El receptor lobezno Diego Vázquez García fue galardonado como el jugador ofensivo del año
 

El equipo universitario que participa en la categoría mayor de la Organización Nacional Estudiantil de Futbol Americano (ONEFA) trabaja con intensidad para el arranque de su participación en este campeonato, así lo dio a conocer el coordinador de futbol americano de la BUAP, Manuel Alejandro Bravo Camacho: “Estamos listos para arrancar la temporada, iniciamos este 7 de septiembre, con un duelo muy importante para nuestro grupo, ya que enfrentamos a la Universidad Veracruzana”.

          En su opinión, el encuentro con la Universidad Veracruzana, este sábado en la Guarida, a las 13:00 horas, es fundamental para el conjunto, pues se ha generado un “pique” deportivo luego de varios enfrentamientos. “La rivalidad ha ido creciendo, debido a que hay algunos jugadores que emigran de la Universidad Veracruzana para venir a la BUAP, eso ha provocado cierta competencia entre los equipos. La verdad es que entre categoría intermedia y mayor se han dado buenos partidos y resultados favorables para nuestra Institución, esperamos que este partido no sea la excepción”.

        A partir de este año, la ONEFA creó dos grupos: la conferencia de los grandes y la conferencia nacional. En este último -conformado por doce equipos, con dos grupos, norte y sur- está el equipo de la BUAP, junto con Universidad Frailes del Tepeyac, Pumas Acatlán, Universidad Veracruzana, Anáhuac Querétaro, Anáhuac Cancún y Universidad Autónoma de Chapingo.

         En la temporada que inicia este sábado, Lobos BUAP enfrentará ocho juegos en la temporada regular, más una final directa, y posteriormente una final nacional. El conjunto de la BUAP cambió todo el staff de coacheo. Como entrenador en jefe estará Gustavo Adolfo Martín Torres; el coordinador defensivo, Carlos Quiroz; y como coordinador ofensivo, Max Torres, entre otros.

          Bravo Camacho aseveró que el objetivo es claro y que el grupo está preparado para conseguirlo: “La meta es obtener más de cuatro victorias en el torneo y queremos clasificar a la postemporada de la liga mayor; por supuesto, buscar el campeonato porque tenemos la gente y la infraestructura”.

          Finalmente, el directivo lobezno afirmó que la pretemporada fue ardua y el equipo está motivado para el arranque del torneo. “Hicimos sesiones de gimnasio, sesiones de campo, a veces dobles prácticas, tuvimos una práctica contra TEC Puebla, donde nos fue bastante bien, participamos en el siete contra siete en la UDLA, nos vimos bastante bien, tuvimos dos partidos de preparación oficiales ante Anáhuac Querétaro y contra los Búhos de la Facultad de Medicina del Politécnico, en el cual apreciamos una mejoría importante, previo al inicio de la temporada”.

         Previo al arranque de la temporada, el receptor lobezno Diego Vázquez García fue galardonado como el jugador ofensivo del año. El estudiante de Ingeniería Geofísica de la BUAP consideró que este galardón es muy importante, debido al esfuerzo en conjunto, ya que sin el apoyo de sus compañeros no se hubiera podido lograr. “La temporada pasada fue muy buena, tuve la oportunidad de estar en la selección nacional, estoy muy contento y muy orgulloso por recibir este reconocimiento, ya que fui líder en anotaciones con 78 puntos, sublíder en yardas recorridas con 571, y obtuve el mejor promedio de recepción”.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Viernes 6 de septiembre de 2019.


New England engrandecen su dinastía con seis títulos del Super Bowl en un soporífero partido frente a Los Ángeles Rams

Pasarán años para que alguien pueda alcanzar el éxito de Tom Brady. O para emular la grandeza de los Patriots que han ganado este domingo su sexto Super Bowl frente a los Rams. Pero la más reciente página de gloria tiene una negra mancha: un partido para el olvido contra el equipo de Los Ángeles por un mínimo marcador de 10-3. Una final soporífera, un partido al que a Brady le bastó un minuto para encauzar a los suyos.

La primera mitad del Super Bowl fue un juego de damas chinas muy rígido con un exceso respeto por el rival y con una catarata de errores de los equipos ofensivos. Tom Brady y Jared Goff, los mariscales de campo, estuvieron tan erráticos que en el marcador escaseaban los puntos. Los Patriots, en la pierna de Stephen Gostkowski, fallaron un gol de campo y se redimieron con otro que sí fue válido para el 3-0. El marcador hizo historia como el segundo más pobre en puntos durante los primeros dos cuartos de juego, solo superado por la edición de 1975, cuando Pittsburgh lideró a Minnesota con 2-0.

Con un tablero austero en cifras, las fichas se volcaron al show de medio tiempo. Este espectáculo, que ha sido protagonizado anteriormente por artistas de la talla de los Rolling Stone, Prince, Beyoncé, entre otros, estuvo en manos de Maroon 5 y los raperos Travis Scott y Big Boi. No fueron suficientes las bolas de fuego que parecían caer directamente del cielo al escenario en llamas para encender a los 77 millones de espectadores en el estadio de Atlanta. Las fallas en el audio y los artistas no terminaron de convencer. Tampoco el juego sobre las yardas.

A esta edición del Super Bowl le sobró el morbo. Cuando la cantante afroamericana Gladys Knight tomó el micrófono para entonar el himno estadounidense antes del inicio del partido, toda la tensión se fue a las piernas de los jugadores. Desde hace semanas se especulaba que algunos de los futbolistas americanos podían arrodillarse durante el cántico en señal de apoyo a Colin Kaepernick. El exquarterback de los San Francisco 49ers no se puso de pie en agosto de 2016 en protesta por los abusos policiales sufridos por la comunidad afroamericana. Kaepernick no juega un partido profesional desde marzo de 2017 por un supuesto boicot de la NFL. Aunque han pasado dos años, el asunto está lejos de zanjar. Artistas como Rihanna, Pink y Nicki Minaj rechazaron las invitaciones al evento deportivo más visto en Estados Unidos para apoyar al ex mariscal de campo.

En un Super Bowl donde tuvieron más acción los pateadores que los propios corredores, esperaban la reacción de Tom Brady. Durante tres cuartos solo se pudo asociar con Julian Edelman, su fiel  receptor, para avanzar algunas yardas. Los Rams intentaban encontrar en los violentos pases de Jared Goff alguna grieta en el sistema de los Patriots. Lo intentaron a través de los velocistas Robert Wood, Brandin Cooks y Todd Gurley. El desconcierto era brutal para uno de los equipos más sorprendentes durante la temporada regular. El entrenador en jefe y el más joven en hacerse cargo de un equipo en la NFL, Sean McVay, agotó todo el libreto de jugadas. Lo único que pudieron conseguir fue un gol de campo con Greg Zuerlein, 3-3.

El cronómetro registraba los últimos ocho minutos de juego. Y Brady se enchufó. Encontró a lo largo del campo a Rob Gronkwoski, un golem que encontró un espacio para llegar a la frontera de la zona de anotación. Ese lance resquebrajó la moral de los Rams porque significaba estar solo a dos yardas. Y Michel Sony lo hizo posible con un acarreo donde su fuerza superó a la de los defensivos. Gostkowski anotó el punto extra para un letal 10-3.

Goff estaba al límite. Tenía que remontar el juego, hilar una serie de jugadas precisas para batir a New England. A falta de cuatro minutos y 17 segundos, el quarterback de los Rams lanzó un misil que fue interceptado por el esquinero Stephone Gilmore. Fin del juego. Los Patriots, con el Super Bowl en el bolsillo, se dedicaron a jugar con la desesperación de Los Ángeles. Gostkowski se dio el tiempo para anotar otro gol de campo de 41 yardas.

Con la consumación del triunfo de Patriots, su mariscal de campo fue acorralado por todos los fotógrafos. Recibió el abrazo de sus colegas y en especial de su entrenador, Bill Belichick, en una noche en la que sus pases no fueron del todo protagonistas. El hombre del partido, el MVP, lo ganó su compañero, el receptor Julian Edelman, quien recorrió 141 yardas, un imparable correcaminos. Los Patriots han agrandado su dinastía con seis títulos de la NFL y empatan a la franquicia de Pittsburgh. Brady, de 41 años, no tiene un claro heredero, ni rival.

El factor Trump durante la final
 A. Laborde

El presidente Donald Trump, aficionado de los New England Patriots, se refirió en una entrevista a la CBS publicada este domingo a la polémica. "Creo que es genial si quieres protestar, pero creo que lo tienes que hacer por el bien de nuestra bandera, por nuestro himno nacional", sostuvo el mandatario que siguió el juego desde su casa en Mar del Lago junto a un grupo de 700 personas.

El The Washington Post compró por primera vez un espacio publicitario durante los recesos del Super Bowl. El anuncio fue un homenaje al papel de la prensa y a los periodistas que están dispuestos a todo con tal de informar a la gente. La narración estuvo a cargo del actor Tom Hanks, quien interpretó al legendario editor Benjamin Bradlee, uno de los responsables de destapar el Watergate, en la película Los archivos del Pentágono. Donald Trump Jr., hijo del presidente, publicó un ácido comentario sobre la propaganda: “¿Saben cómo los periodistas MSM (de los principales medios) podrían evitar tener que gastar millones en un comercial de #superbowl para ganar una credibilidad inmerecida? ¿Qué tal reportar las noticias y no su visión izquierdista para variar un poco?”.

El País
Antonia Laborde
Diego Mancera
Washington / México
Domingo 3 de febrero de 2019.


El 5 de febrero de 2017, Tom Brady protagonizó la remontada más espectacular en la historia del Super Bowl. Pero nunca se imaginó que, momentos después, un periodista mexicano empañaría su victoria perfecta.

Después de llevar a los Patriotas de Nueva Inglaterra a revertir un marcador adverso de 25 puntos y definir el partido ante los Halcones de Atlanta en tiempo extra —algo que nunca había ocurrido en un Super Bowl—, el mariscal de 39 años fruncía el ceño. No dejaba de hablar de su camiseta número 12, la que lució en el juego.

En un video se le veía sorprendido y molesto, revisando los vestidores mientras preguntaba: “¿Alguien la vio? ¿Alguien agarró mi camiseta? La tenía aquí en mi bolso. Estoy seguro, absolutamente seguro, cien por ciento seguro. Alguien la agarró”. Luego le comentó a Robert Kraft, el millonario dueño de los Patriotas, que le habían robado su camiseta, y Kraft le recomendó que la buscara en internet.

Algunos expertos calcularon que la prenda podría obtener decenas de miles de dólares en una subasta. Un informe de la policía de Houston estableció que su valor era de medio millón de dólares. En una entrevista en Fox, Kraft comparó el robo de la camiseta de Brady con “llevarse un Chagall, un Picasso o algo así”.

Seis semanas después, y con el despliegue de una investigación del FBI, la policía de Houston (ciudad de Texas donde se jugó el partido), las autoridades mexicanas y la National Football League, el misterio fue resuelto en México. A través de un video de seguridad se elaboró una lista de sospechosos y, el 12 de marzo, las pesquisas llevaron a los investigadores hasta el domicilio de Mauricio Ortega Camberos, un periodista mexicano de unos 50 años que no solo entregó la camiseta perdida sino también la que Brady usó hace dos años al obtener su cuarto título frente a Seattle y el casco de Von Miller, apoyador de los Broncos de Denver que fue designado como el jugador más valioso del Super Bowl L.

El nombre de Ortega de pronto se ubicó en el centro de una tormenta mediática por la magnitud del escándalo y las posibles consecuencias de sus actos en la imagen de los mexicanos ante el mundo. El expresidente mexicano Felipe Calderón criticó abiertamente su conducta en Twitter: “#MauricioOrtega una vergüenza para todos los mexicanos. Debería México meterlo a la cárcel sin esperar que @Patriots lo pida. Desprestigia”.

Durante más de 20 años, Ortega fue el director de La Prensa, un diario popular de nota roja con 88 años de existencia que ahora pertenece a la Organización Editorial Mexicana (OEM), una de las corporaciones de medios más grandes de México. El 20 de marzo, la empresa emitió un comunicado en el que señalaba que Ortega había renunciado el 14 de ese mes, dos días después de entregar los objetos robados. La declaración decía que, “con total sorpresa y decepción”, la compañía se enteró de la investigación y reprobaba “enérgicamente” ese comportamiento. También aclaraba que sus empleados no sabían de la participación de Ortega en el robo de los artículos.

“Solo llamó para avisar que venía y nos renunció. Verdaderamente venía pálido el hombre, como muy preocupado, y nos insistía en que quería presentar su renuncia”, dijo Martha Ramos, directora general editorial de la OEM. “Que después de tantos años alguien presente su renuncia de esa manera es rarísimo. Lo primero fue sorpresa, le preguntamos: ‘¿Qué te pasa? ¿En qué te ayudamos?’. Sabemos que tiene un hijo muy enfermo y supusimos que por ahí iba el asunto”.

Ramos explicó que ella tiene poco más de un año en esa organización, por lo que tuvo pocas oportunidades para conocer a Ortega, pero dijo que era evidente la pericia que tenía como director para titular, armar la primera página y escoger el orden de publicación de las noticias del periódico. “Es un tipo de lector que no es fácil de entender. El sello de La Prensa es nota roja, si le metes información dura, lo matas. Y él era muy bueno en eso”.

Los empleados del diario, contó Ramos, sabían que el director era un amante apasionado del fútbol americano: cuando entraban a su oficina veían algunos artículos como camisetas, cascos, figuras y las selfis que se tomaba con jugadores de la NFL. Para ellos “era normal”.

Lo que no era normal era que Ortega se acreditara para cubrir eventos como el Super Bowl. “Ahora todo eso va a cambiar pero, en realidad, era algo simple porque él era el que manejaba las acreditaciones de prensa en el diario como director, así que él mismo se autorizaba. Siempre pedía vacaciones por la fecha del Super Bowl porque coincide con su cumpleaños, que es en febrero”, explica la directora.

Luego de renunciar, Ortega entregó las prestaciones de su cargo —que eran su teléfono celular, un auto de la compañía, los documentos e identificaciones operativas— y procedió a cancelar todas sus cuentas de redes sociales. En repetidas oportunidades The New York Times en Español intentó contactarlo por teléfono, a través de colegas, amigos personales y en su domicilio pero no atendió las diversas peticiones de entrevista.

Marco Lara Klahr, escritor y periodista mexicano especializado en temas de seguridad, no lo conoce personalmente pero ha investigado sobre su trayectoria: “Mauricio se hizo en La Prensa hasta llegar a director, de alguna manera es un producto más de ese diario. Sé que tiene una tesis de licenciatura sobre la entrevista y es egresado de periodismo de la UNAM”.

Diversas fuentes consultadas corroboran que Ortega estudió en la universidad pública nacional de México y obtuvo su cédula profesional como periodista en el año 1990. Sus allegados dicen que solía ufanarse de pertenecer a la misma generación que Carmen Aristegui, la célebre periodista mexicana de radio y televisión, y decía que eran amigos. Al ser consultada, Aristegui dijo no recordar realmente si fueron juntos a la universidad. Y que definitivamente no tiene ninguna relación amistosa con él.

Ortega incluso llegó a presidir asociaciones gremiales como el Club Primera Plana en 1998, una organización que también reprobó su conducta y aclaró que el periodista había sido dado de baja desde el año 2000. “Los periodistas somos periodistas; los que se aprovechan de un medio de información para delinquir son simples delincuentes”, dijo hace poco Teodoro Rentería Arróyave, consejero permanente de esa institución.

Para Lara Klahr, quien dirige el programa de medios del Instituto de Justicia Procesal Penal, la conducta de Ortega es una variante más de la problemática que encarnan medios como La Prensa.

“¿Qué esperaban de este hombre? Él dirigía un diario que descontextualiza y criminaliza a las personas, es un medio supermachista que además lucra con las tragedias humanas”, dice Lara Klahr, para quien se trata de una prensa que “retrata los déficits de nuestra sociedad”.

Paradójicamente, Ortega terminó protagonizando un escándalo que pudo ser la exclusiva soñada de un diario de nota roja como el que dirigió por más de dos décadas.

En La Prensa

A pesar de haber hecho carrera durante más de 30 años en la capital mexicana, Ortega es un ilustre desconocido en la mayoría de los círculos periodísticos del país.

 “Él se inició en la mesa de redacción como auxiliar, después ya fue fungiendo como coeditor de algunas secciones. No era un reportero, se la pasaba metido en la oficina”, relató un fotógrafo de 49 años con más de tres décadas de experiencia que trabajó en La Prensa desde 1986 hasta fines de los noventa, y habló de su relación con el exdirectivo bajo condición de anonimato. Según diversas fuentes, Ortega era un funcionario de escritorio con poca o ninguna interacción con las pautas externas.

La Prensa se fundó en 1928 y ha pasado por varias etapas. Para 1993 era una cooperativa que se declaró en quiebra, y sus trabajadores eran socios. Durante una de las asambleas en las que se votó el cambio a sociedad anónima, distintas fuentes señalaron que Ortega fue uno de los que se opuso a deshacer la cooperativa, pero luego nunca volvió a hablar de eso.

En 1996, cuando La Prensa fue vendida a la OEM, varios reporteros comenzaron a ser despedidos porque habían iniciado una demanda por fraude por la venta del periódico, dijo un antiguo jefe de información de La Prensa, quien habló a condición de mantener el anonimato. Pero Ortega fue nombrado como director por los nuevos propietarios.

“Siempre fue fanático del fútbol americano y los grupos de rock, usaba su cargo de director para ir a muchos eventos como reportero aunque La Prensa no cubre eso”, dijo el exjefe de información del diario quien admitió que nadie habría podido imaginarse su relación con el robo de memorabilia.

Arturo Ríos, un columnista de La Prensa que conoce a Ortega desde hace cinco años, también está sumido en el asombro: “Siempre fue una persona sumamente amable, educado y de un trato especial”.

El escándalo informativo elevó el caso de la camiseta de Tom Brady al nivel de otros grandes robos de memorabilia deportiva como pasó con el robo de la Copa del Mundo Jules Rimet en 1983; los cinturones del campeón de boxeo estadounidense, Carmen Basilio, en 2015; la bicicleta de Simon Gerrans en 2015, y los cinco anillos de la estrella de la NBA, Derek Fisher, en 2016. Mención aparte merece el caso de O. J. Simpson, quien cumple una sentencia de 33 años de cárcel por robar viejos trofeos suyos que le había vendido a una tienda de empeños.

Sin embargo, más allá de la condena mediática y la desaprobación que sus actos le han acarreado, Ortega no afrontará cargos penales. Varios expertos legales aseguran que, como el robo se cometió en Texas, la ley aplicable es el código penal de ese estado que establece como una conducta menor el robo cuando no excede los 250 dólares.

“El costo de la camiseta no debe superar esa cifra, aunque esté valorada en más de 500.000 dólares porque eso es una estimación que hacen coleccionistas y fanáticos. Como no supera los 250 dólares, no amerita prisión en ese estado y para, por ejemplo, aplicarle el tratado de extradición a Ortega, el hecho debe ser castigado en ambas naciones con al menos un año de prisión, lo que no ocurre en este caso”, explica Gabriel Regino, abogado penalista y académico de la UNAM.

Regino contó que cuando las autoridades descubrieron que Ortega tenía la camiseta, la Procuraduría General de la República (PGR) ordenó un cateo y cuando los funcionarios entraron en su residencia, él mismo desmontó las camisetas de los cuadros, las metió en unas bolsas, agarró el casco de Von Miller y les entregó todos los artículos a las autoridades. “La delegación de la PGR le preguntó al agente de la NFL si iban a proceder a levantar cargos. Como dijo que no porque al recuperar la camiseta consideraban que el caso estaba cerrado, se produce un acuerdo reparatorio y se acabó el asunto”.

Con el nuevo sistema de justicia penal acusatorio de México, quienes hayan cometido delitos patrimoniales, sin violencia, podrán llegar a un acuerdo reparatorio que consiste en la entrega del bien sustraído o el pago del mismo. “Por más vergonzosa que fue su conducta, que llenó de indignación a todo el país, no tiene consecuencia penal alguna”, concluye Regino.

Sin embargo, el gobierno estadounidense le canceló la visa al periodista.

El amor por el fútbol

Diversos periodistas mexicanos consultados por la agencia de noticias Associated Press declararon que Ortega llevaba objetos de colección en su último viaje al Super Bowl, como una camiseta que Kurt Warner usó en una final, y que pensaba vender por miles de dólares.

“Le pregunté qué hacía y me dijo que él no estaba ahí para trabajar, que era un aficionado y que no iba a trabajar, que pedía vacaciones en su trabajo y lo usaba para ir al Super Bowl y que tenía 20 años acudiendo”, le dijo a Arturo Palafox, editor de deportes del diario 24 Horas.

AP también reportó que Ortega le compró a Brian Drent, dueño de Mile High Card Company —una casa de subastas de artículos deportivos de Colorado— una camiseta usada por Joe Montana y pagó más de 20.000 dólares por la pieza. Cuando voló a Denver para recogerlo, contó Drent, el periodista mexicano le dijo que quería subastar una camiseta de Patrick Ewing y unas zapatillas de Jerry Rice. También le habló del casco de Von Miller que hace poco le entregó a las autoridades.

 “Le dije: ‘Es una gran pieza, pero no sé su valor'”, declaró Drent a AP. “Le pregunté: ‘¿Cómo lo obtuviste?’, y evadió la pregunta”.

Drent no fue el único que supo de los artículos que Ortega estaba ofreciendo. El mexicano Alfonso Huerta-Romo dijo que coleccionistas como él se enteraron por las redes sociales de que el periodista había ofrecido la camiseta de Brady en el tianguis de Lomas Verdes, un mercadillo donde se venden diversos artículos.

“Ese hombre no es conocido entre los círculos de la memorabilia de México”, explica Huerta-Romo en tono tajante. “Además no era un coleccionista nato porque hurtó los objetos y quería obtener un beneficio económico. Los verdaderos fanáticos adquieren el bien para su colección, no para lucrarse”.

Huerta afirma que, aunque es muy difícil vender ese tipo de objetos, le parece raro que Ortega haya intentado deshacerse de la camiseta en tan poco tiempo: “La de Brady estaba valorada en 500.000 dólares pero jamás iba a conseguir eso, porque no estaba certificada. Entonces tenía que engañar al comprador y garantizarla con su palabra pero lo máximo que habría conseguido acá son 200 o 300.000 pesos (entre 100 y 150 mil dólares), pero lo raro es que con todo el escándalo habría tenido que esperar muchísimo tiempo para que se enfríe el artículo. Y es muy probable que lo capturaran cuando intentara venderlo”.

De alguna manera, esta es la historia de dos hombres que están locos por el fútbol. Uno es considerado como el mejor mariscal de campo de todos los tiempos, y el otro se entregó a la acumulación irracional de objetos de ese deporte. Mientras Brady lo ha ganado todo en el fútbol; Ortega perdió su prestigio y su carrera por esa pasión.

México es el segundo país con más aficionados de la NFL. El año pasado las autoridades de la liga divulgaron que el país tiene 25 millones de fanáticos por lo que no es de extrañar que cada vez se efectúen más partidos como el de los Oakland Raiders con los Patriotas de Nueva Inglaterra, que está programado para la próxima temporada. Es decir, Tom Brady jugará este año en el Estadio Azteca.

El país cuenta con una larga tradición deportiva en el fútbol americano que se evidencia en los seis equipos de su liga profesional y más de un centenar en la categoría colegial. “La honestidad es uno de los valores fundamentales del ser humano y la persona que hizo ese robo faltó a la calidad moral porque por su culpa algunos podrían pensar mal de los mexicanos. En este país amamos al fútbol americano y nada ni nadie va a cambiar eso”, afirmó Sergio Baz Ferreira, presidente del Salón de la Fama del Fútbol Americano de México.

Para el periodista León Krauze lo más lamentable es el daño que este caso le produce a la imagen de los mexicanos. Krauze trabaja en Univisión, donde suele investigar sobre los diversos problemas de la comunidad hispana en Estados Unidos y sostiene que “hay millones de pequeños actos de normalidad, lealtad y bondad de los latinos que no se cuentan nunca y un solo acto de un idiota puede afectar todo eso”.

Organizaciones de derechos humanos y defensa de la libertad de expresión, como Artículo 19, han denunciado en repetidas oportunidades las condiciones de riesgo que sufren los periodistas mexicanos en el ejercicio de su oficio. Según los registros de este grupo, en México se han asesinado a 103 periodistas desde el año 2000, de los cuales 30 fallecieron durante el actual gobierno de Enrique Peña Nieto como es el caso de Miroslava Breach, reportera asesinada frente a su casa en Chihuahua el pasado 23 de marzo.

 “Es terrible que se sepa del periodismo mexicano por un suceso que refleja deshonestidad, frivolidad y no por los miles de actos de valentía cotidiana de nuestros colegas que incluso entregan la vida en aras del oficio. Eso le resta atención a la verdadera naturaleza de los reporteros mexicanos que son muy esforzados y valientes a la hora de enfrentar los riesgos”, concluye Krauze.

Ni el periodista ni sus familiares pudieron ser contactados para conocer su versión de los hechos. Hasta inicios de abril, nadie sabía dónde se encontraba Ortega. Su casa en el Condado de Sayavedra permanece cerrada a cal y canto. Solo los perros ladran en el interior y una ventana diminuta permanece abierta desde hace varios días.

The New York Times
Albinson Linares
Martes 11 de abril de 2017.

The New York Times

La camiseta de Tom Brady que se perdió en el Super Bowl 2017 fue localizada en México; al parecer la tenía el editor del diario La Prensa, un periódico que estaba acreditado para cubrir el evento. Según las autoridades, también encontraron más prendas de Brady y un casco de otro jugador de anteriores ediciones del Super Bowl.

Para poder encontrar la codiciada camiseta fue necesario desplegar una investigación del FBI y la policía de Houston, la ciudad donde se jugó el partido, así como de las autoridades mexicanas y la liga. Brady, el mariscal de campo de los New England Patriots, dijo que la camiseta no estaba en su bolso cuando regresó al vestidor después de celebrar la histórica victoria de su equipo contra los Atlanta Falcons.

Las pistas, con la ayuda de videos grabados por cámaras ubicadas cerca del vestidor, condujeron la investigación hasta Mauricio Ortega, editor de La Prensa en Ciudad de México, según los funcionarios de la liga.

Las autoridades confrontaron a Ortega, quien según dijeron no solo entregó esa camiseta de Brady sino otra del jugador utilizada en el Super Bowl XLIX en Glendale, Arizona, así como un casco que al parecer pertenece a Von Miller, el apoyador de los Broncos de Denver que fue el jugador más valioso del Super Bowl en 2016.

Los tres objetos se enviaron a Estados Unidos para estudiar su autenticidad. Los artículos podrían ser utilizados como prueba si Ortega enfrenta acusaciones judiciales.

Resolver el enigma de la camiseta de Brady —o las camisetas— planteó preguntas sobre la seguridad y el control de los miles de periodistas que cubren el evento, incluyendo 5700 tan solo este año, varios cientos de ellos provenientes de México, donde la NFL está tomando iniciativas para atraer nuevos fanáticos.

Los Raiders de Oakland jugarán contra los Patriots en Ciudad de México durante la próxima temporada; en noviembre los Raiders y los Houston Texans jugaron el segundo partido de temporada regular de la NFL en el Estadio Azteca. Ortega cubrió ese partido.

En los últimos años, algunas personas que han recibido credenciales solo han ido al Super Bowl a pasar el rato o ser parte del espectáculo, sobre todo el lunes antes del partido, cuando a los medios de comunicación pueden entrevistar a los jugadores de ambos equipos. Algunas personas acreditadas se visten con ropa extravagante y les hacen preguntas bochornosas a los jugadores.

En el sitio web de La Prensa no hay notas firmadas por Ortega sobre el último Super Bowl u otros, aunque sí redactó un artículo sobre el juego de temporada regular celebrado en noviembre.

Fox Sports, cuyo reportero Jay Glazer reveló la noticia de la camiseta del Super Bowl LI, transmitió un video que mostraba a Ortega mientras caminaba al vestuario y al parecer salía con algo bajo su camisa.

OEM, la empresa matriz de La Prensa, una de las corporaciones de medios más grandes de México, emitió un comunicado en el que señala que Ortega renunció el 14 de marzo. Según funcionarios de la empresa, la decisión estuvo relacionada con problemas de salud que, según él, estaban sufriendo sus familiares cercanos.

La declaración menciona que “con total sorpresa y decepción”, la empresa se enteró de la investigación y “reprueba enérgicamente” ese tipo de comportamiento. Señaló que los funcionarios de la empresa no sabían de la participación de Ortega en el robo de los artículos. Una persona que contestó el teléfono de las oficinas de La Prensa dijo que no había comentarios adicionales y colgó cuando le pedimos más información. No hubo respuesta por parte de las oficinas de OEM.

En una entrevista telefónica, Brian McCarthy, un portavoz de la liga, no dijo dónde se habían encontrado las camisetas o si Ortega las había llevado a la policía después de que lo confrontaron. También dijo que el FBI continúa sus investigaciones.

El sargento Scott Waite, un portavoz del Departamento de Policía de Glendale, Arizona, dijo que ninguno de los miembros de los Patriots o de la NFL se había puesto en contacto con la policía después de que la camiseta de Brady desapareciera hace dos años porque “no creyeron que se tratara de un robo”.

Patrick Smyth, un portavoz de los Broncos, dijo que el equipo había estado en contacto con el equipo de seguridad de la NFL para determinar si el casco recuperado en México le pertenecía a Miller.

Aunque la desaparición de la camiseta de Brady ocurrida hace dos años y el casco de Miller del año pasado no atrajeron mucha atención, el robo de febrero fue distinto.

Poco después de la victoria de los Patriots, Brady estaba frente a las cámaras quejándose de que su camiseta había desaparecido.

Durante una celebración después del partido, se pudo escuchar a Brady que decía: “Estaba aquí; sé exactamente dónde la puse”.

Al día siguiente, el vicegobernador de Texas, Dan Patrick le pidió a la policía estatal que ayudara a encontrar la camiseta de Brady. En ese momento, no estaba claro si se había extraviado o la habían robado.

Algunos subastadores calcularon que la prenda podría obtener decenas de miles de dólares en una subasta. Un informe de la policía de Houston estableció que su valor era de 500.000 dólares. En una entrevista en Fox Business Network el mes pasado, el propietario de los Patriots, Robert K. Kraft, comparó el robo de la camiseta de Brady con “tomar un gran Chagall o Picasso o algo así”.

The New York Times
Ken Belson
Miércoles 21 de marzo de 2017.

El equipo liderado por Tom Brady consiguió remontar 25 puntos de diferencia

Los New England Patriots vencieron este domingo a los Atlanta Falcons 34 - 28 en la Super Bowl número 51, celebrada en Houston (Texas). Tras una remontada histórica, los Pats forzaron la primera prórroga en la historia de la final de la NFL y consiguieron dar la vuelta a un partido que todavía en el tercer cuarto seguía marcando un 3 - 28 favorable a los Falcons. El quarterback y arquitecto del ataque de los Patriots, Tom Brady, fue pieza clave en la remontada del equipo y se convirtió en el primer quarterback de la NFL con cinco anillos Super Bowl.

La tarde, idílica para una Super Bowl, comenzó marcada por la igualdad entre ambos conjuntos. Brady, el cerebro de los Patriots, lograba buenos pases que también eran recibidos con éxito por los alas del equipo. Pero la defensa de Atlanta, mantenía una línea defensiva firme y Matt Ryan, el arquitecto de los Falcons, también sabía distribuir el ataque del conjunto vestido de rojo.

En el segundo cuarto, la igualdad empezó a disiparse y los Falcons tardaron poco en demostrar que estaban en Houston para pelear. Una buena jugada en ataque de Atlanta concluyó con una carrera lateral de Devonta Freeman, número 24, para marcar el primer touchdown de la noche. 0-7 ganaban los Falcons.

Y ahí comenzó la racha de Atlanta. Su defensa bloqueaba de manera constante el ataque de Brady y sus compañeros, cada vez más frustrados. A los pocos minutos, ocurrió lo que se preveía: un gran pase de Ryan superó al defensa rival y aterrizó en las manos de Austin Hooper, una joven promesa del equipo de Atlanta, dentro de la zona de touchdown. Con el tiro adicional, los Falcons aumentaron la ventaja a 0 - 14.

A dos minutos del medio tiempo, Robert Alford, un defensa de los Falcons, interceptó un pase de Brady y galopó por la banda derecha del campo para solidificar la ventaja de los de rojo. Con un asombroso 0 - 21, los Falcons desmoralizaban, a base de touchdowns, a un Brady que desde el banquillo mostraba un rostro perdido. El NRG de Houston rugía con emoción. Los Patriots marcaron un tiro que les dio unos tímidos tres puntos antes del half-time show.

Por si el partido no tenía suficientes sorpresas, Lady Gaga descendió de los cielos del estadio NRG, amarrada por un complejo mecanismo de cuerdas, para entonar algunos de sus temas más conocidos. El esperado show fue adornado por la presencia de drones que iluminaron la figura de la cantante desde la noche oscura de Houston.

El tercer cuarto comenzó como el primero: igualado. Pero, de nuevo, poco tardaron los Falcons en demostrar que iban a pelear y marcar todos los puntos que pudieran. Y eso hicieron. Otra gran entrega de Ryan hacia uno de los costados desembocó en touchdown. 3 - 28 en favor de los Falcons. Y el rostro serio desde las gradas del vicepresidente Mike Pence, seguidor de los Patriots, reflejaba la desesperación del equipo de Boston.

Combatiendo y peleando, un ataque contundente de los Patriots acercó el marcador a tres minutos del último cuarto. El resultado quedó en 9 - 28, tras fallar el equipo blanquiazul el tiro adicional. Los Patriots querían pero no podían. La defensa de los Falcons placaba a los alas rivales, impidiendo al equipo avanzar con contundencia.

Pero el equipo de Massachusetts perseveró y siguió peleando por revertir el marcador durante el último cuarto. Presionaban a Ryan y consiguieron ralentizar el ataque de los Falcons. Un tiro entre los palos les valió para colocarse con 12 puntos. Y a seis minutos del final, un pase de Brady encontró las manos de Danny Amendola, acercando el resultado a 20 - 28. El estadio enfureció y los Patriots empezaron a soñar.

A menos de un minuto para el final del partido, el equipo de Boston logró lo que un cuarto antes parecía imposible: empatar. Con 28 - 28 en el marcador, los Patriots forzaron la primera prórroga en la historia de la Super Bowl. Los Falcons sufrían.

La primera posesión de la prórroga, que por sorteo le tocó a los Patriots, sentenció una final histórica. El ataque incisivo e imparable de los Patriots acabó derrotando a los Falcons, que poco a poco veían como una cómoda ventaja se les había escapado de las manos. James White, receptor, atravesó por última vez la línea divisoria de la zona de touchdown. Estalló el confeti en el NRG Stadium y la incredulidad se apoderó de todos los jugadores.

El País
Nicolás Alonso
Houston, Texas, EU.
Domingo 5 de febrero de 2017.


En este encuentro se reconoció a Adolfo Macuil Salgado, “Coach Fito”, por sus 30 años servicio en el programa fútbol americano de la BUAP
 
Con una contundente victoria de 20 puntos a 7, el representativo universitario de fútbol americano Lobos BUAP venció en casa a los Toros Salvajes de la Universidad Autónoma de Chapingo, en la jornada 2 de la Liga de la Organización Nacional Estudiantil de Fútbol Americano (ONEFA), categoría Intermedia.

Durante dicho partido, el primero para el equipo local tras descansar la primera jornada, Adolfo Macuil Salgado, coach de este deporte en la BUAP, recibió un emotivo reconocimiento por parte de las autoridades universitarias, por 30 años de destacado servicio en la promoción de la práctica del fútbol americano entre los universitarios.

De manos de José Marún Ibarra Doger, director de Cultura Física de la BUAP, Macuil Salgado recibió tal distinción por haber entregado gran parte de su vida a la formación de nuevos atletas del deporte del emparrillado y sentar las bases de esta disciplina en la Institución.

“Me siento muy orgulloso de haber sido parte del staff de coacheo y llegar a ser jefe del programa de fútbol americano de una institución tan grande y reconocida como la BUAP”, comentó el coach Fito, quien reconoce que este deporte ha crecido de forma importante en la Universidad. “Ahora el fútbol americano tiene grandes dimensiones y a mí me tocó parte de la historia: pasar de contar únicamente con categorías juveniles e intermedias, a todo un programa que incluye categorías infantiles, juveniles, intermedia, mayor, master y ultra master”.

Adolfo Macuil Salgado fue el invitado de honor del primer partido del equipo intermedio de Lobos BUAP, celebrado en la Guarida del Lobo, en Ciudad Universitaria. Los atletas que obtuvieron la victoria, de acuerdo con su head coach, Gabriel García Ulloa, integran un equipo más competitivo pese a que cuentan con muchos novatos “y están mejor preparados, ya que de forma complementaria a sus sesiones de entrenamiento de cancha, también las hubo en gimnasio, a fin de dotarles de destreza y condición física”.

El head coach destacó que entre los objetivos que se tienen marcados para esta temporada es ganar cada partido y resolver los problemas técnicos que surjan en el camino. Reconoció que el equipo universitario no está conformado por jugadores de gran masa muscular, “por ello han desarrollado estrategias apostando a la velocidad de los corredores. Estoy seguro que tendremos una temporada ganadora con posible pase a semifinales”, expresó.

Para el equipo Lobos BUAP, el calendario oficial establece tres juegos en casa. El primero, ganado ante Toros Salvajes de la Universidad Autónoma de Chapingo. El 2 de abril jugarán contra Pumas UNAM-FES Acatlán, y el 23 de abril contra Halcones de la Universidad Veracruzana. Las salidas que se tienen programadas son para jugar contra los equipos Correcaminos, en la ciudad de Reynosa, el 19 de marzo; Centinelas CGP, en Ciudad de México, el 8 de abril; y contra Búhos del IPN, en Ciudad de México, el 16 de abril.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Domingo 13 de marzo de 2016.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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