La guerra que detonó suicidios de militares

Informe de la Sedena revela que 110 elementos del Ejército se quitaron la vida en la última década y 305 padecen depresión o ansiedad. Contacto con la violencia les genera estrés postraumático, señalan expertos

Sus compañeros corrieron hacia la camioneta cuando escucharon el disparo... Al llegar, vieron su cuerpo desvanecido sobre el asiento e intentaron brindarle los primeros auxilios. Fue inútil. El soldado de infantería se había quitado la vida con su arma de cargo la tarde de ese miércoles, en un puesto de control en Matamoros, Coahuila.

Aurelio Arcos López tenía pocas semanas de haber llegado para apoyar el Operativo Laguna para combatir a los cárteles de Sinaloa y Los Zetas. Apenas si rondaba los 26 años ese 16 de octubre de 2013. Las causas que lo llevaron a quitarse la vida se desconocen.

A más de 10 años de que los elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) se integraron a las labores de seguridad y lucha contra el narcotráfico en México, se ha documentado que esas actividades les han sumado experiencias de mucha presión al ser actores y testigos de infinidad de hechos violentos que les genera estrés postraumático.

Las funciones que se les han encargado desde entonces son policiales y no militares.

Son funciones que no les competen ni son de su atribución, señala Martín Gabriel Barrón Cruz, especialista en temas de seguridad e investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe).

Aunado a esto, señala Barrón Cruz, enfrentan “una serie de problemas que incluye los ritmos de trabajo con horarios inadecuados de 24 por 24 por 24… O sea: no hay descanso”.

También el ámbito familiar de los elementos se ha visto deteriorado. Gloria López Santiago, sicóloga criminal y forense, destaca que estos horarios les ocasionan un estrés laboral y el distanciamiento de sus familias, “muchos tienen problemas de separaciones, divorcios o no hay contacto con los hijos”.

A esto hay que agregarle la situación de estar en combate constante y la sensación de desamparo, señala Gustavo Fondevila, especialista en seguridad y académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

A decir de los expertos, estos factores, entre otros, los han afectado de manera emocional y pueden derivar en padecimientos como depresión y ansiedad.

Un daño colateral de la guerra contra el narco puede observarse en los 110 militares de la Sedena que se suicidaron [5 del sexo femenino y 105 masculino] del 1 de diciembre de 2006 al 31 de diciembre de 2016, en donde la Ciudad de México, Estado de México y Guerrero están a la cabeza, con 46 suicidios, de acuerdo con varias solicitudes de información obtenidas vía Transparencia en poder de EL UNIVERSAL.

En 2006 ningún soldado se quitó la vida, y, tras anunciarse el inicio de la guerra contra los cárteles de la droga, se mantiene un ritmo promedio de 11 suicidios al año, salvo en 2012, cuando 19 castrenses se suicidaron: 2006 con 0; 2007 con 15; 2008 con 10; 2009 con 14; 2010 con 15; 2011 con 17; 2012 con 19; 2013 con 15; 2014 con 2; 2015 con 1; 2016 con 2.

Si bien no se puede afirmar que todos los suicidios tengan que ver con las tareas de lucha contra el crimen organizado, la información de la dependencia a cargo del general Salvador Cienfuegos Zepeda, muestra los grados militares de quienes se privaron de la vida.

Soldados: mayoría

En primer lugar: soldado, con 40, le sigue, cabo, con 24; sargento 2º, con 11; teniente, con 8; subteniente, con 7; rural y mayor, con 5 cada uno; teniente coronel, capitán 1º, general de brigada y sargento 1º, con 2 cada uno; capitán 2º, con 1, y uno más se desconoce.

En días recientes, la Sedena dio a conocer una lista de 505 militares muertos, a través del informe “Relación de personal fallecido en la aplicación de la campaña permanente contra el narcotráfico y la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos del 1 de diciembre de 2006 al 16 de mayo de 2017”. En este documento, “el tipo de evento” muestra que las muertes de militares son en primer lugar por agresiones de arma de fuego, luego, accidentes automovilísticos, accidentes aéreos y con armas de fuego.

Es decir, si se toma en cuenta esta lista, los suicidios —en un periodo menor—, representan 21.78% de las bajas del Ejército.

Aunque un recuento de la dependencia muestra que 38 se suicidaron “encontrándose en actos del servicio”. Mientras que 72 de ellos lo hicieron “en actos fuera del servicio”, de acuerdo con los datos obtenidos por EL UNIVERSAL.

La respuesta al hecho de que se den más suicidios en “actos fuera del servicio”, es decir, fuera de su horario laboral, responde a que “evidentemente en condiciones de cierto reposo, los recuerdos y las experiencias traumáticas de los elementos del Ejército son más comunes que cuando están en labores de despliegue”, señala Javier Oliva, profesor de la UNAM y especialista en temas de seguridad nacional.

Los signos de alerta

A la altura del corazón, una bala le perforó el pecho mientras se encontraba en un retén militar, sobre la carretera federal en la comunidad de El Tomatal, en Iguala, Guerrero.

La tarde de ese lunes cuando sus compañeros escucharon una detonación de arma de fuego y lo vieron desvanecerse, creyeron que era un ataque, pero no fue así.

Horas más tarde en el Hospital General Dr. Jorge Soberón Acevedo, de Iguala, adonde fue trasladado y murió, supieron que el cabo de infantería de la Policía Militar se disparó para privarse de la vida ese junio de 2016, de acuerdo con versiones del diario El Sur de Acapulco.

Para que se dé un suicidio, en términos sicológicos hay diferentes niveles, explica López Santiago, integrante del Colegio Mexicano de Psicología Criminal y Forense.

Primero son los pensamientos de muerte asociados a un familiar. Después llegan los pensamientos suicidas, que sólo quedan en ideas.

Después, vienen los intentos de suicidio y el último paso, es despojarse de la vida.

Puede que el deseo de morir se le manifieste de alguna forma a un familiar o persona cercana. Pero no siempre es así y se refleja a través de las conductas.

En el caso de los militares, “vamos a tener a personas que son mucho más arriesgadas, más aventuradas, con conductas más impulsivas dentro del mismo servicio. Eso ya es un factor. Un punto rojo”, dice la sicóloga.

De las 32 entidades de México, en 27 hubo suicidios de elementos de la Sedena.

En los primeros tres lugares se posicionan la Ciudad de México, con 21; Edomex, con 17 y Guerrero, con ocho.

Le siguen Chihuahua, con siete; Chiapas y Jalisco, con seis cada una; Coahuila, Tabasco y Yucatán, con cuatro cada una; Oaxaca, Quintana Roo y Sonora, con tres cada una; Durango, Aguascalientes, Baja California, Campeche, Guanajuato, Michoacán, Morelos, Tamaulipas y Tlaxcala, con dos cada una y Colima, Hidalgo, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Sinaloa, con una cada entidad.
Depresión y ansiedad

Puede que algunos de los militares no lo sepan, pero los síntomas de la depresión son cansancio más de lo normal, además de tener sentimientos de tristeza, agobio. Rastros de irritabilidad por cualquier causa, sus horas de sueño se ven alteradas, lo mismo que su apetito: aumenta o disminuye. Se presentan constantes dolores de cabeza y apatía por sus labores.

Si éstos van acompañados con desespero y miedo de perder el control, sensaciones extrañas de una muerte inminente, taquicardia y la dificultad para respirar así como músculos tensos, no poder relajarse o quizá evacuaciones diarreicas, también padecen ansiedad.

Estas dos enfermedades mentales, a la larga, pueden producir cambios en el sistema inmunológico. Serán más propensos a infecciones así como a enfermarse.

El sistema digestivo se les alterará y tendrán colitis, gastritis, mala absorción. Al igual, en el sistema cardiaco, habrá un aumento de la presión arterial. Incluso podrán tener un infarto.

Los que sí saben que padecen estos síntomas y enfermedades son 214 militares [95, del sexo femenino, 109 del masculino y 10 se desconoce] con depresión y 91 con ansiedad [28 del sexo femenino, 56 del masculino y 7 se desconoce], que se registraron del 1 de diciembre de 2006 al 7 de agosto de 2016, de acuerdo con datos de la Sedena obtenidos vía Infomex, en poder de este diario.

Los especialistas de la UNAM, Inacipe, CIDE y el Colegio de Psicología, coinciden en señalar que parte de los factores que provocan estos padecimientos son: el distanciamiento de la familia, el cansancio, la falta de sueño, pesadillas recurrentes sobre alguna situación con la que se enfrentaron y el estrés.

También la sobreexposición y cantidad de servicios a los que son sometidos para labores de contención contra el crimen organizado.

De acuerdo con informes de la dependencia, se realiza una evaluación constante del estado mental de las tropas para brindar apoyo en estos padecimientos. En cuanto a la depresión, el total de militares recibieron atención sicológica, tratamiento médico y antidepresivos como sertralina, fluoxetina y venlafaxina. En cuanto a la ansiedad, se desconoce.

Aunque los hayan atendido, a final de cuentas no les vas a cambiar el escenario de lo que viven cotidianamente, destaca Martín Barrón.

Seguirán ahí, trabajando en ese contexto. No van a salir de la rutina establecida. “Entonces, eso es lo que creo puede afectarles más”, agrega.

La tarde que Aurelio Arcos decidió quitarse la vida, fue con su arma de cargo, un rifle de asalto G3 calibre 7.62X51. La bala le perforó la barbilla y salió a la altura de la nuca. Ese día acabó todo para él. Ya no habría horarios extenuantes, estrés laboral. Finalmente regresó a su estado natal. Era originario de Tabasco.

El Universal
Andrés M. Estrada
Ciudad de México
Sábado 27 de mayo de 2017.


La organización Amnistía Internacional (AI) revisó de manera independiente el video del operativo militar del 3 de mayo en Palmarito, Puebla, tras lo cual consideró que se cometió un crimen internacional.

"Este video muestra algo que los y las activistas de derechos humanos llevan decenios denunciando: las fuerzas armadas mexicanas están fuera de control y nunca se les deberían encomendar operaciones de seguridad pública", afirmó Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional.

Mediante un pronunciamiento emitido desde Londres, AI aseguró además que las imágenes en las que se observa a un militar dispararle a un civil sometido boca abajo, es muestra del fracaso de la estrategia de seguridad.

Y en el contexto de una discusión de una ley de seguridad interior, advirtió que lo ocurrido en Puebla evidencia que no se le pueden dejan a los militares labores de seguridad pública.

"Todos los indicios señalan que miembros del ejército mexicano han cometido una ejecución extrajudicial, que es un crimen de derecho internacional. Las autoridades mexicanas no deben perder más tiempo y abrir una investigación civil urgente de este incidente", agregó Guevara.

"La mera idea de permitir que el personal militar detenga a personas e investigue delitos es indignante a la vista del trágico historial de derechos humanos de las fuerzas armadas mexicanas. Esta es una estrategia mal planteada que ya ha demostrado su total ineficacia".

Amnistía Internacional resaltó que tras verificar por su cuenta diversos videos difundidos en redes social, no encontró indicios de que estuvieran editados.

Por ello pidió una investigación civil imparcial, independiente y efectiva del personal militar implicado en el caso, incluidas las personas con mando o responsabilidad superior.

Reforma
César Martínez
Ciudad de México
Jueves 25de mayo de 2017.


Santos de Jesús, El Bukanas, originario de Veracruz era policía, logró ser comandante de una organización criminal dedicada al robo de combustible en Puebla


Se dice que era albañil. Que dejó la pala y la cuchara para portar uniforme de la policía porque su sueño era ser comandante, y lo logró, pero de una organización criminal dedicada al robo de combustible en Puebla. Es Roberto de los Santos de Jesús, El Bukanas, el zeta que se movía en un Corvette color amarillo.

Originario de Veracruz, fue cuatro veces policía municipal. Comenzó en 2001 en Acultzingo, donde nació; luego en Maltrata, Camerino Z. Mendoza y Río Blanco. Su carrera como policía terminó en diciembre de 2012. Nació en febrero de 1980, ahora tiene 37 años. Dijo que tenía una calidad de vida buena… cuatro veces convenció para que lo dejaran ser policía. Su objetivo era convertirse en comandante de la policía en un plazo de un año; dijo que había elegido ese empleo porque le gustaba.

Apenas con estudio de primaria, ingresó como policía. Lo pudo hacer en cuatro ocasiones y ahora tiene habilidad en el manejo de armas, según su cédula del registro nacional del personal de Seguridad Pública del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Complexión regular, cara redonda y cabello oscuro castaño, Roberto de los Santos conformó una célula, la de El Bukanas, para dedicarse de lleno al robo de hidrocarburos en Puebla. Antes fue reclutado por la organización criminal de Los Zetas en Veracruz; le hacía al secuestro, a la extorsión y luego al robo de camiones de carga en carretera.

Opera con su propia organización: Los Bukanas. Para eso trajo gente de Veracruz con la que ya había trabajado, y otro tanto de Puebla. Su grupo lo conformó con personas jóvenes, de entre los 18 a los 35 años.

Les vendió la idea que esa era la mejor forma de obtener dinero, carros y mujeres... y se la creyeron.

De acuerdo con la investigación realizada, El Bukanas creó su centro de operación en La Encrucijada, municipio de Palmar de Bravo. En esa localidad despojó de viviendas a muchos de los pobladores; otros se tuvieron que salir antes de que les violaran a sus esposas o que los obligaran a hacer algún tipo de trabajo, o ser ejecutados si se oponían.

Se quiso extender, se metió a Palmarito Tochapan, en Quecholac. Ahí puso a Gustavo Jiménez, El Vieja, y Ruselbi Vargas Hernández, El Ruso, pero fueron expulsados por los propios pobladores.

Hoy, El Bukanas es uno de los objetivos a detener para disminuir el robo de hidrocarburo en la zona conocida como Triángulo Rojo; pero esa actividad tiene mil cabezas.

Es el ex policía, violento y con habilidad en el manejo de armas de grueso calibre, que cuando La Encrucijada lo veía llegar un Corvette amarillo todo se volvía silencio.

El Universal
Dennis A. García
Palmarito, Puebla, Mx.
Domingo 14 de mayo de 2017.


La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) dio a conocer que abrió un expediente de queja por los hechos ocurridos el pasado miércoles 3 en el poblado de Palmarito Tochapan, Puebla, y reprobó todo acto violento que esté fuera de la ley, independientemente de donde provenga.

En un comunicado, el organismo señaló que ha recabado información sobre las carpetas de investigación iniciadas con motivo de los hechos, y dispuso el envío de visitadores adjuntos para continuar con las indagatorias del caso, además de solicitar a diversas autoridades informes pormenorizados de los hechos.

Precisó que hasta este miércoles han sido integradas en el expediente de queja diversas actas circunstanciadas, actuaciones ministeriales y diversas videograbaciones, entre ellas las que se dieron a conocer hoy en distintos medios de comunicación.

“Las distintas videograbaciones incorporadas al expediente de queja se encuentran en análisis por especialistas” de la CNDH, apuntó.

La Comisión reprobó el acto violento y reiteró la necesidad de que todas las investigaciones que se realicen cumplan con los principios de objetividad, imparcialidad y exhaustividad, para evitar incurrir en violaciones a derechos humanos y se propicie que efectivamente se llegue a la verdad.

En ese sentido, agregó, se practicarán todas las diligencias que resulten necesarias para la integración del expediente de queja, mediante una investigación detallada y diligente, a fin de analizar y valorar todos los elementos de convicción que obren en el mismo y hacer el pronunciamiento que corresponda.

De igual manera, reiteró la necesidad de que todas y todos los mexicanos “sujetemos nuestra actuación al respeto de las leyes y de la dignidad humana”.

Proceso
Ciudad de México
Jueves 11 de mayo de 2017.


Los hechos ocurrieron el 3 de mayo pasado, día en que miembros del Ejército se enfrentaron con un grupo de huachicoleros en Palmarito, Puebla, en donde murieron 10 personas


Elementos del Ejército fueron captados en un video cuando atacan a tiros un vehículo con civiles desarmados y luego ejecutan a una de las personas de un tiro en la cabeza, supuestamente en la junta auxiliar de Palmarito, del municipio poblano de Quecholac.

La grabación, difundida hoy en redes sociales, presenta imágenes presuntamente grabadas el pasado 3 de mayo, cuando la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) reportó al menos dos enfrentamientos armados con presuntos delincuentes dedicados al robo de hidrocarburo.

En el video grabado desde una cámara de seguridad de un domicilio particular se aprecia que los militares atacan a tiros un vehículo particular en el que iban al menos tres civiles desarmados.

Tras disparar, los ocupantes descienden de la unidad, son detenidos y llevados al frente del automóvil, pero uno de ellos queda tendido en el suelo, aparentemente herido, por lo que dos militares lo arrastran unos metros para colocarlo al lado de sus compañeros.

Al final del video se observa cuando los soldados manipulan la cámara.

Precisamente ese día 3 de mayo, el Ejército informó que tuvieron dos enfrentamientos armados con presuntos huachicoleros, en uno de los cuales los delincuentes habían utilizado como escudo a mujeres y niños.

Como resultado de las confrontaciones armadas hubo 10 personas muertas (cuatro de ellas militares), 12 heridos (11 militares y un policía estatal) y 14 detenidos.

Hasta el momento, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) no ha dado respuesta a una consulta de El Universal sobre el contenido del video.

El Universal
Edgar Ávila / Corresponsal
Ciudad de México / Puebla
Miércoles 10 de mayo de 2017.


Muere uno en incendio por toma ilegal

Un incendio en un ducto de Petróleos Mexicanos (Pemex) se registró en el Municipio de Esperanza, en el Estado de Puebla.

El incidente ocurrió tan sólo un día después de que una persona muriera calcinada por las llamas de otro ducto en el Municipio de Amozoc.

El incendio, presuntamente provocado por ordeña de combustible, no cobró víctimas mortales ni heridos.

Ocurrió alrededor de las 15:20 horas en unos terrenos de cultivo, en las inmediaciones de la autopista Puebla-Orizaba y la carretera El Seco-Azumbilla.

A unos metros del fuego, cuyas llamas alcanzaron los 15 metros de altura, se encontró calcinada una camioneta con contenedores, misma que, se presume, era utilizada para el trasladado del hidrocarburo robado.

Elementos de la Policía Municipal y de Protección Civil de Esperanza acudieron al sitio, acordonaron el área y dieron aviso a personal de la paraestatal.

De acuerdo con autoridades locales, el incendio ocurrió en una zona rural inhabitada, por lo que no hay peligro para la población.

Personal de la Policía Militar arribó al sitio para resguardar la zona.

Muere uno en incendio por toma ilegal

Una persona murió calcinada debido a un incendio provocado por una toma clandestina en Amozoc, Puebla.

Integrantes de los cuerpos de emergencia detallaron que la conflagración en la Colonia Ignacio Zaragoza comenzó cerca de las 5:10 horas.

El fuego consumió una camioneta en la que presuntamente se trasladaría hidrocarburo extraído de forma ilícita, y a unos metros fue hallado el cadáver calcinado.

Las autoridades indagan para establecer si el occiso era uno de los huachicoleros que robaba combustible.

Vecinos relataron que las llamas alcanzaron cerca de 50 metros de alto y el siniestro cesó después de una hora.

"Daba miedo, todavía estaba oscuro y las llamas estaban bien altas por eso nos salimos", dijo un vecino.

Autoridades municipales informaron que desalojaron a familias que viven a 500 metros a la redonda.

La zona quedó resguardada por personal de Petróleos Mexicanos y del Ejército.

Reforma / Jesús Lima
Norma Herrera/ Corresponsal
Ciudad de Puebla, México
Lunes 3 de abril de 2017.



Un camión del Ejército Mexicano volcó la tarde del domingo en la localidad Cuesta Blanca, perteneciente al municipio de Palmar de Bravo, cuando los militares perseguían a los tripulantes de una camioneta que era utilizada para transportar hidrocarburo robado de los ductos de Pemex.

Según un boletín de la Secretaría de Seguridad Pública del estado, ocho elementos del Ejército resultaron con heridas “leves” por lo que tuvieron que ser trasladados a recibir atención médica.

Por la mañana algunos medios aseguraron que el percance de los militares se debió a que un grupo de pobladores de la comunidad de Cuesta Blanca había atacado al convoy del Ejército con palos, piedras y hasta armas de fuego.

Sin embargo, tanto la Sedena como la SSP desmintieron esa versión al asegurar que se trató de un accidente, luego de que los militares perseguían a una camioneta de supuestos “huachicoleros”.

De acuerdo con la versión oficial, el camión del Ejército chocó con la camioneta negra que era tripulada por los “huachicoleros”, lo que provocó que saliera del camino y volcara.

Para confirmar esto, la SSP proporcionó un video en el que se pueden observar las dos unidades, tanto la militar como la de los supuestos delincuentes, recién accidentadas, y los soldados lesionados en el suelo, que son auxiliados por sus compañeros.

Con esto la dependencia igual desmintió que las lesiones de los militares se hayan debido a disparos o piedras lanzadas por los supuestos pobladores de la comunidad Cuesta Blanca, que supuestamente estaban molestos por un operativo llevado a cabo contra ladrones de combustible.

De hecho, la SSP señala que elementos de la Policía Estatal Preventiva llegaron en esos momentos al lugar y que, al no estar en la unidad volcada, no sufrieron ninguna lesión.

En el comunicado no se menciona qué ocurrió con los tripulantes de la camioneta, sin embargo, algunos testimonios aseguran que los delincuentes abandonaron el vehículo y huyeron del lugar a pie, adentrándose en el monte.

Los medios locales habían divulgado que el percance de los soldados se debió a un ataque de pobladores, como ya han ocurrido otros en comunidades poblanas ubicadas en la llamada zona del “Triángulo Rojo”, donde prolifera el robo de combustibles a Pemex.

Primera versión

Habitantes de un municipio poblano que se encuentra en la zona de alta incidencia de chupaductos, atacaron un convoy del Ejército Mexicano e incluso volcaron un camión de transporte de tropa.

A pesar de los reportes policiacos, fuentes castrenses aseguraron que solo se trató de un incidente con el conductor de una camioneta que transportaba hidrocarburo robado, lo que originó la volcadura y la lesión a ocho militares.

Los hechos ocurrieron la tarde de ayer domingo en la comunidad de Cuesta Blanca del municipio de Palmar de Bravo, asentado en el llamado Triángulo Rojo, donde las bandas de la delincuencia organizada tienen el control total del territorio.

Los militares, que participan en un operativo especial de combate a los llamados huachicoleros, fueron atacados para evitar que se llevaran dos camionetas aseguradas con combustible hurtado.  

Los reportes policiacos, señalan que los pobladores armados con palos, machetes y una que otra arma de fuego emboscaron a los militares en un camino de terracería que conduce a la localidad de Guadalupe Piletas.

Los habitantes, quienes tienen como forma de vida el robo de combustible, detuvieron una pesada unidad y a los militares que viajaban en ella.

El Ejército mexicano se vio en la necesidad de enviar más efectivos y unidades para rescatar a sus compañeros y llevarse las unidades aseguradas.

El Universal / Proceso
Gabriela Hernández
Edgar Ávila Pérez / Corresponsal
Ciudad de Puebla, México
Lunes 27 de marzo de 2017.


Resaltó que el involucrar a las Fuerzas Armadas en tareas de orden interno y en persecución del delito puede ser un ‘gran error’


 El ex relator de Naciones Unidas para la tortura, Juan Méndez, advirtió este miércoles a México de los riesgos que acarrea la participación de militares en el combate al narcotráfico, en momentos en que el Legislativo local discute una ley para regular su actuación.

Méndez, de nacionalidad argentina y quien dejó su cargo en la ONU en 2016, destacó que la advertencia también ha sido planteada "consistentemente" por "todos los organismos internacionales de protección de derechos humanos".

"Desde hace años hemos advertido que involucrar a Fuerzas Armadas que están entrenadas para el combate (...) en tareas de orden interno y especialmente de persecución del delito puede ser un gran error", dijo el experto durante una conferencia en la capital mexicana.

Méndez se vio envuelto en una polémica con el gobierno de México tras sostener que la tortura en el país es "generalizada" luego de realizar una visita en 2014, lo que desató una airada respuesta de las autoridades que descalificaron su informe. El entonces relator solicitó un segundo viaje pero no se alcanzó un acuerdo para el mismo.

El experto fue interrogado sobre la ley de seguridad interior que discute el Congreso mexicano y que contempla incluir la actuación de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotráfico.

Desde que el gobierno mexicano lanzó en 2006 una ofensiva militar contra el crimen organizado, se han registrado más de 170 mil asesinatos y unas 28 mil desapariciones, aunque estas cifras oficiales no especifican cuántas fueron víctimas de la violencia relacionada con este delito.

Méndez argumentó que prefiere esperar a conocer a fondo el texto de la ley que finalmente sea aprobado, pero adelantó que en todo caso es mejor que exista un marco legal que limite las funciones de los militares a que actúen sin reglamento alguno, aunque señaló algunas problemáticas implícitas.

"Pensamos que el involucramiento de las fuerzas armadas lo que hace es demorar y retardar la reforma de las instituciones policiales y, peor que eso, tiende a militarizarlas a ellas también", dijo.

Explicó que en su investigación en México encontró que existía una correlación entre el número de militares desplegados en una zona con el número de denuncias de violaciones a derechos humanos, aunque aclaró que los abusos son generalizados en todas las corporaciones, sean civiles o castrenses.

Y esa presencia militar, añadió, "no se correlaciona con una lucha efectiva contra el crimen organizado" por lo que lo más deseable es que "las fuerzas armadas se dediquen a su rol de protección de la soberanía y de las fronteras de cada país".

En diciembre pasado, el ministro de Defensa Nacional de México, general Salvador Cienfuegos, advirtió que las Fuerzas Armadas no se sentían a gusto desempeñando tareas que correspondían a las policías y urgió a que se aprobara una ley que regule la actuación de las tropas.

AFP
Ciudad de México
Miércoles 15 de marzo de 2017.


Organizaciones civiles y académicos de México advirtieron que una iniciativa de ley para regular la presencia de las fuerzas armadas en las calles para combatir el narcotráfico podría acabar protegiendo a militares que violen los derechos humanos.


El proyecto de la Ley de Seguridad Interior, que se discute en el Congreso, busca dar un marco legal a la participación de las fuerzas armadas en la lucha contra el tráfico de drogas y el crimen organizado, que comenzó a finales de 2006 bajo el gobierno de Felipe Calderón.

La ola de violencia que sacude a México ha dejado en la última década al menos 177.000 muertos, según cifras oficiales que no especifican cuántos casos están relacionados con el crimen organizado.

La politóloga y escritora Denise Dresser sostuvo que el objetivo último de la iniciativa es permitir que los militares hagan uso de la fuerza inconstitucionalmente.

"Parecería que los generales quieren que les lavemos la cara, que les proveamos de leyes que protejan al mando militar, leyes para evitar que algún día la fiscalía general o la comunidad internacional los llamen a rendir cuentas", afirmó en una conferencia de prensa.

A menos de una semana de que militares abatieran al cabecilla de un cártel junto a otros siete presuntos delincuentes abriendo fuego desde un helicóptero sobre una zona residencial de la ciudad de Tepic (noroeste), activistas expresaron su preocupación por los métodos de las fuerzas armadas.

Alejandro Madrazo, coordinador del programa de política de drogas del Centro de Investigación y Docencia Económica, cuestionó la versión ofrecida por la Marina de México sobre el incidente, según la cual todos los involucrados eran sicarios.

"¿Qué autoridad independiente de la Marina realizó esa investigación y nos puede corroborar que las cosas sucedieron como dice el Secretario? (de la Marina) ¿Cómo debemos tomarle la palabra cuando dice que es proporcional el uso de helicópteros artillados en zonas residenciales de noche en contra de la población civil?", se preguntó Madrazo.

El experto consideró además que las iniciativas propuestas por legisladores locales para la Ley de Seguridad Interior son de "enorme deficiencia técnica y dudosa constitucionalidad".

Aseveró que en los últimos diez años se ha realizado una multiplicidad de estudios, de diversos órganos nacionales e internacionales, que encienden fuertes señales de alarma sobre la militarización de la lucha contra el crimen en México.

"Esta información no parece estar siendo tomada en cuenta por nuestros legisladores. Nuestra exigencia es que legislen con base en evidencia, porque evidencia hay", sentenció.
 
AFP
Ciudad de México
Miércoles 15 de febrero del 2017.


Ciudad de México. - El Ejército mexicano, siguiendo órdenes de un capo del estado de Guerrero, fue el máximo artífice de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y la muerte de seis civiles la noche del 26 de septiembre de 2014, según una investigación de la periodista Anabel Hernández.

"Esa noche ocurre un evento donde participa el Ejército, que coordina como mando supremo todas las autoridades, el alcalde, la Policía Federal, estatal y municipal", dijo en entrevista Hernández, autora del libro La verdadera noche de Iguala.

La Premio Nacional de Periodismo 2002 en México recoge en esta investigación de dos años numerosos documentos y entrevistas que prueban, como ya denunciaron organismos internacionales, enormes irregularidades en torno a la investigación de la tragedia de Iguala, y da nombres y apellidos sobre los verdaderos responsables.

Según su investigación, fue el Ejército el que ordenó parar dos autobuses tomados por los estudiantes, pues llevaban un cargamento de heroína valorado en dos millones de dólares.

Según la versión oficial, los 43 jóvenes fueron arrestados por policías municipales de Iguala y entregados al cártel Guerreros Unidos, quienes los asesinaron y quemaron en un basurero.

No obstante, según la periodista, fue el Ejército el que tomó el control de la situación, siguió órdenes de un capo local desvinculado de Guerreros Unidos y desapareció a los jóvenes para eliminar testigos.

"Hay casquillos que prueban la participación armada del Ejército. El Ejército disparó esa noche y el Gobierno lo ha negado", resaltó.

Prueba de ello son los peritajes de balística de esa noche, con casquillos y perforaciones en varios vehículos con balas fabricadas por la Secretaría de la Defensa, agregó.

"En vez de procesar (funcionarios implicados), el Gobierno mexicano decidió hacer una operación de encubrimientos, que es otra etapa del crimen", denunció.

Numerosas instituciones han denunciado la imposibilidad de entrevistar directamente a miembros del Ejército sobre la noche de Iguala.

De los 120 detenidos por el caso, el 90 % de ellos fueron "brutalmente torturados", tal y como revelaron exámenes médicos y denunció la Oficina del Alto Comisionado de la ONU en México, por ejemplo.

A base de confesiones se construyó la llamada "verdad histórica", que se centra en el cártel Guerreros Unidos y que, según esta experta en narcotráfico, es una organización menor.

Varios jóvenes de Cocula también fueron señalados como los sicarios encargados de desaparecer a los 43.

Según la periodista, sus declaraciones son "contradictorias" y fueron fruto de "brutales torturas".

Entrevistando a los familiares de las víctimas, Hernández descubrió que eran albañiles que vivían "en la miseria extrema" y formaban parte de un programa de apoyo gubernamental para población de muy bajos recursos.

Todo ello, aseguró, derrumbaría la hipótesis del basurero de Cocula, que también fue rechazada por el grupo de expertos de la CIDH o el prestigioso Equipo Argentino de Antropología Forense.

Acorde a testimonios de vecinos de la zona, los 43 estudiantes no fueron agrupados, sino que los movieron en distintas direcciones.

Uno de ellos incluso aseveró que vio al menos dos camionetas de la Policía ministerial (adscrita a la PGR) con personas apiladas "unas sobre otras, como cerdos", detalló.

El minucioso relato de "La verdadera noche de Iguala" se ha visto además reforzado por dos informes elaborados este año por César Alejandro Chávez Flores, titular de la Visitaduría General (Asuntos Internos) de la Fiscalía mexicana, hasta que renunció en septiembre pasado.

El primero de ellos relaciona a la propia PGR con la tragedia de los 43 estudiantes, pues estuvieron presentes la noche de la tragedia, y habla de 66 funcionarios - entre militares, marinos, policías y ministeriales (de la fiscalía)- involucrados en tortura para obtener confesiones.

"La PGR fue juez y parte en esta historia, lo cual invalida moralmente todas las actuaciones", consideró la periodista.

Los informes del visitador piden investigar a policías federales y a militares del 27 Batallón de Infantería (asentado en Iguala), en especial al capitán José Martínez Crespo, por posibles nexos con el crimen organizado.

También destapan irregularidades en la investigación en torno al río San Juan, donde se halló una bolsa con restos calcinados de uno de los estudiantes que sirvió para fundamentar la versión del basurero de Cocula.

Estos documentos fueron avalados por la entonces procuradora Arely Gómez -salió del cargo en octubre- pero no dejó al visitador poner la rúbrica, ya que el presidente Enrique Peña Nieto pidió "tajantemente" que no salieran a la luz, denunció Hernández.

"Sé que el presidente ordenó que se cambiara el sentido del documento y las responsabilidades porque incluso prefería castigar algunos funcionarios públicos de la PGR a decir que todo el proceso fue ilegal, porque entonces se desbarataba totalmente la verdad histórica, la fabricada", denunció la periodista, en disposición de los dos informes en el momento de la entrevista.

EFE
Ciudad de México
Viernes 16 de diciembre de 2016.

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El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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