Un equipo multidisciplinario de la BUAP elaboró el Plan Estatal Hídrico para la próxima gestión gubernamental

El agua es un recurso básico para la seguridad alimentaria, la salud humana y la actividad económica, pero cada vez es mayor su escasez por el aumento de la población y sequías prolongadas. A pesar de ser una metrópoli turística y la segunda más poblada en Sudáfrica, Ciudad del Cabo será la primera urbe en el mundo en quedarse seca. Desde el 1 de febrero, el límite de este líquido para sus habitantes es de 50 litros por persona al día y a partir del 11 de mayo los grifos se cerrarán, por lo que su población hará fila para recibir una ración diaria de 25 litros.

          Sin embargo, esta crisis no es ajena al resto de Sudáfrica. No vayamos tan lejos, la ciudad de Puebla, Tecamachalco e Izúcar de Matamoros, los municipios con mayor población en la entidad poblana presentarán en cinco años inconvenientes con su abastecimiento de agua, debido al incremento de su población y a la veda de los mantos acuíferos de las cuencas Cerrada, de Tehuacán y del río Salado, esta última abarca la zona meridional (con municipios como Amozoc, Puebla, Calpan y Totimehuacán), y el distrito de riego de Esperanza, Palmar de Bravo y San Andrés Chalchicomula, informó Ernesto Mangas Ramírez, investigador de la Facultad de Ciencias Biológicas de la BUAP.

          En el estado se consideran 21 localidades prioritarias para el abastecimiento de agua potable y servicios públicos de alcantarillado que beneficien a una mayor cantidad de habitantes.

          Estos planteamientos forman parte del trabajo de un equipo multidisciplinario de la BUAP que elaboró el Plan Estatal Hídrico para la siguiente gestión gubernamental, alineado a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU y el cual dispone de un simulador de proyecciones basadas en el crecimiento demográfico, cambio climático y demanda de agua, para conocer los posibles efectos en 5 y 10 años, en diferentes regiones de la entidad.

          Mangas Ramírez, coordinador técnico de este proyecto, precisó que en este Plan Estatal Hídrico se plantea la necesidad de desarrollar un censo que permita determinar el estado real de los acuíferos, así como los volúmenes que se destinan para uso agrícola y pecuario.

          Para amortiguar las problemáticas de estrés hídrico, el académico expuso que en este plan se proponen varios programas, entre ellos el rescate de las presas para garantizar una mayor vida útil de las mismas, generar un sistema de georreferencia de las plantas de tratamiento y conocer su estado físico, realizar censos de los acuíferos para conocer la disponibilidad de agua en el subsuelo, tener conocimiento sobre los volúmenes de extracción y profundidad de los pozos, así como trabajar un marco legal para sancionar a las empresas contaminantes.

           “Como universitarios tenemos la responsabilidad de generar las herramientas que permitan una mejor gestión hídrica. El resultado es un Plan Estatal Hídrico como nunca se había hecho en el país”, destacó.

Situación del agua

De los 14 acuíferos en el estado de Puebla, los de Tecamachalco, Tehuacán y Libres-Oriental están en veda, debido a que su recarga es muy pobre, lo que significa no generar más pozos para abastecer de agua potable a la población de estas regiones.

           En cuestión de riego agrícola, Ernesto Mangas, doctor en Ciencias del Mar y Limnología por la UNAM, estima que entre 15 y 20 años disminuirá el líquido establecido para este fin en la zona de Tecamachalco, por lo que se necesita generar una estrategia para incrementar la infiltración de la lluvia y recargar a este manto acuífero.

           El problema hídrico también es una cuestión de operación de equipo técnico. En el estado existen 320 plantas de tratamiento de agua, de estas únicamente operan 60 y ninguna está dentro de la norma; es decir, funcionan a porcentajes de efectividad relativamente bajos, aseguró el integrante del Cuerpo Académico Ecotoxicología Ambiental.

           Las ciudades han crecido hacia lo ancho aumentando el área urbana y no de manera vertical, lo cual obliga a tener un mayor crecimiento de infraestructura en tuberías hacia asentamientos cada vez más alejados. En cuanto a los sistemas ya instalados, estos presentan fugas que ocasionan la pérdida de entre 40 y 45 por ciento del agua, antes de que este compuesto llegue a los hogares.

          Mangas Ramírez, coordinador del Laboratorio de Ecología y Restauración de Sistemas Acuáticos, expuso que el aumento de la población es un asunto ligado a la polución. “La contaminación es la descarga que nosotros llevamos a nuestros domicilios, por lo que entre más hogares existe una mayor demanda de agua e incremento del volumen de descarga. Aproximadamente, se calcula que se vierten al río Atoyac 28 toneladas diarias de contaminantes, desde la ciudad de Puebla hacia Valsequillo”.

          Frente a este escenario, este Plan Estatal Hídrico integra las cuencas en unidades de gestión hídrica, para conocer qué acciones requieren realizarse en cada región del estado, mitigar el rezago y hacer frente con acciones locales a las necesidades del agua.

          “Nos arroja el estado actual de la situación de los sistemas de depuración de aguas negras y genera programas viables de rehabilitación de los mismos, establece un programa de obras para 21 localidades prioritarias que buscan beneficiar a la mayor cantidad de su población, actualiza la situación de la mayoría de lagos y presas en cuanto a su capacidad de almacenamiento y vida útil e integra escenarios futuros en cuanto al crecimiento demográfico, demanda de agua, aumento de temperaturas, disminución de lluvia y riesgo de inundaciones, lo que permite modelar programas de acciones preventivas”, precisó.

          Para combatir el estrés hídrico se necesita generar una proyección de crecimiento sustentable de las ciudades, para que el abastecimiento de agua no sea tan problemático. “Si nosotros ejercemos algunas propuestas en obra y manejo ambiental, el daño se verá mitigado”, puntualizó el investigador de la Facultad de Ciencias Biológicas.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Miércoles 21 marzo 2018.


¿Qué tienen en común la música y la genética? Aunque distantes, ambas poseen un lenguaje definido y organizado, por lo que pueden tocarse de la mano y unirse en un proyecto innovador: hacer música a partir del ritmo con que florece la Arabidopsis thaliana. Es así como Aketzalli Rueda Flores, egresada de la Facultad de Ciencias Biológicas de la BUAP, generó melodías atonales inspirándose en el ritmo de los procesos biomoleculares, desde la captación de luz en las hojas hasta el desarrollo floral de esta planta.

Con esta investigación ganó el Premio “Maestro Juan Luis Cifuentes Lemus”, a la Mejor Tesis de Licenciatura en Biología 2014-2016, el cual se entregó a finales de septiembre de este año. Este galardón es propuesto y avalado por el Comité de Acreditación y Certificación de la Licenciatura en Biología (CACEB), el Consorcio de Programas Educativos de las Ciencias Biológicas (COMPEB), el Colegio de Biólogos de México y la Asociación Mexicana de Facultades y Escuelas de Biología (AMFEB).

Rueda Flores -quien además estudió el Técnico en Música, en la Facultad de Artes de la Institución- realizó la traducción musical de las secuencias codificantes de los genes homeóticos (codones) y de los aminoácidos de los factores transcripcionales que regulan la floración en Arabidopsis thaliana. En esta traducción Rueda Flores correlacionó el peso molecular de codones y aminoácidos, con la altura y duración de las notas musicales de la escala cromática en clave de Sol y escala natural en clave de Fa, respectivamente.

Acercar la ciencia y el arte dio como resultado el disco “Te Escucho Floración”, con registro de derechos de autor y ocho melodías que describen la actividad espacio-temporal dentro de las interacciones genéticas: Fotoperiodo, Meristema floral, Viaje por el floema, Sépalos, Pétalos, Estambres, Carpelos y Flor. Las tres primeras aluden a los procesos de transición del estado vegetativo al reproductivo y las últimas al desarrollo de las diferentes estructuras florales.

Una pizca de ciencia y otra de arte

Con un tamaño de entre 10 y 30 centímetros de altura, la Arabidopsis thaliana se introdujo en el laboratorio hace 40 años; desde entonces esta hierba acapara la atención de miles de científicos. En el año 2000 se obtuvo la secuencia de su genoma, siendo el primer genoma de planta secuenciado y, por ende, registrado en el National Center for Biotechnology Information (NCBI), una base de datos internacional pública.

Como en la música, en la biología también existen “intérpretes” representados en este caso por una intrincada red genética y un conjunto extraordinario de proteínas que controlan de manera orquestada el flujo de información que regula la floración. Es decir, los genes contienen información para las proteínas reguladoras, que a su vez activan a otros genes que codifican para proteínas estructurales que darán identidad morfológica y funcional a los verticilos florales. Por lo tanto, la red genética y proteica actúa en cascada desencadenando, a partir de la captación de la luz, una transformación del meristemo floral a una colorida y vistosa flor.

Para convertir la información genética de la Arabidopsis thaliana a notas musicales, bajo la asesoría de María Rosete Enríquez, profesora-investigadora de la Facultad de Ciencias Biológicas, la ex alumna utilizó las secuencias codificantes de nueve genes homeóticos, así como las secuencias de aminoácidos de sus correspondientes factores transcripcionales, ambas registradas en el NCBI, para asignar las notas musicales de acuerdo con el peso molecular de cada codón de los genes o cada aminoácido de las proteínas.

“Se hizo un listado de los codones o aminoácidos y se otorgó la nota más grave y de larga duración al codón o aminoácido con mayor peso molecular; en cambio, a los codones o aminoácidos más livianos se les asignó notas agudas y de menor duración”, explicó Rosete Enríquez.

La también responsable del Laboratorio de Macromoléculas indicó que para la traducción de las secuencias genéticas se utilizaron doce notas musicales con cuatro duraciones (redonda, blanca, negra, corchea) para cada una de ellas. Estas combinaciones de altura y duración generaron una variedad de notas musicales suficientes para asignarlas a los 64 codones que conforman el código genético. Para los 20 aminoácidos esenciales se emplearon siete notas musicales con cuatro duraciones cada una, además se ocupó el recurso de silencios para enriquecer la traducción de los factores transcripcionales.

La docente precisó que la traducción de los genes sirvió como base melódica, mientras que la traducción de las proteínas reguladoras fue usada como línea de acompañamiento. Por consiguiente, cada melodía del disco “Te Escucho Floración” resulta del ensamble musical de la traducción de un gen homeótico más el acompañamiento de la traducción de su factor transcripcional que regula su expresión.

“En este trabajo se fusiona la ciencia y el arte, tomando como hilo conductor el flujo de información encriptado en los distintos lenguajes, para dar interpretaciones novedosas y creativas al desarrollo florar modelo por excelencia tanto en la ciencia como en las artes plásticas”, sostuvo Rosete Enríquez.

De esta manera, “se desarrolla música inspirada en la genética y la bioquímica, para que al momento de escucharla estemos percibiendo la esencia de la vida”, afirmó Aketzalli, bióloga egresada de la BUAP en 2015.

Inspirada en la frase de Francisco Guerrero, “Quiero construir la música como está construido un árbol”, Rueda Flores señaló que tanto la música como la biología son parte de un sistema y además son un lenguaje organizado por diferentes caracteres, por lo que la organización de estos sistemas da como resultado un mensaje: hacer música a partir del ritmo del desarrollo floral.

Puebl@Media
Puebla, México
Domingo 15 octubre 2017.


El mosquerito del Balsas -Xenotricus mexicanus- es una de las especies de aves más extrañas del país: es pequeña, de unos 15 centímetros, color gris y de vientre claro. Junto a la matraca del Balsas -Campylorhynchus jocosus-, hoy amenazada, sobrevuela las 23 mil hectáreas de superficie de la Presa de Valsequillo. Gracias a la contribución de biólogos de la BUAP, esta zona fue declarada Humedal de Importancia Internacional por la ONU, por lo cual el mosquerito y otras especies podrán seguir habitándola.

La presa Manuel Ávila Camacho, mejor conocida como Valsequillo, es un área de reproducción, alimentación y resguardo para flora y fauna amenazadas, una zona con alto grado de especies endémicas y un punto vital en la ruta de aves migratorias provenientes del norte del continente.

“De este sitio dependen muchos servicios ambientales para la región, por lo que es fundamental su preservación”, aseveró Francisco Jiménez Moreno, biólogo por la BUAP, especialista en el estudio de ese humedal.

En ese sentido, investigadores de la Facultad de Ciencias Biológicas -bajo la dirección del doctor Ernesto Mangas Ramírez, miembro de esta unidad académica- colaboraron activamente con el maestro Jajean Rose-Burney, del Cuerpo de Paz de Estados Unidos, en la postulación de la presa como Humedal de Importancia Internacional, ante la Convención de Ramsar de Naciones Unidas, que se encarga de generar y aplicar marcos de acción para la conservación y uso racional de humedales en el mundo, mediante estrategias locales y nacionales, con la cooperación internacional.

Gracias a la ficha técnica elaborada por Rose-Burney, con ayuda de los científicos de la BUAP, el 2 de febrero de 2012 la cuenca de Valsequillo, ubicada al sur del municipio de Puebla, fue decretada Humedal de Importancia Internacional, por lo que ahora debe ser objeto de acciones para su preservación.

Jiménez Moreno, quien colaboró en este proyecto, precisó los tres criterios fundamentales que sustentan la declaratoria: la gran diversidad de especies que posee, muchas de ellas en peligro, el gran número de animales y plantas endémicos y por ser un punto estratégico en la ruta de muchas aves migratorias.

El especialista, actualmente estudiante del posgrado en Ciencias Ambientales, en el Instituto de Ciencias de la BUAP, consideró que por su alta biodiversidad, la conservación de este sitio Ramsar derivará en la creación de oportunidades técnico-científicas, culturales y ambientales, para un estado de gran diversidad como lo es Puebla, que además de Valsequillo, posee otro Humedal de Importancia Internacional: el sistema de represas y corredores biológicos de la cuenca hidrográfica del rio Necaxa, declarado el 2 de febrero de 2008.

La entidad, a su vez, pertenece a un país megadiverso. “De tal magnitud es la importancia de su resguardo”, destacó Jiménez Moreno.

Sobre el municipio de Puebla, Rose-Burney determinó que cuenta con 509 especies registradas: 242 aves, 108 invertebrados, 97 mamíferos, 36 reptiles, 18 peces y ocho anfibios.

En estudios actualmente en progreso, los biólogos de la BUAP estiman que Valsequillo cuenta con 231 especies de aves, 21 de reptiles, 15 de mamíferos, ocho de anfibios y dos de peces, así como seis de gasterópodos (invertebrados acuáticos).

Desafortunadamente, agregó el investigador, 27 de estas especies presentan estatus de protección especial o están amenazadas, según la norma oficial 059-Semarnat-2010.

En cuanto a la flora, las especies registradas corresponden a diez de carácter acuático y 70 terrestres, ubicadas en 20 órdenes y 34 familias. Sin embargo, por observaciones personales, el científico calcula que puede haber cerca de 250 especies, que podría ampliarse a través de futuras investigaciones. Asimismo, registró siete especies de encino (Quercus sp), desafortunadamente como relictos.

La Presa de Valsequillo: un lugar con animales únicos

El mosquerito del Balsas -Xenotricus mexicanus- es una de las especies de aves más extrañas del país. Sobrevuela las 23 mil hectáreas de superficie de la Presa de Valsequillo, que también fue declarada Parque Estatal “Humedal Valsequillo”, donde se ubica el recién inaugurado Ecocampus BUAP, con el cual la Universidad impulsará un modelo de restauración ambiental para la continuidad de los procesos naturales de ese territorio.

El mosquerito es un animal poco abundante. Sólo se encuentra en bosques de encino y en áreas semiáridas de montaña de Michoacán, Puebla y Oaxaca. También en la cuenca del Río Balsas. Junto a esta especie vuela la matraca del Balsas -Campylorhynchus jocosus-, hoy amenazada.

Estas especies, al igual que los anfibios Incilius occidentalis, Eleutherodactylus nitidus y Lithobates spectabilis, y los reptiles Barisia imbricata, Conopsis acuta, Pituophis deppei, Salvadora bairdi, Sceloporus horridus, entre otros, podrían empeorar su estatus si pierden este importante hábitat natural, que se encuentra en deterioro por la expansión de la ciudad y sus repercusiones.

“Es necesario preservar este humedal. Gracias a que es considerado Sitio Ramsar, es posible”, comentó el especialista. Esta visión corresponde a la de la Convención de Ramsar, que considera a los humedales como vitales para la supervivencia humana, por los múltiples beneficios o servicios ecosistémicos que brindan: agua dulce, alimentos, materiales de construcción y biodiversidad.

Cabe precisar que los humedales son extensiones de marismas, pantanos y turberas o superficies cubiertas de agua, de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros.

Una cálida casa de verano

De las aves registradas en la cuenca de Valsequillo, 30 por ciento son migratorias, provenientes principalmente de Estados Unidos y Canadá, las cuales, año con año, entre los meses de octubre y marzo, encuentran en dicho lugar un descanso y alimentación durante su migración.

Jiménez Moreno sostuvo que de las 242 especies registradas en el municipio de Puebla, 231 están en el Ramsar Valsequillo, un número que a su vez representa aproximadamente el 40 por ciento de las aves del estado, el cual posee un total de 595 especies.

Cabe señalar que el maestro Jajean Rose-Burney, de Búfalo, Nueva York, Estados Unidos, fue el impulsor de la denominación del sitio Ramsar en el año 2012. Jiménez colaboró con él en la publicación de los libros Aves del Municipio de Puebla, Aves del Estado de Puebla y Birdwatching Hotspots of the State of Puebla, México, con el apoyo de la Facultad de Biología de la BUAP, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), y el Cuerpo de Paz de los Estados Unidos, entre otras instituciones.

Rose-Burney volvió a Estados Unidos una vez cumplida su misión: garantizar la preservación de Valsequillo mediante su inclusión en la lista de sitios Ramsar. En México, los científicos de la BUAP continúan su trabajo de investigación y pretenden publicar un catálogo de especies de aves de la zona, con imágenes propias.

Puebl@Media
Puebla, México
Lunes 28 de agosto de 2017.

Se trata de Hoplia zaragozai, del orden de los coleópteros, que habita en Chiapas

El objetivo principal era conocer cómo se relacionan las especies de escarabajos entre sí y con su medio, pero el resultado fue más allá de su aspecto evolutivo: se encontró una nueva especie de un género de coleópteros denominado Hoplia. Se trata de Hoplia zaragozai, registrada en 2010 por Hortensia Carrillo Ruiz, investigadora de la Facultad de Ciencias Biológicas de la BUAP.

El nombre de esta especie, que se distribuye en Chiapas, es en honor al doctor Santiago Zaragoza Caballero, del Instituto de Biología de la UNAM, quien es pionero y formador de entomólogos.

Este género de escarabajos (Hoplia) es poco estudiado en el mundo, quizá por su tamaño de 5 a 9 milímetros. Al menos para México y Centroamérica no existe una identificación clara de las especies del género, mucho menos hay información en cuanto a su número total.

En el caso de México se tiene un listado de 15 especies de Hoplia, cuyas descripciones constan de escasos dos renglones en latín realizadas por el naturalista y explorador inglés Henry Walter Bates, en 1888, las cuales forman parte de su libro Biologia Centrali-Americana Insecta. Coleoptera. V. I, parte 1.

Con la finalidad de conocer la diversidad de estos insectos en la República Mexicana y proporcionar sus claves de identificación, Hortensia Carrillo, doctora en Ciencias de la Sistemática, por el Instituto de Ecología A. C., de Xalapa, Veracruz, realizó una revisión de los ejemplares registrados hace más de un siglo por Henry Bates, que se encuentran en la colección del Museo Nacional de Londres.

Para determinar cuántas especies válidas de un determinado género existen, se emplea la metodología cladista. En este trabajo, el doctor Miguel Ángel Morón Ríos, curador de la colección del Instituto de Ecología de Xalapa, generó los vínculos de préstamo de tipo internacional de dichos ejemplares, a través de la Universidad de Nebraska-Lincoln, en Estados Unidos.

Además, la doctora Carrillo Ruiz colaboró con el investigador veracruzano en 2013 en la publicación de un libro sobre los escarabajos del estado de Puebla, estudio en el que se detectó que la zona menos estudiada ha sido la Mixteca Poblana.

En la revisión de los tipos -ejemplar elegido con las mejores características y con un buen estado de conservación-, Hortensia Carrillo Ruiz, también responsable del Cuerpo Académico Biología Comparada y Relaciones Ecológicas, encontró que las especies recolectadas, en este caso la de Chiapas, no correspondía a las cortas descripciones de Henry Bates. Posteriormente, realizó un análisis para comparar sus caracteres con ayuda de paquetes computacionales, los cuales permiten obtener hipótesis evolutivas.

De esta manera, identificó una nueva especie del género Hoplia, a la cual nombró Hoplia zaragozai. Asimismo, dijo, como producto de la continuación de este proyecto de investigación con las especies de Hoplia en 2016, se tienen tres especies potenciales más para ser registradas como nuevas.

La científica de la BUAP señaló que la importancia de describir una nueva especie radica en conocer la diversidad biológica de un país y con ello generar propuestas y políticas de conservación y uso correcto de la misma.

Un grupo poco atractivo

A pesar de ser los seres vivos más abundantes del planeta, los insectos son el grupo menos estudiado. ¿Cuál es la importancia de estos diminutos organismos? En los ecosistemas son los primeros eslabones en la cadena alimenticia, siendo alimento de aves y mamíferos. Además, dependiendo del entorno en el que se encuentren son polinizadores, degradadores de materia muerta, mejoradores del suelo y agentes de cambio en la composición de la vegetación.

Por ello, las clasificaciones biológicas son útiles para agrupar y hacer mayores inferencias de los grupos de estudio. Además, cualquier inferencia de las especies en el sentido agronómico, bio-geográfico y evolutivo requiere de una identificación.

Una problemática que aqueja al mundo es la pérdida de la biodiversidad, cada minuto están desapareciendo especies. Por lo tanto, “si no se sabe lo que existe difícilmente se podrá resolver”. De ahí la importancia de este tipo de estudios.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Lunes 12 de junio de 2017.


En 1972, la Asamblea General de Naciones Unidas estableció el 5 de junio como el Día Mundial del Medio Ambiente, para inspirar en las sociedades el sentido de su responsabilidad en cuanto a la conservación y la mejora del medio. Mientras esta fecha gana relevancia cada año, el mundo pierde 15 millones de hectáreas de bosque.

¿Por qué es importante conmemorar el Día Mundial del Medio Ambiente? Ernesto Mangas Ramírez, investigador de la Facultad de Ciencias Biológicas de la BUAP, sostiene que la razón se basa en que los seres humanos también forman parte de los sistemas naturales, sin los cuales, esta y las otras especies no podrían existir.

En entrevista, el responsable de impulsar un proyecto de captación, tratamiento y aprovechamiento de agua de lluvia, en el municipio de Puebla, con el cual se dejaría de utilizar la red municipal durante casi siete meses al año, para dar oportunidad al acuífero de recargarse de forma natural, habló de la importancia de generar en México políticas públicas, reformas legislativas y cambios en los hábitos de consumo, a fin de salvaguardar la riqueza de ecosistemas que el país posee y que lo colocan como uno de los cinco más diversos de la Tierra.

“El 75 por ciento de las cactáceas del mundo son endémicas de México, así como el 50 por ciento de los anfibios. Del total de reptiles del país, casi la mitad sólo vive en el territorio nacional. Por tanto, tanto gobierno como ciudadanos tenemos el compromiso de preservar toda esta riqueza de ambientes, de fauna y flora, que nos convierte en uno de los países megadiversos del mundo”, sostuvo Mangas Ramírez.

Según datos de la Revista Mexicana de Biodiversidad, el país ocupa el onceavo lugar en número de especies de aves con respecto a otras naciones megadiversas. “Cerca del 75 por ciento de aves vienen de otros lugares del mundo debido a que México posee todos los ecosistemas del mundo. Sin embargo, cada dos días se pierde en nuestro país un área natural del tamaño del municipio de Puebla”, destacó el investigador de la BUAP.

La misma publicación posiciona a México en la quinta posición en cuanto al número de plantas vasculares y de anfibios, en el tercero por su cantidad de mamíferos y en el segundo por sus reptiles. Brasil es el país que posee más variedades de especies animales y de flora.

 -¿Por qué se sigue dañando el capital natural de México, si existen leyes que regulan actividades humanas a fin de salvaguardar los ecosistemas?

-Se debe a muchos factores. Uno de ellos es que las leyes actuales sólo imponen sanciones económicas a las empresas u organizaciones que contaminan por sus actividades. Además, éstas reciben notificaciones sobre cuándo las autoridades harán inspecciones. No veo a ningún agente de tránsito avisando dónde y en qué fechas vigilarán que los autos no excedan los límites de velocidad.

-Ante las campañas que promueven ahorrar agua y reciclar residuos, entre otras acciones encaminadas al cuidado del ambiente, muchas personas sostienen que su contribución no es significativa frente a los daños que ocasionan las grandes empresas con sus contaminantes, y por ello optan por no hacerlo. ¿Qué tanto hay de cierto?

-Sin duda las empresas contaminan mucho más que una familia cualquiera. Su impacto es mayor y por ello los gobiernos deberían tomar decisiones al respecto, como la modificación a los reglamentos y leyes, así como el incremento de los impuestos, para destinar la recaudación a las estrategias pro ambientales. No obstante, como individuos tenemos que asumir nuestra responsabilidad, sino formaríamos parte de todo eso que tanto criticamos. Si logramos que esta consciencia individual trascienda a la colectividad el impacto de nuestras acciones se multiplica.

Desde que esta jornada se comenzó a celebrar en 1972, en todo el planeta se han organizado miles de eventos relacionados: desde campañas de limpieza de vecindarios, hasta acciones que hacen frente a los delitos contra la fauna y flora silvestres, o actividades de reforestación.

Este año, el Día Mundial del Medio Ambiente tiene como lema “Conectar a las personas con la naturaleza”. Según el boletín oficial de Naciones Unidas, en esta edición -que tendrá lugar en Canadá- se invitará a los ciudadanos del mundo a reflexionar sobre su lugar en la naturaleza y su dependencia estrecha.

“Basta con que nos desconectemos un rato de nuestras actividades diarias, el teléfono y los pendientes del trabajo para hacer deporte extremo al aire libre, acampar en un entorno natural o simplemente salir al bosque a contemplarlo para que nos demos cuenta de su belleza, valor e importancia para nuestras vidas. Así podemos comenzar con el cambio cultural que como humanos y como seres vivos necesitamos”, concluyó el académico.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Domingo 4 de junio de 2017.


La deforestación ocasiona pérdida de suelo y hábitat de la vida silvestre, entre otros inconvenientes.

En México, los bosques y selvas cubren 64.5 millones de hectáreas, el 33 por ciento del territorio nacional. En Oaxaca, en promedio más de 20 millones de árboles se pierden al año por deforestación, tala inmoderada, plagas e incendios forestales, que ocasiona pérdida de suelo y hábitat de la vida silvestre, entre otros inconvenientes.

Para determinar el impacto del manejo intensivo de los bosques en esta entidad, Dulce María Figueroa Castro, investigadora de la Facultad de Ciencias Biológicas de la BUAP, observó que en zonas conservadas en la localidad de Santa Catarina Lachatao, localizada en la Sierra Norte, existe una tasa de descomposición anual de 0.7 en bosques de encino y pino, indicador normal comparable con datos de otros ecosistemas de este tipo en el planeta.

La descomposición de hojarasca en los ecosistemas terrestres está regulada por varios factores: humedad, temperatura, calidad de la hojarasca y actividad de los organismos descomponedores, entre otros.

De igual manera, encontró más abundancia de macrofauna -organismos de más de un centímetro de longitud- en el bosque de encino en comparación con el de pino. Lo anterior, “se atribuye a que en el bosque de encino la capa de hojarasca es más gruesa; mientras en el de pino es más compacta y, por ende, se albergan menos organismos descomponedores”.

También observó que de los tres grandes grupos de organismos involucrados en el proceso (macro, micro y mesofauna), la microfauna es la que tiene mayor impacto. Asimismo, junto con su equipo de trabajo, determinó que en época de lluvias aumenta la tasa de descomposición en ambos sitios, probablemente porque existe mayor depósito de hojarasca en el suelo y, por lo tanto, mayor disponibilidad de recursos y nichos para los organismos descomponedores.

La siguiente fase de la investigación, precisó la doctora en Ciencias por la Universidad de Missouri, en Estados Unidos, será comparar este indicador -utilizando los mismos métodos- con los de un bosque con manejo intensivo. Al hacer esa comparación se determinará el daño al ecosistema, mismo que dará indicios de la alteración del ciclo de los nutrientes, puesto que al no existir árboles o plantas que retengan los nutrientes, éstos se van a las partes bajas del territorio, como valles, por lo que no son aprovechados.

“Esta situación altera el funcionamiento del ecosistema e impide su recuperación de manera óptima, ya que la recuperación completa de un bosque requiere de varias décadas, una tarea difícil y a largo plazo que precisa planificación, ejecución y seguimiento”, afirmó Figueroa Castro, también responsable del Laboratorio de Interacciones Ecológicas.

Metodología

En la comunidad de Santa Catarina Lachatao predomina el bosque de encino y pino, pero se observa una clara división de los mismos: un manejo sostenible y una actividad desmesurada. Un punto de partida para establecer qué tanto afecta la explotación de los bosques al ciclo de los nutrientes, los cuales mantienen el funcionamiento dentro del ecosistema, es observar este indicador en un bosque relativamente conservado.

Por ello, el estudio realizado a partir de 2015 se centra en medir la tasa de descomposición en un área protegida, así como observar el efecto de la estacionalidad y los grupos de organismos involucrados en el proceso de desintegración.

Uno de los métodos usados, precisó la académica de la Facultad de Ciencias Biológicas, es hacer bolsas de malla con diferente apertura. Se colectan hojas secas de los árboles -aún sin caer-, se secan en hornos (secadoras) y, cuando pierden la humedad, se coloca una cantidad conocida de hojarasca dentro de las bolsas antes fabricadas.

Posteriormente, las bolsas se dejan en el bosque y se recogen periódicamente, para tener toda la historia de la tasa de descomposición a lo largo del año.

La doctora Dulce María Figueroa Castro explicó que una vez que se recogieron las bolsas, se mete la hojarasca que quedó dentro de la bolsa a la secadora y esta se pesa. Entonces, “esa diferencia de peso, por ejemplo, se comenzó con 10 y terminó con 5 gramos, dará mediante ciertas fórmulas la tasa de descomposición”.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Miércoles 10 de mayo de 2017.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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