El presidente estadounidense aseguró que el “asalto” que se está viviendo en el sur de su país es “mucho más importante” que los tratados comerciales

A medida que avanza una caravana de migrantes hondureños hacia Estados Unidos, también se eleva el tono de las amenazas de Donald Trump. El presidente estadounidense recurrió este jueves su artillería más pesada y amenazó a México con enviar a las tropas militares a la frontera y cerrarla. Además, lanzó una granada. El republicano sostuvo que la situación en el sur del país, “incluidos los elementos criminales y las drogas”, le importan “mucho más” que el USMCA, el nuevo acuerdo comercial pactado entre EE UU, México y Canadá, que aún debe ser firmado por los tres países para entrar en vigor.

Los cerca de 3.000 migrantes, en su mayoría hondureños, iniciaron el pasado sábado una ruta hacia EE UU para solicitar asilo alegando razones de seguridad. Desde el primer momento, el secretario de Estado Mike Pompeo advirtió de que no se los recibiría. El martes la máxima potencia mundial subió el tono. Trump informó a través de Twitter que si el gobierno de Honduras no detenía a su gente iba a cortar las ayudas económicas “con efecto inmediato”. Más tarde, la amenaza ya corría para Guatemala y El Salvador. El posible castigo es sorprendente dado que el objetivo de esas ayudas es precisamente mejorar las condiciones laborales y de seguridad para que los ciudadanos no decidan emigrar.

Los cancilleres y vicecancilleres de los tres países se reunieron este miércoles en Tegucigalpa para analizar la crisis migratoria, con la participación de un enviado especial del presidente mexicano, Manuel López Obrador. México, en un intento por controlar la crisis, ha movilizado a decenas de policías a lo largo del río Suchiate, la frontera natural entre ambos países para deportar a los inmigrantes irregulares. Pero eso no es suficiente para Trump, que este jueves le arrojó a su vecino el golpe más fuerte: "Además de detener todos los pagos a estos países, que parecen no tener casi ningún control sobre su población, debo pedir a México que detenga este avance, y si no lo logra, llamaré a los militares ¡y CERRARÉ NUESTRA FRONTERA SUR!". Enseguida amenazó con anular el tratado comercial que tardaron tres meses en alcanzar para reemplazar al TLC.

La nueva crisis migratoria ocurre en la víspera de la visita Pompeo a México, prevista para este viernes. El encuentro estará marcado por la situación en la frontera entre ambos países. Trump quiere evitar que se repitan las escenas de marzo, cuando otra caravana con cientos de familias salió de Chiapas y fue disuelta a su llegada a Ciudad de México por una amenaza del republicano. El responsable de Exteriores de Washington se reunirá con el presidente Enrique Peña Nieto, el canciller Luis Videgaray y el secretario de Relaciones Exteriores del próximo Gobierno, Marcelo Ebrard, anunció el Departamento de Estado.

Las autoridades guatemaltecas no tienen un registro sobre los hondureños que han pasado por la frontera en la caravana, pero cerca de 3.000 migrantes habían sido atendidos en el refugio dirigido por la Pastoral de Movilidad Humana de la Iglesia Católica.

La caravana y las amenazas llegan a menos de tres semanas de las elecciones legislativas del 6 de noviembre, donde los republicanos se juegan mantener la mayoría en el Congreso. Trump ha instado a sus compañeros de partido a que hagan de la inmigración un tema central en las últimas semanas de campaña y a que culpen a los demócratas por no haber aprobado una ley de inmigración más estricta. Una ley, aprobada en los últimos días del Gobierno del republicano George W. Bush, impide la deportación inmediata de menores indocumentados que no sean de Canadá o México.

El País
Antonia Laborde
Washington, DC.
Jueves 18 de octubre de 2018.


Vastas zonas del sureste de Estados Unidos estaban gravemente inundadas el lunes después del paso del huracán Florence, que causó la muerte de al menos 23 personas y daños estimados en miles de millones de dólares.

Degradado a depresión tropical, Florence "sigue produciendo fuertes lluvias", con "inundaciones catastróficas" en Carolina del Norte y del Sur y posibles "inundaciones repentinas" en Delaware, Maryland y Pensilvania, dijo el Centro Nacional de Huracanes (NHC) en su último boletín de las 21H00 GMT.

El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) señaló que Florence continuará debilitándose al avanzar hacia el noreste el martes, pero pronosticó "lluvias intensas" y "abundantes inundaciones fluviales" en las Carolinas y el sur de Virginia en los próximos días.

El riesgo de deslaves y fallas en represas persiste, advirtieron las autoridades, que también emitieron alertas por tornados en las Carolinas.

"Es una tormenta épica que continúa, algunas áreas aún no han sufrido la peor inundación", dijo Roy Cooper, gobernador de Carolina del Norte, al señalar en rueda de prensa que se trata de un "desastre monumental".

En Carolina del Norte, el estado más afectado, 17 personas murieron por Florence desde que tocó tierra el viernes en la costa atlántica del estado como un huracán de categoría 1 en una escala máxima de cinco. Otras seis muertes fueron confirmadas en Carolina del Sur.

Más de una decena de ríos en Carolina del Norte estaban desbordados o amenazaban con subir a niveles críticos, y medio millón de hogares en las Carolinas seguían sin electricidad el lunes, según funcionarios de gestión de emergencias.

- 21 personas, siete perros, cuatro botes -

Esta foto de la Guardia Costera estadounidense divulgada el 17 de septiembre de 2018 muestra el rescate de mascotas atrapadas por las inundaciones causadas por el huracán Florence cerca de Newport, Carolina del Norte el 16 de septiembre de 2018.

En Pollocksville, un pueblo de Carolina del Norte afectado por el desborde del río Trent, 21 personas y siete perros fueron evacuados por socorristas.

"Recibimos una llamada del condado y entramos con cuatro botes de rescate a medida que el nivel del agua aumentaba", contó Omar Bourne, un rescatista de Nueva York.

En Raleigh, la capital estatal, más de 300 personas fueron alojadas en un refugio de la Cruz Roja en un campus universitario.

Génesis, una bebé de cuatro meses, dormía en los brazos de su madre Rashaunda Dickens, ajena al bullicio alrededor. "En la casa en la que vivimos, el agua llegó hasta el segundo piso. Perdimos todo", dijo Dickens.

Thomas Hammett dejó hace casi una semana su hogar en Otway, un balneario costero, con sus dos hijos, Christopher, de tres años, y Jerry, de 11.

"Estamos deseando volver a la vida normal, con suerte será el miércoles", dijo a AFP, aliviado porque su casa aparentemente no resultó dañada. "Tuvimos que evacuar, era demasiado peligroso quedarse. Algunos murieron allí".

"Todos queremos irnos a casa", dijo Dianna van Horne, una trabajadora de la Cruz Roja.

Wilmington, una ciudad portuaria de 117.000 habitantes golpeada por Florence, estaba casi totalmente aislada por tierra, pero los socorristas lograron transportar 23 camiones con alimentos y agua embotellada para abastecer a la población.

"Estamos lidiando con situaciones muy, muy difíciles", dijo el alcalde Bill Saffo en su cuenta de Twitter, pero se mostró esperanzado: "Vamos a superar esto".

- "No ha terminado" -

Aunque las condiciones mejoraran, las autoridades instaron a la población a no viajar aún debido al riesgo de inundaciones repentinas que podrían atrapar a los automovilistas.

"Muchas carreteras todavía están bajo riesgo de inundaciones", dijo Cooper. "Por favor, no se conviertan en alguien que necesite ser rescatado", dijo.

"Esta tormenta no ha terminado y grandes inundaciones podrían producirse durante toda la semana", tuiteó la secretaria de Seguridad Interior, Kirstjen Nielsen, que este lunes visitó Carolina del Norte para seguir de cerca las tareas de socorro y discutir con el gobernador Cooper los esfuerzos de recuperación.

El presidente Donald Trump firmó el domingo una declaración de desastre natural para Carolina del Sur, que permite disponder de ayuda federal adicional por Florence. Trump dijo la semana pasada que viajaría "pronto" a las áreas afectadas.

"Vamos a necesitar fondos significativos para recuperarnos", advirtió Cooper, gobernador de Carolina del Norte, ante el fuerte golpe que implica Florence.

La empresa de análisis financiero CoreLogic estimó que el daño causado por Florence se acercará a los 170.000 millones de dólares, superando las pérdidas de Katrina en 2005 y Harvey en 2017.

Sin embargo, señaló que los inversores consideran el daño por huracanes como un evento localizado que termina inyectando crecimiento económico en la región.

En términos de bienes asegurados, la compañía especializada KCC calculó una pérdida cercana a los 2.500 millones de dólares, incluyendo daños en edificios residenciales, comerciales e industriales, así como en automóviles.

AFP
Carolina del Norte, EU.
Lunes 17 de septiembre de 2018.


Exdirectores de la CIA y otra media docena de exjefes de los espías más importantes de Estados Unidos emitieron una condena sin precedentes contra el presidente Donald Trump, luego de su decisión de poner en la lista negra a su colega John Brennan.

En una declaración, los exjefes de la agencia de inteligencia CIA nombrados por presidentes republicanos y demócratas, incluidos Robert Gates, George Tenet, Porter Goss, Leon Panetta y David Petraeus, denunciaron la decisión de Trump de despojar a Brennan de su autorización de acceso a información confidencial.

"La acción del presidente con respecto a John Brennan y las amenazas de acciones similares contra otros exfuncionarios no tienen nada que ver con quién debe y no debe tener autorizaciones de seguridad, y todo tiene que ver con un intento de reprimir la libertad de expresión", señala el comunicado.

Al describir la decisión de Trump como "inapropiada y profundamente lamentable", señalaron: "Nunca antes habíamos visto la aprobación o la eliminación de autorizaciones de seguridad utilizadas como herramienta política, como se hizo en este caso".

Dos de los firmantes del comunicado -el exdirector de inteligencia nacional James Clapper y el exdirector de la CIA Michael Hayden- están, según Trump, en una lista de personas que podrían perder su autorización.

Esta semana, Trump resolvió que se le retire al exdirector de la CIA Brennan -un firme crítico del presidente- la autorización de acceso a información clasificada. Ese beneficio ahora revocado es históricamente otorgado a altos funcionarios para acceder a información delicada y confidencial, incluso después de que dejan el cargo.

El jueves, en una columna publicada en el diario The New York Times, Brennan -que hasta enero de 2017 era el guardián de los secretos estadounidenses- dijo que Trump "está desesperado por protegerse a sí mismo y a otros allegados a él" en el marco de la investigación oficial sobre los vínculos de su equipo de campaña y Rusia.

El fiscal especial Robert Mueller investiga la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016 y una posible colusión entre Moscú y el equipo de campaña de Trump, un tema que se discute persistentemente en el ambiente político y mediático de Estados Unidos.

Trump admitió en una entrevista con The Wall Street Journal que su decisión se debió a la postura crítica de Brennan y sus comentarios sobre los vínculos de su equipo de campaña electoral con Rusia.

El respetado exalmirante William McRaven, quien comandó el ataque del grupo SEAL de la Armada estadounidense que mató a Osama bin Laden, criticó duramente al presidente.

"Con sus acciones, nos ha avergonzado a los ojos de nuestros hijos, nos ha humillado en el escenario mundial y, lo peor de todo, nos ha dividido como nación", dijo.

Pero la mayoría de los aliados republicanos de Trump han defendido la medida o se han negado a condenarla públicamente.

El viernes, Trump dijo que probablemente eliminaría la autorización de seguridad al funcionario del Departamento de Justicia Bruce Ohr, quien ha sido blanco de los partidarios del magnate republicano, en parte porque su esposa trabajó para una compañía que produjo un dossier alegando que Rusia tenía pruebas incriminatorias contra el ahora presidente.

"Bruce Ohr es una desgracia. Sospecho que me lo quitaré de encima muy rápido", declaró Trump a la prensa.

AFP
Washinton, EU.
Sábado 18 agosto 2018.


Obama se lanza a la batalla demócrata para reclamar el Congreso de EEUU

El expresidente Barack Obama anunció el miércoles su apoyo a más de 80 candidatos demócratas a las elecciones de medio mandato de noviembre en Estados Unidos, abandonando la discreción mostrada desde su salida de la Casa Blanca en 2017.

"Estoy ansioso por explicar por qué los candidatos demócratas merecen nuestro voto este otoño (boreal)", dijo Obama en un comunicado.

"Confío en que, juntos, ellos (los candidatos demócratas) fortalecerán este país que amamos restaurando la oportunidad ampliamente compartida, reparando nuestras alianzas y posición en el mundo, y defendiendo nuestro fundamental compromiso con la justicia, la equidad, la responsabilidad y el estado de derecho", señaló.

Quien fuera el primer presidente negro de los Estados Unidos hará campaña "en varios estados" y se espera que pronto haga anuncios de nuevos apoyos a candidatos demócratas.

Las elecciones del 6 de noviembre asignarán 435 escaños en la Cámara de Representantes, 35 bancas en el Senado de 100, así como los puestos de gobernadores de 36 estados.

Alrededor de la mitad de los candidatos parlamentarios apoyados por Barack Obama se presentan a las Asambleas de diferentes estados del país y no al Congreso en Washington.

Obama se lanza a la batalla demócrata para reclamar el Congreso de EEUU

El expresidente de EEUU, Barack Obama, ha salido el miércoles de la gran discreción que ha mostrado desde que abandonó la Casa Blanca en 2017 para poner todo su peso detrás de 81 candidatos demócratas en las elecciones parlamentarias y locales de noviembre, que podrían ver el equilibrio de poder inclinarse a favor de sus filas en el Congreso en Washington.

"No puedo esperar para explicar por qué los candidatos demócratas merecen nuestro voto este otoño (boreal)", escribió Barack Obama en un comunicado.

"Estoy seguro de que, juntos, haremos que el país que amamos sea más fuerte mediante la restauración de oportunidades, la restauración de nuestras alianzas y nuestra posición en el mundo, y respetando nuestro compromiso fundamental con la justicia, la equidad, la responsabilidad y el estado de derecho, pero primero se necesitan nuestros votos ", agregó.

Enfrentado con Donald Trump, un presidente que no dejará de participar en las reuniones de los candidatos de su Partido Republicano en las próximas semanas, algo que le gusta particularmente, el primer presidente negro de los Estados Unidos hará campaña "en varios estados".

Obama anunciará una nueva ola de apoyos explícitos pronto, trascendió.

Las elecciones del 6 de noviembre asignarán 435 escaños en la Cámara de Representantes, 35 escaños de senadores de cada 100, así como los puestos de gobernadores de 36 estados.

Alrededor de la mitad de los candidatos parlamentarios apoyados por Barack Obama se presentan a las Asambleas de diferentes estados de EEUU y no al Congreso en Washington.

AFP
Washington. EU
Miércoles 1° de agosto 2018.


Floricel Liborio Ramos describe los 11 meses que pasó encerrada en un centro de detención de inmigrantes en Estados Unidos


El día que me arrestaron era un domingo cualquiera. Me habían pagado –en ese momento trabajaba en el campo, recogiendo uvas– y los niños querían ir a desayunar a Ihop.

Subimos al coche y mi hija mayor, Jennifer, conducía y bromeaba. Todos íbamos riendo porque ella iba haciendo el tonto. Llegamos al restaurante, los niños pequeños pidieron tortitas y Jennifer y yo tortillas francesas. Comimos y volvimos al coche.

Entonces llegaron ellos. No sé dónde estaban escondidos, pero de pronto aparecieron siete oficiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), todos con uniforme. No sé cómo me encontraron, pero pensaban que yo iba conduciendo. Uno de ellos golpeó la ventanilla del conductor y le preguntó a Jennifer:” ¿eres Floricel Liborio Ramos?”.

Uno de ellos hablaba español. “Tienes que salir del coche y responder unas preguntas”, dijo. “Disculpa, pero vamos a detenerte y los niños se quedarán aquí. ¿Hay alguien que puede venir a recogerlos?”, añadió.

Tuve que llamar a una amiga que vivía a kilómetros de distancia. Me preguntó si podía esperar a que ella llegara. Después de todo, mis hijos más pequeños tenían sólo 10 y 12 años. El oficial dijo que no, que me iban a detener en ese momento. Ihop siempre está lleno de gente los domingos. Había una fila de gente esperando para comer y todos estaban de pie allí, mirando el espectáculo. Un oficial me dijo que me iban a deportar y que no podría ver a un juez. Grité: “¡Pero tengo toda mi vida aquí! ¡Tengo tres hijos que viven aquí! ¡Ellos son ciudadanos estadounidenses!”

Me esposaron delante de mis hijos y me metieron en el asiento trasero del coche. Miré los rostros de mis hijos. Sólo sentía tristeza. Mantuve contacto visual con ellos hasta que el coche se puso en movimiento. Luego, me quedé sola, sentada atrás. Nadie habló durante el viaje.

Llegué a Estados Unidos desde México en 1998, cuando tenía 18 años. Provengo de una familia muy humilde. Somos cinco hermanos y hermanas de origen indígena. Siempre quise ayudar a mis padres, pero en México nadie me daba trabajo, así que decidí cruzar la frontera. Primero fui a Los Ángeles y luego a San José.

Una vez que llegué allí, tuve mi oportunidad: dos empleos, trabajando seis días a la semana en cada uno de ellos. Trabajaba en McDonald’s, comenzaba el turno a las 5 de la mañana y me iba a las 2 de la tarde. Después entraba a trabajar en una taquería desde las 5 de la tarde hasta las 12 de la noche. Era muy agotador y estresante. Tenía que trabajar muy rápido y uno de mis trabajos era lavar platos, así que llegaba a casa con la ropa húmeda y sucia, pero me quedaba dormida sentada en el sofá. Cuando recibía el cheque con el pago me ponía muy contenta porque al menos sabía que mis padres tendrían algo para comer.

Allí conocí al padre de mis hijos. Él trabajaba en la taquería y también era un inmigrante mexicano indocumentado. Yo salía muy tarde del trabajo y él me llevaba a casa en coche. Comenzamos a vernos y luego la amistad se transformó en una relación.

A él lo deportaron en 2012. Un día salió del trabajo y no regresó a casa. Los niños siguen hablando con él, pero ya no forma parte de nuestras vidas.

Un lunes en el centro de detención, un oficial pasó gritando varios nombres. Nombraron a nueve de nosotros. Nos dijeron que nos teníamos que levantar a las 3 de la mañana porque nos iban a trasladar. El miedo se apoderó de mí, ya que normalmente cuando se llevaban gente a esa hora era para deportarlos. Nos dijeron que no, que sólo nos iban a trasladar porque el centro estaba demasiado lleno.

Nos llevaron a Gilroy y nos metieron en una pequeña furgoneta para trasladarnos al otro centro. Hacía mucho calor fuera, más de 37 grados, y éramos muchos en la furgoneta. Íbamos apretados, con grilletes en los tobillos, la cintura y las muñecas. No había aire acondicionado y dentro de la furgoneta hacía más calor que fuera. Era como estar dentro de un horno. Estaba todo muy oscuro. Sentí que me ahogaba.

Entonces comenzó el caos. Una señora mayor que tenía diabetes comenzó a marearse y a vomitar. Otra señora era claustrofóbica y comenzó a gritar y a querer arrancarse la ropa. No habíamos comido nada y no nos dieron agua. Lo único que necesitábamos era un poco de agua, pero estábamos encadenados, con la ropa empapada de sudor, gritando y golpeando el vidrio delantero diciendo ¡No podemos respirar!

Entonces una mujer se desmayó. No sabíamos si estaba viva o muerta. Comenzamos a gritarle al conductor: ¡Por favor! ¡Detente! ¡Hay una mujer inconsciente!

Yo ya no podía respirar. Pensaba que ya no volvería a ver a mis hijos, pero el conductor no detuvo la furgoneta, sólo nos dijo que nos calláramos. Siguió conduciendo y escribiendo en su teléfono. Creo que no murió nadie de milagro.

A veces pensaba que ésa sería mi última noche en la celda. Me preparaba mentalmente, iba a ver al juez, optimista de que algo sucedería. Pero no sucedía nada y me iba sintiéndome peor, porque no tenía una respuesta concreta.

Lo peor era no poder ver a mis hijos cuando me necesitaban. Sus cumpleaños, Acción de Gracias, Navidad. Esos días sólo lloraba. Yo trabajaba limpiando los lavabos por un dólar al día. Nadie quería hacer ese trabajo. Pero con ese dólar podía llamar por teléfono a mis hijos. Cada minuto costaba 10 céntimos. Cuando les llamaba, sentía la necesidad de hablar mucho rato, pero no podía permitírmelo.

Me preguntaban: “¿Cuándo regresarás a casa? Hace mucho que estamos solos, ¿Qué sucede?”. Yo evadía las preguntas, les decía que fueran buenos niños y que no se metieran en problemas. Daisy, mi hija menor, lloraba. Se me rompía el corazón. Entonces la comunicación se cortaba y tenía que pedir dinero prestado para volver a llamar porque no podía dejar la conversación así.

Cuando estás detenido, no ves la luz del día. Estás atrapado en un proceso. Cuando nos llevaban a una audiencia frente a un tribunal, íbamos encadenados por las manos, la cintura y los tobillos. En realidad, nos llevaban a una habitación diferente dentro del mismo centro de detención y nos comunicábamos con el juez por vídeoconferencia. Pero estábamos atados todo el tiempo.

Nunca me ofrecieron un intérprete para las audiencias judiciales, así que me esforzaba por entender lo que la jueza me decía mirándola a la cara. Yo veía cómo era la jueza cuando hablaba con otras personas: era mucho más paciente con unos que con otros. Conmigo, su lenguaje corporal y su comportamiento eran muy duros. Veía sus reacciones en su rostro y me daba mucho miedo.

Según ellos, yo era una madre soltera que había comenzado a beber alcohol. Antes nunca había bebido ni una gota, pero tenía problemas para dormir por la ansiedad y después del turno largo de trabajo, uno de mis compañeros de trabajo me ofreció una cerveza. Comencé a beber para poder dormir y una vez me detuvieron por conducir habiendo bebido.

Yo sé que cometí errores, pero fui a clases de orientación para padres y entré a un programa de rehabilitación. Ya no bebía. Pero en el tribunal me decían que no tenía derecho a ser libre porque representaba un peligro para la sociedad. Me decían: imagina qué sucedería si te liberamos y acabas asesinando a alguien.

Mis pensamientos se volvieron más oscuros. Pensaba: ¿Seré realmente un peligro para la sociedad?

Durante el tiempo que estuve allí, nunca pude dormir la noche entera. Cuando hacía calor por la noche, los guardias apagaban el aire acondicionado. Los colchones eran plásticos y se calentaban mucho. Así que limpiábamos el suelo con toallas sanitarias y dormíamos en el suelo porque era de hormigón y estaba más fresco. Yo sentía que me ahogaba.

Tenía muchas pesadillas de que les pasaría algo a mis hijos. Me despertaba a las 3 de la mañana con la cabeza que me estallaba por la ansiedad. Cerraba los ojos e intentaba dormirme, pero entonces volvían las pesadillas. A veces soñaba que me liberaban y luego cuando abría los ojos veía la pared y me daba cuenta de que seguía detenida.

Nos permitían tener lápiz y papel, así que comencé a escribir un diario. Escribir mis experiencias y mis sentimientos me ayudaba. Pero el trauma no se va a ir nunca. Algún día, cuando esté preparada, quisiera sentarme con una taza de café y leer aquel diario. Pero todavía no puedo hacerlo.

Un día, tras 11 meses en el centro de detención, me pusieron los grilletes, me metieron en una furgoneta y me llevaron a otro centro de detención en San Francisco. Me metieron en una habitación y me dieron documentos para que los firmara. “Te van a liberar”, me dijeron. “¿A quién vas a llamar? ¿Tu abogado lo sabe?”.

Sentí miedo. Pensé: Si contesto mal las preguntas, me volverán a encerrar. No les creía. Pero entonces me quitaron los grilletes y me sacaron por un porticón enorme. Me empujaron fuera, cerraron el porticón y me dejaron allí sola en la calle.

Vi pasar a un mexicano caminando despacio. Se le veía muy feliz, disfrutando de su libertad. Yo pensaba: ¿Alguien sabe lo que me sucedió a mí?

Entonces vi a mi abogada, que venía caminando por la calle. Pude abrazarla sin que nadie me gritara ¡Sin tocarse! Pude caminar sin los grilletes y entonces comencé a creer que era verdad.

Ahora mi único objetivo es estar con mis hijos, mantenerlos, ayudarlos a que vayan a la escuela. Estuve encerrada mucho tiempo y por ahora soy libre, pero mis hijos pasaron momentos muy difíciles. Mi hija menor llora mucho, quiere que duerma en su cama con ella porque tiene miedo de despertarse y que yo no esté allí. Yo siento alivio, pero sigo sintiéndome una prisionera: no tengo documentación, no puedo trabajar, no puedo conducir, y no tengo a nadie con quien hablar. Si me asusto o siento algo extraño, escribo a mi abogada.

El proceso es difícil, pero lo peor es la incertidumbre. No saber. Cuando estás detenido, eres de ellos. Tú eres impotente. Se apoderan de ti. Y es entonces cuando llega la incertidumbre. No sabes si estarás allí durante semanas, meses o años, si así lo deciden. Se vuelve difícil diferenciar la realidad de la ficción. Te cambia el estado mental. Es como si estuvieras muerto, pero en realidad estás vivo.

Es como cuando metes carne en el congelador. Estás detenido en el tiempo.

Floricel Liborio Ramos es una de los 50.000–70.000 inmigrantes indocumentados a los que el Gobierno de Estados Unidos les negó la libertad condicional. Un tribunal de distrito le otorgó la libertad condicional en marzo de 2018 tras 11 meses de detención. Al momento de publicarse este artículo, todavía espera un fallo sobre su caso de deportación.

Tal y como fue relatado a Bobbie Johnson. Este artículo se publicó en primer lugar en Anxy: the boundaries issue. La revista Anxy explota narrativas personales y salud mental a través de un enfoque artístico y creativo.

The Guardian
México / Estados Unidos
Traducido por Lucía Balducci
Domingo 22 de julio de 2018.



•    La decisión de Estados Unidos llega en medio de las intensas críticas recibidas por el gobierno de Donald Trump por su política de separar niños inmigrantes de sus padres cuando son detenidos tratando de cruzar ilegalmente la frontera.

•    La organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) criticó la política en la materia del gobierno de Trump por considerarla "unidimensional".


El gobierno de Estados Unidos anunció este martes que abandona el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

"Damos este paso porque nuestro compromiso no nos permite seguir siendo parte de una organización hipócrita y egoísta que se burla de derechos humanos", dijo la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley.

"Quiero dejar muy claro que al dar este paso no nos estamos retirando de nuestros compromisos con los derechos humanos", agregó.

Al justificar su decisión, Haley agregó que el órgano padece de una crónica parcialización contra Israel.

    La violenta actuación de Israel en Gaza según la ONU: "Muchos muertos estaban completamente desarmados"

El secretario general de la ONU, António Guterres, dijo en un comunicado que "habría preferido" que Estados Unidos permaneciera en el Consejo.

El alto comisionado de DD.HH. de la ONU, Zeid Ra'ad Al Hussein, calificó la decisión de "noticia decepcionante y realmente sorprendente".

El presidente del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Vojislav Suc, lamentó la decisión y recordó que el organismo se beneficia de la "implicación constructiva" de sus 47 países miembros.

"En momentos en que el valor y la fortaleza del multilateralismo y de los derechos humanos son cuestionados a diario, es esencial que mantengamos un Consejo fuerte y vibrante", señaló en un comunicado.

Suc, que definió a EE.UU. como "un participante muy activo en el Consejo", defendió la labor del organismo al considerar que "sirve como un sistema de alerta temprana ante crisis incipientes o crisis que empeoran. Sus acciones generan resultados importantes para innumerables víctimas de violaciones de derechos humanos en el mundo".

La decisión de Estados Unidos llega en medio de las intensas críticas recibidas por el gobierno de Donald Trump por su política de separar niños inmigrantes de sus padres cuando son detenidos tratando de cruzar ilegalmente la frontera.

La organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) criticó la política en la materia del gobierno de Trump por considerarla "unidimensional".

"El Consejo de DD.HH. de la ONU ha jugado un importante papel en países como Corea del Norte, Myanmar, Siria o Sudán del Sur, pero todo lo que parece importarle a Trump es defender a Israel", dijo el director ejecutivo de HRW. Kenneth Roth.

Más consternación entre los aliados

Este es solo el último rechazo del multilateralismo por parte de la administración Trump, y probablemente desestabilizará a quienes miran hacia Estados Unidos para proteger y promover los derechos humanos en todo el mundo.

Estados Unidos siempre ha tenido una relación conflictiva con el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Cuando se creó en 2006, el gobierno Bush decidió boicotear el consejo por muchas de las mismas razones mencionadas ahora por el gobierno de Trump.

El entonces embajador de la ONU era John Bolton, quien actualmente es el asesor de Seguridad Nacional del presidente Trump y fuerte crítico de Naciones Unidas.

No fue hasta años más tarde, en 2009, que Estados Unidos se incorporó al consejo durante la administración de Obama.

Muchos aliados han tratado de convencer a Estados Unidos para que permanezca en el Consejo. Incluso muchos que están de acuerdo con las continuas críticas de Washington al organismo, creen que Estados Unidos debería trabajar activamente para reformarlo desde adentro, en lugar de desvincularse.

Haley anunció la decisión de Estados Unidos en una conferencia de prensa junto al secretario de Estado, Mike Pompeo.

La embajadora estadounidense calificó el organismo como un "pozo negro de parcialidad política". Pompeo, por su parte, dijo que el Consejo era "un defensor pobre de los derechos humanos".

El año pasado, Haley le comunicó al consejo que era "difícil de aceptar" que se hubieran aprobado resoluciones contra Israel, pero que ninguna hubiera sido considerada en el caso de Venezuela, que en esa época tenía a decenas de manifestantes muertos en el país.

Israel es el único país que es considerado un tema permanente de la agenda, lo que significa que su tratamiento de la población palestina es analizado regularmente.

BBC News
Nada Tawfik
Nueva York, EU.
Martes 19 junio 2018.


Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey recibirán a miles de visitantes que podrán conocer la oferta turística de estas sedes mundialistas


Por tercera ocasión, México abrirá sus puertas a los aficionados al futbol de todo el planeta, luego de que este día el Congreso de la FIFA se decantó por la candidatura conjunta entre nuestro país, Estados Unidos y Canadá para organizar la Copa del Mundo 2026.

Será la primera vez que un Mundial se juegue con 48 equipos, lo que significa que el torneo constará de un total de 80 partidos. Se espera que México obtenga 10 encuentros, mismos que se repartirán en sus tres ciudades sede: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

México hace historia al convertirse en el primer país en organizar tres Copas del Mundo, luego de las realizadas en 1970 y 1986, lo que demuestra la confianza de la FIFA en la infraestructura, logística y calidad de servicio del país para otorgarles la máxima justa deportiva a nivel internacional. De acuerdo a un estudio realizado por la FIFA, los países anfitriones pueden anticipar ganancias de 14.3 billones de dólares.

Además de la pasión que provoca la máxima fiesta del futbol, los aficionados internacionales y locales tendrán la oportunidad de vivir todos los atractivos turísticos que las sedes mexicanas tienen para ofrecer.
 
Elegida en 2015 por el New York Times como la mejor ciudad para visitar, la Ciudad de México es uno de los destinos más apasionantes del mundo. Su Centro Histórico es Patrimonio de la Humanidad declarado por la UNESCO y corazón de una cultura viva llena de colores, olores y sabores. Los amantes de la historia no querrán irse, ya que, con un total de 170 museos y 43 galerías, es la segunda ciudad con más museos en el mundo, solo por debajo de Londres.

Por otra parte, su gastronomía es tan prolífica y variada como su cultura misma. Desde los típicos antojitos callejeros hasta restaurantes catalogados dentro de los 50 mejores a nivel internacional, hay una opción para todo tipo de paladares.

Nombrada entre los mejores lugares para visitar en México, Guadalajara es la segunda ciudad más grande del país. Conocida como la tierra del tequila y el mariachi, es rica en historia y tradiciones. Los turistas encontrarán un lugar en donde la tradición y la modernidad conviven en un sólo espacio pues conserva una gran riqueza cultural y prácticas centenarias como la charrería, el baile folclórico y el jarabe tapatío, pero también es sinónimo de progreso con sus impresionantes edificios y producción tecnológica.

Por su parte, en Monterrey destacan sus paisajes montañosos como El Cerro de la Silla, El Cerro de las Mitras y La Sierra Madre, además de sus aguas termales, numerosos museos y monumentos históricos. Los amantes de la aventura quedarán maravillados con su riqueza en paisajes espectaculares, zonas verdes y demás atractivos en los alrededores de la ciudad que los harán volver una y otra vez.

México pasó de ser el décimo quinto destino más visitado en 2013 al sexto en el 2017, representando un crecimiento de más del 62% durante este periodo. El país le dio la bienvenida a 39.3 millones de turistas el año pasado, representando un incremento del 12% comparado con el 2016. Estos números incluyen a amantes del deporte que vivieron al filo de las butacas eventos de alto impacto como el Gran Premio de Fórmula 1, partidos de la NFL, MLB, NBA y el Abierto de Tenis en Acapulco.
 
Las sedes mundialistas son solo una pequeña muestra de todo lo que tiene México para ofrecer en materia turística y que lo convierten en un Mundo en Sí Mismo. Su riqueza e historia ofrecen una amplia variedad de experiencias únicas en sus múltiples destinos. Los millones de visitantes que regresan cada año disfrutan del color, magia y surrealismo que este país ofrece, al atraer a miles de turistas de todos los segmentos: sol y playa, romance, aventura, naturaleza, medicina, bienestar, LGBT, cruceros, cultura, gastronomía, lujo y eventos de alto impacto como la próxima Copa del Mundo FIFA 2026.

Sectur
Ciudad de México
Miércoles 13 de junio 2018.


Donald Trump y Kim Jong Un acordaron este martes "pasar página" durante una cumbre histórica que alumbró un documento conjunto en el que el líder norcoreano se compromete a llevar a cabo una "desnuclearización completa de la península coreana".

Después de décadas de tensión por las ambiciones atómicas de Corea del Norte, el presidente estadounidense aseguró que el "proceso" podrá comenzar "muy pronto".

AFP
Singapur
Martes 12 junio 2018.


•    Tom Wolfe: Punto final al viejo nuevo periodismo

•    Tom Wolfe: Un icono lleno de contradicciones

•    Tom Wolfe, gran intérprete de la sociedad estadounidense, muere a los 88 años.

•     Cáustico y brillante, creó escuela con sus artículos y triunfó con 'La hoguera de las vanidades'.

Thomas Wolfe era un icono. Su vestimenta, a mitad de camino entre el dandi y el clown, según quien la juzgara, era reflejo adecuado de las contradicciones de su estilo.

Tom Wolfe, el dandi de traje blanco que revolucionó el oficio de cronista en los sesenta, murió el lunes en Nueva York a los 88 años. Cáustico, brillante, demoledor, narró con audacia la sociedad estadounidense tanto desde la realidad como desde la ficción, con libros de gran éxito (La hoguera de las vanidades o Elegidos para la gloria) y artículos de leyenda. Su agente literario, Lynn Nesbit, informó del fallecimiento a causa de una infección, sin aportar más detalles. Con Wolfe se va uno de los últimos precursores del nuevo periodismo, ese club de reporteros que decidió aplicar a la prensa las técnicas de la novela.

Nació en 1930 en Richmond, la capital del Estado de Virginia, y era nieto de un carabinero confederado. Se doctoró en estudios americanos por Yale y, tras comenzar trabajando de redactor de un periódico de Massachusetts llamado Springfield Union, a mediados de los 60 dio el salto a revistas como New York y Esquire. Se lanzó entonces a explorar nuevas formas de narrativa periodística.

Un reportaje de Gay Talese de 1962, sobre el boxeador Joe Louis, le abrió esa veta: vio que se podían contar las noticias, las historias de la calle, de otra forma. Así comenzó a cultivar unos textos preciosistas en las descripciones, que desarrollaban los personajes y jugaban con el punto de vista. Importó, en definitiva, las fórmulas de la literatura de ficción a la crónica de los hechos. Junto a Talese, Truman Capote o Joan Didion, cimentó un nuevo estilo que plasmó en el libro El nuevo periodismo. En 1987 dio el salto a la ficción con La hoguera de las vanidades, su obra más conocida y aún considerada como la gran novela de Nueva York, que, a partir de un joven triunfador que atropella a un chico negro en el Bronx, cuenta las cloacas de la metrópolis.

Escribía con bisturí y mala sombra. Así diseccionó sin piedad la opulencia cínica de Nueva York en La hoguera, los conflictos raciales de Atlanta (en Todo un hombre) o, ya en su última etapa, descuartizó Miami para hablar de la inmigración (en Bloody Miami). Así se pronunciaba también sobre cualquier asunto político o social de actualidad, mordaz, penetrante. “Un intelectual es alguien que sabe sobre un asunto, pero que, públicamente, solo habla de otras cosas. Y cuando [ Noam] Chomsky empezó a denunciar públicamente la guerra, ¡de repente se convirtió en un intelectual! Aquí un intelectual tiene que indignarse sobre algo”, apuntó en una extensa entrevista con EL PAÍS, en 2005.

Su actitud literaria y vital, de pura sátira, le granjeó críticas y adversarios, como recuerda su legendaria enemistad con el también periodista y escritor Norman Mailer. Wolfe pisó muchos callos. Uno memorable fue el de la crónica de 1970 en The New York Magazine titulada Estas veladas radicales chic, en la que relató cargado de ironía la fiesta que Leonard Bernstein y unos amigos de la crema estadounidense habían organizado en la elegante casa del compositor en Manhattan, un dúplex de 13 habitaciones ubicado en Park Avenue, con el fin de recaudar fondos para los Panteras Negras. El texto destrozó a sus protagonistas y la expresión radical chic se popularizó. Según Wolfe, le empezaron a llamar conservador a partir de entonces. “Muchos me preguntaron: ‘¿Cómo pudiste hacerles quedar mal?’ ¿Yo? ¿Acaso invité yo a los Panteras Negras a mi casa para que me entretuviesen? Lo hicieron ellos, porque pensaron que era muy chic”, decía en otra entrevista en 2014.

Burla de todo lo establecido

Había crecido en un ambiente religioso y conservador, no tenía problemas en defender su voto a George W. Bush y la decisión de atacar Irak ni en burlarse de todo lo establecido. Llevaba casado desde 1978 con Sheila Berger, que fue directora de arte de la revista Harper, con la que tuvo dos hijos. En los últimos años vivía bastante retirado de los focos en su lujoso piso del Upper East Side, pero nunca, ni en sus últimas apariciones, se le podía ver sin esos elegantes trajes blancos y sombreros, marca de la casa.

La puntuación hiperbólica y el uso histriónico de las onomatopeyas han envejecido peor, pero su forma de narrar la vida, en textos de largo aliento, prolijos en detalles, y aun así llenos de energía, es adorada en las facultades de periodismo, donde El nuevo periodismo sigue siendo un manual de referencia. El nuevo-nuevo periodismo, el que empezaba a adaptarse a la revolución digital, sin embargo, no acababa de gustar a Wolf de los últimos años, quien lo veía sinónimo de prisas y brevedad, incompatibles con su concepción del relato. También abominaba del uso de la primera persona.

Otros cambios sorprendían al viejo Wolfe. En 2013, en una presentación en Barcelona de su libro Bloody Miami, alguien preguntó por una posible independencia de Cataluña. “Si Nueva York tiene un alcalde blanco [Bill de Blasio] casado con una intelectual afroamericana que antes decía que era lesbiana y con un hijo con peinado afro quiere decir que el mundo está cambiando y también os podría pasar a vosotros”, dijo.

Y más sorpresas sacudirían Estados Unidos años después. Tom Wolfe ha muerto con Donald Trump, un personaje tan prototípico de La hoguera de las vanidades, la encarnación pura del yuppie Sherman McCoy, sentado en la presidencia de Estados Unidos. Es un epílogo perfecto para la sátira de Wolfe.

Un icono lleno de contradicciones

Tom Wolfe deploraba la pusilanimidad de los novelistas contemporáneos

En plena resaca del éxito de su obra más conocida, La hoguera de las vanidades (1987), Tom Wolfe publicó su manifiesto sobre el arte de escribir novelas: como dejaron sentados los grandes del género, Charles Dickens, Honoré de Balzac o Émile Zola, se trataba de adentrarse en los escondrijos del sistema social y, con la ayuda de una pluma y un cuaderno, documentarse. Deplorando la pusilanimidad y el ombliguismo de los novelistas norteamericanos contemporáneos, invocó el ejemplo de Zola, quien en 1884 descendió a las minas de Anzin a fin de documentarse para escribir Germinal: “Se necesita un batallón de zolas para adentrarse en este país tan salvaje, extraño, imprevisible y barroco, y reclamar lo que nos pertenece. Si los novelistas no hacen frente a lo obvio, la segunda mitad del siglo XX pasará a la historia como la época en que los periodistas se adueñaron de la riqueza de la vida norteamericana usurpando los recursos de la literatura”. Al poner en práctica sus ideas, Wolfe revolucionó la expresión periodística de su tiempo.

Reducido al máximo, el entonces naciente Nuevo Periodismo consistía en reconocer que, como verdadero intérprete de los nuevos tiempos, el periodista tenía la obligación de imprimirle al lenguaje de la no ficción el rigor y la perfección artística hasta entonces reservados al discurso novelístico. Ha transcurrido más de medio siglo desde entonces, pero la lección de Wolfe y quienes junto a él gestaron tal cambio, sigue vigente. Doctor en literatura por Yale, el escritor sabía perfectamente lo que hacía. Se inició en el periodismo haciendo reportajes para The Washington Post. En 1962 se trasladó a Nueva York, donde sus colaboraciones para el Herald Tribune, lo convirtieron —para bien y para mal, nunca le faltaron enemigos— en el centro de atención de los círculos literarios del país. Su singularísimo estilo —lenguaje delirante, ingenio maléfico y burlón, una perspicacia inigualable para llegar al fondo de personas y cosas, un dominio magistral de la sátira y la ironía— crearon escuela. Las revistas más prestigiosas del país, Esquire, New York y Rolling Stone compitieron ferozmente por su firma. Wolfe llegó hasta el fondo en la disección de fenómenos de gran complejidad: la generación beat; la cultura de las drogas; los Panteras Negras; la contracultura de los años sesenta; la carrera espacial; el mundo del arte, la lacra inextirpable del racismo; la vida universitaria. Sus títulos, muchos de ellos trabalenguas intraducibles (The Electric Kool-Aid Test, The Pump House Gang, Radical Chic & Mau-Mauing the Flak Catchers, Mauve Gloves and Madmen, Clutter and Vine), etiquetaban a la perfección su estilo: delirante, único y, pese a sus muchos imitadores, irrepetible.

Provocativa y demoníaca, su risa daba al traste con todo. Sobre todo, Thomas Wolfe era un icono. Su vestimenta, a mitad de camino entre el dandi y el clown, según quien la juzgara, era reflejo adecuado de las contradicciones de su estilo. Como novelista, su triunfo fue desmesurado, aunque cada título despertó menos interés que el anterior. Para muchos, su primera novela, Lo que hay que tener (1979), sigue siendo la mejor. La que más proyección le daría fue sin duda La hoguera de las vanidades (1987). Lo que vino después: Todo un hombre (1998), Soy Charlotte Simmons (2004), Bloody Miami (2012), evidencian una progresiva pérdida de fuerza.

Desde las páginas del The New Yorker, John Updike lo fulminó sin contemplaciones, pero jueces tan severos y respetables como Norman Mailer o Harold Bloom supieron ver en él a un novelista de talento. Probablemente, fue Mailer quien lo diagnosticó mejor al señalar que el problema consistía en que Wolfe había optado por escribir mega-best-sellers, y estaba condenado a padecer las consecuencias.

El País
Amanda Mars
Eduardo Lago
Washington, DC. EU.
Martes 15 de mayo de 2018.


El fundador de Facebook comparece en el Capitolio para dar explicaciones por el masivo robo de datos por parte de Cambridge Analytica.


El fundador y máximo responsable de Facebook, Mark Zuckerberg, testifica este martes por primera vez ante el Congreso de Estados Unidos para dar explicaciones por el escándalo de Cambridge Analytica y la fuga masiva de datos de usuarios de la red social, un conflicto que se suma y combina con la difusión de propaganda rusa en las elecciones presidenciales de 2016. La imagen Zuckerberg, de 33 años y paradigma del sueño emprendedor americano, vive horas bajas ante la mayor crisis de esta la compañía. "No hicimos lo suficiente", admitió el empresario a los legisladores, "fue mi error y lo siento", recalcó.

Hasta ahora, el empresario nunca había comparecido en el Capitolio. La estrella de Silicon Valley, un multimillonario acostumbrado a vestir con camisetas de manga corta, siempre había delegado a sus subordinados la tarea de ofrecer explicaciones a los legisladores, pero estos días se pasea por Washington con traje, corbata y cara de circunstancias. Se encontró con unos legisladores duros, republicanos y demócratas, que le cuestionaron por todo lo ocurrido, así como por la fiabilidad de sus explicaciones.

Una pregunta del republicano John Thune resumió bien el estado de ánimo, una inquietud general: "Después de 10 diez años diciendo que podían haberlo hecho mejor, ¿qué hay de diferente en la disculpa de hoy? ¿Por qué deberíamos confiar en que Facebook hará los cambios necesarios para asegurar la privacidad de la gente?", inquirió. Zuckerberg respondió insistiendo en el aprendizaje de los errores y en que reforzarían los controles.

El detonante de la audiencia de este martes es el caso de Cambridge Analytica: la consultora tuvo acceso a los datos de 87 millones de usuarios sin que ellos lo supieran, un botín informativo que se utilizó con fines electorales. Sirvió al equipo electoral de Donald Trump para poder conocer mejor y segmentar a los votantes en su carrera a la Casa Blanca, por un parte, y fue explotado por las plataformas partidarias del Brexit en el Reino Unido, por otro. Facebook habló primero de 50 millones de cuentas afectadas, pero la semana pasada elevó la cifra. Además, por boca del propio Zuckerberg, admitió que los perfiles de la mayoría de su ingente comunidad de miembros —2.200 millones— era vulnerable a ataques de este tipo.

“No hicimos lo suficiente para evitar que estas herramientas se utilizasen también para hacer daño. Eso incluye las noticias falsas, la interferencia extranjera en las elecciones y los discursos del odio, así como los datos privados y los desarrolladores. No tuvimos una visión lo suficientemente amplia de nuestras responsabilidades y eso fue un gran error. Fue mi error y lo siento. Yo empecé Facebook, yo lo dirijo y yo soy responsable por lo que ocurre aquí”, afirma el empresario en su declaración inicial en el Capitolio, según el texto difundido el día anterior.

Porque, aunque el escándalo de Cambridge Analytica haya provocado estas audiencias, Facebook y otras grandes tecnológicas como Twitter o Google llevan más de un año en el centro del debate en Washington. Las elecciones presidenciales de noviembre de 2016 pusieron sobre la mesa el uso perverso de las redes sociales para difundir informaciones falsas, fomentar la división y -en el caso de la trama rusa- intentar favorecer la victoria electoral de Trump.

Zuckerberg comparece ante dos órganos del Congreso estadounidense, el Comité Judicial del Senado este martes y el Comité de Energía y Comercio de la Cámara de representantes al día siguiente, miércoles. Sin embargo, ha rechazado acudir al Parlamento británico para dar explicaciones, algo que ha molestado enormemente a los legisladores de Reino Unido.

La compañía se halla inmersa en una gran crisis de reputación. Las acciones han caído un 14% en Bolsa en las últimas tres semanas, la campaña #deletefacebook (en español, #borrafacebook) causa estruendo más allá de los efectos reales y algunos analistas creen que la red puede ser objeto de multas millonarias. Mientras, según un sondeo de la plataforma Axios, su popularidad ha caído 28 puntos en cinco meses, el doble que otras tecnológicas castigadas por el conflicto de la propaganda y las elecciones.

El pasado octubre un directivo Facebook admitió en el Senado que una compañía vinculada al Kremlin llamada Internet Research Agency, ubicada en San Petersburgo, había realizado hasta 80.000 publicaciones en su plataforma entre enero de 2015 y agosto de 2017. Unos 29 millones de usuarios habían tenido acceso a estos contenidos, que se viralizaron de forma que alcanzaron a 126 millones de usuarios (la primera estimación eran tan solo 10 millones).

Al principio, el fundador de Facebook quitó importancia al papel de la red social en la difusión de noticias falsas. “Creer que influenció las elecciones de alguna forma es una idea bastante loca”, llegó a decir, pero los números fueron haciéndole cambiar de parecer. En paralelo, los servicios de inteligencia publicaron un informe en el que daban por seguro que el Kremlin había tratado de interferir en las presidenciales y que la propaganda a través de redes sociales era una pata de esta estratagema.

Al margen del mea culpa general, la compañía ha empezado a notificar lo sucedido a millones de usuarios afectados por el robo de datos por parte de Cambridge Analytica. También ha anunciado la creación de una comisión independiente que investigará “los efectos de las redes sociales en las elecciones y la democracia”.

Las medidas a tomar para evitar el robo de datos, por complejas que parezcan, plantean menos problemas de fondo que lo que las redes sociales pueden hacer para controlar el flujo de propaganda o informaciones apócrifas, un asunto que entra de lleno en la libertad de expresión. La compañía ha alegado muchas veces que no puede convertirse en “árbitro” de la verdad.

El País
Amanda Mars
Washington, DC, EU.
Martes 10 de abril de 2018.

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El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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