El disidente de las FARC Iván Márquez anuncia que retoma las armas en Colombia

El exjefe negociador de la extinta guerrilla, en paradero desconocido desde hace un año, reaparece en un vídeo en el que junto con otros exlíderes anuncia "una nueva etapa de lucha"

Colombia amaneció este jueves con la confirmación de uno de sus peores temores. Iván Márquez, quien fuera el jefe negociador de las FARC en los diálogos con el Gobierno y se encuentra en paradero desconocido desde hace un año, reapareció de madrugada en un video junto con otros excomandantes de la extinta guerrilla para anunciar “una nueva etapa en la lucha armada”. El mensaje acrecienta las preocupaciones en torno al crecimiento de las disidencias y la frágil implementación de los acuerdos de paz, alcanzados hace tres años.

“Nunca fuimos vencidos ni derrotados ideológicamente. Por eso la lucha continúa. La historia registrará en sus páginas que fuimos obligados a retomar las armas”, afirma Luciano Marín –el verdadero nombre de Iván Márquez– en el vídeo en el que aparece al lado de una veintena de hombres armados con fusiles. Lo acompañan otros dos importantes líderes de las otrora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia que se habían apartado de sus compromisos con la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP): Seuxis Paucias Hernández, alias Jesús Santrich, requerido por la justicia señalado por narcotráfico, y Hernán Darío Velázquez, El Paisa, quien lideró la Columna Móvil Teófilo Forero, una de las estructuras más cruentas de la insurgencia.

“Anunciamos al mundo que ha comenzado la segunda Marquetalia [el emblemático lugar donde nacieron las FARC hace más de medio siglo] bajo el amparo del derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo de levantarse en armas contra la opresión”, proclama Márquez en la grabación de 32 minutos, con fecha 29 de agosto de 2019. Asegura que hablan desde algún punto del río Inírida, en la región amazónica del sureste del país, cerca de las fronteras con Venezuela y Brasil. Sin embargo, diversos observadores e información de inteligencia apuntan a que el grupo de excomandantes disidentes se encuentran en territorio venezolano.

Vestido de verde militar y con una pistola en la cintura, Márquez dice que la decisión de volver a las armas “es la continuación de la lucha guerrillera en respuesta a la traición del Estado al acuerdo de paz de La Habana”, y que buscarán alianzas con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la última guerrilla activa en Colombia con fuerte presencia en la frontera con Venezuela. Aunque el presidente Iván Duque, con poco más de un año en el poder, ha reiterado le necesidad de hacer correcciones a lo pactado –una promesa de campaña–, también ha reiterado el compromiso del Gobierno para acompañar a los más de 10.000 excombatientes en proceso de reincorporación que hacen su tránsito a la vida civil.

“La paz es un logro histórico que no tiene marcha atrás. No es esta la primera ni será la última crisis”, aseguró Humberto de La Calle, el jefe negociador del Gobierno de Juan Manuel Santos (2010-2018) durante los diálogos, al tiempo que llamó a la comunidad internacional a redoblar su apoyo y vigilancia del proceso. El Gobierno de Duque, heredero político del expresidente Álvaro Uribe, el más férreo crítico de la negociación, “debe asumir con decisión y con criterio de Estado el liderazgo del proceso de paz, y dejar de actuar con criterio de partido como lo ha hecho hasta la fecha”, reclamó De La Calle al leer un comunicado conjunto con el excomisionado de paz Sergio Jaramillo. La Misión de Verificación de la ONU destacó el firme compromiso de la mayoría de hombres y mujeres en proceso de reincorporación, e instó a redoblar los esfuerzos para la implementación integral de lo pactado.

La que fuera la mayor guerrilla del continente, desarmada y convertida en partido político, ya se sienta en el Congreso de Colombia, con diez escaños garantizados como parte del acuerdo de paz. Pero el paradero desconocido de Márquez, Santrich y El Paisa, líderes que abandonaron los espacios de reincorporación alegando inseguridad física y jurídica, ya había encendido las alarmas sobre el futuro de los excombatientes. Los mayores temores apuntan a que esos líderes alimenten el fuego de las disidencias que ya operan en distintas regiones, como parece confirmar el video. Sin embargo, no está claro que el grupo de excomandantes esté articulado con otras disidencias como la que encabeza Gentil Duarte, o que estos grupos tengan alguna cadena de mando.

Esos temores ya se habían visto avivados por los pronunciamientos desde la clandestinidad de Márquez, quien había calificado en un par de ocasiones el desarme como un “grave error”, pues alegaba que los fusiles eran la única forma que tenían de garantizar que el Estado cumpla lo pactado. También por el rocambolesco caso de Jesús Santrich, quien estuvo un año en la cárcel, pedido en extradición por Estados Unidos, y salió libre por orden de la justicia transicional antes de convertirse formalmente en un prófugo de la justicia.

Márquez, quien llegó a ser el 'número dos' de la guerrilla, sostenía de tiempo atrás un pulso con el jefe máximo de los rebeldes durante los diálogos, Rodrigo Londoño, Timochenko, ahora presidente de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, el partido surgido de los acuerdos que heredó las siglas de la guerrilla. “Los firmantes de la alocución rompieron públicamente con el partido, protocolizaron su renuncia y asumieron las consecuencias de sus actos", aseguró Londoño como portavoz de la FARC. "No compartimos ninguno de los términos de la alocución. Proclamar la lucha armada en la Colombia de hoy constituye una equivocación delirante", aseguró después de haber reiterado su compromiso con los acuerdos por encima de las dificultades.

Márquez asegura en el video que la nueva insurgencia, que toma el nombre y símbolos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, no tiene como objetivo soldados ni policías "respetuosos de los intereses populares", sino que será "esa oligarquía excluyente y corrupta, mafiosa y violenta que cree que puede seguir atrancando la puerta del futuro de un país". Afirma que el Estado conocerá "una nueva modalidad operativa (...) Solo responderemos a la ofensiva".

También promete un "desmarque total de las retenciones con fines económicos", en una aparente referencia a los secuestros, aunque buscarán "el diálogo con empresarios, ganaderos, comerciantes y la gente pudiente del país, para buscar por esa vía su contribución al progreso de las comunidades rurales y urbanas". Márquez reclama que desde la firma del acuerdo a finales de 2016 no se han detenido los asesinatos de líderes sociales y de exguerrilleros.

La víspera, la Fundación Paz y Reconciliación, Pares, había advertido que las disidencias operan en 85 municipios, están agrupados en 23 estructuras y cuentan con 1.800 guerrilleros además de 300 nuevos reclutas. Según los investigadores, la creación de una nueva guerrilla es uno de los escenarios más delicados de cara al futuro. "Lo más probable es que Iván Márquez, Jesús Santrich y los 11 comandantes que se han retirado del acuerdo de paz en el último año hayan entrado en contacto con algunos grupos disidentes, lo cual reforzaría la posibilidad de crear una nueva estructura con ambiciones políticas”, señala el informe.

El País
Santiago Torrado
Madrid/Bogotá/México
Jueves 29 de agosto de 2019.


El partido nacido de la extinta guerrilla pide al excombatiente demostrar su compromiso con los acuerdos


Los periplos del excomandante de las FARC Jesús Santrich llevan más de un año repercutiendo en el desarrollo del proceso de paz entre el Estado colombiano y la extinta guerrilla. En menos de dos meses, el excombatiente de salió de prisión, donde permanecía desde abril de 2018 por un presunto de delito de narcotráfico. Tomó posesión de su escaño en la Cámara de Representantes, lo que multiplicó la tensión en el Congreso, y el fin de semana abandonó su programa de seguridad y desapareció. Seuxis Paucias Hernández Solarte, su verdadero nombre, es reclamado por la justicia de Estados Unidos con la acusación de conspirar para exportar 10 toneladas de cocaína a ese país. Se encuentra a la espera de que la Corte Suprema dilucide su situación judicial. Su posible fuga hace ahora saltar todas las alarmas y, una vez más, golpea la aplicación de los acuerdos alcanzados en 2016 por el expresidente Juan Manuel Santos.

Santrich se suma así, a no ser que finalmente opte por rectificar, a los miembros de la antigua dirección del grupo insurgente que se apartaron del camino de reincorporación del grupo insurgente, encabezados por el negociador jefe de las FARC, Iván Márquez, en paradero desconocido desde el pasado mes de agosto. El partido nacido de la guerrilla, la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, y su máximo dirigente, Rodrigo Londoño, Timochenko, ya tomaron distancias de este último y lo apartaron de facto de la organización.

La formación se apresuró a pronunciarse también sobre Santrich, que desapareció cuando se encontraba en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de excombatientes de Tierra Grata, en el departamento del Cesar (Caribe). A través de un comunicado, le pidieron "reafirmar con su presencia, en los escenarios que le fueron asignados por la dirección del partido, los compromisos adquiridos en sus años de militancia revolucionaria y en virtud del acuerdo de paz". La FARC recuerda que siempre le ha respaldado y ha defendido su presunción de inocencia ante la acusación de narcotráfico. No obstante, advierte de que "si algún militante decide ponerse al margen del proceso o, luego de la entrada en vigencia del acuerdo, asume conductas que lo pongan fuera de la ley, debe asumir sus consecuencias tal y como está redactado en el texto que firmamos con el Estado".

La inquietud política que en las últimas semanas ha generado la figura de Santrich quedó reflejada en la imagen de su estreno hace semanas en el Congreso, donde la organización, según lo pactado en La Habana, cuenta con diez escaños garantizados repartidos entre Cámara y Senado durante dos legislaturas. Decenas de representantes, del Gobierno y también de la oposición, le recibieron con carteles que le señalaban como elemento perturbador de los acuerdos de paz. Con estas premisas, el propio presidente colombiano, Iván Duque, quien le ha calificado en repetidas ocasiones de "mafioso", aseguró que las autoridades harán respetar el Estado de derecho.

"Ver a una persona con semejantes características, abandonar su esquema de seguridad, violando los protocolos de la UNP [Unidad Nacional de Protección], violando los protocolos de seguridad, solo muestra que su deseo es eludir la justicia”, manifestó el mandatario. Recordó que “tiene un llamado por parte de la Corte Suprema de Justicia a indagatoria, ahora, en los primeros días de julio". La misión de verificación de Naciones Unidas se unió a las voces que lamentan la desaparición de Santrich, expresó su "preocupación" por su decisión y le exhortó que cumpla con sus obligaciones.

Además del caso específico por el que un juzgado de Nueva York solicitó su extradición, todos en Colombia conocen a Santrich por unas palabras pronunciadas en 2012 en el marco de una de las primeras reuniones de la mesa de negociación instalada en Cuba. "Quizás, quizás, quizás", dijo entonces al ser preguntado si las FARC estaban dispuestas a pedir perdón a las víctimas. Hace diez días se arrepintió públicamente de aquel exabrupto. "Quiero pedir más que unas excusas, deseo pedir una vez más y de manera inequívoca perdón, perdón por el daño que hubiese causado por aquel comentario que hice", afirmó en el Congreso ante un grupo de víctimas.

Santrich llevaba más de un año en la cárcel de máxima seguridad de La Picota en Bogotá a la espera de una decisión de la justicia. A mediados de mayo, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el tribunal encargado de juzgar los crímenes del conflicto armado, dispuso su liberación y aplicó una garantía de no extradición, como contemplan los acuerdos de paz. Esa decisión aceleró la dimisión del fiscal general, Néstor Humberto Martínez, quien se negó a aceptarla. Horas después, renunció también la ministra de Justicia, Gloria María Borrero, alegando motivos personales. A esa tormenta institucional se añadió su rocambolesca salida de prisión. Cuando se disponía a pisar la calle, fue detenido de nuevo bajo cargos presentados por la justicia ordinaria. Finalmente, fue la Corte Suprema la instancia que permitió a Santrich afrontar esos cargos como congresista. En una entrevista concedida al programa Semana en Vivo hace tres semanas, el exguerrillero sugirió que estaría dispuesto a suicidarse si su caso judicial se tuerce.

El País
Francesco Manetto
Bogotá, Colombia
Lunes 1 de julio de 2019.


•    Presidente Duque confirma muerte de 'Guacho' en combates en Nariño

•    Era el criminal más buscado por Colombia y Ecuador. Un disparo acabó con su vida.

•    Los combates se registraron en Llorente, zona rural de Tumaco en Nariño.

'Guacho', el criminal más perseguido y temido en la zona de frontera con Ecuador y responsable del asesinato de tres periodistas del vecino país y del envío de toneladas de coca por el océano Pacífico, murió esta tarde en una operación combinada de Policía, Ejército y el CTI de la Fiscalía.  

El presidente Iván Duque confirmó en la noche de este viernes la muerte del jefe de las disidencias de las Farc en las selvas de Llorente, municipio de Tumaco, en Nariño.

Es la misma zona donde está el mayor enclave coquero del país y desde donde este hombre, que apenas hace poco más de un año era desconocido para los colombianos, se convirtió en uno de los principales capos de la droga.

Tras los combates quedaron en el sitio dos cuerpos. Uno de ellos era el de Walter Patricio Arizala, nombre de pila de alias Guacho, jefe de una banda que se hacía llamar 'frente Oliver Sinisterra' y que estaba plenamente dedicada al narcotráfico.

La noticia se confirmó tras la plena identificación, que se realizó en Tumaco, a donde los cadáveres fueron trasladados en helicóptero.

EL TIEMPO confirmó que la operación de rastreo incluyó la interceptación de al menos 120 líneas celulares y el reclutamiento de 15 personas de la región que tenían acceso a la zona rural por donde se movía 'Guacho'.

Con esa información, recabada por el CTI de la Fiscalía, se logró establecer 16 zonas en las que el capo y su segundo al mando, alias 'Pitufo', se movían con frecuencia.

Tres fuentes humanas fueron claves para establecer algunas de las rutinas del grupo criminal y además para ubicar y desmantelar varios laboratorios de droga.

La presión sobre sus finanzas llevó a Guacho a romper sus protocolos de seguridad y a utilizar canales no seguros, lo que permitió ubicarlo en Llorente. Allí fue abatido por un certero disparo. Estaba sin camisa, pero su pantalón y botas eran de marca, según una fuente que estuvo en la zona.
 
Esta mañana el ministro de la Defensa, Guillermo Botero, dijo que el pasado 15 de septiembre 'Guacho' se salvó de morir porque a pesar de haber sido impactado por un francotirador, lo salvó un chaleco blindado.

A 'Guacho' se le sindica del asesinato de cuatro infantes de marina en territorio ecuatoriano, (marzo de 2018), el secuestro y posterior asesinato de tres periodistas de El Comercio de Quito (abril de 2018), el secuestro y posterior asesinato de una pareja de ecuatorianos en (abril de 2018) y el asesinato de tres funcionarios del CTI (junio de 2018), entre otros crímenes.

De igual forma, se le acusa de enviar toneladas de cocaína hacia Centroamérica y Estados Unidos, ya que es uno de los grandes proveedores del cartel de Sinaloa.

Amenaza binacional

Alias Guacho, de 29 años, fue integrante de la columna móvil Daniel Aldana y del frente 29 de las Farc. Ingresó a los 17 años a la guerrilla, donde tuvo entrenamiento como explosivista.

Tras la desmovilización de esa guerrilla decidió seguir en la guerra y el narcotráfico.

En octubre de 2017, por primera vez el país oyó su alias. 'Guacho’ fue el cerebro de una violenta asonada en Nariño contra la erradicación de coca que terminó con la muerte de seis cocaleros. La justicia señaló que sus hombres dispararon indiscriminadamente contra los campesinos y policías.

Logró consolidar una banda de al menos 180 hombres, y libró por mucho tiempo una guerra territorial con los hombres del también abatido 'David', jefe de las 'Guerrillas Unidas del Pacífico' en Tumaco.

Tenía 3 órdenes de captura por los delitos de homicidio agravado y concierto para delinquir, además de dos circulares rojas de Interpol solicitadas por Ecuador y Colombia.

En el vecino país perpetró varios atentados buscando bajar la presión de las autoridades en su contra. Y ese plan tuvo su máxima expresión con el secuestro y posterior asesinato de los tres miembros del equipo periodístico de El Comercio de Quito, a quienes pretendió canjear por algunas de sus fichas criminales que habían sido capturadas.

Pocos minutos después del anuncio de Duque, los familiares de los periodistas asesinados emitieron un comunicado en el que lamentaron que el disidente haya sido abatido en vez de capturado. "Mueren también las posibilidades de acceder a la información que poseía no solo sobre lo que ocurrió con Paúl, Javier y Efraín, sino también con Óscar Villacís y Katty Velasco y sobre los vínculos entre las organizaciones narcodelictivas y la institucionalidad ecuatoriana", dijeron.

Familiares del equipo de prensa de @elcomerciocom secuestrado y asesinado en la frontera señalan que con su muerte 'Guacho' se lleva información de crímenes en la frontera y de los vínculos de su organización con la institucionalidad ecuatoriana» http://bit.ly/CmbtesGacho

Estas órdenes de captura internacional contra Guacho estaban fundamentadas en el secuestro y posterior asesinato de del periodista Javier Ortega, del fotógrafo Paúl Rivas y del conductor Efraín Segarra, todos vinculados al diario El Comercio, de Ecuador.

En el vecino país logró también una profunda infiltración en las fuerzas de seguridad que aún está siendo investigada por la justicia.

También se le responsabilizó por el secuestro y asesinato de la pareja de ecuatorianos Óscar Villacís y Katty Velasco. Por estos cinco asesinatos lo calificaron como el hombre más buscado de Ecuador.

Tras la fallida operación de septiembre, al menos 3.000 uniformados estaban tras su rastro. La búsqueda terminó este viernes.

El Tiempo
Bogotá, Colombia
Sábado 22 diciembre de 2018.


El mexicano era conocido en los años 80 como el “narco de narcos”. Es uno de los fundadores del cartel de Guadalajara y es señalado como uno de los responsables del asesinato de un agente de la DEA que se infiltró en dicha organización. Hoy, dicen en México, está prófugo de la justicia.


La captura de Seuxis Hernández Solarte, o Jesús Santrich, como popularmente es conocido, generó un revuelo nacional que tiene en aprietos el Proceso de Paz logrado entre el Gobierno y la Farc –hoy partido político–. Sin embargo, los resultados de una operación encubierta de la DEA dejarían al descubierto los nexos que el líder del secretariado de las Farc habría formado con grandes capos de la droga en México. Entre las evidencias que hoy juegan en su contra, las autoridades tienen un cuadro que Santrich habría enviado hasta con firma a Rafael Caro Quintero, uno de los precursores del cartel de Guadalajara y conocido como el “narco de los narcos”.

Caro Quintero proviene de una familia de campesinos de bajos recursos. Es el mayor de tres hermanos y, cuando cumplió la mayoría de edad, decidió abandonar la casa de sus padres para emprender su vida de manera independiente. De acuerdo con el portal Animal Político, trabajó como chofer de un camión y después conoció a personajes del mundo del hampa que le propusieron pagarle una buena renta a cambio de que en los terrenos de sus padres sembrara marihuana. Así lo hizo, y después de tener el capital suficiente compró terrenos con el mismo propósito. Pronto, sus ambiciones pasaron al terreno de la droga en grande.

Nació el 3 de octubre de 1952 en la comunidad de La Noria, en Badiraguato, una ciudad ubicada en el estado de Sinaloa. Según medios mexicanos, que han contado su histórico actuar en el mundo de la mafia, es considerado como uno los hombres que dio origen a los grandes carteles de droga en México. Él fundó, en conjunto con sus socios Miguel Ángel Félix y Ernesto Fonseca Carrillo, alias Don Neto, el cartel de Guadalajara: una organización que en los años de 80 llegó a ser uno de los carteles más poderosos de ese país y con nexos con carteles de Colombia.

El poder que llegó a amasar lo vincularía con uno de los precursores del narcotráfico en el país azteca: Pedro Avilés Pérez, mejor conocido como El León de la Sierra. De él, dicen portales de noticia en México, Rafael Caro Quintero aprendió todas las movidas del negocio del tráfico de estupefacientes. Día tras día sus socios fueron incrementando, pues también llegó a tener vínculos con Juan José Esparragoza Moreno, alias El Azul, ex detective de la Policía que después se convirtió en un reconocido narcotraficante en México y quien mediaba en las disputas de los mismos.

En 1989 fue condenado por narcotráfico, homicidio y por el secuestro, tortura y asesinato de Enrique Camarena, un agente de la Administración para el Control de Drogas de los Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) que se había infiltrado en las entrañas del cartel de Guadalajara para desenmascarar su actuar delictivo. Aunque logró asestar grandes golpes contra grupos criminales, una operación desarrollada en el Rancho Búfalo, de propiedad de Caro Quintero, lo habría dejado al descubierto y posteriormente fue asesinado. El “narco de los narcos” fue capturado en 1985 en Costa Rica, extraditado a México y, condenado a 40 años de prisión, de los cuales ha pagado 28. (Le sugerimos: Padre de ex reina de belleza, entre los detenidos del caso "Santrich")

En 2013, un tribunal de Jalisco dejó a Rafael Caro Quintero en libertad y después pasó a la clandestinidad. Según InSight Crime, fundación dedicada al estudio de las amenazas a la seguridad nacional y ciudadana en Latinoamérica y el Caribe, la DEA ofreció una recompensa de US$5 millones por información que llevara nuevamente a su detención, pues luego se expidió una nueva orden de captura en su contra en razón a que todavía le falta una parte de su pena por cumplir. También fue incluido en la lista de personas más buscadas.

Desde entonces, el paradero de Rafael Caro Quintero es incierto. Sin embargo, una señal de su supervivencia apareció cuando entre los elementos incautados a Jesús Santrich estaba un cuadro fechado en noviembre de 2017 con el siguiente mansaje: “Para don Rafa Caro, con aprecio y esperanza de paz”. Obra que daría cuenta del vínculo entre el capo mexicano y uno de los líderes de la extinta guerrilla, y que ahora es una de las pruebas que la justicia norteamericana y colombiana tienen en su poder.

El Espectador
Bogotá, Colombia
Martes 10 de abril de 2018.


Los pagos eran realizados a cambio de “permisos” para actuar en los territorios dominados por la guerrilla colombiana


Marcelo Odebrecht admitió que le dio dinero a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) durante los últimos 20 años, a cambio de “permiso” para actuar en los territorios dominados por ellos. La información la revela el medio brasileño Veja.com.

Los pagos comenzaron a ser realizados en la década de 1990, en US$ 50.000 y US$ 100.000 por mes, según informaron las autoridades de Brasil. Las investigaciones sobre el caso apenas comienzan.

Este nuevo capítulo suma al escándalo protagonizado por la multinacional brasileña Odebrecht. Ya se había conocido que la compañía pagó en 12 países para quedarse con contratos de infraestructura y energía. El Departamento de Justicia de EE UU y las fiscalías suiza y brasileña hablan de 439 millones de dólares en sobornos, de los cuales 11,2 se habrían pagado en Colombia. Pero esa suma puede aumentar porque el periodo indagado es solo del 2009 al 2014 y Odebrecht llegó al país en los 90 con el mismo esquema de sobornos.

Van 76 ejecutivos de la multinacional en el listado de colaboradores de la justicia de Brasil en donde hay 80 presos, incluido Marcelo Odebrecht, cabeza de la organización y 50 políticos señalados.

Evidencia enviada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos y obtenida por la Fiscalía de Colombia señala que políticos, altos exfuncionarios del gobierno colombiano, congresistas activos, cuatro funcionarios de la Agencia Nacional de Infraestructura de Colombia, empresarios y miembros de la rama judicial, participaron en el entramado de sobornos.

La Fiscalía en Colombia empezó a citar a ex funcionarios y congresistas mencionados dentro de la investigación para establecer el paradero de los sobornos, los nombres de otros involucrados y revelar el 'modus operandi' de la contratación corrupta de la firma brasileña.

El Tiempo / GDA
Bogotá, Colombia
Domingo 5 de marzo de 2017.


El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, fue reconocido con el Nobel de la Paz por sus esfuerzos para acabar con una guerra civil de más de medio siglo que se cobró la vida de más de 200,000 colombianos.


El presidente de Colombia Juan Manuel Santos fue galardonado este viernes 7 de octubre con el Nobel de la Paz por encaminar un acuerdo de paz histórico firmado por la guerrilla marxista de las FARC, y rechazado por la población en un plebiscito.

El reconocimiento fue hecho apenas cinco días después de que el pueblo colombiano rechazó en referéndum el acuerdo de paz forjado entre Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). La resolución del premio no cita a la contraparte de Santos en las negociaciones, el líder de la guerrilla, Rodrigo Londoño.

"Esperamos que esto aliente todas las buenas iniciativas y a todos los actores que podrían tener un papel decisivo en el proceso de paz y aportará finalmente la paz a Colombia después de décadas de guerra", declaró la presidenta del Comité Nobel noruego, Kaci Kullmann Five, al anunciar el ganador.

Antiguos halcones convertidos en palomas, Santos y el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Londoño, alias Timochenko, firmaron el 26 de septiembre un acuerdo histórico para poner fin a un conflicto que duraba desde más de medio siglo.

Contra todo pronóstico, el pueblo colombiano rechazó el acuerdo en un plebiscito el domingo 2 de octubre, reclamando entre otras medidas que los guerrilleros desmovilizados no puedan participar en la vida política y que vayan a la cárcel, en lugar de beneficiarse de penas alternativas.

Los votantes colombianos rechazaron el acuerdo el domingo por el más estrecho de los márgenes —menos de un punto porcentual— por la preocupación de que los rebeldes, que estuvieron detrás de muchas atrocidades, recibieron un acuerdo a su favor. Bajo los términos del acuerdo, los rebeldes que entreguen sus armas y confiesen sus crímenes evitarán pasar tiempo en la cárcel y en su lugar las FARC les darán 10 escaños en el Congreso hasta 2026.

"Existe un peligro real de que el proceso de paz se interrumpa y de que la guerra civil se reanude", lo que hace "todavía más urgente el respeto del alto el fuego por las partes, encabezadas por el presidente Santos y el jefe de la guerrilla de las FARC Rodrigo Londoño", advirtió el comité Nobel.

El fracaso del referéndum obligó a Bogotá y a la guerrilla a reanudar sus negociaciones, a las que el comité Nobel da un espaldarazo este viernes con el peso simbólico del premio.

"El hecho de que una mayoría de votantes dijera no al acuerdo de paz no significa necesariamente que el proceso de paz esté muerto", argumentó. "El referéndum no era una votación a favor o en contra de la paz", agregó el comité.

El acuerdo de paz se cerró tras casi cuatro años de negociaciones públicas en Cuba. El proceso se alargó en total seis años, incluyendo una primera fase de diálogo secreta, según explicó Santos en su día.

Santos, de 65 años, es un mediador inesperado en este conflicto. Criado en una de las familias más ricas de Colombia y educado en la Universidad de Harvard, durante su etapa como ministro de Defensa hace una década fue responsable de algunos de los mayores golpes militares a las FARC. Entre las operaciones más destacadas están una incursión transfronteriza a Ecuador en 2008 que derivó en la captura de un alto comandante y en el rescate de tres estadounidenses secuestrados por la guerrilla cinco años antes.

En base al acuerdo de paz que negoció, los rebeldes que entreguen sus armas y confiesen sus delitos evitarán cumplir penas de cárcel y las FARC obtendrán 10 escaños en el congreso hasta 2026 para suavizar su conversión en un movimiento político.

Santos y Londoño se reunieron solo en dos ocasiones durante todo el proceso de paz: el año pasado, cuando dieron los últimos retoques a la parte más controvertida del acuerdo — la que aborda las sanciones a la guerrilla por sus crímenes de guerra — y el mes pasado en la firma del acuerdo ante líderes mundiales y el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

Esta es la primera vez que el Premio Nobel de la Paz va a parar a Latinoamérica desde 1992, cuando el comité reconoció a la activista por los derechos humanos guatemalteca Rigoberta Menchú.

Al reconocimiento aspiraban este año 376 candidatos, una cifra récord. El año pasado se premió al Cuarteto para el Diálogo Nacional de Túnez por sus esfuerzos para construir una democracia plural.

No hay premio para las FARC

Conforme a la tradición, el Comité no quiso explicar por qué este premio no estaba compartido con las FARC.

El miércoles 5 de octubre, después de reunirse con los opositores al acuerdo, entre los cuales su predecesor y ex mentor Álvaro Uribe, el presidente Santos estimó que "la paz está cerca y la vamos a alcanzar".

Cuando fue ministro de Defensa durante la presidencia de Uribe lanzó la mayor ofensiva contra la guerrilla marxista. Pero decidió no obstante seguir la vía de las negociaciones tras ser elegido presidente, hace seis años.

"Seguiré buscando la paz hasta el último minuto de mi mandato porque ese es el camino para dejarles un mejor país a nuestros hijos", prometió recientemente.

Aunque hace apenas unos días aseguraba no buscar el Nobel, la recompensa fortalece al presidente en su búsqueda de una reconciliación de Colombia, azotada por décadas de violencia de guerrillas, paramilitares y fuerzas estatales que han causado 260,000 muertos, 45,000 desaparecidos y 6.9 millones de desplazados.

El premio, que consiste en una medalla de oro, un diploma y un cheque de ocho millones de coronas suecas (unos 950,000 dólares), le será entregado en Oslo el 10 de diciembre, fecha de aniversario de la muerte de su fundador, el científico e industrial sueco Alfred Nobel (1833-1896).

El año pasado, el Nobel de la Paz fue para el Cuarteto para el Diálogo Nacional Tunecino, actores de la sociedad civil que permitieron salvar la transición democrática en Túnez.

En esta edición, el Comité Nobel noruego había recibido no menos de 376 candidaturas para el premio, un centenar más que el récord anterior (278).

AFP / AP
Estocolmo, Noruega
Viernes 7 de octubre de 2016.


Además del No, ganó la abstención: fue la más alta en los últimos 22 años


Los colombianos rechazaron este domingo en un plebiscito los acuerdos de paz entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las FARC, lo que dejó al país sumido en la incertidumbre sobre qué pasará con el cese definitivo del fuego y el proceso de desarme pactados con esa guerrilla.

En forma sorpresiva, porque todos los sondeos preelectorales anticipaban la aprobación de los acuerdos, el “No” obtenía el 50.23% de los votos, mientras que el “Sí” el 49.76%.

Estos resultados, divulgados por la Registraduría Nacional, la institución encargada de organizar el plebiscito, incluían el escrutinio del 99.64% de las mesas electorales y se consideran irreversibles.

Con el triunfo del “No”, los acuerdos de paz con las FARC, que fueron negociados a lo largo de tres años y nueve meses por el gobierno de Santos, quedan inválidos y no podrán ser aplicados ya que el plebiscito tiene carácter vinculante para el presidente.

La gran pregunta que queda en el aire es si las FARC y las Fuerzas Militares, que desde junio pasado mantenían un cese del fuego bilateral y definitivo del fuego, volverán o no a la guerra.

El “No” tenía seis millones 363 mil 989 votos, mientras que el “Sí” acumulaba seis millones 424 mil 385.

Luego de conocerse los resultados, el presidente Santos mantenía una reunión urgente con su gabinete para estudiar las acciones a seguir. El mandatario había dicho que si ganaba el “No” a los acuerdos no había ninguna posibilidad de renegociar los acuerdos con las FARC ni tenía un plan “B”.

Los promotores del “No”, encabezados por el expresidente Álvaro Uribe y su partido, el Centro Democrático, había dicho que de ganar esa opción renegociarían los acuerdos de paz con las FARC, en especial los puntos de justicia y de participación política.

Uribe rechaza que los jefes de las FARC que hayan cometido delitos de lesa humanidad paguen esos crímenes con penas alternativas y pide que lo hagan con cárcel efectiva. Tampoco está de acuerdo con que participen en política.

El exvicepresidente y dirigente del Centro Democrático pidió a las FARC mantener el cese al fuego y sentarse a renegociar los acuerdos de paz.

“Se trata de reconducir este proceso de paz, no de terminarlo”, dijo.

Las FARC señalaron en su cuenta de Twitter: “El amor que llevamos en el corazón es gigante y con nuestras palabras y acciones haremos posible alcanzar la paz”. El jefe de negociadores de esa guerrilla, Iván Márquez, dijo que más tarde emitirán un pronunciamiento.

La jornada del plebiscito para decir “Sí” o “No” a los acuerdos de paz se desarrolló con normalidad y en medio de fuertes lluvias, lo que desalentó la masiva afluencia de votantes a las urnas.

Esto, finalmente, acabó favoreciendo a los opositores a los acuerdos de paz, ya que según todos los estudios de opinión entre menos abstención se registrara en la jornada, más alta sería la posibilidad de que ganara el “Sí”.

La abstención se ubicó en 62.63% del electorado.

El mal tiempo se dejó sentir sobre todo en los departamentos de la costa caribe colombiana, que fue golpeada por el huracán Matthew.

Preocupado porque el temporal inhibiera a los electores, el presidente Santos hizo un llamado a los colombianos el domingo temprano, tras presentarse a sufragar en una mesa en la céntrica Plaza de Bolívar.

“Yo espero que todos, todos los colombianos salgan a votar -dijo-, a pesar de la lluvia, a pesar del mal tiempo en algunos lugares, todos tenemos que ejercer ese derecho, todos los colombianos tenemos que salir a votar en este día histórico”.

A pesar de las precipitaciones, que amainaron en la medida en que avanzó el día, la jornada, que se extendió entre las 8:00 y las 16:00 horas locales, se realizó en calma en todo el territorio aunque en algunos puntos se registraron incidentes aislados.

El más grave de ellos ocurrió en una vereda del suroriental departamento del Guaviare, donde una mesa de votación fue hostigada desde la distancia por un grupo de desconocidos que hicieron detonar artefactos explosivos.

Aunque no hubo víctimas ni daños materiales, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, señaló que en esa zona opera el Frente Primero de las FARC, donde existe una disidencia que no respalda los acuerdos de paz con el gobierno.

Villegas señaló que, además de ese hecho, no se registraron situaciones de violencia durante la jornada.

“Desde el punto de vista de la seguridad, este es el acto más seguro, tal vez, en toda nuestra historia”, aseguró el ministro de Defensa.

Al asistir por la mañana a votar a una mesa del norte de Bogotá, el jefe del equipo de negociadores del gobierno con las FARC, Humberto de la Calle, dijo que Colombia ya ensayó el “No” y el conflicto armado se ha prolongado por 50 años.

Señaló que, además, “están pasando cosas: la guerrilla comenzó la destrucción de armamento artesanal ayer (sábado), ha ofrecido un inventario de bienes para reparar (a las víctimas del conflicto), ha pedido perdón y sería lastimoso que eso se frustrara”.

Esto, finalmente, ocurrió.

Además del No, ganó la abstención: fue la más alta en los últimos 22 años

A las urnas dejó de ir el 62,6% de los colombianos habilitados para votar. Las 10 tasas más altas se presentaron en departamentos donde ganó el SÍ.

Las encuestas sobre el plebiscito para refrendar el acuerdo el entre Gobierno y las Farc pronosticaron una baja participación. Fue, quizás, en lo poco que acertaron los estudios de opinión. Este domingo, la participación fue de un escaso 37,4%. O, lo que es lo mismo: la abstención fue del 62,6%.

Es una cifra alta en la historia reciente de Colombia. Si se tienen en cuenta las elecciones de corte nacional que precedieron al plebiscito, como las presidenciales de los años anteriores, una abstención superior no se veía desde la primera vuelta de los comicios de 1994, cuando los candidatos más fuertes en contienda eran el liberal Ernesto Samper (que a la postre ganó en el balotaje) y el conservador Andrés Pastrana. La abstención en ese momento fue de 66,2%.

Desde entonces, la abstención fue inferior, hasta ahora, como se muestra a continuación:

Plebiscito 2016: 62,60%

Segunda vuelta presidenciales 2014: 52,03%

Primera vuelta presidenciales 2014: 59,90%

Segunda vuelta presidenciales 2010: 55,67%

Primera vuelta presidenciales 2010: 50,73%

Presidenciales 2006: 54,95%

Presidenciales 2002: 53,53%

Segunda vuelta presidenciales 1998: 41,15%

Primera vuelta presidenciales 1998: 48,88%

Segunda vuelta presidenciales 1994: 56,66%

Primera vuelta presidenciales 1994: 66,23%

De manera paradójica, las 10 tasas más altas de abstención en el plebiscito por la paz se presentaron en departamentos donde ganó el Sí. Estos son:

Colombianos en el exterior: 87,0

La Guajira: 80,6%

San Andrés: 79,8%

Bolívar: 76,7%

Vaupés: 76,3%

Guainía: 76,0%

Atlántico: 75,9%

Magdalena: 75,6%

Amazonas: 73,8%

Vichada: 73,8%

Proceso
El Espectador
Rafael Croda
Bogotá, Colombia
Domingo 2 de octubre de 2016.

Los equipos del gobierno de Colombia y de la guerrilla de las FARC anunciaron oficialmente esta tarde en La Habana, Cuba el fin de las negociaciones y el cierre del acuerdo final de paz, que daría fin a más de 50 años de conflicto armado.

Tras cuatro años de negociaciones, ambos equipos llegaron a un "acuerdo final, integral y definitivo", informaron en un mensaje a los medios desde la isla.

Las partes dijeron que el acuerdo busca "el fin del conflicto y una paz duradera".

El arribo a un acuerdo se vislumbró a comienzos de agosto cuando las partes presentaron una suerte de hoja de ruta que guiará el cese del fuego bilateral, el cual entrará en vigencia desde el mismo momento en que se firme el acuerdo definitivo.

El cese al fuego significa el fin de los enfrentamientos entre el Estado y las FARC.

Ahora, el gobierno colombiano debe informar al Congreso para que convoque a un plebiscito, en el cual los colombianos dirán si respaldan o no el acuerdo.

El anuncio se hizo desde La Habana.

En la mañana, el presidente colombiano Juan Manuel Santos había dicho que esperaba dar al país una noticia histórica porque "todos debemos estar muy contentos porque hoy es un día muy especial".

En tanto, el máximo jefe de las FARC, Rodrigo Londoño o "Timochenko", comentó al espacio informativo Nueva Colombia Noticias que "esta mañana iniciamos la cuenta regresiva en función de cerrar los acuerdos de paz".

Añadió que quería compartir con el pueblo colombiano la buena nueva. "Los invito a todas y a todos a que nos acompañen a seguir haciendo esfuerzos por conquistar la paz con justicia social".

La víspera en las redes sociales circularon fotografías de las delegaciones en Cuba poniendo a punto el acuerdo final. La imagen fue difundida por el equipo de paz del gobierno, que la acompañó con la frase "se acerca el día... Vamos camino a la paz".

Se espera que apenas haga el anuncio oficial al país, el jefe de Estado informará oficialmente al Congreso para que convoque a un plebiscito en el que los colombianos dirán si apoyan o no los acuerdos alcanzados en la isla.

"Este es un gran momento histórico para el país. Acabar una guerra tan dura es toda una hazaña", indicó a The Associated Press monseñor Luis Augusto Castro, arzobispo de Tunja y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia.

El prelado agregó que es clave que en adelante se desarrollen en el país campañas pedagógicas para que los colombianos tengan claro qué fue lo que se acordó en la capital cubana.

También de histórica calificó la noticia el ex alto comisionado para la paz Víctor Ricardo, quien hizo hincapié en que durante 60 años el Estado trató de derrotar sin éxito a las guerrillas por la vía militar y que como no lo pudo hacer acudió la negociación.

Los diálogos han tenido una férrea oposición entre los seguidores del ex presidente Álvaro Uribe (2002-2010).

La proximidad de la clausura exitosa de la mesa de diálogo en La Habana se avizoró a comienzos de agosto cuando las partes dieron a conocer una suerte de hoja de ruta que guiará el cese del fuego bilateral que entrará en vigencia desde el mismo momento en que se firme el acuerdo definitivo y que en la práctica significará el fin de los enfrentamientos entre el Estado y las FARC.

También se establecieron a inicios de mes los mecanismos de monitoreo para el fin de las hostilidades que correrán a cargo de Naciones Unidas y grupos de observadores internacionales y el funcionamiento de 23 zonas y ocho puntos a los cuales arribarán de manera transitoria los guerrilleros mientras se realiza el proceso de abandono de las armas.

Asimismo se estableció que la recolección y almacenamiento del armamento en poder de las FARC se desarrollará en tres fases a los 90, 120 y 150 días de la firma de la paz.

Desde fines de 2012 la administración de Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) llevan adelante en Cuba el proceso para tratar de poner fin a más de medio siglo de conflicto armado interno.

Hasta ahora las delegaciones han llegado a acuerdos en temas clave como una reforma agraria, la participación de los rebeldes en política, la lucha conjunta contra el narcotráfico, el resarcimiento de las víctimas, el blindaje jurídico y político a los puntos que se acuerden en la negociación, la forma en que los actores del conflicto armado pagarán por sus crímenes, el cese bilateral y definitivo del fuego y el abandono de las armas por parte de los rebeldes.

Según cifras oficiales las FARC tienen en sus filas a unos 7 mil combatientes.

En los últimos 15 años el ejército colombiano, apoyado por el gobierno de Estados Unidos, desató una ofensiva que diezmó las tropas del movimiento insurgente y replegó a sus combatientes pero sin lograr derrotarlos, lo que puso a las partes en la necesidad de sentarse en una mesa de diálogo como la desarrollada en La Habana.

Si se formaliza el acuerdo final se extinguiría el último gran movimiento armado de América Latina.

En el país quedaría operando el Ejército de Liberación Nacional (ELN), aunque el gobierno de Santos también busca negociar la paz con ese grupo rebelde.

Pese a los esfuerzos de las FARC y la administración de Santos la reconciliación entre los colombianos parece compleja tras un enfrentamiento que dejó más de 220.000 muertos, miles de desaparecidos y millones de campesinos desplazados a las ciudades desde que se iniciaron las hostilidades en 1964.

AP
Ana Espinosa
La Habana, Cuba
Miércoles 24 de agosto de 2016.


La Fiscalía General de la Nación ha presentado un informe que recoge 232 casos, entre los cuales hay incluso violaciones a niñas menores de 5 años


Nunca lo han querido reconocer, incluso los jefes guerrilleros tachan las informaciones de propaganda difamatoria contra ellos. Pero los estremecedores testimonios de guerrilleras que EL MUNDO ha conocido a lo largo de los años y el grueso expediente que la Fiscalía General de la Nación presentó recientemente, evidencia que los abusos sexuales, la discriminación hacia la mujer y los abortos forzados fueron norma en las FARC.

"En las FARC había una política orientada a la violencia sexual contra la mujer pero también encontramos casos documentados contra hombres", dijo en la presentación del informe, que recoge 232 casos, el vice-Fiscal Jorge Perdomo. En sus investigaciones hallaron casos de violaciones de niñas menores de cinco años.

En lo que recibían idéntico trato hombres y mujeres era en los juicios por indisciplina e intento de fuga. De ser declarados culpables, con independencia de su género, morían acribillados a balazos. Numerosos guerrilleros que lograron escapar así lo relatan. Miles de menores de edad se incorporaban a las filas, unos voluntarios, atraídos por el uniforme o huyendo de los malos tratos en sus miserables hogares, y otros obligados. Pero en cuanto comprobaban que la vida real en los campamentos en nada se parecía a la que habían soñado, empezaban a planear su huida.

"La mujer no vino a la guerra a parir, sino a combatir"

El deseo de ser madre fue una de las razones que empujó a muchas chicas a escapar. En la VIII Conferencia que celebraron las FARC, concluyeron que las que quedaran embarazadas debían abortar, quisieran o no hacerlo. "La mujer no vino a la guerra a parir sino a combatir", decían.

Uno de los que practicaron decenas de abortos, en su inmensa mayoría forzados, vive hoy en España. Héctor Albeidis Arboleda reside desde 2014 en el barrio San Blas de Madrid. En Colombia la justicia le espera para que responda por más de medio millar de abortos obligados. En los últimos dos meses le han sumado nuevos casos a los que ya le tenían probados. Según consta en el trabajo de la Fiscalía de Pereira, en donde vivía antes de cruzar el Atlántico, trabajó para 11 Frentes de las guerrillas, no solo de las FARC.

"Vi que me salió el bebé. Estaba bien formado, tenía sus manitas, sentí que le palpitaba su corazón como un minuto", narraba una de sus víctimas. Reclutada siendo niña, fue violada por un comandante. "Nunca había tenido relaciones con un hombre, era virgen, y a los ocho meses de estar allí un comandante me dijo que si lo dejaba tener relaciones me dejaba ir para la casa. Pensé que era verdad y me violó a la mala, en una guardia y al mes me di cuenta de que estaba preñada".

De "Burdo montaje de la Fiscalía", calificó Iván Márquez las publicaciones sobre Arboleda en su momento, pero el aluvión de pruebas recogidas en los ordenadores incautados a diferentes comandantes así como declaraciones de antiguas guerrilleras, aún traumatizadas por sus trágicas vivencias, son irrefutables.

"La planificación es obligatoria y en los casos de embarazo realizar el legrado. Mantener el secreto de las áreas de los hospitales", rezaba una de las órdenes por escrito que dejó el 'Mono Jojoy', número dos de dicha banda terrorista hasta que el Ejército le abatió.

La Fiscalía ha documentado incluso abusos sexuales contra niñas menores de 10 años, puesto que las FARC no ponían límites a la edad de reclutamiento.

Tras cuatro años de negociaciones, los delegados de las FARC en Cuba todavía persisten en negar las evidencias y más bien aseguran que su organización armada es ejemplo del respeto a la equidad de géneros.

El Mundo
Salud Hdez. Mora
Madrid / Bogotá
Miércoles 10 de agosto de 2016.


“La amenaza a la paz la representan los sectores que se han lucrado de la guerra”

En el discurso que dio durante la ceremonia de firma del acuerdo sobre el fin del conflicto, el máximo comandante de las Farc, Timoleón Jiménez, fue directo al grano: “Claro que las Farc haremos política. Sí, esa es nuestra razón de ser, pero lo haremos por medios legales y pacíficos”. Muestra de esa realidad son las respuestas dadas en esta entrevista con El Espectador.

El evento del jueves en La Habana marcó el punto de inflexión del proceso de paz y el jefe insurgente tuvo una ardua jornada diplomática, que incluyó reuniones privadas con el presidente Santos, el jefe de Estado venezolano, Nicolás Maduro, y el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon. Una muestra de que las Farc tienen hoy el micrófono abierto en Colombia y el mundo.

Esta realidad no sólo fue evidente con los encuentros privados, sino que también se vio en el detrás de cámaras de la ceremonia. Imágenes impensables hace unos años quedaron en la memoria de los asistentes. El abrazo a la salida del salón de protocolo entre Iván Márquez, jefe de la delegación de las Farc, y el general Javier Flórez, quien lideró la subcomisión para el fin del conflicto, fue muestra de que el trabajo en la mesa de diálogos unió a quienes se enfrentaron ferozmente en los campos de batalla.

También fue muestra del cambio de lenguaje que los primeros en ponerse de pie para aplaudir al presidente Juan Manuel Santos cuando dio su discurso fueron los miembros de la delegación de la guerrilla, a pesar de que el jefe de Estado señaló que había sido el hombre que le dio los golpes militares más duros a la insurgencia. O que los periodistas se referían al comandante de las Farc como “señor Timochenko”.

Imágenes emotivas. Históricas como el aplauso cerrado con que fue recibido el presidente Santos cuando ingresó al avión presidencial luego de la realización del evento. Los invitados se levantaron de sus sillas y en dos ocasiones los aplausos retomaron su intensidad. Y es que tras terminar el acto formal, invitados y delegados de la mesa intercambiaron, en un ambiente de júbilo, conversaciones animadas. Un enjambre de periodistas buscaban declaraciones y fotografías para la posteridad.

El jueves 23 de junio el salón de protocolo de El Laguito, en La Habana, se convirtió en el testigo mudo de un acto de verdadera reconciliación, el del fin de la guerra más larga del hemisferio occidental. Y el hecho de que Cuba fuera el anfitrión hizo más simbólico todo. Porque esta pequeña isla inspiró el surgimiento de las guerrillas latinoamericanas, y su eterno antagonista, Estados Unidos, tenía a su representante, Bernard Aronson, allí sentado.

Es en este nuevo ambiente que Timochenko pide al gobierno estadounidense aportar a la paz con la liberación de Simón Trinidad, quien está preso en una cárcel de Colorado desde hace trece años. De la misma manera afirma enfáticamente que la rebelión armada culminará cuando desaparezcan los factores que engendraron el alzamiento campesino.

A juicio de las Farc-EP, ¿cuándo termina la rebelión armada: cuando se firme el acuerdo final o cuando dejen las armas?

La rebelión armada en general sólo terminará cuando desaparezcan las condiciones materiales que la generaron. Para hacer posible esa halagadora realidad es que hemos trabajado con intensidad durante varios años en la mesa de conversaciones de La Habana. El acuerdo final supone que tal aspiración ha sido concluida, y la más clara demostración de ello será la dejación de las armas en los términos pactados. Nuestra vinculación a la actividad política legal, sin armas y con plenas garantías, implica también el cumplimiento de los compromisos adquiridos de parte y parte.

¿Cuánto proyecta usted que puede tardar la firma del acuerdo final?

Si partimos de lo consensuado en la reunión privada que sostuve con el presidente Santos el pasado 23 de junio en La Habana, en la que participaron los jefes de ambas delegaciones, creo que dicha firma puede producirse más pronto de lo que tenía en mente. Pero eso depende de que en la mesa no se entraben las cosas, se demuestre real voluntad política y se agilicen los mecanismos para implementar normas y producir hechos que deben estar listos antes de la firma.

¿La liberación de “Simón Trinidad” es una condición de las Farc-EP para la firma del acuerdo final?

En la construcción de un acuerdo de paz, ninguna de las partes debe plantear a la otra condiciones insalvables. Pero sí tiene la obligación de entenderla lo máximo posible, generar confianza y demostrar voluntad de modificar posiciones inflexibles. El caso de Simón Trinidad es simbólico de cómo en Colombia se ha tratado al adversario político, apelando incluso a gobiernos extranjeros que se han prestado para eso. Simón fue condenado injustamente por unos hechos que jamás cometió. Ellos mismos se vieron imposibilitados para condenarlo por narcotráfico y luego por terrorismo. Trajeron de los cabellos una acusación absurda y consiguieron de modo tramposo una sentencia en su contra. Consideramos que tanto el gobierno de los Estados Unidos como el de Colombia se encuentran ante la posibilidad de demostrar un real cambio de actitud frente a quienes piensan diferente. Eso, desde luego, sería un mensaje de enorme significación para todos.

¿Por qué el presidente Santos dice que ustedes están preparados para la guerra urbana si no se firma la paz?

Eso habría que preguntárselo a él. Nosotros sí nos estamos preparando para llegar a las zonas urbanas, pero con un mensaje de reconciliación y de paz con justicia social. Eso implica interlocución con todo el mundo, para entre todos elaborar fórmulas que nos permitan la construcción de una Colombia sin violencia política, justa socialmente, democrática y en franco progreso.

¿Cree que Uribe es una amenaza para la paz?

La amenaza para la paz la representan los sectores que se han lucrado de la guerra y que también gracias a ella han conseguido enquistarse en el poder, particularmente en las regiones, creando grandes emporios económicos ligados al narcotráfico, la corrupción y las formas más repugnantes de violencia. El alcance de esa amenaza también depende de la fortaleza de los sectores que creen y trabajan por la paz, que creemos se reproducen de manera acelerada en Colombia y recibirán enorme impulso con la firma de un acuerdo final en La Habana.

Con los últimos acuerdos y su posición respecto al Congreso, las Fuerzas Armadas y la Corte Constitucional, ha quedado la sensación de que las Farc-EP han aceptado la institucionalidad. ¿Es así?

Si nos vamos a incrustar en la vida política, económica y social del país, ¿usted cree que podríamos lograrlo por fuera de la institucionalidad? Los acuerdos precisamente apuntan a que quienes, como nosotros, creen que hay que hacer profundos cambios en las instituciones dejen de ser perseguidos, asesinados o encarcelados por ellas. Eso no quiere decir que nuestras propuestas de profundas reformas institucionales hayan desaparecido. Seguiremos trabajando por ellas en un escenario pacífico, desarmado y legal, buscando obtener el respaldo mayoritario de los colombianos a fin de imponerlas.

¿Qué mensaje les da a las víctimas del conflicto armado?

Necesitamos que nos ayuden a terminar de construir el espacio donde todos podamos reconciliarnos y sentar las bases para levantar el edificio de la paz, en el que nunca más nadie tenga que sufrir las calamidades de la guerra y la violencia política. Las víctimas no pueden ser vistas sólo como si fueran mendigos que claman por una reparación económica, sino como agentes activos de las transformaciones necesarias para que no haya más injusticias, más viudas y huérfanos, más familias destrozadas y mayor desolación. Cuando se habla de este asunto suele imprimírsele cierto sesgo que sólo mira las personas y familias afectadas por la insurgencia, pero no se puede olvidar que hay víctimas de la otra parte, mucho mayores en número y dolor, y que incluso van más allá de la violencia política, como los desempleados, los privados de sus viviendas, los muertos a la puerta de los hospitales y todas esas tragedias nacidas de la desidia oficial.

El Espectador
Alfredo Molano Jimeno
La Habana, Cuba/ Bogotá
Sábado 25 de junio de 2016.

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El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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