En la última década cayeron en cárceles castrenses 12 mil soldados, mil 200 al año. Antes del inicio de la “guerra contra las drogas” remitían a 800 al año, un aumento de 47%, revela Sedena

La “guerra contra las drogas”, decretada por el presidente Felipe Calderón Hinojosa en diciembre de 2006, ha dejado un saldo de 12 mil 43 militares presos en cárceles castrenses. En promedio, mil 200 uniformados fueron remitidos a estas prisiones cada año, revela un informe de la Secretaría de la Defensa Nacional, obtenido por EL UNIVERSAL vía Ley de Transparencia.

Antes del inicio de esta batalla frontal contra los cárteles del narcotráfico, la justicia castrense sentenciaba en promedio a 800 militares al año (periodo 2000-2006), lo que representa un aumento de 47% en la cantidad de uniformados remitidos a prisiones de la Sedena.

El reporte en poder de este diario señala que 92% de los presos son parte de la tropa: cabos, soldados, sargentos. Les siguen capitanes y tenientes, que conforman 7%. Sólo ocho generales han caído en una cárcel militar.

Javier Oliva, especialista en seguridad, dice que hay 500 servicios diarios, en promedio, de apoyo a tareas de seguridad pública por parte del Ejército. Esto quiere decir que este sexenio concluirá con un millón de servicios.

“El número de eventos donde se verían implicados los militares mexicanos en lo que se refiere a violación a derechos humanos es sumamente bajo en comparación con el número de elementos que hay, unos 50 mil militares de las tres Fuerzas Armadas”, dice el experto.

¿Desobediencia o “narcodelitos”?

Los 12 mil militares remitidos en la última década están en las tres prisiones que hay en el país: 73% se encuentran en la cárcel de la Región Militar I, en la Ciudad de México; le sigue la prisión de la Región Militar III, en Mazatlán, Sinaloa, y sólo 1% están en la cárcel de la V Región Militar, en Zapopan, Jalisco. La mayoría de los altos mandos sentenciados se encuentran en la prisión del Campo Militar Número 1.

Uno de los casos más sonados de altos mandos sentenciados se dio en febrero de este año, cuando el general Manuel Barragán fue sentenciado a 16 años y medio de prisión más el pago de una multa de 19 mil 120 pesos. La pena la impuso el segundo consejo de guerra de justicia militar, por delitos contra la salud en grado de tentativa y abuso de autoridad, más la baja definitiva del Ejército Mexicano.

La Sedena tiene registrados 148 casos de militares juzgados por delitos del fuero federal y otros 303 casos por ilícitos comunes.

El documento castrense señala que los delitos más frecuentes son: abandono de servicio, abandono de mando, insubordinación, abuso de autoridad, desobediencia, robo, deserción, administración fraudulenta, daño a propiedad ajena, lesiones culposas y agravadas.

Sin embargo, Alejandro Carlos Espinoza, delegado de la Asociación Internacional de Justicias Militares, asegura que la mayoría de los soldados remitidos a prisiones castrenses cometieron delitos contra la salud.

“En su modalidad de fomento a la colaboración. Ellos son competentes ante eso”, señala el experto.

En el sexenio anterior se tuvo un promedio de mil 493 presos por año y, en 2013, inicio del gobierno de Enrique Peña Nieto, se registró un descenso de 46%. En 2013 hubo 829; en 2014, 773; en 2015, 800, y en lo que va de 2016 se reportan 381 presos.

Para Alejandro Carlos Espinoza, experto en justicia militar, el aumento en el número de presos está directamente relacionado con su participación en la lucha contra el narcotráfico.

“El tema es cuando los militares se confrontan con los civiles y se suman a las fuerzas de los policías, es cuando genera una problemática mayor e involucramiento en delitos”, señala.

El año con mayor registro de presos fue 2011, con mil 742. A partir de ahí comienza la baja. “La explicación también puede darse en el sentido de la modernización del sistema penal militar y los ajustes que se le hicieron desde el Poder Legislativo para la impartición de justicia.

“Esto agilizó los juicios de la presentación de los casos, hay que tomar en consideración que la justicia penal militar en México, desde su origen, se basa en juicios orales y abiertos. Esto permite darle más agilidad”, señala el profesor-investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Javier Oliva.

Guillermo Lecuona, doctor en Derecho, comenta que el hecho de que disminuyan los presos militares es por la reducción en la intensidad de las movilizaciones.

“En el periodo 2006-2012 parece un tema claramente relacionado con el Presidente, encabezando al Ejército, involucrándolo en la guerra contra las drogas, y posteriormente en la nueva administración se pasó de un discurso de guerra a una ausencia de discurso”, señala.

Crece presupuesto para “milicárceles”

La Sedena reporta que el presupuesto para las prisiones militares se incrementó 251% de 2006 a 2016, pasando de 263 mil a 925 mil pesos. La prisión con el mayor aumento fue la del Campo Militar Número 1, al pasar de 63 mil a 602 mil pesos, 856% mayor, mientras que las otras dos cárceles registran repuntes menores a 100%, 43 y 72, respectivamente.

Néstor Troncoso, abogado defensor de militares, advierte que son tres los elementos por los que un soldado está en prisiones castrenses: porque un superior lo ordenó, porque a alguien le estorba o porque se las tiene que pagar a algún alto mando.

“El enfoque no es qué hacemos con las Fuerzas Armadas, sino qué tenemos que hacer con las policías. Me parece que el foco está en ese faltante, y si las Fuerzas Armadas están de manera circunstancial participando en estas labores”, comenta Javier Oliva, quien se pronuncia por avanzar hacia una Ley de Seguridad Interior, actualizar la Ley de Seguridad Nacional y diseñar una política nacional de defensa.

Los especialistas coinciden en que hay que modernizar las reglas de participación del Ejército en tareas de seguridad.

El Universal
Íñigo Arredondo
Ciudad de México
Viernes 23 de diciembre de 2016.


El narco es un fenómeno social, cultural, económico, de salud; la inseguridad es solo una de sus expresiones.

Cuando Felipe Calderón llegó en 2006 a la presidencia de México, un país ya convertido en epicentro de los grandes carteles de la droga, le dijo a los mexicanos: “Si se preguntan si las cosas pueden cambiar, la respuesta es sí. Y van a cambiar para bien”. Para cumplir su promesa mandó a las calles al Ejército, y se lanzó a una guerra frontal contra el narcotráfico.

Las cosas, en efecto, cambiaron.

El año anterior a su investidura, el índice de homicidios en México era de 9,5 por cada 100.000 habitantes. La cifra se duplicó y entonces el discurso oficial negó que hubiera víctimas civiles: los muertos de la Guerra contra el Narco eran solo los villanos (narcotraficantes) o los héroes (policías y militares que combatían contra ellos). Una década después, esta guerra se ha cruzado en la vida de demasiadas personas anónimas. Se calcula que ha provocado 150.000 muertos y unos 28.000 desaparecidos. La promesa de Calderón fue grandilocuente; su estrategia, simplista.

La lucha de los narcos entre sí y con el Estado se ha extendido. En lugares como Tamaulipas, frontera con Estados Unidos, denunciar equivale muchas veces a una sentencia de muerte. En el Triángulo Dorado (Chihuahua, Durango, Sinaloa), los habitantes de la sierra tienen que huir de sus comunidades por las amenazas de los sicarios. Ni siquiera los santuarios turísticos están a salvo. Acapulco es hoy la ciudad más violenta del país y una de las más violentas del mundo.

Aunque los mexicanos creyeran en la promesa de Calderón, la pregunta que subyacía era: ¿por qué tantas miles de personas se dedicaban al narcotráfico?

El narco es un fenómeno social, cultural, económico, de salud; la inseguridad es solo una de sus expresiones. Viajar por zonas deprimidas de México es entender que, en muchas de ellas, el crimen organizado es la única presencia constante, el principio y el fin de la realidad cotidiana. Allí donde no llega el Estado, o lo hace solo para corromperse o luchar contra el crimen, lo ilícito es en ocasiones la única fuente de trabajo. Para miles de mexicanos el tráfico de drogas es un ejercicio de supervivencia. Los eslabones más débiles de la cadena, como los cultivadores o las mulas, no suelen plantearse si lo que hacen está bien o mal. Solo trabajan en lo que pueden para subsistir.

La Guerra contra el Narco ha demostrado ser un rotundo fracaso. La droga continúa subiendo a Estados Unidos, el gran consumidor, y las armas regresan a México desde el norte, donde siguen causando miles de muertos. La persecución sistemática del narcotráfico ha desembocado en un buen número de detenciones, incluso algunas de grandes capos como Joaquín “el Chapo” Guzmán. Las cárceles, de hecho, se han sobrepoblado. Pero el 41 por ciento de los presos por delitos de drogas han sido arrestados solo por la posesión de sustancias con un valor menor a 500 pesos (unos 30 dólares).

Mientras tanto, el trasiego de cocaína continúa, y también la trata de personas, el tráfico de recursos naturales, la extorsión y las plantaciones de amapola. Según datos de la DEA, la heroína mexicana ya es la más consumida por los estadounidenses, por encima de la colombiana. En Guerrero, el mayor estado productor del país, 50 bandas criminales luchan por el control del territorio.

Si Calderón fue el padre de esta política, Enrique Peña Nieto, el actual presidente, es como el hijo adolescente que quiere romper con el padre pero calcando los gestos paternos que veía en la infancia.

Julio fue el mes más violento de toda su presidencia con 2073 muertos. Hay que remontarse hasta el verano de 2011, el año más sangriento bajo el gobierno de Calderón, para encontrar una cifra similar.

Diez años son suficientes para tener perspectiva y ensayar otras soluciones. Empezar por despenalizar la posesión para el consumo personal sería un buen primer paso: aliviaría un sistema de justicia colapsado, aplacaría los incentivos de los policías para hacer detenciones y estos podrían centrar sus esfuerzos en apresar a aquellos traficantes que realmente atemorizan a los ciudadanos con el uso de la fuerza, no a los consumidores.

El gran giro de la política de Peña Nieto ha sido su apoyo al uso medicinal de la marihuana, una acción necesaria pero insuficiente. Mucho más si se compara con otras iniciativas en la región.

En los últimos años Colombia ha suspendido las fumigaciones de plantaciones, ha impulsado un plan nacional de sustitución de cultivos y el presidente Juan Manuel Santos decretó la regulación de la marihuana con fines medicinales; en Costa Rica, un país sin Ejército, se ha implementado un programa de reducción de daños; en Jamaica se han aprobado leyes para el uso tradicional y medicinal del cannabis; desde 2009 la Corte Suprema de Argentina declaró inconstitucional la punición a la tenencia de drogas, y Uruguay ha regulado la producción, distribución y uso de la marihuana.

México tabula las cantidades de droga que alguien puede poseer sin que se considere que podría estar traficando. Pero esa tabla no se ajusta a la realidad de los consumidores (por ejemplo, alguien solo puede llevar cinco gramos de marihuana). Si bien las políticas de drogas deben atender a las características de cada país, la descriminalización de los consumidores debería ser una base común.

Desde hace más de 15 años Portugal despenalizó la tenencia de drogas para uso personal y creó un sistema para la reducción de daños y la reinserción social. El consumo de cannabis sigue estabilizado, el número de adictos a la heroína ha bajado un 70 por ciento, y las muertes por sobredosis también se han reducido. Holanda, con su sistema de cafeterías, ha creado una fuente de trabajo legal alrededor del cannabis y, en parte, gracias a no perseguir a los consumidores, se ha quedado sin presos. En los últimos años varias cárceles holandesas han cerrado por la falta de delincuentes. El consumo de drogas —de todas las drogas— es un problema de salud, no penal. Y así debería ser tratado.

La Guerra contra el Narco como solución a la problemática en México ha sido una enfermedad mucho peor que la propia enfermedad. Diez años en estado de excepción, con el ejército inmune a las investigaciones sobre sus responsabilidades, ha probado ser otro fracaso.

Para que las cosas cambien realmente, el gobierno debería devolver las acciones antinarcóticos progresivamente a la autoridad civil. Después de esta década de luto, de matanzas sin castigo, de corrupción en las autoridades, es necesario pensar una política integral que visualice al narcotráfico más allá de un combate entre héroes y villanos. En medio de estos extremos, la sociedad se ha tenido que adaptar a una situación de violencia permanente. La despenalización del consumo no arreglará un problema tan arraigado en el país, pero ayudará a que los mexicanos distingan la droga de la Guerra contra el Narco. Los consumidores de los narcotraficantes. Es el primer paso para aceptar que otra solución es posible.

José Luis Pardo Veiras es periodista independiente y coautor de "Narcoamérica: de los Andes a Manhattan, 55.000 km tras la ruta de la cocaína".

The New York Times
José Luis Pardo Veiras
Ciudad de México / NY
7 de septiembre de 2016.


Ciudadanos de los municipios de Huauchinango, Juan Galindo y Ahuazotepec, en Puebla, denunciaron 111 días de cortes de luz intermitentes, obligando a los habitantes a subsistir con velas y sin acceso a aparatos electrónicos.

De acuerdo con sus testimonios, los apagones son una medida de presión de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para obligarlos a pagar un adeudo de 416 millones de pesos.

"Desde el pasado 5 de diciembre de 2015, hemos sido víctimas de apagones que duran entre una y tres horas diariamente, situación que está afectando a la población porque nos deja en vulnerabilidad económica y de seguridad pública", explicó en conferencia de prensa un habitante de Huauchinango.

"El adeudo es ilegal por carecer de contrato entre los usuarios y la CFE, y es abusiva ya que no se han tomado medidas para conocer el consumo real de energía en los hogares y negocios".

Describió que 30 mil usuarios mantenían un contrato con Luz y Fuerza del Centro; después de su desaparición, dijo, los usuarios no pagaron la luz a la CFE, ya que no tienen contratos con la compañía.

El adeudo desde 2009 suma 416 millones de pesos, aunque la CFE acordó rebajar la cifra a 300 millones de pesos.

"Los apagones han causado pérdidas económicas por robos, aparatos descompuestos, y la caída en las ventas de diferentes comercios de cada uno de los municipios afectados", agregó.

Según estimaciones de los habitantes, han sufrido pérdidas de 540 millones de pesos por daños causados a aparatos domésticos, por lo cual han interpuesto más de 25 mil quejas ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

Los ciudadanos también reclamaron que CFE les manda recibos desproporcionados, como cobros de 16 mil pesos para una casa pequeña de una planta.

Los habitantes llamaron a la CFE a establecer una mesa de negociación para restablecer el servicio de electricidad, en que se acuerde una tarifa social para los tres municipios afectados.

Reforma
Diana Baptista
Ciudad. de Puebla
Jueves 7 de julio de 2016.

Rafael Moreno Valle, quien perfiló ganar los 16 distritos electorales es el gran derrotado

Pese a que el Partido Acción Nacional (PAN) tendrá si acaso los mismos 114 diputados federales actuales, Gustavo Madero, su presidente, es el ganador de la elección de este domingo ante Felipe Calderón, cuya hermana fue derrotada en Michoacán, y el gobernador Rafael Moreno Valle, quien no pudo ganar lo que ofreció.

Los resultados de la elección de este domingo 7 son relevantes en el PAN porque, a partir de este lunes 8, se desatará la lucha por la dirigencia de este partido, cuya elección se celebrará presumiblemente el próximo mes, antes de que Madero asuma la diputación.

Aunque Madero manifestó su triunfalismo por retener la gubernatura de Baja California Sur y Querétaro y Colima, el PAN fue derrotado en Sonora, que gobernaba, y en Nuevo León, que tenía previsto conquistar.

El PAN tendrá entre 105 y 116 diputados federales, según las estimaciones del Instituto Nacional Electoral (INE), y actualmente tiene los 114 que obtuvo en la elección de 2012. La estimación era obtener al menos 150 legisladores “para poder influir” ante la mayoría priista que, junto con sus aliados del Partido Verde y el Panal, será de entre 256 y 263.

Madero no logró su objetivo de ganar en esta elección los 143 diputados que el PAN logró en 2009, cuando se desplomó de los 206 que ganó en 2006, y cuando el presidente de ese partido era Germán Martínez, quien renunció por esa derrota.

Lo que es un hecho es que la derrota de Luisa María Calderón como candidata del PAN a gobernadora de Michoacán, en su segundo intento, permite a Madero fortalecerse ante Felipe Calderón, quien anticipó que tras las elecciones fijaría su posición.

Calderón ya amagó con romper con el PAN y aun que su esposa, Margarita Zavala, podría no participar como candidata a la presidencia de ese partido, luego de que fue excluida como candidata a diputada federal por la facción de Madero.

Otro personaje que busca ser candidato presidencial del PAN es el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, quien perfiló ganar los 16 distritos electorales de ese estado, pero cifras preliminares indicaban que si acaso logrará ganar la mitad.

Proceso
Álvaro Delgado
Ciudad de México
Martes 9 de junio de 2015.

La disputa le impide al PAN capitalizar el descontento con Peña Nieto y sacar provecho de la crisis de la izquierda mexicana

El único partido que puede hacerle sombra al PRI llega dividido a las elecciones municipales y estatales que se celebran el próximo domingo en México. La guerra interna que libra el PAN —la derecha— le impide capitalizar el descontento de los votantes con el presidente Enrique Peña Nieto y sacar provecho de la crisis de la izquierda mexicana, aún más fracturada que el propio PAN.

La formación que acabó con 70 años de gobiernos del PRI, inaugurando así un periodo de mayor apertura en la política mexicana, tiene como objetivo superar el 25% de votos que consiguió en las presidenciales de 2012. Con ese resultado, el presidente del partido, Gustavo Madero, recuperaría el segundo puesto y miraría con optimismo las generales de 2018, cuando planea recuperar el poder nacional.

Antes, Madero tendrá que librar una ardua batalla en el seno de su partido. El expresidente Felipe Calderón (2006-2012), el hombre que sumergió a México en una guerra contra el narco que se saldó con 80.000 muertos y 20.000 desaparecidos, no comulga con Madero y sigue teniendo ascendencia en las bases, pese a que su imagen pública quedó muy debilitada.

Desde Los Pinos, la residencia presidencial, Calderón dominaba el PAN. El ascenso de Madero a la cúpula del partido cortó ese cordón umbilical. El entonces presidente no pudo imponer a su candidato a las elecciones de 2012, Ernesto Cordero, y ni siquiera la amplia derrota de Josefina Vázquez Mota frente a Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, que fue segundo, le permitió retomar las riendas. En seis años, el partido pasó de ser la opción preferida de los mexicanos a no tener posibilidades de victoria.

Los resultados del próximo domingo se antojan claves para el devenir del PAN. “Pasa por un momento muy difícil”, explica la catedrática del Colegio de México Soledad Loaeza, “quizá el más complicado de su historia. Las tensiones internas lo debilitan. La hostilidad que se tienen Madero y Calderón parece inacabable”.

A juicio de Loaeza, uno y otro representan dos opciones muy distintas. Loaeza ve al expresidente como alguien cercano al neoliberalismo y las políticas del Banco Mundial; y a Madero lo enmarca dentro de la tradición democristiana. De la órbita de uno de los dos, salvo invitados de última hora (como el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle), saldrá el candidato para 2018.

Apoyo a las reformas

El apoyo del PAN a las reformas estructurales del PRI tampoco le favorece de cara a estos comicios. La jugada suponía un volantazo al centro del tablero político, en busca de un espectro más amplio de votantes. Pero el plan tenía goteras. Los cambios sobre el papel del Gobierno no terminan de arrancar. Muchos no entienden que Madero extendiera a Peña Nieto un cheque en blanco cuando el PRI había obstaculizado en el Congreso las propuestas del PAN durante sus años en el Gobierno.

El partido, de tradición católica y con unas bases militantes surgidas de la clase media mexicana, puede agarrarse a un mal menor: sus rivales también llegan al 7 de junio muy debilitados. El PRI arrastra la crisis del caso Iguala y las sospechas de corrupción del presidente Peña Nieto y su entorno; y el PRD, de izquierdas, se ha visto involucrado también en la matanza de Iguala y sufre por la marcha de López Obrador. Para Loaeza, los descontentos con la derecha pueden optar por su nuevo partido.

Con este escenario, el PAN peleará por las gubernaturas de Sonora y San Luis Potosí y, según los sondeos internos del partido, tiene opciones de vencer en Michoacán, la región que necesitó de la intervención del Estado para aplacar un estallido de violencia. En la Cámara de Diputados, donde hay en juego 500 escaños, aspiran a conseguir un número suficiente para mantener una representación importante en el escenario político mexicano.

La votación en la que los mexicanos van a escoger 15.832 cargos es la primera prueba para el PAN. A finales de año, las distintas corrientes volverán a medir fuerzas en un congreso interno de donde saldrá un nuevo presidente. Margarita Zavala, la esposa de Calderón, intentará asaltar la dirección, mientras que Madero quiere de dejar a alguien de su confianza. “Ahí el PAN va a definir lo que quiere ser”, dicen desde el partido.

Llegados a este punto, con Calderón en la sombra y Madero débil en caso de conseguir un mal resultado (menos del 25%), las urnas decidirán el domingo si el PAN es una opción para el futuro o si solo es una formación enterrada en el pasado.

El País
Juan Diego Quesada
Ciudad de México
Viernes 5 de junio de 2015.

El ex presidente cuestiona el envío de cartas navideñas a los militantes y los anuncios del partido para promover la imagen de Moreno Vale

El ex presidente Felipe Calderón Hinojosa cuestionó, sin llamarlo por su nombre, al gobernador Rafael Moreno Valle por enviar cartas al domicilio del medio millón de militantes del Partido Acción Nacional y formar parte de una coalición de intereses en este instituto político, que ya no representan a los ciudadanos sino a sí mismos.

La queja del ex mandatario se encuentra en la carta que este miércoles publicó en su cuenta de Twitter (@FelipeCalderon), en la que le responde a Juan Molinar Horcasitas, quien lo acusó de tratar de “imponer” su voluntad por encima de la de los panistas.

El desencuentro entre Calderón y quien fuera el director del Instituto Mexicano del Seguro Social y secretario de Comunicaciones y Transportes en su sexenio, se originó tras las críticas que el ex presidente hizo a la situación por la que atraviesa Acción Nacional bajo la conducción de Gustavo Madero Muñoz.

Pega a RMV sin nombrarlo

Calderón Hinojosa señala que el gobernador de Puebla está dentro del grupo de mantiene el control del partido, pero sólo por una “coalición de intereses” propios.

Recuerda que quienes están dentro de esta “coalición” enviaron el año pasado cartas a los militantes para desearles “Feliz Navidad”, hecho que reportó el periódico Reforma, y además promovieron la afiliación masiva de personas al PAN.

“Quienes están en esa coalición de intereses, en cambio, hasta mandan cartas de Navidad al domicilio personal y electrónico de todos los casi ya medio millón de militantes. Impedir el ingreso de mujeres y hombres de bien que espontáneamente quieren registrarse y a la vez afiliar corporativamente desde los gobiernos estatales, negar el padrón a disidentes internos, pero utilizarlo en provecho personal por Ustedes… ni el PRI se había atrevido a tanto. Y no hablemos, por ahora, de los recursos económicos que utilizan. Eso merece capítulo aparte”.

Sobre el tema de las afiliaciones masivas, cabe señalar que en noviembre pasado se reportó que el padrón del PAN en Puebla creció en 22 mil nuevos afiliados, un 159 por ciento más, el rango más alto de todo el país.

La misiva de Calderón a Horcasitas señala que Moreno Valle utilizó al partido para la difusión de su imagen, en alusión a los spots que Acción Nacional pautó ante el Instituto Nacional Electoral (INE) para promoverse en el proceso electoral de 2015.

“Por cierto, diles a tus amigos que hagan un lado su narcisismo, al menos por un rato, y que en lugar de hacer anuncios para sí mismos los hagan para las candidatas y candidatos que literalmente se están jugando la vida, como es el caso de Cocoa, y que necesitan todo el apoyo”.

La crítica del ex presidente destaca con la relación aparentemente buena que llevaba con el mandatario poblano durante su gestión, en la que lo apoyó en eventos y con la entrega de recursos federales para obras y eventos como los festejos del 150 aniversario de la Batalla del 5 de mayo.

Los pluris no representan a ciudadanos

En la respuesta que le da a su ex colaborador, Calderón Hinojosa sostiene que el problema del PAN es que les cerraron las puertas a los verdaderos ciudadanos, y una muestra de ello es la elección de los candidatos a diputados plurinominales, entre los que se encuentra Eukid Castañón Herrera, diputado local y operador político de Moreno Valle.

“El verdadero problema es que el PAN le ha cerrado la puerta a los ciudadanos. Sus voces, sus representantes, (ve la lista de los próximos 15 notables que irán a la Cámara) se representan a sí mismos, no a los ciudadanos”, refiere el panista.

Es importante señalar que la esposa de Calderón, Margarita Zavala, se inscribió como aspirante a una diputación plurinominal, sin embargo no consiguió los votos necesarios para su postulación.

Para consultar la carta completa haz clic aquí.

http://e-consulta.mx/sites/default/files/querido_juan_mientes_1.pdf

e-consulta
María Pineda
Ciudad de México
Miércoles 28de enero de 2015.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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