Con el 99,67 % de las mesas escrutadas y 10.351.304 votos, el candidato del Centro Democrático ganó las elecciones presidenciales.


El próximo 1 de agosto cumplirá 42 años. Será el presidente más joven en la historia moderna de Colombia y, como discípulo de Álvaro Uribe, su llegada a la Casa de Nariño significa la llegada al poder de la derecha y de quienes se han opuesto a los acuerdos de paz firmados por el gobierno de Juan Manuel Santos con la hoy desmovilizada guerrilla de las Farc. Iván Duque ganó las elecciones al lograr el 53,95% de la votación (10.351.304 de votos) mientras su rival Gustavo Petro alcanzó el 41,83% (8.024.697 votos).

Abogado con maestría en economía y corta experiencia política, Duque representa para muchos a la mitad de esa Colombia “indignada” por las “concesiones” que se le dieron a las Farc a cambio de transformarse en partido tras medio siglo de guerra. Por eso promete realizar “modificaciones estructurales” al Acuerdo de Paz de 2016, que desarmó a unos 7.000 combatientes, aunque ha dicho que eso no significa volverlos “trizas”.

“Queremos que quienes han cometido crímenes de lesa humanidad tengan sanciones proporcionales que sean incompatibles con la representación política”, ha dicho. Lo convenido en La Habana estipula que los jefes exguerrilleros reciban penas alternativas de prisión si confiesan crímenes y reparan a los millones de víctimas de un conflicto en el que también participaron paramilitares de ultraderecha y agentes del Estado.

Duque también es vocero de esos colombianos temerosos de que el país siga el rumbo que lastró económicamente a Venezuela, lo que ocurriría, asegura, si gana Petro. Al presidente venezolano, Nicolás Maduro, lo llama “dictador” y “genocida”. De hecho, ese fue uno de los caballos de batalla durante todo el proceso electoral, que, aunque fue rebatido por su rival, quien no dudó en calificarlo como una estrategia de difundir miedo, caló en gran parte de la ciudadanía.

Pero, sobre todo, Iván Duque encarna las ideas del expresidente y ahora senador Álvaro Uribe, al que llama “presidente eterno”, y cuyas ideas siguen vivas ocho años después de dejar el palacio presidencial: mano dura contra los rebeldes, inversión privada y valores tradicionales. Y ese poder de Uribe, que se conserva pese a decenas de investigaciones en contra, es su mayor reto en caso de llegar a gobernar. Dentro de su partido, el Centro Democrático, afirman que Duque “le debe” todo al ahora senador; en la oposición señalan que será un “títere” del exmandatario.

“Todavía nadie sabe si tiene criterio propio o va a obedecer los mandatos de otro”, sostiene Fabián Acuña, profesor de la Universidad Javeriana. Lo que sí es una realidad palpable es que su experiencia en la política es de solo cuatro años. Pero este bogotano “ha vivido la política y desde niño, la lleva en la sangre”, afirma José Obdulio Gaviria, uno de los ideólogos del uribismo.

Con su padre, Iván Duque Escobar, un liberal de extensa carrera política, aprendió de discursos políticos. Pero fue con el entonces ministro Juan Manuel Santos con quien en los años 90 se inició profesionalmente asesor en el Ministerio de Hacienda. Luego saltó al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), donde estuvo casi 13 años.

Hoy, Duque se opone ferozmente a Santos. “Es muy dinámico en sus relaciones públicas, muy hábil para manejar las relaciones”, reveló una fuente que trabajó con él en el BID. En Estados Unidos conoció a Uribe, quien lo incluyó en su lista cerrada al Senado para el periodo 2014-18. “Iván es más que sabio y estoy seguro de que tiene por delante un futuro brillante”, escribió el exmandatario en los agradecimientos de su libro “No hay causa perdida” (2012).

Sus colegas en el Congreso valoran su inteligencia, responsabilidad y disciplina. En cuatro años logró destacarse y sacó adelante cuatro leyes, la más relevante sobre emprendimientos y “economía naranja”. Aun así, tratándose de la dirección de un país tan complejo como Colombia, los cuestionamientos no faltan: “Un presidente tiene que tener experiencia, autonomía, capacidad política propia, de todo eso carece Iván, que es, como todo el mundo reconoce, un buen muchacho”, considera el senador Roy Barreras, del Partido de la U.

Su imagen jovial y moderna, en la que abundan las camisas sin corbata y los jeans, contrasta con sus creencias conservadoras: se opone a la adopción y matrimonio gay, la eutanasia, la legalización o despenalización de la droga. Aunque antes celebraba los avances de las minorías, la adhesión a su campaña de sectores de ultraderecha y evangélicos, caso Viviane Morales o el exprocurador Alejandro Ordóñez, podría explicar su endurecimiento en estos temas.

Casado hace 15 años y padre de tres hijos, de niño soñaba con ser delantero del América de Cali. Tiene una memoria cuasi fotográfica y en la universidad fue un “nerd”. “Iván siempre decía ‘hombre, algún día yo seré presidente de Colombia’. Lo decía con tal determinación que uno le creía”, recuerda Francisco Barbosa, amigo cercano y compañero de estudio.

Melómano consagrado, tocaba bajo y cantaba en una banda de rock que formó con sus amigos del exclusivo colegio de Bogotá del que se graduó de bachiller, el Rochester. Aún hoy, en su tiempo libre, toca guitarra. Se reconoce como un buen bailarín de salsa y, paradójicamente, uno de sus géneros musicales predilectos es la trova cubana, cuyos mensajes revolucionarios intenta obviar.

También es un mago aficionado. Su “truco” consagratorio sería ser el segundo más joven elegido para ocupar el sillón presidencial, por detrás del liberal Eustorgio Salgar, quien con 39 años lo ocupó entre 1870 y 1872. Afable y con algunos kilos de más, a partir del próximo 7 de agosto, Iván Duque asumirá la conducción de los destinos de Colombia, un país que comienza a asomarse al posconflicto y con múltiples tareas a acometer en materia económica, de infraestructura, de desarrollo social, de bienestar ciudadano, entre otras. Pero quizás la principal de ellas será tratar de consolidar la unidad y superar la polarización que dejó el plebiscito por la paz de octubre de 2016 y que se agudizó, precisamente, la elección presidencial.

El Espectador
Oscar Pérez
Bogotá, Colombia
Domingo 17 de junio de 2018.


Bogotá.- La noche del 17 de mayo, en la Plaza de Bolívar, en pleno centro de Bogotá, Gustavo Petro cerró su campaña presidencial rodeado de símbolos. A sus espaldas tenía el Palacio de Justicia, asaltado en 1985 por el M-19, la guerrilla en la que militó en su juventud. A la derecha podía ver la alcaldía que gobernó entre 2012 y 2015. Al frente, el Congreso, donde promovió debates como parlamentario. Y al fondo, fuera de su vista, la Casa de Nariño, sede del gobierno, donde espera vivir los próximos cuatro años.

Frente a decenas de miles de seguidores, el candidato del movimiento Colombia Humana evocó las “voces antiguas”, un recuento histórico que se ha vuelto obligatorio en sus mítines. Recordó a Rafael Uribe Uribe, un militar y político liberal asesinado a machetazos en una esquina de la plaza en 1914. Mencionó enseguida a Jorge Eliécer Gaitán, caudillo liberal baleado un par de cuadras al norte, en 1948. Y cerró con Luis Carlos Galán, el candidato liberal masacrado en 1989, en otra plaza ubicada a pocos kilómetros.

En sus discursos, Petro también suele recordar a Carlos Pizarro, líder del M-19, y al conservador Álvaro Gómez Hurtado, ambos acallados por las balas. En un país donde el asesinato es el megáfono de la opinión política, Petro se identifica como un heredero de esos liderazgos abortados; el único que ha sobrevivido para vislumbrar la presidencia. Aquella noche, expuesto ante la multitud, el candidato se acomodó varias veces el chaleco antibalas que llevaba oculto bajo una camisa blanca.

Durante cuatro décadas de ejercicio político, Petro ha recibido muchas amenazas y un ataque reciente. En Colombia, su activismo de izquierda coquetea con el martirio de forma permanente.

“Pero no es por deporte, es por vocación”, me dijo el 6 de abril durante un almuerzo, minutos antes de llegar a Ciénaga de Oro, el pueblo ganadero donde nació el 19 de abril de 1960. “Hemos tenido un país donde nada se ha podido cambiar en dos siglos; y a mí me dan ganas de cambiarlo. Ser el primero que lo cambie”.

Petro vivió su infancia en ese rincón caluroso del Caribe colombiano, rodeado de fincas donde pastaban las vacas o crecían los cultivos de arroz y maíz. Hoy el centro de Ciénaga de Oro tiene casas antiguas bien conservadas, y otras con paredes de adobe y techo de paja. En las calles de la periferia falta el pavimento y el agua llega de forma irregular.

A principios de la década de los setenta, la familia del candidato se mudó a Zipaquirá, un pueblo frío ubicado a 50 kilómetros de Bogotá, donde él terminó sus estudios de bachillerato y empezó a cultivar el germen ideológico que sellaría su destino.

“Zipaquirá era un pueblo industrial; la mitad de la población era obrera y eso fue lo que yo encontré”. Mientras terminaba un plato de sopa, Petro recordaba esa época, a ratos interrumpido por seguidores que se acercaban a saludarlo. “Entonces pude ver el mundo teórico, el del marxismo que leía en los libros, en su aplicación real y no apartado de la sociedad”. Justo ahí, en el trecho que divide las políticas ideales y su aplicación práctica, están algunas fallas que le critican al candidato.

Frente a las multitudes que congrega en distintos lugares del país, en los ochenta discursos que ha pronunciado durante esta campaña, Petro repite el mismo método: largas intervenciones, de hasta dos horas, como el discurso que pronunció en Bogotá, donde expone su diagnóstico del país: la desigualdad, el escaso acceso a la educación, la salud ineficaz para muchos, la tierra para pocos.

Y remata con sus propuestas: transición progresiva del carbón y el petróleo a energías limpias, créditos oficiales para campesinos y pequeños emprendedores, educación superior gratuita y salud preventiva sin mediación privada.

Sobre la tarima, siempre con sus lentes de lector asiduo, Petro no alza la voz. Su estilo es el de un profesor aferrado a la pedagogía política: “Para mí la comunicación es un asunto central”.

La experiencia guerrillera
Según Petro, a fines de los años setenta la izquierda colombiana era representada de forma ortodoxa por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y por el Partido Comunista, pero estaba casi tan divorciada de la clase obrera como le sucedía a los partidos de derecha.

Pero entonces surgió una alternativa que sedujo a muchos jóvenes: el Movimiento 19 de abril (M-19). Este grupo insurgente, lleno de universitarios, desafió al gobierno de Julio César Turbay, quien había decretado el Estatuto de Seguridad, una política oficial que provocó persecuciones, torturas y exilios.

Petro, quien nació un 19 de abril, se enroló en el M-19 a los 17 años y dedicó su militancia a trabajar con sindicalistas y obreros de Zipaquirá. Así organizó a centenares de familias sin techo y fundó con ellas el barrio Bolívar 83 en un terreno que lograron ocupar.

En 1985, convertido en concejal de Zipaquirá, ese barrio se convirtió en el refugio donde Petro, todavía guerrillero, pasó meses escondido mientras lo buscaba la policía. Cuando lo detuvieron por porte ilícito de armas, ese mismo día supo que Nicolás, su primer hijo, venía en camino. Meses después lo conoció en prisión. Hoy el político tiene seis hijos de sus matrimonios con Katia Burgos, Mary Luz Herrán y Verónica Alcocer, su actual esposa.

Los azares de la guerrilla y la vida fugitiva pueden transmitir una imagen temeraria del personaje, pero Gustavo Petro nunca fue un verdadero hombre de acción: “No me gustan las armas ni los uniformes, y en la guerrilla me aburría la jerarquía militar. No creo que gente que se ordene de ese modo termine haciendo una revolución. Le tengo temor a jerarquizar las estructuras políticas, porque derivan en dictaduras y autoritarismos”.

En 1977, Petro se había graduado de bachiller con uno de los mejores promedios de todo el país y se ganó una beca para estudiar economía en la Universidad Externado de Colombia. Desde las aulas siguió militando, pero en esa época empezaron sus dudas sobre la pertinencia de la lucha armada.

Alberto Peñaranda, un escritor y viejo amigo del candidato, recuerda un diálogo que tuvieron en la universidad: “Él me preguntó qué pensaba de las elecciones y le contesté que eran una farsa. Se me quedó mirando un rato y al fin, como desahogándose, me dijo que algún día tendríamos que confrontar al establecimiento con candidatos y programas propios”.

Conquistar el poder con los votos

A principios de 1990, después de una larga negociación con el gobierno, el M-19 entregó las armas y dio lugar a un nuevo partido político: la Alianza Democrática M-19, que logró una amplia participación en la Asamblea Constituyente de 1991.

“Esa fue nuestra gran victoria”, explica el candidato. “Porque llevamos el proyecto democrático, el Estado Social de Derecho, a la Constitución”.

Petro fue representante a la Cámara y dos veces senador. En el Senado destapó el caso de la llamada “parapolítica”, que demostró los vínculos entre los ejércitos paramilitares y decenas de funcionarios ahora condenados. También lideró debates contra la corrupción en los contratos de grandes obras públicas.

Desde el Congreso, Petro construyó una fama nacional de personaje intransigente y corajudo, enfrentado a la corrupción de la clase dominante. Las amenazas, que a mediados de los años noventa lo obligaron a exiliarse en Bélgica, volvieron y salpicaron esta vez a la familia: su madre, su hermana y sus sobrinos tuvieron que dejar el país durante varios años. Pero él se quedó en Colombia.

El Senado fue para Petro un campo de batalla y un trampolín: de ahí saltó a la primera candidatura presidencial, en 2010. Pero llegó de tercero y decidió probar suerte en el segundo cargo más importante del país: la alcaldía de Bogotá. Muchos políticos en Colombia usan este cargo como un paso intermedio en la búsqueda del poder nacional. La ciudad, con nueve millones de habitantes, da entrenamiento, exposición y votos para intentar después la presidencia. Petro siguió ese camino.

Eduardo Durango, un sacerdote de izquierda que lo ha acompañado desde los tiempos de la guerrilla, ve la gestión en Bogotá como el laboratorio donde ensayó su propuesta con relativo éxito: “Se logró mucho en términos de inclusión de personas: niños, ancianos, drogadictos. Fueron cosas bien hechas, pero desafortunadamente esa clase oligárquica con la que él se metió, y sus intereses económicos, no dejaron que avanzara más la Bogotá Humana”.

Petro ganó esa elección en 2011 y empezó una administración que fue conflictiva y tensa. El balance oficial dice que redujo la pobreza, mejoró la inclusión social y el acceso a la educación pública, pero muchos proyectos no llegaron a completarse. Petro intentó cambiar el esquema de recolección de basura, controlada según él por mafias poderosas, y la Procuraduría lo destituyó. Entonces convocó a multitudes que lo apoyaron y pasó más de un año fuera del cargo, antes de regresar por decisión de un tribunal.

Petro salió de la alcaldía bastante golpeado, con una estela de historias en los medios que retrataban su talante soberbio y su supuesta incapacidad para trabajar en equipo. Algunos también afirman que sus logros son exagerados, y cuentan más metas fallidas que éxitos demostrables.
En resumen, Petro figuraba como un líder valioso para la oposición y la denuncia, pero ineficaz como gobernante. Y todavía carga con ese fardo.

Reformas y justicia social

A Gustavo Petro lo han vinculado al “castrochavismo”, porque propone expropiar latifundios y ponerlos a producir. Cada tanto lo relacionan con Hugo Chávez, a quien recibió en Bogotá durante su primera visita, en 1994.

El Centro Democrático, partido que apoya a Iván Duque, el joven candidato que puntea en las encuestas seguido por Petro, dice que una eventual victoria del abanderado de Colombia Humana traería a Colombia el comunismo y sus ruinas. Ante esos señalamientos, Petro responde que los verdaderos chavistas son el expresidente Uribe y sus aliados: “Porque nos expropiaron todo, privatizándolo: la tierra, la salud, el saber. Nos quitaron las condiciones para el trabajo, que es la única forma de construir riqueza”.

Petro insiste en que su proyecto no es de extrema izquierda. Durante el discurso de cierre de campaña en Bogotá se desmarcó aún más de Nicolás Maduro, a quien atribuyó la corrupción, el abuso de poder y la persecución política que tantos han denunciado en Venezuela.

“En cualquier otro país yo sería visto como un tipo de centro, pero esto es Colombia, un país conservador”, me dijo a principios de abril, mientras recorríamos su región en una caravana, siempre acompañado por su esposa, Verónica, y su hijo mayor, Nicolás, quien trabaja de forma activa en la campaña. “Mis adversarios promueven la violencia y la guerra porque sin ellas no se sostiene el discurso del miedo. Si no hay violencia, el país entra en otra discusión”.

Petro, que pasó de la guerrilla a la política después de un acuerdo de paz, ha defendido el que firmó el gobierno de Colombia con las antiguas Farc. Duque, su principal contendor, dice que someterá a revisión lo acordado. Petro, sin embargo, prefiere revisar la Constitución.

“El tema de la justicia social amerita también unas reformas”, sostiene. “Me refiero a la salud y a la educación; me refiero a la necesidad de separar la justicia de la política. Para eso es necesaria una reforma constitucional”.

Cuando se le pregunta cómo se haría esa reforma, el candidato dice: “El problema es que el Congreso está en manos de quien no quiere hacer las reformas. Entonces la posibilidad de una constituyente está abierta, pero no para hacer una nueva constitución ni adueñarme del poder, sino para construir un país más equitativo”.

Colombia tiene una de las sociedades más desiguales del continente, y también una de las más violentas. Este doble indicador no es casual, según Petro, uno explica al otro. Muchos lo acusan de promover el odio de clases, mientras otros opinan que su discurso solo evidencia una lucha que ya existe desde hace tiempo.

“El mío no es un programa radical”, sostiene el candidato. “Es solo un programa de reformas democráticas que hace un siglo debieron hacerse, y por no hacerlas fue que el país entró en la violencia”.

Petro se ve a sí mismo como una consecuencia del sistema y como un instrumento de justicia para la mayoría marginada. Esta elección, ha dicho, consiste en escoger a los mismos de siempre, o darle a él y al país, como escribió Gabriel García Márquez, uno de sus autores favoritos, “una segunda oportunidad sobre la Tierra”.

Si gana las elecciones, Petro será el segundo presidente de origen caribeño en toda la historia del país (el primero fue Rafael Núñez, durante el siglo XIX), cuyos líderes andinos han dominado el poder de forma casi hereditaria. Y será también el primero abiertamente de izquierda.

Pero enfrentará a grandes intereses y a una oposición que domina el Congreso. Repetirá por cuatro años la resistencia que encontró en la alcaldía de Bogotá, pero a una escala mayor. Él prevé ese destino y suele resumir su estrategia con la frase “defenderme en medio de las transformaciones”.

Esto sucederá si gana. Si pierde y llega de segundo, una reciente reforma constitucional le garantiza el regreso al Senado, donde tendrá la oportunidad de liderar a la oposición e intentar una tercera campaña en 2022.

Pero Gustavo Petro, el guerrillero atípico, el provinciano que llegó a gobernar la capital, no está pensando en la derrota. “Yo aspiro a ganar”, dice convencido.

The New York Times
Sinar Alvarado
Bogotá, Colombia
Viernes 25 de mayo de 2018.

La participación se sitúa en el 46%, según el CNE, y el principal aspirante opositor, Henri Falcón, desconoce los resultados

Nicolás Maduro se reeligió este domingo al frente del Gobierno de Venezuela con una abstención récord en unas elecciones presidenciales de ese país. Según los datos oficiales, difundidos por el Consejo Nacional Electoral, la participación alcanzó el 46%, aunque fuentes del organismo citadas por Reuters aseguran que al cierre de los colegios electorales, a la seis de la tarde, se situaba en el 32,3%. En las últimas presidenciales, celebradas en 2013, acudió a las urnas casi el 80% del censo. En esta ocasión ni siquiera se podía hablar de unos comicios en paridad de condiciones, ya que los principales partidos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), ahora agrupados en el Frente Amplio, rechazaron la cita por carecer, aseguraron, de garantías democráticas. El único adversario real de Maduro, quien según la autoridad electoral ganó con casi seis millones de votos, era Henri Falcón, que obtuvo 1,8 millones de apoyos y desconoció públicamente los resultados denunciando irregularidades.

El mandatario había lanzado una advertencia a los venezolanos. “Votos o balas”, enfatizó por la mañana tras acudir a su colegio electoral, en el oeste de Caracas. El sucesor de Hugo Chávez trataba de conjurar la abstención. No obstante, a lo largo del día, decenas de colegios electorales, incluso en los barrios populares, lucían semivacíos, cuando es habitual ver las aceras de Caracas ocupadas por largas colas de venezolanos a la espera de votar. También ocurría en Petare, con un alto porcentaje de militantes y simpatizantes chavistas y uno de los más poblados de la ciudad. “Me dijeron que hiciera la cola del carnet de la patria [un sistema que utiliza el Gobierno para tener un segundo registro de la participación] luego que votara y vine. Voté voluntariamente por Maduro. Creo en él porque yo espero que solucione la situación del país. Todo lo que ha pasado es culpa de la guerra económica”, mantenía uno de los escasos electores a esas horas, adhiriéndose así a la retórica utilizada por el oficialismo para justificar una hiperinflación que, según el Fondo Monetario Internacional, puede llevar a que los precios suban un 1.800.000% en dos años.

Ese es el argumentario exhibido por el propio chavismo al finalizar la jornada. "¿Quién fue el gran derrotado de hoy? La abstención. Dijimos que la votación de hoy pasaría a la historia como una votación antiimperialista", aseveró la presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Delcy Rodríguez. Neisa Calderón, pensionista de 65 años, exigía un cambio profundo y se lamentaba de los procedimientos instalados por las autoridades: “No sé por qué debo registrarme para el carnet de la patria, pero lo hago porque así creo que se puede validar mi voto. Voté porque quiero que cambie la situación en Venezuela. De otra manera no hallo cómo hacerlo”.

Movilizar militantes

Los cerca de 20 millones de ciudadanos inscritos en el censo se debatían entre votar y desconocer esta convocatoria como pedían, por ejemplo, las formaciones de los líderes opositores Leopoldo López (Primero Justicia) y Julio Borges (Voluntad Popular). De ahí que Maduro hiciera su llamamiento a primera hora, tratando de infundir miedo en la población y agitando el fantasma del enemigo exterior.

“Que digan lo que quieran de mí, pero es una ofensa al pueblo de Venezuela que aquí hay una dictadura”, afirmó. “Hoy Venezuela con este proceso electoral se encamina a una etapa de estabilidad política, estoy seguro, lo siento, lo veo. Llamo a todos los venezolanos, a todas las venezolanas, tu voto decide, voto o balas, patria o colonia, paz o violencia, independencia o subordinación”, continuó Maduro.

En medio de informaciones sobre una baja afluencia a las elecciones, Maduro hizo también una aparición por Facebook Live para solicitarle a su comando de campaña que garantizara el transporte de la militancia hacia las mesas de votación.

El presidente quiere usar los resultados para apuntalar su poder, aprovechando un sistema que basa su fortaleza electoral en las redes asistenciales. Ese era la meta central del chavismo, que convocó estas elecciones a principios de año con unas reglas del juego que, según la gran mayoría de la oposición, favorecen a las autoridades. En este contexto, millones de venezolanos decidieron no participar. Otros votantes críticos con el oficialismo, en cambio, optaron por apoyar a Henri Falcón, el único competidor de peso, con la esperanza de visualizar un quiebre del régimen.

Los resultados de la votación, que ya están rodeados de denuncias de irregularidades y sospechas de fraude, mostrarán el alcance de la deriva de Venezuela, sumida en una terrible crisis económica. Se conocerán también las reacciones de las principales instancias de la comunidad internacional, Aunque Estados Unidos ya anunció ayer que no piensa reconocer los resultados. El subsecretario de Estado de EE UU, John Sullivan, reiteró ayer que su país rechazará el resultado de los comicios. “Tenemos que asegurarnos de que nos mantenemos en nuestro objetivo, que son los cargos corruptos del régimen, y no el pueblo de Venezuela”, afirmó.

El País
Maolis Castro
Francesco Manetto
Caracas, Venezuela
Domingo 20 de mayo de 2018.


•    López Obrador lidera con el 46% de las preferencias electorales, seguido de Anaya con 26%; Meade, 20%; Zavala, 5%, y El Bronco, 3%.

•    En el norte del país ha crecido el respaldo para el tabasqueño, pues ahora cuenta con el 39%, frente al 17% que tenía en 2012.

El candidato presidencial de la coalición 'Juntos haremos historia' (Morena-PT-PES), Andrés Manuel López Obrador, cuenta con el 39 por ciento de la intención de voto en la región norte del país, 22 puntos por arriba de lo que tenía hace seis años, en junio de 2012, cuando las encuestas registraban 17 por ciento de apoyo al entonces candidato de la coalición PRD-PT-MC.

El giro favorable a AMLO en los estados del norte es el más marcado que se observa en todo el país, en tanto que en la región centro-occidente el morenista está 11 puntos arriba de su nivel de 2012, mientras que en el centro y el sur su apoyo es 15 y 18 puntos más alto, respectivamente.

López Obrador ha crecido en todo el país, pero su crecimiento más marcado es en el norte, región en la que venía en un distante tercer lugar hace seis años, muy lejos del 51 por ciento que registraba Enrique Peña Nieto en esos estados.

Así lo revela la más reciente encuesta nacional de El Financiero, realizada durante los últimos días de abril y primeros de mayo a 1,000 adultos. Para el comparativo con 2012 se consideró la encuesta coordinada por Alejandro Moreno en Reforma del 14 al 17 de junio de ese año.

Si bien López Obrador creció más en el norte, sus regiones más fuertes son el centro y el sur, donde cuenta con 54 por ciento de la intención efectiva de voto. El centro-occidente es su zona más débil, con 36 por ciento, ubicándose en empate estadístico con Ricardo Anaya, de la coalición 'Por México al Frente' (PAN-PRD-MC), quien suma 35 por ciento de las preferencias en esa región del Bajío.

En contraste, López Obrador aventaja al segundo lugar en el resto de las regiones, a Anaya en el norte y el sur, y José Antonio Meade en el centro.

De acuerdo con la encuesta, López Obrador cuenta con el 46 por ciento de la intención efectiva de voto en todo el país. Anaya aparece en segundo lugar, con el 26 por ciento y Meade en tercero con 20 por ciento. Las candidaturas independientes de Margarita Zavala y Jaime Rodríguez atraen a 5 y 3 por ciento, respectivamente.

Comparando la intención de voto de Ricardo Anaya con lo que tenía la panista Josefina Vázquez Mota en junio 2012, Anaya prácticamente tiene el mismo nivel de apoyo que la candidata tenía en el norte, el centro y el sur del país, pero el frentista la supera por casi 10 puntos en la región centro-occidente.

En lo que respecta al candidato de la coalición PRI-PVEM-Panal, la intención de voto a su favor es visiblemente menor en las cuatro regiones respecto a la que tenía Enrique Peña hace seis años, pero la mayor diferencia se observa en el norte del país, lo cual sugiere que lo que ha ganado AMLO en esa zona lo ha perdido principalmente el PRI.

Según el estudio, el porcentaje de electores que ya decidió definitivamente su voto aumentó de 42 a 51 por ciento entre marzo y mayo, mientras que los indecisos bajaron de 38 a 28 por ciento en ese mismo periodo. Por otro lado, el porcentaje de entrevistados que cree que López Obrador ganará las elecciones presidenciales subió de 37 a 44 por ciento.

METODOLOGÍA

Encuesta nacional con entrevistas cara a cara en vivienda realizada del 26 de abril al 2 de mayo a 1,000 electores en todas las entidades federativas. Las entrevistas se llevaron a cabo en 84 puntos seleccionados probabilisticamente con base a las secciones electorales del INE. La tasa de rechazo a las entrevistas fue de 47%. Con un nivel de confianza de 95%, el margen de error estimado es de +/- 3.1%. “Los resultados reflejan las preferencias electorales y las opiniones de los encuestados al momento de realizar el estudio y son válidos para esa población y fechas específicas”. Se entrega copia del estudio y sus características metodológicas al Instituto Nacional Electoral.

El Financiero
Alejandro Moreno
Ciudad de México
Jueves 17 de mayo de 2018.

 

Expertos en estrategias electorales advierten que el porcentaje de indecisos es aún muy alto y no descartan que pudiera producirse una transferencia hacia el voto útil

En un vídeo del gobernante PRI, aparece el candidato favorito para las presidenciales de México, Andrés Manuel López Obrador, de Juntos Haremos Historia, y en un montaje paralelo se intercalan frases suyas o promesas de campaña con imágenes de violencia en Venezuela. El final del spot oficial es: “Miedo o Meade”. En otro, no patrocinado, una mano anónima va dibujando las desgracias que acechan a México si el líder de Morena triunfa al tercer intento el próximo 1 de julio: caída de la Bolsa, fuga de capitales, dólar por las nubes, cierre de las fronteras por Donald Trump, polarización en las calles, discordia, violencia, represión, crimen organizado, toque de queda, miedo, golpes de Estado, falta de medicinas, adiós a las pensiones, redadas, policía política y denuncias entre padres e hijos, una pesadilla casi nazi, que solo podrían impedir los ciudadanos votando en su contra. Hablando de Hitler, otro montaje, utilizando una famosa escena de la película El hundimiento (La caída, en México), presenta al Führer/AMLO enterándose por su staff del avance de José Antonio Meade en las encuestas: “Llamen a mis medios paleros, que saquen todos sus escándalos, inventen algo", grita López Obrador. Ricardo Anaya, de Por México al Frente, segundo en los sondeos, es objeto más bien de burlas y de troleo en los vídeos, aunque llegó a decirse que tenía vínculos familiares con el actual presidente Peña Nieto, como le ocurre también a Meade, el tercero en liza. Por no hablar de las noticias falsas, medias verdades y medias mentiras que circulan por las redes, verdadero campo de batalla de estas presidenciales.

En este clima tan exacerbado de lo que algunos llaman guerra sucia, en el que Venezuela es el mantra del negro futuro que se avecina si gana el candidato de Morena o los rusos, de lo que el propio López Obrador se ha reído, poniéndose una chamarra morada, el color de su formación, con la leyenda “Andrés Manuelovich”, el último ejemplo ha sido un tuit del periodista Ricardo Alemán. En el mensaje, instaba a los fans de Morena a matar al candidato como ya ocurrió con John Lennon o con Versace y fue apoyado por otro post del músico y compositor Elihu Gil que rezaba literalmente: “Tú tranquilo que somos muchos los que deseamos se le apliquen (sic) un Colosio (candidato del PRI asesinado en 1994) al populista ese”. Al primero le ha costado su puesto como columnista en varios medios como Televisa o Canal 11, al segundo no se sabe si seguidores, pero la pregunta es si la estrategia del miedo está dando los réditos deseados en una elección histórica.

 La propaganda del miedo no funciona

Histórica no solo por el número de puestos de elección popular que están en juego (3.416), sino por las cifras de gasto de campaña. El tope de dispendio para los candidatos es de 429,6 millones de pesos, de los que Anaya ya ha utilizado el 32%, Meade el 16,90% y López Obrador, el 3,87%, según fuentes del Instituto Nacional Electoral (INE). En vista de estas cifras, parece que el dinero no les sale a cuenta a los contendientes porque no logran situarse como líderes frente al favorito a 50 días para la gran cita, que ha acaparado el 50% de la discusión en medios digitales la semana pasada, y sí como objetos de críticas al menos en las redes sociales mexicanas (más de 71 millones de usuarios) y en los sondeos, que siguen dando una ventaja de unos 10 puntos entre López Obrador y el siguiente en la carrera. La última, la de la consultora BSC para Reuters, le otorga un 42%, seguido de Anaya con un 33% y de Meade, con un 19%. Oraculus, el agregador de encuestas, sitúa a los indecisos en un 18% de la población, aunque otros estudios rebajan esa cifra a un 15%.

“La guerra sucia no ha pegado hasta ahora”, dice Roy Campos, de la Consulta Mitofsky, una de las más prestigiosas del país. “El objetivo debería ser más bien el de todos contra López Obrador, la estrategia del voto útil que sí les podría funcionar a más largo plazo”, asegura Campos, que recuerda que este no es un fenómeno nuevo. “Ya se intentó hace 12 años, nunca han dejado en paz a López Obrador, pero ahora ha cambiado el contexto”, afirma y subraya que en su último estudio las preocupaciones de los mexicanos eran, por este orden, la economía, la inseguridad y la corrupción. De la misma opinión es Javier Murillo, cofundador y director de la consultora Metrics Digital. “Más que guerra sucia, yo lo llamaría guerra sin cuartel. Hay más grupos que los otros cuatro contendientes que presionan a AMLO porque se ha convertido en el tema de la discusión. Todos están contra él porque es el puntero en las encuestas, aunque sin una estrategia coordinada, pero el fin es llegar a los indecisos en busca del voto útil y se monta con páginas contra él, unas son de branded content y otras, unbranded, es decir, que no se pueden rastrear”, dice Murillo, para quien este país está en una primavera mexicana. “Esta es una elección de cambio: López Obrador crece sistemáticamente y no baja. Él encarna el cambio”.

Sin embargo, como ha ocurrido en otras elecciones en Estados Unidos, en el Brexit o en Colombia, Murillo no descarta que tras estas cifras no se esconda una sorpresa. “Ahora mismo hay una polarización en la calle. Hay un 15% de indecisos y cuatro tipos de audiencia: los antisistema, los pragmáticos, los conservadores y los sistémicos y cuatro segmentos de edad: los de 18 o 19 que son idealistas, los de 20 a 29, que son apáticos e indecisos, los de 30 a 49, que ya tienen algo que perder y podrían no votar a AMLO, y los mayores de 49, que ya lo tienen claro. Si los indecisos, entre 20 y 49, tienden al voto útil, puede haber sorpresas. Hay todavía mucho en juego”, asegura Murillo. “Parece difícil que la tendencia cambie, pero queda mucha campaña y podría alterarse, sobre todo por el número de indecisos. Una cosa es la campaña y otra el día que se deposita el voto en la urna”, dice un portavoz de la empresa española Sociológica Tres, especializada en análisis social y político. “En el caso de México puede haber diferencias culturales, pero se ha visto en los últimos tiempos que con fenómenos como Trump o el Brexit el discurso del miedo funcionó y en el caso de España con Podemos, también. Las elecciones se juegan ahora en el terreno de la emoción”.

El País
Cecilia Ballesteros
Ciudad de México
Jueves 10 mayo 2018.


El escritor mexicano, simpatizante de Morena, repasa algunos de los planes de López Obrador y sale al paso de la polémica por pedir, supuestamente, la expropiación de empresas


Autor de más de 80 novelas, Paco Ignacio Taibo II (Gijón, 1949) vendió el año pasado más de 100.000 ejemplares de su novela Patria (Editorial Planeta) gracias, según él, a un renovado orgullo nacional en tiempos de Trump y al creciente interés entre la juventud por la búsqueda de un México antiguo y progresista. Un ejemplo de ello, sostiene, es el respaldo a la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, líder las encuestas para ganar las elecciones a la presidencia del 1 de julio.

Historiador, promotor cultural y activista, de los que se remanga llevando su feria del libro a todos los barrios humildes de la Ciudad de México, es también uno de los hombres más cercanos al líder de la izquierda.

En los últimos días su nombre está en el centro de las críticas por la publicación de un vídeo de hace siete meses, en el que pedía públicamente la expropiación de las empresas que intentaran hacer chantaje en un hipotético Gobierno de López Obrador, lo que revelaría, según sus contrincantes, las verdaderas intenciones del tabasqueño al llegar a Los Pinos.

Tras la controversia, atiende a EL PAÍS en dos partes: la primera, en su casa de La Condesa, y la segunda, por teléfono desde Italia, donde presenta su último libro.

Pregunta. ¿Cómo ha vivido la polémica de su vídeo sobre expropiaciones?

Respuesta. Es un debate artificioso armado con malicia y mala fe. Unas declaraciones de hace siete meses donde analizaba una hipotética intervención en caso de una victoria de López Obrador y que las empresas amenazaran con irse del país. Yo dije que desde el movimiento social habría que presionar para que se expropiaran. Pero ni Obrador quiere expropiar ni yo lo pienso, salvo condiciones de emergencia, como sucedió con el petróleo en 1938. Se ha creado una polémica artificiosa como parte de la guerra sucia de la que ninguno estaremos a salvo en las próximas semanas.

P. Le criticaron con dureza desde la izquierda por sus críticas al empresario Alfonso Romo y Germán Martínez, dos de las personas más cercanas a Obrador en esta campaña.

R. Hay cosas que no me gustan de la apertura al centro de López Obrador y no veo razón para callarme. No es normal que alguien diga que no vamos a tocar los contratos petroleros. Yo solo pregunté: ¿En nombre de quién habla?, porque las bases de Morena han dicho otra cosa. Sobre Germán Martínez, a mí no me gusta. Ha dicho cosas insultantes como que Cárdenas era un cadáver que había que enterrar. Si estuviera en mi circunscripción no votaría por él. Cómo llegó a donde está no lo sé ni tengo idea, pero quiero que se sepa quién es.

P. Desde un punto de vista de izquierda, ¿cómo explica la incorporación al proyecto de López Obrador del Partido Encuentro Social, de perfil ultraconservador, y de Napoleón Gómez Urrutia, ex líder sindical hoy en el exilio?

R. Hay un intento de López Obrador por abrirse al centro. Ya hay una base de izquierdas consolidada y se trata de incorporar nueva gente sin negociación programática. En el caso Gómez Urrutia los mineros han estado sometidos a una represión brutal y Gómez Urrutia ha sido condenado a vivir en el exilio porque le dijo a Germán Larrea (empresario minero) que era un asesino tras lo sucedido en pasta de Conchos (donde fallecieron 65 mineros en una accidente). Por otra parte, el PES son dos cosas; una dirección conservadora en el sentido evangelista pero también una base social formada por campesinos vinculados a las cajas populares y bancos de ahorros del pueblo. En ese giro al centro hay gente que suma, como Tatiana Clouthier, que proviene del humanismo del PAN, y gente que resta, como German Martínez o Moctezuma (nieto de Elba Esther Gordillo). El problema será gobernar con todo eso a partir del día 2 de julio.

P. En una entrevista reciente en este periódico, Jean Meyer sugería a López Obrador enfocarse y empezar en temas de pobreza y salud y menos en violencia y corrupción que son objetivos más etéreos.

R. La campaña está bien planteada en tres ejes: no al neoliberalismo, no a la corrupción y no a la guerra contra el narco. El tema de la salud, por ejemplo, se vuelve sencillo: devolvamos a los hospitales las medicinas que se robaron. Por lo tanto, cada vez que entras a un tema de una forma u otra está vinculado a la corrupción.

P. ¿Se puede frenar un proyecto económico que está apuntalado con leyes en el Congreso?

R. Esa es la gran cuestión, qué tanto vamos a poder romper con el proyecto neoliberal una vez que lo convirtieron en leyes. Para empezar se puede romper y paralizar impidiendo que se venda una planta de fertilizantes, que se expulsen a mil maestros, que se privaticen cinco playas o que se suba el IVA al pequeño comercio. Pero para modificarlo con profundidad se necesita ganar en el congreso.

P. ¿Y cómo hacerlo sin una mayoría en el Congreso?

R. Mi duda es qué tanto, un presidente de México, puede gobernar por decreto presidencial como hizo Cárdenas en su día. Si a López Obrador le quitan esa posibilidad va a tener un gobierno en minoría y con casi todos los gobernadores en contra.

P. ¿Pero se atreverá a gobernar por decreto?

R. No hay otra opción si quieres cambiar este país.

P. ¿Cómo va a enfrentar López Obrador a un tipo tan impredecible como Trump?

R. Hay un juarismo y cardenismo que está esperando a explotar en términos de dignidad nacional contra el delirio de Trump. Hay un orgullo nacional creciente. Vendí 100.000 ejemplares de Patria y el video que hice del cura Hidalgo tiene más un millón de vistas. Percibo un interés creciente por el rescate de la historia. Con Andrés Manuel no habrá retratos de Juárez en todos los despachos de Palacio, sino ideas de Juárez.

P. ¿Qué empuja la candidatura de López Obrador?

R. Obrador ha logrado unir la mala leche y la indignación de mucha gente. En este viaje de mejor o peor calidad moral, que se ha subido al barco.

El País
Ciudad de México
Miércoles 2 de mayo de 2018.


El consejero electoral Marco Antonio Baños informó que el 6 de mayo comenzará la impresión de las boletas para elegir al próximo Presidente de la República.
En entrevista, el presidente de la Comisión de Capacitación y Organización del Instituto Nacional Electoral (INE) expuso que se tuvo que cambiar la mecánica para la impresión debido a que no se había definido la lista de los candidatos que quedarían en la boleta.

“El domingo empezaremos con las boletas de presidente, ahora tuvimos que cambiar un poco la mecánica en la impresión de las boletas debido a que estaban pendientes algunas situaciones con los candidatos, no había quedado la lista definitiva de los aspirantes a la Presidencia, pero ahora ya está”, dijo.

Explicó que las boletas para la elección de diputados federales ya están terminadas y las de senadores están en proceso también.

Asimismo informó sobre la casilla itinerante que se establecerá el 1 de julio para hospitales. “Será en un hospital de cada una de las 32 entidades federativas y se analiza, por ejemplo, que en la Ciudad de México también se pudiera establecer esta casilla en un hospital privado.

“Lo que estamos buscando es que haya condiciones, que las autoridades sanitarias de los hospitales lo permitan; nosotros no estaríamos invadiendo espacios de hospitales, sino tratando de ampliar el ejercicio de un derecho y solucionar una situación donde México se ha visto rezagado”, precisó.

Indicó que hay muchos países del mundo donde las personas internadas pueden ejercer su derecho a votar, como en Puerto Rico que les llevan las urnas hasta la cama.

“Aquí en México nosotros no tenemos esa posibilidad, votan ellos (en Puerto Rico) antes de la jornada electoral y tienen modalidades de avanzada en el ejercicio del voto, votan también los presos, votan antes de la jornada las personas que trabajan en la policía, en las áreas de seguridad para garantizar que el día de la jornada van a realizar sus actividades.

“En México apenas estamos empezando esas disposiciones y creo que la prueba piloto que estamos planteando es un avance significativo en materia de derechos humanos”, precisó.

Señaló que de lo que se trata el programa piloto de esta casilla es colocarla en un hospital que se elija en cada una de los estados de la República, y se analiza la posibilidad de que las urnas se puedan acercar a los espacios donde se encuentran los enfermos que no se puedan mover.

“Es una modalidad de casilla especial y sólo se necesita la credencial para votar con fotografía”, puntualizó al señalar que se integraría igual que las otras, con funcionarios de casilla y representantes de los partidos políticos, y la movilidad de las urnas sería de acuerdo a las normas de los hospitales, sin entrar, por ejemplo, a zonas restringidas.

Confió en que en la sesión del Consejo General del 4 de mayo se tome esta importante decisión.

En otros temas el consejero electoral reiteró que las diversas expresiones de los grupos de la sociedad son válidas, y una eventual declinación en favor de un candidato no tendría efectos jurídicos con relación a que se sumaran votos a otro, sino que sería más un apoyo político.

“Hemos manifestado que en este momento una declinación de algún candidato en favor de otro ya no se puede traducir en ninguna alianza política, si alguno de los candidatos decide no seguir en la contienda podría sumarse sólo como un apoyo a alguno otro de los candidatos, pero no hay manera de hacer alianzas políticas".

Se le preguntó sobre si el INE estaría abriendo la puerta a empresarios a que contraten espacios en radio y televisión para promocionales como el de los niños que personifican a los candidatos, y si eso sería una interferencia en las campañas por lo que tendrá que suspenderlo y establecer medidas cautelares.

Comentó que es inédito que se haya contratado alguna propaganda en radio y televisión; sin embargo, apuntó, “vamos a ver qué decide el Tribunal Electoral sobre la decisión que tomó la Comisión de Quejas y Denuncias”.

Planteó que los empresarios tienen derecho a opinar y hacer aportaciones en las campañas en términos de la ley, en la posibilidad de la fiscalización, pero no pueden hacer aportaciones más allá de eso, ni comprar espacios en radio y televisión para efectos de propaganda electoral.

Notimex
Ciudad de México
Miércoles 2 de mayo 2018.


El instituto reconoció que tiene frenados varios proyectos de investigación por falta de recursos.


El director del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), Leopoldo Altamirano Robles, reconoció que se encuentran frenados varios proyectos ante la falta de recursos económicos por lo que exhortó a los candidatos a cargo de elección popular tomar en cuenta al sector en sus propuestas.

En entrevista, el investigador indicó que actualmente se tiene un presupuesto de 320 millones de pesos, el cual es insuficiente para adquisición de nuevos materiales y equipamientos, como el caso de un microscopio electrónico con un valor de 20 millones de pesos.

En este sentido, señaló que a nivel nacional se destina apenas el 0.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), el cual no alcanza para poder desarrollar todos los programas que se tienen en dicho sector, por lo que al menos debería igualarse al destinado en 2015 cuando fue del 0.7 por ciento.

En conjunto con académicos de la BUAP, UPAEP, IBERO, UDLAP, ITP, UVP entre otras, presentó una agenda de temas que se le hará llegar a los candidatos a ocupar un cargo de elección popular para que tengan contempladas entre sus propuestas el desarrollo de las ciencias y la tecnología.  

Dicha agenda se centrará en cuatro políticas principales y constará de 47 acciones enfocadas a los distintos ramos de la ciencia.

"Yo creo que el recurso nunca es suficiente, todo depende a lo que uno quiere llegar, la inversión en ciencia y tecnología siempre trae riqueza (…) nos falta mucho que hacer en ciencia y tecnología", dijo en entrevista.

INAOE en riesgo de huelga

En otro tema, indicó que los trabajadores sindicalizados del INOE han solicitado un incremento salarial del 9.1 por ciento, sin embargo, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público solamente les ha autorizado recursos para elevar los salarios en un 3.4 por ciento.

Ante esta situación reconoció que es complicado que se llegue a un acuerdo antes del viernes, por lo que no descartó que se inicie una huelga de parte de los empleados.

“El dinero viene de Hacienda a través de Conacyt, entonces no tenemos para dónde movernos, esa es la problemática actual, en su justo derecho, el trabajador quiere más pero no tenemos de donde sacarlo”, expresó.

Diario Cambio
David Meléndez
Puebla, México
Martes 01 de Mayo 2018.


El crimen organizado aparece como un factor desestabilizador en las próximas elecciones


La llegada al poder de Enrique Peña Nieto y del PRI en 2012 suponía el aterrizaje de una vigorosa juventud de tecnócratas moviéndose en el cuerpo de un veterano partido con ocho décadas de vida. El único capaz de poner orden en el crimen organizado y con operadores hábiles para pacificar la sangría que precedía la etapa de Felipe Calderón (2006-2012). La realidad es que seis años después la violencia es aún peor. Está más extendida y hay más muertos, más carteles, más armas y más droga en el mercado. Con más de 29.000 muertos, 2017 fue el año más violento de las últimas dos décadas.

Según las encuestas, la inseguridad, corrupción y economía son los tres problemas que más preocupan a los mexicanos. Pero no siempre fue así. Los veteranos recuerdan que antes, las campañas y los debates, giraban en torno a la pobreza.

Las propuestas para acabar con la violencia marcan la actual campaña, en la que uno de los candidatos, el líder en las encuestas, Andrés Manuel López Obrador, ha sugerido una amnistía a los implicados en crímenes relacionados con el narcotráfico y en la que el resto de los candidatos plantea, de una u otra manera, continuar con las políticas actuales que, reconocen, fallidas. Estos son algunos de los factores relacionados con la violencia que influirán en las elecciones del 1 de julio.

La lucha por el territorio. La salvaje irrupción de un nuevo actor

Siete carteles se reparten el territorio mexicano: los de Sinaloa y Jalisco Nuevo Generación (CJNG) son los más fuertes, según el estudio publicado en febrero por el centro de análisis InSight Crime. Sin embargo, en Estados como Guerrero hay has más de 70 filiales de los grandes carteles, algunos casi familiares, peleándose por la plaza.

Territorialmente hay restos del cartel de los Beltrán Leyva en Guerrero, en Sinaloa y Sonora (Norte). Fragmentos de Los Zetas y del Golfo se disputan el negocio en Tamaulipas, Veracruz, Nuevo León, Coahuila, Zacatecas y San Luis Potosí y Los Guerreros Unidos y Los Rojos dominan Guerrero y Morelos. Sin embargo, el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es el de más rápido crecimiento ante la debilidad de Sinaloa y Los Zetas. Actualmente tiene presencia en ocho Estados (Colima, Veracruz, Michoacán, Quintana Roo, Tabasco, Nayarit, Guanajuato y el Estado de México) y es el que controla más territorio, según la Fiscalía General del Estado.

Del ‘Chapo’ Guzmán a El Mencho

Tras la extradición de Joaquín El Chapo, Guzmán, varios nombres se disputan el liderazgo del narcotráfico continental. Recientemente Estados Unidos incluyó a Rafael Caro Quintero como uno de los diez hombres más buscados del FBI, por quien ofrece 20 millones de dólares. Caro Quintero, de 65 años, fue liberado por un juez mexicano en 2013 y desde un lugar oculto ha negado dirigir el cartel de Sinaloa. Pero el hombre emergente que más se equipara a El Chapo, tanto en poder de fuego como en su capacidad para imponer el terror, es Nemesio Oseguera, alias El Mencho, jefe del cartel Jalisco Nueva Generación.

Ejército y policías desplegados

A la violencia reinante hace frente un ejército que opera desde hace 12 años sin formación ni un mandato claro para encarar la guerra irregular que libra. De los 214.000 soldados con los que cuenta el Ejército mexicano hay 52.000 desplegados de Norte a Sur del país en Estados como Michoacán o ciudades como Cancún. Los estudios demuestran que allí donde toma las calles, aumenta la violencia.

Paralelamente, el Estado cuenta con casi medio millón de agentes para hacer frente al crimen organizado. En México hay otros 213.000 policías estatales, 163.00 municipales, ampliamente penetrados por el narco. Solo diez de los 32 Estados pagan más de 550 dólares mensuales a los agentes, según datos de la organización social Causa en Común. Ante la putrefacción, un viejo dicho señala que “el tamaño de la violencia de un lugar es del mismo tamaño que su policía”. La creación de un nuevo cuerpo, la Gendarmería, con 40.000 efectivos mejor preparados y pagados, que se suman a los 37.000 policías federales ya existentes, ha resultado ineficaz.

Los vínculos con las autoridades

La penetración del crimen organizado entre los agentes no es la única. En los últimos años se han podido comprobar los vínculos con las autoridades, que van desde políticos locales a jueces, fiscales o gobernadores. Uno de los casos más significativos de este sexenio ha sido el del exgobernador de Tamaulipas (1999-2004) por el PRI, Tomás Yarrington, acusado de tráfico de drogas, extorsión, lavado de dinero, fraude bancario, posesión de sustancias controladas y colaborar con el cartel del Golfo. Un testigo protegido lo acusó en 2012 de lavar dinero para Los Zetas. Además, el pasado año, fue detenido el fiscal de Nayarit, acusado de traficar drogas hacia Estados Unidos.

El dinero, un flujo que no se detiene

Expertos en seguridad calculan que cada año entran al país desde Estados Unidos entre 30.000 y 40.000 millones de dólares fruto del tráfico ilegal de narcóticos, personas o recursos naturales. El crimen organizado mueve el doble de dinero de lo que ingresa el país, 21.000 millones de dólares, en concepto de remesas, una de las tres fuentes de ingresos del país junto al turismo y el petróleo. En combatirlo, el Estado gasta anualmente 57.000 millones.

Al tráfico de drogas, los carteles añaden otros negocios como la trata de personas, el robo de hidrocarburos o la explotación de minas, madera o animales, que deja tanto dinero como la cocaína. Según Naciones Unidas, la marihuana es la droga que más dinero reparte. Cada vez se cultiva más fácil y hay más consumidores.

Menos encarcelados y condenados

Cada vez llegan menos presos a la cárcel y hay menos gente tras las rejas, unas cifras que contrastan con la realidad violenta que se vive en el país. En 2013 ingresaron en prisión 22.500 personas y en 2015 unas 13.500. Un año después, en 2016, hubo la mitad de encarcelados, unos 7.000, y al año siguiente la mitad, menos de 4.000. La caída de las condenas es de un 65%, según datos oficiales.

Según los gobernadores, es consecuencia de la entrada en vigor del nuevo Sistema Penal, pero su expresión más evidente es que a más muertos, menos encarcelados. Paralelamente la población carcelaria se ha reducido casi un 30%. En 2013 había 40.00 encarcelados y en 2017 menos de 29.000. En los últimos dos años fueron liberados unos 7.000 presos, coincidiendo con la entrada en vigor del nuevo código penal.

El año pasado la policía estadounidense se incautó de un 20% más de droga que 2016, lo que podría significar una mayor eficacia policial responde a un incremento en la producción de cocaína, principalmente, y marihuana. A ello se suman el aumento en la demanda de otras drogas como el fentanilo o la heroína, cuyas incautaciones aumentaron un 80%, según la oficina antinarcóticos de EE UU (DEA). Paralelamente aumentan la superficie dedicada en México al cultivo de amapola. El ejército detectó el año pasado 28.000 hectáreas frente a las 22.000 de 2016.

Armas, una cada ocho personas

Cada año más de 253.000 armas de fuego pasan de Estados Unidos a México y el 56% de ellas habrían participado en alguno de los 57.000 homicidios cometidos en México entre 2013 y 2016, según la Oficina estadounidense de Rendición de Cuentas de Gobierno (GAO, por sus siglas en inglés). La académica Magda Coss, eleva la cifra y considera que diariamente pasan ilegalmente 2.000 armas a México, según la autora del libro Tráfico de armas en México (Grijalbo).

Sin embargo, ambos coinciden en que hay 15 millones de pistolas y rifles circulando por el país ilegalmente, un arma por cada ocho personas, incluyendo niños y ancianos. En el bando de enfrente, el trabajo de las autoridades por desarmar a la población deja un pobre balance. Durante el sexenio de Peña Nieto el Ejército se ha incautado de 32.000 armas -cada vez más potentes- entre las que se incluyen miles de granadas, cohetes RPG o fusiles Barret capaces de atravesar el blindaje o derribar un helicóptero militar como sucedió en 2015 en Jalisco.

El País
Jacobo García
Ciudad de México
Domingo 29 de abril de 2018.


•    Las propuestas fueron respaldadas por los candidatos al senado que también iniciaron campaña.

•    Doger Guerrero además criticó la inseguridad que se percibe en el estado y responsabilizó al ex gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, a quien acusó de intentar reelegirse a través de su esposa, Martha Erika Alonso Hidalgo.

El candidato del PRI a la gubernatura de Puebla, Enrique Doger Guerrero, ofreció eliminar el programa de fotomultas la concesión del servicio de agua potable en la zona metropolitana de Puebla, durante su primer día de campaña, que inició con el respaldo del dirigente nacional del Revolucionario Institucional, Enrique Ochoa Reza.

Además de iniciar la campaña con estas propuestas, Doger Guerrero criticó la inseguridad que se percibe en el estado y responsabilizó al ex gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, a quien también acusó de intentar reelegirse a través de su esposa y candidata de la coalición "Por Puebla al Frente" (PAN, PRD, MC, PSI y CPP), Martha Erika Alonso Hidalgo.

La propuesta de cambio fue respaldada por los candidatos del PRI al Senado de la República, Xitlálic Ceja García y Juan Carlos Lastiri Quirós, así como a la presidencia municipal de Puebla, Guillermo Deloya Cobián, quien junto con Doger Guerrero arrancaron formalmente el periodo de campaña.

El Sol de Puebla
Víctor Hugo Juárez
Ciudad de Puebla
Domingo 29 abril 2018.

Página 1 de 8

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

Síguenos en Twitter