Masha Gessen, periodista, publica ‘El futuro es historia. Rusia y el regreso del totalitarismo’

El suave tono de voz de Masha Gessen (Moscú, 1967) transmite tranquilidad, lo que hace que sus afirmaciones cobren mucha más fuerza una vez transcritas. Es una de las grandes periodistas que están explicando lo que pasa en Rusia, con profundidad analítica y voluntad de estilo. Firma habitual de The New Yorker o The New York Times, su nuevo libro, El futuro es historia (Turner), ganador del National Book Award de EE.UU, analiza la transformación de Rusia desde los ochenta hasta hoy –una involución hacia el autoritarismo interno y los enfrentamientos armados en el exterior– a través de las historias reales de cuatro personas anónimas nacidas en los años ochenta, así como de una psicoanalista, un sociólogo y un filósofo. Hoy habla en el CCCB (18.30 h) con motivo del día Orwell.

Alterna la vida cotidiana de siete personajes con la narración de la historia en mayúsculas, dos líneas que se imbrican...

Quería romper la tradición periodística. Normalmente el narrador está a una distancia media del protagonista. Yo uso, en cambio, una distancia novelística: o estoy dentro de él o bien totalmente fuera, observando toda la escena al completo.

Svetlana Alexiévich habla también del homo sovieticus...

Eso es un problema de su traducción al español, ella tituló ese libro El tiempo de segunda mano y habla del “hombre rojo”. Pero ambas coincidimos en fijarnos en la persona que creó el régimen totalitario.

¿Qué tiene que ver el psicoanálisis con la caída de la URSS?

No sólo el psicoanálisis. En general, los investigadores sociales soviéticos no tenían herramientas conceptuales para explicarse su país. Hablo de toda la psicología, la sociología y otras ciencias. En la URSS no había un lenguaje para describir lo que ocurría. Los rusos eran la fuente menos fiable sobre la vida rusa.

A menudo la gente que ha vivido en países soviéticos dice que han crecido en una ingenuidad que no les ha sido nada útil para adaptarse al capitalismo...

No sé a qué ingenuidad se refiere...

Algunos dicen que les falta el espíritu de competitividad, es algo para lo que no les habían preparado, y que entonces los más salvajes se apoderan de todo.

Un poeta ha dicho: “Rusia ha construido el capitalismo tal y como fue retratado en la propaganda soviética”. ¡Es cierto! Es una jungla, totalmente antihumano, han creado el peor capitalismo del mundo. El capitalismo occidental no es tan brutal, lo más salvaje es su versión rusa, una caricatura. Ningún tipo de seres humanos puede estar bien adaptado para vivir bajo las condiciones del sistema ruso.

¿Hizo algún casting para escoger a sus protagonistas?

Quería dos hombres y dos mujeres que tuvieran memoria personal del golpe contra Gorbachov de 1991. Y que sus vidas hubieran cambiado drásticamente a raíz del crack del 2012, con la nueva elección de Putin, que sus vidas hubieran quedado rotas. Tenían que estar dispuestos a hablar conmigo muchas horas, porque iba a describir su mente, debían aceptar que les acompañara mientras miran la tele, tolerar ese tipo de invasión y responder cierto tipo de preguntas. Uno tenía que ser homosexual, para plantear el tema de la campaña anti-gay. Dos personas lo dejaron y los tuve que sustituir. Quería diferentes clases sociales...

¿Durante cuánto tiempo los entrevistó?

Aproximadamente un año. Viajé a Moscú, los veía una hora al día.

Usted vive en Nueva York. ¿Puede moverse y trabajar por Rusia sin obstáculos?

Lo siento, no puedo responderle esa pregunta.

¿Cómo son sus personajes?

El libro no trata de su personalidad sino de sus circunstancias. Seriocha venía de una situación de extremo privilegio y analizo la glasnost de Gorbachov a través de su abuelo, que fue la fuerza intelectual de la perestroika. Liosha es un académico brillante que tuvo que huir para salvar su vida y acabó en Brooklyn. Masha es la más interesante, la más soviética, increíblemente inteligente, con una habilidad misteriosa para saber hacia dónde va el mundo y con la necesidad de estar en la cresta de la ola. Y Zhanna tiene una relación interesante con el poder.

Usted es una de las primeras personas que lucharon por los derechos de los homosexuales en Rusia. Tras leerle, su país no parece un buen lugar para ser gay.

Seguramente, el peor de Europa.

¿Cuántos presos políticos hay en Rusia?

No se puede saber. Técnicamente, según las organizaciones de derechos humanos, hay unos 70. Pero los encerrados por traición, espionaje, o los empresarios encarcelados por negarse a entregar su empresa a un oligarca, no cuentan como presos políticos y para mí lo son.

Lo que explica de los Juegos Olímpicos de invierno de Sochi usados como propaganda ¿es aplicable al Mundial de Rusia que empieza en pocos días?

Totalmente. Lo chocante es que no parece que Putin vaya a tener ningún coste político por su autoritarismo. Rusia ha empeorado tanto en los últimos años, se ha convertido en un Estado delincuente... y sin embargo miran hacia otro lado.

¿Es verdad eso de las injerencias rusas en la política española y el procés catalán?

No he tratado ese tema. Tengo la impresión de que esas injerencias son posibles. Rusia no es un país particularmente sofisticado, en ­Estados Unidos se han metido de manera chapucera. Si Rusia tiene éxito socavando la credibilidad de un proceso electoral, eso indica que aquella democracia era muy inestable, y eso no es responsabilidad de Rusia.

¿Ve paralelismos entre Trump y Putin?

Son muy distintos. Pero comparten ciertas ideas, una comprensión de lo que es el poder, que implica dominación total. La democracia les da miedo porque es desordenada. Piensan que el lenguaje es un instrumento de dominación, no de comunicación. Ambos gobiernan con la gestualidad, no pensando en procesos, son maestros del gran gesto, aunque sea descontrolado.

Aunque es descriptiva ¿no cree que hay un pesimismo latente en todo su libro?

Sí. Se supone que le tiene que dejar un sabor agrio en la boca. El lector debe quedar devastado.

La Vanguardia
Por Xavi Ayén
Barcelona, España
Miércoles 06/06/2018.


Porfirio Muñoz Ledo: 'Victoria de AMLO en la elección es indetenible e irreversible'

Ciudad de México.- Porfirio Muñoz Ledo, candidato plurinominal a la Cámara de Diputados por la coalición Juntos Haremos Historia, alerta sobre la posibilidad de un fraude electoral en contra del abanderado presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador, pues su victoria "es indetenible e irreversible, y lo demuestran todas las mediciones".

En entrevista con El Universal, asegura que la coalición que integran Morena, PT y PES lucha para que no se consolide un fraude electoral porque ven violaciones de la ley en contra de López Obrador, como uso ilícito y desmedido de recursos, así como campañas negras.

El ex embajador ante la Unión Europea asegura que el INE está "pasmado y agachado" en el proceso porque no está ejerciendo sus facultades ante la desinformación y la guerra sucia contra el candidato. Considera que tiene la posibilidad de "sacar tarjetas amarillas y rojas" a los actores políticos, pero no lo ha hecho.

Desde su casa en la Ciudad de México, Muñoz Ledo llama a los ciudadanos a apoyar a los candidatos de esta coalición a la Cámara de Diputados y al Senado, porque lo que realmente está en juego es la mayoría en el Congreso de la Unión, para que dejen al tabasqueño gobernar y no le pongan "piedras en el camino". Incluso, pide evitar la posible creación de un frente opositor en el Poder Legislativo.

¿Cómo ve la elección?

—Hay un clima no sólo de tensión, sino de desinformación. Se dice cualquier cosa con tal de falsificar la realidad electoral de México, aparte de la fuerte tensión política y de las violaciones a la legalidad, que son constantes y permitidas.

La realidad es que la victoria de Andrés Manuel López Obrador en la elección por la Presidencia de la República es indetenible e irreversible. No hay otro caso reciente en el mundo en el que un candidato haya tenido consistentemente en más de un año, por no decir desde antes, pero cuando menos desde que se iniciaron las campañas que ha tenido, no solamente una constante mayoritaria, sino que va en aumento.

¿Qué está en juego?

—Lo que está realmente en juego es la mayoría del Congreso, porque ya en encuestas actuales y últimas, Andrés Manuel, y podría decir la coalición Juntos Haremos Historia, podría tener, según nuestros cálculos, de 255 a 260 en la Cámara de Diputados, una mayoría. Ese es el tema, la mayoría.

Resulta muy importante y casi indispensable para que lo dejen gobernar [a López Obrador], porque si no, le van a poner piedras en el camino todo el tiempo. Hay que evitar que haya una coalición de los otros partidos, aunque no la veo muy factible por las diferencias entre ellos, sobre todo a nivel local.

¿Se refiere a una coalición de facto de la oposición?

—Una coalición de facto como la que hicimos en 1997 con el famoso Grupo de los cuatro, cuando le quitamos al PRI el control del Congreso, pero entonces era una verdadera revolución democrática, era la primera vez que el gobierno no tenía una mayoría en el Congreso. Ahí se acabó el viejo sistema, el partido en el poder perdió la hegemonía en uno de los órganos fundamentales del Estado. Ahora sería frenar el cambio democrático.

¿A qué se refiere cuando habla de la desinformación?

—Circulan versiones en todos los sentidos, hay desinformación e ilegalidad por todos lados. Circulan campañas y en ellas contribuyen, a veces, las autoridades electorales, como el consejero presidente del INE [Lorenzo Córdova], quien se aventura a decir coloquialmente: "Puede haber elecciones cerradas o puede no haberlas", aunque debiera guardar silencio por ser la máxima autoridad electoral del país. ¿Qué está insinuando y qué lo autoriza a dar pronósticos sobre las elecciones? Dice además que hay un clima tenso. Llama a la serenidad y a la calma, cuando él tiene las atribuciones para detener esta situación.

¿Cuáles son las consecuencias?

—Hay dos grandes tendencias o vertientes como en una escopeta de dos cañones. En una aparente revolución federativa, están transfiriendo recursos por todos los conceptos del gobierno federal a los estados. Acaba de decir el Banco de México que ha subido seis veces el dinero circulante en el tiempo de campañas. Eso quiere decir que hay dinero suelto en billetes en los estados para poder hacer operaciones sin dejar ningún rastro, sin tarjetas ni nada de eso, a la antigüita, en cash. ¿Cuánto vale tu voto?

Además, hay un aumento importante en los programas del gobierno federal en los estados. Los gobiernos de los estados y los Congresos están aumentando los presupuestos desmesuradamente con deuda estatal, precisamente para ganar las elecciones locales. Están armando una especie de retaguardia territorial.

Dicen: "Si López Obrador llegara a ganar, nosotros nos quedamos con nuestro territorio". Aceptan de fondo que Andrés Manuel ganará y todo lo que hacen es porque lo saben. Son roedores tratando de roer pedazos del pastel por medio de los estados. Se están atrincherando para poder ganar sus elecciones locales. Provocando el voto diferenciado, Andrés gana, pero puede ganar un candidato de un estado y se están coaligando.

¿Qué buscan?

—La estrategia es que López Obrador no gane la mayoría del Congreso. No pueden evitar, porque no pueden y si no lo saben están muy equivocados, que Andrés, gane la Presidencia.

¿Hay guerra sucia?

—El otro cañón de la escopeta son las campañas negras, totalmente contrarias a la Constitución y toleradas por el INE. Es la otra manera de roer votos de entre los indecisos. Han vuelto a sacar el video de hace seis o 12 años, cuando comparaban a Andrés con Hugo Chávez [ex presidente de Venezuela], quien ya hasta murió.

También hay llamados abiertos a la desobediencia, como lo está haciendo "El Bronco" [Jaime Rodríguez, candidato independiente], quien dijo que si gana Andrés, no van a pagar impuestos. Eso está penado. ¿Qué está pasando con el INE? A Lorenzo Córdova le tengo mucho aprecio, pero francamente se está agachando en el proceso electoral. El INE no actúa, está pasmado o se está echando para atrás, según se le vea. Es necesario que el ejerza sus facultades legales.

¿Cómo?

—Tiene que sacar las tarjeta roja y amarilla, se lo hemos dicho. La tarjeta amarilla son todas aquellas facultades que le permiten hacer un llamado preventivo. Exactamente como en el futbol, decir: "A la próxima te saco" o tener el valor de sacar la roja. De la amarilla, en varios supuestos legales, yo ya habría sacado 50. La última vez que lo vimos, le dijimos que hasta [al presidente Enrique] Peña Nieto le debió haber sacado la tarjeta amarilla. No está abajo del Presidente. La tarjeta roja es retirar el registro.

¿Qué llamado hace a la sociedad?

—Que decida si quiere tener un gobierno de mayoría o uno frenado por los intereses creados para y por el establishment, lo que Andrés llama "la mafia del poder", parapetados que impidan una obra de gobierno. Se busca la mayoría en el Congreso. Debe haber equilibrio de poderes, pero la oposición debe ser oposición y el gobierno, gobierno.

¿Todos contra Andrés Manuel?

—Ellos saben que no le pueden ganar, por eso te digo que son dos cañones: con la guerra sucia están tratando de bajar votos y por la otra vía, están tratando de hacer fraudes sin cuento en los estados para ganar las diputaciones federales en alianzas abiertas. Ya no se puede por la ley, pero sí en alianzas tácticas en los municipios y distritos electorales. "Todos contra Andrés" es el lema que quieren implementar en los estados.

¿Cuál es su opinión de la actuación del Ejército?

—Es muy importante que se resuelva la constitucionalidad de la Ley de Seguridad Interior antes de las elecciones. Hay 16 amparos que fueron aceptados contra ella y no alcanzaría el tiempo para que subieran a la Corte, pero hay una acción de inconstitucional que interpuso un grupo de senadores encabezado por Manuel Bartlett, y ya fue admitida. En ella se pide fallar ya el tema. Si lo hace, la posición del Ejército casi queda resuelta antes de las elecciones y deben acatarla cualquier gobierno que venga, así como cualquier Presidente.

Así, los militares no pueden entrar en la vida civil y su rol queda determinado. No depende de quién gana. Esto quita cualquier tentación a las Fuerzas Armadas de influir en el proceso electoral.

¿Ve latente esta posibilidad?

—Estamos exhortando a todas las instituciones a que contribuyan a un proceso pacífico y esa sería la aportación de la Corte.

Usted será candidato a la Cámara de Diputados.

Acepté gustoso ser candidato plurinominal por Morena a la Cámara de Diputado. Según todos los cálculos, voy a entrar y pienso hacer una labor para ayudar a la formación de una mayoría parlamentaria gobernante. Es muy importante, casi indispensable, que se logre y tenemos que dar toda la lucha en eso. No hay que confiarse, debemos apretar en lo que viene y denunciar todas las anomalías. Hay que presionar públicamente al INE para que asuma sus responsabilidades porque si no, será un país y un sistema político muy alrevesado.

¿Están considerando la posibilidad de un fraude electoral?

—Un fraude ocurre antes y durante la jornada electoral. El día de la votación es difícil que se pongan a repartir votos, aunque lo intentarán. No significa que cambies un voto por otro. Fraude es violación de la ley, uso desmedido e ilícito de recursos, y campañas negras. Todo esto es lo que queremos evitar. Ahora es cuando se arma. El día de las elecciones ya está armado, compraron los votos e hicieron campañas negras.

¿Ve latente esta posibilidad?

—Hoy estamos luchando para que no se consolide.

El Universal
Ciudad de México
Miércoles 16 de mayo de 2018.

 
"El azar es el dios, con minúscula, de la historia", dice el escritor Enrique Krauze.

Y lo dice convencido de lo impredecible del futuro y de la elección presidencial de 2018 en México.


En entrevista a propósito de la publicación de tres libros con sus ensayos políticos de los últimos 35 años (Por una democracia sin adjetivos, 1982-1996; Del desencanto al mesianismo, 1996-2006, y Democracia en construcción, 2006-2016), el historiador es cauteloso en hablar de los personajes que pueden contender por la Presidencia.

Instalado en su oficina decorada en colores suaves, rodeado de fotografías de sus amigos, maestros y personas más entrañables -Octavio Paz, Daniel Cosío Villegas, Lorenzo Zambrano; su padre, su abuelo, sus hijos, sus nietos-, Krauze habla del México de las últimas tres décadas, de sus avances, y de la desilusión con una democracia que sigue en construcción.

A la distancia, el historiador, escritor y editor, asegura que él nunca llamó a Andrés Manuel López Obrador un peligro para México, ni que quisiera ofenderlo con su ensayo sobre "El Mesías tropical".

"Yo no quise nunca insultarlo", afirma, al tiempo que reitera su rechazo al caudillismo y llama a esperar acontecimientos, pues falta más de un año para las elecciones.

"Vamos a ver cómo se desarrolla la campaña presidencial, las propuestas, el proyecto, la actitud, la disposición de López Obrador", sugiere el también director de Letras Libres y editorial Clío.

En su despacho, con varios cuadros de la pintora Joy Laville, de su hermana Perla y algunos dibujos de José Luis Cuevas como mudos testigos, Krauze hace, con muchas reservas, definiciones en torno al resto de los presidenciables: Margarita Zavala, Ricardo Anaya, Miguel Ángel Osorio Chong, Luis Videgaray y José Antonio Meade.

* * *
¿Qué es ser liberal en este momento, en este siglo XXI?

Es una actitud, un actitud moral ante todo. Es una manera de estar en el mundo y, sobre todo, en el mundo de la vida pública. Ser liberal significa creer en el diálogo, en la conversación, en el respeto a las opiniones ajenas y, ante todo, en la tolerancia. Ser liberal significa también tener una esencial desconfianza del poder, en particular del poder absoluto; la convicción de que es mejor dividir el poder que concentrarlo; el repudio a la concentración del poder en una sola persona; la fe en la justicia, en la importancia de la justicia, de la transparencia; en fin, de todos los valores que desde la fundación de la democracia en Grecia y a lo largo de los siglos y milenios, con larguísimas interrupciones, han sido la columna vertebral de una vida cívica. Eso es ser liberal.

Los críticos han hablado de una alternancia que trajo al PAN con Vicente Fox y el regreso del PRI por la vía de elecciones. Hay quienes dicen que haría falta una alternancia hacia la izquierda...

Yo siempre lo he pensado, lo creí desde el año 2000. Hubiera sido magnífico un gobierno de coalición entonces entre el PAN y el PRD. Siempre he creído que la mejor alternancia está para México en la izquierda, pero una izquierda no caudillista, una izquierda liberal y democrática. Se dice muy rápido, pero son tres condiciones para mi sine qua non...

¿Cómo ve a Andrés Manuel López Obrador rumbo al 2018?

Yo quisiera concentrarme como historiador en los 33 años de mis libros. Mi opinión sigue siendo que se ha construido lentamente un nuevo régimen, una democracia joven, frágil, que está todavía en obra negra, que requerimos habitar, que estamos desacostumbrados a ella porque 70 años del PRI nos desacostumbraron por completo. Más bien nos son ajenos, en buena medida, los usos y costumbres de la democracia. Necesitamos mejorar la relación entre los poderes, la prensa, los medios, las redes sociales, el papel de los intelectuales. El debate público hace muchísima falta. Pero todo es una labor colectiva, y le estoy contestando a su pregunta. Es una labor colectiva la de construir un democracia y un Estado de Derecho. Lo que sí estoy seguro es que la elección de un solo caudillo en el que los votantes vean la salvación, no es una salida...

¿Sigue pensando en Andrés Manuel como "un Mesías tropical"?

Yo no quise nunca insultarlo. La palabra "tropical" la acuñó él. Él escribió un libro llamado El poder en el trópico. Él es el que propuso en su libro la teoría del poder tropical en el sentido de un poder apasionado, firme, como el de (Tomás) Garrido Canabal, en su descripción del poder en la historia de Tabasco. Es un gran conocedor de la historia de Tabasco y todo mi punto está ahí en ese ensayo. Es un largo ensayo crítico, pero también comprensivo, en donde jamás lo insulto. La palabra "tropical" no fue dicha en absoluto -quien lo lea con buena fe, advertirá- que no fue dicha en un sentido digamos despectivo o lesivo, sino descriptivo. En cuanto al aspecto del mesianismo, es él mismo el que continuamente hace referencia a su vida como un apostolado de la política. Las referencias religiosas en el discurso y la actitud de López Obrador son clarísimas; lo eran en 2006 y lo siguen siendo, de modo que para mí el título de ese ensayo está justificado.

En cuanto a lo que yo propongo en el ensayo, bueno, no me ha dado López Obrador, a lo largo de estos 10 años, razones para modificar mi punto de vista. Pero estamos en marzo de 2017, nos falta más de un año para las elecciones. Vamos a ver cómo se desarrolla la campaña presidencial, las propuestas, el proyecto, la actitud, la disposición de López Obrador. Él dice venerar la memoria de (Benito) Juárez, que era ante todo un liberal, la mayor autoridad de esa generación extraordinaria de gigantes liberales, en la que estaba (Sebastián) Lerdo, (Melchor) Ocampo, (Ignacio) Vallarta, (José María) Iglesias, (Manuel María de) Zamacona, Ignacio Ramírez, tantos y tantos hombres extraordinarios, que tenían una cosa en común: creían en la libertad política, en la tolerancia, en la libertad económica. Quiero oír a López Obrador confrontar esos temas.

AMLO está en este momento en la punta de las encuestas, ¿usted podría incluso reunirse con él, en un momento dado?

Por supuesto que sí. No sólo reunirme. A debatir. Yo quisiera debatir públicamente y, por supuesto, en Letras Libres y en mis ensayos y artículos vamos a entablar un debate y vamos a ver sus libros, sus propuestas, sus ideas, y las vamos a debatir. Lo importante es que haya en él, y en todos los actores políticos, una actitud de respeto y tolerancia. En él, quiero decir, y en los que están a su alrededor, que suelen ser mucho más autoritarios y mucho más intolerantes que el propio personaje en cuestión.

¿Ya no cree que sea "un peligro para México"...?

Yo nunca he pensado que... nunca usé la frase de que Andrés Manuel es un peligro para México. Tampoco me gusta concentrar la conversación en Andrés Manuel López Obrador. ¿Por qué razón? Porque es reincidir en el caudillismo mexicano...

Es sorprendente que algunos ensayos suyos, de hace más de tres décadas, siguen teniendo vigencia y proyección...

Yo creo, quiero creer, que los libros también dan cuenta de avances. Este México no tiene un Presidente como fue Echeverría, López Portillo o Salinas. No es así.

No tiene ese tamaño, tampoco...

No, aunque lo tuviera, y qué bueno que no lo tenga y qué bueno que nunca lo tenga nadie.


El 2018

Para poder tomar la perspectiva hacia 2018, me parece importante su opinión sobre los otros aspirantes que están en el ambiente político: Margarita Zavala...
El PAN tiene una tradición democrática muy anterior a la izquierda, que hay que reconocerle. A mí no me gustan los orígenes del PAN ni su conservadurismo social y moral; el PAN tiene dos caras de Jano: tiene un aspecto democrático, pero no es un partido que en su tradición haya sido liberal, y como liberal no me gusta eso.

El conservadurismo en algunas posiciones centrales...
Eso no me gusta. Y, sin embargo, como demócrata tengo que reconocer que luchó por la formación de ciudadanía y la democracia en México desde 1939. Hay que reconocérselo. El PAN en ese sentido es el heredero de (Francisco I.) Madero y del mejor (José) Vasconcelos.

Pero llegó al poder...

Llegó al poder y nos decepcionó. Pero le tengo una información: todos los gobiernos nos van a decepcionar, ¿no? Todos. A mí me han decepcionado todos y estoy seguro de que nos seguirán decepcionando. La democracia es cómo vamos a ir presionando para que nos decepcionen cada vez menos.

Pero hablemos de nombres concretos. Margarita Zavala, Ricardo Anaya, ¿cómo los ve?

No, yo no quiero, no quiero...

Ya hablamos de López Obrador...

Ah sí, eso sí... Bueno, Margarita Zavala tiene un prestigio ganado de una mujer decente y de una mujer preocupada por México. Tiene que administrar, para bien y mal, el legado de su esposo Felipe Calderón, que si bien salió con una aprobación alta de la Presidencia, al mismo tiempo tiene negativos muy altos. Anaya: mmm... es joven, es inteligente y apasionado. Vamos a ver si conecta con el votante joven.

Sobre el PRI tenemos... (no deja terminar la frase y sigue hablando).

El PRI tiene un problema, porque no está claro a quién va a destapar. Ahí sí cabe hablar de destapar. El sistema, en su momento, cuando yo lo viví, era todo el tapado. Ahora es nada más el PRI el tapado. Bueno, vamos a ver. La historia es una caja de sorpresas y no hay nada escrito, y el azar, lo estamos viendo todos los días, es el verdadero, el único dios -con minúscula- de la historia. Entonces, lo vimos en Estados Unidos, en Brexit. Vamos a ver qué nos depara el azar.

Pero, ¿qué le parecen Osorio Chong, Videgaray, Meade, que ahí están en la fila de los destapables?

Hay gente que considero más preparada, pero yo no me quiero... Aquí, en este mundo sospechosista, cualquier adjetivo que se maneje es interpretado como un destape. Yo no estoy para destapar y le voy a decir una cosa: me interesa bastante poco el dato, porque a mí lo que me interesa son las leyes, las libertades y las instituciones y los proyectos. No he visto todavía claro el proyecto que tiene el PAN, que no tiene un candidato, no lo he visto, para el 18; tampoco he visto los proyectos del PRI para el 18, que tampoco tiene un candidato. El proyecto que presenta Andrés Manuel López Obrador lo he visto someramente. Creo que ha variado parcialmente su proyecto de 2006 para acá, pero me sigue pareciendo aún ahora, repito, preocupantemente concentrado en la vocación salvadora de sí mismo.
Tres generaciones

Usted habla en uno de sus ensayos recientes de tres generaciones: la generación de la discordia (1950-1965), la mediática (1965-1980) y los millennials (1980-1995) En De la generación de la discordia dice que debe resolver su querella en 2018. ¿A qué se refiere?

Me refiero a esto: fíjese usted, todos los que están ahí, de esa edad. Los candidatos o precandidatos que usted está mencionando, salvo Anaya, todos pertenecen a esa generación; es una generación posterior al 68. Por cierto, es la generación de López Obrador; es la generación de Margarita, es la generación de Manlio (Fabio Beltrones); es la generación del propio Presidente (Enrique Peña Nieto). Son los que nacieron ya después de mi generación, la del 68. No se han decidido por qué México quieren. Yo tengo claro: debemos decidirnos por el México democrático que significa, gane el que gane, que respete las leyes, las instituciones y las libertades de este país; que respete la división de Poderes. En una palabra, que respete todo aquello por lo que, en lo personal, luchamos quienes creímos en la democracia y en las libertades de 68 en adelante. Y, en mi caso, que respete aquello que son los valores que están plasmados en esos ensayos que recogen 35 años de trabajo. Como usted comprenderá, yo no me voy a poder negar a mí mismo, y aplaudir el advenimiento de un régimen que no sea el que respete todo aquello en lo que he creído toda mi vida.

Y el papel de los jóvenes? Hay quienes dicen que ahora es el momento de los jóvenes, pero algunos de ellos dicen: "nos dan este paquete a nosotros...".

A los millennials, que están entre sus 20 y son jóvenes de 30, hay que decirles, primero, que no están tan jóvenes...

Usted los pone nacidos entre 1980 y 1995...

Perdón, pero los del 95, que son los más jóvenes, ya van a tener 23, eh, y los del 80, pues 38 van a tener en el 2018. Perdón, ya no son tan jóvenes. A la edad de ellos Lázaro Cárdenas era Presidente de México. La vida pasa muy rápido; no pueden creer que la participación política se agota en estar muy activos en las redes sociales. Son muy importantes las redes sociales, pero también las instituciones. Por ejemplo, al movimiento 132, en su momento, les dije: "están viviendo su momento de gloria, bien merecido, pero ojo: si no hacen que esto dure fundando algo institucional, incluso un partido, van a desaparecer". Esto ha ocurrido siempre en la historia de México: la juventud, que por generosidad, romanticismo cree que el instante dura, se engaña. El instante no dura y el 132 en este momento no existe. Entonces, el modo es un llamado a la generación joven a lanzarse. Y quiero decirle algo: yo los veo, no sólo en las redes sociales. Ahí están en algunos puestos, ahí están ya compitiendo y yo espero que sigan compitiendo y que presionen, porque si ellos no presionan, lo cierto es que usted no puede tener 28, 30 años de edad, no participar en la política y echarle la culpa a las generaciones de adelante. Échensela, échenles la culpa, pero intervengan.

Pero tendrán que combinar con los de experiencia, ¿no?

Don Daniel Cosío Villegas decía esta frase memorable: "Si lo jóvenes supieran, si los viejos pudieran". Bueno, espero que exista un puente entre los jóvenes y los mayores en éstas, que van a ser elecciones cruciales para el futuro de la democracia mexicana.

¿El reto es incorporarlos y amalgamar, ver cuál es el puente?

La clave está en el diálogo.

ENSAYISTA

LIBERAL

Sobre la publicación reciente de sus ensayos de casi 35 años, sin mediar pregunta, Enrique Krauze destaca el índice razonado que hizo junto con su editor, Andrés Takeshi, que le permitió estructurar la obra como un viaje.

"Facilita la lectura y, sobre todo, es como un viaje. ¿Quiere saber qué opino sobre Salinas de Gortari, sobre su concentración del poder?, ahí está. ¿Quiere saber qué pasó en Chihuahua y los primeros fraudes electorales que los intelectuales señalamos y criticamos?, ahí está. ¿Quiere saber lo que pensé de Fox con su frivolidad o de la política contra el crimen de Calderón, o de las reformas de Peña Nieto, o de la Casa Blanca, o la situación del desencanto actual, que así le llamé: el desencanto?, todo está en ese índice y en esos libros", explica.

La esencia, dice Krauze, es que la vida política es muy compleja, no cabe en los 140 caracteres de un tuit.

"¿Qué le vamos a hacer? Uno puede estar a favor y, al mismo tiempo, en contra de un fenómeno. Verle luces y sombras. Así es la vida, así es la historia", añade.

Reforma
Guadalupe Irízar
Ciudad de México
Domingo 26 de marzo de 2017.


Carlos Beristain, miembro del Grupo Interdisciplinario de Expertos Internacionales, revisa los puntos negros del caso Iguala


Es difícil hacer callar al español Carlos Martín Beristain. Médico, doctor en Psicología y veterano investigador de las violaciones de derechos humanos en América Latina, su voz es respetada dentro y fuera de México. Fue uno de los cinco integrantes del Grupo Interdisplinario de Expertos Internacionales (GIEI) enviado por la Organización de Estados Americanos para colaborar en el caso Ayozinapa. Su trabajo, que puso en duda a versión oficial, acabó en portazo y acusaciones de obstruccionismo al Gobierno. En el segundo aniversario de la tragedia de Iguala, Beristain revisa los puntos más candentes de este histórico expediente.

Pregunta. ¿Si estuviera cara a cara con el presidente de México qué le diría?

Respuesta. Que la verdad, aunque sea incómoda, sana las heridas. Que la desaparición forzada es una herida permanente para los familiares. Y que si no se resuelve el caso, va a perseguir a México para siempre.

P. ¿Confía en el Gobierno de México?

R. Nuestra confianza depende de que se sigan ciertas líneas de investigación. Es fundamental, no para nosotros, sino para México. No hacerlo ahondará la brecha de desconfianza con la población.

P. ¿Y qué cambiaría si volviese al inicio de la investigación?

R. Evitaría apostar por una sola hipótesis. Seguiría las diferentes líneas en función de las pruebas. Y obtendría más información sobre las fuerzas de seguridad.

P. ¿No siente que las conclusiones del GIEI han sido utilizadas políticamente por los adversarios de Peña Nieto?

R. Nuestro trabajo era llegar a la verdad; no hubo intencionalidad política. Hemos evitado en todo momento la polarización.

P. ¿Obstaculizaron su trabajo?

R. Encontramos muchos obstáculos, se retrasaron diligencias y se bloqueó la toma de declaración del personal del 27 Batallón de Infantería.

P. ¿Ha tratado el Gobierno de ocultar posibles responsabilidades del Ejército?

R. Ha ocultado información clave del Ejército. No hay que olvidar que en el escenario de los hechos hubo dos agentes de inteligencia. Hay muchas preguntas sin respuesta.

P. ¿Por qué era tan importante interrogar al 27 Batallón?

R. Porque monitorearon la llegada de los normalistas y presenciaron las detenciones. Hay que conocer con exactitud qué control ejercía el Ejército sobre la zona y cuál fue su nivel real de actuación.

P. Se habla mucho del Ejército, ¿pero no se olvida el papel determinante del narco?

R. Por supuesto. Para nosotros la intervención del narco responde al escenario del quinto autobús: pudo estar cargado de heroína y de dinero. Ese es un elemento central.

P. ¿Por qué es tan importante la hoguera de Cocula?

R. La versión de la Procuraduría General de la República ofreció esa hoguera como el punto final del caso. Pero los hechos no pararon ahí.

P. ¿Y no es excesivo afirmar que no hubo hoguera?

R. Lo que no hubo es una hoguera masiva, ahí está para demostrarlo el estudio experimental del doctor Torero.

P. A veces da la impresión de que tachan de mentirosa a la PGR, pero sin atreverse a decirlo claramente.

R. Lo que decimos es que no hay pruebas de lo que dice, pero sí de lo contrario. No valoramos, describimos. No es una pelea a ver quién gana. Lo que pedimos es que se discuta, no que se manipule.

P. ¿Se puede confiar en la policía mexicana para un investigación como Ayotzinapa?

R. Es necesaria una investigación sobre la actuación de las policías. Nosotros hemos trabajado bien con la Policía Federal, pero hay elementos que intervinieron esa noche que deben ser investigados. No se puede minimizar eso, sólo investigando a fondo se puede recuperar la confianza.

P. La salida del GIEI de México fue un portazo. ¿Hay posibilidad de reconstruir los puentes con el Gobierno?

R. Ya no somos un actor del caso; el interlocutor es la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

P. Ayotzinapa refleja más el fracaso del Estado mexicano o la barbarie del narco?

R. La dos cosas. Muestra la connivencia de una parte del aparato del Estado con el narco en Iguala, pero también cómo se ha tratado de construir una historia para cerrar el caso.

P. ¿Se resolverá alguna vez?

R. Quiero creer que sí. Pero hay que estar dispuestos a destapar cosas. Tiempo que pasa, verdad que se aleja.

El País
Jan Martínez Ahrens
Ciudad de México
Martes 27 de septiembre de 2016.


ENTREVISTA | Edward Snowden, primera parte


"Dejar de ser una sociedad libre por miedo al terrorismo es la única manera que tienen los terroristas de ganar", asegura el exanalista de la NSA Edward Snowden en esta entrevista con eldiario.es


"Me preocupa que la libertad quede coartada en Europa y especialmente en España". "Los titiriteros fueron encarcelados por decir algo que claramente era una parodia"


Snowden es un refugiado político. El exanalista de la NSA se enfrenta a cargos de espionaje y traición por haber filtrado un millón y medio de documentos clasificados que demuestran que EEUU espía de manera masiva y no regulada a todos los usuarios de Internet. Si no estuviera en Rusia, gracias a un permiso de asilo que ya ha renovado dos veces, Edward Snowden estaría en la cárcel. No sería el primero.

El australiano Julian Assange lleva casi cuatro años refugiado en la embajada de Ecuador para no enfrentarse a una investigación criminal del gobierno de los EEUU. Su delito es haber facilitado una herramienta para denunciantes llamada Wikileaks. Chelsea Manning cumple una sentencia de 35 años porque usó Wikileaks para denunciar que el Ejército estadounidense cometió crímenes de guerra en Irak. Jeremy Hammond está condenado a diez años de cárcel porque filtró cinco millones de correos de la agencia privada de inteligencia y espionaje Stratfor, en los que se desvelaron todo tipo de abusos.

A diferencia de Manning o Hammond, Julian Assange y Ed Snowden están atrapados, pero no están en prisión. Pueden comunicarse con su conocido círculo de colaboradores, dar conferencias en el SxSW y conceder entrevistas. Hasta ahora, Edward Snowden ha dado pocas entrevistas y no había concedido ninguna a un medio hispanohablante. Hace dos semanas concedió las dos primeras y, de momento, las únicas: una a El Objetivo de La Sexta y la otra a eldiario.es.

Quedamos en el Hotel Metropol, una reliquia del zar Nicolás II que fue sede de los bolcheviques y donde Lenin pasó siete días alojado con su esposa (habitación 107). También ha sido la residencia de varios jefazos de la KGB, pero Snowden no lo elige por eso. Le gusta porque tiene siete puertas de salida a la calle y porque, a diferencia de nuestro hotel, no hay grandes ventanales que revelen lo que pasa en el interior.

Dejamos los móviles en conserjería y le esperamos en la sala Pushkin, en la segunda planta. Cuando llega, su presencia es al mismo tiempo familiar y extraña. Con unas pequeñas modificaciones, consigue alterar su aspecto físico lo suficiente para pasar completamente desapercibido y llevar una vida relativamente normal. El próximo junio cumplirá 33 años. Parece mucho más joven.

¿Espía la NSA a ciudadanos españoles?

Edward Snowden: Por supuesto que la NSA registra las comunicaciones de los ciudadanos españoles de la misma manera indiscriminada que las del resto del mundo. Esto no es polémico y, si alguien trata de negarlo, la prensa tiene la obligación de presionar. En el mejor de los casos, está desinformado. En el peor, están tratando de engañar al público por motivos políticos.

¿Cómo decirlo? Yo estaba allí. He trabajado personalmente con las herramientas de vigilancia masiva y he tenido que cribar comunicaciones que venían de todas partes del mundo, incluyendo España. Desafortunadamente, ninguna de las reformas que ha llevado a cabo el Gobierno de Estados Unidos desde 2013 ha tenido en cuenta que, con la ley vigente, el Gobierno puede monitorizar las actividades privadas de todo el mundo de manera indiscriminada, también a los ciudadanos estadounidenses.

¿Investigan a cualquier ciudadano sin una orden judicial?

Bajo este paradigma, llamado "recolección a granel" por el Gobierno y vigilancia masiva por el resto del mundo, no se necesita una orden judicial individual para interceptar y archivar secretamente tus actividades. Técnicamente, esto no es difícil de hacer, gracias a la confianza de los ciudadanos en una serie de operadoras de telecomunicaciones que gestionan el grueso de sus comunicaciones, resultando en lo que tenemos hoy: un mundo en el que los gobiernos tienen tanta información sobre ti como sobre los terroristas más duros. Por si acaso.

Algunos miembros del Gobierno pueden argumentar que tener un registro de tus actividades a través de los metadatos no es tan terrible. "No nos ponemos los cascos y escuchamos tus llamadas telefónicas", dicen. Pero después de trabajar con esas herramientas, te puedo asegurar que no hace falta ponerse los cascos. Es una pérdida de tiempo: los metadatos son mucho más intrusivos y más valiosos que cualquier cosa que puedas decir.

¿Por qué son tan peligrosos esos metadatos y qué clase de información contienen?

Las palabras se pueden malinterpretar, dificultando el saber quién es realmente una persona sin dedicar una enorme cantidad de tiempo a vigilarlos. Pero registrando todas sus actividades diarias, los analistas de inteligencia tienen acceso a los patrones vitales de todo el mundo, la historia secreta del alma. Si lo piensas, el principio es sencillo: cuando ves que alguien llama a su ex a las dos de la mañana, y esos dos teléfonos se encuentran en un hotel, no te hace falta escuchar la conversación para entender el resto de la historia.

El registro de esos metadatos sin una orden judicial revela cada frontera que cruzas, cada cosa que compras, cada llamada, cada torre celular que te cruzas, cada amigo que haces, cada página que visitas y cada correo que envías. Todo esto forma parte de un sistema cuyo alcance es ilimitado y que circula sin frenos.

¿Cuál ha sido el papel del Gobierno español y de su servicio de espionaje, el CNI? ¿Ha colaborado más o menos que otros gobiernos europeos?

Si quieres saber cuál es el papel del Gobierno español, deberías plantearle la pregunta al Gobierno español. Pregúntale si alguna vez han guardado registro de cualquier tipo de metadatos sin una orden judicial. Pregúntale si alguna vez ha compartido esa información con otros países. La respuesta a ambas preguntas es "sí", pero deberían decirlo ellos.

¿Sirve este espionaje masivo para prevenir el terrorismo?

No. Si la Administración dice que esas actividades se han hecho para prevenir el terrorismo, tiene sentido recordarles que la Casa Blanca contrató dos auditorías en respuesta al escándalo del NSA en 2013 y les dio acceso total a la información. Después de examinar la historia de la vigilancia masiva en EEUU, y el registro de las actividades de todo el mundo durante 10 años, no pudieron encontrar "ni un solo aspecto" en que haya prevenido un ataque terrorista.

"No hemos identificado un solo momento relacionado con amenazas en los EEUU en el que el programa de registro de llamadas telefónicas haya cambiado el resultado de una investigación de contraterrorismo -dice el informe al que tuvo acceso el Washington Post. Más aún, no hemos encontrado ningún momento en el que el programa haya contribuido de manera directa al descubrimiento de un complot terrorista o a la interrupción de un ataque terrorista".

No hay duda de que algunas investigaciones electrónicas, aprobadas individualmente por un juez e interceptando las comunicaciones concretas de sospechosos criminales, pueden ser efectivas y necesarias. Pero no deberíamos olvidar las lecciones de la historia: la vigilancia no tiene que ver con la seguridad, tiene que ver con el poder.

¿También estaba siendo espiado el Gobierno español, igual que lo estaban Angela Merkel o Nicolas Sarkozy?

No puedo hablar de primera mano, prefiero referirte a los periodistas que ahora tienen el archivo de documentos. Pero si incluso los aliados más cercanos a Estados Unidos, como Angela Merkel, François Hollande o Nicolas Sarkozy estaban siendo espiados, ¿por qué habría de ser el Gobierno español diferente al alemán cuando es un aliado menos importante para Estados Unidos?

Sin embargo, a mí no me interesa particularmente que Merkel, Hollande o Sarkozy hayan sido grabados. Esté bien o mal, son lo que tradicionalmente hemos considerado objetivos válidos de un servicio de inteligencia extranjero. Puede ser ilegal, pero para eso les pagan. Estoy mucho más preocupado por la naturaleza indiscriminada de la vigilancia que nos afecta a todos nosotros independientemente de nuestra posición: la recolección indiscriminada, intercepción previa y lectura de este material, porque cambian el equilibrio de poder entre ciudadano y Estado.

Cuando creas el precedente de que la vida y los registros de cualquiera pueden ser interceptados y almacenados, independientemente de si están o no están haciendo nada malo, lo que estás permitiendo son fichas policiales de personas inocentes que se almacenan solo por si acaso. Y ya hemos visto en el pasado, en circunstancias extraordinarias como la Segunda Guerra Mundial, qué puede pasar después con ese tipo de registros masivos: fueron utilizados para políticas de exterminio. Hoy estamos haciendo esto a una escala que habría sido inimaginable entonces.

¿Debería estar prohibido este espionaje masivo incluso si se demuestra eficaz?

Hay razones para prohibir este tipo de políticas. La investigación sin restricciones puede tener valor en algunos contextos. Por ejemplo, la policía podría encontrar más camellos de poca monta si pudieran registrar la casa de todo el mundo en el momento en el que salen a trabajar sin tener que explicarle nada a un juez y decir 'esa persona parece sospechosa, esa persona tiene un corte de pelo qué podría estar relacionada con el narcotráfico y esa persona está posteando en Internet de una manera que parece un radical, parece una amenaza para el orden político así que voy a echarle un vistazo y ver lo que guarda bajo las sábanas, a ver si tiene algo que esconder'. Eso se puede llamar de muchas maneras, pero sin duda no es una sociedad libre.

El año pasado el fiscal jefe de la Audiencia Nacional de España, Javier Zaragoza, publicó una tribuna en el New York Times junto con otros fiscales europeos y el jefe de la policía de la City londinense pidiendo puertas traseras para los teléfonos móviles y otras tecnologías. ¿Por qué es una mala idea que los jueces puedan acceder a estos datos?

Lo que quiere este fiscal y otros es conseguir una puerta trasera que nadie más que la justicia pueda utilizar. Sin embargo, cualquier experto en tecnología te dice que esto es imposible: cuando creas una puerta de atrás, estás creando una vulnerabilidad que debilita la seguridad de todo el sistema. Es un agujero que no solo servirá a tu propio Gobierno o un juzgado que llega una investigación legítima, sino también a grupos criminales, hackers o espías extranjeros.

El problema con las puertas traseras no es un problema de vigilancia, es un problema de seguridad. Para hacer la vida del investigador un pelín más fácil, ponemos en peligro la seguridad de toda sociedad. Así se facilitan los ciberataques y el día en que algo salga mal será un problema imposible de arreglar. Tendrás todo tipo de dispositivos ahí fuera, activos, en las casas de la gente, en sus oficinas, en el banco, en el hospital, al que cualquier extraño podrá tener acceso. Cualquiera: desde un niño de 14 años hasta un grupo de espías del Gobierno.

¿Cuáles son los riesgos de este tipo de ataques?

Están evolucionando a un paso muy rápido porque el ataque es mucho más fácil que la defensa. Sin embargo, la defensa no se patrocina, carece de verdadero apoyo político porque a los políticos lo que les gusta es oír hablar de los atractivos ataques: “Oh, ¡hemos comprometido la seguridad de una central nuclear en Irán!” o “¡hemos hackeado a un sospechoso de terrorismo!”. No se paran a pensar 'espera, si tenemos esta extraordinaria capacidad ofensiva, ¿no significa eso que nuestros adversarios tienen la misma capacidad ofensiva para usar en nuestra contra?'.

Esto es mucho más importante para los países desarrollados que para los países en vías de desarrollo porque nosotros estamos mucho más conectados y tenemos mucho más que perder. Tú puedes hackear Corea del Norte todo el día y no vas a tirarles nada porque apenas tienen sistemas informáticos y de los pocos que tienen casi ninguno está conectado a Internet. Nosotros tenemos los embalses conectados a Internet, tenemos los hospitales conectados a Internet, tenemos el Parlamento conectado a Internet.

En España hemos tenido varias reformas en la ley de Enjuiciamiento Criminal y de Terrorismo y en la ley de Seguridad Ciudadana que comprometen la libertad de expresión y otros derechos civiles. ¿Es una tendencia en todo el mundo? ¿Van a endurecerse este tipo de leyes aún más?

Esta es una de esas cuestiones de filosofía política que no me siento capacitado para responder porque no soy un político, soy un ingeniero. Lo que sí puedo decir es que, como demuestra la historia, la evolución natural del Gobierno es a expandirse. La evolución natural de la autoridad es buscar más autoridad, y que lo habitual es que esta tendencia solo cambie cuando hay un escándalo. En este contexto me preocupa especialmente el creciente apetito del Gobierno en democracias liberales occidentales, sociedades libres, por coartar, por contener y por amordazar la libertad de expresión. Especialmente en Europa, y muy especialmente en España, donde ocurren cosas como que unos titiriteros hayan sido encarcelados por decir algo que claramente está enmarcado dentro del contexto de una parodia. Y el Gobierno dice: 'esto es lo que dice la ley'. Y la ley es absoluta.

Es preocupante que haya una policía de Twitter en España que dice: “Este tuit es inapropiado o hiere los sentimientos de las víctimas del terrorismo, o este tuit apoya a un grupo terrorista”. Esto no significa que, como sociedad, no debamos condenar a aquellos que tratan de humillar a los que han sufrido una pérdida, eso sería repugnante. Pero durante mucho tiempo hemos estado de acuerdo en que ser mala persona no es ilegal. Si lo fuera, no podríamos tener una sesión completa en el Parlamento salvo que tuviera lugar en la cárcel. Tenemos que reconocer una división entre la corrección del discurso y aquello que supone una amenaza para la sociedad, algo tan existencial que debe ser restringido.

Los titiriteros estuvieron cinco días en la cárcel sin fianza y aislados en aplicación de la legislación antiterrorista.

Esto nos lleva al corazón del asunto del terrorismo, la palabra mágica que desbloquea las más increíbles capacidades del Gobierno con la mínima supervisión. España tiene un historial de terrorismo –como lo tiene EEUU– que es anterior al 11S, anterior a Al Qaeda. Pero ¿por qué tiene esto que cambiar la naturaleza de nuestra sociedad? Hemos reordenado nuestra sociedad, hemos reordenado nuestras libertades a la medida de las fuerzas de seguridad, para detrimento de la sociedad.

Esto es algo que ya ha ocurrido en el pasado, pero en el contexto de una guerra. Cuando existe el peligro de que unos submarinos vayan a la bahía a destruir tus barcos, entonces declaras la ley marcial, y hay un control de las personas consideradas radicales y disidentes. Aun así, es repugnante, pero había más gente dispuesta a tolerarlo porque la naturaleza de la guerra supone una amenaza existencial para la sociedad. La sociedad entiende que se trata de un periodo fugaz, que acabará rápidamente. Sabremos claramente cuándo ha terminado porque se firmará un tratado de paz y, si no lo aceptamos, nuestra sociedad no existirá mañana. ¿Podemos decir lo mismo del terrorismo?

Ni siquiera los grupos terroristas más agresivos del mundo, gente como ISIS que quema personas vivas, suponen una amenaza existencial para nuestras sociedades; no tienen esa capacidad de operación. Esto no quiere decir que el terrorismo no sea un crimen que debemos tomar muy en serio. No digo que no debamos luchar contra el terrorismo, ni que no debamos estar vigilantes y tratar de mitigar la amenaza tanto como se pueda. Pero sin sacrificar la naturaleza de nuestras sociedades como respuesta a lo que no deja de ser un crimen aislado y esporádico.

Si no lo hacemos, ¿qué es lo que nos jugamos? Lo que perdemos es una porción de nuestros valores que ningún grupo terrorista, por poderoso que fuese, podría habernos arrebatado. Dejar de ser una sociedad libre por miedo al terrorismo es la única manera que tienen los terroristas de ganar.

¿Cuál es la situación actual de un whistleblower, un alertador, alguien que tiene en su poder documentos que deberían ver la luz y los filtra?

La protección de whistleblowers no existe a nivel nacional. Y creo que la única manera que tenemos de hacer que exista es hacerlo de manera internacional. Necesitamos un sistema que vaya más allá de las prerrogativas de un Gobierno nacional, que siempre va a ser vengativo y castigador: un estándar internacional de arbitraje que pueda valorar si una denuncia se ha hecho por el bien general o ha sido tan dañina que no debería haber ocurrido. Cuando eso pase, los grupos nacionales que quieran evitar las denuncias lo tendrán que hacer públicamente, exponiéndose a las críticas.

Estamos tratando de crear mecanismos razonables de protección para alertadores pero, en la ausencia de eso, porque ese no es el mundo en el que vivimos ahora mismo, si quieres filtrar información de este tipo tienes que pensar en lo que realmente te importa y lo que merece la pena sacrificar.

En la Freedom of the Press Foundation manejan SecureDrop, un buzón para alertadores, fuentes anónimas, etc. ¿Qué le aconseja a alguien que está considerando usarla? En España tenemos Fíltrala, que cumple el mismo propósito.

SecureDrop y probablemente Fíltrala, con quien no estoy tan familiarizado, son cosas a las que no debes nunca conectarte desde tu propia casa, no debes ni buscar información sobre ellas en tu casa. Porque imaginemos que hay una investigación penal del Gobierno. Ellos saben que es una filtración que afecta a determinado grupo o compañía, y están tratando de saber de dónde viene y sacan el historial de navegación de todos sus empleados. Y dicen: la oficina está limpia. Pero luego van a mirar en sus casas y ven que 29 de 30 personas tienen el historial limpio, pero hay uno –el afortunado 30– que ha estado mirando herramientas de anonimización desde su casa. Esto sería un indicador que lo marcaría como sospechoso. Especialmente si está buscando cosas como Fíltrala o SecureDrop.

¿Cómo debe actuar alguien que quiera filtrar información a un medio de comunicación?

Si quieres filtrar algo, debes buscar estas herramientas desde ordenadores que no estén conectados a tu nombre; deberías buscar un ordenador anónimo, en una biblioteca, o algún sitio con el que no tengas relación. Si llamas a un periodista, tienes que hacerlo desde un número que no esté asociado a ti, una cabina o así. Tienes que ser consciente del rastro que vas dejando a tu paso, por ejemplo, no deberías llamar desde tu coche, porque tiene una matrícula que puede ser registrada desde las cámaras de tráfico. Si vas a un café a conectarte, no deberías pagar con tu tarjeta. Y muy definitivamente, si sueles navegar por la Red, tienes que empezar a usar TOR. Tienes que empezar ahora, antes de que te metas en ninguna operación, para que parezca algo normal en ti, en lugar de extraño.

¿Por qué hay que usar TOR?

Yo y todas las personas con las que tengo relación usamos TOR para todo. Hay muy pocas razones para no usar TOR en todas tus comunicaciones, salvo que estés haciendo algo que requiera el más alto ancho de banda y el menor retraso. Y, si ese es el caso, entonces puedes dejar de usar Tor solo para hacer eso.

Pero a veces ni siquiera basta con TOR. Incluso cuando estas usando técnicas o redes de anonimización, todas tus rutinas de seguridad pueden quedar comprometidas si las contaminas con un identificador real. Por ejemplo, si usas tu ordenador para llevarlo a un café y abres el navegador y se abren pestañas con Facebook o se baja el correo de manera automática o, simplemente, si tu ordenador tiene una cookie de seguimiento que te han instalado por publicidad sin que tú lo sepas. Cualquiera de estas cosas puede delatar tu verdadero nombre cuando tratas de mantenerte anónimo.

La mejor manera de evitar esto es usar lo que llamamos un sistema operativo amnésico, que olvida todo lo que has hecho con él, como TAILS. Este es un sistema con el que cualquiera que no tenga conocimientos de informática puede usar TOR, puede usar un navegador seguro, cifrar correos, y todo desde un sistema operativo que se instala en tu ordenador, lo llevas en un pendrive USB, o en un CD y arrancas el ordenador desde el pendrive o el CD sin tener que usar tu propio sistema instalado en tu disco duro que tiene todos esos mecanismos forenses que te conectan a lo que haces en el navegador.

Alberto Garzón ha pedido que España cumpla con la resolución del Parlamento Europeo del 29.10.15 que le garantizaría a usted asilo político. ¿Tiene esperanza de que un posible Gobierno de coalición de izquierdas en España sería más susceptible de cumplir esta resolución europea?

Yo prefiero mantenerme neutral en lo que se refiere a los partidos porque creo que debemos centrarnos en los valores, más que en los partidos. Ama el acto, no al actor. Pero si creo que son declaraciones interesantes y esperanzadores, a pesar de las protestas de las figuras más institucionales de los gobiernos que dicen 'mira, aunque pensemos que lo que hizo este tío está bien y beneficia al público en general, no podemos hacer esto porque Estados Unidos no nos deja. Nos castigará o tomará medidas o dejará de compartir inteligencia con nosotros'.

No hay duda ahora mismo de que nadie fue dañado como consecuencia de mis revelaciones. Ni los más veteranos altos cargos de EEUU, cuando les preguntaron bajo juramento si podían señalar una sola persona que hubiese muerto como consecuencia de ellas, pudieron aportar un nombre.

El derecho a pedir y recibir asilo está recogido en tratados que mi propio Gobierno ha firmado como un derecho humano, tanto en la Declaración Internacional de los Derechos Humanos de la ONU como en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Si hay políticos que dicen que deberíamos abandonar nuestra defensa de los derechos humanos por miedo a que nos castiguen, pienso que eso dice mucho más sobre esos políticos y lo que verdaderamente piensan de los derechos humanos que de ninguna otra cosa.

Antes ha dicho que Daniel Ellsberg se arrepintió de no haber filtrado antes los papeles. ¿Se arrepiente usted de algo?

De lo mismo. Hasta los alertadores que han sufrido grandes pérdidas como resultado de sus filtraciones, Chelsea Manning, Thomas Drake de la NSA, sobre todo, que han acabado en la cárcel... Thomas Drake era un directivo veterano de la NSA, un alto cargo con una vida extraordinariamente satisfactoria, un trabajo extraordinario, una mujer, una casa, y lo perdió todo. Perdió su carrera, y recibió la amenaza de décadas y décadas de cárcel. Arruinó su vida. Y sin embargo no se arrepiente de lo que hizo.

De manera parecida, y aunque yo he pagado un alto precio, lo único de lo que me arrepiento es de no haberlo hecho antes.

Incluso habiendo pagado un alto precio, la única cosa que atormenta a un filtrador es: ¿esperé mucho tiempo? Especialmente en el contexto de la vigilancia. Cuanto más se permite que exista este espionaje masivo sin que la opinión pública se pueda resistir, más se enquista. Cuando más poder consiguen los gobiernos, más rápidamente se acostumbran a ese poder. Cuanto más tiempo lo tienen, más difícil es quitárselo. Así que no puedo evitar preguntarme, cómo sería si esta entrevista si mi filtración hubiese llegado en 2003, en vez de en 2013. Cómo de distinta habría sido esta década.

Eldiario.es
Marta Peirano
Moscú, Rusia
Martes 15 de marzo de 2016.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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