El candidato republicano supera a Hillary Clinton, los medios y las encuestas y será el presidente número 45 de Estados Unidos

La demócrata no ha concedido la victoria en público, pero ha llamado a Trump para felicitarle.

Tras su victoria, Trump llama a reconstruir la unidad del país después de unos comicios que dejan a Estados Unidos partido en dos.

En una noche de sorpresas, Donald Trump consiguió lo que pensaban que podía hacer y Hillary Clinton terminó asumiendo el papel que todos creían que interpretaría Trump, el del perdedor que se niega a aceptar su derrota. Cuando el candidato republicano estaba a unos pocos pasos de convertirse en presidente –al darle varios medios la victoria en Pennsylvania–, la campaña de Clinton tomó la inesperada poco después de las dos de la mañana, hora de Nueva York, de no reconocer la derrota.

El presidente de la campaña de Clinton, John Podesta, subió al escenario del Centro Javits para anunciar que quedan votos por contar y que todos deberían irse a dormir. Ella no ha acabado, dijo refiriéndose a Clinton, y por lo tanto no iba a reconocer la derrota.

En ese momento, Trump estaba a seis votos electorales de la victoria que le convertiría en presidente. Pocos después, obtuvo uno más del Estado de Maine –que separa sus votos por distritos a diferencia de los demás estados–, mientras que los otros tres fueron para Clinton. Todos pensaban que era cuestión de minutos hasta que Arizona o New Hampshire concedieran la victoria a Trump. Incluso cabía la posibilidad de que Michigan también lo hiciera.

La decisión de Clinton aplaza ese momento, pero a menos que decida convertir las elecciones en una interminable pelea jurídica, como ocurrió en el año 2000 entre Bush y Gore a cuenta de Florida, sus opciones son casi inexistentes. Quizá quiso negar a Trump la satisfacción de celebrar esta misma noche su triunfo.

Victoria de la xenofobia

Donald Trump, un millonario absorbido por su ego que desprecia a las mujeres y se ha casado tres veces, será probablemente el 45º presidente de Estados Unidos, aunque ahí hay que colocar de momento un asterisco. Donald Trump, que desde el primer momento basó su campaña en un mensaje xenófobo y ultranacionalista, será el jefe de Estado de un país –que cuenta con una sociedad multirracial– que se construyó en el siglo XIX con la llegada de inmigrantes de todo el mundo. Donald Trump, un personaje de nulo bagaje político y conocido en todo el país por su presencia en un reality televisivo, superó así a Hillary Clinton, el Partido Demócrata, casi todos los medios de comunicación y las empresas de encuestas.

Antes en las primarias, había derrotado al Partido Republicano y a la presentadora más popular de Fox News. No ha vuelto a crecer la hierba allá por donde ha pasado Trump, nacido hace 70 años en el distrito neoyorquino de Queens.

Al igual que tras la presidencia de Bill Clinton, los demócratas dejaron escapar una victoria que creían tener asegurada. También como entonces, la primera mirada se dirigió hacia el derrotado, en este caso, Hillary Clinton. Los demócratas lo prepararon todo para que fuera coronada en 2008, pero un desconocido Barack Obama aguó la fiesta al aparato del partido. Ocho años después, lo volvieron a intentar y lo consiguieron, pero las urnas le reservaban un destino amargo. Clinton era tan impopular como Trump, pero lo que a él no le mató en las urnas, a ella la destrozó en zonas que llevaban votando a los demócratas en las presidenciales desde finales de los 80.

Una derrota de todas las élites

El desenlace fue tan sorprendente para los analistas de todos los medios que la explicación tiene que ir más allá de las carencias contrastadas de Clinton como candidata. Hay cuestiones sociológicas y económicas más profundas. El rechazo a las élites políticas, económicas y culturales presente desde hace tiempo en las zonas más conservadoras del país se extendió a lugares donde los demócratas se sentían seguros en elecciones presidenciales. En el Medio Oeste, escenario de una perenne crisis industrial, la clase trabajadora blanca sin estudios universitarios –así aparece siempre descrita en detalle por los medios norteamericanos– giró hacia los republicanos en lugares como Pennsylvania, Michigan y Wisconsin.

Trump ganó en Ohio y Florida, pero al final eso no importó. El día anterior a las elecciones, la campaña del republicano reconocía que necesitaba una victoria en estados como Pennsylvania y Michigan, donde la última vez que ganó su partido en unas presidenciales fue en 1988. No lo tenía imposible, pero sí tremendamente difícil. La realidad colmó y superó sus expectativas.

eldiario.es
Iñigo Sáenz de Ugarte
Nueva York, Estados Unidos
Martes 9/ Noviembre /2016.


El republicano tiene 232 votos electorales de los 270 necesarios para llegar a la Casa Blanca, mientras que Clinton tiene 209. Se han escrutado un 70% de las mesas de votación.


El candidato presidencial republicano Donald Trump logró este martes dos fundamentales victorias en los estados de Florida y Carolina del Norte, triunfos que lo mantienen en la delantera en la carrera hacia la Casa Blanca.

Estas dos victorias de Trump, sumadas a la que había logrado en Ohio, representan graves golpes a las aspiraciones de la candidata demócrata, Hillary Clinton.

Con 29 votos al Colegio Electoral, Florida se había convertido en uno de los más disputados espacios de la campaña electoral, al punto que los dos candidatos retornaron una y otra vez a ese estado para realizar actos de campaña.

En las elecciones de 2012 Florida había sido instrumental en la victoria de Barack Obama, pero en este 2016 Trump logró arrebatar ese estado a los demócratas.

Carolina del Norte, en tanto, atribuye 15 votos al Colegio electoral y fue escenario de una disputa extraordinariamente apretada desde el inicio de la campaña.

Con sus triunfos en Florida y Carolina del Norte, Trump ya llegó a los 216 votos en el Colegio Electoral, donde precisará 270 votos para sellar la histórica victoria.

AFP
Washington DC. EU.
Lunes 8 de noviembre de 2016.


Washington .- A dos días de los comicios, la candidata presidencial demócrata Hillary Clinton aventaja a su rival republicano Donald Trump por cuatro puntos porcentuales, de acuerdo con un sondeo del diario The Wall Street Journal y la cadena NBC.

La exprimera dama acumula una intención del voto del 44 por ciento, frente a 40 por ciento para el millonario, seis por ciento para el candidato del Partido Libertario Gary Johnson, y dos por ciento para la candidata del Partido Verde Jill Stein.

Aunque Clinton mantiene la delantera a nivel nacional, su ventaja respecto a Trump es menor a la mitad de los 11 puntos porcentuales con que lo superaba a mediados de octubre pasado, antes que resurgiera la controversia por sus correos electrónicos oficiales.

James Comey, director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI),anunció semana al Congreso la reapertura de la investigación sobre el envío de información confidencial a través de un servidor privado.

Sin embargo, Comey aclaró este domingo que la investigación de los nuevos correos electrónicos no cambia la conclusión de julio pasado, de no presentar cargos criminales en su contra.

Comey, quien provocó la semana antepasada una tormenta política cuando anunció la reapertura de la investigación que afectó la popularidad de la candidata presidencial demócrata, aclaró el tema dos días antes de las elecciones en una carta al Congreso.

De acuerdo con el sondeo del WSJ/NBC, los votantes estadunidenses están más preocupados por el temperamento de Donald Trump que por el escándalo de los correos de la exsecretaria de Estado.

Casi dos terceras partes de los votantes probables se declararon avergonzados por el espectáculo político del actual ciclo electoral, y dijeron sentirse menos orgullosos de Estados Unidos.

De la misma forma, casi seis de cada 10 se declararon insatisfechos con las opciones de los candidatos presidenciales, una cifra menor al 28 por ciento, que expresó un sentimiento similar en 2012, cuando compitieron el actual presidente Barack Obama y Mitt Romney.

Notimex
Washington, CD, EU
Domingo 6 de noviembre de 2016.

 

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