Tras un riguroso proceso, Abraham Villatoro Tello, doctor en Ciencias, fue seleccionado por la empresa finlandesa SENSINITE para ocupar una plaza
 

El prestigio de facultades como las de ciencias de la Electrónica y Físico Matemáticas de la BUAP ha permitido mostrar la madurez de la investigación científica que se desarrolla en la Institución, lo cual se refleja en sus egresados, como Abraham Villatoro  Tello, doctor en Ciencias, quien tras un escrupuloso proceso de selección fue elegido para trabajar en la empresa SENSINITE, con sede en Vaasa, Finlandia.

         Abraham Villatoro Tello no duda en afirmar que la formación en unidades como las facultades de Electrónica y Físico Matemáticas de la BUAP son calificadas como destacada en el ámbito nacional e internacional, lo que facilita que sus egresados aspiren a ocupar una buena posición en el ámbito laboral.

          “Me invitaron a postularme en SENSINITE, no sin antes advertirme que solo en caso de que no hubiera un finlandés que la pudiera cubrir, podrían contratar a un extranjero con ese perfil. Hice las pruebas y fui seleccionado, por eso creo que es un mito que estudiantes de otras universidades europeas sean mejores, realmente las instituciones mexicanas como la BUAP ofrecen altos perfiles que se pueden desenvolver en cualquier nivel”.

         Originario del Estado de México, el doctor Villatoro Tello reconoce que prácticamente vivió toda su vida en Puebla. Recuerda que cuando decidió que iba a estudiar, optó por Ciencias de la Electrónica, una carrera que se impartía en la BUAP, al igual que en otras universidades; sin embargo, las referencias que Villatoro Tello tuvo lo hicieron inclinarse por la Máxima Casa de Estudios.

         Durante su paso por la Licenciatura en Electrónica, las matemáticas y la física eran parte fundamental en el plan de estudios, de hecho esta formación le ayudó  a realizar sus estudios de maestría y doctorado en el área de Física Aplicada. El doctor Abraham Villatoro recuerda que al realizar sus prácticas en el Laboratorio de Altas Energías de la FCFM , los doctores Guillermo Tejeda y Arturo Fernández lo invitaron a estudiar la maestría en el área.

          “En Electrónica había una formación muy fuerte en física, matemáticas e ingeniería electrónica, pero siempre partiendo de las matemáticas rigurosas. Con esa formación tuve suficiente para estudiar un posgrado en física aplicada, donde se requiere precisamente de las matemáticas a ese nivel”, recuerda.

         Desde entonces su acercamiento con proyectos de alto impacto, como el experimento ALICE del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), de la Organización Europea de Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en francés), fue una constante. Villatoro Tello participó en la construcción y puesta en marcha de detectores para la experimentación de altas energías, como ACORDE y AD.

         La función del detector ACORDE, de manufactura mexicana, consiste en registrar el paso de rayos cósmicos que llegan al experimento ALICE y generar una señal de disparo cuando las partículas cósmicas impactan al menos uno de los 60 contadores de centelleo de ACORDE. El AD, por su parte, cumple diferentes funciones, entre estas diagnosticar la calidad del haz de partículas dentro del acelerador, además de estar diseñado específicamente para el estudio de eventos de física difractiva en el experimento ALICE.

         Su participación en estos proyectos fue crucial para que Abraham Villatoro decidiera permanecer en la BUAP, donde cursó su doctorado, también en Física Aplicada. Su tesis doctoral, refiere, se enfocó en el análisis de datos de difracción del detector AD.

         Todo el trabajo que realizó Abraham Villatoro, la experiencia adquirida, su empeño y la formación que obtuvo de la Universidad, le permitió colaborar durante cinco años con científicos que participan en uno de los proyectos científicos más importante en el mundo, el experimento ALICE, con el cual se busca dilucidar ¿cuál es la naturaleza del Universo?

          “Cinco años de estancia en el CERN me abrieron muchas puertas, pero algo que yo no puedo dejar de lado es que como alumnos de maestría somos muy competentes, y eso no es un secreto para nadie, la BUAP es fuerte a nivel nacional y eso se refleja en un plano internacional con la ciencia que desarrolla y la formación de sus estudiantes”.

Puebl@Media
Puebla, México
Martes 19 de noviembre 2019.


La hidroxiapatita, presente en la estructura cristalina de fósiles, podría ser sintetizada para aplicarse en recubrimientos para hueso o para dispositivos luminiscentes, entre otros usos

La luz que emite un objeto tiene la capacidad de brindar información sobre sus características y estructura. A partir de esta propiedad, en el Laboratorio de Materiales de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP, que dirige el doctor Rodolfo Palomino Merino, se analizan las propiedades ópticas en muestras de fósiles de la región de Valsequillo, con el propósito de encontrar nuevos materiales con variadas aplicaciones.

         La intención es hallar nuevos materiales o una variedad de hidroxiapatita, presente en la estructura cristalina de fósiles, específicamente dientes de bisonte y mamut, susceptible de ser sintetizada para aplicarse en recubrimientos para hueso,  dispositivos luminiscentes, dispositivos optoelectrónicos y dosímetros para medir variación, entre otras posibilidades.

        Palomino Merino explicó que este proyecto parte de la colaboración que se estableció con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Puebla y académicos de la UNAM para determinar aspectos como la datación, estructura y diferencias de cinco muestras de dientes fósiles de un mamut (Mammuthus columbi), un caballo Equus mexicano y un bisonte (Bison antiquus).

       “Se trata de un proyecto multidisciplinario, porque estamos en colaboración con el INAH que ha facilitado muestras de fósiles, algunas de la región de Valsequillo. Se trata de dientes de mamut y lo que estamos haciendo es analizar el material”.

        El también especialista en Ciencia de Materiales analiza estos y otros compuestos que pueden abarcar desde la síntesis hasta la caracterización, ya que asegura, la cantidad de posibilidades para estudiar un fósil con todas las técnicas que hay en México es muy amplia. En este caso, el estudio se ha concentrado primero en la datación y posteriormente en la estructura del material.

Aproximándose a la edad

El Laboratorio de Materiales recibió por parte del INAH cinco muestras de fósiles, específicamente dientes de mamut (Mammuthus columbi), de un caballo Equus mexicano y de un bisonte (Bison antiquus). Para iniciar con el estudio y conocer primero la antigüedad de la pieza se recurrió a dos técnicas de datación.

       “Estos análisis los hicimos en colaboración con el laboratorio LEMA (Laboratorio Nacional de Espectrometria de Masas con Aceleradores) del Instituto de Física y el Instituto de Ciencias Nucleares, ambos de la UNAM, porque también se utilizó la datación a partir de termoluminiscencia”, añadió Palomino Merino.

         El primer resultado que se obtuvo fue solo de una muestra, la del Bison antiquus, que registró un promedio de edad de 12 mil años, lo que implica que se trató de una especie que conoció el hombre y que además habitaba cerca de Ciudad Universitaria. Las otras muestras no arrojaron resultados.

        El investigador explicó que estos estudios llevan un proceso físico químico que se realiza antes de empezar la etapa final del análisis, básicamente el proceso es obtener el colágeno y a partir de este carbón grafito, con el cual se estima la edad en el laboratorio. Esto conlleva a que algunas muestras, por sus propias características, ya no cuenten con colágeno en su estructura.

        De las cinco muestras, cuatro no presentaron colágeno, lo que impidió los resultados. Para realizar estas pruebas se necesita un peso aproximado de 3 gramos de muestra, por lo que ahora el doctor Palomino Merino gestiona con el INAH más donación de muestras. Vale la pena mencionar que los fósiles no son destruidos y que solo se utilizan especímenes que ya se encuentran deteriorados obteniendo una muestra del polvo que se ha generado a lo largo de los años.

        “Otra técnica que se probó fue la de termoluminiscencia. Lo que se hace es radiar el fósil y luego la muestra es “leída”; es decir, se calienta a una cierta temperatura para poder observar la luz que emite. A partir de los datos que arroja esa luz, mediante un modelo establecido se puede determinar la edad aproximada del fósil. El proceso químico de limpieza de la muestra no ha permitido culminar con esta técnica y se requiere de mayor cantidad de muestra del fósil, pero se estima que para inicios del 2019 se culminará con este análisis.

Estructura del fósil

La  siguiente parte de este proyecto implica cuestionarse qué tipo de propiedades ópticas tiene el fósil. Para dar respuesta, Palomino Merino explicó que es necesario pasar por un proceso que determine primero el tipo de estructura que tiene, específicamente el tipo de cristal con el que se está formado el diente.

       El resultado, asegura, se asemejó a lo que esperaban, en su estructura el contenido fue en su mayoría hidroxiapatita, un mineral que es el componente principal de todos los huesos.

       No obstante, la intención una vez que se estableció el contenido de este mineral en cada una de las muestras, es el estudio de las propiedades ópticas de estos fósiles mediante la espectroscopia de ultravioleta visible, para determinar las propiedades físicas del material y encontrar diferencias entre la hidroxiapatita de un hueso actual con la hidroxiapatita del fósil.

      “Lo siguiente es pasar con las Espectroscopias Raman que nos ayudan a confirmar el tipo de estructura cristalina con la que está formada la hidroxiapatita. El estudio de la fotoluminiscencia sirve básicamente para saber si ese material con el tiempo que ha transcurrido ha registrado un proceso natural en el que ciertos iones se han intercalado dentro de la hidroxiapatita y la hacen que sea diferente, pero eso solo lo podremos ver con el tipo de luz que emitan esos iones dentro de la estructura cristalina”, señaló.

       Ese proceso, finalizó Rodolfo Palomino, ya fue terminado y en consecuencia está por publicarse un artículo. Lo que sigue es obtener mayores muestras, realizar los análisis y combinar las caracterizaciones que se puedan obtener para buscar la síntesis de un nuevo material.

        Este trabajo multidiciplinario se lleva a cabo con la colaboración de Francisco Javier Jiménez-Moreno, de la Facultad de Ciencias Biológicas de la BUAP, Zaid Lagunas-Rodríguez, del INAH-Puebla, Gerardo Carbot-Chanona, del Museo de Paleontología “Eliseo Palacios Aguilera”, de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, Epifanio Cruz Zaragoza, del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, José Eduardo Espinosa Rosales y Ricardo Agustín Serrano, de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Domingo 25 de noviembre 2018.

 Ganó la Beca para las Mujeres en la Ciencia L´Oréal-UNESCO-Conacyt–Academia Mexicana de Ciencias 2017, en el área de Ciencias Exactas

¿Cuál es la gota más pequeña del Quark Gluon Plasma, ese estado de la materia generado en los primeros millonésimos de segundo después del Big Bang? Resolver esta interrogante, hoy motivo de una controversia científica mundial, es el propósito del proyecto con el cual Irais Bautista Guzmán, Cátedra Conacyt adscrita a la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP, ganó la Beca para las Mujeres en la Ciencia L´Oréal-UNESCO-Conacyt-Academia Mexicana de Ciencias 2017, en el área de Ciencias Exactas.

Por la calidad, originalidad y relevancia de su línea de investigación, la egresada de la Licenciatura en Física de la BUAP, doctora en Física por la Universidad Técnica de Lisboa, en Portugal, es una de las cinco ganadoras de estas becas instituidas en 2007 para promover la participación de científicas mexicanas menores de 40 años de edad.

En este proyecto, Irais Bautista no sólo se introduce en uno de los temas álgidos de la Física de Partículas; pretende, además, aportaciones teóricas sobre las similitudes y diferencias que existen entre ese estado -Quark Gluon Plasma (QGP)- en colisiones nucleares (núcleo-núcleo) y en colisiones de sistemas más pequeños (protón-protón), realizando el estudio de la viscosidad del Universo temprano, para indagar sobre la conformación de la materia.

En esa línea, Irais Bautista busca desentrañar esta información, conocimiento que más allá de la física, desde un punto de vista filosófico, nos llevaría a conocer de qué estamos realmente hechos.

La joven investigadora, integrante del Grupo ALICE-BUAP que participa en el Gran Colisionador de Hadrones, en Ginebra, Suiza, quien realizó su estancia posdoctoral en la FCFM, explica: “Las colisiones nucleares ultra-relativistas nos permiten estudiar las condiciones de un estado que corresponde a los primeros microsegundos después del Big Bang. En el Gran Colisionador de Hadrones, en Ginebra, se ha producido este estado y se ha encontrado que fluye como un fluido perfecto con una viscosidad muy baja y es casi opaco para las partículas rápidas que se usan para probar su estructura”.

De acuerdo con resultados recientes, este estado creado a altas energías, incluso en colisiones de núcleos pequeños como protón-protón, muestran muchas de las propiedades que se presentan en colisiones nucleares, lo que ha llevado a la interrogante de cuál sería la gota más pequeña del estado Quark Gluon Plasma.

Hija de padres universitarios, hoy jubilados -su padre impartía la materia de Matemáticas en la prepa Benito Juárez y su madre se desempeñaba en funciones administrativas-, a Irais siempre le gustaron las matemáticas, todo aquello susceptible de ser razonado. En sus estudios universitarios se decantó por la Física, a través de la cual -refiere- se puede describir la naturaleza, comprenderla de una manera exacta y predecir escenarios.

Además de impartir clases en la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP, donde dice existe un nivel de excelencia académica, disfruta de algunas actividades como correr, pintar al óleo y leer. Edgar Allan Poe, su escritor preferido.

A la fecha, ha participado en 23 publicaciones de pocos autores de artículos y memorias que cuentan con más de 178 citas, incluyendo aquellas de las colaboraciones CMS, STAR y ALICE. En el 90 por ciento de estos artículos ha sido como primer autor y publicados en las principales revistas internacionales arbitradas del área, con un índice de alto impacto como son Phys.Lett. B, Phys.Rev. C, Phys.Rev. D, J.Phys. G, Eur. Phys.J. C y Nucl.Phys. A.

Como integrante del Grupo ALICE-BUAP, liderado por el doctor Arturo Fernández Téllez, en el cual participa en el análisis de datos del experimento ALICE, en fechas recientes y a nombre de la colaboración presentó resultados preliminares en la Conferencia Internacional Quark Matter 2017.

Un día en la vida de esta joven científica transcurre prácticamente en las aulas universitarias, donde imparte clases y contribuye a la formación de cuadros de futuros científicos. Y ello es así, porque, como refiere: “Me gusta mucho mi trabajo y quiero trasmitir este gusto a los estudiantes, introducirlos en estos temas de vanguardia, porque México tiene un reducido grupo de investigadores en colisiones de iones pesados y el país requiere de la ciencia y la tecnología para su desarrollo. Para ello, necesita impulsar todo su potencial humano”.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Jueves 8 de junio de 2017.

Tras firmar un par de acuerdos aseguró la continuidad de los trabajos de los científicos de la Institución en el CERN

En su visita oficial a la Organización Europea de Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en francés), en Ginebra, Suiza, el rector Alfonso Esparza Ortiz afianzó la participación de investigadores de la BUAP en uno de los proyectos científicos más importantes del mundo: la construcción del Future Circular Collider (FCC), acelerador de partículas que sustituirá al Gran Colisionador de Hadrones (LHC), al dar continuidad a la colaboración existente entre la comunidad científica de la Universidad y este centro de investigación, el más importante a nivel mundial en el área de física de partículas.

A través de la firma de un Acuerdo de Entendimiento, Esparza Ortiz aseguró la presencia de científicos adscritos a la institución en el diseño y construcción del acelerador del futuro –el FCC-, que será siete veces más potente que el actual, el LHC, pues contará con 100 kilómetros de perímetro, en contraste con éste que tiene 27.

El FCC desarrollará opciones para potenciales colisionadores de frontera circular de alta energía en el CERN, el cual abrirá nuevos horizontes en el campo de la física fundamental. Entre otras indagaciones, se planea estudiar la materia oscura, realizar mediciones precisas del bosón de Higgs o “partícula de Dios” –cuyo descubrimiento dio fama al LHC- y explorar las teorías más allá del modelo estándar. Se prevé que un diseño conceptual del FCC sea entregado antes de finales de 2018 y esté en funcionamiento en 2028, a tiempo para la próxima actualización de la Estrategia Europea para la Física de Partículas.

En la visita oficial que realizó el rector de la BUAP, en la que coincidió con el director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Enrique Cabrero Mendoza, signó asimismo otro Acuerdo de Entendimiento con relación a los mecanismos de colaboración de los investigadores de la BUAP que participan en la construcción del detector ALICE del CERN, específicamente en la actualización del sistema de lectura y disparo. Este documento es de gran importancia ya que establece el acuerdo general para continuar colaborando en dicho experimento con las instituciones involucradas.

El sistema de disparo permite seleccionar eventos físicos que tienen un significado científico de aquellos que no lo tienen. Es un sistema de estrategia de decisión, de aceptación de un evento importante. Los investigadores de la BUAP inciden en el diseño, construcción y pruebas de los sistemas electrónicos que van a permitir la lectura y decisión de eventos. Gracias a dicho acuerdo, este grupo de científicos mexicanos continuará su trabajo hasta 2023.

Durante su estancia en el CERN, el rector Alfonso Esparza Ortiz también visitó los sitios de detección de los experimentos CMS y ALICE del LHC, en los que participan investigadores de la BUAP, dirigidos por Isabel Pedraza Morales y Arturo Fernández Téllez, respectivamente, ambos de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas.

El grupo de la BUAP, junto con investigadores de otras instituciones como la UNAM, conforman la delegación mexicana que colabora en el LHC del CERN, el proyecto internacional más importante hoy en día, en el que participan alrededor de 3 mil científicos e ingenieros de 38 países.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Domingo 26 de marzo de 2017.

Uno de los eslabones para ser físico es preguntarse el porqué de los fenómenos. Tal curiosidad, así como el asombro por lo desconocido, fueron los principales motivos que impulsaron a Diana León Silverio a inclinarse por la ciencia. A sus 21 años, esta universitaria de la BUAP, ha demostrado ser la mejor estudiante de Física del país, al obtener el Premio Leon M. Lederman 2017.

De los seis jóvenes que fueron seleccionados a nivel nacional para participar en dicho certamen, Diana obtuvo el primer lugar y gracias a ello hará una estancia de investigación, de junio a mediados de agosto, en el Laboratorio Nacional de Aceleradores Fermi (Fermilab), en Illinois, Estados Unidos, donde trabajará con reconocidos científicos.

“Formar parte de las 200 jóvenes promesas a nivel mundial que acudirán al Fermilab ¡es algo sumamente increíble! Me siento temerosa y feliz, ya que tener la oportunidad de aprender de los mejores es una de las experiencias más grandes que puedo vivir como joven científica”, expresó.

Actualmente, la estudiante del octavo semestre de la Licenciatura en Física, de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas, forma parte de un equipo de investigación liderado por la doctora Isabel Pedraza Morales: el diseño de un Detector de Luz Cherenkov, para el Fermilab. En dicho proyecto participan estudiantes de la BUAP y de la Universidad Autónoma de Zacatecas.

Originaria del municipio de Tlatlauquitepec, Diana nació en el seno de una familia dedicada a la enseñanza: su madre es maestra de educación indígena y su padre profesor de primaria. Desde niña tuvo facilidad por los números y los conceptos abstractos; por ello, cuando estaba por terminar sus estudios en la Preparatoria Alfonso Calderón Moreno, ya sabía que su futuro estaba en el área de las ciencias exactas.

Su entrega, pasión por el conocimiento y dedicación le permitieron participar en proyectos con reconocidos académicos de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas, como la doctora Pedraza Morales, con quien colaboró, junto con otros estudiantes de la Licenciatura en Física, en una contribución para el Massachusetts Institute of Technology (MIT), en Estados Unidos.

En dicha colaboración con el MIT trabajaron en el análisis de datos y presentaron resultados de sus investigaciones acerca del experimento CMS del LHC, en el CERN, además de que acudieron a un taller del experimento CMS (Compact Muon Solenoid) sobre higgses cargados, a finales del año pasado.

Con emoción, comenta que esa fue una experiencia muy enriquecedora, a nivel personal y formativo, debido a que pudo aprender y convivir con investigadores de alto nivel del mundo: “Fue algo increíble ver cómo diversas nacionalidades se juntaron para proporcionar sus contribuciones a la ciencia, realmente se sentaron a construir la Física en ese momento”.

Esa misma curiosidad, junto con sus deseos de superarse, la impulsaron a hacer un viaje de 13 horas en autobús a Zacatecas, adonde se llevó a cabo el Premio Leon M. Lederman 2017, para ser entrevistada por un grupo de expertos en Física, quienes evaluaron sus conocimientos, capacidades y habilidades en el área.

Con una sonrisa en el rostro y un brillo en los ojos, comenta que al entrar a la universidad se encontró con un mundo totalmente diferente y aunque a lo largo del camino experimentó situaciones que la hicieron pensar en renunciar a la licenciatura, no se dio por vencida y continuó preparándose para ser mejor cada día.

“Cuando comencé la carrera me di cuenta de que los temas eran mucho más complicados de lo que creí, e incluso llegué a recursar una materia, pero eso me permitió tomar clase con un profesor que me dejó impresionada por la forma en la que podía describir el funcionamiento de una bicicleta con simples ecuaciones, lo cual me motivó a seguir estudiando y conforme fui conociendo mis demás materias, dije: ¡wooow esto es muy divertido, me quedo aquí!”.

La joven desea convertirse en una investigadora capaz no sólo de proponer nuevos modelos y teorías que contribuyan a la ciencia, sino que también realice experimentos que comprueben sus modelos. Para ello, piensa realizar sus estudios de posgrado en universidades del extranjero y su estancia en el Fermilab es una experiencia que le brindará oportunidades para lograr este sueño.

“Definitivamente me gustaría quedarme a hacer investigación en la BUAP y al mismo tiempo trabajar en proyectos de nivel internacional, con importantes organizaciones como el CERN”.

Más allá de la vida académica, a Diana le gusta pasar su tiempo libre con su familia y amigos, en un paseo o tener una buena charla en algún café de la ciudad. También admite que le gusta cocinar cuando se encuentra bajo mucho estrés, pues encuentra en el arte culinario una forma de relajarse.

De igual forma, trata de aprovechar el tiempo que puede para descansar y recuperar las horas de sueño de la semana, así como disfrutar de una buena película de acción, o bien de algún anime o serie en casa. En cuanto a gustos musicales, escucha de todo tipo, pop, rock y hasta cumbias, aunque cuando estudia prefiere algo más relajado, como la sinfónica.

Además de consolidarse como una gran científica, Diana quiere trascender en la vida de los jóvenes, para inspirarlos a ser mejores y ayudarlos a que se atrevan a hacer grandes cosas.

“Una vez conocí a una chica que era hija de una señora que vendía esquites, ella quería estudiar Física pero todo el mundo le decía que no porque era muy difícil. Entonces me senté a platicar con ella y le comenté que yo nunca me di por vencida, a pesar de lo que me decían, y que si realmente era su sueño, lo siguiera. Al final la chica se levantó y me dijo que sí iba a estudiar.”

“Es increíble ver cómo tus experiencias pueden cambiar a las personas y ¿quién sabe?, tal vez esa chica que me encontré en ese puesto de esquites se convierta en una gran física o gane un premio Nobel”, refiere.

Para Diana León Silverio, sus padres y dos hermanos han sido su mayor inspiración y soporte para realizar cada una de sus metas, además de que ha contado con el apoyo de sus profesores.

Como una joven sonriente, amigable y apasionada por lo que hace considera que independientemente de lo que haga en un futuro como científica, quiere contribuir con cosas buenas para la sociedad, como la trasmisión de valores y enseñanzas que enriquezcan la vida de las personas.

Puebl@Media
Puebla, México
Domingo 19 de febrero de 2017.

Humberto Salazar Ibargüen, sus contribuciones dieron evidencia de la existencia del Bosson de Higgs

Sus contribuciones que dieron evidencia de la existencia del Bosson de Higgs, lo hicieron acreedor a The 2013 High Energy and Particle Physics Prize, otorgado por la European Physics Society. Hoy participa en tres proyectos internacionales de gran envergadura, cuyo fin es buscar una nueva ley fundamental en la Física: Pierre Auger, Gran Colisionador de Hadrones, del CERN, y Observatorio HAWC. Él es Humberto Salazar Ibargüen, investigador de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP.

Nivel III del Sistema Nacional de Investigadores, también intervino en el diseño, construcción y prueba de la cámara UV del TUS (Tracking Ultraviolet Set up, o dispositivo para seguimiento ultravioleta), el principal instrumento científico instalado en el Satélite M. Lomonosov, el cual fue lanzado el pasado 28 de abril.

Por su destacada trayectoria, obtuvo la Presea Estatal de Ciencia y Tecnología “Luis Rivera Terrazas” 2016, en Ciencias Exactas y Naturales, en la modalidad de Ciencia Básica.

Futbolista de corazón desde sus años adolescentes, con un buen sprint y en la posición delantera, desde entonces ha dado el pase a gol. En el Proyecto del detector CMS, del Gran Colisionador de Hadrones, de los once jugadores mexicanos fue quien definió la anotación desde esa tribuna mundial, al ser citado en los aportes teóricos sobre el descubrimiento del Bosson de Higgs, que dio el Premio Nobel de Física a François Englert y Peter W. Higgs, en 2013, y que le valió el galardón arriba mencionado.

El gol de oro ha caído en más de una ocasión. Él fue pionero en el uso de la tecnología de estaciones o tanques de agua de plástico reforzados que contienen agua, para la captación de rayos cósmicos, hoy utilizada en el Pierre Auger, uno de los experimentos más grandes en la indagación de rayos cósmicos ultraenergéticos, en el que participan 500 científicos de 16 países de Europa, además de Argentina, Brasil y México.

Tal tecnología redujo hasta en una quinta o sexta parte los costos de haber utilizado tanques de fierro para lograr el mismo fin. Con sus homólogos de la UNAM y el Cinvestav del IPN, a Salazar Ibargüen le tocó trabajar en la búsqueda de alternativas y el diseño de los tanques, con especificaciones precisas para mantenerse en óptimas condiciones en las extremas temperaturas de la pampa argentina. “Los primeros detectores se hicieron aquí y los tenemos en las montañas, son un antecesor del HAWC. Es un experimento más pequeño, detecta también rayos cósmicos”, comenta.

En el experimento del CMS, del CERN, donde participan 3 mil 500 científicos, 11 son de instituciones de educación superior del país. Como miembro de este equipo, intervino en la instalación y pruebas del detector CMS. En la parte del análisis, colaboró en algunos decaimientos del Higgs, partícula cuya vida es breve y decae casi de inmediato en otras partículas.

“Yo participo en el CMS, el solenoide compacto de muones donde se descubrió el Higgs. Fui el único científico mexicano que fue citado en la evidencia de la existencia de esta partícula. Fue como dar un pase a gol, de esos pensados, soñados”, expresa.

Egresado de la Licenciatura en Física de la BUAP, la Maestría y el Doctorado en Física en el Cinvestav del IPN, posdoctorado en Alemania, además de su vocación científica, si algo define a Humberto Salazar -hoy director General de Cómputo y Tecnologías de la Información y Comunicaciones- es su gran sencillez y su amor por el deporte. Desde la secundaria jugaba fútbol, pasión que conservó hasta el doctorado. Practicaba tenis y montañismo y llegó a escalar en tres ocasiones el Popocatépetl, hazaña que al recordarla provoca en él alegría.

“Siendo físico siempre practiqué deportes; el fut es el que más me atrajo, siempre me gustó. Fui delantero, era lo que me gustaba, yo tenía muy buen sprint, me llevaba a los rivales. Yo no era anotador, pero me gustaba mucho la sensación de dar el pase a gol.”

Su interés por la Física surgió durante sus estudios preparatorianos. Como mecánico textil en una fábrica, su padre le trasmitió la vocación por la ingeniería. A la par de ésta, se inscribió en la Licenciatura en Física, por la cual decantó.

“Me gustaban las demostraciones, que todo se pudiera explicar muy consistentemente; recuerdo las demostraciones en trigonometría, se podía demostrar que una cosa era igual a otra a través de conversiones. Eso me gustaba mucho, era la misma sensación de meter gol”.

Hijo de una familia de 12 hermanos, en Salazar Ibargüen ésta es sinónimo de motivación, apoyo y hasta ¡competencia! Con un buen sprint y el corazón en la cancha, aún quedan goles por anotar.

Desde la quietud de su asiento, conversa sereno. Sus labios delgados y finos dibujan una media luna.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Miércoles 15 de junio de 2016.

•    La estudiante de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP ganó el Premio Leon Lederman 2015

•    Hará una estancia de investigación en Fermilab, el laboratorio más importante de Física de Altas Energías de Estados Unidos

BUAP. 5 de abril de 2015.- Desde pequeña descubrió el placer por aprender. Tal gracia la arropó de aptitudes que hoy han dado frutos: el Premio Leon Lederman. Su nombre: Ivette Jazmín Bermúdez Macías, de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP, quien demostró ser la mejor estudiante en su área con el primer lugar nacional, que la dotó del galardón del Nobel de Física y su pase al Laboratorio Nacional de Aceleradores Fermi (Fermilab), el más importante de Física de Altas Energías de Estados Unidos y el segundo a nivel mundial.

Auspiciado por la Fundación Hertel, el Premio Leon Lederman –que lleva el nombre del Nobel de Física en 1988 por sus trabajos sobre los neutrinos- le confiere una estancia de investigación de tres meses, durante los meses de junio, julio y agosto próximos. En Fermilab, donde tanto el quark bottom como el quark top fueron descubiertos, será la única mexicana que formará parte del “grupo de honor”: tan sólo diez destacados estudiantes del mundo: de Reino Unido, Japón, China, México y Estados Unidos.

Situado en Batavia, Illinois, el Fermi National Accelerator Laboratory es el más grande de Física de Altas Energías de Estados Unidos y el segundo mayor del mundo, después del CERN. Allí, la estudiante de la BUAP será una de las afortunadas que trabajarán, codo a codo, con científicos de primer nivel en el mundo.

Una estudiante con trayectoria

Ivette Bermúdez Macías cursa el octavo cuatrimestre de la Licenciatura en Física, en la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP. Desde el segundo cuatrimestre participó en los programas de divulgación científica de la Institución, como “Jóvenes investigadores” y “La ciencia en tus manos”, asistió a congresos y perfeccionó sus conocimientos del inglés y francés –este último lo aprendió durante sus estudios en la Preparatoria Urbana Enrique Cabrera Barroso de la BUAP. Tal trayectoria le arrojó un buen historial académico: 9.7 de promedio.

Tras la publicación de la convocatoria de los Physics Awards 2015 de la Fundación Hertel –Leon M. Lederman y John N. Bahcall-, en agosto de 2014, Ivette se aplicó para participar. Uno de los filtros más importantes fue la entrevista que vía internet y en inglés sostuvo con el comité evaluador: científicos del CERN y del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), sobre sus conocimientos de Física y sus intereses académicos.

La estudiante de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP, hija de una madre soltera, demostró ser la mejor en Física del país: el primer lugar nacional del Premio Leon Lederman.

Poblana de nacimiento, su núcleo familiar lo componen su madre y su hermano. Pese a la orientación de aquélla, quien sugería que estudiara Medicina, ella supo que quería ser Física. Y hoy sabe con certeza que anhela ser una gran investigadora: “aportar algo verdaderamente relevante a la ciencia”, que se traduzca en tecnología y beneficio social.

“Ahora mi mamá está muy orgullosa, ahora me apoya más”, comenta. De grandes ojos oscuros, tan oscuros como su largo cabello, ella es un manojo de nervios y emociones. Sus manos chocan una y otra vez, mientras un hoyuelo aparece y desaparece de su mejilla derecha. La palabra, dice, “no se me da”.

En Fermilab piensa centrarse en la Física Experimental, “encontrar explicaciones físicas de los fenómenos. “Es un campo completo e implica retos”.

 -A sólo dos meses de tu partida, ¿cómo vas arropada a ese gran centro de investigación que es Fermilab?

-Ahhhhh –respira, sonríe, hay emoción- me he estado preparando con mis profesores, el doctor Mario Iván Martínez, principalmente, me orienta y me apoya.

Además de ser una estudiante de 9.7, Ivette Bermúdez Macías es soprano. Canta ópera. Desde hace un par de años acude a los talleres artísticos de la Escuela de Artes de la BUAP, y desde la secundaria aprendió a tocar el piano. “Me gusta mucho la música y escucho de todo, desde rock alternativo hasta clásica”. Su tiempo libre lo distribuye entre su formación profesional, su familia, pero también en ensayar la interpretación de On my own, la pieza que el personaje del musical de Los Miserables, Eponine, canta bajo la lluvia por las calles de París.

Formada en la Máxima Casa de Estudios de Puebla desde el nivel medio superior, se siente orgullosa de su universidad que cuenta, dice, con “profesores calificados que se preocupan porque los alumnos aprendan”.

En el vecino país del norte, piensa no sólo “aprender mucho”. Piensa dar lo mejor de sí misma: “una buena imagen de México y demostrar que aquí también podemos hacer grandes cosas”.

Los conocimientos adquiridos en su alma mater, la BUAP, serán un espejo de México hacia el mundo: en Fermilab, el segundo más grande de Física de Altas Energías.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Domingo 05 de abril de 2015.

•    La prótesis vestibular fue patentada en Estados Unidos, con el número US20140081346A1; y en México, ante el IMPI, con el número MX/a/2013/007969

•    En Estados Unidos existen desarrollos de prótesis, con cirugías de cráneo para implantar electrodos en el oído del paciente; el método, sin embargo, ha sido un gran fracaso

En el mundo, más del 10 por ciento de las muertes de los adultos mayores son provocadas por una caída. Los lesionados sufren de algún trauma óseo como la fractura de un hueso largo, generalmente la cabeza del fémur, lo que desencadena una serie de eventos que los lleva a la muerte. Para contribuir a contrarrestar ese mal, investigadores de la BUAP desarrollaron una prótesis vestibular, cuyo fin es recuperar la sensación de posición en el espacio y consecuentemente el equilibro y la estabilidad de la cabeza.

Enrique Soto Eguibar, investigador del Instituto de Fisiología de la BUAP (IFUAP), explicó que en muchas ocasiones estas caídas se deben a que las personas sufren de daño vestibular, por padecimientos específicos o por deterioro durante la vejez, lo que provoca inestabilidad en la marcha, así como fobias de orden social, entre otros problemas.

Ante ello, Soto Eguibar e investigadores del IFUAP, de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP y de la Universidad Estatal de Moscú, desarrollaron una prótesis vestibular, cuya patente fue otorgada en Estados Unidos en marzo de 2014, con el número US20140081346A1; y ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), con el número MX/a/2013/007969.

Investigación multidisciplinaria

“Para desarrollar este auxiliar hemos llevado a cabo diversos procedimientos, tanto de trabajo experimental, investigación básica, modelaje matemático, desarrollo e innovación en electrónica. En la investigación básica, hemos hecho registros de la actividad eléctrica de las neuronas aferentes vestibulares y estudiamos cómo es que el oído interno codifica la información que manda hacia el sistema nervioso central”, detalló.

Enrique Soto Eguibar, doctor en Investigación Biomédica Básica por el Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, expuso que cuentan con sensores, giróscopos y acelerómetros que reproducen las funciones del órgano del equilibrio. Destacó que crearon modelos matemáticos que simulan la forma en la que el nervio vestibular envía esa información al cerebro: “estos modelos pueden ser aplicados en una computadora, la cual recibe una señal de entrada y produce una señal de salida, similar a la que genera el vestíbulo en un sujeto normal”.

Estimulación galvánica

El académico explicó que para aplicar este proceso en un sujeto, utilizaron un método de estimulación galvánica en la región periauricular, que consiste en colocar unos electrodos justo detrás de las orejas y aplicar pequeños voltajes mediante una diadema, con lo que se pretende devolver a los individuos la sensación de posición y equilibrio.

“Los sensores detectan los movimientos de la cabeza, el modelo matemático procesa la salida de los sensores y la convierte en señales adecuadas para el cerebro y así poder devolver la sensibilidad de posición mediante estímulos eléctricos de amplitud y frecuencia variable”, precisó.

Si bien en Estados Unidos existen otros desarrollos de prótesis, en los que hacen cirugías de cráneo para implantar electrodos dentro del oído de los pacientes, este método ha sido un gran fracaso. La prótesis vestibular desarrollada por el doctor Soto Eguibar y su equipo de trabajo es un proceso más seguro, sin riesgos para el paciente.

“Es un proyecto muy complejo, la parte de modelaje matemático ha llevado más de diez años, los sensores se desarrollaron inicialmente en colaboración con investigadores de Estados Unidos y toda la parte de la estimulación eléctrica-galvánica para devolver la sensación de posición la hemos desarrollado en el Instituto de Fisiología de la BUAP, que ha fungido como la unidad base de la investigación en este campo”, señaló.

El académico refirió que la estimulación galvánica no es destructiva y ha sido estudiada en diferentes sistemas; se ha ocupado en los simuladores de vuelo, donde se aplicó a los pilotos para simular el movimiento de caída.

En este aspecto, dio a conocer que tienen un convenio de colaboración con la Universidad Estatal de Moscú, a través del cual, entre otros proyectos, se prevé la estimulación galvánica vestibular en cosmonautas.

El grupo de investigadores que ha participado en este proyecto está conformado por Enrique Soto Eguibar y María del Rosario Guadalupe Vega y Saenz de Miera, del Instituto de Fisiología; Vladimir Alexandrov y Fermín Guerrero Sánchez, de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas; Maribel Reyes Romero, de la Escuela de Biología, y la tesista de maestría Adriana Pliego Carrillo, todos ellos de la BUAP; además de Tamara Alexandrova, de la Universidad Estatal de Moscú.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Jueves 05 de marzo de 2015.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

Síguenos en Twitter