en problemas, y los críticos oficiales simplemente se burlan de los lectores inventando lo que quieran.

Y te confieso que me da un poco de pena leer a (Élmer) Mendoza apoyando a Peña Nieto o Meade como candidatos, por ejemplo. En estas autorías ya lo más llamativo es la manera en que sus obras se mezclan con todo un sistema de corrupción y privilegios, y cómo borraron la diferencia entre su literatura y el gobierno.

En el caso de Villoro, ¿qué puedo decir? Su obra es estándar, nunca despegó realmente. ¿Alguien puede decir cuál es la gran novela de Villoro? Pero prácticamente heredó la silla de su padre en el Colegio Nacional que, según cifras que circularon recientemente, otorga 164 mil pesos al mes por no hacer realmente nada, quizá dar un par de conferencias al año y aplaudirse mutuamente.

Villoro, además, es ese tipo de intelectual que legitima gobiernos en turno; no es casual que haya sido designado como antologador de Palabras mayores, junto con Rivera Garza y Guadalupe Nettel, de la narrativa “México20”, que fue la apuesta oficial del gobierno.

Otro caso similar en el Colegio Nacional: Christopher Domínguez Michael, un crítico cuya “obra”, ya sea reseñas breves o tabiques, consiste en resumir información que encuentra en otros libros, mediante una prosa machista, pasada de moda e involuntariamente cómica.

Pero a los lectores y nuevos escritores se les dice “toma este libro o esta reseña de Nuestro Crítico” (como le dice Villoro); imaginemos la educación que recibe de leer a semejante crítico.

Por eso la literatura mexicana tiene un bajo nivel hoy. Creyó que los intelectuales construidos por el gobierno de Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto eran el modelo a seguir. Mucha gente se tragó la panadería entera. Un desastre con toques de tragicomedia.

—Además de Krauze y Aguilar Camín, ¿consideras que existen otros “caciques” o grupúsculos de la literatura mexicana?

Creo que esa especie está ya en extinción. A esos caciques ya no les queda mucho tiempo. El neoliberalismo irá prescindiendo de ellos. Por eso recurren a figuras que los relegitimen. Sus revistas son obsoletas, el gobierno mismo tiene que comprarles parte de su tiraje para poder luego darles dinero por conseguir ese tiraje.

Pero si revisamos el FCE, la Secretaría de Cultura, el Colegio Nacional, verás que tienen una cantidad asombrosa de dinero que reparten de mil maneras.

Más que cacicazgos o incluso mafias, la clave es la red de dinero público, las mil maneras en que funcionarios y escritores se reparten dinero, desde un lugar en una antología hasta un fondo extraordinario, desde un premio arreglado hasta invitaciones en el extranjero.

—¿Qué piensas sobre el último premio Alfaguara, otorgado a Jorge Volpi?

Genaro García Luna realizó un montaje del arresto de Florence Cassez. Jorge Volpi, para reivindicar a Florence Cassez, escribe una novela y recibe el premio Alfaguara de Novela, resultando en otro montaje.

Volpi ha sido funcionario de alto nivel de narcogobiernos, es otro caso emblemático del escritor-funcionario, donde ya la obra literaria es parte del humo del tráfico de influencias culturales y políticas.

Florence Cassez, como recordarás, estaba implicada en testimonios de personas que fueron secuestradas, pero gracias al montaje de García Luna y otras irregularidades, el gobierno de Francia entró en tensión con el de México, e incluso se boicoteó en Francia el Festival de la Cultura Mexicana, como forma de presión para que se librara a Cassez.

Volpi ha trabajado en la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, la infame Procuraduría General de la República, en la Suprema Corte de Justicia y en la Secretaría de Gobernación, todas ellas cunas de la corrupción y destrucción de la legalidad en el país, así que puedes imaginar la red de Volpi. Por otro lado, Volpi es Caballero de la Orden de las Artes y Letras del gobierno de Francia, fue diplomático allá.

Su novela sobre Cassez, te puedo asegurar, no tiene gran valor literario, pero es un insuperable documento de cómo funciona la literatura trasnacional oficial, por así decirlo.

Incluso termina siendo un libro para oscurecer y proteger todavía más la industria del secuestro, pues mientras con la novela se sigue limpiando la imagen de Cassez, del propio Volpi como funcionario-intelectual, de Alfaguara y del gobierno de Francia, las verdaderas víctimas, las personas secuestradas, pasan a quinto plano.

La novela de Volpi podría pasar a ser un documento de cómo la literatura termina siendo otra torcida y fantástica rama de la impunidad mexicana. Una literatura de la post-verdad, donde el fraude es el padre de los géneros literarios.

Por otra parte, hay algo: si bien la mayoría de los libros no son relevantes, hay algo muy interesante que el caso actual de la literatura mexicana está mostrando: el modo en que el Estado neoliberal construye-destruye literaturas.

Soy optimista, creo que de este proceso de inflación de una literatura oficial saldrá conocimiento importante para que algún futuro evite estos procesos tan lamentables.

República 32
Juventino Montelongo
Ciudad de México
Sábado 10 febrero de 2018.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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